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Boletin noviembre2013

  1. 1. @ BOLETÍN DIGIT@L COMISIÓN DE INVESTIGACIÓN Universidad Central de Venezuela Facultad de Ciencias Económicas y Sociales Escuela de Economía Vol. 3 - Nº 25 - nOviemBRE 2013
  2. 2. presentación Hay fechas que despiertan entre nosotros una gran alegría, que nos alumbra la inquietud del espíritu y que, también, deja un cierto aroma de nostalgia, que no es nostalgia que anda sino resorte que dispara hacia el futuro1. DIRECTORIO Prof. Adelaida Struck Decana (E) FaCES Prof. Catalina Banko Directora IIES Prof. Ana Blanco Directora (E) Escuela de Economía Comisión de Investigación Escuela de Economía. FaCES UCV Prof. Carlos Peña Coordinador Prof. Amalia Lucena Integrante Diseño y diagramación: Nubia Márquez ® Derechos de autor patrimoniales Hace dos años, salió a la luz el Boletín Digit@l, exactamente en noviembre de 2011, como iniciativa de la Comisión de Investigación de la Escuela de Economía, de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales, FaCES, de la Universidad Central de Venezuela, UCV, cuyo objetivo primordial es la de dar a conocer los trabajos de investigación llevadas a cabo por los profesores y estudiantes; así mismo, la de publicar trabajos sobre temas de coyuntura económica y social, tanto nacional como internacional. En estos dos años de fructífera labor, hemos contado con la colaboración de profesores y estudiantes de la Escuela de Economía; así como también, de otras instituciones académicas y centros de investigación, nacionales e internacionales. A todos ellos mi agradecimiento. También, debo agradecer muy particularmente a Nubia Márquez, que sin su valioso apoyo en el diseño y diagramación de esta iniciativa, fuese imposible su publicación digital, finalmente, a todos los lectores que lo reciben, lo leen y lo comparten. Mil gracias a todos. Otro acontecimiento de importancia que se suma es el día del Economista, el cual se celebra el 17 de noviembre de cada año. Recordando un poco la historia, es precisamente el ese día, cuando comienzan formalmente los estudios de Ciencias Económicas en país, dictados en la Escuela Libre de Ciencias Económicas y Sociales y es, en el año de 1942, que egresa la primera promoción de Licenciados en Ciencias Económicas y, un 10 de septiembre de 1953, sesenta y cinco profesionales, egresados de la Escuela Libre de Ciencias Económicas y Sociales, hoy Escuela de Economía de la UCV, constituyen lo que se denomina el Colegio de Economistas de Venezuela, CEV2. Fechas que han marcado el devenir de la economía del país. Hoy, 75 años después, la economía venezolana sigue transitando una agitada existencia y donde los economistas están llamados a proponer ideas y dar respuestas a la situación económica que atraviesa el país. En este sentido, se presenta el trabajo de Leonardo Vera, profesor de la Cátedra de Macroeconomía, donde propone algunas ideas para salir de la crisis. Así mismo, Narciso Guaramato Parra nos presenta sus reflexiones sobre el día del Economista. Esperamos lo disfruten... Silva Michelena, Héctor (2008) La Escuela de Economía de la UCV: Una trayectoria de 70 años. Universidad Central de Venezuela, UCV p. 201. 2 Paiva Palacios, Carmelo (2007) La ciencia económica y el gremio de economistas de Venezuela. Ediciones del Núcleo de Economistas del Banco Central de Venezuela. 1 3
  3. 3. ¿Cómo Resolver el Rompecabezas Cambiario? Una estrategia integral para salirle al paso a la crisis sin paños calientes* Leonardo V. Vera UCV-FACES Escuela de Economía Cátedra de Macroeconomía leoverave@gmail.com I Prolegómeno La economía venezolana transita por un período de serias dificultades, quizás como no se había visto en ésta última década. Detrás de una espesa niebla de camuflados y complejos desequilibrios se esconde en agonía de muerte el régimen cambiario. En el régimen cambiario que prevalece en Venezuela se conjugan dos aspectos críticos del mercado de compra-venta de divisas: un mecanismo de distribución y control en la venta de divisas que al que bien funciona y, un sistema de cambios diferenciales con gravísimas distorsiones y donde la paridad no oficial se ubica ya 9 veces por encima de la tasa oficial de 6,3 Bs./US$. Semejante diferencial de 900 por ciento no se ha visto en Venezuela ni en el régimen de controles a las entrega de divisas instrumentado en el año 1940, ni el control de cambios implementado entre 1960 y 1964; como tampoco en los sucesivos episodios de controles de cambios vistos en los períodos 1986-1989 y 1994-1996. Lo que observamos son síntomas de una crisis cambiaria que poco o nada tiene que ver con choques externos adversos, y que más bien es el resultado de un conjunto de políticas inconsistentes de origen interno cuyas contradicciones son ya demasiado evidentes. En cierto sentido, no hay un problema cambiario como tal en Venezuela, sino más bien un problema de consistencia de políticas que ha estallado sobre el régimen cambiario. En lo que toca al actual control administrado de divisas, es menester reconocer, de buena vez, que la escasez de bienes finales que registra la población, la escasez de insumos y partes de origen importado que requiere el sector productivo nacional, así como la aceleración inflacionaria, son consecuencia directa de un sistema que ya no cumple la función para la que supuestamente fue creado ¿Cuál era presumiblemente esa función? Preservar, en un momento de gran agitación y crecientes salidas de capital, un fondo precautivo de reservas para, de ese modo, garantizar las necesidades inmediatas de pago de nuestros compromisos comerciales y financieros con el exterior y encarar cualquier otra contingencia externa. Tal fondo precautivo ya no existe. Las reservas líquidas en poder del BCV