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regularidades y abriéndose a conceptos generalizantes 2 ”. Aunque esta misma idea sepuede inferir cuando Meek habla de que...
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Ronald Meek_Los orígenes de la ciencia social.El desarrollo de teoría de los

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Ronald Meek_Los orígenes de la ciencia social.El desarrollo de teoría de los

  1. 1. Recensión Crítica “Los orígenes la ciencia social. El desarrollo de la teoría de los cuatro estadios” Autor: Ronald L. Meek Título original: Social Science and innoble Savage” Traducción: Eulalia Pérez Sedeño. ISBN: 84-323-0422-0 Edita: Siglo Veintiuno de España. 1981. Colección Teoría. 22 cm. 245 p.Asignatura: Introducción a la Sociología HistóricaLicenciatura en Historia. Curso 2010-2011Universidad de ZaragozaProfesor: Gonzalo Pasamar AlzuriaAlumno: Francisco Gracia
  2. 2. Ronald Meek (1917-1978) realiza en este libro una brillante exposición sobre laformación y elaboración de la “Teoría de los cuatro estadios” (T4E) una de las primerasformulaciones sobre la idea del progreso humano y su motor de cambio, queestablece que la sociedad ha evolucionado a lo largo de su historia pasando porestadios sucesivos basados en distintos modos de subsistencia: la caza, el pastoreo, laagricultura y el comercio.Meek fue un reputado economista y científico social, nacido en Wellington, (Australia)donde realizó estudios en derecho. En 1940 marchó a Cambridge donde obtuvo eldoctorado; posteriormente ejerció durante cinco años como Profesor de EconomíaPolítica en la Universidad de Glasgow, por lo que no nos ha de extrañar que seconvierta en uno de los mayores expertos sobre Adam Smith. Finalmente, en 1963ocupa la Cátedra “Tyler” de Economía en la Universidad de Leicester, puesto quedesempeñaba en el momento de su muerte. Ronald L. Meek, considerado por suscolegas como uno de los mayores eruditos sobre el marxismo 1 , fue también unestudioso del periodo que configuró las ideas de Marx, cuando surgen los primerostratados sobre economía clásica.En el libro que nos ocupa, escrito en su etapa de Leicester, nos dice que su propósitoes demostrar la influencia de la literatura sobre los americanos en la formulación de laT4E en el s. XVIII, pero conforme avanzamos por sus páginas encontramos queconsigue eso y mucho más, ya que hace un magnifico recorrido historiográfico en elque se remonta a las fuentes más antiguas para buscar los mimbres que sirvieron paraforjar esta teoría. Así, queda claro que aunque Meek dice en su primer capítulo quepretende demostrar la decisiva aportación de la literatura sobre los americanos (p. 2)también sumará, a lo largo de su exposición, todas aquellas influencias y/o causasnecesarias que hicieron posible la elaboración de esta teoría.No es de extrañar, por este motivo, que en el primer capítulo por un lado, se remonte aautores como Lucrecio o Bodino y, por otro, nos introduzca tres debates y teoríasvigentes en aquel tiempo, que contribuyeron a la construcción de la T4E. La primera esla importancia de la propiedad privada para el progreso de la humanidad –explicadas a través de la tríada de autores Grocio/Pufendorf/Locke–, la segunda erala búsqueda del motor de cambio histórico, que se vislumbre en la “ley deconsecuencias involuntarias” y en autores como Bossuet –que anticipa a Turgot–, y,por último, la “querella antiguos y modernos” –que hasta ese momento no habíapasado de ser una mera discusión sobre si las artes, las ciencias, la filosofíacontemporáneas eran mejores o peores que las de la antigüedad clásica–.Ingredientes todos ellos que, en mayor o menor medida, influyen en los autores quefijarán la T4E.Pero no son solo estos aspectos los que se repiten a lo largo de la obra, observamostambién la importancia que tienen los trabajos sobre el Conocimiento de Locke, laobra de Montesquieu (y la Ilustración en general), la idea del “mal salvaje” frente a ladel “buen salvaje” de Rousseau en el concepto del progreso, el papel que adquieren                                                            1Así lo definía Eyleen Apeelbaum en el obituario que le dedicó en el Journal of Post Keynesian Economics, Vol. 1,No. 3 (Spring, 1979), pp. 123-125. Entre otros méritos Appelbaum destaca que “Two of his books, Studies in theLabour Theory of Value (1956) and Economics and Ideology (1967) form an essential part of the intellectual capitalshared by serious Marxist and radical thinkers, whatever their political distinctions”
  3. 3. los estudios comparativos y la sensación de que el hombre y sus instituciones erantambién “obra de sus circunstancias” (p.1).Para un historiador el libro está muy bien estructurado y construido. Como vemos, seremonta a los antecedentes más lejanos (“la prehistoria de la T4E”), continua con loque considera el desencadenante de la Teoría, (“Al principio todo el mundo eraAmérica”) para continuar en los dos capítulos siguientes con la exposición de sucontenido por boca de sus protagonistas, exposición que será completada por sus“seguidores” en el capítulo V, y finaliza analizando la influencia de esta teoría en laeconomía y la poesía además de mostrar las primeras críticas a lo que se habíaconvertido en pensamiento dominante a fines del s. XVIIIHemos visto, pues, como Meek nos da los mimbres con los que se trenzará la teoría.Pero aunque los mimbres existan no podemos hacer una cesta sin que se rompan,hace falta más, hace falta agua que los ablandé y un cestero que sepa cómohacerlo. Para el autor este desencadenante que hace posible que surja la T4E es lacada vez más abundante literatura sobre