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UNIVERSITÀ PONTIFICIA SALESIANA
Facoltà di Scienze dell’Educazione
Curriculum di Educazione Religiosa
FORMACIÓN DE LA ESPERANZA
EN LA PASTORAL JUVENIL VOCACIONAL REDENTORISTA
(Capítulos Generales XX-XXIV)
Elaborato di Baccalaureato di
PUERTO PATIÑO, Héctor Eymard (19110E)
Relatore
MORAL DE LA PARTE, José Luís
Roma, 2014
1
Siglas y abreviaciones
AICG XXI-1991 = Acta Integral del Capítulo General N° XXI – 1991.
AICG XXII-1997 = Acta Integral del Capítulo General N° XXII – 1997.
AICG XXIII-2003 = Acta Integral del Capítulo General N° XXIII – 2003.
AICG XXIV-2009 = Acta Integral del Capítulo General N° XXIV – 2007.
CG = Capítulo General.
CGs = Capítulos Generales.
CGDF XX-1985 = Capítulo General XX, Documento final de 1985.
CGDF XXI-1991 = Capítulo General XXI, Documento final de 1991.
CGDF XXIV-2007 = Capítulo General XXIV, Documento final de 2009.
Const. = Constituciones y estatutos C.Ss.R. la vida apostólica.
C.Ss.R. = Congregación del Santísimo Redentor.
EG = Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium.
n. = Número.
nn. = Números.
PJVR = Pastoral Juvenil Vocacional Redentorista.
p. = Página.
pp. = Páginas.
2
INTRODUCCIÓN
Experimentar el trabajo juvenil en la provincia de Bogotá (Colombia) nos ha
motivado a ingresar en este tema pero ahora de manera congregacional por medio de los
cinco últimos Capítulos Generales. En todas las edades, pero en especial en la juventud,
se siente un fuerte deseo y una gran esperanza de renovación, lo que es una muy buena
semilla para la actual tarea de la reestructuración.
Este trabajo de «carácter sintético»1
, persigue los siguientes objetivos: 1/ Objetivo
general: reencontrar en la Pastoral Juvenil Vocacional Redentorista - PJVR un llamado
siempre nuevo a la vida y esperanza (vocación) articulados por la dimensión educativa
que permita una síntesis de los conocimientos recibidos en el baccalaureato; 2/
Objetivos específicos: el primero, describir la comprensión de la Pastoral Juvenil en la
Congregación del Santísimo Redentor C.Ss.R., manifiesta en los últimos cinco
Capítulos Generales; el segundo, identificar la educación como motor de la Pastoral
Juvenil por medio de la opción vital por la vida y la esperanza (dinámica vocacional)
para iluminar con estas perspectivas el presente de la juventud. Sin salirnos de los
objetivos y acorde al trabajo desarrollado se replanteó en poco medida el título inicial
del tema.
Elegir el método teológico, empírico-crítico y proyectual2
es “un intento de tomar los
elementos constitutivos de la práctica en su devenir concreto”3
articulados en un
entramado rico y coherente. La opción vocacional de fe, al estilo de Jesús, ilumina todo
el desarrollo del trabajo en tres momentos:
El momento descriptivo pide iniciar en la experiencia o práctica vigente para
reproyectarla y acompañarla en su renovación; es una descripción empírica de los retos
1
José M. PRELLEZO - Jesús M. GARCÍA, Invito a la ricerca. Metodologia e tecniche del lavoro
scientifico, Roma, LAS, 4
2007, 37.
2
Cf. Mario MIDALI, Teologia pratica. 5. Per un’attuale configurazione scentifica, Roma, LAS, 2011, 79
– 107.
3
Ibíd., 106.
3
interpretados y valorizados a la luz de la situación dada. El momento criteriológico,
como labor crítico-hermenéutica, interpreta y valora la situación dada desde criterios
interdisciplinariamente logrados; se asumen como cualificantes puntos de referencia. Y
el momento proyectual que está dirigido a lograr una práctica renovada y reorientada,
que acompaña de modo reflexivo el camino estratégico de la praxis vigente a la praxis
propuesta como imperativos pastorales; es el tiempo de la decisión-operativa.
El método pide integrar todos los momentos desde su orientación teológica-práctica; así
lo haremos durante la ejecución de los dos capítulos del trabajo, de manera dinámica y
unificada, buscando evitar fijaciones dualísticas, justificados en la capacidad crítico-
constructiva de la praxis4
. Se debe aclarar que aunque el tiempo proyectual esta injerto en
todo l’elaborato, solo se delinearán algunos aspectos sin profundizar en este momento.
El escrito inicia con la descripción de las ideas básicas de los Capítulos Generales
(CGs), para ubicarnos en la situación histórica concreta de la Congregación del
Santísimo Redentor (C.Ss.R.). El primer capítulo habla del tema desarrollado en cada
sesión Capitular para luego iluminar la Pastoral Juvenil. Los CGs llevan al corazón del
carisma el cual, fundado en Jesús Redentor, anima la vocación misionera de los jóvenes
para que sean portadores de sangre nueva y abundante para los más pobres.
El segundo capítulo identifica el criterio de la vocación cristiana para evangelizar,
como sustento del criterio formativo en la Pastoral Juvenil. Dentro de este capítulo, el
numeral 5 es un breve planteamiento proyectual de orientación teológico-práctico,
donde se asume lo dicho precedentemente y se integra a la experiencia personal vivida
al lado de los jóvenes para aportar a una renovada Pastoral Juvenil Redentorista.
El presente siempre es nuevo, irrepetible y lleno de posibilidades; allí el
evangelizador-pedagogo aporta su arte, espontaneidad e intuición, unidas al patrimonio
ya existente en la ciencia y a la competencia específica, así se dan paso las «nuevas
teorías [que] nacen de la crisis de las antiguas más por insuficiente capacidad de
explicación, que por errores o falsos resultados»5
. Con los CGs y la dimensión
4
Cf. M. MIDALI – R. TONELLI (edd), Dizionario di Pastorale Giovanile, Torino, Leumann, 2
1992,
1191. La competencia crítico-constructiva, no se permite un racionalismo puro y neutro o una crítica sola
y pesimista. La primera busca una competencia de autorregulación en la acción; la segunda desarrolla la
capacidad de denuncia.
5
Michele PELLEREY – Dariusz GRZADZIEL, Educare. Per una pedagogia intesa come scienza
pratico-progettuale, Roma, LAS, 2011, p. 21.
4
vocacional-formativa en la Pastoral Juvenil se percibe cómo con la juventud se puede vivir
cada momento de la vocación de manera nueva pues la esperanza, inscrita en el corazón
humano (cf. Const. 23), da la convicción de que el cambio es posible.
5
Primer capítulo
LA ESPERANZA EN LA PASTORAL JUVENIL
La Pastoral Juvenil Vocacional Redentorista (PJVR) en línea con el Capítulo General
XXIV, celebrado en Roma en el año 2009, se entiende como aspiración de vida nueva6
en la alegría del encuentro con Jesucristo, que la Iglesia universal lee y exhorta en el
proceso de evangelización:
La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús.
Quienes se dejan salvar por Él son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del
aislamiento. Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría. [Continúa diciendo el papa
Francisco:] quiero dirigirme a los fieles cristianos para invitarlos a una nueva etapa
evangelizadora marcada por esa alegría, e indicar caminos para la marcha de la Iglesia en los
próximos años (EG 1).7
El corazón recibe y libera sangre de sus venas; no puede mantener quieta la sangre
allí so pena de infarto. En un mismo órgano se realizan dos acciones: acoger y purificar.
De este modo el amor al prójimo y a uno mismo de Mt 22, 39 no son realidades
sobrepuestas; son las polaridades8
activas de un único amor expreso en el versículo
precedente: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda
tu mente” (Mt 22, 37). Así el agua o se usa como espejo para reflejo de sí mismo o para
lavar los pies de los últimos y más abandonados.
Una experiencia de comunión que renueva la vida y la lleva a ser testimonio de un
amor fundamental hasta ser como la acacia que a tal amor llega, “que perfuma al hacha
que la hiere”. Una vocación así se irradia por su misma alegría y se testimonia con
6
Cf. CONGREGATIONIS SANCTISSIMI REDEMPTORIS, Acta Integra Capituli Generalis XXIV,
Roma, Italia, 19 octobris – 13 Novembris 2009, Materdomini, 2010, n. 52b, p. 812. Según el tema del
último CG. XXIV - 2009: «“Predicar el evangelio de manera siempre nueva” (San Clemente). Renovada
esperanza, renovados corazones, renovadas estructuras para la Misión».
7
Papa FRANCISCO, Exhortación apostólica Evangelii gaudium, 24 nov. 2013, Madrid, BAC, 2013, p. 3.
8
Cf. Rodrigo POLANCO, Fundamentos filosófico-teológicos para una lectura teológica de la realidad
según Hans Urs von Balthasar, en «Teología y Vida» 53 (2012), p. 259 – 279.
6
serenidad; no se muestra con ansia ni presunción sino que, resignificándose
constantemente en Dios, se convierte en oasis de nueva Evangelización9
.
Este primer capítulo presenta los Capítulos Generales de la C.Ss.R. para valorizar la
identidad que transmiten y hacer un recorrido concreto por las estructuras juveniles que
allí se proponen (subtítulo 1). En el siguiente apartado (subtítulo 2) se hace una “lectura
hermenéutica” de actualización.
Los Capítulos Generales de los Redentoristas, celebrados cada seis años, revitalizan
el carisma y por ser la asamblea más representativa y legislativa10
de la Congregación
animan la «dinamicidad»11
de la Pastoral misionera.12
La Pastoral Juvenil, entendida
como uno de los lugares para vivir de manera siempre nueva el carisma, toca en el
corazón el «núcleo más secreto y el sagrario del hombre [donde] éste se siente a solas
con Dios [y] cuya voz resuena en el reciento más íntimo de»13
su conciencia como deseo
de esperanza y como acción que se estructura para profundizar y alargar la experiencia
9
Cf. CURIA GENERALIS, Capitolo Generale XXI, Documento finale. Itaici (Brasil) 1991, Roma
(Italia), 1991, n. 75, p. 38. En el último número (75) del Documento Final, elaborado por la Curia
General, aparece el término de la «Nueva Evangelización» como un reto de toda la Iglesia para asumirse
con gozo por la Congregación.
10
Cf. Const. 98 y 104.
11
Const. 14.
12
Cf. CONGREGATIONIS SANCTISSIMI REDEMPTORIS, Acta Integra Capituli Generalis XXI,
Itaici (Brasil) – 1991, Roma, 1992, n. 2, p. 348. Por ejemplo, el C.G. XXI – 1991, al hablar de la
formación invita siempre a tomar la Ratio Formationis Generalis no para homogenizar, sino para animar
y revitalizar las Ratio locales desde un enriquecimiento propio y abierto a la realidad, manteniendo o
«especificando las etapas de la formación». Cf. AICG XXI-1991, nn. 5.7, 5.9, p. 320. También al hablar
de modelos de comunidades abiertas y creativas se subraya la colaboración y el diálogo, de la misma
manera se invita a estar atentos en no volver a formalismos de estructuras contraproducentes (autoritarias,
uniformes, de regulación externa, etc.).
13
CONCILIO VATICANO II, Constituciones. Decretos. Declaraciones. Documentos pontificios
complementarios, Constitución pastoral Gaudium et spes, Madrid, BAC, 1965, n. 16. p. 228-229. Cf.
Martin MCKEEVER (Edd.), Bernhard Häring. Un Redentorista feliz, Roma, Editiones Academiae
Alfonsianae, 2008, pp. 47–56, 75–92. En esta constitución tuvo influjo la teología moral del padre
redentorista Bernhard Häring (1912–1998), como secretario de la comisión que redactó la que al final se
llamó constitución pastoral Gaudium et spes. Cf. CONGREGATIONIS SANCTISSIMI
REDEMPTORIS. Acta Integra Capituli Generalis XXII, West End, Long Branch, New Jersey, USA. 25
Aug. – 24 Sept. 1997, Roma, 1997, n. 8.2, p. 368. Al p. Bernhard Häring el C.G. XXII de 1997 hace un
reconocimiento de su teología moral ya que «ha trabajado con intensidad, con valentía y eficacia en
reformular para el mundo actual el mensaje de la moral cristiana»; el Capítulo General valora «su
comprensión del obrar moral dentro del misterio de Cristo; el relieve que ha dado a la conciencia moral
de cada creyente; [y] el haber subrayado la dimensión espiritual y pastoral de la reflexión teológico-
moral».
7
fundante. Los CGs salvaguardan el carisma profundizando la praxis liberadora, que
optando por los más abandonados,14
proclama la redención abundante15
.
La Pastoral Juvenil, en el corazón de la misión, también quiere dejarse tocar por el
espíritu16
y animarse por aquella huella de amor que hace nuevas todas las cosas, para
construir acciones y estructuras abiertas hacia el futuro.
1. Antropología y temas capitulares
La renovación de la Pastoral Juvenil, así como de la Pastoral en general, comienza
«con un profundo sentido de reconocimiento de [qué] necesidades tienen que ser
actualizadas por las fuentes originales de la sabiduría de la Iglesia»17
. Este
reconocimiento cristiano acompañado con la opción por los más débiles se formula
como conexión profunda entre el Reino y la Vida.18
El centro del Evangelio y, por tanto, el centro de la existencia cristiana según Jesucristo, está y
debe girar en torno al anuncio del Reino. Por desgracia, alguna de esas notas que lo cualifican se
(diluyen) en la historia… hasta desdibujarse sus contornos originales. Como suele ser habitual,
las razones hay que buscarlas en el alejamiento de la experiencia, el olvido o desconsideración de
los dinamismos antropológicos sobre los que ha de construirse toda fe religiosa y unas prácticas
o, mejor, una praxis que, rotos los eslabones experienciales y antropológicos –casi
espontáneamente-, fabrica una identidad diversa a la original.19
Considerar de los dinamismos antropológicos actuales se hace fundamental para leer
la temática expresa en los CGs, en los que se quiere revitalizar la unión y el seguimiento
14
Cf. CURIA GENERALIS, Capitolo Generale XX, Documento finale. Roma (Italia) 1985, Roma
(Italia), 1986, nn. 2., 3., 11., pp. 4, 5 y 8. El C.G. XX – 1985, al hablar de los pobres como prioridad de
las prioridades, habla de la conversión que la misma opción provoca al interior de la Congregación. El
C.G. se pregunta: «¿Nuestro estilo de vida nos acerca a los pobres, a los cuales nosotros predicamos el
Evangelio?».
15
Cf. CONGREGATIONIS SANCTISSIMI REDEMPTORIS, Acta Integra Capituli Generalis XXIII,
Roma, Italia. 15 Septembris – 12 Octobris 2003, Materdomini, 2004, n. 02., p. 517. Tema capitular «dar
la vida por la abundante redención».
16
Cf. AICG XXII-1997, pp. 317 – 320, 333 – 340. Tema capitular del C.G. XXII-1997: «La espiritualidad
Redentorista».
17
Raphael GALLAGHER, C.Ss.R., Häring en el Vaticano II, en MCKEEVER Martin (Edd.), Bernhard
Häring. Un Redentorista feliz, Roma, Editiones Academiae Alfonsianae, 2008, p. 81.
18
Cf. José Luís MORAL, ¿Jóvenes sin fe? Manual de primeros auxilios para reconstruir con los jóvenes
la fe y la religión, Madrid, PPC, 2007, p. 184.
19
Cf. Moral, ¿Jóvenes sin fe?, pp. 184-185. Históricamente, el criterio de “la vida para todos” [como
identidad de base del cristianismo primitivo] «se va desplazando del siguiente modo: al pueblo, como
destinatario principal, le sustituyen ‘los llamados’ a un seguimiento más de cerca; … el mismo [concepto
de] Reino se traslada de la vida a la virtud. Se instauran, pues, dos caminos fundamentales que
gráficamente pueden reflejarse en pasos (de retroceso, por retrotraer a la religiosidad anterior a Jesús) que
se deducen, respectivamente, del pueblo a los escogidos y del Reino a la virtud».
8
a Jesús y su misión. Leer los signos de los tiempos desde la perspectiva de la temática
capitular ilumina la Pastoral Juvenil y la ubica en el centro del carisma como esperanza
de renovación y vida nueva y abundante para todos.
i. Acercamiento al dinamismo antropológico
El dinamismo antropológico, interpretado desde la encarnación del Verbo, ayuda a
apropiar la persona de su ser dialógico, en relación abierta hacia el Misterio Divino. El
ser humano descubre una autonomía que tiende siempre en dirección hacia algo o
Alguien. Nunca es en solitario, el desarrollo siempre es en interacción. En el niño
asciende su individualidad solo en la objetividad amorosa de una mamá que recibe
como epifanía20
; durante toda la vida el ombligo será señal de una eterna relación, será el
indicador de haber recibido la vida de otro ser.
Desde el principio el yo siempre ha tenido un TÚ:
Nuestra estructura más interna y humana se da en la relación con el Otro, pues nadie nació por sí
mismo, sino que le fue dada la vida por la familia, por la nación… y en últimas, por Dios. Antes
que ser promovida por nosotros mismos, la vida es un regalo que nos sobrepasa, es una elección
de Dios para estar y construir el mundo. Nos descubrimos con una identidad que no puede vivir
sin proyectar, seres relacionales creados para crear, seres humanos nuevos discípulos misioneros,
cristianos con una vocación que convoca al amor y al servicio como lo hizo Jesús.
La vida, desde su comienzo muestra tensión y dinámica. Un “ya pero todavía no”. Es allí donde
se presenta Jesús como el verdadero hombre que supo dar sentido a esta dinámica en su proyecto
vocacional hacia su Padre. Él supo responder al reto de la vida. Por eso la tarea del [joven]
redentorista consiste en ‘llevar a las personas a una radical opción por Cristo’ (Const. 11), pues
‘solo a la luz del misterio del Verbo encarnado se esclarece realmente el misterio del hombre y el
sentido auténtico de su vocación integral’ (Const. 19).21
Recuperar la realidad encarnada y dinámica de Dios centra la mirada en Jesús (Lc 3,
22) y se vuelve al sentido de donación22
para afirmar que la existencia es sobrepasada
por una realidad que a la vez la dinamiza; es vivir proféticamente la esperanza en medio
de un mundo que retrae a la persona sobre sí misma y la postula como un máximo
desembocado a la fatalidad, que lo atomiza y lo pierde en integracionismos23
, que lo
20
Op. Cit., Rodrigo POLANCO, Fundamentos filosófico-teológicos, pp. 259 – 279.
21
Eymard Puerto y Constanza Lenis, Documento N° 4: aporte de Red Juvenil: Misioneros de Paz (RJ)
para el equipo motor de la PJVRC mayo de 2013, en «Red Juvenil: Misioneros de paz-RJ» (2013).
22
Cf. POLANCO, Fundamentos, pp. 261 – 262. Porque hubiéramos podido no ser, la existencia se
convierte en ofrenda de elección y vocación.
23
Cf. Ricardo TONELLI, Procesos de pastoral Juvenil en la situación actual, en «Revista Medellín» 24
(1998) p. 332. «El exceso de posibilidades justifica sentido de pertenencias débiles en las cuales parecen
compatibles una orientación y su contraria» es un cuidado exasperado por no cerrarse a ninguna
9
universaliza abstractamente y lo neutraliza en su personalidad, haciéndolo pasar de
experiencia en experiencia, de producto a producto, con el aguijón del temor, de la
insatisfacción del poseer y del dominio24
. En un mundo de relativismos, obedecer a un
primado fundante de la realidad es obedecer a lo más profundo de ella:
No, no todo es relativo ni podemos perdernos en la fragmentación de saberes y experiencias, en
su realidad, sino que, adentrándonos en lo más hondo de nuestra propia existencia, en su
radicalidad, hemos de arriesgarnos a dejarnos alcanzar por el Misterio Divino que ha hecho de
nuestra carne su propio lugar de revelación25
.
Esta dinamicidad antropológica, como encarnación y donación, está centrada en el
seguimiento a Jesús enviado a los pobres26
. Con esta riqueza ilumina la realidad y le da
orientación a la persona subrayando una “moral de sentidos”, antes que una moral de
verdades universales27
. La espiritualidad misionera, desde los significados de la existencia,
vive sus principios (Lc 4, 16 – 21) con los que acompaña al joven de hoy28
.
posibilidad, pero con el peligro de que «la persona se recorta... en el nivel de su calificación». Esto no
remite a la coherencia, sino a la falta de decisión fuerte que parece una condición irrenunciable para poder
sobre-vivir.
24
Cf. TONELLI, Proceso de pastoral juvenil, p. 328. En los jóvenes esto genera «la percepción, no
siempre reflexionada, de vivir en un exceso de propuestas y de proyectos que desencadena un estado de
orfandad acerca del sentido de la vida y de la esperanza».
25
María José MARIÑO, Llevamos en el corazón noticia de Dios. El testimonio desde la teología de Karl
Rahner, en «Revista de espiritualidad» n. 286 (2013), p. 12. «Una finitud sostenida por el Eterno Amor».
26
Cf. Constituciones y estatutos C.Ss.R. La vida apostólica de los Redentoristas, Madrid, Editorial el
Perpetuo Socorro, 2012. Constituye el carisma de la Congregación del Santísimo Redentor expresado en
todas las Constituciones y Estatutos, especialmente en la Constitución n. 1.
27
Cf. TONELLI, Proceso de pastoral juvenil, pp. 327, 329. «Antes todo decía de Dios y por eso no se
preocupaban tanto por la respuesta última, pues estaba dada y clara para todos: por eso el primer
problema es antropológico, antes que religioso. La PJ ha de enfrentar los valores y las orientaciones
cotidianas de existir. Qué tipo de ser humano queremos o podemos llegar a ser. El ejemplo de jóvenes que
han logrado integrar su vida cristiana al interior de la cultura, nos muestra que sí es posible reorganizar
los múltiples carismas de que disponen las comunidades eclesiales». Cf. Apuntes de la conferencia de
Don LORENZETTI, Luigi, Moral del sentido desde la verdad antropológica, Academia Alfonsiana.
Roma, 2013. Don Lorenzetti, teólogo moral, habla de recuperar la moral del sentido desde la verdad
antropológica, antes que desde verdades éticas universales y afirma: «Primero la verdad antropológica
antes que la verdad ética. Quién es, para dónde va. No es la pregunta por la regla, sino por el sentido
último de la vida y de los sentidos intermedios que se ligan a éste: sentido de la sexualidad, de la
economía, de la política, de la ciencia, de la fe. La pregunta moral se pone al nivel del sentido (Veritatis
splendor)… Es evidente que la pregunta solo por el éxito no es una pregunta suficiente. Obviamente la
moral cristiana no es sin reglas... Las normas morales tienen sentido solo en función de la determinación
del sentido, pero si el sentido está en eclipse, obviamente la moral no satisface a ninguna tarea formativa
con el riesgo de ser sencillamente culpabilizante. De aquí la crisis de la pregunta moral de tantas morales
concretas (sexualidad, matrimonio, familia, bioética, eutanasia) que sino recuperan el sentido, seríamos
funcionarios instrumentalizados».
28
Cf. TONELLI, Proceso de pastoral juvenil, pp. 326 – 327. Un acompañamiento como interacción
constante de polaridades relacionadas. Don Ricardo Tonelli afirma como un problema fundamental a
enfrentar en la Pastoral Juvenil es el hecho de confrontar la vida cotidiana con la calidad (para ordenar) y
el fundamento (para devolver esperanza). La primera ante el nudo del pluralismo y la segunda frente a las
inquietudes del dolor, la limitación, la injusticia y la muerte.
10
ii. La temática de los Capítulo Generales
Luego de un breve planteamiento antropológico, ahora hacemos un planteamiento
histórico como conexión de los cinco últimos Capítulos Generales, pues la historia es
patrimonio de identidad en sus movimientos antropológicos, cuyo culmen se encuentra
en el proyecto de salvación del Padre revelado en la humanidad de Jesús. En dicho
recorrido esperanzado queremos leer el presente de la Pastoral Juvenil.
Reconocemos en las asambleas capitulares de la Congregación una actualización
profética del carisma para el mundo de hoy, en especial para la juventud y sus modos
nuevos de sentir. El sentido histórico forma parte de la búsqueda incansable de una
identidad válida conectando el presente con sentido29
, en sus cuestiones profundas con el
cosmos, convivencia en la diferencia y dignificación humana. No es la lectura de un
presente con ansiedad y en decadencia para “vivir el ahora”30
con temor y angustia por
sobrevivir antes que vivir. Es el camino hecho en la encarnación en el que se apostó por
la humanidad y se hizo historia de salvación y esperanza.
La ilustración N° 1 muestra el desarrollo del tiempo en la columna 1, iniciando en el
CG que rige en la actualidad, es decir a partir del Capítulo General del 2009 y va en
descenso hacia los anteriores Capítulos hasta 1985 (fecha en que la Congregación ya
tiene las nuevas constituciones aprobadas y momento de un cambio radical en la vida de
la comunidad).