escasamente llegan a los 2 mil millones de dólares, el equivalente a algo así como tres semanas de importaciones. El sistema de racionamiento de divisas está agotado y su existencia retroalimenta presiones aún más severas en el régimen cambiario pues la escasez de insumos constriñe el crecimiento productivo y hace que los excedentes de liquidez -que derivan de una gestión monetaria y fiscal absolutamente descoordinada- se canalicen al mercado cambiario incrementando aún más la demanda de divisas, que a la tasa de cambio oficial de 6,3 bolívares por dólar parece infinita. No hay manera que a una tasa de cambio oficial tan grotescamente sobrevalu*Este documento se ha beneficiado de útiles comentarios y opiniones recibidos de numerosos colegas e investigadores universitarios a quienes agradezco su generosa disposición para reflexionar sobre un tema que en los actuales momentos es crítico para la economía venezolana. No obstante, las ideas y reflexiones aquí plasmadas son absoluta responsabilidad del autor. 4 4 ada como la que existe en Venezuela se pueda atender la demanda de divisas. La tímida e improvisada reacción frente a la crisis cambiaria de asignar complementariamente montos marginales de divisas hacia sectores específicos de la economía privada, a través de un mal llamado sistema de subasta (SICAD), no reporta dividendo alguno. En el mejor de los casos, y a razón de asignaciones semanales equivalentes a los 100 millones de dólares, el SICAD estaría en capacidad asignar al año a una tasa aun sobrevaluada un monto no mayor a los 4.800 millones de dólares, lo que representa sólo el 7% de las necesidades para importaciones de bienes y servicios. En relación al asombroso diferencial cambiario, bien vale señalar que por pequeñas que en términos relativos aun puedan ser las transacciones que pasan por el mercado paralelo no oficial, lo que las autoridades deben terminar por comprender es que si en el mercado oficial el acceso a los dólares es cada vez más difícil, las miradas se vuelcan al mercado alternativo y las expectativas con respecto al rumbo de los precios se contaminan por una creciente incertidumbre. De hecho, por meses las miradas se han posado en la tasa de cambio del mercado paralelo y desde ahí se forman peligrosísimas expectativas inflacionarias. El embate inflacionario que amenaza a los ciudadanos y a las instituciones del país no sólo responde a un componente de costos (que bien puede ser atribuido a la devaluación y otros ajustes discrecionales de precios), o a desequilibrios asociados a mercados ahogados en liquidez ó con cuellos de botella productivos, sino además existe un importantísimo componente de expectativas que en las presentes circunstancias ha cobrado peligroso vigor. Por ello, por lo antes expuesto, es urgente, máxima prioridad, imprescindible, definir una estrategia para revertir la brecha en las tasas de cambio, mitigar las presiones sobre el mercado cambiario, abatir las expectativas inflacionarias y levantar en breve plazo el racionamiento extremo de divisas y el estado de postración en el que se encuentra el sector productivo local. ¿Cómo hacer ésta tarea? Hay un conjunto de acciones de política que pueden y deben ser emprendidas lo más pronto posible y en forma coordinada, y que podrían eventualmente abrir el camino para vislumbrar una solución en el corto plazo. La coyuntura electoral, descarta en lo inmediato la posibilidad de emprender esa estrategia, pero a tan sólo unas semanas de finalizar el año, el Ejecutivo Nacional tiene la responsabilidad y la oportunidad de ofrecerle al país, no más comience el año 2014, una estrategia seria, coherente y efectiva para salirle al paso a la crisis. La estrategia aquí planteada supone un plan de acción integral de corto plazo pero vale advertir que la solución de corto plazo que se plantea es en sí misma insostenible si no es acompañada simultáneamente de otro conjunto de acciones o medidas cuyos resultados apuntan a horizontes más largos. II El Plan de Acción en el Corto Plazo La legalización del mercado paralelo. En el marco de lo que se puede consolidar en el corto plazo, la primera y más sencilla acción es legalizar a partir del primero de enero de 2014 el mercado no oficial y convertirlo en un mercado libre. Legalizar y poner orden en lo que ya de hecho existe pero en caos, tiene una gran ventaja, y es que el mercado deja de estar bajo el control de rentistas financieros y oscuros especuladores (los únicos que en las actuales 5 4
  4. 4. BOLETÍN DIGIT@L - COMISIÓN DE INVESTIGACIÓN circunstancias están dispuestos a participar desde el lado de la oferta), y en perspectiva, si se acompaña con otras acciones de naturaleza complementaria pero además imprescindibles, el mercado se llenaría de nuevos oferentes, se vaciaría de potenciales demandantes y en consecuencia la tasa de cambio en el mercado paralelo no-oficial y la brecha entre las tasas de cambio comenzaría a mostrar un inminente sesgo hacia la baja. Por otro lado, no hay un mejor incentivo para los exportadores que el gobierno ahora busca con afán (y no encuentra por ningún lado), que una tasa de cambio favorable para competir en los mercados externos. La experiencia de transformación industrial y crecimiento vigoroso de los países del Sureste de Asia es cada vez más clara con respecto al papel que la política cambiaria juega en una estrategia nacional de desarrollo. Tasas de cambio competitivas, estables y sostenibles constituyen un aliciente macroeconómico esencial para la transformación productiva. Tampoco es desdeñable el incentivo que para los demandantes de divisas tiene trasladarse a un mercado de paridad sustancialmente menor. El mercado a tasa real competitiva, estable y sostenible. Así que el segundo paso que es preciso