RECENSIÓNCRÍTICALa protesta deun pueblo.Acción colectiva yorganización obrera.Madrid 1901-1923Autor: Francisco Sánchez Pér...
ÍNDICE - INTRODUCCIÓN. El autor y la época      2 - ESTRUCTURA Y CONTENICO DE LA OBRA      3 - PRINCIPALES IDEAS Y TESIS D...
INTRODUCCIÓNEl autorFrancisco Sánchez Pérez es Profesor Asociado de Historia Contemporánea deldepartamento de Humanidades:...
momento de auge, puesto que se estaba produciendo un momento derenovación historiográfica por el aporte de nuevas fuentes ...
Centra su estudio en Madrid sobre todo por el “olvido historiográfico” que hasufrido para este periodo y esta temática.Así...
cierta pasividad (casi complacencia) de las fuerzas del orden y sirven comomecanismo corrector de injusticias.Pero, con el...
pequeñas, aisladas y circunscritas a talleres” y ligadas a “organizacionesobreras sólidas” pero que se perdían con facilid...
o, simplemente, como los empleados de banca, cuya única forma de protestaque les era posible, la impulsiva, no concordaba ...
también un condicionante del resultado que producen estos cambios en elMadrid de principios de siglo.Pero Francisco Sánche...
a los desarrollos de las formas de protesta general que se dieren durante estetiempo en Madrid.Otro aspecto que nos propor...
publicación de tesis, sobre todo para facilitar investigaciones futuras de otroshistoriadores, creo que además de una pues...
Próxima SlideShare
Cargando en…5
×

RECENSIÓN CRÍTICA La protesta de un pueblo. Acción colectiva y organización obrera.

1.196 visualizaciones

Publicado el

RECENSIÓN CRÍTICA
La protesta de un pueblo.
Acción colectiva y organización obrera.
Madrid 1901-1923
Autor: Francisco Sánchez Pérez
ISBN: 84-934759-0-4
Páginas: 426 páginas
Fecha de publicación: diciembre 2005
Formato: 17 x 24 cm

Publicado en: Educación
0 comentarios
0 recomendaciones
Estadísticas
Notas
  • Sé el primero en comentar

  • Sé el primero en recomendar esto

Sin descargas
Visualizaciones
Visualizaciones totales
1.196
En SlideShare
0
De insertados
0
Número de insertados
403
Acciones
Compartido
0
Descargas
10
Comentarios
0
Recomendaciones
0
Insertados 0
No insertados

No hay notas en la diapositiva.

RECENSIÓN CRÍTICA La protesta de un pueblo. Acción colectiva y organización obrera.

  1. 1. RECENSIÓNCRÍTICALa protesta deun pueblo.Acción colectiva yorganización obrera.Madrid 1901-1923Autor: Francisco Sánchez PérezISBN: 84-934759-0-4Páginas: 426 páginasFecha de publicación: diciembre 2005Formato: 17 x 24 cm Asignatura H. de Madrid Contemporáneo. Profesora: Dª. Gloria Nielfa Facultad de Geografía e Historia de la UCM. Curso 2011-2012 Alumno: Francisco Gracia 0
  2. 2. ÍNDICE - INTRODUCCIÓN. El autor y la época 2 - ESTRUCTURA Y CONTENICO DE LA OBRA 3 - PRINCIPALES IDEAS Y TESIS DEFENDIDAS 7 - VALORACIÓN DE LA APORTACIÓN 8 - CONCLUSIÓN Y COMENTARIO PERSONAL 9 1
  3. 3. INTRODUCCIÓNEl autorFrancisco Sánchez Pérez es Profesor Asociado de Historia Contemporánea deldepartamento de Humanidades: Historia, Geografía y Arte de la UniversidadCarlos III de Madrid. Es licenciado en Geografía e Historia (Sección: HistoriaContemporánea), por la Universidad Complutense de Madrid desde junio de1986. Desde 1994 es doctor con premio extraordinario con la tesis "Protestacolectiva y cambio social en los umbrales del siglo XX. Madrid 1914-1923",dirigida por D. Ángel Bahamonde Magro. Está tesis es la base sobre la que en2005 se publicó el libro que ahora nos ocupa, editado por la Fundación LargoCaballero.Cuando nos disponemos a realizar una breve reseña de un autor que nos esdesconocido, podemos caer en la tentación, como he hecho al principio, dereflejar las primeras líneas que nos encontramos en la solapa de un libro o enlos primeros resultados de algún buscador de Internet, pero lo que más nospuede ayudar para