La columna 2 contiene la temática general o central de cada uno de los Capítulos
Generales. Una lectura de esta columna podría ser: la esperanza definitiva que renueva
todo como abundante redención dirige la mirada a la manera de ser de Jesucristo, que en
29
Cf. José Luís MORAL, Ermeneutica dell’esperienza religiosa, anno académico 2013 – 2014, Roma,
Unerversità Pontificia Salesiana, p. 118. En la hermenéutica el presente se interpreta como efecto del
pasado y fusión de horizonte.
30
Claudia Rafael y Silvana Melo, Alejandro Cussianovich: educar desde la ternura, en «agencia de
noticias pelota de trapos», (22.08.2013), <http://www.pelotadetrapo.org.ar/2013-09-05-12-30-
19/2013/859-alejandro-cussianovich-educar-desde-la-ternura.html.>. Alejandro Cussianovich (sacerdote
peruano, educador), en una entrevista habla de una izquierda política que ya no fascina ni electriza a las
nuevas generaciones; dice que en cualquier posconflicto siempre se crea la necesidad de borrar la historia
y con ello la memoria que reafirma lo utópico. Pregunta de la periodista: «Usted habla de la necesidad de
formación política para crear conciencia en los niños y jóvenes, pero lo que vemos es la cultura del
desgano. La abolición del sentido: no hay futuro, nada sirve, “no tengo ganas”». Respuesta de
Cussianovich: «Hay una especie de desfuturización… En la sociedad de mercado el presente es lo que
cuenta. Olvídate del pasado y no sueñes con el futuro. Es ahora la cosa. Y el ahora es maldito. Con qué
ganas voy a pensar en el ahora si el ahora es para sobrevivir».
11
su obra de evangelización, se orienta en la cultura a través de la única prioridad de
prioridades: los pobres más abandonados.
El tiempo y la temática de las dos anteriores columnas se podría clasificar en la
columna 3 con algunas palabras síntesis. Son afirmaciones que se conectan entre sí, no
se yuxtaponen una sobre la otra, ni se olvidan, ni menos se contradicen; con ellas se
recoge una misma vena carismática y como tal encuentran su sentido. Son lazos de
identidad, que en red31
, hacen parte de un patrimonio que podría concientizar o abrir
horizontes de renovación. Al sintetizar cada CG se percibe cómo siempre ha estado
presente el deseo (también hechos y decisiones) de renovación propuesto de manera
explícita por el último CG XXIV-2009 como “Reestructuración”.
Ilustración N° 1
Capítulos Generales y síntesis
1. Capítulo
General
2. Tema 3. Síntesis
CG XXIV 2009 La esperanza definitiva que renueva todo, Visión
CG XXIII 2003 como abundante redención, Carisma
CG XXII 1997 con la espiritualidad de Jesucristo, Mística
CG XXI 1991 para evangelizar culturalmente, Comunidad en conversión
CG XX 1985 desde la prioridad de las prioridades:
los pobres más abandonados.
Principio unificador.
Podríamos particularizar la columna de síntesis en cinco componentes: visión
dinámica de la esperanza, carismáticos que entregan la vida por la abundante de
redención, con la mística de Jesús, como una comunidad en proceso de conversión y
todo con un principio unificador como prioridad de prioridades (opción por los pobres
más abandonados). A continuación desarrollaremos cada uno.
31
Cf. AICG XXIV-2009, n. 3, p. 840. “Red” entendido como el tejido histórico con sus aportes de
identidad. Pero también entendido a nivel del quehacer, como un concepto para optimizar la labor
apostólica, dicho en el Capítulo General de 2009 al hablar de “Trabajo congregacional en red” donde se
ubican nueve áreas pastorales (entre las que se nombra está la Pastoral Juvenil).
12
1. Visión dinámica de la esperanza
El centro dinamizador está en la esperanza en Dios que, inserto en la historia de su
pueblo, inspira los corazones a «nuevas formas de anunciar el evangelio a todas las
creaturas» (Const. 15). El Capítulo General XXIV de 2009 lo define así:
Tenemos una renovada esperanza, renovados corazones y renovadas estructuras para la misión
porque “El mismo Redentor y su Espíritu de amor se hacen así presentes en el corazón de la
comunidad” (Const. 23). Es Dios quien hace nuevas todas las cosas (cf. Ap. 21, 5).32
Con la esperanza última se discierne el futuro como los apóstoles «siguiendo el
ejemplo de Jesucristo Salvador en la predicación de la Palabra de Dios a los pobres»
(Const. 1); allí se renueva y se conecta toda vocación auténtica33
. La renovación
personal o la reestructuración comunitaria son un don y una tarea que a los discípulos y
misioneros del Redentor les hace encarar el futuro con confianza de «cooperadores,
socios y servidores de Jesucristo…» (Const. 12).
Esta esperanza crea corazones nuevos (Ez 36, 36), con criterios renovados (Const.
41), para responder generosamente a la iniciativa de Dios, pues «cuanto más radical sea
nuestra conversión, más radical y profética será nuestra Vida apostólica» (Const. 1).
Con ella se reconocen nuevos campos emergentes y la necesidad de nuevas estructuras34
que prediquen el Evangelio novedosamente, para responder como Iglesia-Pueblo de
Dios al llamado que Él hace: «Di al pueblo que se ponga en marcha» (Ex 14, 15).
La esperanza, en palabras del superior general p. Michel Brehl, es:
32
Cf. AICG XXIV-2009, nn. 1-13, p. 812 – 815.
33
Cf. AICG XXII – 1997, n. 2, p. 334. San Alfonso mueve esta única Esperanza en su éxodo hacia los
más abandonados en Scala; un espíritu e intención que encuentra nueva expresión en la vida de San
Clemente en Varsovia y Viena, de la misma manera que ha sido vivida por muchos redentoristas en
diversos contextos históricos. Cf. AICG XXIV-2009, n. 10, p. 815. En el C.G. del 2009 habla del
desprendimiento «de lo conocido y familiar para ir hacia nuevas y proféticas exigencias misioneras».
34
Cf. AICG XXIV-2009, nn. 2.1 - 2.13, pp. 837-840. La nueva evangelización es expresada en el
Capítulo General XXIV con San Clemente María Hofbauer cuando dice: «Predicar el evangelio de
manera siempre nueva». A nivel de estructuras, en este CG. la Congregación decidió organizarse en cinco
Conferencias así: Asia-Oceanía, África y Madagascar, Europa, América Latina y el Caribe, América del
Norte. Cf. Álvaro CÓRDOBA CHAVES, Estructura administrativa de la Congregación del Santísimo
Redentor (CSSR), en «Spicilegium Historicum, Congregationis SSmi Redemptoris» 61 (2013), pp. 3-
56.La Congregación ha pasado por un sin número de iniciativas que, buscan revitalizar el carisma, y que
oscilan entre la centralización y la descentralización, problemas externos e internos, diversidad y
homogeneidad cultural. Este sentido de dinamicidad (cf. Const. 13), ha llevado al Instituto a crear
diversas estructuras a lo largo de la historia, empezando por la Domus (casa) con san Alfonso hasta las
Conferencias en el año 2009; unas estructuras han sido superadas, mientras otras permanecen por ser
apropiadas para la animación misionera.
13
el poder del amor y la compasión actuando en nosotros por medio del Espíritu Santo. El Espíritu
nos mueve, más allá de los límites de nuestros horizontes, a soñar el mundo como Dios lo ve y a
actuar con esta visión. La esperanza es la expresión tangible del poder de la resurrección -del cual
estamos llamados a ser 'signos y testigos' (Const. 51). Jesús Redentor está en el 'corazón de la
comunidad'' (Const. 23). Es Él quien proclama el Evangelio de manera siempre nueva a fin de
que podamos progresar en la caridad, 'enardecidos en espíritu apostólico' (Const. 12). La
esperanza fortalece nuestra convicción de que el cambio no solo es posible sino que, en el plan de
Dios es inevitable.35
2. Carismáticos que entregan la vida
El Capítulo General XXIII-2003 entiende la Redención36
como el amor abundante de
Dios, junto con la respuesta que surge de ese exceso de misericordia que entrega toda la
vida: «…no hay espiritualidad redentorista si no es misionera, como tampoco hay
misión redentorista si no está arraigada en las profundidades de Dios (1Cor 2,10)»37
. Es
una llamada a examinar el “acto definitivo” de la Vida Apostólica como expresión del
«gozo de estar con Jesús como comunidad y de ser enviados, como comunidad, a
predicar a los más abandonados». Los Redentoristas se sienten llamados a estar con
Cristo para ser enviados a predicar38
(cf. Mc 3, 4-15).
La “redención abundante” es comprendida como solidaridad divina con la
humanidad: «La redención copiosa que nosotros experimentamos está arraigada en el
misterio de Dios que se hizo uno con nosotros».39
Nada puede quitar la alegría de estar
con los ojos fijos en el Señor y de ser llamados por Él.
El poder del Espíritu y la conciencia redentorista, unidos a la sabiduría del corazón y
al celo profético, podrán responder a las exigencias del mundo por las que Dios habla40
:
35
Cf. AICG XXIV – 2009, p. 807. Definición hecha por el superior general p. Michel Brehl en el CG
siguiente.
36
Cf. AICG XXIII-2003, nn. 1, 2, 4, 5, p. 523. En el numeral 3. de las orientaciones se reafirma el tema
de la espiritualidad, del anterior Capítulo General XXII, pero ahora se asume como «entrega generosa
para ser colaboradores con Cristo en la abundante redención»; esto se confirma aludiendo a la Const. 20:
«Los redentoristas son apóstoles de fe robusta, de esperanza alegre, de ardiente caridad y celo
encendido»; para reafirmar la fuerza de la entrega tenemos el ejemplo de los Santos y beatos redentoristas
que ofrecieron su vida para hacer abundante la redención; lo mismo se refleja en la Vida Apostólica
expresada en las constituciones (Introducción de las orientaciones).
37
Ibidem, n. 3, p. 517 - 518.
38
Cf. AICG XXIII-2003, n. 4, 18, pp. 454, 518. El Capítulo General dice que es una insistente llamada a
«prestar una particular atención a la calidad de nuestra dedicación apostólica al Redentor». Así como
existe la tentación de la mediocridad, también se le se dispone de un tiempo de gracia para «renovar su
vivencia».
39
Ibid., n. 5.
40
Ibid., nn. 3 – 14, pp. 518. 521.
14
Algunos de nosotros tal vez nos sentiremos como una voz que clama, que no es escuchada ni
tomada en cuenta. (Otros) tal vez sentirán que la Congregación pasa por un largo y lento otoño o
hasta está sufriendo un invierno tenebroso. Pero con el Redentor podemos siempre esperar y
experimentar la primavera. La narración de lo sucedido a los discípulos que iban camino de
Emaús resuena en nosotros pero es igualmente importante el camino de retorno a Jerusalén.
Llevamos dentro de nosotros el dolor y las tristezas con las que estamos luchando; como los
discípulos sabemos lo que se siente al estar desconsolados sin poder divisar la esperanza en el
horizonte. Pero el Jesús resucitado de la abundante redención sigue saliendo a nuestro encuentro
en la realidad de los pobres de nuestro tiempo. Él nos recuerda la realidad de los pobres de
nuestro tiempo. Él nos recuerda la realidad de nuestra dedicación redentorista y nos va
fortaleciendo a través de nuestra realidad misionera. ¿Acaso no resulta asombroso que aquellos
mismos discípulos, que convidaron al Redentor resucitado a gozar de la comodidad y seguridad
de una casa (bajo) techo porque ya caía la noche, no vacilaron en despojarse de sus temores y
lanzarse de regreso a Jerusalén para compartir con los demás la noticia de esperanza y vida? Esa
era la abundante redención en acción: que está siempre presente y cercana a nosotros, pero nunca
para nosotros solos. Avancemos juntos a toda prisa ahora, ya que mañana puede ser muy tarde.41
La redención se traduce como el reto de un testimonio de vida comunitario
esperanzado desde el amor y la confianza en Jesús; un estilo de vida que responde al
deseo de la sociedad traducido como “hambre de algo más”. Es una experiencia que
envuelve los propósitos de los laicos (en especial la juventud), pues también están
dispuestos a dar su vida por la abundante redención42
; la abundante redención es una
disposición a estar preparados, con alegría y eficacia, ante las exigencias inesperadas.
Sobre la base de las Constituciones y buscando una sólida concepción antropológica
del mundo y de la fe, el quehacer misionero se orientará43
a las situaciones de
marginación social y eclesial que exigen diálogo religioso y cultural. La comunidad es
«ley esencial de los congregados» y primera forma de evangelización donde se
refuerzan los vínculos del acto definitivo de la consagración a Dios. El ser y quehacer
redentorista acompañados de formación consistente y de animación apostólica con la
Iglesia, son el conjunto carismático de la abundante Redención.
41
Ibid., n. 16, p. 522.
42
Cf. AICG XXIII-2003, n. 5, p. 497. Se hace imperativa la formación laical para la colaboración como
un servicio a la cultura, política, economía y a la familia. Juan Pablo II alude a San Alfonso para invitar a
la Institución a conservar su estilo de vida evangélico que, con su lenguaje popular, lleve a todos a la
santidad, como la medida más alta de la vida ordinaria (cf. NMI 31). «San Alfonso María de Liguori se ha
esforzado por hacer crecer en el pueblo cristiano esta conciencia». La búsqueda de la santidad está a la
base de cada programación pastoral (donde) la Comunidad se presente como oasis de misericordia y de
acogida, como escuela de oración que no se distrae del empeño en la historia (cf. NMI 33). (Tomado de
las palabras de Juan Pablo II al padre superior y al Capítulo General XXIII).
43
Cf. AICG XXIII-2003, nn. 1 – 14, pp. 523 – 532.
15
3. Con la mística de Jesús
La pregunta guía del Capítulo General XXII-1997 es: ¿«mantenemos una verdadera
relación con Jesús (y de hecho), esta relación es la principal fuerza motivadora de
nuestro estilo de vida»?44
. Por medio de la espiritualidad se perciben las dimensiones de
la vida como gracia de conversión al Redentor revelado en el siervo sufriente (el pobre),
del cual se inspira el origen y fruto de la misión: la santidad45
. Esta opción cristocéntrica,
sea personal o comunitaria, es esencial para transformar la oración común, la pobreza
evangélica, los vínculos internos, la formación, la apertura a las necesidades reales y la
corresponsabilidad con los laicos en la fe y espiritualidad compartidas. La mística
redentorista es la comprensión contemplativa de la historia en el don del Espíritu, desde
los pobres, para proyectar
la dimensión de justicia social, paz, solidaridad e integridad de la creación al tratar la
espiritualidad. Esto nos ayudará a ‘leer los signos de los tiempos’. De esta manera,
profundizaremos nuestro compromiso con la justicia, la defensa de la vida y la dignidad humana.
Queremos evitar en nuestra espiritualidad todo tipo de clericalismo, sexismo, elitismo, opresión
social, como también todo tipo de injusticia… Que, atentos al hambre espiritual de tantas
personas en nuestra sociedad, busquemos formas nuevas y creativas para compartir nuestra
herencia espiritual con los demás46
La espiritualidad se hace apostólica en el esfuerzo de estar presente con la obra
misionera en las necesidades más urgentes de la sociedad, a partir del examen crítico del
propio estilo de vida47
. Así la vida comunitaria se ubica como la principal forma de
proclamación del evangelio; conlleva experimentación de modelos que promueven el
diálogo creativo y el testimonio genuino de vida. Más que normas y estatutos, es actitud
de disponibilidad y cooperación generosa en busca de estructuras de apoyo y
profundización.48
El llamado a ser discípulos de Jesús, con espíritu misionero y comunitario, confía
exclusivamente en Dios y así mira al futuro con esperanza49
. Esta centralidad organiza la
44
AICG XXII – 1997, n. 1, p. 317.
45
Cf. AICG XXII – 1997, nn. 6 – 14, pp. 318 - 320. «Toda acción misionera que no brota de un profundo
compromiso con Jesús está destinada al fracaso».
46
Idib., nn. 1.2 - 1.3, p. 334.
47
Cf. Ibid., n. 2.
48
Cf. AICG XXII – 1997, n. 3, p. 335. Estructuras que procuren un mejor ambiente de oración y
meditación; la liturgia como reflejo de la solidaridad, la oración y la vida misionera; la revisión de los
consejos evangélicos a la luz de la vida comunitaria y misionera; y el trabajo entre todos.
49
Cf. Ibid., n. 4, p. 336.
16
formación, como un intercambio de experiencias, en busca de mejores oportunidades de
acercamiento a los más abandonados; la animación espiritual actualiza constantemente
el carisma50
. Para cumplir efectivamente la misión, se ha de promover la oración y la
formación permanente de los laicos para aclarar e intensificar los niveles de
colaboración y contagiar el futuro de esperanza51
.
4. Comunidad en conversión
La voz de Dios, en los signos de los tiempos, desafía el discernimiento comunitario
con espíritu de fe y diálogo. El Capítulo General XXI (1991) busca promover lo
esencial de la Vida Apostólica, reconociendo positivamente la diversidad y la pluralidad
de las situaciones humanas y eclesiales dentro de los distintos contextos.
El carisma redentorista52
revisa constantemente, con espíritu fraterno, su sentido
teológico y Pastoral frente a los retos53
que se le presentan en el mundo contemporáneo
y que cualifican su forma de evangelizar (Const. 13, 15). Esta conversión permanente es
una invitación a olvidar temores y falsas seguridades con el fin de que las iniciativas
sean más audaces para abrir horizontes y comenzar una nueva etapa de renovación.54
Por una parte «la espiritualidad redentorista propia de la Congregación, la vida
comunitaria y la tarea evangelizadora [y por otra] la necesidad de encarnar esta triple
dimensión en nuestra vida en formas históricas [expresan] la opción de la Congregación
por los más abandonados, en especial los pobres»55
. La colaboración con los laicos, la
formación y el fortalecimiento de la Pastoral Juvenil son también señal de este
propósito. A continuación desarrollaremos cada elemento.
50
Cf. AICG XXII – 1997, n. 9, p. 339. Una actualización por medio del estudio de las Constituciones y
Estatutos; con los retiros espirituales; durante la formación continua (sagrada escritura, teología y teología
moral); promoviendo la profundización en las obras de San Alfonso, San Clemente y de la herencia
redentorista; por medio de la lectura de documentos eclesiales (Vita Consacrata y otros) y en actitud de
búsqueda de la verdad en el diálogo cultural, especialmente interreligioso.
51
Cf. Ibid., n. 7., p. 338.
52
Cf. AICG XXI – 1991, n. 2.3, p. 297. El carisma «todavía puede ser un don para el pueblo de Dios».
53
Cf. AICG XXI – 1991, nn. 2.4, 2.5, p. 298. Retos percibidos en 1991: Experiencia religiosa con
tradiciones muertas y con aceptación pasiva; a nivel interno la resistencia al cambio y a los nuevos
desafíos, el número de congregados; también el testimonio suficiente de vida espiritual centrado «en
Cristo Redentor y de vida comunitaria auténtica y fraterna».
54
Cf. CGDF XXI-1991, n. 4, p. 4.
55
AICG XXI-1991, p. 299.
17
- La evangelización inculturada se entiende como la realización de «uno de los
componentes del gran misterio de la Encarnación»56
histórica con la perspectiva del más
abandonado; es la convergencia unificadora del carisma de la pluralidad y la diversidad
de métodos que favorecen el surgimiento de formas peculiares de entender y vivir el
Evangelio57
. Para los redentoristas, en medio de desafíos y como profetas de una
salvación integral, aparece la obligación de favorecer una cultura de la vida, la libertad,
la justicia y la solidaridad.58
- En la comunidad apostólica se percibe el rostro de Dios; ella es evangelizada y
evangelizadora,59
vive los valores humanos desde el ejemplo de los sencillos,
transmitiendo que es Dios quien congrega y es el Espíritu de Cristo quien reconcilia y
lleva a una comunión más profunda. Suscita la búsqueda de modelos de comunidad, con
fidelidad creativa al carisma y con espíritu de apertura a los signos de los tiempos.60
«La
“cercanía” con el pueblo y la fuerza del testimonio de la comunidad en cuanto signo de
la presencia del Reino»61
son distintivos de su carácter evangelizador.
- Atentos a los estudios sobre la espiritualidad redentorista, se ha de renunciar a
expresiones inauténticas que agrandan vacíos. Es necesario profundizar la integración
entre la experiencia personal y comunitaria para llegar a la coherencia de vida
testimonial.62
La espiritualidad se define así: el redentorista es cristocéntrico; redescubre
56
Ibid., n. 4.1, p. 307. El C.G. XXI asume las palabras de la exhortación apostólica de Juan Pablo II
Catechesi tradendae en el n. 53.
57
Cf. AICG XXI-1991, n. 4.5, p. 308. La inculturación exige «colocar al ser humano como existe en la
cultura», frente a la persona viva de Jesús (el Viviente) que provoca cambios en pro de un ideal auténtico
de vida humana. (EN 19-20).
58
Cf. AICG XXI-1991, n. 4.6, pp. 308-309. En medio de diversos desafíos y como profetas de una
salvación integral, nace la obligación de favorecer una cultura: de la vida frente a las amenazas de muerte,
de la libertad frente a los abusos de poder y las invitaciones a la dejación, de la justicia frente al egoísmo
de las naciones, de los grupos y de los individuos, de la solidaridad frente a la ausencia de la
responsabilidad colectiva y a las actitudes corporativistas que se oponen al bien común. En este contexto
se reafirma el desempeño de la Teología Moral como materia que ha aportado y tiene mucho para aportar
al «discernimiento cristiano de la cultura».
59
Cf. AICG XXI-1991, n. 5.3, p. 318. Desde afuera por los pobres. Desde dentro entre Cohermanos. Es
compartir la fe, los gozos y las inquietudes de la acción evangelizadora (planificación y evaluaciones
pastorales – Const. 21); como también es compartir de las experiencias.
60
Cf. AICG XXI-1991, n. 5.7, p. 320. «Manifiestos mediante la lectura de las nuevas situaciones socio-
culturares a la luz del Evangelio y a través del discernimiento comunitario».
61
Ibid., n. 5.8. A ejemplo de San Alfonso en la comunidad “abierta” de Ciorani.
62
Cf. AICG XXI-1991, n. 6.3, pp. 331-332. Es necesario: seguir sometiendo a “autocrítica” los resabios
jansenistas, el individualismo, los formalismos y las devociones de poca densidad teológica. Se constata
un dualismo inaceptable en las tendencias apostólicas-activistas o espirituales-pasivas. Por eso, es
18
la herencia de Alfonso en sus «éxodos hacia los pobres», «sigue» al Redentor y
«prosigue» su praxis liberadora;63
en este itinerario María, como primera discípula que
acogió la Palabra de Dios, guía el camino de identificación con Él64
. En esta
espiritualidad, la Biblia es el libro principal y la primera fuente en la que se bebe,
«singularmente de los Evangelios».65
La perfección cristiana y la espiritualidad66
, como
caridad comprometida, es apostólica y así es expresión de la salvación encarnada en las
situaciones históricas es decir, comprometida en la causa del hombre. Es el principio
unificador de la existencia que nace de la unión teologal con Dios y que conduce al
servicio eficaz de la creación y del hermano67
. La espiritualidad con creatividad, ha de
ser el centro de las comunidades apostólicas.68
- La colaboración con el laicado responde a la necesidad de apertura y a verdaderas
iniciativas fundadas en una sólida complementariedad y corresponsabilidad bautismal69
;
en conjunto con las orientaciones de la Iglesia local70
. Se les animará para que ejerzan la
ministerialidad reflejada en la diversidad de trabajos redentoristas. Prima en esta
necesario profundizar, en la integración de la experiencia personal y comunitaria, la coherencia entre fe y
vida.
63
Cf. AICG XXI-1991, n. 6.4, p. 332. El Redentor celebrado en la Encarnación, Pasión, Resurrección y
Eucaristía.
64
Cf. CGDF XXI-1991, n. 37, p. 22. En María «encontramos la “figura más perfecta de libertad y de
liberación” (Juan Pablo II, Redemptoris Mater, n. 37)».
65
AICG XXI-1991, n. 6.4, p. 332.
66
Cf. AICG XXI-1991, n. 6.5, p. 332. El C.G. XXI escribe: «Según San Alfonso, la perfección cristiana y
la espiritualidad consisten en la práctica de la caridad». Cf. CGDF XXI-1991, n. 39, p. 22. La curia
general escribirá en el Documento Final: «Según San Alfonso, la perfección cristiana y la espiritualidad
consisten en la práctica de amor a Jesucristo». Ambos documentos escriben igual las siguientes líneas:
«En el Redentorista esta caridad, para ser salvífica tiene que encarnarse en las situaciones históricas y
comprometerse e la causa del hombre. Es, por tanto, una caridad comprometida».
67
Cf. CGDF XXI-1991, n. 40, p. 23. El Documento final de la Curia General agrega: «Incluir un aprecio
y un cuidado efectivos por la ecología».