dar, casi de manera simultánea, es la apertura de un mercado que compita con el mercado paralelo. Este puede perfectamente ser un mercado controlado por la oferta gubernamental de dólares, con una banda alrededor de la cual pueda fluctuar levemente la tasa de cambio y con una paridad central que esté cercana al tipo de cambio real de equilibrio. En las circunstancias que encaramos, un esquema de bandas, correctamente manejado, es bastante mejor que un sistema de tipo de cambio fijo, pues autoriza la flexibilidad necesaria para no perder en el tiempo la competitividad hacia los mercados externos y permite que, ante las perturbaciones puntuales, el tipo de cambio funcione también como un amortiguador. Diferentes estudios parecen indicar que la paridad central de equilibrio competitivo podría ubicarse hoy día en un rango entre 14,5 y 15,5 Bs/US$. PDVSA pero mejor aún el BCV pueden perfectamente protagonizar éste mercado ofertando dólares de manera oportuna, sistemática y con intervenciones estratégicas. Por este mercado pasarían la demanda que no es atendida por CADIVI y que hoy día sólo tiene como escape el mercado paralelo no-oficial así como la demanda de divisas que pasa por CADIVI, que proviene de sectores distintos a alimentos y salud, y que hoy día es atendida con inusitada lentitud y gravísimas deficiencias administrativas. Esta acción no sólo contribuye al alivio de la presión sobre el mercado libre paralelo y a bajar la presión sobre el mercado controlado y restringido a 6,3 Bs./US$, donde la demanda es infinita. En términos estrictamente institucionales, PDVSA o el BCV son los primeros interesados en vender dólares provenientes de la factura petrolera a paridad de equilibrio real, pues eso le permitiría obtener algo más del doble de los bolívares que hoy día reciben vendiendo a la tasa de 6,3 Bs./US$. ¿Qué hacer, no obstante, con el monto extraordinario en bolívares que eventualmente se recogen en esas operaciones de compra-venta? Ese es tema que tocaremos en unos instantes. Por el momento, vale más bien preguntarse si el BCV o PDVSA tienen o esperan tener los dólares suficientes para atender de manera razonable ese mercado. Es decir, para bajar la demanda en el mercado libre, traspasar otra parte de la demanda desde el mercado controlado a 6,3 Bs/US$ y propiciar, junto con la aparición de nuevos oferentes y menos demandantes en el mercado libre, la convergencia gradual de la cotización del mercado libre al mercado complementario oficial. Al respecto observamos lo siguiente: Según el Estado de Ingresos y Egresos de Divisas del BCV, el pasado año 2012 con precios del crudo petrolero muy similares al promedio registrado en el año en curso, el instituto emisor indica haber recibido divisas por un monto de 54.666 millones de dólares. De ese total, PDVSA hizo operaciones de venta de dólares al BCV por un monto de 46.080 millones de dólares, el sector privado hizo lo propio por un mon- 6 4 to de 1.686 millones y en el BANDES transfirió el equivalente a 3.639 millones de dólares. La estabilidad que ha mostrado el precio de la cesta de crudos venezolanos en el mercado internacional y la perspectiva que se proyecta para el año 2014, permite suponer con buen pie que PDVSA estaría en capacidad de asignar un monto similar en un horizonte de 12 meses y a partir del primero de enero de 2014. No obstante hay que considerar que con la modificación reciente de la Ley de Contribución Especial por Precios Extraordinarios y Exorbitantes en el Mercado Internacional de Hidrocarburos, PDVSA podría incrementar sus ventas de divisas al BCV hasta por 2.470 millones de dólares (y así lo ha hecho saber públicamente), lo que supone en tal caso ingresos de divisas provenientes de PDVSA por un monto global de 48.550. Razonablemente las divisas provenientes de las ventas del sector privado podrían mantenerse en magnitudes similares (1.686 millones), a diferencia del monto de divisas proveniente del BANDES cuyo origen es no recurrente y seguramente vinculado a tramos correspondientes al préstamo del Fondo de Cooperación con China. En perspectiva, para atender compromisos y necesidades de divisas en un horizonte de 12 meses, el BCV requeriría de una suma cercana a los 54.000 millones de dólares, de los cuales debe asegurar al menos 50.236 millones de dólares provenientes de PDVSA y el sector privado. Esto implica, que la República debe hacer el mayor de los esfuerzos por prepararse para la emisión de deuda en el mercado financiero internacional por un monto de 3.764 millones de US$. Volviendo al ejercicio del año 2012, conviene destacar que del monto total de ingresos de divisas recibido ese año, el BCV tuvo que desembolsar hacia el Fondo Nacional de Desarrollo Endógeno (Fonden) 10.453 millones ¿Qué hizo el Fonden con ese extraordinario monto de recursos? En realidad no lo sabemos con precisión, pero estimemos que fueron usados en el ejercicio para pagar importaciones asociadas a proyectos de inversión. El caso es que si en un horizonte de 12 meses el BCV aspira a recibir un flujo de 54 mil millones (como el año pasado), es mucho más transparente asignar estos 10 mil y tanto millones de dólares directamente a través de mercado de paridad de equilibrio real y hacia los entes del sector público y las empresas privadas cuyos proyectos están asociados al Fonden, que entregarlos al Fonden, sin destino conocido y sin que estén asociados a una estrategia cambiaria. Aun pensando en un horizonte de 12 meses y suponiendo precios petroleros estables y el mismo flujo de ingresos en dólares, el BCV queda, después de erogar divisas por ese concepto, con un remanente de 43.547 millones de dólares. Para el registro y la memoria vale recodar ahora que con una economía creciendo al 5,5% en el año 2012, el BCV