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Español 
Primer grado L E C T U R A S
Español. Primer grado. Lecturas fue elaborado por el Programa Nacional para el Fortalecimiento de la Lectura y la Escritura 
en la Educación Básica, con la colaboración de la Dirección General de Materiales y Métodos Educativos, 
ambos de la Subsecretaría de Educación Básica y Normal de la Secretaría de Educación Pública. 
Dirección del proyecto 
Margarita Gómez Palacio 
Autores 
Laura V. González Guerrero 
Elia del Carmen Morales García 
Ana Rosa Díaz Aguilar 
Gregorio Hernández Zamora 
María Esther Salgado Hernández 
Revisión 
Lucía Jazmín Odabachian Bermúdez 
Beatriz Rodríguez Sánchez 
Fernando Bernal Acevedo 
Colaboración 
Zoila Balmes Zúñiga 
Jorge Aníbal Coss Valdés 
Laura Silvia Iñigo Dehud 
Coordinación editorial 
Elena Ortiz Hernán Pupareli 
María Beatriz Villarreal González 
Cuidado de la edición 
José Manuel Mateo Calderón 
Supervisión técnica 
Alejandro Portilla de Buen 
Portada 
Diseño: Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos 
Ilustración: Juguete de barro de Metepec, s/f 
Gouache sobre papel 22 x 20 cm 
Roberto Montenegro, (1887-1968) 
Centro Nacional de Conservación y Registro 
del Patrimonio Artístico Mueble– INBA 
Fotografía: Javier Hinojosa 
Primera edición, 1997 
Segunda edición, 1998 
Tercera edición, 2001 (ciclo escolar 2002-2003) 
D.R. © Secretaría de Educación Pública, 1998 
Argentina 28, colonia Centro, 
06020, México, D.F. 
ISBN 970-18-6814-5 (Obra general) 
970-18-6815-3 
Impreso en México 
D I S T R I B U C I Ó N G R AT U I TA - P R O H I B I D A S U V E N TA 
Servicios editoriales 
CIDCLI 
Coordinación editorial e iconográfica: 
Patricia van Rhijn y Rocío Miranda 
Diseño: 
Rogelio Rangel 
Annie Hasselkus 
Antonio Sierra 
Evangelina Rangel 
Ilustración: 
Gloria Calderas 
Juan Ezcurdia 
Laura Fernández 
Luis Guerrero 
Claudia Legnazzi 
Leonid Nepomniachi 
Reproducción fotográfica: 
Rafael Miranda 
Preprensa 
Trónix preprensa digital 
Ana Ochoa 
Guadalupe Pacheco 
Maribel Suárez 
Gerardo Suzan 
Tané, arte y diseño S.A. 
Fabricio Vanden Broeck
La serie Español. Primer grado está formada por tres nuevos 
libros de texto gratuitos: Lecturas, Actividades y Recortable. 
Fueron elaborados en 1997 y sustituyen a todos los materiales 
que, hasta el ciclo 96-97, se venían utilizando en las escuelas 
primarias para esta asignatura y grado. 
El libro de Lecturas es el eje articulador de los nuevos 
materiales. Con base en los textos que reúne se plantean 
ejercicios y juegos en los libros de Actividades y Recortable. 
La elaboración de estos materiales estuvo a cargo 
de maestros y especialistas cuya propuesta didáctica recupera, 
tanto resultados de investigaciones recientes sobre la adquisición 
de la lengua escrita y el desarrollo de habilidades 
comunicativas en los niños, como la amplia experiencia 
docente acumulada a lo largo de varios años por muchos 
profesores de este ciclo escolar. 
Las maestras y los maestros de primer grado contarán además 
con el nuevo libro para el maestro de Español, que incluye 
recomendaciones puntuales sobre el uso de los materiales 
dirigidos a los alumnos, las formas en que éstos se articulan 
y las maneras de vincular los otros libros de texto gratuitos 
del grado con los procesos de enseñanza de la lectura 
y la escritura. Este libro para el maestro se suma a la nueva 
edición del Avance programático y al Fichero. Actividades 
didácticas, previamente distribuidos. Los tres materiales, 
en conjunto, ofrecen los apoyos necesarios para que 
los profesores desempeñen adecuadamente su labor docente 
en este campo. 
La renovación de los libros de Español forma parte del 
proceso general para el mejoramiento de la calidad de la 
enseñanza primaria que desarrolla el gobierno de la República. 
Para que esta tarea de renovación tenga éxito, 
es indispensable mantener actualizados los materiales, a partir 
de las observaciones que surjan de su uso y evaluación. Para 
ello, son necesarias las opiniones de los niños y los maestros 
que trabajarán con estos libros, así como las sugerencias 
de las madres y los padres de familia que comparten 
con sus hijos las actividades escolares. 
La Secretaría de Educación Pública necesita sus 
recomendaciones y críticas. Estas aportaciones serán 
estudiadas con atención y servirán para que el mejoramiento 
de los materiales educativos sea una actividad 
sistemática y permanente. 
Presentación
Índice 1 Paco el Chato 7 
2 Saltan y saltan 13 
3 ¡Socorro! 19 
4 La cucaracha comelona 26 
5 El rey de los animales 32 
6 Los changuitos 37 
7 ¿Qué le pasó a María? 42 
8 La estrellita fugaz 47 
9 El viaje 52 
10 La casita del caracol 56 
11 Los tres deseos 64 
12 ¡A que te pego! 71 
13 El gato bombero 76 
14 Rufina la burra 82 
15 Ricitos de Oro y los tres osos 90 
16 El camión 100
17 Cuenta ratones 109 
18 Los tres cabritos y el ogro tragón 118 
19 Un huevo saltarín 127 
20 No oigo, no oigo: soy de palo 132 
21 El malora del corral 139 
22 Mariposa de papel 146 
23 La viejita y los quesos 153 
24 El teatro 159 
25 Los pececitos de colores 168 
26 La gallinita ciega 173 
27 La tierra de arena 177 
28 La bicicleta 184 
29 Los músicos de Bremen 188 
30 Un nuevo hermanito 195 
31 El sombrero de la bruja 200 
32 Una planta en el estómago 206 
33 Los zapatos del novio 212 
34 El gato con botas 219 
35 El doctor Milolores 226 
36 ¡Se cayó el circo! 231 
37 El viento 236 
38 El lobo y las cabritas 243 
39 Robinson Crusoe 249
7 
1 Paco el Chato
L i b r o d e l e c t u r a s 8 
Paco el Chato vivía 
en un rancho. 
Al cumplir seis años 
Paco debía entrar 
a la escuela. 
Para eso su papá 
lo llevó a la ciudad, 
donde vivía su abuelita.
1 • P a c o e l C h a t o 9 
Al llegar a la escuela, el primer día de clases, 
la abuelita le dijo: 
—A la salida me esperas en la puerta. 
Paco esperó un rato, 
después empezó a caminar 
y se perdió.
L i b r o d e l e c t u r a s 10 
Paco se asustó y empezó a llorar. 
Un policía le preguntó su nombre, 
su apellido y su dirección.
1 • P a c o e l C h a t o 11 
Paco no sabía ni su apellido ni su dirección. 
El policía llevó a Paco a la estación de radio 
para que avisaran que ahí estaba.
L i b r o d e l e c t u r a s 12 
La abuelita de Paco oyó el aviso 
y fue a buscarlo. 
Paco se alegró y prometió 
aprender su nombre completo 
y su dirección.
13 
2 Saltan y saltan
L i b r o d e l e c t u r a s 14 
Saltan y saltan 
y vuelven a saltar, 
al bosque encantado 
quieren llegar. 
Saltan y saltan 
y vuelven a saltar 
los siete enanitos 
en el pajar.
2 • S a l t a n y s a l t a n 15 
Uno se cansa 
y se queda atrasito, 
otro se enferma 
y se va despacito. 
Saltan y saltan 
y vuelven a saltar 
los cinco enanitos 
que quedan nomás.
L i b r o d e l e c t u r a s 16 
Otro se pierde 
por el camino 
y otro se sienta 
a comer pepino. 
Saltan y saltan 
y vuelven a saltar 
los tres enanitos 
que quedan nomás.
2 • S a l t a n y s a l t a n 17 
Otro se pasma 
y se queda dormido, 
otro se tropieza 
y está mal herido. 
Saltan y saltan 
y vuelven a saltar, 
un solo enanito 
al bosque va a llegar.
L i b r o d e l e c t u r a s 18 
La reina Enanita 
lo estaba esperando 
y la boda en grande 
se está celebrando.
19 
3 Los animales cantores
L i b r o d e l e c t u r a s 20 
Estaba la rana muy cerca del agua, 
cuando contenta se puso a cantar, 
vino la garza y la hizo callar. 
rana 
garza
3 • L o s a n ima l e s c a n t o r e s 21 
Estaba la garza muy cerca del agua, 
cuando contenta se puso a cantar, 
vino la zorra y la hizo callar. 
garza 
zorra
L i b r o d e l e c t u r a s 22 
Estaba la zorra muy cerca del agua, 
cuando contenta se puso a cantar, 
vino el osito y la hizo callar. 
zorra 
osito
3 • L o s a n ima l e s c a n t o r e s 23 
Estaba el osito muy cerca del agua, 
cuando contento se puso a cantar, 
osito 
vino el leopardo y lo hizo callar. 
leopardo
L i b r o d e l e c t u r a s 24 
Estaba el leopardo muy cerca del agua, 
cuando contento se puso a cantar, 
vino el gorila y lo hizo callar. 
leopardo 
gorila
3 • L o s a n ima l e s c a n t o r e s 25 
Estaba el gorila muy cerca del agua, 
cuando contento se puso a cantar, 
entonces ni el diablo lo hizo callar. 
gorila 
diablo
26 
La cucaracha comelona 
4
4 • L a c u c a r a c h a c ome l o n a 27 
A una cocina sucia y descuidada 
con restos de dulces 
y hasta de carne asada, 
un día llegó muy burlona 
una cucaracha comelona. 
Y con paso veloz 
saboreó un plato de arroz.
L i b r o d e l e c t u r a s 28 
Por la estufa se apresura 
y salta al bote de basura. 
¡Qué banquete delicioso! 
¡Por aquí hay un chicloso!
4 • L a c u c a r a c h a c ome l o n a 29 
En la cocina sigue buscando 
y hasta la mesa llega volando. 
¡Y se encuentra un piloncillo 
y un sabroso jamoncillo!
L i b r o d e l e c t u r a s 30 
La cucaracha tanto comió, 
que una indigestión le dio. 
Pero un té de manzanilla 
se receta la muy pilla. 
Y a la cocina regresa 
por un helado de fresa.
4 • L a c u c a r a c h a c ome l o n a 31 
El piojo y la pulga 
El piojo y la pulga se van a casar, 
no se han casado por falta de maiz. 
Tiro lo tiro tiro liro liro 
Tiro lo tiro tiro liro la. 
Responde el gorgojo desde su maizal: 
—Hágase la boda que yo doy el maiz. 
Tiro lo tiro tiro liro liro 
Tiro lo tiro tiro liro la. 
Salta el ratón desde el ratonal: 
—Amarren al gato que yo iré a apadrinar. 
Tiro lo tiro tiro liro liro 
Tiro lo tiro tiro liro la. 
Salta la pulga que se desafina: 
—Tráiganme unas naguas, yo seré madrina. 
Tiro lo tiro tiro liro liro 
Tiro lo tiro tiro liro la. 
Se acabó la boda, hubo mucho vino, 
se soltó el gatito y se comió al padrino. 
Tiro lo tiro tiro liro liro 
Tiro lo tiro tiro liro la. 
Fragmento de una canción humorística del Charro Gil. Cancionero mexicano, 2a ed., México, SEP-Trillas, 1990, p. 21 (Libros del Rincón, Espiral).
32 
5 El rey de los animales
5 • E l r e y d e l o s a n ima l e s 33 
En medio del castillo había un trono. 
Si alguien duraba tres días sentado en el trono, 
se convertía en rey de los animales. 
Un día llegó el ratón y dijo: —Yo seré 
el rey —y se sentó en el trono. 
En medio de la selva había un castillo.
L i b r o d e l e c t u r a s 34 
Al día siguiente un gato llegó maullando, 
asustó al ratón y gritó: —Yo seré 
el rey —y se sentó en el trono. 
Un día después un perro llegó ladrando, 
asustó al gato y gritó: —Yo seré 
el rey —y se sentó en el trono.
5 • E l r e y d e l o s a n ima l e s 35 
Al día siguiente un león llegó rugiendo, 
asustó al perro y gritó: —Yo seré 
el rey —y se sentó en el trono. 
Al otro día, un elefante llegó barritando, 
asustó al león y gritó: —Yo seré 
el rey —y se sentó en el trono.
L i b r o d e l e c t u r a s 36 
De pronto el ratón regresó y chilló 
tan fuerte que asustó al elefante. Durante 
tres días el ratón permaneció en el trono. 
Entonces llegaron todos los animales 
y admirados por la fuerza de 
voluntad del ratón lo coronaron rey.
37 
6 Los changuitos 
Para empezar a leer • CONAFE
L i b r o d e l e c t u r a s 38 
Dicen que los changos 
no usan sombreros. 
Porque los changuitos 
les hacen agujeros. 
Dicen que los changos 
no usan corbatas. 
Porque los changuitos 
las pisan con las patas.
6 • L o s c h a n g u i t o s 39 
Dicen que los changos 
no usan camisas. 
Porque al caminar 
los changuitos se las pisan. 
Dicen que los changos 
no usan pantalones. 
Porque los changuitos 
están muy petacones.
L i b r o d e l e c t u r a s 40 
Dicen que los changos 
no usan zapatos. 
Porque los changuitos 
caminan como patos. 
Dicen que los changos 
no usan calcetines. 
Porque los changuitos 
los usan de patines.
6 • L o s c h a n g u i t o s 41 
Dicen que los changos 
no usan calzoncillos. 
Porque los changuitos 
los dejan amarillos. 
¡Qué bien que les viene, 
qué bien que les va, 
que viva la vida 
y ja, ja, ja, ja!
42 
¿Qué le pasó a María? 
7
7 • ¿Qu é l e p a s ó a Ma r í a ? 43 
Un día María amaneció de mal humor. 
Le dolía la cabeza. 
No quería comer. No quería jugar 
y tampoco quería ir a la escuela. 
Entonces, como María 
no quería comer, 
empezó a adelgazar.
L i b r o d e l e c t u r a s 44 
Los papás de María pensaron que estaba 
enferma, porque María estaba de mal humor, 
no quería comer, 
no quería ir a la escuela 
y no quería jugar.
7 • ¿Qu é l e p a s ó a Ma r í a ? 45 
Entonces los papás de María 
la llevaron con el doctor 
y el doctor dijo que María tenía lombrices. 
El doctor explicó que a veces 
tenemos lombrices porque 
no nos lavamos las manos 
antes de comer. 
Para que a María se le quitaran 
las lombrices, el médico le dio 
unas medicinas. 
María se tomó las medicinas 
y después de una semana 
María ya se sentía mejor.
L i b r o d e l e c t u r a s 46 
El médico se alegró mucho 
de que María ya no tuviera lombrices 
y le dijo que ya estaba curada. 
También le dijo que se tenía 
que lavar las manos muy bien 
antes de comer. 
María ya se había curado.
47 
8 La estrellita fugaz
L i b r o d e l e c t u r a s 48 
Mi mamá nos dijo un día que cuando 
viéramos una estrella fugaz 
pidiéramos un deseo. 
Ayer en la noche salí al jardín 
y vi una estrellita fugaz. Entonces 
pedí un deseo. El deseo que pedí 
fue hacer un viaje espacial. 
Después me fui a mi cama 
y me dormí. De pronto me 
despertó una intensa luz. 
Era una estrellita fugaz 
y la estrellita fugaz 
me dijo: —Ven y sube 
a uno de mis picos, 
te llevaré de paseo.
8 • L a e s t r e l l i t a f u g a z 49 
Salimos volando y en un instante 
estábamos en medio del espacio. 
Había muchas estrellas de todos 
colores y muy a lo lejos se veía 
la Tierra y la Luna. También vimos 
un cometa con su cola larga 
y plateada. 
Yo le dije a la estrellita que quería 
ir a Marte, pero ella me dijo que, 
para llegar a Marte, había que pasar 
por la región de los asteroides 
y que los asteroides son como unas piedrotas 
con las que podemos chocar. 
Pero Estrellita era muy veloz y podía esquivar 
a los asteroides. ¡Qué susto me di! 
Finalmente llegamos a Marte, 
todo era rojo y desierto.
L i b r o d e l e c t u r a s 50 
De pronto empezó a verse una luz muy brillante. 