68
Cf. AICG XXI-1991, n. 6.6, p. 333. Para responder a los retos de la cultura presente, los redentoristas
serán: hombres de oración con el pueblo; que dan la savia bíblica y la profundidad teológica a la
espiritualidad; que se dejan enseñar por las nuevas generaciones, con sensibilidad a los movimientos
espirituales actuales; que viven la experiencia religiosa ecuménicamente; abiertos a lo válido de las
tradiciones espirituales no cristianas; que con su tradición y estilo de vida, buscan formas sencillas y
modos familiares de orar y de enseñar a otros a orar. Como decisión capitular se decide crear un instituto
de espiritualidad redentorista, organización de cursos y talleres, divulgación del tema, desde la formación
inicial, en los retiros.
69
Cf. CGDF XXI – 1991, n. 58.a, p. 31.
70
Cf. CGDF XXI – 1991, n. 58.d., p. 31. Orientaciones y tensiones de la Iglesia local, dice la Curia
general.
19
relación el diálogo como un sincero esfuerzo de escuchar las aspiraciones y
necesidades71
en coherencia con las prioridades pastorales.72
- La formación73
como urgencia de todos, es sensible a los valores de la juventud y
en actuación con los laicos (jóvenes, matrimonios, adultos) los redentoristas dan
testimonio personal y comunitario de sus convicciones. La formación enriquece sus
valores en apertura a la realidad y con consistentes contenidos teológicos, pastorales,
espirituales y comunitarios (teología moral, historia de la Congregación y espiritualidad
redentorista).
- El fortalecimiento de la Pastoral Juvenil adquiere mayor conciencia eclesial y se
robustece con su compromiso social cristiano. Muchos jóvenes se integran a la
espiritualidad redentorista, al trabajo apostólico y a la vida comunitaria por medio del
testimonio de cohermanos y comunidades. Esta Pastoral, como prioridad, se debe
organizar con solidez hacia los más abandonados, lo que pide apertura y formación de
comunidades de acogida con una visión de conjunto, integrando a la familia y a los
adultos74
.
La caridad pastoral está viva, crece en la Congregación y aún dentro de la fragilidad
se afirma, con la fuerza del Espíritu, que se sigue realizando
…los deseos que san Alfonso expresó en su vida, en su acción pastoral y en sus escritos: la
fidelidad a Cristo y a su evangelio, la fidelidad a la Iglesia y a su misión en el mundo, la fidelidad
al hombre y a nuestro tiempo, la fidelidad al carisma del instituto (Juan Pablo II, Carta apostólica
Spiritus Domini, 1° de agosto de 1987).75
71
Cf. Ibid., n. 58.e.
72
Cf. CGDF XXI – 1991, n. 59, p. 32. Se recomienda: proponer pautas de colaboración adaptables a la
situación particular; compartir experiencias de colaboración laical; formación apropiada con congregados
preparados para esta tarea; que las formas adoptadas de colaboración tengan en cuenta la cultura del lugar
y las normas de la vida comunitaria (Const. 44 y 45). El Capítulo resuelve instituir “la figura del
misionero laico del Santísimo Redentor como un colaborador activo que toma parte en la vida apostólica
de la Congregación Redentorista” (crear normas al respecto); inspirar mayor apertura hacia los laicos para
que tengan una mayor participación en nuestras experiencias de vida, de trabajo y de espiritualidad.
73
Cf. AICG XXI – 1991, p. 348.
74
Cf. Ibid., p. 356.
75
CGDF XXI-1991, p. 37.
20
5. Principio unificador
El Capítulo General de 1985 dice que los pobres como seres humanos concretos,
privados de lo fundamental, interpelan la vocación Redentorista como conversión
personal y comunitaria por el Reino: evangelizare pauperibus et a pauperibus
evangelizari76
(evangelizar a los pobres y evangelizados por los pobres).
Los redentoristas se dirigen a los más abandonados por la Iglesia misma (Const. 3) y
a los oprimidos con quienes Cristo se identifica en Mt 25, 40 (Const. 4). La razón de ser
en la Iglesia de los redentoristas y la contraseña de su fidelidad a la vocación recibida se
basa en la opción por las necesidades pastorales o de evangelización por los pobres
como liberación y salvación integral de la persona (Const. 5)77
.
Las comunidades de base ayudan a la promoción del laico y con estilo de vida
cercano a los pobres encarnan y predican el Evangelio. Desde éste común empeño, los
integrantes de la comunidad apostólica están llamados a aceptarse unos a otros con sus
temperamentos y cualidades, confrontándose con la Palabra de Dios y la situación del
contexto. Esta opción se refleja en la actitud abierta de la formación, en la reevaluación
de los elementos-métodos de la Pastoral Juvenil y Pastoral vocacional, y en la unión con
otras personas que defienden la misma causa. La unión de la actividad apostólica y la
vida comunitaria en las constituciones viene llamada «Vida Apostólica».
1.3. Recorrido por las estructuras que han dinamizado la Pastoral Juvenil
En la siguiente tabla (ilustración N° 2) se indica detalladamente los sitios donde se
nombra la Pastoral Juvenil (columna 2.) por medio del concepto (columna a.) y la
estructura (columna b.) que cada Capítulo General desarrolla a través del tiempo
(columna 1.) acerca de la misma. Al lado de la columna central de la Pastoral Juvenil,
está la visión de la Pastoral Vocacional (columna 3.), pues siempre han estado cercanas
una de la otra. Se ha querido extraer conceptos casi literales de madera que se pueda ver
76
Cf. CGDF XX-1985, nn. 4-5. [s.p.] En el CG XIX – 1979 el acento fue sobre la evangelización
(evangelizare) profética y liberadora. En este CG XX- 1985 el acento está en los pobres (pauperibus).
77
Cf. Idem, n. 6.
21
la evolución del tema, sin conclusiones o análisis al respecto; es a modo de presentación
general.
Ilustración N° 2
Estructuras de la Pastoral Juvenil
1.
CAPÍTULOS
GENERALES
2.
PASTORAL JUVENIL
3.
Pastoral
Vocacionala. Concepto b. Estructura
22
XXIV-2009 “Trabajo congregacional en
Red”78
: Como apoyo y
convergencia de fuerzas en
una misma unidad desde la
labor apostólica; asegurada
por la dinamicidad y
flexibilidad, con metas
progresivas y evaluables
dentro de un mundo actual de
rápidos cambios.
Su nombre aparece ubicado
entre nueve áreas:79
Seis pastorales (migrantes,
santuarios, misiones
populares, Pastoral Juvenil,
parroquias y justicia
social), una de
comunicaciones, otra de
apoyo a África y otra sobre
la teología moral.
Aparece en el
campo de “otras
decisiones” donde
se quiere integrar
más plenamente80
al secretariado de
formación.
XXIII-2003 Los jóvenes como laicos, tienen
el deseo de dar la vida por la
abundante redención en la
cultura, la política, la economía
y la familia. También son la
expresión del choque de las
contradicciones de la cultura.81
Los laicos con su formación y
compromiso redimensionan la
acción a favor de los más
abandonados.82
Se enfatiza como
estructura83
para el
diálogo y la apertura84
;
con Pedagogía de la
santidad.85
Se enfatiza como
estructura para el
diálogo y la
apertura.
Pedagogía de la
santidad.
1.
CAPÍTULOS
GENERALES
2.
PASTORAL JUVENIL
3.
Pastoral
Vocacionala. Concepto b. Estructura
78
CG XXIV – 2009, pp. 840-841.
79
Cf. CG XXIV-2009, p. 840. Las áreas se pueden agrupar en 4 grupos: pastoral, comunicaciones, África
y Teología Moral. Las áreas son: atención pastoral a los que sufren a causa del movimiento de masas de
los pueblos, comunicaciones redentoristas (incluidas las nuevas formas de medios de comunicación),
pastoral de santuarios, una red para África y Madagascar, reflexión teológica redentorista, misiones
populares, pastoral juvenil, parroquias misioneras y pastoral de justicia social.
80
Cf. CG XXIV-2009, p. 848.
81
Cf. CG XXIII-2003, pp. 497, 520.
82
Cf. CG XXIII-2003, p. 525. Al compartir y participar del carisma a los laicos en favor de los más
abandonados, la Congregación se comprende mejor a sí misma como Pueblo de Dios y misterio de
comunión.
83
Cf. Ibid., p., 524.
84
Cf. Const. 19. Haciendo eco del diálogo con el mundo desarrollado en el Capítulo I de las
Constituciones y Estatutos: «solo a la luz del misterio del Verbo encarnado se esclarece realmente el
misterio del hombre y el sentido auténtico de su vocación integral. De este modo (el redentorista hace)
presente en toda su plenitud la obra de la redención, testificando que todo el que sigue a Cristo, hombre
perfecto, se hace más humano». (GS 11.22.41; AG 11; cf. CD 13).
85
Cf. CG XXIII-2003, p. 497. El ejemplo está en San Alfonso y su preocupación por formar a la gente en
su conciencia de santidad. El papa Juan Pablo II dice al CG XXIII: “El recorrido de la santidad es
personal y exige una verdadera y propia pedagogía de la santidad, capaz de adaptarse a los ritmos de cada
individuo (cf. NMI 31). La sociedad compleja, en la cual vivimos, hace aumentar más la importancia de
este servicio apostólico, comenzando desde los jóvenes, a menudo confrontados con propuestas de vida
contradictorias…”
23
XXII-1997 Se busca intensificar la
formación con una Ratio
Formattionis propia86
a los
niveles de colaboración
laical87
como cumplimiento
efectivo de la misión
redentorista88
.
Como “los jóvenes están
abandonados y necesitan
ayuda en su desarrollo en la
fe”89
, es una necesidad
urgente reafirmar la
importancia de esta Pastoral.
“El futuro está en sus manos
y están llamados a asumir
responsabilidades.
La Pastoral Juvenil es el
lugar adecuado para que los
jóvenes descubran el sentido
de sus vidas y su vocación”90
.
Serio esfuerzo por
atender a los jóvenes con
la cercanía a ellos, la
creación de grupos
Juveniles (sin elitismos),
acogiendo su alegría y
dinamismo91
.
Animar experiencias de
comunidades abiertas,
donde vivan redentoristas
con jóvenes adultos con
la capacidad de acoger a
otros jóvenes92
.
Es un llamado a
ser discípulos de
Jesús en la
Congregación.
Confiados en
Dios para mirar el
futuro con
esperanza.
Colaboración
conjunta entre las
diferentes
unidades y
dotación de
subsidios por
parte del gobierno
general93
.
1.
CAPÍTULOS
GENERALES
2.
PASTORAL JUVENIL
3.
Pastoral
Vocacionala. Concepto b. Estructura
XXI-1991 La comunidad
verdaderamente encarnada
es liberación y profecía de
la Buena Nueva para las
aspiraciones de comunión
de los jóvenes.94
La cercanía99
con el pueblo
más abandonado ha hecho
crecer el compromiso con
los jóvenes y con la
Pastoral vocacional
misionera de los laicos.100
La cercanía con el
pueblo más
abandonado y la
conciencia de la
vocación del hermano
religioso han
“ayudado mucho a
tomar conciencia de
86
Cf. AICG XXII – 1997, p. 365. Postulado aprobado N° 7.3: “Formación de los laicos: para garantizar
una formación que responda a las diversas formas de participación de los laicos en la misión redentorista,
el Capítulo General pide al Gobierno General que: 1) estimule y ayude a las (v)provincias a desarrollar
programas de formación para los colaboradores laicos; 2) formule, si lo juzga oportuno, la Ratio
Formationis de los Misioneros Laicos del Santísimo Redentor”.
87
Cf. AICG XXII – 1997, p. 364. En el postulado aprobado N° 7.2 se habla de la relación entre
“Redentoristas y laicos” como una exigencia de una adecuada formación para la colaboración con laicos a
“nivel de la formación inicial como de la formación permanente, de tal modo que esta dimensión se
encuentre adecuadamente desarrollada en todos los programas de formación”.
88
Cf. Ibid., p. 338.
89
Ibid.
90
Ibid.
91
Cf. AICG XXII – 1997, n. 7.1, p. 338. «Dejándonos contagiar de su dinamismo y alegría».
92
Cf. AICG XXII – 1997, p. 357. En el Postulado Aprobado N° 3.3 se dice que es un concepto por
estudiar y promover.
93
Cf. AICG XXII – 1997, p. 336. Cada unidad asuma la promoción vocacional para Hermanos.
94
Cf. AICG XXI, n. 5.10, p. 321.
24
La vocación bautismal del
laico tiene su propia
ministerialidad en línea
con las prioridades
pastorales del instituto95
.
Empeño por una
formación adecuada en la
colaboración de los
laicos96
.
Mayor apertura de la
experiencia Redentorista a
los laicos97
.
Los jóvenes en la Pastoral
son motivo de esperanza.
El testimonio de la
espiritualidad redentorista
atrae a jóvenes que,
participando del mismo,
adquieren mayor
conciencia eclesial y
compromiso social
cristiano.98
Se apoya decididamente
esta orientación
considerándola una de las
prioridades de cada unidad.
Con su propia identidad sin
confundirla con la Pastoral
Vocacional pero
apoyándose mutuamente.
Responsables sensibles a la
juventud en situación de
marginación social y
eclesial.
De acuerdo a su cultura,
cada comunidad debe
abrirse a los jóvenes.
Casas de acogida para
integrarlos en la vida y
Pastoral redentorista.
Una Pastoral en
continuidad con la Pastoral
de la pareja, del
matrimonio, de la familia y
de los adultos.
Regionalizar este
servicio.101
la dimensión religiosa
de la vocación
redentorista”102
.
Se propende por una
mejor organización y
por mayor
sensibilidad a los
valores de la
juventud.
Cada congregado es
implicado en la tarea
(Const. 79); pero se
amplía con la
colaboración entre
unidades, con laicos
(jóvenes,
matrimonios,
adultos), con las
Iglesias locales y
otros religiosos.
Para mayor eficacia y
consistencia:
vinculación a la
Pastoral Juvenil y al
Secretariado de
Formación103
.
1.
CAPÍTULOS
GENERALES
2.
PASTORAL JUVENIL
3.
Pastoral
Vocacionala. Concepto b. Estructura
XX – 1985 Desde la opción por los
pobres, la promoción y
participación del laico en
el apostolado desde las
comunidades eclesiales de
base u otros grupos.
También la centralidad
Para una misión eficiente
y contínua se reevalúan
los elementos y métodos.
Mayor importancia: a
nivel de la parroquia
como grupos apostólicos
Para una misión
eficiente y continua
se reevalúan los
elementos y
métodos.
Para un verdadero
ministerio Pastoral,
95
Cf. Ibid., p. 341.
100
Cf. Ibid., n. 2.4, pp. 297-298.
99
Cf. Ibid., n. 6.6, p. 333. Como uno de los retos de los Redentoristas en la cultura actual será el dejarse
enseñar “por las nuevas generaciones…” y las nuevas sensibilidades de los movimientos espirituales
recientes.
96
Cf. Ibid., n. c., p. 342.
97
Cf. Ibid.
98
Cf. Ibid., p. 356.
101
Cf. Ibid., pp. 356 – 357.
102
Ibid., n. 2.4, p. 298.
103
Cf. Ibid., n. 1, p. 348.
25
misionera de la Pastoral
Juvenil104
.
de jóvenes. Lo mismo
que en las misiones.
una formación
sólida.
Planeaciones
comunitarias
vocacionales, con la
actividad de los
responsables de las
vocaciones.
Comunidades de
acogida para
jóvenes en
discernimiento
vocacional.
Que los
responsables sean
expertos en Pastoral
Juvenil.
2. La Pastoral Juvenil a la luz del Capitulo General XXIV
El acercamiento al actual dinamismo antropológico en el subtítulo 1.1. y la
exposición global del carisma redentorista a través de sus cinco últimos CGs. en el
subtítulo 1.2., se lee ahora a partir de lo dicho por el CG vigente XXIV-2009 y desde la
interpretación a la luz de la Pastoral Juvenil.
2.1. Capítulo General XXIV – 2009: Reestructuración - Esperanza
La novedad del mandato de Jesús: “Vayan y prediquen el Evangelio” (cf. Mt 28, 19-
20) sigue vigente como tarea de la auténtica vocación cristiana con la esperanza de ser
un camino que da vista a los ciegos, anima los corazones y da libertad a los cautivos
(cf., Mt 11, 4 - 5; Lc 4, 18-19). Es una experiencia de transformación que no puede
dejar de anunciarse, por eso el CG XXIV-2009105
ha elegido como tema: «predicar el
104
Cf. CGDF XX – 1985, n. 09., pp. 7-8.
105
Cf. AICG XXIV, pp. 730-733, 793-797, 812-815. Antes de definirse el Documento Final (52b.) del CG
XXIV-2009 se redactaron dos borradores con títulos y contenidos que podrían mostrar la dinamicidad y
fuerza con la que se quería irradiar el tema a toda la Congregación. En el primer borrador (40b. doc. 056)
se alude a que todo sea Nuevo: esperanza, corazón, misión y estructuras; inspirados en Ap. 21,5 “Miren
que hago nuevas todas las cosas”. En el segundo borrador (49b. doc. 065) avanza la idea y se habla mejor
de renovación de: esperanza, corazón, estructuras, todo para la misión con el mismo pasaje bíblico. Ya en
el Documento Final se habla de: Renovada esperanza, renovados corazones y renovadas estructuras; todo
26
Evangelio de manera siempre nueva», trayendo el pensamiento de un santo redentorista,
San Clemente María Hofbahuer, a la vez que ha propuesto principios que activan la
conversión personal y la reestructuración congregacional.
El CG XXIV entiende la restructuración como un proceso que refuerza el celo
misionero; con el llamado vocacional y con nuevas estructuras se amplían las miradas
por medio de métodos nuevos que hacen presente en la comunidad al Redentor y su
Espíritu de amor106
. Esta definición se complementa con siete principios rectores107
(ilustración N° 3), los cuales sólo nominaremos para hacer una comparación o paralelo
con respecto a los CGs que abordamos en el presente trabajo:
Ilustración N° 3
Principios de la reestructuración y Capítulos Generales
Principios de la reestructuración
ESPERANZA – RENOVACIÓN
CG XXIV 2009 Reestructuración
(Visión)
PARA…
Principio 1: la misión
CG XXIII 2003 Redención (Carisma)
POR CG XX 1985 Prioridad de prioridades:
para la misión; y eligieron, como idea inspiradora para el tema una frase de San Clemente “Predicar el
Evangelio de manera siempre nueva”. Esta frase del santo fue elegida, en el segundo borrador, entre las
siguientes temáticas: la primera bíblica de Apocalipsis; la segunda de san Clemente; la tercera la
“solidaridad: camino de conversión” y la cuarta propuesta del tema titulaba “Llamados a ser el cambio
que deseamos para el mundo”.
106
Cf. CGDF XXIV-2009, p. 5-17.
107
Cf. AICG XXIV-2009, p. 834 – 837.
27
Principio 3: los más pobres los pobres.
(Principio unificador)
CON…
Principio 2: disponibilidad
Principio 4: solidaridad
Principio 5: asociación
Principio 7: participación y
corresponsabilidad
REFORZANDO LA…
Principio 6: teología moral
CG XXI 1991 Evangelización
inculturada
Vida Apostólica.
(Comunidad en conversión)
DESDE…108
Principio 6: la experiencia
espiritual y pastoral
CG XXII 1997 Espiritualidad
(Mística)
Aún cuando no determinan un proceso, los principios guían y orientan el actual
proceso de la Congregación explicando su acción Pastoral (y entre ellas la Juvenil), por
medio de la «caridad apostólica» (Const. 52), como su punto de concentración109
; un
centro de sentido que la espiritualidad de Jesús plantea así: «El Espíritu del Señor está
sobre mí, porque me ha ungido para anunciar el evangelio a los pobres» (Lc 4, 18).
Haciendo una lectura integradora de estos principios (en la ilustración N° 3, columna
de la izquierda), es claro que cuando se habla de reestructuración se remite a la
esperanza de renovación continua para “cielos nuevos y tierra nueva” (Ap. 21, 1-2), que
en Dios se vive más como carácter que como tiempo, como fuerza antes que como
cronología. «La realidad es una isla con muchas posibilidades: “la esperanza es la clave
que ayuda a ver todas esas oportunidades”»110
.
108
Esta frase sobre espiritualidad está en el principio número 6. No aparece un principio explícito sobre
este tema tratado en el CG XXII – 1997.
109
Cf. Cristiana FRENI, Spiritualità Salesiana, en <cristiana.freni@libero.it> (14.11.2013), p. 1-3. En
cada latitud vocacional se puede verificar el riesgo de la de-concentración, de la distracción, del
eficientrismo ad extra y del inmovilismo ad intra. En un momento en el que la acción está en riesgo de
desconectarse del ser, el cristianismo está llamado a responder a la realización de la persona
holísticamente. Es la estrategia del centro o de la con-centración, que se dinamiza en el amor ejercitado
según las tres grandes dimensiones de la persona: amor a Dios, al otro y a sí mismo. Intervento del 11 de
noviembre 13 de la profesora de la facultad de filosofia de la Universidad Salesiana de Roma: FRENI
CRISTIANA en donde habla de Espiritualidad Salesiana, en presentación del libro de GIRAUDO Aldo
sdb, San Giovanni Bosco, insegnamenti di vita spirituale; nel terzo anno della celebrazione degli 200 anni
di la nascita di Don Bosco.
110
Jürgen MOLTMANN, Teólogo de la esperanza propone teología de la resurrección (Entrevista), en <
https://jesed.wordpress.com/2008/10/29/jurgen-moltmann-teologo-de-la-esperanza-propone-teologia-de-
la-resurreccion-entrevista/> (10.10.2003) 1.
28
La esperanza a la base de la reestructuración es para la misión del seguimiento a
Jesucristo, optando por los pobres más abandonados; con valores muy concretos a
promover como lo son la disponibilidad, la solidaridad, la asociación, la participación y
corresponsabilidad de todos; reforzando el patrimonio redentorista de la teología moral;
y siempre desde la propia experiencia espiritual vivenciada en el modo particular de
hacer la pastoral.
2.2. La esperanza en la Pastoral Juvenil a la luz de los Capítulos Generales
El cristianismo lleva dentro de sí mismo la fuerza de un amor invencible y así se
propone como opción positiva de la historia tras el vencimiento de toda clase de muerte
con la luz que no se apaga sino que se transforma. Así lo experimenta el ladrón en la
cruz con su declaración de justicia; de la misma manera lo percibe Pedro al ser llamado
aún con la negación; también la samaritana en el pozo cuando llega a la verdadera agua
que le sacia toda búsqueda; Simeón al experimentar el cumplimiento de todas las
promesas; los pastores al percibir la presencia brillante de Dios en medio de su cotidiana
labor; los discípulos de Emaús son todo un paradigma de presencia permanente de Dios,
aún en los momentos más densos, experimentándolo como un fuego del corazón.
Todos los pasajes bíblicos aparecen con el sello de una realidad viva y no muerta,
que llega a su culmen con Jesús, el Hijo de Dios. Es una esperanza que sobrepasa
cualquier cálculo, que palpita en la realidad y que busca las obras y estructuras para
cumplirse y renovarse a la vez. La tensión de siempre entre carisma y poder.
La Pastoral Juvenil está abierta a la fuerza del Dios de Jesucristo que lo renueva todo
y abre la mirada a su proyecto de amor. Como lo ha hecho todo el cristianismo en la
historia, así mismo cada Capítulo General ha buscado profundizar y responder a la
gracia de Jesucristo revelada en los pobres (cf. Mt 25, 35 ss). De un Dios que hace
nuevas todas las cosas se puede esperar siempre lo mejor; en un Dios así vale la pena
esperar y obrar, tiene sentido profundizar y reaccionar. En el acto mismo de entrega
generosa, hay un encuentro entre la realización y el don, entre la gracia y el esfuerzo; al
29
amor que se revela sobreadundante (cf. Jn, 10, 10) el misionero responde con amor,
porque “amor con amor se paga”.
La esperanza del amor activo es el fundamento de la Pastoral Juvenil donde alimenta
su ser y quehacer, y encuentra una sólida Visión de futuro, en este horizonte profundiza
el Carisma de la abundante redención con la opción de los pobres como su Principio
Unificador. Es la esperanza juvenil que en Comunidades de Conversión buscan seguir
la Mística de Jesús. A continuación exponemos cada uno de los anteriores componentes
extraídos a la luz de los Capítulos Generales, no como un desarrollo jerárquico ni
procedimental o metodológico, sino como desarrollo de ideas que a la luz de estas
asambleas, tan representativas para la Congregación, pueden ayudar a profundizar el
obrar de la Pastoral, sea de parte de los agentes de pastoral coordinadores o sea a nivel
de los mismos jóvenes protagonistas. Lo siguiente es captar la temática básica de cada
Capítulo y leerlo en clave de Pastoral Juvenil.