el “salvaje” americano. Por eso nos resalta,entre otros, los trabajos de Acosta, Ogylby y Lafitau (p. 42-64) que no solo se hicieronpreguntas sobre el origen de estos pobladores sino que ofrecieron posibles respuestas.De estos estudios bebieron los autores que, de manera casi simultánea en Escocia yFrancia, fijaron los pilares de la T4E, siendo los primeros “cesteros” que elaboran enfirme la teoría Turgot y Smith. Sobre el pensamiento de ambos Meek realiza el mismocamino que para su obra en general: sigue paso a paso la construcción de la teoríaanalizando como surgen en sus discursos los primeros indicios de la Teoría hasta quedarcomplemente fijada en sus escritos. Es de destacar el conocimiento y la erudición quemuestra Ronald Meek sobre la vida y obra de estos personajes, y su capacidad parabucear en sus escritos y ofrecernos todas las pistas que son de interés para su estudio.Cuando llegamos a estas dos grandes figuras lo hacemos tras haber visto como hanido madurando diversos conceptos y premisas, tales como los ya nombrados sobre laimportancia de la forma de subsistencia como motor de cambio o la posibilidad deque estos estadios hayan sido consecutivos. A ello se unen las disquisiciones sobre elorigen de los americanos, en las que se ha ido fijando la idea de que condiciones“iguales” producen “respuestas iguales” por parte de los humanos, lo que da pie a laintroducción de conjeturas en el análisis. El autor no se queda en la mera exposición de los hechos, sino que también intentahacernos comprender el porqué del buen recibimiento de estas nuevas teoríasrevolucionarias para su época. Así, a los condicionantes que suponían las distintasformulaciones que ya hemos nombrado sobre la propiedad, el motor de cambio y laquerella antiguos/modernos, añade, en primer lugar, “la rapidez del progresoeconómico contemporáneo” y el propio contraste en el desarrollo de distintas zonasde sus países que ellos mismos podían observar (p.126). En segundo lugar nos exponeun componente ideológico, ya que la idea de progreso desde una sociedad como laAmérica, sin instituciones, sin desigualdad aparente, etc. hasta una sociedad como laactual, les sirve para justificar la existencia de estas propias instituciones. Tal vezechamos de menos que profundicé algo más en estos aspectos, ya que desde elpunto de vista historiográfico, podemos encontrar, como dijo Juan José Carreras, que“Había interés por superar el paradigma de la historia-crónica, buscando
  4. 4. regularidades y abriéndose a conceptos generalizantes 2 ”. Aunque esta misma idea sepuede inferir cuando Meek habla de que fueron los primeros autores que creyeron enla posibilidad de la introducción de leyes en el devenir de la historia.No debemos entender este libro de Meek como una isla entre sus principales líneas deinvestigación, centradas en el Marx y en la economía clásica, ya que en diversospárrafos, tanto cuando reproduce los escritos de estos clásicos como cuando aportasus propias reflexiones, podemos vislumbrar una camino hacia el establecimiento delmaterialismo histórico de Marx, cuyo pensamiento, dice Meek, “no forma uncompartimento estanco sin relación con una historia previa […]” 3Y no solo del campo del marxismo encontramos “prehistorias” en la T4E sino quepodemos entrever el inicio de otros debates que todavía siguen vivos. De esta forma,las divergentes teorías sobre el origen de la población americana nos pueden recordarpolémicas vigentes en prehistoria y antropología entre difusionismo cultural vsevolucionismo cultural autóctono. Y la polémica sobre el uso y validez de lasconjeturas para el estudio de la historia, (como en el discurso de Adam Smith entreotros, muy criticado por Dugald Stewart en p. 116 y pp. 228-232) la polémica lapodemos equiparar como antecedente de la discusión entre Historiadores ySociólogos sobre la validez de la abstracción en el estudio histórico y la consiguienteposibilidad del establecimiento de leyes generales. Para Ronald Meek y en el caso dela T4E la crítica al uso de las conjeturas es exagerada ya que “la mayoría la aceptaronsólo cuando se vieron obligados a hacerlo” (p.233) y, a pesar de reconocer que estasconjeturas estaban contaminadas de cierto presentismo y eurocentrismo, consideraque la magnitud de las acusaciones basadas en este hecho son desproporcionadas(p.238).Por último, otra de las virtudes que nos aporta este libro es que nos muestra de maneraespléndida como se produce el nacimiento de una teoría, como se gesta y de quémanera el diálogo entre autores y disciplinas diversas construye y asienta unpensamiento novedoso que acaba convertido en dominante. Pero si vamos un pocomás allá, veremos que el libro nos enseña cómo en este tiempo se ponen los cimientosde unas ciencias cuyo objeto de estudio no es otro que el del hombre en sociedad.Con estos mimbres no solo se desarrolló la teoría de los cuatro estadios, sino quetambién se comienza a trenzar la cesta que contiene disciplinas tan cercanas como lasociología, la historia social y la historia económica.                                                            2 HISTORIA de Aragón: Economía y Sociedad/ Juan José Carreras… [et al]. Zaragoza: Institución « Fernando elCatólico», 1996. p. 13 (Edición electrónica: http://ifc.dpz.es/recursos/publicaciones/19/33/_ebook.pdf )3 “Meek rejected the view that Marxs ideas formed a self-contained system with neither a prior history nor thepossibility of subsequent development” en Ronald L. Meek, July 27, 1917-August 18, 1978. Eileen Appelbaum.Journal of Post Keynesian Economics, Vol. 1, No. 3 (Spring, 1979), p. 124.

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