—¡Vámonos rápido! —me dijo Estrellita—, 
es el Sol que va saliendo. Si nos ve, me castigará 
por andar cumpliendo los deseos de los niños. 
De regreso a casa, 
Estrellita me explicó 
que el Sol tiene 
nueve planetas 
que giran 
alrededor de él, 
uno es la Tierra.
8 • L a e s t r e l l i t a f u g a z 51 
Antes de llegar 
a la Tierra pasamos 
cerca del satélite Morelos, 
que México mandó al espacio. 
Llegamos a casita y Estrellita me dio 
un beso. Me dijo que me portara bien 
y que algún día volveríamos a pasear 
por el cielo.
56 
10 La casita del caracol
1 0 • L a c a s i t a d e l c a r a c o l 57 
Un día el gusanito decidió 
ir a la casa de otros animales 
para pedirles que lo dejaran 
vivir con ellos. 
En un terreno abandonado 
vivían muchos animales. 
Entre ellos vivía un gusanito 
que no tenía casa.
L i b r o d e l e c t u r a s 58 
Primero fue a un hormiguero y dijo: 
—Hormiguita, yo no tengo casa. 
¿Me dejarías vivir contigo? 
—Bueno —dijo la hormiguita—, si quieres 
te puedes quedar, pero te prevengo 
que a las hormigas nos gusta comer gusanitos.
1 0 • L a c a s i t a d e l c a r a c o l 59 
El gusanito, espantado, se fue 
al estanque de los peces y dijo: 
—Pececito, yo no tengo casa. 
¿Me dejarías vivir contigo? 
—Bueno —dijo el pececito—, si quieres 
te puedes quedar, pero te prevengo 
que a los peces nos gusta comer gusanitos.
L i b r o d e l e c t u r a s 60 
El gusanito, espantado, se subió 
a un árbol y vio un agujero de ardillas. 
Entonces se acercó y dijo: 
—Ardillita, yo no tengo casa. 
¿Me dejarías vivir contigo? 
—Bueno —dijo la ardillita—, 
si quieres te puedes quedar, 
pero te prevengo que a las ardillas 
nos gusta comer gusanitos.
1 0 • L a c a s i t a d e l c a r a c o l 61 
El gusanito, espantado, siguió subiendo al árbol, 
llegó a un nido de pájaros y dijo: 
—Pajarito, yo no tengo casa. 
¿Me dejarías vivir contigo? 
—Bueno —dijo el pajarito—, si quieres 
te puedes quedar, pero te prevengo 
que a los pájaros nos gusta comer gusanitos.
L i b r o d e l e c t u r a s 62 
El gusanito, espantado, se cayó del árbol, 
se encontró con un duendecillo y dijo: 
—Amiguito, yo no tengo casa. 
¿Me dejarías vivir contigo? 
—Ven —dijo el duendecillo—, 
aquí hay muchas casas vacías, 
pero son redondas.
1 0 • L a c a s i t a d e l c a r a c o l 63 
Y así, desde aquel día el gusanito 
se transformó en caracol. 
Mete primero la cola y deja tu cabeza 
afuera, así te puedes llevar tu casa 
a donde quieras.
71 
12 ¡A que te pego! 
Mary França • Eliardo França 
Editora ática • Libros del Rincón SEP
L i b r o d e l e c t u r a s 72 
El gato viene de allá. 
El gallo viene de acá. 
El gato dijo: 
—¿Vamos a pegarle al ratón? 
El gallo dijo: 
—¡Vamos!
1 2 • ¡ A q u e t e p e g o ! 73 
El gallo dijo: 
—¡Tú te vas por allá y yo 
me voy por acá! 
Y el gato dijo: 
—¡No! ¡Yo me voy por acá y tú 
te vas por allá!
L i b r o d e l e c t u r a s 74 
El gallo dijo: 
—¡No seas necio! 
Y el gato dijo: 
—¡El necio eres tú!
1 2 • ¡ A q u e t e p e g o ! 75 
El gallo le pegó al gato. 
El gato le pegó al gallo. 
Y allá, a lo lejos, 
el ratón reía, reía.
76 
13 El gato bombero
1 3 • E l g a t o b o m b e r o 77 
Cuando Rino nació, estaba muy chiquito 
y muy flaco. —Este gatito tan feo 
no lo quiero —dijo la señora de la casa, 
y se lo regaló a un niño 
que era hijo de un panadero. 
Cuando el panadero vio al gatito, 
se enojó y le dijo a su hijo: 
—Yo no quiero gatos en la panadería, 
así es que ¡fuera de aquí!
L i b r o d e l e c t u r a s 78 
El niño, muy triste, regaló a Rino 
a una amiguita suya, que era hija 
de un carnicero. Cuando el carnicero 
vio al gatito se enojó y le dijo a su hija: 
—Yo no quiero gatos en la carnicería, 
así es que ¡fuera de aquí! 
La niña regaló a Rino 
a una vecina que era hija 
de un señor que tenía 
una juguetería.
1 3 • E l g a t o b o m b e r o 79 
Cuando el señor vio al gatito 
se enojó y le dijo a su hija: 
—Yo no quiero gatos en la juguetería, 
así es que ¡fuera de aquí! 
La niña dijo: —Voy a dejar a Rino 
afuera de la juguetería y le traeré 
leche y comida todos los días. 
Rino creció mucho y se volvió 
un gatito muy lindo y gordo.
L i b r o d e l e c t u r a s 80 
Una noche, cuando Rino dormía 
afuera de la juguetería, sintió 
un olor a humo y empezó a maullar. 
Maulló tan fuerte, tan fuerte, 
que vino un policía y llamó a los bomberos. 
Los bomberos apagaron el fuego 
de la juguetería y, cuando se iban, 
un bombero vio al gatito y preguntó: 
—¿De quién es este gatito?—. 
El policía le contestó: 
—Es un gatito callejero. Él avisó 
que la juguetería se estaba quemando.
1 3 • E l g a t o b o m b e r o 81 
El bombero dijo: 
—Me lo llevaré a mi casa 
y así él me avisará si hay algún incendio.
82 
14 Rufina la burra
1 4 • R u f i n a l a b u r r a 83 
Rufina la burra 
quería ser famosa. 
Al pasar el circo por el pueblo, 
vio a una orgullosa cebra 
y quiso ser como ella.
L i b r o d e l e c t u r a s 84 
Un día, cuando pintaban la cerca, 
se recargó sin hacer ruido. 
Así, cuando don Lorenzo 
pasó la brocha...
1 4 • R u f i n a l a b u r r a 85 
¡Rufina quedó convertida 
en una hermosa cebra! 
Esa noche escapó del corral 
y se fue al circo.
L i b r o d e l e c t u r a s 86 
RUFINA 
LA CEBRA BAILARINA 
Se imaginaba la marquesina: 
Rufina, la cebra intrépida. 
Y corrió y corrió tejiendo sueños 
en su cabeza.
1 4 • R u f i n a l a b u r r a 87 
De pronto, una gota de agua 
cayó en su nariz. 
Empezaba a llover 
y buscó refugio.
L i b r o d e l e c t u r a s 88 
Pero fue en vano... 
la lluvia despintó 
sus rayas blancas. 
Cansada, mojada y triste, 
Rufina volvió al corral.
1 4 • R u f i n a l a b u r r a 89 
Ahí le contó a un burro amigo su historia. 
—¡Pero qué ocurrencia el querer ser cebra, 
si eres tan bonita! —le dijo. 
Y los dos 
empezaron a reír.
90 
15 Ricitos de Oro y los tres osos
1 5 • R i c i t o s d e O r o y l o s t r e s o s o s 91 
Había una vez tres osos 
que vivían en el bosque: 
papá oso, mamá osa 
y el pequeño osito.
L i b r o d e l e c t u r a s 92 
Un día Ricitos de Oro se perdió 
en el bosque y descubrió 
la casa donde vivían los tres osos. 
Cuando los osos no estaban, 
Ricitos de Oro entró a la casa.
1 5 • R i c i t o s d e O r o y l o s t r e s o s o s 93 
Ricitos de Oro probó la sopa 
del plato grande. 
—¡Ay! —gritó—. Esta sopa 
está muy caliente. 
Ricitos de Oro probó la sopa 
del plato mediano. 
—¡Brrr! Esta sopa está helada.
L i b r o d e l e c t u r a s 94 
Y se la comió toda. 
Después de comer, Ricitos de Oro 
quiso dormir un poco. 
Ricitos de Oro probó la sopa 
del plato pequeño. 
—¡Mmm! Esta sopa está deliciosa.
1 5 • R i c i t o s d e O r o y l o s t r e s o s o s 95 
Se acostó en la cama grande y dijo: 
—¡Está durísima! 
Entonces se acostó en la cama 
mediana y dijo: 
—¡Está muy blanda! 
Por último, se acostó 
en la cama pequeña. 
Era tan cómoda 
que se quedó dormida.
L i b r o d e l e c t u r a s 96 
Los osos regresaron a su casa. 
Papá oso dijo: 
—¡Alguien ha probado mi sopa!
1 5 • R i c i t o s d e O r o y l o s t r e s o s o s 97 
Mamá osa dijo: 
—¡Alguien ha probado mi sopa también! 
El osito dijo: 
—¡Alguien se ha comido toda mi sopa!
L i b r o d e l e c t u r a s 98 
Mamá osa dijo: —¡Alguien ha dormido 
en mi cama también! 
El osito gritó: —¡Alguien está 
durmiendo en mi cama! 
Los tres osos, tristes y hambrientos, 
decidieron irse a la cama. 
Papá oso dijo: —¡Alguien ha dormido 
en mi cama!
1 5 • R i c i t o s d e O r o y l o s t r e s o s o s 99 
Ricitos de Oro despertó. 
Al ver a los osos saltó de la cama 
y salió corriendo sin parar.
100 
16 El camión 
Colibrí 
Primeros cuentos 
Libros del Rincón SEP
1 6 • E l c a m i ó n 101 
¡Por fin llegó el camión! Todos se apresuran a subir.
L i b r o d e l e c t u r a s 102 
El camión atraviesa la ciudad.
1 6 • E l c a m i ó n 103 
Una señora teje, la niña mira por la 
ventana y un señor escucha el radio.
L i b r o d e l e c t u r a s 104 
El camión se aleja de la ciudad.
1 6 • E l c a m i ó n 105 
Los pasajeros, asombrados, preguntan: 
—¿A dónde vamos? ¡Queríamos ir al Zócalo!
L i b r o d e l e c t u r a s 106 
El chofer contesta: —Este camión no va 
al Zócalo. ¿No leyeron el letrero?
1 6 • E l c a m i ó n 107 
¡Qué distraídos! Ahora tienen que regresar 
caminando a la ciudad.
L i b r o d e l e c t u r a s 108 
¿A qué camión subirán esta vez?
109 
17 Cuenta ratones 
Ellen Stoll Walsh
L i b r o d e l e c t u r a s 110 
Un esplendoroso día, varios ratones 
se divertían en el campo. Cautelosos, se 
cuidaban de las serpientes. Pero cuando 
les dio sueño se olvidaron de ellas... 
y se echaron una siesta. 
Mientras dormían, una serpiente 
hambrienta andaba buscando comida. 
En su camino encontró un frasco 
grande y bonito. —Llenaré de comida 
este frasco —se dijo.
1 7 • C u e n t a r a t o n e s 111 
No tardó mucho en hallar tres ratones: 
pequeños, calientitos y apetitosos, estaban 
profundamente dormidos. 
—Primero los contaré y luego me los comeré 
—dijo la serpiente—. ¡Cuenta ratones! 
Uno... dos... tres. 
Los metió en el frasco. Pero tenía mucha 
hambre. No le bastaban tres ratones.
L i b r o d e l e c t u r a s 112 
Pronto encontró cuatro más: pequeños, 
calientitos y apetitosos, estaban 
profundamente dormidos. 
Y los contó: —Cuatro... cinco... seis... 
siete—. Pero tenía mucha, mucha 
hambre, y no le bastaban siete ratones.
1 7 • C u e n t a r a t o n e s 113 
Finalmente, halló otros tres ratones: 
pequeños, calientitos y apetitosos, 
estaban profundamente dormidos. 
Y los contó: —Ocho...nueve...diez. 
Diez son suficientes. Ahora, pequeños, 
calientitos y apetitosos ratones, me los 
comeré —dijo la serpiente.
L i b r o d e l e c t u r a s 114 
—Espera —replicó uno de los ratones—. 
El frasco aún no está lleno. Y mira 
el ratonzote que se ve allá. 
La serpiente era muy glotona. Presurosa, 
se fue a atrapar al ratonzote.
1 7 • C u e n t a r a t o n e s 115 
Cuando la serpiente se fue, los ratones 
inclinaron el frasco hacia un lado, luego 
hacia el otro, hasta que lo volcaron.
L i b r o d e l e c t u r a s 116 
—Diez, nueve, ocho, siete, seis, cinco, 
cuatro, tres, dos, uno. 
Los ratoncitos se contaron al revés 
y corrieron a casa.
1 7 • C u e n t a r a t o n e s 117 
La serpiente llegó adonde estaba 
el ratonzote, que no era tal, 
sino una fría y dura piedra. 
Y cuando regresó el frasco estaba vacío.
118 
18 Los tres cabritos y el ogro tragón
1 8 • L o s t r e s c a b r i t o s y e l o g r o t r a g ó n 119 
Había una vez tres cabritos que vivían 
en un verde pastizal. 
Un día el pastizal comenzó 
a secarse y los cabritos tuvieron 
que irse al otro lado del río.
L i b r o d e l e c t u r a s 120 
Pero debajo del puente vivía 
Mazodientes, un ogro tragón. 
Así que los cabritos hicieron 
un plan para poder cruzar.
1 8 • L o s t r e s c a b r i t o s y e l o g r o t r a g ó n 121 
Primero fue el cabrito chico. 
Al verlo, el ogro gritó: —¡Qué rica 
cena voy a tener! ¡Te voy a comer! 
Y el cabrito contestó: 
—No te apures, soy tan chico 
que no alcanzo ni para taparte 
una muela. Espera a mi hermano, 
que es más grande que yo.
L i b r o d e l e c t u r a s 122 
El ogro esperó al siguiente cabrito 
y cuando lo vio gritó: —¡Uy, qué rica 
cena voy a tener! ¡Te voy a comer! 
—No pierdas tu tiempo —dijo 
el cabrito mediano—. Atrás viene mi 
hermano, que es más gordo, sabroso 
y jugoso que yo.
1 8 • L o s t r e s c a b r i t o s y e l o g r o t r a g ó n 123 
El ogro decidió esperar. 
Cuando vio al mayor de los cabritos, 
sus ojos brillaron y gritó: 
—¡Pero qué banquete me voy a dar!
L i b r o d e l e c t u r a s 124 
—Si me quieres comer, deja tu mazo 
y sube a pelear —contestó el cabrito. 
Mazodientes dejó su mazo 
y subió al puente.
1 8 • L o s t r e s c a b r i t o s y e l o g r o t r a g ó n 125 
Entonces el cabrito corrió y le dio 
un golpe tan fuerte que Mazodientes cayó 
al río y se lo llevó la corriente. 
—¡Eso les pasa a los avorazados! —le gritó 
el cabrito grande.
L i b r o d e l e c t u r a s 126 
Nunca más se supo del ogro Mazodientes. 
Y desde entonces los cabritos pudieron comer 
felices en el verde pastizal del otro lado del río.
127 
19 Un huevo saltarín
L i b r o d e l e c t u r a s 128 
Una vez una gallina encontró 
un huevo grandote en su nido. 
De pronto, el huevo desapareció.
1 9 • U n h u e v o s a l t a r í n 129 
Al poco tiempo, una pata le dijo 
a la gallina: —Encontré un huevo 
grandote en mi nido y no sé 
de quién es. 
Otro día, llegó una pava diciendo: 
—¿Quién habrá puesto un huevo 
grandote en mi nido? 
Nadie sabía de dónde había llegado 
aquel huevo que saltaba 
de nido en nido.
L i b r o d e l e c t u r a s 130 
Pasó el tiempo, y una mañana nacieron 
los pollitos en el nido de la gallina. 
Los patitos nacieron en el nido 
de la pata. 
Los pavitos nacieron en el nido 
de la pava.
1 9 • U n h u e v o s a l t a r í n 131 
Y del travieso huevo saltarín... 
¡Nació un avestruz!
132 
20 No oigo, no oigo: soy de palo
2 0 • No o i g o , n o o i g o : s o y d e p a l o 133 
Luisito era un niño muy enojón. 
Por todo se enojaba. 
Pero cuando más se enojaba era 
cuando le pedían hacer mandados, 
dar recados o cuidar a sus hermanitos.