- Proyectar la Visión111
de la Pastoral Juvenil es ver en el horizonte a Jesucristo que
hace nuevas todas las cosas (cf. Ap 21, 5), una novedad que se siente particularmente
con la vivacidad, entusiasmo y emprendimiento de los jóvenes. Una Pastoral que apunta
a la vida nueva desarrollada por San Pablo (cf. Rm 8); que multiplica la alegría de los
discípulos (cf. Hch 8, 8) y que nadie podrá quitar de su corazón (cf. Jn 16, 22); es una
pastoral de esperanza o de una activa espera de «que el amor del Señor no se ha
acabado, no se ha agotado su ternura. Mañana tras mañana se renueva. ¡Grande es su
fidelidad! (Lm 3, 21-23)» (EG 6-7). Éste es el principio iluminador de toda la
reestructuración. Una Pastoral juvenil que lleve la esperanza centrada en la misión
Redentora de Cristo.
- La frase del salmo 129,7 «Porque del Señor viene la misericordia, la redención
copiosa», se actualiza en Jesús cuando dice «Vengo para que tengan vida y la tengan en
abundancia» (Jn 10, 10). Es vida nueva que sobrepasa los escritos (Cf. Lc 1, 1-4) y llena
la libertad de sentido para convertirse en camino de vida. El Carisma112
misionero en la
111
Cf., CG XXIV-2009. Visión de esperanza. Principios de la reestructuración para la esperanza y
renovación.
112
Cf., CG XXIII-2003. Carisma: Santísimo Redentor. Principio 1 de la reestructuración: para la misión.
30
Pastoral Juvenil participa de la abundante Redención y sirve con decisión al Jesús
medio muerto al borde del camino (cf. Lc 15, 33-37).
- El Principio Unificador113
, aquello que concentra la vida nueva es la prioridad de
las prioridades: los pobres más abandonados. En función de esta opción se orienta la
visión y el carisma, ya que sólo ella tiene el juicio ante Dios (cf. Mt 25, 31-33). Desde
los crucificados de la historia, la fe cristiana encuentra su sentido y claridad; fuera de
ellos no hay salvación, pues lo que se hace con uno de los “más pequeños” a Él se le
hace (cf. Mt 25, 40). Este centro cristiano dinamiza, madura y estimula la personalidad
del joven, implicándola en un proceso de decisión plenificante. No es sólo crecer
conduciendo la naturaleza es optar por un valor que haga de este crecimiento digno de
la humanidad114
.
- Los cristianos no se salvan solos. La soteriología cristiana no está basada en
iluminaciones individuales. El cristiano siente en su corazón el sello de una relación de
amor y es ella la que emerge en la evangelización como comunidad de amigos (cf. Jn
15, 15) para responsabilizarse de la vida. Jesús lo dirá de muchas maneras y una ellas en
Jn 17: «que ellos sean uno, como Tú y Yo somos uno… para que el mundo crea». Los
vínculos de la comunidad cristiana encarnada en una cultura, están en el amor de Dios
que recrea formas diversas de testimonio. La necesidad de agregación pero también de
transformación a la base de la juventud se traducen en una Comunidad de Conversión115
que acoge y proyecta, que se une en pro de la humanidad nueva ya proclamada en el
Evangelio. Antes que equilibrios inmovilizantes se busca integración de fuerzas y dones
en la comunidad evangélica.
113
Cf., CG XX-1985. Los pobres más abandonados como la prioridad de prioridades son el principio
unificador. Principio 3 de la reestructuración: los más pobres.
114
Cf., Sergio FERNÁNDEZ AGUAYO, J. Maritain: Derecho, política y cultura contemporánea, en
«Revista Reunión para una democracia solidaria», Córdoba (Argentina),18 (2013), 11-13. Colocando las
opciones en igual validez encaminan todo por un nihilismo ético. El relativismo ético inicia en el
derrumbe cultural del absoluto donde está sustentada la idea de Dios. En este sentido cultural Maritain
propende por un “derecho natural personalista” depurado del exceso de racionalismo anti-histórico, que
no permita solo voluntarismos irracionales y subjetivistas sino medir los actos humanos según el bien y el
mal.
115
Cf., CG XXI-1991. Comunidad en conversión: Vida Apostólica y Evangelización inculturada.
Principios 2, 4, 5 y 7 de la reestructuración: con actitudes de disponibilidad, solidaridad, asociación,
participación y corresponsabilidad.
31
- El “hacerse cargo de Jesús”, herido en el camino y con rostro sufriente, atraviesa
la vida de la comunidad creyente para desarrollar la existencia desde los más
abandonados, al lado de los que no cuentan y son rechazados. El pobre es lugar
teológico a raíz de la opción hecha por Dios en la historia, así también es la manera que
elige su Hijo de vivir la existencia, del mismo modo es la opción de sus discípulos hoy
en día. No es separados de la realidad para luego volver a ella, es dentro de ella, con sus
posibilidades y límites, donde se da espesor a la vocación propia del discípulo de Jesús.
La Mística116
de Jesucristo es la mística de los jóvenes redentoristas, que con el Espíritu
de su Maestro abren y potencian la vida a lo más humano, así en comunión con el Padre
mueven su interioridad, comunitaria y personal, hacia la construcción de la tierra
prometida. Es una Pastoral que como «fraternidad mística» sabe unir sanidad con
empeño social porque sabe que Dios no solo se encarnó, sino que se donó; ambos
movimientos están en el camino de esperanza a la santidad (cf., EG 87-92).
116
Cf., CG XXII-1997. Mística: vivir con espiritualidad. Principio 6 de la reestructuración: desde la
experiencia espiritual y pastoral.
32
Segundo capítulo
FORMACIÓN VOCACIONAL REDENTORISTA
En el primer capítulo se hizo un acercamiento a la actualidad antropológica y a la
temática de los Capítulos Generales, para luego concluir con el carisma misionero para
la juventud. El segundo capítulo profundiza la vocación como la comunicación entre
Dios y el hombre para evangelizar, como una íntima invitación y respuesta de Dios al
anhelo de comunión. Este horizonte vocacional aviva la esperanza de la fe cristiana
liberadora y salvadora, por medio de un proyecto educativo. Al final, en el último
apartado, se hace un breve acercamiento al tercer momento del método teológico
pastoral, es decir a la perspectiva “proyectual”.
1. Planteamiento vocacional
La relación dada en el paraíso comunica la acción de Dios creadora por medio de su
Palabra. En esta interacción el hombre encuentra su identidad más auténtica para
convertirse en testimonio de humanidad que desde lo específico de la respuesta se hace
vocación de esperanza. Dios y el hombre se comunican; allí se generan testigos de una
misma fuerza de amor; y esto se hace una vocación específica para el mundo.
a. Dios se comunica para convocar
Guiados por el cardenal Martini exponemos algunos presupuestos importantes a la
hora de hablar de la vocación:
33
Primero, la vocación es de carácter personal y, por eso, en cierto sentido es
refractaria a cualquier análisis, pues la persona no cabe o no está encerrada en una
ciencia de causas y efectos con sus pretensiones -reducciones- de objetivación117
.
El segundo se refiere a las analogías vocacionales que, con sus bondades y detalladas
descripciones, nunca pueden hacer comprender lo que en primera persona dentro de la
Iglesia se vive118
. La vocación por ser vida en acto o por ser la respuesta que integra la
existencia está por encima de fríos cálculos o de comparaciones con otros caminos. Ella
se vive en la espontaneidad del cotidiano, hacia un proyecto de plenitud y comunión
humana.
El tercer principio es el cristológico como clave para comprender la vocación, porque
no es posible sentirse llamado por Dios sino a través de la experiencia de Jesús. «No
podemos hacer referencia al Verbo que está en Dios sino por medio del Verbo que
habita entre nosotros, Jesucristo»119
. Él en su humanidad revela el amor del Padre, en Él
resuena la intimidad con la Trinidad; como Palabra definitiva de la vocación, es el
paradigma de la asimilación personal del Verbo120
convirtiéndose en vida plena e
invitación a extender la experiencia del Reino a todas las personas121
.
La Palabra de Dios, además de resonar, es dinámica; ella es más que repetición
vibrante de palabras que podrían ocultar su mismo valor. La dinamicidad no permite
repetir modelos de memoria que no dicen nada a nadie. «La Palabra de Dios no tiene su
total comprensión en sí misma sino en la dinámica que suscita»122
, en la conexión que
genera. Una historia no es salvadora por la imitación sino en la medida en que se siente
la experiencia en “carne propia” y es compartida con otros para propiciar relaciones
auténticas desde la libertad y la autonomía123
.
117
Cf. Carlo M. MARTINI – Albert VANHOYE, Bibbia e vocazione, Brescia, Morcelliana, 1982, pp. 13-
14.
118
Cf. Ibid., pp. 15-16. En el caso de las vocaciones bíblicas.
119
Ibid., pp. 23. 26.
120
Cf. Leonardo BOFF, Espiritualidad. Un camino de trasformación, Santander, Sal Terrae, 3
2002, p. 20.
«Hoy día, la singularidad de nuestro tiempo reside en el hecho de que la espiritualidad está siendo
descubierta como una dimensión profunda del ser humano, como el momento necesario para la plena
eclosión de nuestra individuación y como espacio de paz en medio de los conflictos y desolaciones
sociales y existenciales».
121
Cf. Ibid., pp. 26-27.
122
Ibid., p. 28.
123
Cf., MORAL, ¿Jóvenes sin fe?, p. 165. Liberados para liberar, pues es lo que «corresponde al mor
gratuito de Dios... Dios regala su salvación a todo ser humano, es decir, ha puesto dentro de cada uno
todas las posibilidades para lograr la plenitud; dentro de cada persona está Él mismo para impulsar y
34
Las ilustraciones 4 y 5 muestran lo que el cardenal Martini explica de la resonancia
dinámica de “la Palabra de Dios como acción vocacional cristiana en el hombre”124
:
Ilustración N° 4: el pueblo en la liberación comprendió que Dios cumple porque en
los orígenes cuando Él habla, crea y todo lo hace bien; habla creando y crea hablando
(cf. Gn 1, 1-24). El pueblo rescatado siente a Yahvé como creador, como una aliento
que en el caos comunica su aire para dar orden, para dar nombre a las cosas porque si
tienen nombre existen, están en la palabra del innombrable origen; su obrar es voz de su
querer. En la acción de Dios cuando se comunica se crea y así es autoridad para vivir
porque en Él decir y hacer están en íntima unidad (cf. Mt 7, 24ss), a la vez que se revela
también actúa y en la misma obra siembra su mensaje para ser encontrado el verbo
encarnado: Cristo (columna 2). La dimensión comunicativa, como un entramado de
relaciones en las cuales vivimos, siempre es en primera persona, donde el yo apela a un
tú y en este flujo de contenidos compartidos se transforma el mensaje informado
(columna 1).
En este juego de relaciones entre el creador y su creatura, la acción vocacional
(columna 3) en el hombre, como respuesta a la acción primera de Dios, se descubre y
cultiva en la comunicación constante consigo mismo, es decir con su historia, situación
y proyectos, donde se da un constante intercambio de respuestas a lo que un Dios
personal y misericordioso le propone en Jesucristo; es la apelación de un Tú que en la
conciencia se percibe como llamada inaplazable a la vida, el amor y la esperanza.
Ilustración N° 4
La Palabra de Dios como acción vocacional en el hombre
culminar ese proceso... La salvación se nos regala envuelta en libertad. Solo así el don está tanto a la
altura del que da como del que recibe». Cf., MORAL, Jóvenes, religión e Iglesia, pp. 178-179.
Alegóricamente: ¿No será que el pecado de Eva estuvo en dejar que la serpiente tomará la decisión y así
perdiera la libertad y por lo tanto de su imagen y semejanza con Dios?
124
Cf. M. MARTINI –VANHOYE, Bibbia e vocazione, pp. 13 – 28. Cf., Maurizio SPREAFICO, La
dimensione vocazionale nella vita del cristiano, en Francis-VICENT ANTHONY (Ed.), Pastorale
Giovanile, sfide, prospettive ed esperienze, Roma, ELLEDICI, 2003, pp. 287-300.
35
1. Comunicación 2. Acción de Dios 3. Acción vocacional
En primera
persona
Yo Comunica Se comunica consigo
mismo
Apelación a otra
persona
Tú Crea LLAMADA
Informa Contenido Mensaje y
mensajero: Cristo
Propone
Podemos describir la comunicación humana bajo la luz de la acción de Dios, que
siempre es creadora, como camino o acción Vocacional que integra el ser con el
quehacer con autenticidad, en la búsqueda del más débil porque en él se plenifica toda
vocación cristiana125
. Dios llama desde lo que “no es” para confundir a lo que “es”.
Ilustración N° 5: la base comunicativa entre Dios y el Hombre, del anterior cuadro,
descansa sobre la dimensión vocacional como realización y proyecto de la persona en
comunidad. Ahora se aterriza, centrando la atención en la palabra “llamada”126
del
cuadro anterior, la cual da el sentido de la vocación como un movimiento interno en el
joven hacia la identidad y proyección. La vida llama a su propia realización para lo cual
se hace necesario construir un itinerario o Palabra Vocacional como un proceso que el
mismo sujeto usa de identificación (columna 1) con lo que es y quiere, para decir: “mi
presencia habla de lo que soy y deseo”127
; una vía que estimula (columna 2) porque es
un gran motivo de alegría que hace crece la responsabilidad y así suscitar mayor
energía vital de identidad; de esta manera da contenido, razones o informa lo vivido
(columna 3) en la realidad experimentada para servir e implicar a otros desde la
transformación y la actitud de ofrenda.
Ilustración N° 5
Palabra vocacional en el ser humano
125
Cf., Martin BUBER, Il camino dell’uomo, Magnano, Qiqajon, 1990, 11. En el prefacio Enzo Bianchi
dice: No es una acción egolátrica de salvación del ánima. No es un encuentro con el ser o el yo
imperturbable. Es el encuentro consigo mismo en prospectiva del otro, del mundo, de Dios.
126
Llamar, del latín clamare, significa gritar; además del contenido, es una acción. Llamada es un verbo
en participio de movimiento. También en los textos bíblicos son tantas las referencias con este sentido de
identidad-envío, de estar con Él y anunciar lo vivido.
127
Cf., André Fossion, Volver a empezar. Veinte caminos para volver a la fe, Santander, Sal Terrae, 2005,
19–23. El deseo inicia en la gratuidad como promoción de cuánto hay de humano en nosotros, para ser
«conducidos por el Evangelio a las más altas aspiraciones y esperanzas».
36
1. IDENTIFICA 2. ESTIMULA 3. INFORMA LO VIVIDO
Con lo que soy y Que hace crecer en
responsabilidad
Desde una realidad
experimentada
con lo que deseo y suscitar energías para servir e implicar a otros
Mi presencia
habla de lo que soy y
quiero
Motivo de alegría Transforma y ofrece
La vocación cristiana permite incentivar la búsqueda pero no como un “no saber”,
desde una especie de ceguera o mundo en tinieblas128
. «Más que seres vivos cuyo
horizonte es la muerte, somos seres mortales en el horizonte de la vida [pues] el amor de
Dios a cada ser humano es más fuerte»129
. El joven cristiano testimonia la búsqueda
humilde y valiente basándose en la Palabra de Dios que quiere comunicarse (CT 59). Es
la introducción en la conversación de Dios con el hombre, donde se descubre lo que ya
está en diálogo, como lo ha intuido san Agustín: «no me buscarías sino me hubieras
encontrado» (cf., EG 110-175).
La iniciativa provocadora de Dios hacia el hombre llama y convoca a respuestas
generosas y atrevidas. Su amor gratuito e incondicional (cuya plenitud es Jesús) es la
mayor provocación que contiene la realidad como semilla y tarea a actualizar en la
juventud. No es la afirmación de la divinidad, es la comunicación o confirmación de la
humanidad a toda la persona.130
La provocación de Dios como inserción en un proceso de humanización-salvación
está dinamizada por el diálogo profundo dado en el seguimiento de Jesús Redentor
predicado a los pobres131
(Const. 1) esta revelación aparece en los más íntimos intereses
del hombre que busca su integración con el cosmos132
. La vocación sería un llamado a
sintonizar con la dinámica comunicativa de la vida a la luz del discipulado con Jesús,
que ha hablado en la historia; confiados en las manos del Padre, que habla en el tiempo;
128
Cf. MORAL, Jóvenes, religión e Iglesia, pp. 120 – 122. «La idea cristiana de “creación por amor” nos
desengancha del régimen de la necesidad para introducirnos en el de la libertad. Huimos del anonimato
que preside el régimen de la naturaleza para entrar en el “reino de las personas”: la creación tiene su
origen en un sujeto y responde a un proyecto; no somos “seres arrojados” en un mundo sometido a un
destino impersonal. Si para los griegos la naturaleza y la necesidad que la rige precede a la creatividad
humana, los cristianos, al poner a Dios en el origen de todo, colocamos la creatividad antes y por encima
de la naturaleza y la necesidad. Consiguientemente, la cultura y el arte – la teche o la invención y la
creatividad- delimitan o definen lo que será la naturaleza, y no al revés… el cristiano se encuentra más a
su aire, en el ámbito de una libertad que empuja a la creatividad… (para los griegos la libertad no era
plenamente) “regalada” con la propia naturaleza: se conquistaba en contra de los dioses y por encima de
la naturaleza de las cosas, lo cual acarreaba una inevitable culpabilidad que, de algún modo, comportaba
asimismo una creatividad siempre amenazada, oprimida. Para los cristianos, en cambio, la prioridad
creadora de Dios conlleva la prioridad de la libertad sobre la naturaleza: la libertad es un don inscrito en
el ser humano en cuanto creado creador, lo que además le da derecho a colocar la creatividad en la base
de la constitución y de la recreación de las cosas del mundo… (No solo somos creatura-creador, sino hijo-
padre) fruto de una fraternidad más estrecha y profunda… (Sb 11, 24-26) en el origen de todo está un
amor que da el ser al universo.»
129
Ibid., p. 178.
130
Cf., MORAL, Jóvenes, religión e Iglesia, p. 274.
131
Cf. AICG XXIV-2009, n. 53, p. 118. «Que son los que tienen más derecho a la atención y a las
energías de los redentoristas»
132
Cf., MORAL, Jóvenes, religión e Iglesia, p. 161.
37
y con una mirada esperanzada en el futuro amoroso y tierno de la acción del Espíritu,
que habla eternamente133
. Repensar la vocación cristiana con los jóvenes ayuda a
encontrar motivos de convocación y comunión, de fraternidad y justicia.
b. El testimonio genera testigos
La persona en el proceso de la vida desarrolla sus propias etapas de madurez: el niño
tiende al descubrimiento natural, el adolescente propende por descubrir desde
abstracciones iniciales, el joven discierne su proyecto hacia decisiones vitales y el
adulto está llamado a vivir en integridad de la existencia134
. En cada período, el proceso
propuesto como meta es diverso, propositivo y realizable.
El joven mira en el mayor más cercano a él el ejemplo de su futura vida y desde él
proyecta labores, utopías, maneras de ser y sentirse; absorbe conceptos esperanzados o
fatalistas de familia, economía, nación, religión, etc.; en el adulto confronta la felicidad
de todo ser humano y la suya misma.
Una relación de confronte constante entre: acercarse y alejarse (a veces silenciosa,
otras airadamente), mimetizarse e identificarse, seguir o imitar, intentar o retraerse,
asociarse e individualizarse, alegrarse y entristecerse, enamorarse o desilusionarse, una
constante entre libertad y autoridad135
. Estas polaridades marcan la pauta hacia el
encuentro consigo mismo como persona en proyección, en una relación con sus
opuestos. Estos contrarios aparecen con más intensidad en la edad juvenil, ante los que
se asume una posición a modo de testimonio por la vida y la creación; porque existen
posibilidades la vida no termina en el vacío de la nada. Este juego relacional, consigo y
con la realidad, va revelando en el joven no una cerrada afirmación en sí mismo sino
una abierta dinamicidad de un Amor más profundo que le ha precedido siempre con
abundancia de generosidad136
.
133
Cf., AICG XXII – 1997, n. 4, p. 336. Cf., Rossano SALA, Andate e fate discepoli tutti i giovani,
Dispense ad uso degli studenti UPS, Roma, 2012-2013, pp. 260-268.
134
Cf. Carmen Lucía TEXEIRA, “Formación para el compromiso”, en Medellín teología y pastoral para
América Latina, CELAM – ITEPAL. Bogotá, 24 (1998), pp. 347 – 363.
135
Cf. Paulo FREIRE, Pedagogía del compromiso. América latina y educación popular, Barcelona,
Hipatia, 2009, p. 35. «La autoridad es un límite. Yo no creo en nada fuera del límite. La naturaleza finita
del ser humano necesita límite. El límite es lo que hace la posibilidad. El límite me hace posible, no su
falta. La inexistencia del límite me imposibilita. La presencia del límite me desafía y me viabiliza. Soy
eficaz porque hay límites. Es absolutamente contradictorio, pero fuera de esto, no creo en la libertad»
136
Cf. MARIÑO, Llevamos en el corazón noticia de Dios, pp. 11 – 35.
38
Respetando y queriendo valorar aún más el proceso personal y libre de cada joven, su
impacto en la sociedad está en “proporción” con el impacto de sus acompañantes137
. De
aquí la necesidad de modelos que le muestren caminos que digan a la conciencia del
joven un sí con fuerza y profundidad, ejemplos con los cuales sería posible vivir y
esperar con sentido en una existencia de polaridades y contradicciones donde el ser
humano busca con toda su energía creer en el amor.138
En Jesús las relaciones
tensionantes no le hicieron renunciar a su búsqueda:
Las contradicciones no le hicieron frenar y esconderse por miedo. En ellas los hilos de relación
Hijo-Padre se afianzaron. En ellas sintió el desafío del mañana desde la confianza de un pasado
atravesado por el que ama primero. De su presente más vivo salió un Reino aterrizado. La
“espiritualidad misionera –en su dimensión contemplativa- nos lleva a participar verdaderamente
en el amor del Hijo al Padre y a los seres humanos…. nos capacita para ver a Dios en las personas
y en los acontecimientos de cada día; percibir en la luz verdadera su designio salvador y
distinguir la realidad de la ilusión.
El GPS nos dice dónde estamos y cuáles son las posibles rutas, pero nunca nos dice para dónde
queremos ir. Somos nosotros quienes lo decidimos. Nuestros orígenes muestran, no un pasado
quieto y vacío por llenar, todo lo contrario, nuestra realidad dinámica deja percibir un origen rico
y sobreabundante (cf. Jn 10, 10), lleno de concreciones y de opuestos integrados. Nunca se podría
dar el ser humano sin Dios (cf. Ez 37). Esto se constituye como el dinamismo misionero en la
espiritualidad redentorista y es allí donde está inserto nuestro liderazgo.139
Jesús, resucitado por el amor del Padre, acompaña en el camino a sus discípulos; en
Emaús transmite antes que contenidos, una actitud de confianza, de profundidad, de
paciencia; en medio de este ambiente surgen memorias históricas, recuentos narrativos
de sentido para su presente desconcertante. Los discípulos sienten este acontecimiento
con un impacto tan fuerte que el evangelista lo narra como un “calor en el corazón”
revelándonos así la resurrección como el culmen o la “explosión” de lo que el Espíritu
hace desde los orígenes de lo creado: llenar de sentido liberador y de salvación
definitiva el cosmos.140
De este modo, los discípulos (los jóvenes) asumen un proyecto como parte de su
propia vida y no como algo externo; se reencuentran, recapitulan todo lo contado con un
sentido nuevo y van a anunciar lo que experimentaron; llegan a la conciencia de una vida
137
Cf., MORAL, Jóvenes, religión e Iglesia, p. 129. Porque los jóvenes son más víctimas que culpables,
pues ellos van hasta donde el adulto guíe.
138
Cf. Carlo NANI, Educarsi per educare, Roma, LAS, 2012, pp. 25-30.
139
Red Juvenil: Misioneros de Paz-RJ, (2013).
140
Cf. Leonardo BOFF Ecoteología de la liberación, en <https://www.youtube.com/watch?v=g8k78XsX
BKs> (26.10.2012).
39
íntima y en proyección, su mente se abre al entendimiento del carácter de discípulos y
misioneros del resucitado; llegan a su vocación más profunda de evangelizadores desde
los más abandonados como lo hizo el Maestro.
La juventud, como la mayor fuerza biológica y creativa de una sociedad, es una etapa
que tiene su propio universo imaginativo y no puede ser considerada únicamente como
sustrato de tensiones psíquicas dentro de componente y agrupaciones sociológicas que
todos buscan como las empresas, las asociaciones, las naciones, las Iglesias y los grupos
armados. Son «sujetos portadores de una dimensión existencial, intuitivamente
reconducible a desarrollos [que le permiten dar] sentido a las cosas del mundo y a un
progresivo descubrimiento del alma»141
.