conocerlo es acudir a un currículo académico que nosmuestre, a través de las publicaciones del autor, los congresos en los que haparticipado, etc., que nos muestre cuáles son sus áreas de interés.Atendiendo a estas razones, si analizamos el currículo de Francisco Sánchezobservaremos que es un historiador social por antonomasia, puesto que tantoen su tesis, como en la mayor parte de sus líneas de investigación y suspublicaciones, su objeto de estudio es la clase obrera y, en concreto, susformas de protesta y acción colectiva.Además de la etiqueta de historiador social y de su interés por la investigaciónpura, su trayectoria nos muestra que se interesa, y mucho, por la pedagogía,algo que queda claro cuando observamos que compagina su actividad deprofesor de universidad con la de Instituto, y que completa esta pasión siendoel autor de varios manuales para el alumnado.Cuando analizamos su obra debemos estar atentos también a la influenciaque tiene en ella el momento y el entorno en el que le ha tocado vivir, porquecomo dice Hobsbawm, “hablamos como hombres y mujeres de un tiempo yun lugar concretos”1. Lo que también nos puede servir para entender elporqué en sus líneas de investigación aparecen categorías como movimientossociales o la ciudad de Madrid como marco espacial. Así, vemos queFrancisco Sánchez se licenció en Historia en la Universidad complutense en elaño 1986, por lo que cursó su carrera a principios de los años 80, un momentoclave en la historiografía contemporánea española, que tras el desiertoprovocado por la dictadura que había hecho que la historia del movimientoobrero español se escribiera desde el extranjero, ahora experimentaba un1 Hobsbawm, E. J. “Historia del s. XX” p. 13. Editorial Crítica. Madrid 1995 2
  4. 4. momento de auge, puesto que se estaba produciendo un momento derenovación historiográfica por el aporte de nuevas fuentes y nuevas preguntas,sobre todo en lo que a estudios del movimiento obrero se refiere.Además el prólogo de este libro está firmado por D. Ángel Bahamonde Magro,profesor y director de tesis del autor y gran estudioso de la ciudad de Madrid,lo que nos da pistas sobre su interés por la ciudad de Madrid, algo por otraparte nada raro en la Contemporánea española, caracterizada por una“ingente historiografía de carácter local y regional.”2La época.Este libro nos traslada al Madrid de principios de siglo. El propio título de la obranos sitúa el objeto de estudio entre 1901-1923, aunque el autor no duda, tantoen la introducción como en los sucesivos capítulos, en echar la vista haciaatrás para entender el momento del que nos habla.Ese Madrid de principios de siglo se nos presenta en continua transición, enproceso de cambio, algo que observaremos muy bien cuando expliquemos laprimera parte de la obra, dedica a la propia ciudad. A finales del s. XIXtodavía perduran los ecos del antiguo régimen, y la entrada de Madrid en els. XX será, como en Europa, muy lenta y pausada, por lo que también paraMadrid podemos hablar de un “siglo corto” que tiene su punto de arranquedurante la Gran Guerra, ya que a pesar de que España permaneció neutral,no fue ajena a sus efectos, que se dejaron notar en la economía y sociedadespañola y, también y de manera especial, en Madrid y en la configuraciónde su clase obrera.ESTRUCTURA DE LA OBRAYa en la introducción de su estudio, que no es otra cosa que unos brevesdescriptores de lo que nos vamos a encontrar en cada capítulo, aprovecha elautor para enmarcar la obra en el contexto histórico en el que se desarrolla, elMadrid de principios del s. XX, y para anunciar la línea maestra sobre la quepivota su libro: las “olas” de protesta popular como motor de cambio yprogreso, que “resultan la espina dorsal de la evolución social del mundocontemporáneo”3.El interés de este intervalo temporal viene dado por tratarse de un momentode cambio, un mundo dual y en transición entre el ámbito preindustrial eindustrial y, debido a esto, de un cambio en las formas de protesta popular.2 Forcadell, C. “La fragmentación espacial en la historia contemporánea: la historia regional/local y eltemor a la síntesis” Studia Historica. Historia contemporánea, 13-14 /1995-1996)3 Sánchez Pérez, F. “La protesta de un pueblo. Acción colectiva y organización obrera. Madrid 1901-1923” Fundación Largo Caballero, 2005 Madrid. Pág. XX 3
