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El corazon-del-hombre

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El corazon-del-hombre

  1. 1. 1 Autora: Collado Oropesa Sonia Fromm Erich, EL CORAZÓN DEL HOMBRE, México, Progreso S.A 1992 Introducción. Erich Fromm nació en Frankfurt, Alemania en 1900. Su padre era un hombre de negocios y, según E. Fromm, más bien colérico y con bastantes cambios de humor. Su madre estaba deprimida con frecuencia, por lo que su infancia no fue muy feliz. 1 Provenía de una familia muy religiosa, en este caso de judíos ortodoxos, él mismo se denominó más tarde un "místico”. Durante su etapa escolar estudió con gran interés a Freud y Marx, encontrando en ellos una forma de comprender la personalidad humana así como las influencias sociopolíticas del contexto. Cursó filosofía en Heidelberg (1922) y se especializó en psicoanálisis (psicoterapeuta).Posteriormente se mudó a EEUU donde estuvo fuertemente involucrado con los movimientos pacifistas norteamericanos, por lo que fue un destacado oponente de la guerra de Vietnam. Falleció en 1980. La teoría de Fromm parte, en cierto modo, de una doble fuente: Freud y Marx. Por supuesto, Freud enfatizó la idea de la existencia del inconsciente, los impulsos biológicos y la represión. En otras palabras, Freud defendió la idea de que nuestro carácter estaba determinado por la biología (aparentemente). Por otro lado, Marx consideraba a las personas como determinados por su sociedad y más especialmente por sus sistemas económicos (también en una 1ª lectura). Fromm añadió a estos dos sistemas deterministas algo bastante extraño a ellos: La idea de libertad. Él animaba a las personas a trascender (empezar a conocer) los determinismos que Freud y Marx les atribuían. De hecho, Fromm hace de la libertad la característica central de la naturaleza humana. Fromm declaró que su orientación freudiana, aunque muy distinta de la “ortodoxa”, sigue siendo muy importante en su pensamiento, ya que sólo los conceptos implicados en la comprensión del carácter humano desarrollados por Freud permiten una adecuada comprensión del hombre contemporáneo. Los análisis psicológicos de Fromm son a la vez existenciales y psicológicos-sociales. Fromm ha tomado muchos de los hechos y problemas de la época contemporánea, el autoritarismo, el temor, la soledad, el amor a sí mismo (y el amor de sí mismo) y los ha sometido a lo que a veces llamamos “psicoanálisis humanístico”. Ha subrayado los aspectos sociales y morales de la práctica del psicoanálisis, especialmente en la medida en que ha considerado que las enfermedades mentales tienen un importante, si no predominante, carácter social y moral Análisis de la obra Este maravilloso libro incursiona en el potencial del ser humano para hacer el bien o el mal, acerca de la orientación hacia amar la vida (biofilia) o la muerte (necrofilia) y finalmente se pregunta si el ser humano es lobo o cordero. Muestra que el narcisismo en cierto nivel es indispensable para sobrevivir, pero, llevado al extremo, puede convertirte en un monstruo incapaz de ver el mundo como tal, sino solo en las construcciones internas e irreales de la mente enferma. Existe una capacidad innata en el ser humano de destruir y de practicar la violencia y todo ello pone en cuestionamiento la verdadera naturaleza del hombre, del ser humano, concebida en términos de bondad originaria. 1
  2. 2. 2 El autor, Erich Fromm, divide la obra en 6 capítulos. En el primer capítulo "el hombre ¿lobo o cordero ?”2Fromm comienza su análisis teniendo en cuenta dicha pregunta. Muchos piensan que el ser humano es cordero, ya que éste es muy fácil de manipular y controlar, con simples discursos que se asimilen a sus necesidades y conveniencias e ideas en que se pueda identificar. Otros muchos piensan que el ser humano es lobo, pues puede ser y es de hecho capaz de ser sanguinario, traicionero y provocar la muerte en los demás seres humanos. En definitiva, el ser humano es tanto lobo como cordero, es decir, que el hombre manifiesta diferentes facetas en su vida y puede ser manipulado tanto para el bien como para el mal; esto lo hace lobo-cordero; realmente no se puede llegar a una conclusión, pues el ser humano 3 es noble, y en ocasiones desea el bien y, cuando quiere y se organiza, tiene la capacidad de crear maravillas y cosas realmente con sentido, pero, en otros casos, llega a desear el mal, la venganza, codicia de poder, lo que le lleva a ser destructivo