El joven, como los discípulos de Emaús, porta en sí mismo una experiencia donde
abunda la confianza, en la que se revelan la potencialidad humana portadora de sentidos
con su simbología propia. Esta experiencia de diálogo en Emaús entre Dios y el hombre
no es el dictado de prescripciones ante la inseguridad de lo espontáneo e imprevisto sino
un momento pedagógico donde irrumpe un nuevo conocimiento más que por
imposición, por la incitación de un diálogo de amor que toca emotivamente, convence
por su razonamiento y transforma de pasivos receptores a emprendedores protagonistas,
responsables de una experiencia para comunicar a los demás142
.
c. La vocación como sorpresa de Dios se hace específica
La vocación cristiana desde la perspectiva de la salvación «es la realización del
sentido de la vida humana, o sea, la realización de su “porque”, del porqué de la
humanidad y de la creación»143
para ser lo que tenemos que ser.
Esta realización humana en la visión de Jesús se da como experiencia intensa de Dios
de un amor primero que no se olvida y que se vive personalmente; no es programable
141
MORAL, Jóvenes, religión e Iglesia, pp. 246-247.
142
Cf. CEI, Educare alla vita buona del vangelo. Orientamenti pastorali dell’Episcopato italiano per il
decennio 2010 –2020. Torino, Elledici, 2010, pp. 85-100. Educar, camino de realización y de confianza:
un deseo que encuentra respuesta, un encuentro que genera camino, con la credibilidad del testimonio,
pasión por la educación, una relación que se transforma en el tiempo, en los ambientes de la vida
cotidiana, una historia de santidad.
143
MORAL, Jóvenes, religión e Iglesia, p. 175.
40
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La esperanza juvenil en los CGs Redentoristas

  • 1. UNIVERSITÀ PONTIFICIA SALESIANA Facoltà di Scienze dell’Educazione Curriculum di Educazione Religiosa FORMACIÓN DE LA ESPERANZA EN LA PASTORAL JUVENIL VOCACIONAL REDENTORISTA (Capítulos Generales XX-XXIV) Elaborato di Baccalaureato di PUERTO PATIÑO, Héctor Eymard (19110E) Relatore MORAL DE LA PARTE, José Luís Roma, 2014 1
  • 2. Siglas y abreviaciones AICG XXI-1991 = Acta Integral del Capítulo General N° XXI – 1991. AICG XXII-1997 = Acta Integral del Capítulo General N° XXII – 1997. AICG XXIII-2003 = Acta Integral del Capítulo General N° XXIII – 2003. AICG XXIV-2009 = Acta Integral del Capítulo General N° XXIV – 2007. CG = Capítulo General. CGs = Capítulos Generales. CGDF XX-1985 = Capítulo General XX, Documento final de 1985. CGDF XXI-1991 = Capítulo General XXI, Documento final de 1991. CGDF XXIV-2007 = Capítulo General XXIV, Documento final de 2009. Const. = Constituciones y estatutos C.Ss.R. la vida apostólica. C.Ss.R. = Congregación del Santísimo Redentor. EG = Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium. n. = Número. nn. = Números. PJVR = Pastoral Juvenil Vocacional Redentorista. p. = Página. pp. = Páginas. 2
  • 3. INTRODUCCIÓN Experimentar el trabajo juvenil en la provincia de Bogotá (Colombia) nos ha motivado a ingresar en este tema pero ahora de manera congregacional por medio de los cinco últimos Capítulos Generales. En todas las edades, pero en especial en la juventud, se siente un fuerte deseo y una gran esperanza de renovación, lo que es una muy buena semilla para la actual tarea de la reestructuración. Este trabajo de «carácter sintético»1 , persigue los siguientes objetivos: 1/ Objetivo general: reencontrar en la Pastoral Juvenil Vocacional Redentorista - PJVR un llamado siempre nuevo a la vida y esperanza (vocación) articulados por la dimensión educativa que permita una síntesis de los conocimientos recibidos en el baccalaureato; 2/ Objetivos específicos: el primero, describir la comprensión de la Pastoral Juvenil en la Congregación del Santísimo Redentor C.Ss.R., manifiesta en los últimos cinco Capítulos Generales; el segundo, identificar la educación como motor de la Pastoral Juvenil por medio de la opción vital por la vida y la esperanza (dinámica vocacional) para iluminar con estas perspectivas el presente de la juventud. Sin salirnos de los objetivos y acorde al trabajo desarrollado se replanteó en poco medida el título inicial del tema. Elegir el método teológico, empírico-crítico y proyectual2 es “un intento de tomar los elementos constitutivos de la práctica en su devenir concreto”3 articulados en un entramado rico y coherente. La opción vocacional de fe, al estilo de Jesús, ilumina todo el desarrollo del trabajo en tres momentos: El momento descriptivo pide iniciar en la experiencia o práctica vigente para reproyectarla y acompañarla en su renovación; es una descripción empírica de los retos 1 José M. PRELLEZO - Jesús M. GARCÍA, Invito a la ricerca. Metodologia e tecniche del lavoro scientifico, Roma, LAS, 4 2007, 37. 2 Cf. Mario MIDALI, Teologia pratica. 5. Per un’attuale configurazione scentifica, Roma, LAS, 2011, 79 – 107. 3 Ibíd., 106. 3
  • 4. interpretados y valorizados a la luz de la situación dada. El momento criteriológico, como labor crítico-hermenéutica, interpreta y valora la situación dada desde criterios interdisciplinariamente logrados; se asumen como cualificantes puntos de referencia. Y el momento proyectual que está dirigido a lograr una práctica renovada y reorientada, que acompaña de modo reflexivo el camino estratégico de la praxis vigente a la praxis propuesta como imperativos pastorales; es el tiempo de la decisión-operativa. El método pide integrar todos los momentos desde su orientación teológica-práctica; así lo haremos durante la ejecución de los dos capítulos del trabajo, de manera dinámica y unificada, buscando evitar fijaciones dualísticas, justificados en la capacidad crítico- constructiva de la praxis4 . Se debe aclarar que aunque el tiempo proyectual esta injerto en todo l’elaborato, solo se delinearán algunos aspectos sin profundizar en este momento. El escrito inicia con la descripción de las ideas básicas de los Capítulos Generales (CGs), para ubicarnos en la situación histórica concreta de la Congregación del Santísimo Redentor (C.Ss.R.). El primer capítulo habla del tema desarrollado en cada sesión Capitular para luego iluminar la Pastoral Juvenil. Los CGs llevan al corazón del carisma el cual, fundado en Jesús Redentor, anima la vocación misionera de los jóvenes para que sean portadores de sangre nueva y abundante para los más pobres. El segundo capítulo identifica el criterio de la vocación cristiana para evangelizar, como sustento del criterio formativo en la Pastoral Juvenil. Dentro de este capítulo, el numeral 5 es un breve planteamiento proyectual de orientación teológico-práctico, donde se asume lo dicho precedentemente y se integra a la experiencia personal vivida al lado de los jóvenes para aportar a una renovada Pastoral Juvenil Redentorista. El presente siempre es nuevo, irrepetible y lleno de posibilidades; allí el evangelizador-pedagogo aporta su arte, espontaneidad e intuición, unidas al patrimonio ya existente en la ciencia y a la competencia específica, así se dan paso las «nuevas teorías [que] nacen de la crisis de las antiguas más por insuficiente capacidad de explicación, que por errores o falsos resultados»5 . Con los CGs y la dimensión 4 Cf. M. MIDALI – R. TONELLI (edd), Dizionario di Pastorale Giovanile, Torino, Leumann, 2 1992, 1191. La competencia crítico-constructiva, no se permite un racionalismo puro y neutro o una crítica sola y pesimista. La primera busca una competencia de autorregulación en la acción; la segunda desarrolla la capacidad de denuncia. 5 Michele PELLEREY – Dariusz GRZADZIEL, Educare. Per una pedagogia intesa come scienza pratico-progettuale, Roma, LAS, 2011, p. 21. 4
  • 5. vocacional-formativa en la Pastoral Juvenil se percibe cómo con la juventud se puede vivir cada momento de la vocación de manera nueva pues la esperanza, inscrita en el corazón humano (cf. Const. 23), da la convicción de que el cambio es posible. 5
  • 6. Primer capítulo LA ESPERANZA EN LA PASTORAL JUVENIL La Pastoral Juvenil Vocacional Redentorista (PJVR) en línea con el Capítulo General XXIV, celebrado en Roma en el año 2009, se entiende como aspiración de vida nueva6 en la alegría del encuentro con Jesucristo, que la Iglesia universal lee y exhorta en el proceso de evangelización: La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús. Quienes se dejan salvar por Él son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento. Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría. [Continúa diciendo el papa Francisco:] quiero dirigirme a los fieles cristianos para invitarlos a una nueva etapa evangelizadora marcada por esa alegría, e indicar caminos para la marcha de la Iglesia en los próximos años (EG 1).7 El corazón recibe y libera sangre de sus venas; no puede mantener quieta la sangre allí so pena de infarto. En un mismo órgano se realizan dos acciones: acoger y purificar. De este modo el amor al prójimo y a uno mismo de Mt 22, 39 no son realidades sobrepuestas; son las polaridades8 activas de un único amor expreso en el versículo precedente: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente” (Mt 22, 37). Así el agua o se usa como espejo para reflejo de sí mismo o para lavar los pies de los últimos y más abandonados. Una experiencia de comunión que renueva la vida y la lleva a ser testimonio de un amor fundamental hasta ser como la acacia que a tal amor llega, “que perfuma al hacha que la hiere”. Una vocación así se irradia por su misma alegría y se testimonia con 6 Cf. CONGREGATIONIS SANCTISSIMI REDEMPTORIS, Acta Integra Capituli Generalis XXIV, Roma, Italia, 19 octobris – 13 Novembris 2009, Materdomini, 2010, n. 52b, p. 812. Según el tema del último CG. XXIV - 2009: «“Predicar el evangelio de manera siempre nueva” (San Clemente). Renovada esperanza, renovados corazones, renovadas estructuras para la Misión». 7 Papa FRANCISCO, Exhortación apostólica Evangelii gaudium, 24 nov. 2013, Madrid, BAC, 2013, p. 3. 8 Cf. Rodrigo POLANCO, Fundamentos filosófico-teológicos para una lectura teológica de la realidad según Hans Urs von Balthasar, en «Teología y Vida» 53 (2012), p. 259 – 279. 6
  • 7. serenidad; no se muestra con ansia ni presunción sino que, resignificándose constantemente en Dios, se convierte en oasis de nueva Evangelización9 . Este primer capítulo presenta los Capítulos Generales de la C.Ss.R. para valorizar la identidad que transmiten y hacer un recorrido concreto por las estructuras juveniles que allí se proponen (subtítulo 1). En el siguiente apartado (subtítulo 2) se hace una “lectura hermenéutica” de actualización. Los Capítulos Generales de los Redentoristas, celebrados cada seis años, revitalizan el carisma y por ser la asamblea más representativa y legislativa10 de la Congregación animan la «dinamicidad»11 de la Pastoral misionera.12 La Pastoral Juvenil, entendida como uno de los lugares para vivir de manera siempre nueva el carisma, toca en el corazón el «núcleo más secreto y el sagrario del hombre [donde] éste se siente a solas con Dios [y] cuya voz resuena en el reciento más íntimo de»13 su conciencia como deseo de esperanza y como acción que se estructura para profundizar y alargar la experiencia 9 Cf. CURIA GENERALIS, Capitolo Generale XXI, Documento finale. Itaici (Brasil) 1991, Roma (Italia), 1991, n. 75, p. 38. En el último número (75) del Documento Final, elaborado por la Curia General, aparece el término de la «Nueva Evangelización» como un reto de toda la Iglesia para asumirse con gozo por la Congregación. 10 Cf. Const. 98 y 104. 11 Const. 14. 12 Cf. CONGREGATIONIS SANCTISSIMI REDEMPTORIS, Acta Integra Capituli Generalis XXI, Itaici (Brasil) – 1991, Roma, 1992, n. 2, p. 348. Por ejemplo, el C.G. XXI – 1991, al hablar de la formación invita siempre a tomar la Ratio Formationis Generalis no para homogenizar, sino para animar y revitalizar las Ratio locales desde un enriquecimiento propio y abierto a la realidad, manteniendo o «especificando las etapas de la formación». Cf. AICG XXI-1991, nn. 5.7, 5.9, p. 320. También al hablar de modelos de comunidades abiertas y creativas se subraya la colaboración y el diálogo, de la misma manera se invita a estar atentos en no volver a formalismos de estructuras contraproducentes (autoritarias, uniformes, de regulación externa, etc.). 13 CONCILIO VATICANO II, Constituciones. Decretos. Declaraciones. Documentos pontificios complementarios, Constitución pastoral Gaudium et spes, Madrid, BAC, 1965, n. 16. p. 228-229. Cf. Martin MCKEEVER (Edd.), Bernhard Häring. Un Redentorista feliz, Roma, Editiones Academiae Alfonsianae, 2008, pp. 47–56, 75–92. En esta constitución tuvo influjo la teología moral del padre redentorista Bernhard Häring (1912–1998), como secretario de la comisión que redactó la que al final se llamó constitución pastoral Gaudium et spes. Cf. CONGREGATIONIS SANCTISSIMI REDEMPTORIS. Acta Integra Capituli Generalis XXII, West End, Long Branch, New Jersey, USA. 25 Aug. – 24 Sept. 1997, Roma, 1997, n. 8.2, p. 368. Al p. Bernhard Häring el C.G. XXII de 1997 hace un reconocimiento de su teología moral ya que «ha trabajado con intensidad, con valentía y eficacia en reformular para el mundo actual el mensaje de la moral cristiana»; el Capítulo General valora «su comprensión del obrar moral dentro del misterio de Cristo; el relieve que ha dado a la conciencia moral de cada creyente; [y] el haber subrayado la dimensión espiritual y pastoral de la reflexión teológico- moral». 7
  • 8. fundante. Los CGs salvaguardan el carisma profundizando la praxis liberadora, que optando por los más abandonados,14 proclama la redención abundante15 . La Pastoral Juvenil, en el corazón de la misión, también quiere dejarse tocar por el espíritu16 y animarse por aquella huella de amor que hace nuevas todas las cosas, para construir acciones y estructuras abiertas hacia el futuro. 1. Antropología y temas capitulares La renovación de la Pastoral Juvenil, así como de la Pastoral en general, comienza «con un profundo sentido de reconocimiento de [qué] necesidades tienen que ser actualizadas por las fuentes originales de la sabiduría de la Iglesia»17 . Este reconocimiento cristiano acompañado con la opción por los más débiles se formula como conexión profunda entre el Reino y la Vida.18 El centro del Evangelio y, por tanto, el centro de la existencia cristiana según Jesucristo, está y debe girar en torno al anuncio del Reino. Por desgracia, alguna de esas notas que lo cualifican se (diluyen) en la historia… hasta desdibujarse sus contornos originales. Como suele ser habitual, las razones hay que buscarlas en el alejamiento de la experiencia, el olvido o desconsideración de los dinamismos antropológicos sobre los que ha de construirse toda fe religiosa y unas prácticas o, mejor, una praxis que, rotos los eslabones experienciales y antropológicos –casi espontáneamente-, fabrica una identidad diversa a la original.19 Considerar de los dinamismos antropológicos actuales se hace fundamental para leer la temática expresa en los CGs, en los que se quiere revitalizar la unión y el seguimiento 14 Cf. CURIA GENERALIS, Capitolo Generale XX, Documento finale. Roma (Italia) 1985, Roma (Italia), 1986, nn. 2., 3., 11., pp. 4, 5 y 8. El C.G. XX – 1985, al hablar de los pobres como prioridad de las prioridades, habla de la conversión que la misma opción provoca al interior de la Congregación. El C.G. se pregunta: «¿Nuestro estilo de vida nos acerca a los pobres, a los cuales nosotros predicamos el Evangelio?». 15 Cf. CONGREGATIONIS SANCTISSIMI REDEMPTORIS, Acta Integra Capituli Generalis XXIII, Roma, Italia. 15 Septembris – 12 Octobris 2003, Materdomini, 2004, n. 02., p. 517. Tema capitular «dar la vida por la abundante redención». 16 Cf. AICG XXII-1997, pp. 317 – 320, 333 – 340. Tema capitular del C.G. XXII-1997: «La espiritualidad Redentorista». 17 Raphael GALLAGHER, C.Ss.R., Häring en el Vaticano II, en MCKEEVER Martin (Edd.), Bernhard Häring. Un Redentorista feliz, Roma, Editiones Academiae Alfonsianae, 2008, p. 81. 18 Cf. José Luís MORAL, ¿Jóvenes sin fe? Manual de primeros auxilios para reconstruir con los jóvenes la fe y la religión, Madrid, PPC, 2007, p. 184. 19 Cf. Moral, ¿Jóvenes sin fe?, pp. 184-185. Históricamente, el criterio de “la vida para todos” [como identidad de base del cristianismo primitivo] «se va desplazando del siguiente modo: al pueblo, como destinatario principal, le sustituyen ‘los llamados’ a un seguimiento más de cerca; … el mismo [concepto de] Reino se traslada de la vida a la virtud. Se instauran, pues, dos caminos fundamentales que gráficamente pueden reflejarse en pasos (de retroceso, por retrotraer a la religiosidad anterior a Jesús) que se deducen, respectivamente, del pueblo a los escogidos y del Reino a la virtud». 8
  • 9. a Jesús y su misión. Leer los signos de los tiempos desde la perspectiva de la temática capitular ilumina la Pastoral Juvenil y la ubica en el centro del carisma como esperanza de renovación y vida nueva y abundante para todos. i. Acercamiento al dinamismo antropológico El dinamismo antropológico, interpretado desde la encarnación del Verbo, ayuda a apropiar la persona de su ser dialógico, en relación abierta hacia el Misterio Divino. El ser humano descubre una autonomía que tiende siempre en dirección hacia algo o Alguien. Nunca es en solitario, el desarrollo siempre es en interacción. En el niño asciende su individualidad solo en la objetividad amorosa de una mamá que recibe como epifanía20 ; durante toda la vida el ombligo será señal de una eterna relación, será el indicador de haber recibido la vida de otro ser. Desde el principio el yo siempre ha tenido un TÚ: Nuestra estructura más interna y humana se da en la relación con el Otro, pues nadie nació por sí mismo, sino que le fue dada la vida por la familia, por la nación… y en últimas, por Dios. Antes que ser promovida por nosotros mismos, la vida es un regalo que nos sobrepasa, es una elección de Dios para estar y construir el mundo. Nos descubrimos con una identidad que no puede vivir sin proyectar, seres relacionales creados para crear, seres humanos nuevos discípulos misioneros, cristianos con una vocación que convoca al amor y al servicio como lo hizo Jesús. La vida, desde su comienzo muestra tensión y dinámica. Un “ya pero todavía no”. Es allí donde se presenta Jesús como el verdadero hombre que supo dar sentido a esta dinámica en su proyecto vocacional hacia su Padre. Él supo responder al reto de la vida. Por eso la tarea del [joven] redentorista consiste en ‘llevar a las personas a una radical opción por Cristo’ (Const. 11), pues ‘solo a la luz del misterio del Verbo encarnado se esclarece realmente el misterio del hombre y el sentido auténtico de su vocación integral’ (Const. 19).21 Recuperar la realidad encarnada y dinámica de Dios centra la mirada en Jesús (Lc 3, 22) y se vuelve al sentido de donación22 para afirmar que la existencia es sobrepasada por una realidad que a la vez la dinamiza; es vivir proféticamente la esperanza en medio de un mundo que retrae a la persona sobre sí misma y la postula como un máximo desembocado a la fatalidad, que lo atomiza y lo pierde en integracionismos23 , que lo 20 Op. Cit., Rodrigo POLANCO, Fundamentos filosófico-teológicos, pp. 259 – 279. 21 Eymard Puerto y Constanza Lenis, Documento N° 4: aporte de Red Juvenil: Misioneros de Paz (RJ) para el equipo motor de la PJVRC mayo de 2013, en «Red Juvenil: Misioneros de paz-RJ» (2013). 22 Cf. POLANCO, Fundamentos, pp. 261 – 262. Porque hubiéramos podido no ser, la existencia se convierte en ofrenda de elección y vocación. 23 Cf. Ricardo TONELLI, Procesos de pastoral Juvenil en la situación actual, en «Revista Medellín» 24 (1998) p. 332. «El exceso de posibilidades justifica sentido de pertenencias débiles en las cuales parecen compatibles una orientación y su contraria» es un cuidado exasperado por no cerrarse a ninguna 9
  • 10. universaliza abstractamente y lo neutraliza en su personalidad, haciéndolo pasar de experiencia en experiencia, de producto a producto, con el aguijón del temor, de la insatisfacción del poseer y del dominio24 . En un mundo de relativismos, obedecer a un primado fundante de la realidad es obedecer a lo más profundo de ella: No, no todo es relativo ni podemos perdernos en la fragmentación de saberes y experiencias, en su realidad, sino que, adentrándonos en lo más hondo de nuestra propia existencia, en su radicalidad, hemos de arriesgarnos a dejarnos alcanzar por el Misterio Divino que ha hecho de nuestra carne su propio lugar de revelación25 . Esta dinamicidad antropológica, como encarnación y donación, está centrada en el seguimiento a Jesús enviado a los pobres26 . Con esta riqueza ilumina la realidad y le da orientación a la persona subrayando una “moral de sentidos”, antes que una moral de verdades universales27 . La espiritualidad misionera, desde los significados de la existencia, vive sus principios (Lc 4, 16 – 21) con los que acompaña al joven de hoy28 . posibilidad, pero con el peligro de que «la persona se recorta... en el nivel de su calificación». Esto no remite a la coherencia, sino a la falta de decisión fuerte que parece una condición irrenunciable para poder sobre-vivir. 24 Cf. TONELLI, Proceso de pastoral juvenil, p. 328. En los jóvenes esto genera «la percepción, no siempre reflexionada, de vivir en un exceso de propuestas y de proyectos que desencadena un estado de orfandad acerca del sentido de la vida y de la esperanza». 25 María José MARIÑO, Llevamos en el corazón noticia de Dios. El testimonio desde la teología de Karl Rahner, en «Revista de espiritualidad» n. 286 (2013), p. 12. «Una finitud sostenida por el Eterno Amor». 26 Cf. Constituciones y estatutos C.Ss.R. La vida apostólica de los Redentoristas, Madrid, Editorial el Perpetuo Socorro, 2012. Constituye el carisma de la Congregación del Santísimo Redentor expresado en todas las Constituciones y Estatutos, especialmente en la Constitución n. 1. 27 Cf. TONELLI, Proceso de pastoral juvenil, pp. 327, 329. «Antes todo decía de Dios y por eso no se preocupaban tanto por la respuesta última, pues estaba dada y clara para todos: por eso el primer problema es antropológico, antes que religioso. La PJ ha de enfrentar los valores y las orientaciones cotidianas de existir. Qué tipo de ser humano queremos o podemos llegar a ser. El ejemplo de jóvenes que han logrado integrar su vida cristiana al interior de la cultura, nos muestra que sí es posible reorganizar los múltiples carismas de que disponen las comunidades eclesiales». Cf. Apuntes de la conferencia de Don LORENZETTI, Luigi, Moral del sentido desde la verdad antropológica, Academia Alfonsiana. Roma, 2013. Don Lorenzetti, teólogo moral, habla de recuperar la moral del sentido desde la verdad antropológica, antes que desde verdades éticas universales y afirma: «Primero la verdad antropológica antes que la verdad ética. Quién es, para dónde va. No es la pregunta por la regla, sino por el sentido último de la vida y de los sentidos intermedios que se ligan a éste: sentido de la sexualidad, de la economía, de la política, de la ciencia, de la fe. La pregunta moral se pone al nivel del sentido (Veritatis splendor)… Es evidente que la pregunta solo por el éxito no es una pregunta suficiente. Obviamente la moral cristiana no es sin reglas... Las normas morales tienen sentido solo en función de la determinación del sentido, pero si el sentido está en eclipse, obviamente la moral no satisface a ninguna tarea formativa con el riesgo de ser sencillamente culpabilizante. De aquí la crisis de la pregunta moral de tantas morales concretas (sexualidad, matrimonio, familia, bioética, eutanasia) que sino recuperan el sentido, seríamos funcionarios instrumentalizados». 28 Cf. TONELLI, Proceso de pastoral juvenil, pp. 326 – 327. Un acompañamiento como interacción constante de polaridades relacionadas. Don Ricardo Tonelli afirma como un problema fundamental a enfrentar en la Pastoral Juvenil es el hecho de confrontar la vida cotidiana con la calidad (para ordenar) y el fundamento (para devolver esperanza). La primera ante el nudo del pluralismo y la segunda frente a las inquietudes del dolor, la limitación, la injusticia y la muerte. 10