  5. 5. Centra su estudio en Madrid sobre todo por el “olvido historiográfico” que hasufrido para este periodo y esta temática.Así pues, nos encontramos con que la ciudad de Madrid no es solo el marcogeográfico donde tienen lugar los hechos objeto de estudio (la protestapopular) sino que la propia ciudad se convierte en sujeto activo que influye enla evolución de esas formas de protesta. Por eso en la primera parte de lascuatro que componen este libro, Francisco Sánchez realiza un exhaustivoanálisis de cómo encontraba la ciudad a principios de siglo, y vemos, al igualque pasaba cuando nos enmarca el momento histórico, que la ciudadtambién se encuentra en un proceso de transición no culminado, por lo quetambién tenemos un mundo dual, con pervivencias del modo de vida ruralfrente a la cada vez más implantada forma de vida urbana, una sociedadencaminada hacia al capitalismo pero en la que existen “elementos depervivencia del antiguo régimen.Es de destacar que el autor no se limita a la mera descripción del espacio enel que se da su objeto de estudio (la forma de protesta) sino que tiene lacapacidad para relacionar urbanismo y sociedad, poniendo de manifiestotanto los cambios que el “progreso” realiza en el urbanismo como los que estastransformaciones urbanísticas producen en las formas de trabajo y, porextensión, en las asociaciones de obreros, como ocurre con la construcción dela Gran Vía, el Metro, etc.Situado el marco espacio-temporal, al que ha añadido las gentes que vivenen Madrid y sus ocupaciones, el autor salta a la segunda parte, que analizaminuciosamente las protestas del pan, último reducto de una forma deprotestas en vías de extinción: el motín de subsistencia. El autor echa la vistaatrás todo lo que sea necesario para que seamos capaces de entender lo quenos está contando, en este caso una forma de protesta con mucha“tradición” en Madrid que, como ya demostró Thompson para el caso inglés,tiene más que ver con el criterio de lo que es justo (economía moral) que conel hambre. Para Sánchez Pérez la turba es capaz de corregir injusticias que elpropio gobierno no tiene fuerza para solucionar.Analiza detenidamente los motines de 1907 y 1914, también las diversasprotestas que se produjeron por el alza de precios debido a la Gran Guerra(1914-1917) para llegar a su agonía, que se produce no sin antes un estallidofinal en 1919, que para el autor es el pistoletazo de salida del bienio del “virus”huelguístico. Estos motines, aunque lo puedan parecer, no los producen masasincontroladas, si no que saben muy bien lo que hacen y ejercen una violenciaselectiva en función de sus intereses.Tenían unas características similares que se repiten a lo largo de los tiempos: lasprotagonistas y las que inician los tumultos son las mujeres, suelen comenzar enlunes, normalmente se inician en los barrios bajos y de ahí se extienden haciaarriba, por la tarde se une “los hombres” que salen de trabajar, cuentan con 4