liquidó cerca de 30 mil millones de dólares (a través de CADIVI) hacia al sector privado nacional, destinó 7,5 mil millones al servicio y refinanciamiento de deuda pública externa y, otorgó cerca de 4 mil millones a empresas públicas para importar alimentos, entre otros bienes. Todo esto suma cerca de 40 mil millones de dólares. Quedando un remanente de 3.547 millones de dólares. Así, a un ritmo de crecimiento económico que se proyecta menor al reportado en los años 2012, es más que razonable suponer que la atención de los requerimientos de divisas hacia el sector privado importador de bienes, que hoy día se hacen por CADIVI al tipo de cambio de 6,3 Bs./US$, pudieran ser por montos similares en el año 2014. De igual manera, un cálculo del servicio de la deuda externa de la República que se proyecta para el año 2014 arroja montos similares a los registrado en 2012 (7.500 millones de dólares), y los pagos o asignaciones de divisas a las empresas públicas importadoras por 4.000 millones de dólares lucen ajustados a la realidad. De este modo, y en la misma perspectiva de abrir un mercado profundo que compita con el mercado paralelo y de ir cerrando el paso al despilfarro de divisas a la tasa abiertamente sobrevaluada de 6,3 Bs./ 7 4
  5. 5. BOLETÍN DIGIT@L - COMISIÓN DE INVESTIGACIÓN US del régimen de CADIVI, es factible asignar por el mercado cambiario complementario y al tipo de cambio de 15bs./US$, los 10.453 que corresponden a las importaciones asociadas a proyectos del Fonden; un monto por la suma de 16.200 millones que más o menos corresponde con las asignaciones de divisas al sector privado importador de bienes distintos a alimentos y salud (y que hoy pasan por CADIVI), y el remanente de 3.547 millones de dólares.1 En la práctica, si se cuenta con las destreza administrativa de los operadores del sistema financiero, el mercado podría abrir entonces con ofertas diarias de hasta 125,8 millones de dólares, lo que representa una oferta semanal de dólares de 500 millones. El necesario fortalecimiento de la posición de activos externos de la República. El funcionamiento fluido del nuevo mercado oficial con flexibilidad administrada requiere de un respaldo sólido de reservas internacionales que no se tiene hoy día. Sin un respaldo sólido de reservas y otros activos externos defensivos, la aparición de expectativas de un colapso cambiario se auto-realiza por la vía de una demanda creciente de divisas. Es imperativo comenzar a fortalecer de inmediato la posición externa del país y en específico la posición de reservas operativas y líquidas del BCV y en ese sentido hay varios grados de libertad que es preciso evaluar. Nada hace Venezuela con acumular reservas en oro si las mismas no son de valor alguno en la evaluación que hace el público y los mercados internacionales de la posición externa del país. Por otro lado, es imposible administrar la tasa de cambio y mantenerla alineada los fundamentos si no se cuenta con un monto amortiguador de reservas que pueda ser usado con agilidad. Venezuela no necesita 16 mil millones de reservas en oro. Pero si necesita elevar el piso al que han llegado las reservas líquidas. Una opción atractiva que debe ser evaluada de inmediato es la posibilidad de hacer operaciones internacionales de swap de oro con acuerdo de recompra por hasta el 75% de las reservas en oro. En ese caso el Banco Central simplemente recibiría efectivo por 12.000 millones de dólares de otros bancos internacionales (como el BIS) con un acuerdo de recomprar el oro en el futuro. Otra posibilidad es poner en práctica un plan de venta del oro monetario en los mercados internacionales lo que puede llevar tiempo -por los asuntos logísticos del comercio internacional. Cualquiera de esas opciones nos pondría en una posición mucho más ventajosa. Por lo demás, la evolución que viene mostrando el precio del oro en los mercados internacionales indica que es momento de evaluar esa estrategia. Por otra parte, es fundamental que los activos líquidos en dólares que andan dispersos en diferentes instituciones públicas (ajenos a una contabilidad responsable y transparencia), sean centralizados de una buena vez en el BCV. No hay razón alguna para que esos fondos en dólares anden errantes y administrados por otros bancos públicos. El BCV está preparado técnicamente para manejar en forma responsable los activos externos de la República. Esos fondos pueden seguir orientados a las misiones específicas que fueron creados, pero estando en el BCV ayudan a fortalecer la percepción que los mercados se hacen sobre la capacidad de respaldo que la república tiene de sus pasivos en dólares. El arbitraje necesario: especulación estabilizadora. Surge de inmediato la preocupación natural por el arbitraje que factiblemente va a presentarse entre el mercado complementario oficial y el mercado libre. Y la respuesta a esa preocupación sería que esa es precisamente una de las dinámicas deseadas. Trasvasando la demanda desde el mercado libre al mercado complementario oficial y trasvasando de vuelta una oferta abundante y sistemática de dólares hacia el mercado libre, la cotización del mercado libre comenzará a dar señales iniciales de regreso y convergencia hacia la banda y hacia la tasa de oficial del mercado complementario. La expectativa que genera en los especuladores el hecho de que la tasa de cambio se seguirá moviendo en el futuro hacia valores alineados con los fundamentos, acelera la intensión de venta de divisas en el mercado paralelo y promueve así una suerte de “especulación estabilizadora”. De esta manera, mientras más frecuente y sistemática sea la oferta de dólares en el mercado oficial complementario, mayor será el impacto para cerrar el diferencial con el mercado libre. El mercado preferencial. Un