  • 11. ii. La temática de los Capítulo Generales Luego de un breve planteamiento antropológico, ahora hacemos un planteamiento histórico como conexión de los cinco últimos Capítulos Generales, pues la historia es patrimonio de identidad en sus movimientos antropológicos, cuyo culmen se encuentra en el proyecto de salvación del Padre revelado en la humanidad de Jesús. En dicho recorrido esperanzado queremos leer el presente de la Pastoral Juvenil. Reconocemos en las asambleas capitulares de la Congregación una actualización profética del carisma para el mundo de hoy, en especial para la juventud y sus modos nuevos de sentir. El sentido histórico forma parte de la búsqueda incansable de una identidad válida conectando el presente con sentido29 , en sus cuestiones profundas con el cosmos, convivencia en la diferencia y dignificación humana. No es la lectura de un presente con ansiedad y en decadencia para “vivir el ahora”30 con temor y angustia por sobrevivir antes que vivir. Es el camino hecho en la encarnación en el que se apostó por la humanidad y se hizo historia de salvación y esperanza. La ilustración N° 1 muestra el desarrollo del tiempo en la columna 1, iniciando en el CG que rige en la actualidad, es decir a partir del Capítulo General del 2009 y va en descenso hacia los anteriores Capítulos hasta 1985 (fecha en que la Congregación ya tiene las nuevas constituciones aprobadas y momento de un cambio radical en la vida de la comunidad). La columna 2 contiene la temática general o central de cada uno de los Capítulos Generales. Una lectura de esta columna podría ser: la esperanza definitiva que renueva todo como abundante redención dirige la mirada a la manera de ser de Jesucristo, que en 29 Cf. José Luís MORAL, Ermeneutica dell’esperienza religiosa, anno académico 2013 – 2014, Roma, Unerversità Pontificia Salesiana, p. 118. En la hermenéutica el presente se interpreta como efecto del pasado y fusión de horizonte. 30 Claudia Rafael y Silvana Melo, Alejandro Cussianovich: educar desde la ternura, en «agencia de noticias pelota de trapos», (22.08.2013), <http://www.pelotadetrapo.org.ar/2013-09-05-12-30- 19/2013/859-alejandro-cussianovich-educar-desde-la-ternura.html.>. Alejandro Cussianovich (sacerdote peruano, educador), en una entrevista habla de una izquierda política que ya no fascina ni electriza a las nuevas generaciones; dice que en cualquier posconflicto siempre se crea la necesidad de borrar la historia y con ello la memoria que reafirma lo utópico. Pregunta de la periodista: «Usted habla de la necesidad de formación política para crear conciencia en los niños y jóvenes, pero lo que vemos es la cultura del desgano. La abolición del sentido: no hay futuro, nada sirve, “no tengo ganas”». Respuesta de Cussianovich: «Hay una especie de desfuturización… En la sociedad de mercado el presente es lo que cuenta. Olvídate del pasado y no sueñes con el futuro. Es ahora la cosa. Y el ahora es maldito. Con qué ganas voy a pensar en el ahora si el ahora es para sobrevivir». 11
  • 12. su obra de evangelización, se orienta en la cultura a través de la única prioridad de prioridades: los pobres más abandonados. El tiempo y la temática de las dos anteriores columnas se podría clasificar en la columna 3 con algunas palabras síntesis. Son afirmaciones que se conectan entre sí, no se yuxtaponen una sobre la otra, ni se olvidan, ni menos se contradicen; con ellas se recoge una misma vena carismática y como tal encuentran su sentido. Son lazos de identidad, que en red31 , hacen parte de un patrimonio que podría concientizar o abrir horizontes de renovación. Al sintetizar cada CG se percibe cómo siempre ha estado presente el deseo (también hechos y decisiones) de renovación propuesto de manera explícita por el último CG XXIV-2009 como “Reestructuración”. Ilustración N° 1 Capítulos Generales y síntesis 1. Capítulo General 2. Tema 3. Síntesis CG XXIV 2009 La esperanza definitiva que renueva todo, Visión CG XXIII 2003 como abundante redención, Carisma CG XXII 1997 con la espiritualidad de Jesucristo, Mística CG XXI 1991 para evangelizar culturalmente, Comunidad en conversión CG XX 1985 desde la prioridad de las prioridades: los pobres más abandonados. Principio unificador. Podríamos particularizar la columna de síntesis en cinco componentes: visión dinámica de la esperanza, carismáticos que entregan la vida por la abundante de redención, con la mística de Jesús, como una comunidad en proceso de conversión y todo con un principio unificador como prioridad de prioridades (opción por los pobres más abandonados). A continuación desarrollaremos cada uno. 31 Cf. AICG XXIV-2009, n. 3, p. 840. “Red” entendido como el tejido histórico con sus aportes de identidad. Pero también entendido a nivel del quehacer, como un concepto para optimizar la labor apostólica, dicho en el Capítulo General de 2009 al hablar de “Trabajo congregacional en red” donde se ubican nueve áreas pastorales (entre las que se nombra está la Pastoral Juvenil). 12
  • 13. 1. Visión dinámica de la esperanza El centro dinamizador está en la esperanza en Dios que, inserto en la historia de su pueblo, inspira los corazones a «nuevas formas de anunciar el evangelio a todas las creaturas» (Const. 15). El Capítulo General XXIV de 2009 lo define así: Tenemos una renovada esperanza, renovados corazones y renovadas estructuras para la misión porque “El mismo Redentor y su Espíritu de amor se hacen así presentes en el corazón de la comunidad” (Const. 23). Es Dios quien hace nuevas todas las cosas (cf. Ap. 21, 5).32 Con la esperanza última se discierne el futuro como los apóstoles «siguiendo el ejemplo de Jesucristo Salvador en la predicación de la Palabra de Dios a los pobres» (Const. 1); allí se renueva y se conecta toda vocación auténtica33 . La renovación personal o la reestructuración comunitaria son un don y una tarea que a los discípulos y misioneros del Redentor les hace encarar el futuro con confianza de «cooperadores, socios y servidores de Jesucristo…» (Const. 12). Esta esperanza crea corazones nuevos (Ez 36, 36), con criterios renovados (Const. 41), para responder generosamente a la iniciativa de Dios, pues «cuanto más radical sea nuestra conversión, más radical y profética será nuestra Vida apostólica» (Const. 1). Con ella se reconocen nuevos campos emergentes y la necesidad de nuevas estructuras34 que prediquen el Evangelio novedosamente, para responder como Iglesia-Pueblo de Dios al llamado que Él hace: «Di al pueblo que se ponga en marcha» (Ex 14, 15). La esperanza, en palabras del superior general p. Michel Brehl, es: 32 Cf. AICG XXIV-2009, nn. 1-13, p. 812 – 815. 33 Cf. AICG XXII – 1997, n. 2, p. 334. San Alfonso mueve esta única Esperanza en su éxodo hacia los más abandonados en Scala; un espíritu e intención que encuentra nueva expresión en la vida de San Clemente en Varsovia y Viena, de la misma manera que ha sido vivida por muchos redentoristas en diversos contextos históricos. Cf. AICG XXIV-2009, n. 10, p. 815. En el C.G. del 2009 habla del desprendimiento «de lo conocido y familiar para ir hacia nuevas y proféticas exigencias misioneras». 34 Cf. AICG XXIV-2009, nn. 2.1 - 2.13, pp. 837-840. La nueva evangelización es expresada en el Capítulo General XXIV con San Clemente María Hofbauer cuando dice: «Predicar el evangelio de manera siempre nueva». A nivel de estructuras, en este CG. la Congregación decidió organizarse en cinco Conferencias así: Asia-Oceanía, África y Madagascar, Europa, América Latina y el Caribe, América del Norte. Cf. Álvaro CÓRDOBA CHAVES, Estructura administrativa de la Congregación del Santísimo Redentor (CSSR), en «Spicilegium Historicum, Congregationis SSmi Redemptoris» 61 (2013), pp. 3- 56.La Congregación ha pasado por un sin número de iniciativas que, buscan revitalizar el carisma, y que oscilan entre la centralización y la descentralización, problemas externos e internos, diversidad y homogeneidad cultural. Este sentido de dinamicidad (cf. Const. 13), ha llevado al Instituto a crear diversas estructuras a lo largo de la historia, empezando por la Domus (casa) con san Alfonso hasta las Conferencias en el año 2009; unas estructuras han sido superadas, mientras otras permanecen por ser apropiadas para la animación misionera. 13
  • 14. el poder del amor y la compasión actuando en nosotros por medio del Espíritu Santo. El Espíritu nos mueve, más allá de los límites de nuestros horizontes, a soñar el mundo como Dios lo ve y a actuar con esta visión. La esperanza es la expresión tangible del poder de la resurrección -del cual estamos llamados a ser 'signos y testigos' (Const. 51). Jesús Redentor está en el 'corazón de la comunidad'' (Const. 23). Es Él quien proclama el Evangelio de manera siempre nueva a fin de que podamos progresar en la caridad, 'enardecidos en espíritu apostólico' (Const. 12). La esperanza fortalece nuestra convicción de que el cambio no solo es posible sino que, en el plan de Dios es inevitable.35 2. Carismáticos que entregan la vida El Capítulo General XXIII-2003 entiende la Redención36 como el amor abundante de Dios, junto con la respuesta que surge de ese exceso de misericordia que entrega toda la vida: «…no hay espiritualidad redentorista si no es misionera, como tampoco hay misión redentorista si no está arraigada en las profundidades de Dios (1Cor 2,10)»37 . Es una llamada a examinar el “acto definitivo” de la Vida Apostólica como expresión del «gozo de estar con Jesús como comunidad y de ser enviados, como comunidad, a predicar a los más abandonados». Los Redentoristas se sienten llamados a estar con Cristo para ser enviados a predicar38 (cf. Mc 3, 4-15). La “redención abundante” es comprendida como solidaridad divina con la humanidad: «La redención copiosa que nosotros experimentamos está arraigada en el misterio de Dios que se hizo uno con nosotros».39 Nada puede quitar la alegría de estar con los ojos fijos en el Señor y de ser llamados por Él. El poder del Espíritu y la conciencia redentorista, unidos a la sabiduría del corazón y al celo profético, podrán responder a las exigencias del mundo por las que Dios habla40 : 35 Cf. AICG XXIV – 2009, p. 807. Definición hecha por el superior general p. Michel Brehl en el CG siguiente. 36 Cf. AICG XXIII-2003, nn. 1, 2, 4, 5, p. 523. En el numeral 3. de las orientaciones se reafirma el tema de la espiritualidad, del anterior Capítulo General XXII, pero ahora se asume como «entrega generosa para ser colaboradores con Cristo en la abundante redención»; esto se confirma aludiendo a la Const. 20: «Los redentoristas son apóstoles de fe robusta, de esperanza alegre, de ardiente caridad y celo encendido»; para reafirmar la fuerza de la entrega tenemos el ejemplo de los Santos y beatos redentoristas que ofrecieron su vida para hacer abundante la redención; lo mismo se refleja en la Vida Apostólica expresada en las constituciones (Introducción de las orientaciones). 37 Ibidem, n. 3, p. 517 - 518. 38 Cf. AICG XXIII-2003, n. 4, 18, pp. 454, 518. El Capítulo General dice que es una insistente llamada a «prestar una particular atención a la calidad de nuestra dedicación apostólica al Redentor». Así como existe la tentación de la mediocridad, también se le se dispone de un tiempo de gracia para «renovar su vivencia». 39 Ibid., n. 5. 40 Ibid., nn. 3 – 14, pp. 518. 521. 14
  • 15. Algunos de nosotros tal vez nos sentiremos como una voz que clama, que no es escuchada ni tomada en cuenta. (Otros) tal vez sentirán que la Congregación pasa por un largo y lento otoño o hasta está sufriendo un invierno tenebroso. Pero con el Redentor podemos siempre esperar y experimentar la primavera. La narración de lo sucedido a los discípulos que iban camino de Emaús resuena en nosotros pero es igualmente importante el camino de retorno a Jerusalén. Llevamos dentro de nosotros el dolor y las tristezas con las que estamos luchando; como los discípulos sabemos lo que se siente al estar desconsolados sin poder divisar la esperanza en el horizonte. Pero el Jesús resucitado de la abundante redención sigue saliendo a nuestro encuentro en la realidad de los pobres de nuestro tiempo. Él nos recuerda la realidad de los pobres de nuestro tiempo. Él nos recuerda la realidad de nuestra dedicación redentorista y nos va fortaleciendo a través de nuestra realidad misionera. ¿Acaso no resulta asombroso que aquellos mismos discípulos, que convidaron al Redentor resucitado a gozar de la comodidad y seguridad de una casa (bajo) techo porque ya caía la noche, no vacilaron en despojarse de sus temores y lanzarse de regreso a Jerusalén para compartir con los demás la noticia de esperanza y vida? Esa era la abundante redención en acción: que está siempre presente y cercana a nosotros, pero nunca para nosotros solos. Avancemos juntos a toda prisa ahora, ya que mañana puede ser muy tarde.41 La redención se traduce como el reto de un testimonio de vida comunitario esperanzado desde el amor y la confianza en Jesús; un estilo de vida que responde al deseo de la sociedad traducido como “hambre de algo más”. Es una experiencia que envuelve los propósitos de los laicos (en especial la juventud), pues también están dispuestos a dar su vida por la abundante redención42 ; la abundante redención es una disposición a estar preparados, con alegría y eficacia, ante las exigencias inesperadas. Sobre la base de las Constituciones y buscando una sólida concepción antropológica del mundo y de la fe, el quehacer misionero se orientará43 a las situaciones de marginación social y eclesial que exigen diálogo religioso y cultural. La comunidad es «ley esencial de los congregados» y primera forma de evangelización donde se refuerzan los vínculos del acto definitivo de la consagración a Dios. El ser y quehacer redentorista acompañados de formación consistente y de animación apostólica con la Iglesia, son el conjunto carismático de la abundante Redención. 41 Ibid., n. 16, p. 522. 42 Cf. AICG XXIII-2003, n. 5, p. 497. Se hace imperativa la formación laical para la colaboración como un servicio a la cultura, política, economía y a la familia. Juan Pablo II alude a San Alfonso para invitar a la Institución a conservar su estilo de vida evangélico que, con su lenguaje popular, lleve a todos a la santidad, como la medida más alta de la vida ordinaria (cf. NMI 31). «San Alfonso María de Liguori se ha esforzado por hacer crecer en el pueblo cristiano esta conciencia». La búsqueda de la santidad está a la base de cada programación pastoral (donde) la Comunidad se presente como oasis de misericordia y de acogida, como escuela de oración que no se distrae del empeño en la historia (cf. NMI 33). (Tomado de las palabras de Juan Pablo II al padre superior y al Capítulo General XXIII). 43 Cf. AICG XXIII-2003, nn. 1 – 14, pp. 523 – 532. 15
  • 16. 3. Con la mística de Jesús La pregunta guía del Capítulo General XXII-1997 es: ¿«mantenemos una verdadera relación con Jesús (y de hecho), esta relación es la principal fuerza motivadora de nuestro estilo de vida»?44 . Por medio de la espiritualidad se perciben las dimensiones de la vida como gracia de conversión al Redentor revelado en el siervo sufriente (el pobre), del cual se inspira el origen y fruto de la misión: la santidad45 . Esta opción cristocéntrica, sea personal o comunitaria, es esencial para transformar la oración común, la pobreza evangélica, los vínculos internos, la formación, la apertura a las necesidades reales y la corresponsabilidad con los laicos en la fe y espiritualidad compartidas. La mística redentorista es la comprensión contemplativa de la historia en el don del Espíritu, desde los pobres, para proyectar la dimensión de justicia social, paz, solidaridad e integridad de la creación al tratar la espiritualidad. Esto nos ayudará a ‘leer los signos de los tiempos’. De esta manera, profundizaremos nuestro compromiso con la justicia, la defensa de la vida y la dignidad humana. Queremos evitar en nuestra espiritualidad todo tipo de clericalismo, sexismo, elitismo, opresión social, como también todo tipo de injusticia… Que, atentos al hambre espiritual de tantas personas en nuestra sociedad, busquemos formas nuevas y creativas para compartir nuestra herencia espiritual con los demás46 La espiritualidad se hace apostólica en el esfuerzo de estar presente con la obra misionera en las necesidades más urgentes de la sociedad, a partir del examen crítico del propio estilo de vida47 . Así la vida comunitaria se ubica como la principal forma de proclamación del evangelio; conlleva experimentación de modelos que promueven el diálogo creativo y el testimonio genuino de vida. Más que normas y estatutos, es actitud de disponibilidad y cooperación generosa en busca de estructuras de apoyo y profundización.48 El llamado a ser discípulos de Jesús, con espíritu misionero y comunitario, confía exclusivamente en Dios y así mira al futuro con esperanza49 . Esta centralidad organiza la 44 AICG XXII – 1997, n. 1, p. 317. 45 Cf. AICG XXII – 1997, nn. 6 – 14, pp. 318 - 320. «Toda acción misionera que no brota de un profundo compromiso con Jesús está destinada al fracaso». 46 Idib., nn. 1.2 - 1.3, p. 334. 47 Cf. Ibid., n. 2. 48 Cf. AICG XXII – 1997, n. 3, p. 335. Estructuras que procuren un mejor ambiente de oración y meditación; la liturgia como reflejo de la solidaridad, la oración y la vida misionera; la revisión de los consejos evangélicos a la luz de la vida comunitaria y misionera; y el trabajo entre todos. 49 Cf. Ibid., n. 4, p. 336. 16
  • 17. formación, como un intercambio de experiencias, en busca de mejores oportunidades de acercamiento a los más abandonados; la animación espiritual actualiza constantemente el carisma50 . Para cumplir efectivamente la misión, se ha de promover la oración y la formación permanente de los laicos para aclarar e intensificar los niveles de colaboración y contagiar el futuro de esperanza51 . 4. Comunidad en conversión La voz de Dios, en los signos de los tiempos, desafía el discernimiento comunitario con espíritu de fe y diálogo. El Capítulo General XXI (1991) busca promover lo esencial de la Vida Apostólica, reconociendo positivamente la diversidad y la pluralidad de las situaciones humanas y eclesiales dentro de los distintos contextos. El carisma redentorista52 revisa constantemente, con espíritu fraterno, su sentido teológico y Pastoral frente a los retos53 que se le presentan en el mundo contemporáneo y que cualifican su forma de evangelizar (Const. 13, 15). Esta conversión permanente es una invitación a olvidar temores y falsas seguridades con el fin de que las iniciativas sean más audaces para abrir horizontes y comenzar una nueva etapa de renovación.54 Por una parte «la espiritualidad redentorista propia de la Congregación, la vida comunitaria y la tarea evangelizadora [y por otra] la necesidad de encarnar esta triple dimensión en nuestra vida en formas históricas [expresan] la opción de la Congregación por los más abandonados, en especial los pobres»55 . La colaboración con los laicos, la formación y el fortalecimiento de la Pastoral Juvenil son también señal de este propósito. A continuación desarrollaremos cada elemento. 50 Cf. AICG XXII – 1997, n. 9, p. 339. Una actualización por medio del estudio de las Constituciones y Estatutos; con los retiros espirituales; durante la formación continua (sagrada escritura, teología y teología moral); promoviendo la profundización en las obras de San Alfonso, San Clemente y de la herencia redentorista; por medio de la lectura de documentos eclesiales (Vita Consacrata y otros) y en actitud de búsqueda de la verdad en el diálogo cultural, especialmente interreligioso. 51 Cf. Ibid., n. 7., p. 338. 52 Cf. AICG XXI – 1991, n. 2.3, p. 297. El carisma «todavía puede ser un don para el pueblo de Dios». 53 Cf. AICG XXI – 1991, nn. 2.4, 2.5, p. 298. Retos percibidos en 1991: Experiencia religiosa con tradiciones muertas y con aceptación pasiva; a nivel interno la resistencia al cambio y a los nuevos desafíos, el número de congregados; también el testimonio suficiente de vida espiritual centrado «en Cristo Redentor y de vida comunitaria auténtica y fraterna». 54 Cf. CGDF XXI-1991, n. 4, p. 4. 55 AICG XXI-1991, p. 299. 17
  • 18. - La evangelización inculturada se entiende como la realización de «uno de los componentes del gran misterio de la Encarnación»56 histórica con la perspectiva del más abandonado; es la convergencia unificadora del carisma de la pluralidad y la diversidad de métodos que favorecen el surgimiento de formas peculiares de entender y vivir el Evangelio57 . Para los redentoristas, en medio de desafíos y como profetas de una salvación integral, aparece la obligación de favorecer una cultura de la vida, la libertad, la justicia y la solidaridad.58 - En la comunidad apostólica se percibe el rostro de Dios; ella es evangelizada y evangelizadora,59 vive los valores humanos desde el ejemplo de los sencillos, transmitiendo que es Dios quien congrega y es el Espíritu de Cristo quien reconcilia y lleva a una comunión más profunda. Suscita la búsqueda de modelos de comunidad, con fidelidad creativa al carisma y con espíritu de apertura a los signos de los tiempos.60 «La “cercanía” con el pueblo y la fuerza del testimonio de la comunidad en cuanto signo de la presencia del Reino»61 son distintivos de su carácter evangelizador. - Atentos a los estudios sobre la espiritualidad redentorista, se ha de renunciar a expresiones inauténticas que agrandan vacíos. Es necesario profundizar la integración entre la experiencia personal y comunitaria para llegar a la coherencia de vida testimonial.62 La espiritualidad se define así: el redentorista es cristocéntrico; redescubre 56 Ibid., n. 4.1, p. 307. El C.G. XXI asume las palabras de la exhortación apostólica de Juan Pablo II Catechesi tradendae en el n. 53. 57 Cf. AICG XXI-1991, n. 4.5, p. 308. La inculturación exige «colocar al ser humano como existe en la cultura», frente a la persona viva de Jesús (el Viviente) que provoca cambios en pro de un ideal auténtico de vida humana. (EN 19-20). 58 Cf. AICG XXI-1991, n. 4.6, pp. 308-309. En medio de diversos desafíos y como profetas de una salvación integral, nace la obligación de favorecer una cultura: de la vida frente a las amenazas de muerte, de la libertad frente a los abusos de poder y las invitaciones a la dejación, de la justicia frente al egoísmo de las naciones, de los grupos y de los individuos, de la solidaridad frente a la ausencia de la responsabilidad colectiva y a las actitudes corporativistas que se oponen al bien común. En este contexto se reafirma el desempeño de la Teología Moral como materia que ha aportado y tiene mucho para aportar al «discernimiento cristiano de la cultura». 59 Cf. AICG XXI-1991, n. 5.3, p. 318. Desde afuera por los pobres. Desde dentro entre Cohermanos. Es compartir la fe, los gozos y las inquietudes de la acción evangelizadora (planificación y evaluaciones pastorales – Const. 21); como también es compartir de las experiencias. 60 Cf. AICG XXI-1991, n. 5.7, p. 320. «Manifiestos mediante la lectura de las nuevas situaciones socio- culturares a la luz del Evangelio y a través del discernimiento comunitario». 61 Ibid., n. 5.8. A ejemplo de San Alfonso en la comunidad “abierta” de Ciorani. 62 Cf. AICG XXI-1991, n. 6.3, pp. 331-332. Es necesario: seguir sometiendo a “autocrítica” los resabios jansenistas, el individualismo, los formalismos y las devociones de poca densidad teológica. Se constata un dualismo inaceptable en las tendencias apostólicas-activistas o espirituales-pasivas. Por eso, es 18
  • 19. la herencia de Alfonso en sus «éxodos hacia los pobres», «sigue» al Redentor y «prosigue» su praxis liberadora;63 en este itinerario María, como primera discípula que acogió la Palabra de Dios, guía el camino de identificación con Él64 . En esta espiritualidad, la Biblia es el libro principal y la primera fuente en la que se bebe, «singularmente de los Evangelios».65 La perfección cristiana y la espiritualidad66 , como caridad comprometida, es apostólica y así es expresión de la salvación encarnada en las situaciones históricas es decir, comprometida en la causa del hombre. Es el principio unificador de la existencia que nace de la unión teologal con Dios y que conduce al servicio eficaz de la creación y del hermano67 . La espiritualidad con creatividad, ha de ser el centro de las comunidades apostólicas.68 - La colaboración con el laicado responde a la necesidad de apertura y a verdaderas iniciativas fundadas en una sólida complementariedad y corresponsabilidad bautismal69 ; en conjunto con las orientaciones de la Iglesia local70 . Se les animará para que ejerzan la ministerialidad reflejada en la diversidad de trabajos redentoristas. Prima en esta necesario profundizar, en la integración de la experiencia personal y comunitaria, la coherencia entre fe y vida. 63 Cf. AICG XXI-1991, n. 6.4, p. 332. El Redentor celebrado en la Encarnación, Pasión, Resurrección y Eucaristía. 64 Cf. CGDF XXI-1991, n. 37, p. 22. En María «encontramos la “figura más perfecta de libertad y de liberación” (Juan Pablo II, Redemptoris Mater, n. 37)». 65 AICG XXI-1991, n. 6.4, p. 332. 66 Cf. AICG XXI-1991, n. 6.5, p. 332. El C.G. XXI escribe: «Según San Alfonso, la perfección cristiana y la espiritualidad consisten en la práctica de la caridad». Cf. CGDF XXI-1991, n. 39, p. 22. La curia general escribirá en el Documento Final: «Según San Alfonso, la perfección cristiana y la espiritualidad consisten en la práctica de amor a Jesucristo». Ambos documentos escriben igual las siguientes líneas: «En el Redentorista esta caridad, para ser salvífica tiene que encarnarse en las situaciones históricas y comprometerse e la causa del hombre. Es, por tanto, una caridad comprometida». 67 Cf. CGDF XXI-1991, n. 40, p. 23. El Documento final de la Curia General agrega: «Incluir un aprecio y un cuidado efectivos por la ecología». 68 Cf. AICG XXI-1991, n. 6.6, p. 333. Para responder a los retos de la cultura presente, los redentoristas serán: hombres de oración con el pueblo; que dan la savia bíblica y la profundidad teológica a la espiritualidad; que se dejan enseñar por las nuevas generaciones, con sensibilidad a los movimientos espirituales actuales; que viven la experiencia religiosa ecuménicamente; abiertos a lo válido de las tradiciones espirituales no cristianas; que con su tradición y estilo de vida, buscan formas sencillas y modos familiares de orar y de enseñar a otros a orar. Como decisión capitular se decide crear un instituto de espiritualidad redentorista, organización de cursos y talleres, divulgación del tema, desde la formación inicial, en los retiros. 69 Cf. CGDF XXI – 1991, n. 58.a, p. 31. 70 Cf. CGDF XXI – 1991, n. 58.d., p. 31. Orientaciones y tensiones de la Iglesia local, dice la Curia general. 19