  6. 6. cierta pasividad (casi complacencia) de las fuerzas del orden y sirven comomecanismo corrector de injusticias.Pero, con el paso de los años algunos factores cambian (baja la lenidad de lasautoridades) y se van sumando otros que les insuflan un contenido máspolítico, algo que se debe principalmente a los socialistas, que organizan,paralelas a los disturbios “tradicionales”, campañas “modernas” (“Pan, Luz yTranvías, Maura no, Guerra de Marruecos, etc.) culminadas con huelgas de 24horas y mítines, a lo que suman su presencia en el ayuntamiento, que seconvierte en un canal para elevar la protesta popular al consistorio.Una vez que ha analizado la protesta de los consumidores madrileños, el autorestudia, en la tercera parte, las protestas del trabajo, primero desde el planoteórico y después descriptivo, en los que la forma de protesta por excelenciava a ser la huelga.No se puede hablar de las protestas del trabajo en España sin hablar de laCasa del Pueblo y de la UGT. Tampoco en Madrid. La Casa del Pueblo de lacalle Piamonte fue inaugurada en 1908. Ahí tenían su sede la mayoría de lasasociaciones de oficio, muchas vinculadas a la UGT socialista, lo que hace quetodas ellas compartan una estrategia similar: “la importancia de laorganización, la prudencia reivindicativa y la existencia de un horizontepolítico”4 para todas sus reivindicaciones económicas.Estas tres premisas, “cobertura, provisión y prudencia”, van a marcar el modode afrontar la protesta desde la UGT y sus afines, convirtiendo la huelga en elúltimo recurso a utilizar como arma de protesta. Por otro lado, históricamentela UGT se había impregnado de cierto apoliticismo, con el fin de ser capaz deatraer más trabajadores para luego “educarlos” en el socialismo, por lo quetodavía, a principios de siglo, era reticente a huelgas de carácter general.En este capítulo hace un repaso a las sociedades obreras radicadas en laCasa del Pueblo, ligadas al mundo de los oficios más que al de la industria,impregnadas todas ellas de las formas de hacer de la UGT. Pero conforme nosadentramos en el siglo XX, la UGT también experimenta, a partir de 1914, unproceso de cambio y adaptación a los nuevos tiempos, se hace más política,se organiza mejor y contempla incluso la huelga general entre sus formas deprotesta.En esta tercera parte también incluye un apartado descriptivo sobre el tipo dehuelgas que se realiza en el periodo, su duración, el número de trabajadoresque participa, si terminan con éxito o no; lo que permite al autor teorizar sobreel cambio en el “tipo” de huelgas a lo largo del tiempo y su influencia en elresultado de las mismas. Así, establece que hasta 1919-1920 “las huelgas son4 Sánchez Pérez, F. “La protesta de un pueblo. Acción colectiva y organización obrera. Madrid 1901-1923” Fundación Largo Caballero, 2005 Madrid. Pág. 107 5
  7. 7. pequeñas, aisladas y circunscritas a talleres” y ligadas a “organizacionesobreras sólidas” pero que se perdían con facilidad. Por el contrario en el bieniode 1919-1920 encuentra el punto de inflexión por el que las huelgas pasan a unprimer plano: son más grandes, más numerosas y más breves; de industria lamayoría.Vista la teoría y esbozado un panorama general de la acción colectiva, elautor aumenta la potencia la lente con que observa su objeto de estudio y nosacerca a la experiencia particular de los sectores más importantes dentro dela clase obrera madrileña. Esto lo recoge en la cuarta y última parte de suestudio, la más extensa, tal vez porque sea donde entra en más detalles ydonde se exponen en casos particulares todas las prácticas que nos haexplicado en el capítulo anterior.Aquí, Francisco Sánchez pone la lupa en lo que él denomina “los cuatro palos”de la baraja sindical: los tipógrafos, los panaderos, los albañiles y el transporte 5.La descripción para cada palo sigue el mismo esquema: antecedentes, cómoafecta la guerra a su sector, cómo se comportan durante el virus de huelgasde 1918-19 y el posterior reflujo. En todos estos casos podemos observarprocesos similares de formación de grandes sindicatos