L i b r o d e l e c t u r a s 134 
Cuando le hablaban, Luisito se tapaba 
las orejas y decía: 
—No oigo, no oigo: soy de palo. 
Y con eso se hacía el tonto. 
Luisito se enojaba tanto que pensaba: 
—Ojalá que ya nadie me hablara.
2 0 • No o i g o , n o o i g o : s o y d e p a l o 135 
Y un día, Luisito amaneció con mucha 
fiebre. Le dolían mucho los oídos y no 
podía oír lo que decían los demás. 
Prendió el televisor para ver a los 
artistas, pero no pudo oír nada. 
Entonces se preocupó mucho.
L i b r o d e l e c t u r a s 136 
Vino el doctor a verlo y le recetó 
gotas y pastillas. 
Luisito duró ocho días sin oír nada. 
Luisito estaba muy triste 
porque estaba enfermo.
2 0 • No o i g o , n o o i g o : s o y d e p a l o 137 
No podía salir a jugar y no podía oír a los demás.
L i b r o d e l e c t u r a s 138 
A los ocho días Luisito se alivió. 
Luisito estaba muy contento. 
Y desde ese día, nunca volvió a decir: 
—No oigo, no oigo: soy de palo.
139 
21 El malora del corral 
Para empezar a leer • CONAFE
L i b r o d e l e c t u r a s 140 
Había una vez un perro 
que se creía el dueño de todo. 
Al caminar por el rancho decía: 
—¡Soy el más bravo y valiente de aquí! 
Se pasaba el día tirado de panza. 
Y para divertirse, molestaba 
a todos los animales.
2 1 • E l m a l o r a d e l c o r r a l 141 
Una mañana fue y le ladró 
a las vacas, que asustadas 
tiraron la leche. 
Después se acercó a los cerdos 
y les gruñó tan fuerte que los pobres 
resbalaron una y otra vez.
L i b r o d e l e c t u r a s 142 
Al día siguiente, correteó al gato 
hasta el palomar. 
En el patio quedó el perro 
rodeado de plumas y el gato colgando 
de una rama.
2 1 • E l m a l o r a d e l c o r r a l 143 
Por la tarde encontró a los guajolotes 
comiendo en el corral. 
Dio un gran salto y cayó sobre el maíz. 
Fue tal el susto que los guajolotes chocaron 
unos contra otros.
L i b r o d e l e c t u r a s 144 
Todos los animales querían desquitarse, 
pero le tenían miedo. 
Ya nadie salía a pasear. 
Hasta que una tarde, la gallina 
sacó a comer a sus pollitos.
2 1 • E l m a l o r a d e l c o r r a l 145 
El perro apareció ladrando 
y la gallina, en vez de huir, 
lo recibió a picotazos. 
—¡A mí no me asustas, gordo malora! 
—le dijo muy enojada. 
Adolorido, buscó dónde esconderse. 
Y desde ese día no volvió a asustar a nadie.
146 
22 Mariposa de papel 
Para empezar a leer • CONAFE
2 2 • M a r i p o s a d e p a p e l 147 
En lo más alto de un cerro, donde 
el viento sopla fuerte, vivía un niño 
llamado Oceloti. 
Un día, Oceloti se despertó muy 
temprano para esperar a su papá 
que llegaba de viaje.
L i b r o d e l e c t u r a s 148 
Cuando su papá llegó 
empezó a repartir los regalos. 
—¿A mí qué me trajiste? —preguntó 
Oceloti.
2 2 • M a r i p o s a d e p a p e l 149 
—Una hoja de papel —contestó 
su padre. 
El niño fue corriendo a buscar 
sus pinceles y se puso a pintar.
L i b r o d e l e c t u r a s 150 
Oceloti dibujó una flor de cuatro pétalos 
y a cada uno le puso un color distinto. 
Así, la hoja de papel se convirtió 
en una flor que tenía todos los colores 
que embellecen al mundo. 
Cuando el niño terminó de pintar, 
quiso ir a la casa de su abuelo 
para mostrarle la flor.
2 2 • M a r i p o s a d e p a p e l 151 
Pero a medio camino un remolino de viento 
le quitó su hoja y se la llevó volando. 
Mientras la hoja volaba por el aire, 
Oceloti imaginó que la flor era una mariposa. 
Entonces pensó que si la ataba 
a un hilo para que no 
se la llevara el viento, 
podría elevarse muy alto.
L i b r o d e l e c t u r a s 152 
Llegó a la casa de su abuelo, le pidió 
un hilo, lo amarró a la hoja y salió 
para hacerla volar. 
Fue así como Oceloti inventó 
el papalote.
153 
23 La viejita y los quesos
L i b r o d e l e c t u r a s 154 
Una viejita llamada Matilde tenía 
una cabra que daba mucha leche. 
Con la leche de la cabra hacía quesos 
y los vendía en el mercado.
2 3 • L a v i e j i t a y l o s q u e s o s 155 
Julián, el vecino, también hacía quesos, 
pero sus cabras daban menos leche 
que la cabra de la viejita. 
Todos los días, mientras ordeñaba 
sus cabras, Julián se preguntaba 
muy enojado: —¿Cómo hará la viejita 
para hacer tantos quesos con la leche 
de una sola cabra?
L i b r o d e l e c t u r a s 156 
Una noche, mientras todos dormían, 
Julián entró al corral de la casa 
de la viejita, dejó una cabra de su 
rebaño y se llevó la cabra de Matilde. 
Por la mañana, cuando Matilde 
se levantó a ordeñar su cabra, se dio 
cuenta de que se la habían cambiado. 
Sin embargo, esta cabra dio tanta 
leche como la otra.
2 3 • L a v i e j i t a y l o s q u e s o s 157 
—¿Así que hiciste muchos quesos 
con la leche de mi cabra? 
Al mediodía, Matilde encontró a Julián 
en el mercado y le dijo:
L i b r o d e l e c t u r a s 158 
—Ya ves, te llevaste mi cabra, 
pero no mi secreto. 
El secreto no es la cabra, 
sino la alegría con la que hago 
mi trabajo. 
—No —respondió Julián—. Sólo me dio 
leche para un queso.
159 
24 El teatro 
Guillermo Solano Flores 
Ojos abiertos • Trillas
L i b r o d e l e c t u r a s 160 
Mis amigos y yo haremos una obra de teatro. 
Queremos representar una historia 
de castillos, naves espaciales y planetas.
2 4 • E l t e a t r o 161 
En la historia de la obra hay brujas, hadas, 
dragones, duendes y astronautas.
L i b r o d e l e c t u r a s 162 
Cada niño representará un personaje. 
Yo seré el mago.
2 4 • E l t e a t r o 163 
En los ensayos, cada uno aprende 
lo que tiene que decir. 
A mí me toca decir: —¡Tripitú tripitú! 
¡Que aparezca el dragón azul!
L i b r o d e l e c t u r a s 164 
Por fin llega el día en que hay que 
actuar. El público espera, el telón se 
abre... ¡y empieza la función!
2 4 • E l t e a t r o 165 
Hay muchos personajes: gigantes 
enojones, tías lloronas y diablos risueños. 
Todo es de mentira, pero actuamos 
como si fuera de verdad.
L i b r o d e l e c t u r a s 166 
El final de la obra es lo mejor: el astronauta 
llega a su planeta, salva al dragón azul 
y se casa con la princesa de cristal.
2 4 • E l t e a t r o 167 
Al terminar la obra, el público aplaude mucho. 
Todos los actores agradecemos contentos 
los aplausos. ¡La obra ha sido un éxito!
168 
Los pececitos de colores 
25
2 5 • L o s p e c e c i t o s d e c o l o r e s 169 
En una gran bahía, había muchos animales marinos. 
Había animales grandes como las ballenas, 
medianos como los delfines y chiquitos 
como los pececitos grises.
L i b r o d e l e c t u r a s 170 
Un día llegó un pececito de colores. 
Era un pececito Arco Iris. 
Los pececitos le preguntaron: 
—¿Quién te dio esos colores? 
El pececito Arco Iris dijo que era un secreto. 
Los otros pececitos también querían 
tener colores. 
—Yo quiero ser rojo —dijo uno. 
—Yo quiero ser azul —dijo otro. 
—Y yo amarillo —dijo el más chiquito. 
—Bueno —dijo el pececito Arco Iris—, 
si me hacen rey les diré mi secreto. 
—Está bien —dijeron todos. 
Si nos dices tu secreto, te haremos rey.
2 5 • L o s p e c e c i t o s d e c o l o r e s 171 
El pececito Arco Iris dijo: 
—Tienen que ir a la cueva Rayo de Sol. 
Y para entrar tienen que pasar por un túnel 
muy oscuro, donde hay muchos peligros. 
Los más valientes dijeron: 
—¡Vamos, hay que arriesgarse! 
Y siguieron al pececito Arco Iris hasta 
la entrada del túnel.
L i b r o d e l e c t u r a s 172 
Después de mucho nadar, llegaron 
al final de la cueva. 
En el techo de la cueva había 
un agujero por donde entraba un rayo 
de sol. Toda la cueva estaba iluminada. 
Y de pronto, un chorro de agua cayó 
como cascada. 
Entonces se formó un arco iris y todos 
los pececitos quedaron pintados, 
cada uno de distinto color. 
Felices, regresaron a su casa. 
Coronaron al pececito Arco Iris como rey. 
Todos los animales de la bahía hicieron 
una gran fiesta.
173 
26 La gallinita ciega
L i b r o d e l e c t u r a s 174 
Óscar y sus hermanos, Rosa y Víctor, 
inventaron un juego. 
Le taparon los ojos a Rosa para que 
“a ciegas” tratara de encontrarlos. 
Los niños le gritaban: —¡Gallinita ciega, 
a que no me atrapas! 
Entonces Rosa intentó correr tras ellos, 
pero como no veía se tropezó y se cayó. 
La niña se lastimó las dos rodillas, 
los dos codos y hasta la nariz. 
Óscar y Víctor llevaron a Rosa con su 
mamá para que la curara. Después, 
Rosa les dijo: —Vamos a jugar otra 
vez, pero un juego en el que pueda 
tener los ojos muy abiertos. 
—Bien pensado —dijo la mamá—, 
porque la vista es un sentido 
muy valioso.
2 6 • L a g a l l i n i t a c i e g a 175 
Y tú... ¿Qué sabes de los ojos? 
No todas las personas tienen los ojos 
del mismo color. 
Pero no importa el color de los ojos, 
con ellos podemos ver muchas cosas. 
Algunas personas necesitan lentes 
cuando tienen problemas para ver las 
cosas que están cerca. Otras personas 
los necesitan para ver las cosas 
que están lejos. 
Sólo cuando hay luz podemos ver 
claramente los colores y las formas 
de las cosas.
L i b r o d e l e c t u r a s 176 
Los párpados se cierran rápidamente 
cuando hay viento o cuando la luz 
es muy fuerte. 
Las pestañas impiden la entrada de 
basuras y las lágrimas lavan los ojos. 
Lloras cuando te entra una basurita 
en el ojo y también cuando estás triste. 
Hay instrumentos, como la lupa, 
para ver mejor las cosas pequeñas. 
Otros instrumentos, como el telescopio, 
sirven para ver lo que está lejos. 
Tus ojos te permiten ver muchas cosas. 
¡Cuídalos!
177 
27 La tierra de arena 
Para empezar a leer • CONAFE
L i b r o d e l e c t u r a s 178 
Hace mucho tiempo sólo existía 
el mar y el cielo. 
Un día el Señor del Viento decidió crear 
la tierra, pero necesitaba un poco de 
arena del fondo del mar. 
Al enterarse, los animales marinos 
quisieron ayudar. 
Así que se reunieron para ver quién 
nadaba mejor. 
Como el viaje era muy largo, no invitaron 
a la tortuga. —Es muy lenta —dijeron.
2 7 • L a t i e r r a d e a r e n a 179 
Así, el primero en bajar 
fue el camarón, pero como era 
tan pequeño se cansó muy rápido 
y mejor se regresó. 
Después siguió el tiburón, 
pero a medio viaje le dio hambre 
y se puso a cazar peces.
L i b r o d e l e c t u r a s 180 
En tercer lugar bajó el pulpo, 
sólo que se aburrió y prefirió irse 
con el calamar. 
Por último fue la ballena, quien nadó 
velozmente, pero casi al llegar 
se quedó dormida.
2 7 • L a t i e r r a d e a r e n a 181 
Total, que ninguno logró llegar. 
Y subieron muy tristes a ver 
al Señor del Viento. 
Entonces vieron que la tortuga 
se acercaba con mucha prisa.
L i b r o d e l e c t u r a s 182 
—¿De dónde vienes? —le preguntó el 
Señor del Viento. 
—Traía la arena, pero se me cayó 
—contestó con tristeza. 
—Con la que queda en tus aletas 
alcanza —dijo el Señor del Viento, 
quien tomó los granos y los regó 
por todas partes.
2 7 • L a t i e r r a d e a r e n a 183 
De los granos de arena surgieron 
las playas, los campos y las montañas. 
En agradecimiento, el Señor del Viento 
permitió que la tortuga fuera la primera 
en tocar la tierra. 
Y desde entonces se le ve por todas partes.
La bicicleta 
184 
28
2 8 • L a b i c i c l e t a 185 
La bicicleta es un medio de transporte muy útil y divertido. 
Mucha gente usa la bicicleta para ir al trabajo, 
a la escuela o de paseo. 
Algunas personas utilizan la bicicleta 
para trabajar. 
repartidor de pan 
cartero 
repartidor de periódicos 
lechero
L i b r o d e l e c t u r a s 186 
Hay varias clases de bicicletas: 
Las bicicletas de carreras son ligeras y veloces. 
Las bicicletas de montaña tienen llantas anchas para andar 
en terrenos difíciles. 
Las bicicletas de los niños pequeños 
tienen dos rueditas más. 
Las primeras bicicletas que se inventaron 
eran diferentes a las de ahora: 
el biciclo tenía la rueda delantera enorme 
y la trasera muy pequeña.
2 8 • L a b i c i c l e t a 187 
Viajar en bicicleta tiene algunas desventajas: 
Es peligroso andar por las calles 
muy transitadas. 
Pueden viajar pocas personas. 
Viajar en bicicleta también tiene muchas ventajas: 
No contamina, porque funciona sin gasolina. 
Es más barata que el carro o la motocicleta. 
Ayuda a la gente a mantenerse sana.
188 
Los músicos de Bremen 
29
2 9 • L o s m ú s i c o s d e B r e m e n 189 
En un lugar cercano a la ciudad 
de Bremen vivía un burro. 
Estaba tan viejo que ya no podía trabajar. 
El burro pensó que como él cantaba tan 
bonito podría formar una orquesta. 
El burro se encontró con un perro viejo 
y triste, a quien sus dueños echaron de 
la casa, y le dijo: 
—Tú cantas muy bonito. ¡Vámonos 
a Bremen y formaremos una orquesta!
L i b r o d e l e c t u r a s 190 
El burro, el perro y el gato se encontraron 
con un gallo viejo y triste, a quien sus 
dueños querían cocinar en caldo. 
El burro le dijo: —¡Vámonos a Bremen 
y formaremos una orquesta! 
El burro y el perro se encontraron 
con un gato viejo y triste que ya no podía 
cazar ratones y a quien sus dueños echaron 
de la casa. El burro le dijo: —Tú cantas 
muy bonito. ¡Vámonos a Bremen 
y formaremos una orquesta!
2 9 • L o s m ú s i c o s d e B r e m e n 191 
Cuando llegaron a Bremen todos 
vieron una casa con las luces 
encendidas. El burro les dijo: 
—¿Qué les parece si cantamos? 
Tal vez nos den de comer—. Pero dentro 
de la casa estaban tres ladrones.
L i b r o d e l e c t u r a s 192 
El perro se subió sobre el burro, 
el gato sobre el perro y el gallo 
sobre el gato. Contaron hasta tres 
y empezaron a cantar. 
Los ladrones se asustaron con 
los horribles cantos y salieron 
corriendo de la casa.
2 9 • L o s m ú s i c o s d e B r e m e n 193 
Pero al entrar... 
El gallo los picó. 
El gato los rasguñó. 
El perro los mordió. 
Y el burro los pateó. 
Entonces, el burro, el perro, el gato 
y el gallo entraron en la casa, 
comieron y se durmieron. 
Los ladrones regresaron a la casa.
L i b r o d e l e c t u r a s 194 
Los ladrones salieron corriendo 
y nunca más volvieron. 
Los animales decidieron quedarse 
a vivir en la casa, donde cantaban 
alegremente. Desde entonces la gente 
los llamó Los músicos de Bremen.