tercer mercado con flujos de hasta 13.800 mil millones de dólares para distribuir en doce meses, atendería las solicitudes de importaciones privadas en el sector de alimentos y salud que se hacen a través de CADIVI a la tasa de cambio de 6,3 Bs./US$.2 Esta tasa, que exhibe una sobrevaluación superior al 100 por ciento con respecto la tasa de cambio real de equilibrio, no puede seguir subsistiendo por mucho tiempo. A 6,3 Bs./US$ la demanda de dólares es infinita y es imposible siquiera imaginar algún tipo de sustitución de importaciones o de estimulo a la producción nacional con semejante distorsión. Así que es preciso diseñar una transición gradual y ordenada de modo que ésta cotización y éste engorroso mecanismo administrativo a la vuelta de un tiempo desaparezca.3 Sabio uso de las utilidades cambiarias: capital semilla para fondos de ahorro ciudadano. La transición o el paso de las importaciones desde el régimen de CADIVI hacia el mercado oficial flexible administrado implica, desde luego, un potencial impacto sobre los precios de muchos bienes pero en especial de alimentos y medicinas, bienes esenciales que vienen por CADIVI y que representan hoy día cerca del 46% de las asignaciones de divisas por esa vía. Es aquí donde precisamente conviene retornar al monto extraordinario en bolívares que el BCV o PDVSA recogerían por pasar inicialmente 30.200 millones de dólares en ingresos de divisas por un mercado complementario a 15 Bs/US$ y no a 6,3 Bs/US$. La liquidación de ese flujo a 15 Bs/US le permitiría acumular a PDVSA o el BCV un fondo anual cercano a los 264 mil millones de bolívares. Si es PDVSA quien acumula esta ganancia cambiaria, es factible que ésta se convierta en el capital semilla para la apertura de un fondo accionario donde la empresa distribuiría participaciones a los ciudadanos venezolanos y usa los recursos para sus proyectos de inversión. Un cálculo simple indica que cada adulto venezolano (mayor de 21 años) sería beneficiario de participaciones de la compañía por un monto cercano a los 14.600 bolívares. Si es el BCV el ente que concentra las utilidades Este monto corresponde con el 46% de las divisas autorizadas por CADVI a ambos sectores en el año 2012. El gradualismo puede implicar el tránsito de las asignaciones de divisas desde la paridad de 6,3 Bs./US$ a cotizaciones superiores pero por tramos, hasta llegar a 15 Bs./US$, ó, el pase progresivo de ítems desde la paridad nominal de 6,3 Bs./ US$ a 15 Bs./US$. La gradualidad es importante en tanto que prepara al sistema financiero a encarar una fase de mayor esterilización de fondos líquidos. En cualquier caso, el Banco Central debe estar alerta y preparado para usar sus instrumentos de manera de garantizar la liquidez del sistema. 2 El monto estimado de asignaciones de divisas al sector privado importador de aquellos bienes concentrados en sectores distintos a alimentos y salud, proviene del registro final de importaciones autorizadas por CADIVI en 2012. El registro indica que 54% del total de las divisas por CADIVI otorgadas (por 30.000 mil millones de dólares) fueron a atender esos requerimientos. 1 8 4 3 9 4
  6. 6. BOLETÍN DIGIT@L - COMISIÓN DE INVESTIGACIÓN cambiarias, los recursos podrían constituirse como la semilla para un fondo de pensiones complementario. Cualquiera de estas vías no sólo constituye una compensación distributiva al ciudadano y coadyuva a la incipiente constitución de un muy necesitado mercado de capitales, sino además evita que los recursos se devuelvan de inmediato a la economía ejerciendo presión sobre los mercados de bienes y de activos, especialmente sobre el mercado cambiario. La coordinación de la política fiscal y monetaria con la política cambiaria. Estos ajustes destinados a darle un vuelco al mercado de divisas no pueden llegar a feliz término si las presiones que emanan de la gestión fiscal y monetaria siguen alimentando compulsivas expansiones en la liquidez monetaria y excedentaria. Venezuela está registrando sistemáticamente en cada mes expansiones interanuales en la liquidez monetaria mensual (M2) por encima de 60%. Los depósitos a la vista en el sistema financiero se expanden a la misma tasa y constituyen ya el 75% del total de los depósitos totales. En el contexto macroeconómico incierto e inflacionario que vive el país, donde el bolívar ha perdido su función de reserva de valor, la mayor parte de estos saldos líquidos excedentarios se están canalizando hacia el mercado de divisas (y hacia algunos otros activos físicos y durables de cobertura). Naturalmente, un ajuste de la paridad oficial en la tasa de cambio a una paridad de real de equilibrio ayudaría a esterilizar una buena parte de los excedentes de liquidez, pero es fundamental que la política fiscal y monetaria se coordinen con la política cambiaria con el objeto de no seguir expandiendo sin orden y control los saldos monetarios líquidos.4 Emisiones de bonos de la República en los mercados internacionales. El plan de acción para resolver el rompecabezas cambiario supone en el primer año de implementación el uso expreso de ingresos de divisas por un monto de 54.000 millones de dólares. Aunque estos recursos constituyen sólo una parte de los ingresos externos de la economía venezolana, como deja entrever la propuesta, estos son la fuente de alimentación para el cumplimiento de las obligaciones o repago de la deuda externa de la República, para una parte de las importaciones del sector público, para las importaciones que hacen los privados y el sector público asociadas a proyectos del Fonden, pero sobre todo, para los requerimientos de importaciones y otros pagos por parte del sector privado que pasarían por el mercado a tasa de cambio flexible administrada y por el mercado preferencial. Sin embargo, la