  • 20. relación el diálogo como un sincero esfuerzo de escuchar las aspiraciones y necesidades71 en coherencia con las prioridades pastorales.72 - La formación73 como urgencia de todos, es sensible a los valores de la juventud y en actuación con los laicos (jóvenes, matrimonios, adultos) los redentoristas dan testimonio personal y comunitario de sus convicciones. La formación enriquece sus valores en apertura a la realidad y con consistentes contenidos teológicos, pastorales, espirituales y comunitarios (teología moral, historia de la Congregación y espiritualidad redentorista). - El fortalecimiento de la Pastoral Juvenil adquiere mayor conciencia eclesial y se robustece con su compromiso social cristiano. Muchos jóvenes se integran a la espiritualidad redentorista, al trabajo apostólico y a la vida comunitaria por medio del testimonio de cohermanos y comunidades. Esta Pastoral, como prioridad, se debe organizar con solidez hacia los más abandonados, lo que pide apertura y formación de comunidades de acogida con una visión de conjunto, integrando a la familia y a los adultos74 . La caridad pastoral está viva, crece en la Congregación y aún dentro de la fragilidad se afirma, con la fuerza del Espíritu, que se sigue realizando …los deseos que san Alfonso expresó en su vida, en su acción pastoral y en sus escritos: la fidelidad a Cristo y a su evangelio, la fidelidad a la Iglesia y a su misión en el mundo, la fidelidad al hombre y a nuestro tiempo, la fidelidad al carisma del instituto (Juan Pablo II, Carta apostólica Spiritus Domini, 1° de agosto de 1987).75 71 Cf. Ibid., n. 58.e. 72 Cf. CGDF XXI – 1991, n. 59, p. 32. Se recomienda: proponer pautas de colaboración adaptables a la situación particular; compartir experiencias de colaboración laical; formación apropiada con congregados preparados para esta tarea; que las formas adoptadas de colaboración tengan en cuenta la cultura del lugar y las normas de la vida comunitaria (Const. 44 y 45). El Capítulo resuelve instituir “la figura del misionero laico del Santísimo Redentor como un colaborador activo que toma parte en la vida apostólica de la Congregación Redentorista” (crear normas al respecto); inspirar mayor apertura hacia los laicos para que tengan una mayor participación en nuestras experiencias de vida, de trabajo y de espiritualidad. 73 Cf. AICG XXI – 1991, p. 348. 74 Cf. Ibid., p. 356. 75 CGDF XXI-1991, p. 37. 20
  • 21. 5. Principio unificador El Capítulo General de 1985 dice que los pobres como seres humanos concretos, privados de lo fundamental, interpelan la vocación Redentorista como conversión personal y comunitaria por el Reino: evangelizare pauperibus et a pauperibus evangelizari76 (evangelizar a los pobres y evangelizados por los pobres). Los redentoristas se dirigen a los más abandonados por la Iglesia misma (Const. 3) y a los oprimidos con quienes Cristo se identifica en Mt 25, 40 (Const. 4). La razón de ser en la Iglesia de los redentoristas y la contraseña de su fidelidad a la vocación recibida se basa en la opción por las necesidades pastorales o de evangelización por los pobres como liberación y salvación integral de la persona (Const. 5)77 . Las comunidades de base ayudan a la promoción del laico y con estilo de vida cercano a los pobres encarnan y predican el Evangelio. Desde éste común empeño, los integrantes de la comunidad apostólica están llamados a aceptarse unos a otros con sus temperamentos y cualidades, confrontándose con la Palabra de Dios y la situación del contexto. Esta opción se refleja en la actitud abierta de la formación, en la reevaluación de los elementos-métodos de la Pastoral Juvenil y Pastoral vocacional, y en la unión con otras personas que defienden la misma causa. La unión de la actividad apostólica y la vida comunitaria en las constituciones viene llamada «Vida Apostólica». 1.3. Recorrido por las estructuras que han dinamizado la Pastoral Juvenil En la siguiente tabla (ilustración N° 2) se indica detalladamente los sitios donde se nombra la Pastoral Juvenil (columna 2.) por medio del concepto (columna a.) y la estructura (columna b.) que cada Capítulo General desarrolla a través del tiempo (columna 1.) acerca de la misma. Al lado de la columna central de la Pastoral Juvenil, está la visión de la Pastoral Vocacional (columna 3.), pues siempre han estado cercanas una de la otra. Se ha querido extraer conceptos casi literales de madera que se pueda ver 76 Cf. CGDF XX-1985, nn. 4-5. [s.p.] En el CG XIX – 1979 el acento fue sobre la evangelización (evangelizare) profética y liberadora. En este CG XX- 1985 el acento está en los pobres (pauperibus). 77 Cf. Idem, n. 6. 21
  • 22. la evolución del tema, sin conclusiones o análisis al respecto; es a modo de presentación general. Ilustración N° 2 Estructuras de la Pastoral Juvenil 1. CAPÍTULOS GENERALES 2. PASTORAL JUVENIL 3. Pastoral Vocacionala. Concepto b. Estructura 22
  • 23. XXIV-2009 “Trabajo congregacional en Red”78 : Como apoyo y convergencia de fuerzas en una misma unidad desde la labor apostólica; asegurada por la dinamicidad y flexibilidad, con metas progresivas y evaluables dentro de un mundo actual de rápidos cambios. Su nombre aparece ubicado entre nueve áreas:79 Seis pastorales (migrantes, santuarios, misiones populares, Pastoral Juvenil, parroquias y justicia social), una de comunicaciones, otra de apoyo a África y otra sobre la teología moral. Aparece en el campo de “otras decisiones” donde se quiere integrar más plenamente80 al secretariado de formación. XXIII-2003 Los jóvenes como laicos, tienen el deseo de dar la vida por la abundante redención en la cultura, la política, la economía y la familia. También son la expresión del choque de las contradicciones de la cultura.81 Los laicos con su formación y compromiso redimensionan la acción a favor de los más abandonados.82 Se enfatiza como estructura83 para el diálogo y la apertura84 ; con Pedagogía de la santidad.85 Se enfatiza como estructura para el diálogo y la apertura. Pedagogía de la santidad. 1. CAPÍTULOS GENERALES 2. PASTORAL JUVENIL 3. Pastoral Vocacionala. Concepto b. Estructura 78 CG XXIV – 2009, pp. 840-841. 79 Cf. CG XXIV-2009, p. 840. Las áreas se pueden agrupar en 4 grupos: pastoral, comunicaciones, África y Teología Moral. Las áreas son: atención pastoral a los que sufren a causa del movimiento de masas de los pueblos, comunicaciones redentoristas (incluidas las nuevas formas de medios de comunicación), pastoral de santuarios, una red para África y Madagascar, reflexión teológica redentorista, misiones populares, pastoral juvenil, parroquias misioneras y pastoral de justicia social. 80 Cf. CG XXIV-2009, p. 848. 81 Cf. CG XXIII-2003, pp. 497, 520. 82 Cf. CG XXIII-2003, p. 525. Al compartir y participar del carisma a los laicos en favor de los más abandonados, la Congregación se comprende mejor a sí misma como Pueblo de Dios y misterio de comunión. 83 Cf. Ibid., p., 524. 84 Cf. Const. 19. Haciendo eco del diálogo con el mundo desarrollado en el Capítulo I de las Constituciones y Estatutos: «solo a la luz del misterio del Verbo encarnado se esclarece realmente el misterio del hombre y el sentido auténtico de su vocación integral. De este modo (el redentorista hace) presente en toda su plenitud la obra de la redención, testificando que todo el que sigue a Cristo, hombre perfecto, se hace más humano». (GS 11.22.41; AG 11; cf. CD 13). 85 Cf. CG XXIII-2003, p. 497. El ejemplo está en San Alfonso y su preocupación por formar a la gente en su conciencia de santidad. El papa Juan Pablo II dice al CG XXIII: “El recorrido de la santidad es personal y exige una verdadera y propia pedagogía de la santidad, capaz de adaptarse a los ritmos de cada individuo (cf. NMI 31). La sociedad compleja, en la cual vivimos, hace aumentar más la importancia de este servicio apostólico, comenzando desde los jóvenes, a menudo confrontados con propuestas de vida contradictorias…” 23
  • 24. XXII-1997 Se busca intensificar la formación con una Ratio Formattionis propia86 a los niveles de colaboración laical87 como cumplimiento efectivo de la misión redentorista88 . Como “los jóvenes están abandonados y necesitan ayuda en su desarrollo en la fe”89 , es una necesidad urgente reafirmar la importancia de esta Pastoral. “El futuro está en sus manos y están llamados a asumir responsabilidades. La Pastoral Juvenil es el lugar adecuado para que los jóvenes descubran el sentido de sus vidas y su vocación”90 . Serio esfuerzo por atender a los jóvenes con la cercanía a ellos, la creación de grupos Juveniles (sin elitismos), acogiendo su alegría y dinamismo91 . Animar experiencias de comunidades abiertas, donde vivan redentoristas con jóvenes adultos con la capacidad de acoger a otros jóvenes92 . Es un llamado a ser discípulos de Jesús en la Congregación. Confiados en Dios para mirar el futuro con esperanza. Colaboración conjunta entre las diferentes unidades y dotación de subsidios por parte del gobierno general93 . 1. CAPÍTULOS GENERALES 2. PASTORAL JUVENIL 3. Pastoral Vocacionala. Concepto b. Estructura XXI-1991 La comunidad verdaderamente encarnada es liberación y profecía de la Buena Nueva para las aspiraciones de comunión de los jóvenes.94 La cercanía99 con el pueblo más abandonado ha hecho crecer el compromiso con los jóvenes y con la Pastoral vocacional misionera de los laicos.100 La cercanía con el pueblo más abandonado y la conciencia de la vocación del hermano religioso han “ayudado mucho a tomar conciencia de 86 Cf. AICG XXII – 1997, p. 365. Postulado aprobado N° 7.3: “Formación de los laicos: para garantizar una formación que responda a las diversas formas de participación de los laicos en la misión redentorista, el Capítulo General pide al Gobierno General que: 1) estimule y ayude a las (v)provincias a desarrollar programas de formación para los colaboradores laicos; 2) formule, si lo juzga oportuno, la Ratio Formationis de los Misioneros Laicos del Santísimo Redentor”. 87 Cf. AICG XXII – 1997, p. 364. En el postulado aprobado N° 7.2 se habla de la relación entre “Redentoristas y laicos” como una exigencia de una adecuada formación para la colaboración con laicos a “nivel de la formación inicial como de la formación permanente, de tal modo que esta dimensión se encuentre adecuadamente desarrollada en todos los programas de formación”. 88 Cf. Ibid., p. 338. 89 Ibid. 90 Ibid. 91 Cf. AICG XXII – 1997, n. 7.1, p. 338. «Dejándonos contagiar de su dinamismo y alegría». 92 Cf. AICG XXII – 1997, p. 357. En el Postulado Aprobado N° 3.3 se dice que es un concepto por estudiar y promover. 93 Cf. AICG XXII – 1997, p. 336. Cada unidad asuma la promoción vocacional para Hermanos. 94 Cf. AICG XXI, n. 5.10, p. 321. 24
  • 25. La vocación bautismal del laico tiene su propia ministerialidad en línea con las prioridades pastorales del instituto95 . Empeño por una formación adecuada en la colaboración de los laicos96 . Mayor apertura de la experiencia Redentorista a los laicos97 . Los jóvenes en la Pastoral son motivo de esperanza. El testimonio de la espiritualidad redentorista atrae a jóvenes que, participando del mismo, adquieren mayor conciencia eclesial y compromiso social cristiano.98 Se apoya decididamente esta orientación considerándola una de las prioridades de cada unidad. Con su propia identidad sin confundirla con la Pastoral Vocacional pero apoyándose mutuamente. Responsables sensibles a la juventud en situación de marginación social y eclesial. De acuerdo a su cultura, cada comunidad debe abrirse a los jóvenes. Casas de acogida para integrarlos en la vida y Pastoral redentorista. Una Pastoral en continuidad con la Pastoral de la pareja, del matrimonio, de la familia y de los adultos. Regionalizar este servicio.101 la dimensión religiosa de la vocación redentorista”102 . Se propende por una mejor organización y por mayor sensibilidad a los valores de la juventud. Cada congregado es implicado en la tarea (Const. 79); pero se amplía con la colaboración entre unidades, con laicos (jóvenes, matrimonios, adultos), con las Iglesias locales y otros religiosos. Para mayor eficacia y consistencia: vinculación a la Pastoral Juvenil y al Secretariado de Formación103 . 1. CAPÍTULOS GENERALES 2. PASTORAL JUVENIL 3. Pastoral Vocacionala. Concepto b. Estructura XX – 1985 Desde la opción por los pobres, la promoción y participación del laico en el apostolado desde las comunidades eclesiales de base u otros grupos. También la centralidad Para una misión eficiente y contínua se reevalúan los elementos y métodos. Mayor importancia: a nivel de la parroquia como grupos apostólicos Para una misión eficiente y continua se reevalúan los elementos y métodos. Para un verdadero ministerio Pastoral, 95 Cf. Ibid., p. 341. 100 Cf. Ibid., n. 2.4, pp. 297-298. 99 Cf. Ibid., n. 6.6, p. 333. Como uno de los retos de los Redentoristas en la cultura actual será el dejarse enseñar “por las nuevas generaciones…” y las nuevas sensibilidades de los movimientos espirituales recientes. 96 Cf. Ibid., n. c., p. 342. 97 Cf. Ibid. 98 Cf. Ibid., p. 356. 101 Cf. Ibid., pp. 356 – 357. 102 Ibid., n. 2.4, p. 298. 103 Cf. Ibid., n. 1, p. 348. 25
  • 26. misionera de la Pastoral Juvenil104 . de jóvenes. Lo mismo que en las misiones. una formación sólida. Planeaciones comunitarias vocacionales, con la actividad de los responsables de las vocaciones. Comunidades de acogida para jóvenes en discernimiento vocacional. Que los responsables sean expertos en Pastoral Juvenil. 2. La Pastoral Juvenil a la luz del Capitulo General XXIV El acercamiento al actual dinamismo antropológico en el subtítulo 1.1. y la exposición global del carisma redentorista a través de sus cinco últimos CGs. en el subtítulo 1.2., se lee ahora a partir de lo dicho por el CG vigente XXIV-2009 y desde la interpretación a la luz de la Pastoral Juvenil. 2.1. Capítulo General XXIV – 2009: Reestructuración - Esperanza La novedad del mandato de Jesús: “Vayan y prediquen el Evangelio” (cf. Mt 28, 19- 20) sigue vigente como tarea de la auténtica vocación cristiana con la esperanza de ser un camino que da vista a los ciegos, anima los corazones y da libertad a los cautivos (cf., Mt 11, 4 - 5; Lc 4, 18-19). Es una experiencia de transformación que no puede dejar de anunciarse, por eso el CG XXIV-2009105 ha elegido como tema: «predicar el 104 Cf. CGDF XX – 1985, n. 09., pp. 7-8. 105 Cf. AICG XXIV, pp. 730-733, 793-797, 812-815. Antes de definirse el Documento Final (52b.) del CG XXIV-2009 se redactaron dos borradores con títulos y contenidos que podrían mostrar la dinamicidad y fuerza con la que se quería irradiar el tema a toda la Congregación. En el primer borrador (40b. doc. 056) se alude a que todo sea Nuevo: esperanza, corazón, misión y estructuras; inspirados en Ap. 21,5 “Miren que hago nuevas todas las cosas”. En el segundo borrador (49b. doc. 065) avanza la idea y se habla mejor de renovación de: esperanza, corazón, estructuras, todo para la misión con el mismo pasaje bíblico. Ya en el Documento Final se habla de: Renovada esperanza, renovados corazones y renovadas estructuras; todo 26
  • 27. Evangelio de manera siempre nueva», trayendo el pensamiento de un santo redentorista, San Clemente María Hofbahuer, a la vez que ha propuesto principios que activan la conversión personal y la reestructuración congregacional. El CG XXIV entiende la restructuración como un proceso que refuerza el celo misionero; con el llamado vocacional y con nuevas estructuras se amplían las miradas por medio de métodos nuevos que hacen presente en la comunidad al Redentor y su Espíritu de amor106 . Esta definición se complementa con siete principios rectores107 (ilustración N° 3), los cuales sólo nominaremos para hacer una comparación o paralelo con respecto a los CGs que abordamos en el presente trabajo: Ilustración N° 3 Principios de la reestructuración y Capítulos Generales Principios de la reestructuración ESPERANZA – RENOVACIÓN CG XXIV 2009 Reestructuración (Visión) PARA… Principio 1: la misión CG XXIII 2003 Redención (Carisma) POR CG XX 1985 Prioridad de prioridades: para la misión; y eligieron, como idea inspiradora para el tema una frase de San Clemente “Predicar el Evangelio de manera siempre nueva”. Esta frase del santo fue elegida, en el segundo borrador, entre las siguientes temáticas: la primera bíblica de Apocalipsis; la segunda de san Clemente; la tercera la “solidaridad: camino de conversión” y la cuarta propuesta del tema titulaba “Llamados a ser el cambio que deseamos para el mundo”. 106 Cf. CGDF XXIV-2009, p. 5-17. 107 Cf. AICG XXIV-2009, p. 834 – 837. 27
  • 28. Principio 3: los más pobres los pobres. (Principio unificador) CON… Principio 2: disponibilidad Principio 4: solidaridad Principio 5: asociación Principio 7: participación y corresponsabilidad REFORZANDO LA… Principio 6: teología moral CG XXI 1991 Evangelización inculturada Vida Apostólica. (Comunidad en conversión) DESDE…108 Principio 6: la experiencia espiritual y pastoral CG XXII 1997 Espiritualidad (Mística) Aún cuando no determinan un proceso, los principios guían y orientan el actual proceso de la Congregación explicando su acción Pastoral (y entre ellas la Juvenil), por medio de la «caridad apostólica» (Const. 52), como su punto de concentración109 ; un centro de sentido que la espiritualidad de Jesús plantea así: «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar el evangelio a los pobres» (Lc 4, 18). Haciendo una lectura integradora de estos principios (en la ilustración N° 3, columna de la izquierda), es claro que cuando se habla de reestructuración se remite a la esperanza de renovación continua para “cielos nuevos y tierra nueva” (Ap. 21, 1-2), que en Dios se vive más como carácter que como tiempo, como fuerza antes que como cronología. «La realidad es una isla con muchas posibilidades: “la esperanza es la clave que ayuda a ver todas esas oportunidades”»110 . 108 Esta frase sobre espiritualidad está en el principio número 6. No aparece un principio explícito sobre este tema tratado en el CG XXII – 1997. 109 Cf. Cristiana FRENI, Spiritualità Salesiana, en <cristiana.freni@libero.it> (14.11.2013), p. 1-3. En cada latitud vocacional se puede verificar el riesgo de la de-concentración, de la distracción, del eficientrismo ad extra y del inmovilismo ad intra. En un momento en el que la acción está en riesgo de desconectarse del ser, el cristianismo está llamado a responder a la realización de la persona holísticamente. Es la estrategia del centro o de la con-centración, que se dinamiza en el amor ejercitado según las tres grandes dimensiones de la persona: amor a Dios, al otro y a sí mismo. Intervento del 11 de noviembre 13 de la profesora de la facultad de filosofia de la Universidad Salesiana de Roma: FRENI CRISTIANA en donde habla de Espiritualidad Salesiana, en presentación del libro de GIRAUDO Aldo sdb, San Giovanni Bosco, insegnamenti di vita spirituale; nel terzo anno della celebrazione degli 200 anni di la nascita di Don Bosco. 110 Jürgen MOLTMANN, Teólogo de la esperanza propone teología de la resurrección (Entrevista), en < https://jesed.wordpress.com/2008/10/29/jurgen-moltmann-teologo-de-la-esperanza-propone-teologia-de- la-resurreccion-entrevista/> (10.10.2003) 1. 28
  • 29. La esperanza a la base de la reestructuración es para la misión del seguimiento a Jesucristo, optando por los pobres más abandonados; con valores muy concretos a promover como lo son la disponibilidad, la solidaridad, la asociación, la participación y corresponsabilidad de todos; reforzando el patrimonio redentorista de la teología moral; y siempre desde la propia experiencia espiritual vivenciada en el modo particular de hacer la pastoral. 2.2. La esperanza en la Pastoral Juvenil a la luz de los Capítulos Generales El cristianismo lleva dentro de sí mismo la fuerza de un amor invencible y así se propone como opción positiva de la historia tras el vencimiento de toda clase de muerte con la luz que no se apaga sino que se transforma. Así lo experimenta el ladrón en la cruz con su declaración de justicia; de la misma manera lo percibe Pedro al ser llamado aún con la negación; también la samaritana en el pozo cuando llega a la verdadera agua que le sacia toda búsqueda; Simeón al experimentar el cumplimiento de todas las promesas; los pastores al percibir la presencia brillante de Dios en medio de su cotidiana labor; los discípulos de Emaús son todo un paradigma de presencia permanente de Dios, aún en los momentos más densos, experimentándolo como un fuego del corazón. Todos los pasajes bíblicos aparecen con el sello de una realidad viva y no muerta, que llega a su culmen con Jesús, el Hijo de Dios. Es una esperanza que sobrepasa cualquier cálculo, que palpita en la realidad y que busca las obras y estructuras para cumplirse y renovarse a la vez. La tensión de siempre entre carisma y poder. La Pastoral Juvenil está abierta a la fuerza del Dios de Jesucristo que lo renueva todo y abre la mirada a su proyecto de amor. Como lo ha hecho todo el cristianismo en la historia, así mismo cada Capítulo General ha buscado profundizar y responder a la gracia de Jesucristo revelada en los pobres (cf. Mt 25, 35 ss). De un Dios que hace nuevas todas las cosas se puede esperar siempre lo mejor; en un Dios así vale la pena esperar y obrar, tiene sentido profundizar y reaccionar. En el acto mismo de entrega generosa, hay un encuentro entre la realización y el don, entre la gracia y el esfuerzo; al 29
  • 30. amor que se revela sobreadundante (cf. Jn, 10, 10) el misionero responde con amor, porque “amor con amor se paga”. La esperanza del amor activo es el fundamento de la Pastoral Juvenil donde alimenta su ser y quehacer, y encuentra una sólida Visión de futuro, en este horizonte profundiza el Carisma de la abundante redención con la opción de los pobres como su Principio Unificador. Es la esperanza juvenil que en Comunidades de Conversión buscan seguir la Mística de Jesús. A continuación exponemos cada uno de los anteriores componentes extraídos a la luz de los Capítulos Generales, no como un desarrollo jerárquico ni procedimental o metodológico, sino como desarrollo de ideas que a la luz de estas asambleas, tan representativas para la Congregación, pueden ayudar a profundizar el obrar de la Pastoral, sea de parte de los agentes de pastoral coordinadores o sea a nivel de los mismos jóvenes protagonistas. Lo siguiente es captar la temática básica de cada Capítulo y leerlo en clave de Pastoral Juvenil. - Proyectar la Visión111 de la Pastoral Juvenil es ver en el horizonte a Jesucristo que hace nuevas todas las cosas (cf. Ap 21, 5), una novedad que se siente particularmente con la vivacidad, entusiasmo y emprendimiento de los jóvenes. Una Pastoral que apunta a la vida nueva desarrollada por San Pablo (cf. Rm 8); que multiplica la alegría de los discípulos (cf. Hch 8, 8) y que nadie podrá quitar de su corazón (cf. Jn 16, 22); es una pastoral de esperanza o de una activa espera de «que el amor del Señor no se ha acabado, no se ha agotado su ternura. Mañana tras mañana se renueva. ¡Grande es su fidelidad! (Lm 3, 21-23)» (EG 6-7). Éste es el principio iluminador de toda la reestructuración. Una Pastoral juvenil que lleve la esperanza centrada en la misión Redentora de Cristo. - La frase del salmo 129,7 «Porque del Señor viene la misericordia, la redención copiosa», se actualiza en Jesús cuando dice «Vengo para que tengan vida y la tengan en abundancia» (Jn 10, 10). Es vida nueva que sobrepasa los escritos (Cf. Lc 1, 1-4) y llena la libertad de sentido para convertirse en camino de vida. El Carisma112 misionero en la 111 Cf., CG XXIV-2009. Visión de esperanza. Principios de la reestructuración para la esperanza y renovación. 112 Cf., CG XXIII-2003. Carisma: Santísimo Redentor. Principio 1 de la reestructuración: para la misión. 30