195 
30 Un nuevo hermanito
L i b r o d e l e c t u r a s 196 
Teo vivía con sus papás y asistía 
a la escuela de su barrio. Tenía muchos 
amigos y le iba muy bien en sus estudios. 
Un día, los papás de Teo le anunciaron 
que iba a tener un hermanito. 
Al principio se sintió 
muy contento y pensó: 
“¡Un hermanito para poder jugar!” 
Luego Teo le contó a sus amigos 
y todos le dijeron: 
—Un hermano, ¡qué horror! 
—¡Te va a quitar tus juguetes! 
—¡Tus papás ya no te van a hacer caso!
3 0 • U n n u e v o h e r m a n i t o 197 
Teo se puso muy inquieto. Ya no quería 
estudiar ni quería salir a jugar. 
Sólo pensaba, pensaba y pensaba. 
“¡Me voy a ir de la casa! Me iré lejos, 
a vivir cerca del río, a una cabaña 
abandonada”, pensó Teo. No le dijo 
nada a nadie. Teo guardó en su mochila 
algo de ropa y una torta. 
Esperó que fuera de noche. Salió 
por la ventana y caminó hasta llegar 
a la cabaña que estaba junto al río. 
Ahí, Teo encontró un perro. El perro 
se le acercó y Teo le dio la mitad de su torta. 
Se hicieron amigos y Teo llamó Fifo al perro. 
Esa noche durmieron uno al lado del otro.
L i b r o d e l e c t u r a s 198 
A la mañana siguiente los papás buscaron a Teo 
por todas partes y no lo encontraron. 
Al mediodía Teo y Fifo tenían hambre. Teo decidió 
ir al río a ver si podía encontrar algo para comer 
y vio a un viejito que estaba pescando. 
Teo se acercó a él y le contó su aventura. 
El viejito, que se llamaba don Chucho, lo escuchó 
atentamente y le dio 
de comer a Teo 
y a Fifo.
3 0 • U n n u e v o h e r m a n i t o 199 
Don Chucho le preguntó a Teo: 
—¿Has pensado en lo tristes y preocupados 
que están tus papás? 
—¡Claro que no! —contestó Teo—. 
¡Mis papás ya no me van a querer! 
—¡Claro que sí te van a querer! —dijo 
don Chucho—. Mira, ¿por qué no vamos 
a tu casa? Ya verás que tus padres 
se pondrán muy contentos. Además, ahora 
tienes un nuevo amigo: Fifo. Pide 
a tus papás que Fifo se quede contigo. 
Teo pensó que era una gran idea. 
Don Chucho acompañó a Teo y a Fifo 
hasta la casa de sus padres 
y les explicó lo que había pasado. 
Los padres de Teo se pusieron 
muy felices de recuperar a su hijo 
y le explicaron a Teo que lo seguirían 
queriendo siempre, aunque tuvieran 
otro hijo. Los papás de Teo permitieron 
que Fifo se quedara a vivir con ellos.
200 
El sombrero de la bruja 
31
3 1 • E l s o m b r e r o d e l a b r u j a 201 
La bruja Ruca vivía en un espeso bosque. 
Un día en que el viento soplaba muy fuerte 
salió en su escoba en busca de aventuras. 
Pero la bruja Ruca no se amarró bien 
el sombrero y el viento se lo voló.
L i b r o d e l e c t u r a s 202 
El granjero iba feliz a enseñar 
el sombrero mágico a su mujer, 
cuando el viento se lo voló. 
El sombrero cayó en la cabeza 
de un granjero que labraba el campo. 
El granjero sintió que volaba, y en un dos 
por tres acabó de labrar todas sus tierras.
3 1 • E l s o m b r e r o d e l a b r u j a 203 
El sombrero cayó en la cabeza de 
una viejita que lavaba su ropa en el río. 
La viejita sintió que volaba, 
y en un dos por tres acabó de lavar 
un enorme cesto de ropa sucia. 
La viejita iba feliz a enseñar 
el sombrero mágico a sus hijos, 
cuando el viento se lo voló.
L i b r o d e l e c t u r a s 204 
El sombrero cayó en la cabeza 
de un niño que guiaba una carreta 
cargada de bultos. 
El niño sintió que volaba, y en un dos 
por tres recorrió todo el camino 
y llegó a su casa. 
El niño iba muy feliz a enseñar el sombrero 
mágico a sus padres, cuando de pronto vio 
a una bruja que volaba por los aires. 
La bruja le dijo al niño: 
—Dame ese sombrero. 
El niño le contestó: 
—Este sombrero 
me lo trajo 
el viento.
3 1 • E l s o m b r e r o d e l a b r u j a 205 
La bruja Ruca le contestó: 
—El sombrero es mío. El viento me lo voló. 
El niño se lo devolvió. Entonces la bruja 
Ruca le dio al niño una bolsita con 
monedas de oro como recompensa. 
El niño se fue feliz a entregar el dinero 
a sus padres. 
La bruja Ruca también se fue feliz 
a su casa. Había recuperado 
el sombrero mágico para hacer 
sus divertidas travesuras.
206 
Una planta en el estómago 
32
3 2 • U n a p l a n t a e n e l e s t ó m a g o 207 
Un día, mientras Emilio chupaba 
unos frijoles crudos, su mamá le dijo: 
—Deja de chupar esos frijoles. 
—¿Por qué? —preguntó Emilio. 
—Porque cuando yo era niña 
mi abuelita me dijo: “Si te tragas 
los frijoles crudos, te crece 
una planta en el estómago”. 
Emilio no le dio importancia 
a las palabras de su madre y siguió 
jugando. Pensaba que esas 
eran puras fantasías, cuando, 
sin querer, se tragó un frijol. 
Al poco rato Emilio se fue a dormir, 
recordando lo que su mamá 
le había dicho.
L i b r o d e l e c t u r a s 208 
Entonces ocurrió algo sorprendente. 
A media noche sintió cosquillas 
en las orejas. Se tocó y sintió 
que algo salía de una de sus orejas. 
¡Era la punta de una planta! 
Emilio se levantó y se miró en el espejo. 
¡De la otra oreja también salía una hoja! 
¡Y de la nariz! ¡Y de la boca! 
Al poco rato sintió 
que se estaba 
volviendo planta.
3 2 • U n a p l a n t a e n e l e s t ó m a g o 209 
Emilio, asustado, saltó por la ventana 
y se fue a esconder al bosque. 
Una hora más tarde, Emilio tenía 
tantas ramas que unos pajaritos 
vinieron a pararse y empezaron 
a hacer su nido. Emilio sentía muchas 
cosquillas, pero no pudo mover 
las ramas para espantarlos.
L i b r o d e l e c t u r a s 210 
Entonces quiso gritar, pero de su boca 
no salió ningún sonido. Trató de correr, 
pero sus pies estaban enterrados en el 
suelo, convertidos en raíces. 
Emilio pensó que ya no iba a ser un niño, 
sino un árbol, y pensó que ya no podría jugar 
ni tener amigos ni ir a la escuela. ¿Quién 
imagina un árbol adentro de un salón?
3 2 • U n a p l a n t a e n e l e s t ó m a g o 211 
Emilio comenzó a llorar, pero entonces... ¡Despertó! 
Corrió con su mamá y le contó 
su horrible pesadilla. 
—Lo bueno es que todo fue sólo 
un sueño —dijo su mamá.
212 
Los zapatos del novio 
33
3 3 • L o s z a p a t o s d e l n o v i o 213 
El día de su boda, el novio se puso 
un traje nuevo y limpió cuidadosamente 
sus zapatos. 
Iba caminando, y de pronto vio 
unos árboles llenos de manzanas 
y quiso recoger algunas para 
llevárselas a su novia. 
Cuando el novio terminó de cortar 
las manzanas se dio cuenta de que sus 
zapatos se habían manchado de lodo.
L i b r o d e l e c t u r a s 214 
—¡No puedo ir a mi boda con los 
zapatos tan sucios! —dijo el novio. 
Entonces le preguntó a la yerba: 
—¿Podrías ayudarme a limpiar 
mis zapatos? 
La yerba respondió: 
—¡No! No quiero ayudarte. 
El novio siguió caminando. 
Luego se encontró con una vaca 
y le pidió: 
—¿Podrías comerte la yerba que no 
quiso ayudarme a limpiar mis zapatos? 
La vaca respondió: 
—¡No! No quiero ayudarte. 
No tengo hambre. 
El novio siguió caminando.
3 3 • L o s z a p a t o s d e l n o v i o 215 
Luego encontró un palo y le dijo: 
—¿Podrías golpear a la vaca 
que no quiso comerse la yerba que no 
quiso ayudarme a limpiar mis zapatos? 
El palo respondió: 
—¡No! No quiero ayudarte. 
No me molestes. 
El novio siguió caminando. 
Luego encontró al fuego y le pidió: 
—¿Podrías quemar el palo que no quiso 
pegarle a la vaca que no quiso comerse 
la yerba que no quiso ayudarme 
a limpiar mis zapatos? 
El fuego respondió: 
—¡No! No quiero ayudarte. 
Estoy ocupado. 
El novio siguió caminando.
L i b r o d e l e c t u r a s 216 
Luego encontró una fuente de agua 
y le pidió: 
—¿Podrías apagar el fuego que no quiso 
quemar el palo que no quiso golpear 
a la vaca que no quiso comerse la yerba 
que no quiso ayudarme a limpiar 
mis zapatos? 
La fuente de agua respondió: 
—¡No! No quiero ayudarte. 
¡Déjame sola! 
El novio siguió caminando. 
Se sentía muy mal con sus zapatos sucios.
3 3 • L o s z a p a t o s d e l n o v i o 217 
Cuando estaba a punto de darse 
por vencido, el novio se encontró 
con un perro y le contó que la yerba, 
la vaca, el palo, el fuego y la fuente 
de agua no habían querido ayudarlo. 
—Yo te ayudaré —le dijo el perro.
L i b r o d e l e c t u r a s 218 
El perro fue a la fuente y le dijo: 
—Me beberé tu agua, 
porque no quisiste 
apagar el fuego. 
La fuente contestó: 
—No, no te bebas mi agua. 
Apagaré el fuego. 
El fuego contestó: 
—No, no me apagues. 
Quemaré el palo. 
El palo contestó: 
—No, no me quemes. 
Golpearé a la vaca. 
La vaca contestó: 
—No, no me pegues. 
Me comeré la yerba. 
La yerba contestó: 
—No, no me comas. 
Limpiaré los zapatos del novio. 
Y así el novio, muy elegante 
y con los zapatos muy limpios, 
siguió su camino a la boda 
y llevó las ricas manzanas 
a su novia.
219 
34 El gato con botas
L i b r o d e l e c t u r a s 220 
Al morir, el padre de Juan 
le heredó un gato y unas botas. 
“¿Para qué quiero un gato?”, 
pensaba Juan. 
En ese momento el gato se puso 
las botas y le dijo: 
—Si haces lo que yo te diga, 
serás feliz.
3 4 • E l g a t o c o n b o t a s 221 
El rey nunca había escuchado 
aquel nombre, porque el gato 
lo acababa de inventar. 
El gato se fue al bosque y atrapó 
un conejo. Se lo llevó al rey y le dijo: 
—Te traigo este obsequio de parte 
de mi amo, el marqués de Carabás.
L i b r o d e l e c t u r a s 222 
Al día siguiente el gato fue con el rey 
y le obsequió dos perdices a nombre 
del marqués de Carabás. 
Y así, todos los días, el gato iba 
al palacio y le daba un regalo al rey, 
de parte del marqués de Carabás. 
Un día, el rey salió a dar un paseo 
con su hermosa hija. El gato corrió 
hasta llegar con Juan y le ordenó 
que se metiera a nadar en el río.
3 4 • E l g a t o c o n b o t a s 223 
—¡Auxilio, le han robado sus ropas 
a mi amo! 
Juan se quitó la ropa y se metió 
al agua. Entonces el gato escondió 
las ropas y cuando el carruaje del rey 
pasaba por ahí, gritó:
L i b r o d e l e c t u r a s 224 
El rey escuchó el llamado y ordenó 
que le dieran a Juan uno de sus propios 
trajes. Cuando Juan apareció ante el rey 
con el traje puesto, se veía tan elegante 
que parecía un verdadero marqués. 
El rey le dio las gracias por todos 
los regalos que había recibido. 
Juan no entendía nada.
3 4 • E l g a t o c o n b o t a s 225 
El rey invitó a Juan a subir a su carruaje. 
Al verlo, la princesa quedó 
tan impresionada que se enamoró de él. 
Juan se casó con la princesa 
y de este modo el gato con botas cumplió 
su promesa de hacerlo feliz.
231 
36¡Se cayó el circo!
L i b r o d e l e c t u r a s 232 
El día que llegó el circo los cirqueros 
montaron la carpa: primero pusieron 
el poste central y después los otros. 
El poste central era muy fuerte, pero 
nadie se dio cuenta de que lo habían 
puesto sobre un nido de termitas. 
Por la noche las termitas se comieron 
la madera y el poste quedó muy débil. 
Todo parecía estar bien y al día 
siguiente, muchas personas entraron 
para ver la primera función del circo.
3 6 • ¡ S e c a y ó e l c i r c o ! 233 
La función comenzó y los payasos 
bromearon con el público y contaron chistes. 
Luego el mago apareció muchas palomas 
y hasta un conejo, que saltó y saltó 
para sentarse en las piernas 
de una señora muy seria. 
Todos reían a carcajadas al ver la cara 
de sorpresa y susto que pasó la señora. 
Después aparecieron los trapecistas 
y las bailarinas a caballo.
L i b r o d e l e c t u r a s 234 
Por último, empezó el espectáculo principal: 
la pirámide de los elefantes. 
Primero aparecieron cuatro enormes 
elefantes y se pararon uno junto al otro. 
Luego salieron otros dos elefantes y se 
montaron encima de los primeros cuatro. 
Le tocó el turno a Mahir que debía 
subir y pararse encima de todos 
los elefantes. Mahir era muy grande 
y pesado. Cuando trató de subir sobre 
los otros elefantes, se resbaló y golpeó 
el poste central.
3 6 • ¡ S e c a y ó e l c i r c o ! 235 
paletas heladas y palomitas de maíz 
a los espectadores. 
Nadie salió lastimado, y todos 
terminaron por contarle a sus amigos 
la aventura de los elefantes, que terminaron 
siendo las columnas del circo. 
Entonces se oyó un ruido muy fuerte, 
porque el poste se rompió y la carpa 
cayó sobre los elefantes. 
La gente salió de prisa mientras los 
elefantes sostenían la carpa. 
El dueño del circo estaba muy nervioso, 
pero después del susto, repartió
L i b r o d e l e c t u r a s 236 
37 El viento 
Guillermo Solano Flores 
Ojos abiertos • Trillas
3 7 • E l v i e n t o 237 
Al viento no lo podemos ver. 
Recordamos que existe cuando nos 
despeina y sentimos frío en la cara.
L i b r o d e l e c t u r a s 238 
Cuando el viento sopla con fuerza, 
las nubes se mueven en el cielo 
con mucha rapidez. 
El sonido del viento es como un silbido. 
Con el viento, las banderas se agitan.
3 7 • E l v i e n t o 239 
También se agitan los árboles, vuelan 
las hojas y se levanta el polvo.
L i b r o d e l e c t u r a s 240 
La fuerza del viento empuja la vela 
de un barco, y así el barco puede navegar.
3 7 • E l v i e n t o 241 
Con el viento el rehilete puede dar 
muchas vueltas. 
Con el viento las pompas de jabón 
vuelan alto y muy veloces.
L i b r o d e l e c t u r a s 242 
Y con el viento podemos volar una cometa 
tan alto que casi alcance el cielo.
243 
38 El lobo y las cabritas
L i b r o d e l e c t u r a s 244 
Un día, la mamá cabra tuvo que salir 
a comprar comida y les dijo a sus hijas: 
—No le abran la puerta a nadie más que 
a mí. Tengan mucho cuidado con el lobo. 
Poco después de haberse ido la mamá 
cabra, el lobo se acercó a la casa 
de las cabritas y tocó la puerta.
3 8 • E l l o b o y l a s c a b r i t a s 245 
—¿Quién es? —preguntaron las cabritas. 
—Soy yo, su mamá. Abran 
la puerta —contestó el lobo, tratando 
de imitar la voz de la mamá cabra. 
La más pequeña de las cabritas, 
que era la más lista, le dijo: 
—Nuestra madre tiene la voz más 
dulce. Tú eres el lobo.
L i b r o d e l e c t u r a s 246 
Después de un rato, el lobo volvió a tocar 
la puerta y esta vez le salió la voz 
más dulce, pero la cabrita más pequeña 
no confió, abrió un poco la puerta y dijo: 
—Enséñanos una pata por la rendija. 