por naturaleza. Pero estas situaciones solo son marcadas por otras desde su nacimiento; es decir, el entorno: la madre, el padre, familia, amigos, sociedad, y después la psicología del individuo mismo. Por otra parte, Fromm explica que “las guerras son consecuencia de la decisión de los líderes políticos” pero que esos hombres no son diferentes del hombre ordinario: son egoístas con poca capacidad para renunciar a los beneficios que su actitud les brinda. Es decir, que no necesariamente son crueles ni malignos. De ahí su anuncio de que “el hombre ordinario con poder extraordinario es el principal peligro para la humanidad, y no el hombre malvado y sádico”. (p-17) Finalmente acaba el capítulo exponiendo la siguiente afirmación: El síndrome de decadencia es el que “mueve al hombre a destruir por el gusto de la destrucción y a odiar por el gusto de odiar”. Así pues, dice Fromm, que es innegable que cada individuo avance en la dirección que ha elegido: la vida o la muerte, la del bien y la del mal. En el segundo capítulo abarca los diferentes tipos de violencia y sus respectivas motivaciones inconscientes. La violencia reactiva es la que se emplea en la defensa de la vida, de la libertad, de la dignidad, de la propiedad ya sean de uno a la de otros. El autor nos habla de que el miedo es el principal motor de este tipo de violencia y de que el mismo puede ser real o imaginario. Además el miedo imaginario es la base para la manipulación de líderes políticos para fomentar la agresividad. Ellos cambiarán el concepto de la guerra en defensa de los intereses disfrazándolo de un concepto de defensa nacional. La violencia vengativa está relacionada con la reactiva. Fromm explica que “el daño ya ha sido hecho, por lo tanto la violencia no tiene función defensiva, sino una función irracional de anular lo que realmente se hizo”. En individuos con patologías severas, la violencia pasa a formar parte primordial de su vida. Sin ésta, la pérdida de identidad y de objetivos en la vida amenaza al individuo. El quebrantamiento de la fe tiene consecuencias graves en el individuo ya que empieza a odiar la vida y a destruir cualquier cosa relacionada con ella. En la violencia compensadora, explica que “el hombre no puede tolerar la pasividad absoluta. Se siente impulsado a dejar su huella en el mundo, a transformar y cambiar, y no sólo a ser cambiado y transformado”. Aquel hombre que no puede crear vida, la destruye. Así se venga de la vida porque ésta se le niega. Esta violencia tiene sus raíces en su impotencia que la 2 3
  3. 3. 3 compensa. El sadismo es un impulso hacia el control absoluto sobre un ser vivo. Fromm nos dice que este impulso es tan fuerte como el sentimiento de vivir. Además, sostiene Fromm que el único remedio para la destructividad compensadora es encaminar al individuo hacia una potencia creativa. Pero este tipo de hombre no destruye por el gusto de destruir. El último tipo de violencia es la sed de sangre arcaica. Es la pasión de matar como modo de trascender la vida, por cuanto el individuo tiene miedo de moverse hacia delante y de ser plenamente humano. (p-31) En el tercer capítulo “amor a la vida y amor a la muerte ” Fromm explica las diferencias entre la necrofilia (amor a la muerte) y biofilia (amor a la vida). Las personas necrófilas se caracterizan por sentirse atraídas 4 por todo lo muerto. Empiezan a vivir precisamente cuando hablan de muerte. El necrófilo vive en el pasado, nunca en el futuro, son fríos, esquivos y devotos de la ley y el orden. Su principal característica es el uso de la fuerza como medio para convertir un hombre en cadáver. En el otro extremo, las personas biofílica que velan 5 fundamentalmente por la vida. El hombre biofílico dará cualquier cosa por conservar la vida. Ve el todo y no únicamente las partes, estructuras y no sumas. Goza de la vida y de todas sus manifestaciones, y no de la mera agitación. La gente generalmente desarrolla la biofilia o necrofilia en niveles menores. Puede ser una mezcla de ambas pero lo importante es saber cuál predomina. 