de industria partiendode las atomizadas asociaciones de oficio, donde una asociaciónpredominante arrastra a las demás, con muchos tiras y aflojas, en los que semezclan intereses contrapuestos, donde tan pronto el pez grande tiene miedode que al unirse se lo coman los peces chicos, como al contrario.Se trata de procesos no exentos de tensiones y pasos atrás que, en ocasiones,hacen que amplios sectores, como el de la madera, salgan de la órbita de laUGT. A pesar de ello, veremos la conformación de tres grandes sindicatos deindustria: La FLE (Federación Local de la Edificación), el SAB (Sindicato de ArtesBlancas) y la Federación Gráfica Española, que a pesar de los cambios sufridosvan a mantener, sobre todo, el espíritu prudente de las primeras asociacionesde obreros.Capítulo aparte merecen para el autor los ”refractarios”, sectores donde lapenetración de la UGT había sido desde antaño difícil. Aquí tenemos a lostranviarios, los dependientes, los trabajadores de “cuello duro”, losfuncionarios, etc. Todos ellos alejados de la UGT, en unos casos porque sontrabajadores que sufren relaciones casi feudo-vasalláticas más que laborales,como los dependientes o tenderos, o donde corporaciones ejercían unaférrea vigilancia para despedir a trabajadores asociados, como en los tranvías5 […] la baraja de la casa del pueblo debía haber tenido cuatro palos. Tres ya los vimos estabanrepartidos: los oros para el carisma de los tipógrafos, las copas para la incontinencia de los panaderos ylas espadas para la vasta tropa de los albañiles, carpinteros y cerrajeros […]. El palo restante deberíahaber sido el transporte urbano, encarnado en los trabajadores de los tranvías Sánchez Pérez, F. “Laprotesta de un pueblo. Acción colectiva y organización obrera. Madrid 1901-1923” Fundación LargoCaballero, 2005 Madrid. Pág. 325, nota 357. 6
  8. 8. o, simplemente, como los empleados de banca, cuya única forma de protestaque les era posible, la impulsiva, no concordaba con las tácticas de la UGT. Apesar de todo, veremos como en todas ellas prende el virus de las huelgas y laprotesta popular, siendo ellas las protagonistas del reflujo de la ola y de lasformas más avanzadas de protesta social.Un estudio tan amplio como el que nos presenta Francisco Sánchez Pérez nopodía terminar sin una conclusión, la cual, a pesar de su brevedad, es tancertera como lo ha sido el conjunto de la obra. Realiza una buena síntesis de loque hemos visto y, no menos importante, esboza una proyección de cómoeste momento histórico repercute en las décadas siguientes.PRINCIPALES IDEAS Y TESIS DEFENDIDASA lo largo del resumen del contenido del libro, he ido esbozando las principalesideas que el autor defiende. Teniendo como trasfondo el ciclo de protesta y elcambio, son varias las ideas fuerza que discurren a lo largo de los capítulos.Ante todo nos hace un retrato de un mundo dual entre lo antiguo y lo nuevo,pero que cada vez, y en todos los ámbitos de la protesta social, deja atrás unmundo de talleres y oficios para pasar a otro de industria y servicios.Hay que destacar la metáfora del ciclo de protestas que asoló Madrid vistocomo una “ola” que se lleva por delante una forma de protestas, la del motín,ligado a “conflictos preindustriales, para encumbrar una nueva forma deprotesta, la huelga, ligada al “conflicto industrial”. Esa ola se gesta y cogeimpulso en los años de la Gran Guerra, rompe en el bienio 1919-1920 (los añosdel “virus” de las huelgas) pero mantiene un reflujo muy importante en los años1921-1923, sobre todo en sectores hasta entonces inmunes al virus de la huelgay el asociacionismo. Son estos años en los que Francisco Sánchez pone elacento de su investigación, cuya “cicatriz en la memoria colectiva” como unperiodo inconcluso hará reverdecer la protesta en la década