Al ver la pata negra del lobo, 
las cabritas cerraron la puerta gritando: 
—¡Tú no eres nuestra madre! ¡Ella tiene 
las patas blancas!
3 8 • E l l o b o y l a s c a b r i t a s 247 
El lobo corrió en busca de harina para 
blanquearse la pata, pero en su carrera 
cayó al río y empezó a hundirse. 
—¡Auxilio! ¡Sáquenme de aquí! 
¡No sé nadar! —gritaba. 
La mamá cabra, que en ese momento 
llegaba, le dijo: 
—Te sacaremos si prometes 
no tratar de comernos. 
El lobo lo prometió.
L i b r o d e l e c t u r a s 248 
La mamá cabra y las cabritas le tiraron 
una cuerda. Jalaron y jalaron hasta que 
el lobo estuvo a salvo. 
—¡Muchas gracias! —dijo el lobo—. 
Me salvaron la vida. 
La mamá cabra felicitó a las cabritas 
por ser tan precavidas y regresaron a 
su casa felices de estar otra vez juntas.
249 
39 Robinson Crusoe
L i b r o d e l e c t u r a s 250 
Robinson Crusoe era un joven al que le 
gustaba hacer viajes y correr aventuras. 
En uno de esos viajes hubo una terrible 
tempestad y el barco encalló 
en un banco de arena. 
Los marineros pensaron que el barco 
se iba a hundir. Lanzaron un pequeño 
bote al mar y saltaron para salvarse.
3 9 • R o b i n s o n C r u s o e 251 
Cuando se acercaban a la playa 
una fuerte ola volcó el bote y todos 
cayeron al agua. Robinson llegó 
a la playa y se dio cuenta de que 
sólo él se había salvado. Caminó mucho 
y comprobó que había llegado a una isla. 
Al día siguiente vio que los restos 
del barco estaban cerca de la playa 
y fue a rescatar todos los objetos útiles 
que pudiera encontrar.
L i b r o d e l e c t u r a s 252 
Robinson buscó un lugar para construir 
una casa. Tuvo que fabricar sus propios 
muebles, coser su propia ropa, domesticar 
animales y recolectar frutas silvestres.
3 9 • R o b i n s o n C r u s o e 253 
Cierto día, Robinson descubrió una 
huella humana en la arena de la playa 
y poco después vio a varios hombres, 
pero huyeron cuando Robinson intentó 
acercarse a ellos. 
Poco a poco se acostumbró a su nueva 
vida, pero se sentía muy solo. Un día 
encontró un papagayo y le enseñó 
a hablar. Así pasó 
mucho tiempo.
L i b r o d e l e c t u r a s 254 
Sólo quedó uno. Se hicieron amigos 
y Robinson lo llamó Viernes, porque 
fue en este día cuando se conocieron. 
¡Después de 25 años, Robinson tuvo alguien 
con quien hablar! Robinson vivió en la isla 
tres años más, hasta que lo rescataron.
255 
Créditos editoriales 
Créditos editoriales 
Los materiales enunciados abajo aparecen con la autorización de: 
Unidad de Publicaciones Educativas, Subsecretaría de Educación Básica 
y Normal: “El camión”, “El piojo y la pulga”, “Rufina la burra”. 
Consejo Nacional de Fomento Educativo: “Los changuitos”, “El malora 
del corral”, “Mariposa de papel”, “La tierra de arena”. 
Aguilar-Altea-Taurus-Alfaguara, España: “El viaje”. 
Unidad de Publicaciones Educativas/Editora Ática, São Paulo, Brasil: 
¡A que te pego! 
Fondo de Cultura Económica/Agencia Literaria Carmen 
Balcells/Harcourt Brace Jovanovich, Inc.: Cuenta ratones. 
Editorial Trillas, México: El teatro y El viento. 
Referencias bibliográficas 
“El camión”, en El regalo, El camión, No te lo creo, texto de María 
Margarita la Belle, ilustración de Leticia Tarragó, México, SEP-Salvat 
Editores de México, 1989 (Libros del Rincón; Colibrí, primeros cuentos), 
pp. 17-32. “El piojo y la pulga”, en Cancionero mexicano, 
2a ed., México, SEP-Trillas, 1990, p. 21. “Rufina la burra”, en Rufina 
la burra, El reloj feliz, La luna, ¡Lotería!, texto e ilustración de Eduardo 
Enríquez, México, SEP-Salvat, 1992 (Libros del Rincón), pp. 1-16. 
“Los changuitos”, en Los duendes de la tienda, Los changuitos [volumen 
doble], selección de textos de Arturo Ortega, ilustración de Claudia 
de Teresa, México, Conafe, 1989 (Para empezar a leer), pp. 1-16. 
“El malora del corral”, en El malora del corral, La ronda de los cornudos 
[volumen doble], versión de Catalina Fernández Mata, ilustración 
de Fernando Radosh, México, Conafe, 1993 (Para empezar a leer), 
pp. 1-16. “Mariposa de papel”, en El pintor de las cosas, Mariposa de 
papel [volumen doble], versión de Miguel Góngora, ilustración de María 
Eugenia Jara, México, Conafe, 1992 (Para empezar a leer) pp. 1-16. 
“La tierra de arena“, en Los moños de la hormiga, La tierra de arena 
[volumen doble], versión de Gustavo Delgado Sánchez, ilustración de 
Cynthia Gómez Cortés, México, Conafe, 1993 (Para empezar a leer), 
pp. 1-16. “El viaje”, en Historias de ratones [Mouse tales], ilustración y 
texto de Arnold Lobel, traducción de Dolores Luca de Tena, México, 
Altea-Taurus-Alfaguara-SEP, 1992 (Libros del Rincón/Infantil Alfaguara, 
12), pp. 44-49. ¡A que te pego!, texto de Mary França y Eliardo França, 
traducción de Noemí Ávila Torres, México, SEP/Editora Ática, 1992 
(Libros del Rincón), 12 pp. Cuenta ratones [Mouse count], Ellen Stoll 
Walsh, traducción de Gerardo Cabello, México, Fondo de Cultura 
Económica, 1992 (A la orilla del viento), 32 pp., publicado en inglés 
por Harcourt Brace Jovanovich, Inc. (1991) y en español por el Fondo 
de Cultura Económica. El teatro, texto de Guillermo Solano Flores, 
ilustración de Norma Josefina Patiño Domínguez, México, Trillas, 1987 
(Ojos abiertos), 16 pp. El viento, texto de Guillermo Solano Flores, 
ilustración de Norma Josefina Patiño Domínguez, México, Trillas, 1986 
(Ojos abiertos), 16 pp. 
Los materiales se reprodujeron íntegros o en fragmentos en los libros de 
Español. Primer grado para el alumno (Lecturas, Recortable y Actividades). 
Fragmentos y reducciones de los mismos se reprodujeron en el Libro para 
el maestro. Español. Primer grado. Los cuentos y narraciones que no se 
mencionan fueron elaborados o adaptados por el personal de Pronalees.

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Español lecturas 1° Primaria, Plan 1993

  • 1. Español Primer grado L E C T U R A S
  • 2. Español. Primer grado. Lecturas fue elaborado por el Programa Nacional para el Fortalecimiento de la Lectura y la Escritura en la Educación Básica, con la colaboración de la Dirección General de Materiales y Métodos Educativos, ambos de la Subsecretaría de Educación Básica y Normal de la Secretaría de Educación Pública. Dirección del proyecto Margarita Gómez Palacio Autores Laura V. González Guerrero Elia del Carmen Morales García Ana Rosa Díaz Aguilar Gregorio Hernández Zamora María Esther Salgado Hernández Revisión Lucía Jazmín Odabachian Bermúdez Beatriz Rodríguez Sánchez Fernando Bernal Acevedo Colaboración Zoila Balmes Zúñiga Jorge Aníbal Coss Valdés Laura Silvia Iñigo Dehud Coordinación editorial Elena Ortiz Hernán Pupareli María Beatriz Villarreal González Cuidado de la edición José Manuel Mateo Calderón Supervisión técnica Alejandro Portilla de Buen Portada Diseño: Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos Ilustración: Juguete de barro de Metepec, s/f Gouache sobre papel 22 x 20 cm Roberto Montenegro, (1887-1968) Centro Nacional de Conservación y Registro del Patrimonio Artístico Mueble– INBA Fotografía: Javier Hinojosa Primera edición, 1997 Segunda edición, 1998 Tercera edición, 2001 (ciclo escolar 2002-2003) D.R. © Secretaría de Educación Pública, 1998 Argentina 28, colonia Centro, 06020, México, D.F. ISBN 970-18-6814-5 (Obra general) 970-18-6815-3 Impreso en México D I S T R I B U C I Ó N G R AT U I TA - P R O H I B I D A S U V E N TA Servicios editoriales CIDCLI Coordinación editorial e iconográfica: Patricia van Rhijn y Rocío Miranda Diseño: Rogelio Rangel Annie Hasselkus Antonio Sierra Evangelina Rangel Ilustración: Gloria Calderas Juan Ezcurdia Laura Fernández Luis Guerrero Claudia Legnazzi Leonid Nepomniachi Reproducción fotográfica: Rafael Miranda Preprensa Trónix preprensa digital Ana Ochoa Guadalupe Pacheco Maribel Suárez Gerardo Suzan Tané, arte y diseño S.A. Fabricio Vanden Broeck
  • 3. La serie Español. Primer grado está formada por tres nuevos libros de texto gratuitos: Lecturas, Actividades y Recortable. Fueron elaborados en 1997 y sustituyen a todos los materiales que, hasta el ciclo 96-97, se venían utilizando en las escuelas primarias para esta asignatura y grado. El libro de Lecturas es el eje articulador de los nuevos materiales. Con base en los textos que reúne se plantean ejercicios y juegos en los libros de Actividades y Recortable. La elaboración de estos materiales estuvo a cargo de maestros y especialistas cuya propuesta didáctica recupera, tanto resultados de investigaciones recientes sobre la adquisición de la lengua escrita y el desarrollo de habilidades comunicativas en los niños, como la amplia experiencia docente acumulada a lo largo de varios años por muchos profesores de este ciclo escolar. Las maestras y los maestros de primer grado contarán además con el nuevo libro para el maestro de Español, que incluye recomendaciones puntuales sobre el uso de los materiales dirigidos a los alumnos, las formas en que éstos se articulan y las maneras de vincular los otros libros de texto gratuitos del grado con los procesos de enseñanza de la lectura y la escritura. Este libro para el maestro se suma a la nueva edición del Avance programático y al Fichero. Actividades didácticas, previamente distribuidos. Los tres materiales, en conjunto, ofrecen los apoyos necesarios para que los profesores desempeñen adecuadamente su labor docente en este campo. La renovación de los libros de Español forma parte del proceso general para el mejoramiento de la calidad de la enseñanza primaria que desarrolla el gobierno de la República. Para que esta tarea de renovación tenga éxito, es indispensable mantener actualizados los materiales, a partir de las observaciones que surjan de su uso y evaluación. Para ello, son necesarias las opiniones de los niños y los maestros que trabajarán con estos libros, así como las sugerencias de las madres y los padres de familia que comparten con sus hijos las actividades escolares. La Secretaría de Educación Pública necesita sus recomendaciones y críticas. Estas aportaciones serán estudiadas con atención y servirán para que el mejoramiento de los materiales educativos sea una actividad sistemática y permanente. Presentación
  • 4. Índice 1 Paco el Chato 7 2 Saltan y saltan 13 3 ¡Socorro! 19 4 La cucaracha comelona 26 5 El rey de los animales 32 6 Los changuitos 37 7 ¿Qué le pasó a María? 42 8 La estrellita fugaz 47 9 El viaje 52 10 La casita del caracol 56 11 Los tres deseos 64 12 ¡A que te pego! 71 13 El gato bombero 76 14 Rufina la burra 82 15 Ricitos de Oro y los tres osos 90 16 El camión 100
  • 5. 17 Cuenta ratones 109 18 Los tres cabritos y el ogro tragón 118 19 Un huevo saltarín 127 20 No oigo, no oigo: soy de palo 132 21 El malora del corral 139 22 Mariposa de papel 146 23 La viejita y los quesos 153 24 El teatro 159 25 Los pececitos de colores 168 26 La gallinita ciega 173 27 La tierra de arena 177 28 La bicicleta 184 29 Los músicos de Bremen 188 30 Un nuevo hermanito 195 31 El sombrero de la bruja 200 32 Una planta en el estómago 206 33 Los zapatos del novio 212 34 El gato con botas 219 35 El doctor Milolores 226 36 ¡Se cayó el circo! 231 37 El viento 236 38 El lobo y las cabritas 243 39 Robinson Crusoe 249
  • 6. 7 1 Paco el Chato
  • 7. L i b r o d e l e c t u r a s 8 Paco el Chato vivía en un rancho. Al cumplir seis años Paco debía entrar a la escuela. Para eso su papá lo llevó a la ciudad, donde vivía su abuelita.
  • 8. 1 • P a c o e l C h a t o 9 Al llegar a la escuela, el primer día de clases, la abuelita le dijo: —A la salida me esperas en la puerta. Paco esperó un rato, después empezó a caminar y se perdió.
  • 9. L i b r o d e l e c t u r a s 10 Paco se asustó y empezó a llorar. Un policía le preguntó su nombre, su apellido y su dirección.
  • 10. 1 • P a c o e l C h a t o 11 Paco no sabía ni su apellido ni su dirección. El policía llevó a Paco a la estación de radio para que avisaran que ahí estaba.
  • 11. L i b r o d e l e c t u r a s 12 La abuelita de Paco oyó el aviso y fue a buscarlo. Paco se alegró y prometió aprender su nombre completo y su dirección.
  • 12. 13 2 Saltan y saltan
  • 13. L i b r o d e l e c t u r a s 14 Saltan y saltan y vuelven a saltar, al bosque encantado quieren llegar. Saltan y saltan y vuelven a saltar los siete enanitos en el pajar.
  • 14. 2 • S a l t a n y s a l t a n 15 Uno se cansa y se queda atrasito, otro se enferma y se va despacito. Saltan y saltan y vuelven a saltar los cinco enanitos que quedan nomás.
  • 15. L i b r o d e l e c t u r a s 16 Otro se pierde por el camino y otro se sienta a comer pepino. Saltan y saltan y vuelven a saltar los tres enanitos que quedan nomás.
  • 16. 2 • S a l t a n y s a l t a n 17 Otro se pasma y se queda dormido, otro se tropieza y está mal herido. Saltan y saltan y vuelven a saltar, un solo enanito al bosque va a llegar.
  • 17. L i b r o d e l e c t u r a s 18 La reina Enanita lo estaba esperando y la boda en grande se está celebrando.
  • 18. 19 3 Los animales cantores
  • 19. L i b r o d e l e c t u r a s 20 Estaba la rana muy cerca del agua, cuando contenta se puso a cantar, vino la garza y la hizo callar. rana garza
  • 20. 3 • L o s a n ima l e s c a n t o r e s 21 Estaba la garza muy cerca del agua, cuando contenta se puso a cantar, vino la zorra y la hizo callar. garza zorra
  • 21. L i b r o d e l e c t u r a s 22 Estaba la zorra muy cerca del agua, cuando contenta se puso a cantar, vino el osito y la hizo callar. zorra osito
  • 22. 3 • L o s a n ima l e s c a n t o r e s 23 Estaba el osito muy cerca del agua, cuando contento se puso a cantar, osito vino el leopardo y lo hizo callar. leopardo
  • 23. L i b r o d e l e c t u r a s 24 Estaba el leopardo muy cerca del agua, cuando contento se puso a cantar, vino el gorila y lo hizo callar. leopardo gorila
  • 24. 3 • L o s a n ima l e s c a n t o r e s 25 Estaba el gorila muy cerca del agua, cuando contento se puso a cantar, entonces ni el diablo lo hizo callar. gorila diablo
  • 25. 26 La cucaracha comelona 4
  • 26. 4 • L a c u c a r a c h a c ome l o n a 27 A una cocina sucia y descuidada con restos de dulces y hasta de carne asada, un día llegó muy burlona una cucaracha comelona. Y con paso veloz saboreó un plato de arroz.
  • 27. L i b r o d e l e c t u r a s 28 Por la estufa se apresura y salta al bote de basura. ¡Qué banquete delicioso! ¡Por aquí hay un chicloso!
  • 28. 4 • L a c u c a r a c h a c ome l o n a 29 En la cocina sigue buscando y hasta la mesa llega volando. ¡Y se encuentra un piloncillo y un sabroso jamoncillo!