6 Pero Fromm hace otra pregunta, ¿qué relación hay entre la necrofilia y el espíritu de la sociedad contemporánea? Que la gente no teme la destrucción total porque no ama la vida, o también que muchos se sienten atraídos por la muerte. El hombre mechanicus (hombre artefacto) se interesa cada vez más por la manipulación de las máquinas y no tanto en tomar parte de la vida y responder a ella. En consecuencia, se hace indiferente a la vida, se siente fascinado por lo mecánico y al final atraído por la muerte y la destrucción total. Pero es importante señalar que la producción industrial como tal no es necesariamente contraria a los principios de vida. La cuestión es si los principios de vida están subordinados a los de la mecanización, o si aquéllos son los predominantes. (pp- 59 y 63) En el cuarto capítulo abarca el tema del narcisismo individual y social. Fromm describe al narcisismo partiendo de la visión de Freud pero la adopta y transforma en una visión suya. Fromm especificó que el hombre narcisista cuando más trata de ser Dios, más se aísla de la especie humana, este aislamiento lo hace más temeroso, todo el mundo se convierte en enemigo suyo, y, para hacer frente al miedo resultante, tiene que aumentar su poder, su crueldad y su narcisismo. También habla del extremo patológico, que “es un estado de narcisismo absoluto, en que el individuo rompió toda conexión con la realidad y convirtió a su propia persona en el sustituto de ella”. Pero Fromm menciona otro aspecto en cuestión: ¿cómo podría sobrevivir el individuo si sus necesidades corporales, sus intereses, sus deseos, no estuvieran cargados de gran energía? Biológicamente, desde el punto de vista de la supervivencia, el hombre tiene que atribuirse a sí mismo una importancia muy por encima de la de cualquier otro ser vivo. Si no lo hiciese ¿de dónde sacaría la energía y el interés para defenderse contra otros, para trabajar por su subsistencia, para la lucha por su supervivencia, para sustentar sus derechos contra los demás? Pensando en ello, se puede decir que la naturaleza dotó al hombre de gran cantidad de narcisismo a fin de permitirle hacer lo que es necesario para sobrevivir. Es decir, que el narcisismo en cierta medida es bueno. El punto central se sigue con la transformación del narcisismo personal en el 4 5 6
  4. 4. 4 narcisismo de grupo. Desde esta perspectiva, es importante que el grupo esté investido por sus miembros de energía narcisista si éstos desean la supervivencia del grupo como tal (Fromm pone como ejemplo a Hitler). El narcisismo de grupo necesita satisfacciones, lo mismo que el narcisismo individual. Esas satisfacciones las proporciona la ideología común sobre la superioridad del grupo y la inferioridad de todos los demás. (p-97) En el quinto capítulo “vínculos incestuosos”. Fromm habla de este término y de su relación con Freud. Sostiene que Freud observó la extraordinaria energía inherente a la adhesión del niño a la madre, adhesión que raramente es vencida del todo por el individuo ordinario. Freud observó el empeoramiento que a consecuencia de ello sufre la capacidad del individuo para relacionarse con mujeres. Freud creía que este concepto era una de las piedras angulares de su edificio científico, y Fromm pensaba que ese descubrimiento por parte de Freud “fijación en la madre “, es realmente, uno de los descubrimientos de mayor alcance de la ciencia del hombre. Freud relacionó su término con el complejo de Edipo y una vez más, Fromm reformuló el concepto. Para Fromm esta “tendencia incestuosa”, es una de las pasiones más fundamentales en hombres y mujeres, comprende el deseo de protección del ser humano, la satisfacción de su narcisismo, su anhelo de verse libre de los riesgos de su responsabilidad, de la libertad, del conocimiento, su anhelo de amor incondicional que se ofrece sin esperar nada de su respuesta amorosa. Con esto Fromm explica que el hombre se siente necesitado de liberarse de todas sus cargas como hombre, a riesgo de parecer desordenado. Además expresa que el hombre puede resistirse a su humanidad e ir hacia el otro lado del progreso. Por esta razón es importante describir este fenómeno. (p-109) Para Fromm el nivel más profundo de la fijación en la madre es el de la “simbiosis incestuosa”. ¿Qué se entiende por simbiosis? La persona simbióticamente adherida forma parte de la persona “huésped” a la que está adherida. No puede vivir sin ella, y si es amenazada la relación, se siente extremadamente angustiosa y temerosa. Para la persona simbióticamente adherida es muy difícil, si no imposible, sentir una clara limitación entre ella y la persona huésped. Fromm nos dice que este deseo es un reflejo del deseo inconsciente de regresar a la naturaleza, alejarse de la vida. (p-120). Fromm expone que la patología de la fijación incestuosa depende, evidentemente, del nivel de regresión. Cuanto más profundo esté