de los 30.A lo largo de este recorrido queda patente la influencia y la importancia de laidiosincrasia de una organización, la UGT, renuente al principio a entender lahuelga como un fin en sí mismo por influencia de su origen Pablista, entre otrosfactores. Sánchez Pérez le da la importancia que se merece a unaorganización nacida en el siglo XIX que se hace adulta en este primer terciodel XX, sin renunciar del todo a los valores con los que nació.Para terminar este repaso a las ideas que nos plantea el autor, retomo la queconsidero principal, expuesta en la introducción, que considera la protestapopular como motor de cambio. Sí que podemos afirmar, por lo expuesto ensu obra que, como poco, esta protesta es un acelerante espectacular de loscambios que se producen en el Madrid de este primer tercio de siglo y 7
  9. 9. también un condicionante del resultado que producen estos cambios en elMadrid de principios de siglo.Pero Francisco Sánchez no se queda en la mera descripción de estos hechos,sino que también los explica, y recurre para ello a causas exógenas (contagiobolchevique, fiebre tercerista, etc.) pero sobre todo a causas endógenas yparticulares que se dan en la ciudad de Madrid, que tienen que ver, comohemos apuntado, con los cambios que se producen y en cómo los obrerosresponden a ellos.VALORACIÓN DE LA APORTACIÓNEl movimiento obrero en España está muy bien estudiado desde los pionerosestudios de Tuñón de Lara que comienzan a regar el desierto español de lahistoria social en España, propiciado, como en tantos otros campos, por losaños oscuros de la dictadura española, que hizo que la historia españolaestuviera basada en la una historia medieval llena de mitos, dejando pocoespacio para la contemporánea, centrado en la entonces vieja historiapolítica dejando a la historia social literalmente en el exilio, ya que solo erapracticada por aquellos historiadores que estaban fuera de España.Desde entonces, han sido muchos los estudios, tanto a nivel peninsular comoregional y local, que han tratado diversos aspectos de la historia delmovimiento obrero español. Los estudios sobre el movimiento obrero españolse dan en el exilio desde la década de los 60 del pasado siglo, dondedestacan estudios como los ya dichos de Tuñón de Lara, C. Martí, J. Termes, A.Elorza y J. Álvarez Junco, entre otros. Más tarde, en los 80 se suman autorescomo C. Forcadell, Pérez Ledesma y un largo etcétera al que todavía hoy sesiguen sumando historiadores. Sobre los estudios parciales existentes sobreMadrid o sobre colectivos obreros particulares no me voy a extender, remito ala magnífica bibliografía que expone Francisco Sánchez Pérez en estapublicación.Así pues, ¿tiene cabida y aporta algo nuevo una obra sobre las formas deprotesta del movimiento obrero en Madrid a principios del siglo pasado?Aunque parezca difícil, yo apostaría por contestar afirmativamente a lapregunta. Por un lado, y como apunta el propio autor en su introducción, se haestudiado con profundidad este periodo en Barcelona, Andalucía, Asturias,Euskadi, etc. mientras que, por el contrario, Madrid carecía de un estudiogeneral y en profundidad del mismo intervalo de tiempo, tal vez por no ser,aparentemente, un momento tan violento como los nombrados. Así, nosencontramos con algún estudio parcial de determinados conflictos(dependientes, artes gráficas, etc.) pero no con una visión global que atienda 8