  • 29. L i b r o d e l e c t u r a s 30 La cucaracha tanto comió, que una indigestión le dio. Pero un té de manzanilla se receta la muy pilla. Y a la cocina regresa por un helado de fresa.
  • 30. 4 • L a c u c a r a c h a c ome l o n a 31 El piojo y la pulga El piojo y la pulga se van a casar, no se han casado por falta de maiz. Tiro lo tiro tiro liro liro Tiro lo tiro tiro liro la. Responde el gorgojo desde su maizal: —Hágase la boda que yo doy el maiz. Tiro lo tiro tiro liro liro Tiro lo tiro tiro liro la. Salta el ratón desde el ratonal: —Amarren al gato que yo iré a apadrinar. Tiro lo tiro tiro liro liro Tiro lo tiro tiro liro la. Salta la pulga que se desafina: —Tráiganme unas naguas, yo seré madrina. Tiro lo tiro tiro liro liro Tiro lo tiro tiro liro la. Se acabó la boda, hubo mucho vino, se soltó el gatito y se comió al padrino. Tiro lo tiro tiro liro liro Tiro lo tiro tiro liro la. Fragmento de una canción humorística del Charro Gil. Cancionero mexicano, 2a ed., México, SEP-Trillas, 1990, p. 21 (Libros del Rincón, Espiral).
  • 31. 32 5 El rey de los animales
  • 32. 5 • E l r e y d e l o s a n ima l e s 33 En medio del castillo había un trono. Si alguien duraba tres días sentado en el trono, se convertía en rey de los animales. Un día llegó el ratón y dijo: —Yo seré el rey —y se sentó en el trono. En medio de la selva había un castillo.
  • 33. L i b r o d e l e c t u r a s 34 Al día siguiente un gato llegó maullando, asustó al ratón y gritó: —Yo seré el rey —y se sentó en el trono. Un día después un perro llegó ladrando, asustó al gato y gritó: —Yo seré el rey —y se sentó en el trono.
  • 34. 5 • E l r e y d e l o s a n ima l e s 35 Al día siguiente un león llegó rugiendo, asustó al perro y gritó: —Yo seré el rey —y se sentó en el trono. Al otro día, un elefante llegó barritando, asustó al león y gritó: —Yo seré el rey —y se sentó en el trono.
  • 35. L i b r o d e l e c t u r a s 36 De pronto el ratón regresó y chilló tan fuerte que asustó al elefante. Durante tres días el ratón permaneció en el trono. Entonces llegaron todos los animales y admirados por la fuerza de voluntad del ratón lo coronaron rey.
  • 36. 37 6 Los changuitos Para empezar a leer • CONAFE
  • 37. L i b r o d e l e c t u r a s 38 Dicen que los changos no usan sombreros. Porque los changuitos les hacen agujeros. Dicen que los changos no usan corbatas. Porque los changuitos las pisan con las patas.
  • 38. 6 • L o s c h a n g u i t o s 39 Dicen que los changos no usan camisas. Porque al caminar los changuitos se las pisan. Dicen que los changos no usan pantalones. Porque los changuitos están muy petacones.
  • 39. L i b r o d e l e c t u r a s 40 Dicen que los changos no usan zapatos. Porque los changuitos caminan como patos. Dicen que los changos no usan calcetines. Porque los changuitos los usan de patines.
  • 40. 6 • L o s c h a n g u i t o s 41 Dicen que los changos no usan calzoncillos. Porque los changuitos los dejan amarillos. ¡Qué bien que les viene, qué bien que les va, que viva la vida y ja, ja, ja, ja!
  • 41. 42 ¿Qué le pasó a María? 7
  • 42. 7 • ¿Qu é l e p a s ó a Ma r í a ? 43 Un día María amaneció de mal humor. Le dolía la cabeza. No quería comer. No quería jugar y tampoco quería ir a la escuela. Entonces, como María no quería comer, empezó a adelgazar.
  • 43. L i b r o d e l e c t u r a s 44 Los papás de María pensaron que estaba enferma, porque María estaba de mal humor, no quería comer, no quería ir a la escuela y no quería jugar.
  • 44. 7 • ¿Qu é l e p a s ó a Ma r í a ? 45 Entonces los papás de María la llevaron con el doctor y el doctor dijo que María tenía lombrices. El doctor explicó que a veces tenemos lombrices porque no nos lavamos las manos antes de comer. Para que a María se le quitaran las lombrices, el médico le dio unas medicinas. María se tomó las medicinas y después de una semana María ya se sentía mejor.
  • 45. L i b r o d e l e c t u r a s 46 El médico se alegró mucho de que María ya no tuviera lombrices y le dijo que ya estaba curada. También le dijo que se tenía que lavar las manos muy bien antes de comer. María ya se había curado.
  • 46. 47 8 La estrellita fugaz
  • 47. L i b r o d e l e c t u r a s 48 Mi mamá nos dijo un día que cuando viéramos una estrella fugaz pidiéramos un deseo. Ayer en la noche salí al jardín y vi una estrellita fugaz. Entonces pedí un deseo. El deseo que pedí fue hacer un viaje espacial. Después me fui a mi cama y me dormí. De pronto me despertó una intensa luz. Era una estrellita fugaz y la estrellita fugaz me dijo: —Ven y sube a uno de mis picos, te llevaré de paseo.
  • 48. 8 • L a e s t r e l l i t a f u g a z 49 Salimos volando y en un instante estábamos en medio del espacio. Había muchas estrellas de todos colores y muy a lo lejos se veía la Tierra y la Luna. También vimos un cometa con su cola larga y plateada. Yo le dije a la estrellita que quería ir a Marte, pero ella me dijo que, para llegar a Marte, había que pasar por la región de los asteroides y que los asteroides son como unas piedrotas con las que podemos chocar. Pero Estrellita era muy veloz y podía esquivar a los asteroides. ¡Qué susto me di! Finalmente llegamos a Marte, todo era rojo y desierto.
  • 49. L i b r o d e l e c t u r a s 50 De pronto empezó a verse una luz muy brillante. —¡Vámonos rápido! —me dijo Estrellita—, es el Sol que va saliendo. Si nos ve, me castigará por andar cumpliendo los deseos de los niños. De regreso a casa, Estrellita me explicó que el Sol tiene nueve planetas que giran alrededor de él, uno es la Tierra.
  • 50. 8 • L a e s t r e l l i t a f u g a z 51 Antes de llegar a la Tierra pasamos cerca del satélite Morelos, que México mandó al espacio. Llegamos a casita y Estrellita me dio un beso. Me dijo que me portara bien y que algún día volveríamos a pasear por el cielo.
  • 51. 56 10 La casita del caracol
  • 52. 1 0 • L a c a s i t a d e l c a r a c o l 57 Un día el gusanito decidió ir a la casa de otros animales para pedirles que lo dejaran vivir con ellos. En un terreno abandonado vivían muchos animales. Entre ellos vivía un gusanito que no tenía casa.
  • 53. L i b r o d e l e c t u r a s 58 Primero fue a un hormiguero y dijo: —Hormiguita, yo no tengo casa. ¿Me dejarías vivir contigo? —Bueno —dijo la hormiguita—, si quieres te puedes quedar, pero te prevengo que a las hormigas nos gusta comer gusanitos.
  • 54. 1 0 • L a c a s i t a d e l c a r a c o l 59 El gusanito, espantado, se fue al estanque de los peces y dijo: —Pececito, yo no tengo casa. ¿Me dejarías vivir contigo? —Bueno —dijo el pececito—, si quieres te puedes quedar, pero te prevengo que a los peces nos gusta comer gusanitos.
  • 55. L i b r o d e l e c t u r a s 60 El gusanito, espantado, se subió a un árbol y vio un agujero de ardillas. Entonces se acercó y dijo: —Ardillita, yo no tengo casa. ¿Me dejarías vivir contigo? —Bueno —dijo la ardillita—, si quieres te puedes quedar, pero te prevengo que a las ardillas nos gusta comer gusanitos.
  • 56. 1 0 • L a c a s i t a d e l c a r a c o l 61 El gusanito, espantado, siguió subiendo al árbol, llegó a un nido de pájaros y dijo: —Pajarito, yo no tengo casa. ¿Me dejarías vivir contigo? —Bueno —dijo el pajarito—, si quieres te puedes quedar, pero te prevengo que a los pájaros nos gusta comer gusanitos.
  • 57. L i b r o d e l e c t u r a s 62 El gusanito, espantado, se cayó del árbol, se encontró con un duendecillo y dijo: —Amiguito, yo no tengo casa. ¿Me dejarías vivir contigo? —Ven —dijo el duendecillo—, aquí hay muchas casas vacías, pero son redondas.
  • 58. 1 0 • L a c a s i t a d e l c a r a c o l 63 Y así, desde aquel día el gusanito se transformó en caracol. Mete primero la cola y deja tu cabeza afuera, así te puedes llevar tu casa a donde quieras.
  • 59. 71 12 ¡A que te pego! Mary França • Eliardo França Editora ática • Libros del Rincón SEP
  • 60. L i b r o d e l e c t u r a s 72 El gato viene de allá. El gallo viene de acá. El gato dijo: —¿Vamos a pegarle al ratón? El gallo dijo: —¡Vamos!
  • 61. 1 2 • ¡ A q u e t e p e g o ! 73 El gallo dijo: —¡Tú te vas por allá y yo me voy por acá! Y el gato dijo: —¡No! ¡Yo me voy por acá y tú te vas por allá!
  • 62. L i b r o d e l e c t u r a s 74 El gallo dijo: —¡No seas necio! Y el gato dijo: —¡El necio eres tú!
  • 63. 1 2 • ¡ A q u e t e p e g o ! 75 El gallo le pegó al gato. El gato le pegó al gallo. Y allá, a lo lejos, el ratón reía, reía.
  • 64. 76 13 El gato bombero
  • 65. 1 3 • E l g a t o b o m b e r o 77 Cuando Rino nació, estaba muy chiquito y muy flaco. —Este gatito tan feo no lo quiero —dijo la señora de la casa, y se lo regaló a un niño que era hijo de un panadero. Cuando el panadero vio al gatito, se enojó y le dijo a su hijo: —Yo no quiero gatos en la panadería, así es que ¡fuera de aquí!
  • 66. L i b r o d e l e c t u r a s 78 El niño, muy triste, regaló a Rino a una amiguita suya, que era hija de un carnicero. Cuando el carnicero vio al gatito se enojó y le dijo a su hija: —Yo no quiero gatos en la carnicería, así es que ¡fuera de aquí! La niña regaló a Rino a una vecina que era hija de un señor que tenía una juguetería.
  • 67. 1 3 • E l g a t o b o m b e r o 79 Cuando el señor vio al gatito se enojó y le dijo a su hija: —Yo no quiero gatos en la juguetería, así es que ¡fuera de aquí! La niña dijo: —Voy a dejar a Rino afuera de la juguetería y le traeré leche y comida todos los días. Rino creció mucho y se volvió un gatito muy lindo y gordo.
  • 68. L i b r o d e l e c t u r a s 80 Una noche, cuando Rino dormía afuera de la juguetería, sintió un olor a humo y empezó a maullar. Maulló tan fuerte, tan fuerte, que vino un policía y llamó a los bomberos. Los bomberos apagaron el fuego de la juguetería y, cuando se iban, un bombero vio al gatito y preguntó: —¿De quién es este gatito?—. El policía le contestó: —Es un gatito callejero. Él avisó que la juguetería se estaba quemando.
  • 69. 1 3 • E l g a t o b o m b e r o 81 El bombero dijo: —Me lo llevaré a mi casa y así él me avisará si hay algún incendio.
  • 70. 82 14 Rufina la burra
  • 71. 1 4 • R u f i n a l a b u r r a 83 Rufina la burra quería ser famosa. Al pasar el circo por el pueblo, vio a una orgullosa cebra y quiso ser como ella.
  • 72. L i b r o d e l e c t u r a s 84 Un día, cuando pintaban la cerca, se recargó sin hacer ruido. Así, cuando don Lorenzo pasó la brocha...
  • 73. 1 4 • R u f i n a l a b u r r a 85 ¡Rufina quedó convertida en una hermosa cebra! Esa noche escapó del corral y se fue al circo.
  • 74. L i b r o d e l e c t u r a s 86 RUFINA LA CEBRA BAILARINA Se imaginaba la marquesina: Rufina, la cebra intrépida. Y corrió y corrió tejiendo sueños en su cabeza.
  • 75. 1 4 • R u f i n a l a b u r r a 87 De pronto, una gota de agua cayó en su nariz. Empezaba a llover y buscó refugio.
  • 76. L i b r o d e l e c t u r a s 88 Pero fue en vano... la lluvia despintó sus rayas blancas. Cansada, mojada y triste, Rufina volvió al corral.
  • 77. 1 4 • R u f i n a l a b u r r a 89 Ahí le contó a un burro amigo su historia. —¡Pero qué ocurrencia el querer ser cebra, si eres tan bonita! —le dijo. Y los dos empezaron a reír.
  • 78. 90 15 Ricitos de Oro y los tres osos
  • 79. 1 5 • R i c i t o s d e O r o y l o s t r e s o s o s 91 Había una vez tres osos que vivían en el bosque: papá oso, mamá osa y el pequeño osito.
  • 80. L i b r o d e l e c t u r a s 92 Un día Ricitos de Oro se perdió en el bosque y descubrió la casa donde vivían los tres osos. Cuando los osos no estaban, Ricitos de Oro entró a la casa.
  • 81. 1 5 • R i c i t o s d e O r o y l o s t r e s o s o s 93 Ricitos de Oro probó la sopa del plato grande. —¡Ay! —gritó—. Esta sopa está muy caliente. Ricitos de Oro probó la sopa del plato mediano. —¡Brrr! Esta sopa está helada.
  • 82. L i b r o d e l e c t u r a s 94 Y se la comió toda. Después de comer, Ricitos de Oro quiso dormir un poco. Ricitos de Oro probó la sopa del plato pequeño. —¡Mmm! Esta sopa está deliciosa.
  • 83. 1 5 • R i c i t o s d e O r o y l o s t r e s o s o s 95 Se acostó en la cama grande y dijo: —¡Está durísima! Entonces se acostó en la cama mediana y dijo: —¡Está muy blanda! Por último, se acostó en la cama pequeña. Era tan cómoda que se quedó dormida.
  • 84. L i b r o d e l e c t u r a s 96 Los osos regresaron a su casa. Papá oso dijo: —¡Alguien ha probado mi sopa!
  • 85. 1 5 • R i c i t o s d e O r o y l o s t r e s o s o s 97 Mamá osa dijo: —¡Alguien ha probado mi sopa también! El osito dijo: —¡Alguien se ha comido toda mi sopa!
  • 86. L i b r o d e l e c t u r a s 98 Mamá osa dijo: —¡Alguien ha dormido en mi cama también! El osito gritó: —¡Alguien está durmiendo en mi cama! Los tres osos, tristes y hambrientos, decidieron irse a la cama. Papá oso dijo: —¡Alguien ha dormido en mi cama!
  • 87. 1 5 • R i c i t o s d e O r o y l o s t r e s o s o s 99 Ricitos de Oro despertó. Al ver a los osos saltó de la cama y salió corriendo sin parar.
  • 88. 100 16 El camión Colibrí Primeros cuentos Libros del Rincón SEP
  • 89. 1 6 • E l c a m i ó n 101 ¡Por fin llegó el camión! Todos se apresuran a subir.
  • 90. L i b r o d e l e c t u r a s 102 El camión atraviesa la ciudad.
  • 91. 1 6 • E l c a m i ó n 103 Una señora teje, la niña mira por la ventana y un señor escucha el radio.
  • 92. L i b r o d e l e c t u r a s 104 El camión se aleja de la ciudad.
  • 93. 1 6 • E l c a m i ó n 105 Los pasajeros, asombrados, preguntan: —¿A dónde vamos? ¡Queríamos ir al Zócalo!
  • 94. L i b r o d e l e c t u r a s 106 El chofer contesta: —Este camión no va al Zócalo. ¿No leyeron el letrero?
  • 95. 1 6 • E l c a m i ó n 107 ¡Qué distraídos! Ahora tienen que regresar caminando a la ciudad.
  • 96. L i b r o d e l e c t u r a s 108 ¿A qué camión subirán esta vez?
  • 97. 109 17 Cuenta ratones Ellen Stoll Walsh
  • 98. L i b r o d e l e c t u r a s 110 Un esplendoroso día, varios ratones se divertían en el campo. Cautelosos, se cuidaban de las serpientes. Pero cuando les dio sueño se olvidaron de ellas... y se echaron una siesta. Mientras dormían, una serpiente hambrienta andaba buscando comida. En su camino encontró un frasco grande y bonito. —Llenaré de comida este frasco —se dijo.