estimación de ingresos efectivos que hemos hecho (basados en el escenario visto en el año 2012) supone sólo la recolección de ingresos de divisas por 50.236 millones de dólares provenientes de PDVSA y el sector privado. Esto implica, como ya fue señalado, un esfuerzo de preparación para proceder a la emisión de deuda en el mercado financiero internacional por un monto de al menos 3.764 millones de US$. Sorprendentemente, a pesar de la dificultades de divisas, la república no ha lanzado nuevas emisiones de deuda pública externa desde hace dos años y desafortunadamente se encuentra en el presente en una de las perores condiciones para recoger dinero fresco en los mercados financieros internacionales. Vale destacar, que diez años atrás (en febrero del año 2003), en un momento crítico para el sector externo, La facultad de emisión monetaria que el BCV ha venido poniendo en práctica con las compras de pagarés a PDVSA, es un ejemplo de como al ignorar los impactos inflacionarios y cambiarios, la descoordinación en materias de políticas macroeconómicas se convierte en una peligrosísima vía de activación de una dinámica de presiones sobre el mercado cambiario, aceleración inflacionaria, y sobrevaluación aun mayor de la moneda que en poco tiempo se transforma en mayores necesidades de emisión. 4 10 4 la República sólo pudo atraer inversiones para la compra de una emisión por 1.000 millones de dólares (el bono Global 2018) ofreciendo un cupón de 13,65% ¿Puede Venezuela salir el próximo año a los mercados y colocar deuda a tasas inferiores? La firme determinación y el compromiso por emplazar una estrategia como la planteada en éste documento, constituye una poderosa señal de apoyo para cambiar en forma sustancial la percepción de riesgo que Venezuela tiene hoy día en los mercados internacionales. El cierre paulatino de la brecha cambiaria, la corrección de la sobrevaluación de la moneda, el acceso ágil y sin mayores trámites administrativos a las divisas, el fortalecimiento en la posición de activos externos en manos del Banco Central de Venezuela y una política fiscal y monetaria coordinada con la política cambiaria, devolverían buena parte del atractivo que ha perdido la deuda soberana en los mercados financieros internacionales y permitiría que la República pueda salir a los mercados con montos suficientes y a mejores cupones. III El Blindaje Necesario y las Acciones hacia el Mediano Plazo Todas estas acciones, la legalización del mercado libre, la apertura de un mercado complementario que apunte a la paridad real de equilibrio, la transición del régimen de CADIVI y su tasa de cambio hacia la paridad de equilibrio real, el fortalecimiento de la posición de activos externos del BCV, la sabia utilización de la utilidades cambiarias y la coordinación de la política fiscal y monetaria con el objeto de no seguir alimentando el impuesto inflacionario e inundando de liquidez al mercado cambiario, están concebidas para trabajar en un horizonte inmediato de corto plazo. Estas acciones deben ser apuntaladas desde el momento “inicial” del plan por otras graves falencias o de lo contrario será difícil consolidar los buenos y visibles resultados de las acciones antes comentadas. Desde ya, y repetimos, para garantizar los resultados hacia el mediano y largo plazo, las autoridades deben avocarse a resolver los siguientes asuntos: (a) Es imprescindible diseñar una estrategia anti-inflacionaria en Venezuela. Sin éxito en el plano inflacionario, cualquier intento de estabilizar la tasa de cambio en niveles competitivos será frustrante. El contexto inflacionario actual menoscaba la confianza en la moneda (que pierde su función de reserva de valor), incrementa la demanda de divisas y la sobrevaluación de la moneda y, tarde o temprano, lleva a ajustes traumáticos en la tasa de cambio que resquebrajan el desempeño económico del país en casi todos los ámbitos. En ese sentido, un pequeño equipo de trabajo en la Escuela de Economía de la Universidad Central de Venezuela, ha venido estudiando el fenómeno inflacionario con el propósito de identificar los factores causales y dar luces sobre la estrategia más adecuada para atenuarlo. El análisis de las pruebas empíricas indica que la inflación en los años recientes obedece a cuatro compontes: un componente de variación de precios relativos (producto de choques de oferta frecuentes y desincronizados), un componente cíclico ligado muy probablemente a la política fiscal y monetaria, un componente de expectativas asociado a la apreciación crónica de la tasa de cambio real y un componente inercial. Estos hallazgos indican que la inflación en Venezuela debe ser combatida con una estrategia integral que reconozca la contribución de cada uno de estos componentes y no con medidas puntuales o controles, algunas de las cuales incluso poco tienen que ver con las verdaderas causas del fenómeno. (b) Es preciso hacer un análisis completo de la “arquitectura” económica y financiera de PDVSA con 11 4
