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Hego berria 124 Abril 2021

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  1. 1. PÁGINA 6 LA PASIÓN GRUPO HEGO BERRIA-COMPROMISO SUR Todos conocéis el grupo Hego Berria- Compromiso Sur de la parroquia de San Vi- cente Mártir de Abando y su relación con la Fundación Amigos de Mufunga, y a través de ella su colaboración con los proyectos de de- sarrollo que se llevan a cabo en Mufunga (R. D. del Congo). Sin embargo, esa colaboración con Mu- funga consiste en muchas acciones a lo largo del curso, que en ocasiones no tienen toda la publicidad que merecen. En años normales, sin confinamientos y restricciones de aforo del templo, se llegan a celebrar dos Conciertos Solidarios con la colaboración de los propios Coros que inter- vienen y el apoyo económico de la Cofradía de la Pasión. Se celebran en los meses de enero (festividad de San Vicente Mártir) y en mayo. En el mes de mayo tienen lugar la Sema- na de la Solidaridad y Voces del Sur. En la primera tiene lugar alguna charla sobre un tema de actualidad (inmigrantes, teatro, tes- timonios) y en ocasiones ilustrada con una exposición fotográfica en el pasillo de Bengo Leku. En Voces del Sur algún joven de la parroquia nos narra su experiencia de soli- daridad en algún país en vías de desarrollo. En esta ocasión los asistentes principales suelen ser los jóvenes de la parroquia. Por esas fechas de fin de curso un nutrido grupo de jóvenes han llevado a cabo varios años una Alubiada Solidaria con la finali- dad de “hacer parroquia” y destinando lo recaudado a beneficio de Mufunga. Con el inicio de curso, en torno a octubre, se convoca a todos los Colaboradores e inte- resados en general, para recibir noticias de primera mano de Mufunga a través de al- guien que haya viajado allí, y se nombra al Amigo Incondicional de Mufunga, entre los muchos colaboradores de la Fundación. Además, se aprovecha la ocasión para hablar de la situación económica y los proyectos de la Fundación. Una vez más, los jóvenes de la parroquia aprovechan las fiestas navideñas para entre- tener a los jóvenes y “más jóvenes” con dos sesiones de Cine Solidario. A lo largo de todo el año, y con una ayuda destacada de la Catequesis y de las Hermanas de la parroquia, se recogen Tapones Solida- rios a favor de un niño de Urduliz. En 2020, y siendo un año especialmente difícil por estar los grupos de la parroquia a medio gas, se han recogido más de 200 kilos de tapones de envases, lo que tapón a tapón son muchos tapones. Y durante todo el curso conocéis nuestra actividad de Comercio Justo, los primeros domingos de mes, y en alguna ocasión, dos veces por mes. Se trata de colaborar con los
  2. 2. PÁGINA 7 BOLETÍN INFORMATIVO DE LA COFRADÍA DE LA PASIÓN productores para que reciban un salario dig- no por su producto. Lo realizamos a través del proyecto diocesano de Kidenda. Junto al Comercio Justo aprovechamos a poner un puesto de Artesanía del Congo traída expresamente desde Mufunga. Tradi- cionalmente se aprovechan las fechas de mayo (Semana de la Solidaridad) y en Navi- dad. Y en Navidad el grupo de Hego Berria edi- ta una Tarjeta Navideña original de algún artista de Mufunga que se pone a la venta en la parroquia y que regala la catequesis, a be- neficio una vez más de Mufunga. Con oca- sión de la venta de Navidad se organiza tam- bién la Fiesta de la Artesanía. ¿Y desde cuándo se hace todo esto? Pues podemos deciros que el Boletín bimensual Hego Berria (cinco números al año) ha cum- plido ya sus Bodas de Plata (25 años ininte- rrumpidos). Y cada una de estas acciones va acompa- ñada siempre de sus correspondientes car- teles (realizados desinteresadamente por San Vicente Komunika) junto a folletos y oc- tavillas. Algunos miembros de Hego Berria colabo- ran aportando noticias y contenido a la pá- gina web de la Fundación Amigos de Mu- funga (fundaciónamigosdemufunga.org). En 2019 se colgaron 304 noticias, y en 