  10. 10. a los desarrollos de las formas de protesta general que se dieren durante estetiempo en Madrid.Otro aspecto que nos proporciona información sobre la oportunidad de estaobra lo podemos observar en la procedencia y tratamiento de las fuentes. Sipara la primera parte, la que nos sitúa en el Madrid de la época, son lamayoría de carácter secundario, en cuantos entramos, a partir de la segundaparte, en el objeto de estudio propiamente dicho (las formas de protesta enMadrid a principios de siglo) la mayoría de las fuentes son de carácterprimario, sobre todo prensa y documentos de la época, entre los que megustaría destacar por el lado de la prensa, El Socialista, auténtico boletín oficialdel PSOE y la UGT y gran cronista de la época, como por el lado de losdocumentos, la documentación del Instituto para la Reforma Social (IRS).También me gustaría recalcar el buen uso que realiza el autor de fuentesliterarias de la época, como por ejemplo la obra de Arturo Barea. Estás fuentesprimarias son completadas en esta parte de la investigación (parte II, III y IV dellibro) con estudios sobre aspectos parciales del objeto de su investigación ytambién con estudios generales que caracterizan la época y el movimientoobrero españolCONCLUSIÓN Y COMENTARIO PERSONALMagna obra de Francisco Sánchez Pérez sobre las formas de protesta yorganización colectiva de los obreros de principios del siglo XX en Madrid. Unejemplo de tesis doctoral bien elaborada, con una buena búsqueda ytratamiento de fuentes y una no menos ejemplar puesta de largo de lainformación que nos proporcionan estas fuentes sobre el papel.Tal vez, como ya he adelantado al realizar el Estado de la Cuestión, una de susgrandes virtudes sea el aprovechamiento mayúsculo que realiza de lasfuentes. Si la labor del historiador ha de ser la de acercarse a la verdad através de fuentes verificables, se puede decir que el autor es un historiador conmayúsculas.Por la tanto, pocas pegas se le puede poner a esta obra, aunque seguro quelos críticos con el peso que la historia local tiene en la historiografía españolacuestionarían la oportunidad de la obra o rebuscarían en ella para encontrarun modelo de la formación de la clase obrera española en el laboratorio deMadrid, pero, al igual que Thompson, creo que la pretensión de Sánchez Pérezes analizar una realidad local, que no requiere de modelos y sí de gobernar lasfuentes para demostrar cuál era la realidad existente en ese tiempo y en eselugar.Tal vez, si quisiéremos añadir alguna crítica, debamos hacerlo sobre la propiavirtud de la obra, su magnitud. Aunque soy un acérrimo defensor de la 9
  11. 11. publicación de tesis, sobre todo para facilitar investigaciones futuras de otroshistoriadores, creo que además de una puesta en común de las mismas en elámbito académico sería necesario llegar a un público más amplio, por lo quesería bueno y conveniente acompañar estos ambiciosos estudios con versionesmás narrativas que permitan ese acercamiento. Porque en muchas ocasiones,los historiadores no saben (sabemos) distinguir entre publicación científica ydivulgación. Y tan importante es la una como la otra, sobre todo si esta últimase asienta sobre una buena base de investigación.Por eso tal vez debamos caminar hacia lo que Hobsbawm denominó “hautevulgarisation” cuyo “lector ideal será el formado teóricamente, el ciudadanointeligente y culto, que no siente una mera curiosidad por el pasado, sino quedesea saber cómo y por qué el mundo [en este caso Madrid y las formas deprotestas que en él se dieron] ha llegado a ser lo que es hoy y hacia dóndeva.”6Si la intención de este libro es “divulgar” y explicar cómo se dio el paso de unaforma de protesta y acción colectiva “antigua” a una moderna tal vez seaexcesivamente pesado para el lector medio, al que le pueden abrumar lascifras y los datos que, sin embargo, tanto sentido le dan a la obra cuando lalee un Historiador. Aún así, la obra de Francisco Sánchez Pérez es un espejo enel debiéramos mirarnos todos los aprendices de historiador a la hora deafrontar una investigación.6 Hobsbawm, E. J. “La era de la revolución. 1789-1848”. Labor Universitaria. 1991. Pág. 5 Prefacio. 10

×