el nivel de regresión mayor es la intensidad de dependencia y del miedo. La orientación incestuosa, lo mismo que el narcisismo, choca con la razón y la objetividad. Esta forma de deterioración del juicio es mucho menos manifiesta cuando el objeto de fijación no es la madre, sino la familia, la nación o la raza. Después del falseamiento de la razón, el segundo rasgo patológico más importante de la fijación incestuosa es no sentir a otro ser como plenamente humano. Sólo se siente como humanos los que comparten el mismo suelo o la misma sangre. La persona vinculada con la madre y con la tribu no es libre de ella misma, de tener una convicción propia, de entregarse a algo. (p-123) En el último capítulo “libertad, determinismo y alternativism o vuelve a preguntarse lo mismo que al principio. ¿El hombre es bueno o malo? ¿Es libre o está determinado por las circunstancias? ¿Puede hablarse de la esencia del hombre y, si se puede, cómo está definida? Fromm define al hombre como aquél que le permite conocerse a sí mismo. Este conocimiento “lo hizo extraño en el mundo, aislado, solitario y amedrantado”. Además dice que para poderse liberar de este miedo, el hombre tiene que adquirir un sentimiento de unión, de unidad, de pertenecer a un conjunto. Fromm describe las diferentes maneras de solucionar este problema como la esencia del ser humano. 7 (p-134) Fromm distingue8entre la solución arcaica o de regresión y la solución progresiva. En la 7 8
  5. 5. 5 primera el hombre trata de eliminar todo aquello que lo distinga de la vida mientras que en la segunda el hombre encuentra la armonía por el pleno desarrollo de sus facultades como humano. Entonces Fromm nos lleva a otro problema: ¿Es libre el hombre para elegir el bien en cualquier momento dado, o no tiene tal libertad de elección porque es determinado por fuerzas exteriores e interiores a él? Aquí el autor cuenta que los deterministas argumentan que las decisiones del hombre están determinadas por ciertas leyes de la naturaleza. Esta postura se puede criticar porque, si el hombre no tiene capacidad de elegir, entonces no es responsable de sus actos, pero Fromm aclara, que la responsabilidad sólo es saber lo que se hizo. En definitiva: La libertad es una actitud, una orientación, parte de la estructura de carácter de la persona madura, plenamente productiva; en este sentido, puede hablar de un individuo libre como hablar de un individuo amable, productivo, independiente; la libertad en este sentido no se refiere a una elección especial entre dos acciones posibles, sino a la estructura de carácter de la persona en cuestión; y en ese sentido el individuo que “no es libre para elegir el mal” es el individuo completamente libre. Las acciones del hombre están determinadas por causas anteriores, pero puede liberarse del poder de esas causas mediante el conocimiento y el esfuerzo. No pueden separarse teoría y práctica. No pueden saberse sin luchar y actuar (¿no es más bien al contrario? Revisa texto. No lo tengo en este momento a mano). El hombre puede elegir entre ciertas posibilidades averiguables, y depende de él cuál de esas alternativas tendrá lugar; depende de él mientras no haya perdido libertad. Así pues, como dice el autor en este libro “El hombre es responsable en medida que es libre para elegir sus propios actos” y que “el corazón del hombre puede endurecerse; puede hacerse inhumano, pero nunca deja de ser humano. Siempre sigue siendo un corazón de hombre. Todos estamos determinados por el hecho de que hemos nacidos humanos, y, en consecuencia, por la tarea interminable de tener que elegir constantemente”. Si el hombre se hace indiferente a la vida, no hay ya ninguna esperanza de que pueda elegir el bien. (p-179) Finalmente menciono el siguiente pensamiento de Fromm que, a mi parecer, sintetiza la visión de este autor: “En realidad debemos adquirir conocimiento para elegir el bien, pero ningún conocimiento nos ayudará si hemos perdido la capacidad de conmovernos con la desgracia de otro ser humano, con la mirada amistosa de otra persona, con el canto de un pájaro, con el verdor del césped. Si el hombre se hace indiferente a la vida, no hay ya esperanza de que pueda elegir el bien. Entonces, ciertamente, su corazón se habrá endurecido tanto, que su vida habrá terminado. Si ocurriera esto a toda la especie humana, la vida de la humanidad se habría extinguido en el momento mismo en que más pretendía”.
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