2020 fue- ron 311 noticias, además de videos, fotos, y enlaces de interés. Igualmente, los miembros de este grupo colaboran en la recogida de material para enviar al Congo. En 2019 se enviaron 18 ca- jones de un metro cúbico además de azadas y herramientas en general, con un peso total de 5.000 kg (5 Tn). En 2020 han sido 29 ca- jones y 1800 azadas, con un peso de 8.000 kg (8 Tn). Como podéis comprobar, el grupo Hego Berria colabora y lleva a cabo un montón de acciones a favor de Mufunga, pero también a favor de otros proyectos solidarios. ¿Y con quién colaboramos? Pues el curso pasado ha sido con Asociación nos unimos- Unissons nous que tiene proyectos en los alrededores de Kinsasha, capital de la R. D. del Congo; con Eden Humanitari Elkartea que mantiene proyectos de Núcleos Familia- res en Cuba, con la ONGD Huanca que apoya proyectos en (Perú) y en el centro de la R. D. del Congo, con LIBU Librería Solidaria pro- movida por Zubietxe que apoya la incorpo- ración social de personas en exclusión. Y tú, ¿no te animas a colaborar con Hego Berria-Compromiso Sur? Colabora con la Fundación Amigos de Mufunga c/ Bailén, 29 - Bilbao Tfno.: 944 163 705 - 615 764 132 www.fundacionamigosdemufunga.org EL MUNDO CAMBIA CON TU EJEMPLO, NO CON TU OPINIÓN.
  3. 3. Una vez más… en Bunkeya! Hace unas semanas he vuelto del Congo, más exactamente de Katanga, de una de nuestras antiguas misiones diocesanas vascas. Ya son más de veinte viajes los que he hecho desde que salí de allí para incorporarme a mi Diócesis de San Sebastián. No es, pues, una “experiencia” ni un “viaje de turismo” o de inspección de los proyectos que seguimos llevando allí. Voy como quien va a su casa, a ver a los suyos. Conozco a la gente y la gente me conoce y hasta los más jóvenes, para que los sitúe bien en su árbol genealógico, me dicen. “Yo soy el hijo o el nieto de tal persona” Aquí, a la vuelta, la pregunta siempre es “¿Y cómo está aquello?” Pregunta difícil de contestar. En una simple mirada parece que todo está más o menos igual, pero cuánto más voy y más hablo (y mucho) con la gente me doy cuenta que nuestra manera de pensar y actuar es muy diferente a la suya. Desde que llegas al aeropuerto te das cuenta de eso. Yo esta vez tuve mucha suerte. Me esperaba un chico, desconocido para mí, al pié de la escalerilla del avión, enviado por el arzobispado, que sabía de mi viaje, con un gran cartel con mi nombre. Le di mis papeles, mi pasaporte y se acabó, ya no tuve que ocuparme de nada, pasé por todas las ventanillas como por un paseo triunfal. Le dí 20 dólares. Todos contentos. Esto es África. La primera sorpresa con que se encuentra uno es el tráfico en la ciudad. Nada que ver con nuestras ciudades. Ni prioridades ni nada. Los coches pasan rozándose unos a otros, a ver quien es más rápido y llega antes al cruce. Las rotondas son aglomeraciones de coches y he visto, en medio de este follón, a los policías de tráfico vendiendo cocacolas a los conductores…
  4. 4. Esto no es lo peor en la ciudad. Lo peor es la inseguridad. La noche es peligrosa, grupos de mai mai o simplemente de bandidos atacan las casas con destrozos, robos y todo lo demás. Una de estas noches, la casa de las Hermanas Carmelitas se vio envuelta en una de esas batallas entre rivales. Yo estaba ya en las montañas, en Bunkeya, pero a través del teléfono oíamos los gritos de angustia de la gente y las ráfagas de ametralladoras de los dos bandos. Más tarde, al volver a la ciudad, pudimos ver las marcas que las balas perdidas habían hecho en las puertas de la casa. Terrible. Y esto pasa muchas veces en los barrios un poco marginales de la ciudad. He sido testigo indirecto de estos ataques y he tenido que ayudar material y psicológicamente a algunas personas. Pero, bueno, dejemos la ciudad y vayamos a las montañas, a Bunkeya más exactamente. Fui el primer párroco, después de los Benedictinos belgas de esa misión/parroquia, casi tan grande como todo Euskadi con