  7. 7. el objeto de promover una reordenamiento que le permita a la empresa cumplir cabalmente con los compromisos que tiene con la nación en materia de asignación de divisas y en lo contentivo al aporte fiscal petrolero al gobierno. En las presentes circunstancias, la asignación de divisas desde PDVSA hacia el BCV y, eventualmente, hacia el mercado cambiario no puede ser por espasmos, sino más bien generosa y continua. Sin embargo, desde ya el Ejecutivo Nacional debe iniciar un dialogo y llegar a un entendimiento con la Asamblea Nacional para revisar la Ley del BCV con el objeto de devolverle al instituto la facultad de centralizar los ingresos de divisas del país. PDVSA bien puede ser la fuente de generación de ingresos de divisas del país, pero es absurdo que el nivel de reservas internacionales del país dependa de los criterios emanados de la empresa. El arreglo óptimo al que debe apuntar la reforma es uno donde PDVSA vende al BCV todos las divisas obtenidas por sus operaciones de venta de crudos y derivados (recibiendo a cambio bolívares a la tasa del mercado flexible administrado) y solicita al instituto cada trimestre las divisas que necesita para el pago de importaciones, proveedores y otros compromisos comerciales y financieros. (c) Es necesario revisar las políticas de incentivos hacia la inversión privada y en especial, por la naturaleza crítica del momento que vivimos, hacia la inversión privada de origen externo. La inversión extranjera directa (IED), como lo está demostrando con creces la mayor parte de los países de la región, constituye una extraordinaria palanca de apoyo al régimen cambiario. Pero además alienta la producción y el empleo en territorio local; y si se conduce bajo lineamientos estratégicos nacionales, puede incluso ser un vehículo de transferencia tecnológica. La reforma del régimen cambiario que antes hemos propuesto es un aliciente importante para la IED, pero hay un abanico gigantesco de tareas por hacer en el ámbito laboral, en materia de incentivos para la apertura de negocios, obtención de permisos, registro de propiedad, resolución de conflictos, garantía de contratos, etc... No es posible que Venezuela, con las potencialidades productivas que tiene, esté en el puesto 181 en la categoría para hacer negocios del Banco Mundial. En esencia, hay que poner a trabajar a los ministerios a cargo del área productiva en una política industrial y productiva estratégica para atraer inversiones y facilitar el ambiente de negocios. Una estrategia encaminada a poner en marcha estas acciones de mediano plazo permite vislumbrar el retorno de la confianza y el aprovechamiento de potencial económico y productivo de la economía venezolana, frenaría las presiones sobre los mercados de activos, especialmente sobre el mercado cambiario, y le cierra el camino a la sobrevaluación de la tasa de cambio real. En un sendero como éste, si se le hace factible a la economía venezolana retornar a una moneda con paridad cambiaria competitiva (con sólo un tipo de cambio) que eventualmente pueda ser manejada por un régimen sostenible y con la flexibilidad suficiente para darle estabilidad. REFLEXIONES DE UN ECONOMISTA A PROPOSITO DEL DIA DEL ECONOMISTA Narciso Guaramato Parra guaramatoparra@gmail.com @guaramatoparra En días recientes recibí un correo electrónico del Prof. Carlos Peña Parra, editor del Boletín Digit@l de la Comisión de Investigación de la Escuela de Economía de la UCV. En el mismo me solicitaba mi colaboración con un escrito sobre el papel del economista en Venezuela, dado que el domingo 17 de noviembre se celebra en todo el territorio Nacional el Día del Economista. Creo que esta solicitud se debe, y de esto no estoy seguro, a que soy uno de los pocos que publican, aunque sea una pequeña nota este día. Sin embargo, es tarea difícil, no repetirse año tras año. Por lo tanto, voy a tratar algunas reflexiones sobre mi vida como economista venezolano. Me gradué de bachiller en 1978 y como buen hijo de estas tierras no sabía que estudiar. Como me encantaba el dibujo y el deporte, inicialmente pensé en estudiar arquitectura para especializarme en la construcción de canchas, estadios y gimnasios, pero por causas ajenas a mi voluntad, estudié unos semestres de Ingeniería de Sistemas en el “Luis Caballero Mejías, y aunque estudié como un loco, mis lecturas me despertaban un cierto interés en la materia social y en especial en la economía, aunque todavía no tenía claro en qué consistía. Era el comienzo de los 80’s, la llamada década perdida, la economía venezolana comenzaba una época de severos desequilibrios económicos que salieron a la luz pública el 18 de febrero de 1983 (el famoso viernes negro). Comencé mis estudios en la Universidad Santa María en su sede del paraíso. Para esa época las universidades privadas (USM y UCAB) presentaban cierta diferencia con las públicas en los pensum para el estudio de la economía. Las privadas, enseñaban la economía neoclásica y una fuerte preparación en el área financiera. Entre broma y broma, algunos pensábamos que nos estaban educando para ser empleados especializados para las instituciones financieras (lo cual no estaba nada alejado de la realidad). De esa época debe de venir la creencia popular que le achaca todos los problemas surgidos con la crisis financiera a los economistas, sin tener en cuenta que para ser un banquero no hace falta ser economista, de hecho, los principales presidentes de bancos, son abogados y no economistas. La UCV, la máxima casa de estudios del país, incluía una fuerte carga de pensamiento marxista aunque algunos profesores, gracias a la autonomía de cátedra, marcaban cierta diferencia, lo cual enriquecía el análisis de las distintas materias. Eran los tiempos de la teoría de la dependencia, de la relación Centro-Periferia, de la teoría del subdesarrollo. Igualmente eran los tiempos de Domingo F. Maza Zavala; Héctor Silva Michelena; Héctor Malave Mata; Tomás E. Carrillo Batalla, Bernardo Ferrán, R. Crazut; F. Pazos; A. Córdova; F. Mieres; Pascual Venegas Filardo y tantos otros baluartes del inicio del pensamiento económico venezolano. También eran los tiempos del surgir de nuevos investigadores, en su mayoría con estudios en el exterior, que tuvieron la 12 4 13 4