  • 99. 1 7 • C u e n t a r a t o n e s 111 No tardó mucho en hallar tres ratones: pequeños, calientitos y apetitosos, estaban profundamente dormidos. —Primero los contaré y luego me los comeré —dijo la serpiente—. ¡Cuenta ratones! Uno... dos... tres. Los metió en el frasco. Pero tenía mucha hambre. No le bastaban tres ratones.
  • 100. L i b r o d e l e c t u r a s 112 Pronto encontró cuatro más: pequeños, calientitos y apetitosos, estaban profundamente dormidos. Y los contó: —Cuatro... cinco... seis... siete—. Pero tenía mucha, mucha hambre, y no le bastaban siete ratones.
  • 101. 1 7 • C u e n t a r a t o n e s 113 Finalmente, halló otros tres ratones: pequeños, calientitos y apetitosos, estaban profundamente dormidos. Y los contó: —Ocho...nueve...diez. Diez son suficientes. Ahora, pequeños, calientitos y apetitosos ratones, me los comeré —dijo la serpiente.
  • 102. L i b r o d e l e c t u r a s 114 —Espera —replicó uno de los ratones—. El frasco aún no está lleno. Y mira el ratonzote que se ve allá. La serpiente era muy glotona. Presurosa, se fue a atrapar al ratonzote.
  • 103. 1 7 • C u e n t a r a t o n e s 115 Cuando la serpiente se fue, los ratones inclinaron el frasco hacia un lado, luego hacia el otro, hasta que lo volcaron.
  • 104. L i b r o d e l e c t u r a s 116 —Diez, nueve, ocho, siete, seis, cinco, cuatro, tres, dos, uno. Los ratoncitos se contaron al revés y corrieron a casa.
  • 105. 1 7 • C u e n t a r a t o n e s 117 La serpiente llegó adonde estaba el ratonzote, que no era tal, sino una fría y dura piedra. Y cuando regresó el frasco estaba vacío.
  • 106. 118 18 Los tres cabritos y el ogro tragón
  • 107. 1 8 • L o s t r e s c a b r i t o s y e l o g r o t r a g ó n 119 Había una vez tres cabritos que vivían en un verde pastizal. Un día el pastizal comenzó a secarse y los cabritos tuvieron que irse al otro lado del río.
  • 108. L i b r o d e l e c t u r a s 120 Pero debajo del puente vivía Mazodientes, un ogro tragón. Así que los cabritos hicieron un plan para poder cruzar.
  • 109. 1 8 • L o s t r e s c a b r i t o s y e l o g r o t r a g ó n 121 Primero fue el cabrito chico. Al verlo, el ogro gritó: —¡Qué rica cena voy a tener! ¡Te voy a comer! Y el cabrito contestó: —No te apures, soy tan chico que no alcanzo ni para taparte una muela. Espera a mi hermano, que es más grande que yo.
  • 110. L i b r o d e l e c t u r a s 122 El ogro esperó al siguiente cabrito y cuando lo vio gritó: —¡Uy, qué rica cena voy a tener! ¡Te voy a comer! —No pierdas tu tiempo —dijo el cabrito mediano—. Atrás viene mi hermano, que es más gordo, sabroso y jugoso que yo.
  • 111. 1 8 • L o s t r e s c a b r i t o s y e l o g r o t r a g ó n 123 El ogro decidió esperar. Cuando vio al mayor de los cabritos, sus ojos brillaron y gritó: —¡Pero qué banquete me voy a dar!
  • 112. L i b r o d e l e c t u r a s 124 —Si me quieres comer, deja tu mazo y sube a pelear —contestó el cabrito. Mazodientes dejó su mazo y subió al puente.
  • 113. 1 8 • L o s t r e s c a b r i t o s y e l o g r o t r a g ó n 125 Entonces el cabrito corrió y le dio un golpe tan fuerte que Mazodientes cayó al río y se lo llevó la corriente. —¡Eso les pasa a los avorazados! —le gritó el cabrito grande.
  • 114. L i b r o d e l e c t u r a s 126 Nunca más se supo del ogro Mazodientes. Y desde entonces los cabritos pudieron comer felices en el verde pastizal del otro lado del río.
  • 115. 127 19 Un huevo saltarín
  • 116. L i b r o d e l e c t u r a s 128 Una vez una gallina encontró un huevo grandote en su nido. De pronto, el huevo desapareció.
  • 117. 1 9 • U n h u e v o s a l t a r í n 129 Al poco tiempo, una pata le dijo a la gallina: —Encontré un huevo grandote en mi nido y no sé de quién es. Otro día, llegó una pava diciendo: —¿Quién habrá puesto un huevo grandote en mi nido? Nadie sabía de dónde había llegado aquel huevo que saltaba de nido en nido.
  • 118. L i b r o d e l e c t u r a s 130 Pasó el tiempo, y una mañana nacieron los pollitos en el nido de la gallina. Los patitos nacieron en el nido de la pata. Los pavitos nacieron en el nido de la pava.
  • 119. 1 9 • U n h u e v o s a l t a r í n 131 Y del travieso huevo saltarín... ¡Nació un avestruz!
  • 120. 132 20 No oigo, no oigo: soy de palo
  • 121. 2 0 • No o i g o , n o o i g o : s o y d e p a l o 133 Luisito era un niño muy enojón. Por todo se enojaba. Pero cuando más se enojaba era cuando le pedían hacer mandados, dar recados o cuidar a sus hermanitos.
  • 122. L i b r o d e l e c t u r a s 134 Cuando le hablaban, Luisito se tapaba las orejas y decía: —No oigo, no oigo: soy de palo. Y con eso se hacía el tonto. Luisito se enojaba tanto que pensaba: —Ojalá que ya nadie me hablara.
  • 123. 2 0 • No o i g o , n o o i g o : s o y d e p a l o 135 Y un día, Luisito amaneció con mucha fiebre. Le dolían mucho los oídos y no podía oír lo que decían los demás. Prendió el televisor para ver a los artistas, pero no pudo oír nada. Entonces se preocupó mucho.
  • 124. L i b r o d e l e c t u r a s 136 Vino el doctor a verlo y le recetó gotas y pastillas. Luisito duró ocho días sin oír nada. Luisito estaba muy triste porque estaba enfermo.
  • 125. 2 0 • No o i g o , n o o i g o : s o y d e p a l o 137 No podía salir a jugar y no podía oír a los demás.
  • 126. L i b r o d e l e c t u r a s 138 A los ocho días Luisito se alivió. Luisito estaba muy contento. Y desde ese día, nunca volvió a decir: —No oigo, no oigo: soy de palo.
  • 127. 139 21 El malora del corral Para empezar a leer • CONAFE
  • 128. L i b r o d e l e c t u r a s 140 Había una vez un perro que se creía el dueño de todo. Al caminar por el rancho decía: —¡Soy el más bravo y valiente de aquí! Se pasaba el día tirado de panza. Y para divertirse, molestaba a todos los animales.
  • 129. 2 1 • E l m a l o r a d e l c o r r a l 141 Una mañana fue y le ladró a las vacas, que asustadas tiraron la leche. Después se acercó a los cerdos y les gruñó tan fuerte que los pobres resbalaron una y otra vez.
  • 130. L i b r o d e l e c t u r a s 142 Al día siguiente, correteó al gato hasta el palomar. En el patio quedó el perro rodeado de plumas y el gato colgando de una rama.
  • 131. 2 1 • E l m a l o r a d e l c o r r a l 143 Por la tarde encontró a los guajolotes comiendo en el corral. Dio un gran salto y cayó sobre el maíz. Fue tal el susto que los guajolotes chocaron unos contra otros.
  • 132. L i b r o d e l e c t u r a s 144 Todos los animales querían desquitarse, pero le tenían miedo. Ya nadie salía a pasear. Hasta que una tarde, la gallina sacó a comer a sus pollitos.
  • 133. 2 1 • E l m a l o r a d e l c o r r a l 145 El perro apareció ladrando y la gallina, en vez de huir, lo recibió a picotazos. —¡A mí no me asustas, gordo malora! —le dijo muy enojada. Adolorido, buscó dónde esconderse. Y desde ese día no volvió a asustar a nadie.
  • 134. 146 22 Mariposa de papel Para empezar a leer • CONAFE
  • 135. 2 2 • M a r i p o s a d e p a p e l 147 En lo más alto de un cerro, donde el viento sopla fuerte, vivía un niño llamado Oceloti. Un día, Oceloti se despertó muy temprano para esperar a su papá que llegaba de viaje.
  • 136. L i b r o d e l e c t u r a s 148 Cuando su papá llegó empezó a repartir los regalos. —¿A mí qué me trajiste? —preguntó Oceloti.
  • 137. 2 2 • M a r i p o s a d e p a p e l 149 —Una hoja de papel —contestó su padre. El niño fue corriendo a buscar sus pinceles y se puso a pintar.
  • 138. L i b r o d e l e c t u r a s 150 Oceloti dibujó una flor de cuatro pétalos y a cada uno le puso un color distinto. Así, la hoja de papel se convirtió en una flor que tenía todos los colores que embellecen al mundo. Cuando el niño terminó de pintar, quiso ir a la casa de su abuelo para mostrarle la flor.
  • 139. 2 2 • M a r i p o s a d e p a p e l 151 Pero a medio camino un remolino de viento le quitó su hoja y se la llevó volando. Mientras la hoja volaba por el aire, Oceloti imaginó que la flor era una mariposa. Entonces pensó que si la ataba a un hilo para que no se la llevara el viento, podría elevarse muy alto.
  • 140. L i b r o d e l e c t u r a s 152 Llegó a la casa de su abuelo, le pidió un hilo, lo amarró a la hoja y salió para hacerla volar. Fue así como Oceloti inventó el papalote.
  • 141. 153 23 La viejita y los quesos
  • 142. L i b r o d e l e c t u r a s 154 Una viejita llamada Matilde tenía una cabra que daba mucha leche. Con la leche de la cabra hacía quesos y los vendía en el mercado.
  • 143. 2 3 • L a v i e j i t a y l o s q u e s o s 155 Julián, el vecino, también hacía quesos, pero sus cabras daban menos leche que la cabra de la viejita. Todos los días, mientras ordeñaba sus cabras, Julián se preguntaba muy enojado: —¿Cómo hará la viejita para hacer tantos quesos con la leche de una sola cabra?
  • 144. L i b r o d e l e c t u r a s 156 Una noche, mientras todos dormían, Julián entró al corral de la casa de la viejita, dejó una cabra de su rebaño y se llevó la cabra de Matilde. Por la mañana, cuando Matilde se levantó a ordeñar su cabra, se dio cuenta de que se la habían cambiado. Sin embargo, esta cabra dio tanta leche como la otra.
  • 145. 2 3 • L a v i e j i t a y l o s q u e s o s 157 —¿Así que hiciste muchos quesos con la leche de mi cabra? Al mediodía, Matilde encontró a Julián en el mercado y le dijo:
  • 146. L i b r o d e l e c t u r a s 158 —Ya ves, te llevaste mi cabra, pero no mi secreto. El secreto no es la cabra, sino la alegría con la que hago mi trabajo. —No —respondió Julián—. Sólo me dio leche para un queso.
  • 147. 159 24 El teatro Guillermo Solano Flores Ojos abiertos • Trillas
  • 148. L i b r o d e l e c t u r a s 160 Mis amigos y yo haremos una obra de teatro. Queremos representar una historia de castillos, naves espaciales y planetas.
  • 149. 2 4 • E l t e a t r o 161 En la historia de la obra hay brujas, hadas, dragones, duendes y astronautas.
  • 150. L i b r o d e l e c t u r a s 162 Cada niño representará un personaje. Yo seré el mago.
  • 151. 2 4 • E l t e a t r o 163 En los ensayos, cada uno aprende lo que tiene que decir. A mí me toca decir: —¡Tripitú tripitú! ¡Que aparezca el dragón azul!
  • 152. L i b r o d e l e c t u r a s 164 Por fin llega el día en que hay que actuar. El público espera, el telón se abre... ¡y empieza la función!
  • 153. 2 4 • E l t e a t r o 165 Hay muchos personajes: gigantes enojones, tías lloronas y diablos risueños. Todo es de mentira, pero actuamos como si fuera de verdad.
  • 154. L i b r o d e l e c t u r a s 166 El final de la obra es lo mejor: el astronauta llega a su planeta, salva al dragón azul y se casa con la princesa de cristal.
  • 155. 2 4 • E l t e a t r o 167 Al terminar la obra, el público aplaude mucho. Todos los actores agradecemos contentos los aplausos. ¡La obra ha sido un éxito!
  • 156. 168 Los pececitos de colores 25
  • 157. 2 5 • L o s p e c e c i t o s d e c o l o r e s 169 En una gran bahía, había muchos animales marinos. Había animales grandes como las ballenas, medianos como los delfines y chiquitos como los pececitos grises.
  • 158. L i b r o d e l e c t u r a s 170 Un día llegó un pececito de colores. Era un pececito Arco Iris. Los pececitos le preguntaron: —¿Quién te dio esos colores? El pececito Arco Iris dijo que era un secreto. Los otros pececitos también querían tener colores. —Yo quiero ser rojo —dijo uno. —Yo quiero ser azul —dijo otro. —Y yo amarillo —dijo el más chiquito. —Bueno —dijo el pececito Arco Iris—, si me hacen rey les diré mi secreto. —Está bien —dijeron todos. Si nos dices tu secreto, te haremos rey.
  • 159. 2 5 • L o s p e c e c i t o s d e c o l o r e s 171 El pececito Arco Iris dijo: —Tienen que ir a la cueva Rayo de Sol. Y para entrar tienen que pasar por un túnel muy oscuro, donde hay muchos peligros. Los más valientes dijeron: —¡Vamos, hay que arriesgarse! Y siguieron al pececito Arco Iris hasta la entrada del túnel.
  • 160. L i b r o d e l e c t u r a s 172 Después de mucho nadar, llegaron al final de la cueva. En el techo de la cueva había un agujero por donde entraba un rayo de sol. Toda la cueva estaba iluminada. Y de pronto, un chorro de agua cayó como cascada. Entonces se formó un arco iris y todos los pececitos quedaron pintados, cada uno de distinto color. Felices, regresaron a su casa. Coronaron al pececito Arco Iris como rey. Todos los animales de la bahía hicieron una gran fiesta.
  • 161. 173 26 La gallinita ciega
  • 162. L i b r o d e l e c t u r a s 174 Óscar y sus hermanos, Rosa y Víctor, inventaron un juego. Le taparon los ojos a Rosa para que “a ciegas” tratara de encontrarlos. Los niños le gritaban: —¡Gallinita ciega, a que no me atrapas! Entonces Rosa intentó correr tras ellos, pero como no veía se tropezó y se cayó. La niña se lastimó las dos rodillas, los dos codos y hasta la nariz. Óscar y Víctor llevaron a Rosa con su mamá para que la curara. Después, Rosa les dijo: —Vamos a jugar otra vez, pero un juego en el que pueda tener los ojos muy abiertos. —Bien pensado —dijo la mamá—, porque la vista es un sentido muy valioso.
  • 163. 2 6 • L a g a l l i n i t a c i e g a 175 Y tú... ¿Qué sabes de los ojos? No todas las personas tienen los ojos del mismo color. Pero no importa el color de los ojos, con ellos podemos ver muchas cosas. Algunas personas necesitan lentes cuando tienen problemas para ver las cosas que están cerca. Otras personas los necesitan para ver las cosas que están lejos. Sólo cuando hay luz podemos ver claramente los colores y las formas de las cosas.
  • 164. L i b r o d e l e c t u r a s 176 Los párpados se cierran rápidamente cuando hay viento o cuando la luz es muy fuerte. Las pestañas impiden la entrada de basuras y las lágrimas lavan los ojos. Lloras cuando te entra una basurita en el ojo y también cuando estás triste. Hay instrumentos, como la lupa, para ver mejor las cosas pequeñas. Otros instrumentos, como el telescopio, sirven para ver lo que está lejos. Tus ojos te permiten ver muchas cosas. ¡Cuídalos!
  • 165. 177 27 La tierra de arena Para empezar a leer • CONAFE
  • 166. L i b r o d e l e c t u r a s 178 Hace mucho tiempo sólo existía el mar y el cielo. Un día el Señor del Viento decidió crear la tierra, pero necesitaba un poco de arena del fondo del mar. Al enterarse, los animales marinos quisieron ayudar. Así que se reunieron para ver quién nadaba mejor. Como el viaje era muy largo, no invitaron a la tortuga. —Es muy lenta —dijeron.