multitud de pueblos. Sorpresas: hay luz en algunas calles con paneles solares puestos por el Jefe. Hay una Universidad, sí, una Universidad, muy bien construida. En un sitio precioso. Con internado para los de fuera, con casas para los profesores, con Aula magna…Está por ver si funcionara bien porque acaba de inaugurarse, pero las perspectivas no son malas. Vienen jóvenes incluso de la ciudad. Los jóvenes tienen un móvil en sus manos para sacar fotos (se pasan el día sacándose fotos en los alrededores de la Misión) Esos móviles son todos los móviles viejos que aquí desechamos y que crean una falsa sensación de progreso. Cada vez hay más motos que campan a sus anchas y crean multitud de accidentes en el pueblo e incluso muertes de niños. Se sigue la Liga de futbol español como si en ello les fuera la vida. Hay dos o tres lugares en el pueblo donde se pueden seguir algunos partidos. En fin todo maravilloso, pero….no hay agua en las casas, hay que ir al río o a los pozos artesanales (tres o cuatro para una población de más de 10.000 habitantes) no hay luz, muchos, muchos duermen directamente en el suelo, sobre una manta vieja o unas telas improvisadas. Los campos están cada vez más lejos porque el pueblo ha crecido mucho y cada familia tiene su parcelita para su casa con lo que los campos de cultivo, como digo están cada vez más lejos, Algunos tardan más de dos horas en llegar al campo. Si hay una tormenta y el río se desborda olvídate de volver a casa para la noche. Mejor te quedas en la pequeña chabolita de barro y paja. Pero sobre todo y lo que más nos llama la atención a los blancos es ese tema de “los espíritus”. Si estás enfermo, antes de ir al Hospital (por cierto, Bunkeya tiene un formidable Hospital comarcal propiedad de la Hermanas
  5. 5. Carmelitas Misioneras) hay que ir al hechicero, no para remedios naturales sino para que te diga, quien te ha enviado la enfermedad y sepas a quien tienes que pedirle cuentas. Cuidado también con que tus “negocios”: tus campos, tu casa, tus hijos…vayan demasiado bien, te dirán que eres hechicero. Más vale pasar desapercibido, ni demasiado bien ni demasiado mal. Esto limita mucho la libertad y las iniciativas de la gente. Cuidado con disgustar al Jefe. El espíritu jerárquico está muy presente en la sociedad africana, y el clan. El jefe del clan domina muchos aspectos de la vida. Pero gente buena y valiente hay. La comunidad cristiana, en algunos aspectos es capaz de vencer estos tabúes. El párroco actual que es un africano joven, no tiene mucha salud. Me tocó reemplazarle varias veces. Me tenía que levantar a las 5 de la mañana para celebrar la misa diaria a las 6. Todo oscuro, muy oscuro. Velas y linternas en la Iglesia y siempre había una docena de niños, unos cuantos jóvenes, maestros, enfermeros y unas valientes “mamás” y “papas” del pueblo. ¿De donde salían? ¿Cómo venían a oscuras con peligro de serpientes y escorpiones? Los cristianos se reúnen, hablan de los enfermos del barrio, de los niños sin recursos, de las necesidades. Leen y comentan el evangelio, preparan la liturgia del domingo. Los domingos, de acuerdo con el párroco iba a los pueblos de las cercanías: Mpade, Kikobe, Nkala, Me hubiera gustado ir a otros más lejanos, pero las lluvias y los ríos lo impedían. Otras veces me quedaba yo en la Parroquia. Me encanta ir por las casas, hablar con la gente, saludar a unos y a otros, conocidos y desconocidos. He organizado un campeonato de futbol como todos los años. Un éxito sin precedentes. Los jóvenes no tienen muchas perspectivas de futuro en una sociedad tan rural y tradicional. Se apuntan a lo que sea. Ese es el peligro, que se apunten a cosas peores: luchas, guerras, violaciones….Dios les libre de todo eso y puedan realizar un futuro mejor. En fin, termino. Me despido, como siempre, “hasta el año que viene”. Si voy y vuelvo os contaré lo vivido. José Luis Ormijana de Neira

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