  • 31. Pastoral Juvenil participa de la abundante Redención y sirve con decisión al Jesús medio muerto al borde del camino (cf. Lc 15, 33-37). - El Principio Unificador113 , aquello que concentra la vida nueva es la prioridad de las prioridades: los pobres más abandonados. En función de esta opción se orienta la visión y el carisma, ya que sólo ella tiene el juicio ante Dios (cf. Mt 25, 31-33). Desde los crucificados de la historia, la fe cristiana encuentra su sentido y claridad; fuera de ellos no hay salvación, pues lo que se hace con uno de los “más pequeños” a Él se le hace (cf. Mt 25, 40). Este centro cristiano dinamiza, madura y estimula la personalidad del joven, implicándola en un proceso de decisión plenificante. No es sólo crecer conduciendo la naturaleza es optar por un valor que haga de este crecimiento digno de la humanidad114 . - Los cristianos no se salvan solos. La soteriología cristiana no está basada en iluminaciones individuales. El cristiano siente en su corazón el sello de una relación de amor y es ella la que emerge en la evangelización como comunidad de amigos (cf. Jn 15, 15) para responsabilizarse de la vida. Jesús lo dirá de muchas maneras y una ellas en Jn 17: «que ellos sean uno, como Tú y Yo somos uno… para que el mundo crea». Los vínculos de la comunidad cristiana encarnada en una cultura, están en el amor de Dios que recrea formas diversas de testimonio. La necesidad de agregación pero también de transformación a la base de la juventud se traducen en una Comunidad de Conversión115 que acoge y proyecta, que se une en pro de la humanidad nueva ya proclamada en el Evangelio. Antes que equilibrios inmovilizantes se busca integración de fuerzas y dones en la comunidad evangélica. 113 Cf., CG XX-1985. Los pobres más abandonados como la prioridad de prioridades son el principio unificador. Principio 3 de la reestructuración: los más pobres. 114 Cf., Sergio FERNÁNDEZ AGUAYO, J. Maritain: Derecho, política y cultura contemporánea, en «Revista Reunión para una democracia solidaria», Córdoba (Argentina),18 (2013), 11-13. Colocando las opciones en igual validez encaminan todo por un nihilismo ético. El relativismo ético inicia en el derrumbe cultural del absoluto donde está sustentada la idea de Dios. En este sentido cultural Maritain propende por un “derecho natural personalista” depurado del exceso de racionalismo anti-histórico, que no permita solo voluntarismos irracionales y subjetivistas sino medir los actos humanos según el bien y el mal. 115 Cf., CG XXI-1991. Comunidad en conversión: Vida Apostólica y Evangelización inculturada. Principios 2, 4, 5 y 7 de la reestructuración: con actitudes de disponibilidad, solidaridad, asociación, participación y corresponsabilidad. 31
  • 32. - El “hacerse cargo de Jesús”, herido en el camino y con rostro sufriente, atraviesa la vida de la comunidad creyente para desarrollar la existencia desde los más abandonados, al lado de los que no cuentan y son rechazados. El pobre es lugar teológico a raíz de la opción hecha por Dios en la historia, así también es la manera que elige su Hijo de vivir la existencia, del mismo modo es la opción de sus discípulos hoy en día. No es separados de la realidad para luego volver a ella, es dentro de ella, con sus posibilidades y límites, donde se da espesor a la vocación propia del discípulo de Jesús. La Mística116 de Jesucristo es la mística de los jóvenes redentoristas, que con el Espíritu de su Maestro abren y potencian la vida a lo más humano, así en comunión con el Padre mueven su interioridad, comunitaria y personal, hacia la construcción de la tierra prometida. Es una Pastoral que como «fraternidad mística» sabe unir sanidad con empeño social porque sabe que Dios no solo se encarnó, sino que se donó; ambos movimientos están en el camino de esperanza a la santidad (cf., EG 87-92). 116 Cf., CG XXII-1997. Mística: vivir con espiritualidad. Principio 6 de la reestructuración: desde la experiencia espiritual y pastoral. 32
  • 33. Segundo capítulo FORMACIÓN VOCACIONAL REDENTORISTA En el primer capítulo se hizo un acercamiento a la actualidad antropológica y a la temática de los Capítulos Generales, para luego concluir con el carisma misionero para la juventud. El segundo capítulo profundiza la vocación como la comunicación entre Dios y el hombre para evangelizar, como una íntima invitación y respuesta de Dios al anhelo de comunión. Este horizonte vocacional aviva la esperanza de la fe cristiana liberadora y salvadora, por medio de un proyecto educativo. Al final, en el último apartado, se hace un breve acercamiento al tercer momento del método teológico pastoral, es decir a la perspectiva “proyectual”. 1. Planteamiento vocacional La relación dada en el paraíso comunica la acción de Dios creadora por medio de su Palabra. En esta interacción el hombre encuentra su identidad más auténtica para convertirse en testimonio de humanidad que desde lo específico de la respuesta se hace vocación de esperanza. Dios y el hombre se comunican; allí se generan testigos de una misma fuerza de amor; y esto se hace una vocación específica para el mundo. a. Dios se comunica para convocar Guiados por el cardenal Martini exponemos algunos presupuestos importantes a la hora de hablar de la vocación: 33
  • 34. Primero, la vocación es de carácter personal y, por eso, en cierto sentido es refractaria a cualquier análisis, pues la persona no cabe o no está encerrada en una ciencia de causas y efectos con sus pretensiones -reducciones- de objetivación117 . El segundo se refiere a las analogías vocacionales que, con sus bondades y detalladas descripciones, nunca pueden hacer comprender lo que en primera persona dentro de la Iglesia se vive118 . La vocación por ser vida en acto o por ser la respuesta que integra la existencia está por encima de fríos cálculos o de comparaciones con otros caminos. Ella se vive en la espontaneidad del cotidiano, hacia un proyecto de plenitud y comunión humana. El tercer principio es el cristológico como clave para comprender la vocación, porque no es posible sentirse llamado por Dios sino a través de la experiencia de Jesús. «No podemos hacer referencia al Verbo que está en Dios sino por medio del Verbo que habita entre nosotros, Jesucristo»119 . Él en su humanidad revela el amor del Padre, en Él resuena la intimidad con la Trinidad; como Palabra definitiva de la vocación, es el paradigma de la asimilación personal del Verbo120 convirtiéndose en vida plena e invitación a extender la experiencia del Reino a todas las personas121 . La Palabra de Dios, además de resonar, es dinámica; ella es más que repetición vibrante de palabras que podrían ocultar su mismo valor. La dinamicidad no permite repetir modelos de memoria que no dicen nada a nadie. «La Palabra de Dios no tiene su total comprensión en sí misma sino en la dinámica que suscita»122 , en la conexión que genera. Una historia no es salvadora por la imitación sino en la medida en que se siente la experiencia en “carne propia” y es compartida con otros para propiciar relaciones auténticas desde la libertad y la autonomía123 . 117 Cf. Carlo M. MARTINI – Albert VANHOYE, Bibbia e vocazione, Brescia, Morcelliana, 1982, pp. 13- 14. 118 Cf. Ibid., pp. 15-16. En el caso de las vocaciones bíblicas. 119 Ibid., pp. 23. 26. 120 Cf. Leonardo BOFF, Espiritualidad. Un camino de trasformación, Santander, Sal Terrae, 3 2002, p. 20. «Hoy día, la singularidad de nuestro tiempo reside en el hecho de que la espiritualidad está siendo descubierta como una dimensión profunda del ser humano, como el momento necesario para la plena eclosión de nuestra individuación y como espacio de paz en medio de los conflictos y desolaciones sociales y existenciales». 121 Cf. Ibid., pp. 26-27. 122 Ibid., p. 28. 123 Cf., MORAL, ¿Jóvenes sin fe?, p. 165. Liberados para liberar, pues es lo que «corresponde al mor gratuito de Dios... Dios regala su salvación a todo ser humano, es decir, ha puesto dentro de cada uno todas las posibilidades para lograr la plenitud; dentro de cada persona está Él mismo para impulsar y 34
  • 35. Las ilustraciones 4 y 5 muestran lo que el cardenal Martini explica de la resonancia dinámica de “la Palabra de Dios como acción vocacional cristiana en el hombre”124 : Ilustración N° 4: el pueblo en la liberación comprendió que Dios cumple porque en los orígenes cuando Él habla, crea y todo lo hace bien; habla creando y crea hablando (cf. Gn 1, 1-24). El pueblo rescatado siente a Yahvé como creador, como una aliento que en el caos comunica su aire para dar orden, para dar nombre a las cosas porque si tienen nombre existen, están en la palabra del innombrable origen; su obrar es voz de su querer. En la acción de Dios cuando se comunica se crea y así es autoridad para vivir porque en Él decir y hacer están en íntima unidad (cf. Mt 7, 24ss), a la vez que se revela también actúa y en la misma obra siembra su mensaje para ser encontrado el verbo encarnado: Cristo (columna 2). La dimensión comunicativa, como un entramado de relaciones en las cuales vivimos, siempre es en primera persona, donde el yo apela a un tú y en este flujo de contenidos compartidos se transforma el mensaje informado (columna 1). En este juego de relaciones entre el creador y su creatura, la acción vocacional (columna 3) en el hombre, como respuesta a la acción primera de Dios, se descubre y cultiva en la comunicación constante consigo mismo, es decir con su historia, situación y proyectos, donde se da un constante intercambio de respuestas a lo que un Dios personal y misericordioso le propone en Jesucristo; es la apelación de un Tú que en la conciencia se percibe como llamada inaplazable a la vida, el amor y la esperanza. Ilustración N° 4 La Palabra de Dios como acción vocacional en el hombre culminar ese proceso... La salvación se nos regala envuelta en libertad. Solo así el don está tanto a la altura del que da como del que recibe». Cf., MORAL, Jóvenes, religión e Iglesia, pp. 178-179. Alegóricamente: ¿No será que el pecado de Eva estuvo en dejar que la serpiente tomará la decisión y así perdiera la libertad y por lo tanto de su imagen y semejanza con Dios? 124 Cf. M. MARTINI –VANHOYE, Bibbia e vocazione, pp. 13 – 28. Cf., Maurizio SPREAFICO, La dimensione vocazionale nella vita del cristiano, en Francis-VICENT ANTHONY (Ed.), Pastorale Giovanile, sfide, prospettive ed esperienze, Roma, ELLEDICI, 2003, pp. 287-300. 35 1. Comunicación 2. Acción de Dios 3. Acción vocacional En primera persona Yo Comunica Se comunica consigo mismo Apelación a otra persona Tú Crea LLAMADA Informa Contenido Mensaje y mensajero: Cristo Propone
  • 36. Podemos describir la comunicación humana bajo la luz de la acción de Dios, que siempre es creadora, como camino o acción Vocacional que integra el ser con el quehacer con autenticidad, en la búsqueda del más débil porque en él se plenifica toda vocación cristiana125 . Dios llama desde lo que “no es” para confundir a lo que “es”. Ilustración N° 5: la base comunicativa entre Dios y el Hombre, del anterior cuadro, descansa sobre la dimensión vocacional como realización y proyecto de la persona en comunidad. Ahora se aterriza, centrando la atención en la palabra “llamada”126 del cuadro anterior, la cual da el sentido de la vocación como un movimiento interno en el joven hacia la identidad y proyección. La vida llama a su propia realización para lo cual se hace necesario construir un itinerario o Palabra Vocacional como un proceso que el mismo sujeto usa de identificación (columna 1) con lo que es y quiere, para decir: “mi presencia habla de lo que soy y deseo”127 ; una vía que estimula (columna 2) porque es un gran motivo de alegría que hace crece la responsabilidad y así suscitar mayor energía vital de identidad; de esta manera da contenido, razones o informa lo vivido (columna 3) en la realidad experimentada para servir e implicar a otros desde la transformación y la actitud de ofrenda. Ilustración N° 5 Palabra vocacional en el ser humano 125 Cf., Martin BUBER, Il camino dell’uomo, Magnano, Qiqajon, 1990, 11. En el prefacio Enzo Bianchi dice: No es una acción egolátrica de salvación del ánima. No es un encuentro con el ser o el yo imperturbable. Es el encuentro consigo mismo en prospectiva del otro, del mundo, de Dios. 126 Llamar, del latín clamare, significa gritar; además del contenido, es una acción. Llamada es un verbo en participio de movimiento. También en los textos bíblicos son tantas las referencias con este sentido de identidad-envío, de estar con Él y anunciar lo vivido. 127 Cf., André Fossion, Volver a empezar. Veinte caminos para volver a la fe, Santander, Sal Terrae, 2005, 19–23. El deseo inicia en la gratuidad como promoción de cuánto hay de humano en nosotros, para ser «conducidos por el Evangelio a las más altas aspiraciones y esperanzas». 36 1. IDENTIFICA 2. ESTIMULA 3. INFORMA LO VIVIDO Con lo que soy y Que hace crecer en responsabilidad Desde una realidad experimentada con lo que deseo y suscitar energías para servir e implicar a otros Mi presencia habla de lo que soy y quiero Motivo de alegría Transforma y ofrece
  • 37. La vocación cristiana permite incentivar la búsqueda pero no como un “no saber”, desde una especie de ceguera o mundo en tinieblas128 . «Más que seres vivos cuyo horizonte es la muerte, somos seres mortales en el horizonte de la vida [pues] el amor de Dios a cada ser humano es más fuerte»129 . El joven cristiano testimonia la búsqueda humilde y valiente basándose en la Palabra de Dios que quiere comunicarse (CT 59). Es la introducción en la conversación de Dios con el hombre, donde se descubre lo que ya está en diálogo, como lo ha intuido san Agustín: «no me buscarías sino me hubieras encontrado» (cf., EG 110-175). La iniciativa provocadora de Dios hacia el hombre llama y convoca a respuestas generosas y atrevidas. Su amor gratuito e incondicional (cuya plenitud es Jesús) es la mayor provocación que contiene la realidad como semilla y tarea a actualizar en la juventud. No es la afirmación de la divinidad, es la comunicación o confirmación de la humanidad a toda la persona.130 La provocación de Dios como inserción en un proceso de humanización-salvación está dinamizada por el diálogo profundo dado en el seguimiento de Jesús Redentor predicado a los pobres131 (Const. 1) esta revelación aparece en los más íntimos intereses del hombre que busca su integración con el cosmos132 . La vocación sería un llamado a sintonizar con la dinámica comunicativa de la vida a la luz del discipulado con Jesús, que ha hablado en la historia; confiados en las manos del Padre, que habla en el tiempo; 128 Cf. MORAL, Jóvenes, religión e Iglesia, pp. 120 – 122. «La idea cristiana de “creación por amor” nos desengancha del régimen de la necesidad para introducirnos en el de la libertad. Huimos del anonimato que preside el régimen de la naturaleza para entrar en el “reino de las personas”: la creación tiene su origen en un sujeto y responde a un proyecto; no somos “seres arrojados” en un mundo sometido a un destino impersonal. Si para los griegos la naturaleza y la necesidad que la rige precede a la creatividad humana, los cristianos, al poner a Dios en el origen de todo, colocamos la creatividad antes y por encima de la naturaleza y la necesidad. Consiguientemente, la cultura y el arte – la teche o la invención y la creatividad- delimitan o definen lo que será la naturaleza, y no al revés… el cristiano se encuentra más a su aire, en el ámbito de una libertad que empuja a la creatividad… (para los griegos la libertad no era plenamente) “regalada” con la propia naturaleza: se conquistaba en contra de los dioses y por encima de la naturaleza de las cosas, lo cual acarreaba una inevitable culpabilidad que, de algún modo, comportaba asimismo una creatividad siempre amenazada, oprimida. Para los cristianos, en cambio, la prioridad creadora de Dios conlleva la prioridad de la libertad sobre la naturaleza: la libertad es un don inscrito en el ser humano en cuanto creado creador, lo que además le da derecho a colocar la creatividad en la base de la constitución y de la recreación de las cosas del mundo… (No solo somos creatura-creador, sino hijo- padre) fruto de una fraternidad más estrecha y profunda… (Sb 11, 24-26) en el origen de todo está un amor que da el ser al universo.» 129 Ibid., p. 178. 130 Cf., MORAL, Jóvenes, religión e Iglesia, p. 274. 131 Cf. AICG XXIV-2009, n. 53, p. 118. «Que son los que tienen más derecho a la atención y a las energías de los redentoristas» 132 Cf., MORAL, Jóvenes, religión e Iglesia, p. 161. 37
  • 38. y con una mirada esperanzada en el futuro amoroso y tierno de la acción del Espíritu, que habla eternamente133 . Repensar la vocación cristiana con los jóvenes ayuda a encontrar motivos de convocación y comunión, de fraternidad y justicia. b. El testimonio genera testigos La persona en el proceso de la vida desarrolla sus propias etapas de madurez: el niño tiende al descubrimiento natural, el adolescente propende por descubrir desde abstracciones iniciales, el joven discierne su proyecto hacia decisiones vitales y el adulto está llamado a vivir en integridad de la existencia134 . En cada período, el proceso propuesto como meta es diverso, propositivo y realizable. El joven mira en el mayor más cercano a él el ejemplo de su futura vida y desde él proyecta labores, utopías, maneras de ser y sentirse; absorbe conceptos esperanzados o fatalistas de familia, economía, nación, religión, etc.; en el adulto confronta la felicidad de todo ser humano y la suya misma. Una relación de confronte constante entre: acercarse y alejarse (a veces silenciosa, otras airadamente), mimetizarse e identificarse, seguir o imitar, intentar o retraerse, asociarse e individualizarse, alegrarse y entristecerse, enamorarse o desilusionarse, una constante entre libertad y autoridad135 . Estas polaridades marcan la pauta hacia el encuentro consigo mismo como persona en proyección, en una relación con sus opuestos. Estos contrarios aparecen con más intensidad en la edad juvenil, ante los que se asume una posición a modo de testimonio por la vida y la creación; porque existen posibilidades la vida no termina en el vacío de la nada. Este juego relacional, consigo y con la realidad, va revelando en el joven no una cerrada afirmación en sí mismo sino una abierta dinamicidad de un Amor más profundo que le ha precedido siempre con abundancia de generosidad136 . 133 Cf., AICG XXII – 1997, n. 4, p. 336. Cf., Rossano SALA, Andate e fate discepoli tutti i giovani, Dispense ad uso degli studenti UPS, Roma, 2012-2013, pp. 260-268. 134 Cf. Carmen Lucía TEXEIRA, “Formación para el compromiso”, en Medellín teología y pastoral para América Latina, CELAM – ITEPAL. Bogotá, 24 (1998), pp. 347 – 363. 135 Cf. Paulo FREIRE, Pedagogía del compromiso. América latina y educación popular, Barcelona, Hipatia, 2009, p. 35. «La autoridad es un límite. Yo no creo en nada fuera del límite. La naturaleza finita del ser humano necesita límite. El límite es lo que hace la posibilidad. El límite me hace posible, no su falta. La inexistencia del límite me imposibilita. La presencia del límite me desafía y me viabiliza. Soy eficaz porque hay límites. Es absolutamente contradictorio, pero fuera de esto, no creo en la libertad» 136 Cf. MARIÑO, Llevamos en el corazón noticia de Dios, pp. 11 – 35. 38
  • 39. Respetando y queriendo valorar aún más el proceso personal y libre de cada joven, su impacto en la sociedad está en “proporción” con el impacto de sus acompañantes137 . De aquí la necesidad de modelos que le muestren caminos que digan a la conciencia del joven un sí con fuerza y profundidad, ejemplos con los cuales sería posible vivir y esperar con sentido en una existencia de polaridades y contradicciones donde el ser humano busca con toda su energía creer en el amor.138 En Jesús las relaciones tensionantes no le hicieron renunciar a su búsqueda: Las contradicciones no le hicieron frenar y esconderse por miedo. En ellas los hilos de relación Hijo-Padre se afianzaron. En ellas sintió el desafío del mañana desde la confianza de un pasado atravesado por el que ama primero. De su presente más vivo salió un Reino aterrizado. La “espiritualidad misionera –en su dimensión contemplativa- nos lleva a participar verdaderamente en el amor del Hijo al Padre y a los seres humanos…. nos capacita para ver a Dios en las personas y en los acontecimientos de cada día; percibir en la luz verdadera su designio salvador y distinguir la realidad de la ilusión. El GPS nos dice dónde estamos y cuáles son las posibles rutas, pero nunca nos dice para dónde queremos ir. Somos nosotros quienes lo decidimos. Nuestros orígenes muestran, no un pasado quieto y vacío por llenar, todo lo contrario, nuestra realidad dinámica deja percibir un origen rico y sobreabundante (cf. Jn 10, 10), lleno de concreciones y de opuestos integrados. Nunca se podría dar el ser humano sin Dios (cf. Ez 37). Esto se constituye como el dinamismo misionero en la espiritualidad redentorista y es allí donde está inserto nuestro liderazgo.139 Jesús, resucitado por el amor del Padre, acompaña en el camino a sus discípulos; en Emaús transmite antes que contenidos, una actitud de confianza, de profundidad, de paciencia; en medio de este ambiente surgen memorias históricas, recuentos narrativos de sentido para su presente desconcertante. Los discípulos sienten este acontecimiento con un impacto tan fuerte que el evangelista lo narra como un “calor en el corazón” revelándonos así la resurrección como el culmen o la “explosión” de lo que el Espíritu hace desde los orígenes de lo creado: llenar de sentido liberador y de salvación definitiva el cosmos.140 De este modo, los discípulos (los jóvenes) asumen un proyecto como parte de su propia vida y no como algo externo; se reencuentran, recapitulan todo lo contado con un sentido nuevo y van a anunciar lo que experimentaron; llegan a la conciencia de una vida 137 Cf., MORAL, Jóvenes, religión e Iglesia, p. 129. Porque los jóvenes son más víctimas que culpables, pues ellos van hasta donde el adulto guíe. 138 Cf. Carlo NANI, Educarsi per educare, Roma, LAS, 2012, pp. 25-30. 139 Red Juvenil: Misioneros de Paz-RJ, (2013). 140 Cf. Leonardo BOFF Ecoteología de la liberación, en <https://www.youtube.com/watch?v=g8k78XsX BKs> (26.10.2012). 39
  • 40. íntima y en proyección, su mente se abre al entendimiento del carácter de discípulos y misioneros del resucitado; llegan a su vocación más profunda de evangelizadores desde los más abandonados como lo hizo el Maestro. La juventud, como la mayor fuerza biológica y creativa de una sociedad, es una etapa que tiene su propio universo imaginativo y no puede ser considerada únicamente como sustrato de tensiones psíquicas dentro de componente y agrupaciones sociológicas que todos buscan como las empresas, las asociaciones, las naciones, las Iglesias y los grupos armados. Son «sujetos portadores de una dimensión existencial, intuitivamente reconducible a desarrollos [que le permiten dar] sentido a las cosas del mundo y a un progresivo descubrimiento del alma»141 . El joven, como los discípulos de Emaús, porta en sí mismo una experiencia donde abunda la confianza, en la que se revelan la potencialidad humana portadora de sentidos con su simbología propia. Esta experiencia de diálogo en Emaús entre Dios y el hombre no es el dictado de prescripciones ante la inseguridad de lo espontáneo e imprevisto sino un momento pedagógico donde irrumpe un nuevo conocimiento más que por imposición, por la incitación de un diálogo de amor que toca emotivamente, convence por su razonamiento y transforma de pasivos receptores a emprendedores protagonistas, responsables de una experiencia para comunicar a los demás142 . c. La vocación como sorpresa de Dios se hace específica La vocación cristiana desde la perspectiva de la salvación «es la realización del sentido de la vida humana, o sea, la realización de su “porque”, del porqué de la humanidad y de la creación»143 para ser lo que tenemos que ser. Esta realización humana en la visión de Jesús se da como experiencia intensa de Dios de un amor primero que no se olvida y que se vive personalmente; no es programable 141 MORAL, Jóvenes, religión e Iglesia, pp. 246-247. 142 Cf. CEI, Educare alla vita buona del vangelo. Orientamenti pastorali dell’Episcopato italiano per il decennio 2010 –2020. Torino, Elledici, 2010, pp. 85-100. Educar, camino de realización y de confianza: un deseo que encuentra respuesta, un encuentro que genera camino, con la credibilidad del testimonio, pasión por la educación, una relación que se transforma en el tiempo, en los ambientes de la vida cotidiana, una historia de santidad. 143 MORAL, Jóvenes, religión e Iglesia, p. 175. 40