  8. 8. BOLETÍN DIGIT@L - COMISIÓN DE INVESTIGACIÓN oportunidad de cursarlos en las más prestigiosas Universidades del mundo, y así estar al tanto de lo que se discutía en materia económica. De esta forma, tenemos economistas de la talla de Asdrúbal Baptista, quien es considerado hoy día el principal economista venezolano y a quien se le debe el concepto teórico de renta petrolera, Maxim Ross, quien sin descuidar las bases teóricas, se ha dedicado al estudio del comercio internacional. Emeterio Gómez. Economista con una sólida base filosófica, quien es punta de lanza en la nueva propuesta del capitalismo con rostro humano; Pedro Palma, quien se ha dedicado al estudio de la inflación; Enzo del Búfalo; L. Mata Mollejas, actual presidente de la Academia Nacional de Ciencias Económicas. Una vez graduado, trabajé en el Ministerio de Hacienda, hasta que en el año 1993. El Prof. Rubín Villavicencio, quien fue mi profesor de Comercio Internacional, me invitó a formar parte del personal del Dpto. de Programación Financiera de la Gerencia de Estudios, del Banco Central de Venezuela, BCV. Para el momento estaba en la jefatura del Dpto. la Econ. Inírida León de Rausquin, (UCAB), joven promesa de quien se hablaba maravillas dado su conocimiento y su capacidad de trabajo, pero que lamentablemente, un accidente, la alejó muy pronto del plano terrenal. El BCV era lo que ahora llamarían un Think Thank, la discusión diaria, obligaba al estudio continuo para estar al día. Igualmente la política de entrenamiento del Instituto emisor era uno de los mejores (en lo personal asistí a cursos de especialización en el Instituto del Fondo Monetario Internacional en Washington D.C y en Instituto de Planificación Económica y Social (ILPES) en Santiago de Chile), solo comparable a la de PDVSA y al plan de becas “Gran Mariscal de Ayacucho”. La excelencia académica de los funcionarios del BCV, convierte a esta institución en la principal fuente de docentes en materia económica. A tal punto que no había escuela de economía en la región capital en la cual no ejerciera un profesor proveniente del BCV. Así tenemos nombres como los de Régulo Sardi, Gilbert Valera, Luis Bruzco, Luis Ceballos, etc. Yo ejercí la docencia por casi 20 años en dos materias: Introducción a la economía y econometría. En esta última materia tuve el honor de introducir el estudio de las series temporales en la Escuela de Economía de la Universidad Santa María, mi alma mater. Cuando el decano de FACES era el Dr. Miguel Rodríguez, ex ministro de Cordiplan. El ambiente era tal que muchos profesionales de otras ramas como, estadísticos, administradores, e inclusive el personal secretarial, manejaban rudimentos básicos de la teoría económica mejor que muchos economistas que conozco. yo la vi satisfecha con creces durante el tiempo (2 años) corto que duro mi mandato. En ese lapso mi actividad y mis energías se vieron renovadas. Varios colegas, muy respetados por mí, como es el caso del Dr. Maza y del Dr. Moreno Colmenares y mis amigos y compañeros de la Gerencia de Estudios del BCV me brindaron su apoyo incondicional, con lo cual se logró, por lo menos en esos dos años, dignificar y honrar al economista, para lo cual se le hizo entrega de un botón de reconocimiento a los colegas con 20 años o más de servicios en la institución. Se entregaron sendas placas de reconocimiento al Dr. Maza Zavala (1er año) y a los Drs. Crazut y Ferrán (el segundo año), mediante actos formales realizados para conmemorar el día del economista. Igualmente se inició una labor editorial propia y se realizaron diversos encuentros con las distintas escuelas de economía del país. Así mismo, se efectuaron contactos con la academia Zuliana de Ciencias Económicas, donde se obtuvo el apoyo de los profesores Castro Barrios y Edinson Medina. En la Ciudad de Maracay, conjuntamente con el Colegio de Economistas del Estado Aragua, más de 300 estudiantes se reunieron para escuchar los más importantes voceros del mundo académico y empresarial del país. Por dos años le dí al país mi visión de lo que debería ser el compromiso gremial y social del economista venezolano. Lamentablemente el mal del Parkinson me obligó a dejar estas actividades y tuve que jubilarme del BCV, por lo cual me he convertido en un estudiante profesional (durante los últimos años he cursado varias materias en diferentes postgrados de la UCV-FACES, pero la salud no me ha permitido concluirlos) y un aspirante a ensayista que trata de dar a conocer al hombre de a pie los conceptos básicos de una profesión, de la cual estoy enamorado. No sé cuál es el futuro de la economía venezolana, el debate parece esta momentáneamente adormecido Sin embargo, seguiré estudiando y escribiendo. A mis colegas le deseo un Feliz día del Economista 2013, y solo espero que recuerden el principio por el que fue fundada la Escuela Libre de Economía de la UCV el 17 de noviembre de 1938. Guatire, noviembre de 2013 De esta forma, y gracias a la política de entrenamiento del banco, de las mismas entrañas del banco, salieron figuras como la de Iván Giner; Omar Mendoza; José Guerra; Harold Zavarse. (estos dos han ganado en varias ocasiones el premio Ernesto Peltzer, máximo premio de investigación en materia económica del país) y decenas de profesionales que, de esta forma, pudieron cursar estudios de maestría y doctorado. Eran los tiempos de las políticas de ajuste de tipo “Shock”, donde se aplicaban el conjunto de medidas del consenso de Washington. Gracias a las becas Ayacucho, Venezuela pudo estar al día en materia económica gracias a jóvenes como Milton Guzman, los hermanos Pineda, Cheo y Ramón, Omar Bello, Roberto Rigobón (MIT), Wladimir Zanoni (Chicago), etc. Hasta esos momentos, aunque estaba en ese rico y nutriente ambiente intelectual, en lo personal sentía que me faltaba algo para pode decir que estaba realizado. De esta forma, se me presentó la oportunidad de ocupar la presidencia del Núcleo de Economistas del BCV. Todos tenemos una responsabilidad social, 14 4 15 4

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