  • 167. 2 7 • L a t i e r r a d e a r e n a 179 Así, el primero en bajar fue el camarón, pero como era tan pequeño se cansó muy rápido y mejor se regresó. Después siguió el tiburón, pero a medio viaje le dio hambre y se puso a cazar peces.
  • 168. L i b r o d e l e c t u r a s 180 En tercer lugar bajó el pulpo, sólo que se aburrió y prefirió irse con el calamar. Por último fue la ballena, quien nadó velozmente, pero casi al llegar se quedó dormida.
  • 169. 2 7 • L a t i e r r a d e a r e n a 181 Total, que ninguno logró llegar. Y subieron muy tristes a ver al Señor del Viento. Entonces vieron que la tortuga se acercaba con mucha prisa.
  • 170. L i b r o d e l e c t u r a s 182 —¿De dónde vienes? —le preguntó el Señor del Viento. —Traía la arena, pero se me cayó —contestó con tristeza. —Con la que queda en tus aletas alcanza —dijo el Señor del Viento, quien tomó los granos y los regó por todas partes.
  • 171. 2 7 • L a t i e r r a d e a r e n a 183 De los granos de arena surgieron las playas, los campos y las montañas. En agradecimiento, el Señor del Viento permitió que la tortuga fuera la primera en tocar la tierra. Y desde entonces se le ve por todas partes.
  • 173. 2 8 • L a b i c i c l e t a 185 La bicicleta es un medio de transporte muy útil y divertido. Mucha gente usa la bicicleta para ir al trabajo, a la escuela o de paseo. Algunas personas utilizan la bicicleta para trabajar. repartidor de pan cartero repartidor de periódicos lechero
  • 174. L i b r o d e l e c t u r a s 186 Hay varias clases de bicicletas: Las bicicletas de carreras son ligeras y veloces. Las bicicletas de montaña tienen llantas anchas para andar en terrenos difíciles. Las bicicletas de los niños pequeños tienen dos rueditas más. Las primeras bicicletas que se inventaron eran diferentes a las de ahora: el biciclo tenía la rueda delantera enorme y la trasera muy pequeña.
  • 175. 2 8 • L a b i c i c l e t a 187 Viajar en bicicleta tiene algunas desventajas: Es peligroso andar por las calles muy transitadas. Pueden viajar pocas personas. Viajar en bicicleta también tiene muchas ventajas: No contamina, porque funciona sin gasolina. Es más barata que el carro o la motocicleta. Ayuda a la gente a mantenerse sana.
  • 176. 188 Los músicos de Bremen 29
  • 177. 2 9 • L o s m ú s i c o s d e B r e m e n 189 En un lugar cercano a la ciudad de Bremen vivía un burro. Estaba tan viejo que ya no podía trabajar. El burro pensó que como él cantaba tan bonito podría formar una orquesta. El burro se encontró con un perro viejo y triste, a quien sus dueños echaron de la casa, y le dijo: —Tú cantas muy bonito. ¡Vámonos a Bremen y formaremos una orquesta!
  • 178. L i b r o d e l e c t u r a s 190 El burro, el perro y el gato se encontraron con un gallo viejo y triste, a quien sus dueños querían cocinar en caldo. El burro le dijo: —¡Vámonos a Bremen y formaremos una orquesta! El burro y el perro se encontraron con un gato viejo y triste que ya no podía cazar ratones y a quien sus dueños echaron de la casa. El burro le dijo: —Tú cantas muy bonito. ¡Vámonos a Bremen y formaremos una orquesta!
  • 179. 2 9 • L o s m ú s i c o s d e B r e m e n 191 Cuando llegaron a Bremen todos vieron una casa con las luces encendidas. El burro les dijo: —¿Qué les parece si cantamos? Tal vez nos den de comer—. Pero dentro de la casa estaban tres ladrones.
  • 180. L i b r o d e l e c t u r a s 192 El perro se subió sobre el burro, el gato sobre el perro y el gallo sobre el gato. Contaron hasta tres y empezaron a cantar. Los ladrones se asustaron con los horribles cantos y salieron corriendo de la casa.
  • 181. 2 9 • L o s m ú s i c o s d e B r e m e n 193 Pero al entrar... El gallo los picó. El gato los rasguñó. El perro los mordió. Y el burro los pateó. Entonces, el burro, el perro, el gato y el gallo entraron en la casa, comieron y se durmieron. Los ladrones regresaron a la casa.
  • 182. L i b r o d e l e c t u r a s 194 Los ladrones salieron corriendo y nunca más volvieron. Los animales decidieron quedarse a vivir en la casa, donde cantaban alegremente. Desde entonces la gente los llamó Los músicos de Bremen.
  • 183. 195 30 Un nuevo hermanito
  • 184. L i b r o d e l e c t u r a s 196 Teo vivía con sus papás y asistía a la escuela de su barrio. Tenía muchos amigos y le iba muy bien en sus estudios. Un día, los papás de Teo le anunciaron que iba a tener un hermanito. Al principio se sintió muy contento y pensó: “¡Un hermanito para poder jugar!” Luego Teo le contó a sus amigos y todos le dijeron: —Un hermano, ¡qué horror! —¡Te va a quitar tus juguetes! —¡Tus papás ya no te van a hacer caso!
  • 185. 3 0 • U n n u e v o h e r m a n i t o 197 Teo se puso muy inquieto. Ya no quería estudiar ni quería salir a jugar. Sólo pensaba, pensaba y pensaba. “¡Me voy a ir de la casa! Me iré lejos, a vivir cerca del río, a una cabaña abandonada”, pensó Teo. No le dijo nada a nadie. Teo guardó en su mochila algo de ropa y una torta. Esperó que fuera de noche. Salió por la ventana y caminó hasta llegar a la cabaña que estaba junto al río. Ahí, Teo encontró un perro. El perro se le acercó y Teo le dio la mitad de su torta. Se hicieron amigos y Teo llamó Fifo al perro. Esa noche durmieron uno al lado del otro.
  • 186. L i b r o d e l e c t u r a s 198 A la mañana siguiente los papás buscaron a Teo por todas partes y no lo encontraron. Al mediodía Teo y Fifo tenían hambre. Teo decidió ir al río a ver si podía encontrar algo para comer y vio a un viejito que estaba pescando. Teo se acercó a él y le contó su aventura. El viejito, que se llamaba don Chucho, lo escuchó atentamente y le dio de comer a Teo y a Fifo.
  • 187. 3 0 • U n n u e v o h e r m a n i t o 199 Don Chucho le preguntó a Teo: —¿Has pensado en lo tristes y preocupados que están tus papás? —¡Claro que no! —contestó Teo—. ¡Mis papás ya no me van a querer! —¡Claro que sí te van a querer! —dijo don Chucho—. Mira, ¿por qué no vamos a tu casa? Ya verás que tus padres se pondrán muy contentos. Además, ahora tienes un nuevo amigo: Fifo. Pide a tus papás que Fifo se quede contigo. Teo pensó que era una gran idea. Don Chucho acompañó a Teo y a Fifo hasta la casa de sus padres y les explicó lo que había pasado. Los padres de Teo se pusieron muy felices de recuperar a su hijo y le explicaron a Teo que lo seguirían queriendo siempre, aunque tuvieran otro hijo. Los papás de Teo permitieron que Fifo se quedara a vivir con ellos.
  • 188. 200 El sombrero de la bruja 31
  • 189. 3 1 • E l s o m b r e r o d e l a b r u j a 201 La bruja Ruca vivía en un espeso bosque. Un día en que el viento soplaba muy fuerte salió en su escoba en busca de aventuras. Pero la bruja Ruca no se amarró bien el sombrero y el viento se lo voló.
  • 190. L i b r o d e l e c t u r a s 202 El granjero iba feliz a enseñar el sombrero mágico a su mujer, cuando el viento se lo voló. El sombrero cayó en la cabeza de un granjero que labraba el campo. El granjero sintió que volaba, y en un dos por tres acabó de labrar todas sus tierras.
  • 191. 3 1 • E l s o m b r e r o d e l a b r u j a 203 El sombrero cayó en la cabeza de una viejita que lavaba su ropa en el río. La viejita sintió que volaba, y en un dos por tres acabó de lavar un enorme cesto de ropa sucia. La viejita iba feliz a enseñar el sombrero mágico a sus hijos, cuando el viento se lo voló.
  • 192. L i b r o d e l e c t u r a s 204 El sombrero cayó en la cabeza de un niño que guiaba una carreta cargada de bultos. El niño sintió que volaba, y en un dos por tres recorrió todo el camino y llegó a su casa. El niño iba muy feliz a enseñar el sombrero mágico a sus padres, cuando de pronto vio a una bruja que volaba por los aires. La bruja le dijo al niño: —Dame ese sombrero. El niño le contestó: —Este sombrero me lo trajo el viento.
  • 193. 3 1 • E l s o m b r e r o d e l a b r u j a 205 La bruja Ruca le contestó: —El sombrero es mío. El viento me lo voló. El niño se lo devolvió. Entonces la bruja Ruca le dio al niño una bolsita con monedas de oro como recompensa. El niño se fue feliz a entregar el dinero a sus padres. La bruja Ruca también se fue feliz a su casa. Había recuperado el sombrero mágico para hacer sus divertidas travesuras.
  • 194. 206 Una planta en el estómago 32
  • 195. 3 2 • U n a p l a n t a e n e l e s t ó m a g o 207 Un día, mientras Emilio chupaba unos frijoles crudos, su mamá le dijo: —Deja de chupar esos frijoles. —¿Por qué? —preguntó Emilio. —Porque cuando yo era niña mi abuelita me dijo: “Si te tragas los frijoles crudos, te crece una planta en el estómago”. Emilio no le dio importancia a las palabras de su madre y siguió jugando. Pensaba que esas eran puras fantasías, cuando, sin querer, se tragó un frijol. Al poco rato Emilio se fue a dormir, recordando lo que su mamá le había dicho.
  • 196. L i b r o d e l e c t u r a s 208 Entonces ocurrió algo sorprendente. A media noche sintió cosquillas en las orejas. Se tocó y sintió que algo salía de una de sus orejas. ¡Era la punta de una planta! Emilio se levantó y se miró en el espejo. ¡De la otra oreja también salía una hoja! ¡Y de la nariz! ¡Y de la boca! Al poco rato sintió que se estaba volviendo planta.
  • 197. 3 2 • U n a p l a n t a e n e l e s t ó m a g o 209 Emilio, asustado, saltó por la ventana y se fue a esconder al bosque. Una hora más tarde, Emilio tenía tantas ramas que unos pajaritos vinieron a pararse y empezaron a hacer su nido. Emilio sentía muchas cosquillas, pero no pudo mover las ramas para espantarlos.
  • 198. L i b r o d e l e c t u r a s 210 Entonces quiso gritar, pero de su boca no salió ningún sonido. Trató de correr, pero sus pies estaban enterrados en el suelo, convertidos en raíces. Emilio pensó que ya no iba a ser un niño, sino un árbol, y pensó que ya no podría jugar ni tener amigos ni ir a la escuela. ¿Quién imagina un árbol adentro de un salón?
  • 199. 3 2 • U n a p l a n t a e n e l e s t ó m a g o 211 Emilio comenzó a llorar, pero entonces... ¡Despertó! Corrió con su mamá y le contó su horrible pesadilla. —Lo bueno es que todo fue sólo un sueño —dijo su mamá.
  • 200. 212 Los zapatos del novio 33
  • 201. 3 3 • L o s z a p a t o s d e l n o v i o 213 El día de su boda, el novio se puso un traje nuevo y limpió cuidadosamente sus zapatos. Iba caminando, y de pronto vio unos árboles llenos de manzanas y quiso recoger algunas para llevárselas a su novia. Cuando el novio terminó de cortar las manzanas se dio cuenta de que sus zapatos se habían manchado de lodo.
  • 202. L i b r o d e l e c t u r a s 214 —¡No puedo ir a mi boda con los zapatos tan sucios! —dijo el novio. Entonces le preguntó a la yerba: —¿Podrías ayudarme a limpiar mis zapatos? La yerba respondió: —¡No! No quiero ayudarte. El novio siguió caminando. Luego se encontró con una vaca y le pidió: —¿Podrías comerte la yerba que no quiso ayudarme a limpiar mis zapatos? La vaca respondió: —¡No! No quiero ayudarte. No tengo hambre. El novio siguió caminando.
  • 203. 3 3 • L o s z a p a t o s d e l n o v i o 215 Luego encontró un palo y le dijo: —¿Podrías golpear a la vaca que no quiso comerse la yerba que no quiso ayudarme a limpiar mis zapatos? El palo respondió: —¡No! No quiero ayudarte. No me molestes. El novio siguió caminando. Luego encontró al fuego y le pidió: —¿Podrías quemar el palo que no quiso pegarle a la vaca que no quiso comerse la yerba que no quiso ayudarme a limpiar mis zapatos? El fuego respondió: —¡No! No quiero ayudarte. Estoy ocupado. El novio siguió caminando.
  • 204. L i b r o d e l e c t u r a s 216 Luego encontró una fuente de agua y le pidió: —¿Podrías apagar el fuego que no quiso quemar el palo que no quiso golpear a la vaca que no quiso comerse la yerba que no quiso ayudarme a limpiar mis zapatos? La fuente de agua respondió: —¡No! No quiero ayudarte. ¡Déjame sola! El novio siguió caminando. Se sentía muy mal con sus zapatos sucios.
  • 205. 3 3 • L o s z a p a t o s d e l n o v i o 217 Cuando estaba a punto de darse por vencido, el novio se encontró con un perro y le contó que la yerba, la vaca, el palo, el fuego y la fuente de agua no habían querido ayudarlo. —Yo te ayudaré —le dijo el perro.
  • 206. L i b r o d e l e c t u r a s 218 El perro fue a la fuente y le dijo: —Me beberé tu agua, porque no quisiste apagar el fuego. La fuente contestó: —No, no te bebas mi agua. Apagaré el fuego. El fuego contestó: —No, no me apagues. Quemaré el palo. El palo contestó: —No, no me quemes. Golpearé a la vaca. La vaca contestó: —No, no me pegues. Me comeré la yerba. La yerba contestó: —No, no me comas. Limpiaré los zapatos del novio. Y así el novio, muy elegante y con los zapatos muy limpios, siguió su camino a la boda y llevó las ricas manzanas a su novia.
  • 207. 219 34 El gato con botas
  • 208. L i b r o d e l e c t u r a s 220 Al morir, el padre de Juan le heredó un gato y unas botas. “¿Para qué quiero un gato?”, pensaba Juan. En ese momento el gato se puso las botas y le dijo: —Si haces lo que yo te diga, serás feliz.
  • 209. 3 4 • E l g a t o c o n b o t a s 221 El rey nunca había escuchado aquel nombre, porque el gato lo acababa de inventar. El gato se fue al bosque y atrapó un conejo. Se lo llevó al rey y le dijo: —Te traigo este obsequio de parte de mi amo, el marqués de Carabás.
  • 210. L i b r o d e l e c t u r a s 222 Al día siguiente el gato fue con el rey y le obsequió dos perdices a nombre del marqués de Carabás. Y así, todos los días, el gato iba al palacio y le daba un regalo al rey, de parte del marqués de Carabás. Un día, el rey salió a dar un paseo con su hermosa hija. El gato corrió hasta llegar con Juan y le ordenó que se metiera a nadar en el río.
  • 211. 3 4 • E l g a t o c o n b o t a s 223 —¡Auxilio, le han robado sus ropas a mi amo! Juan se quitó la ropa y se metió al agua. Entonces el gato escondió las ropas y cuando el carruaje del rey pasaba por ahí, gritó:
  • 212. L i b r o d e l e c t u r a s 224 El rey escuchó el llamado y ordenó que le dieran a Juan uno de sus propios trajes. Cuando Juan apareció ante el rey con el traje puesto, se veía tan elegante que parecía un verdadero marqués. El rey le dio las gracias por todos los regalos que había recibido. Juan no entendía nada.
  • 213. 3 4 • E l g a t o c o n b o t a s 225 El rey invitó a Juan a subir a su carruaje. Al verlo, la princesa quedó tan impresionada que se enamoró de él. Juan se casó con la princesa y de este modo el gato con botas cumplió su promesa de hacerlo feliz.
  • 214. 231 36¡Se cayó el circo!
  • 215. L i b r o d e l e c t u r a s 232 El día que llegó el circo los cirqueros montaron la carpa: primero pusieron el poste central y después los otros. El poste central era muy fuerte, pero nadie se dio cuenta de que lo habían puesto sobre un nido de termitas. Por la noche las termitas se comieron la madera y el poste quedó muy débil. Todo parecía estar bien y al día siguiente, muchas personas entraron para ver la primera función del circo.
  • 216. 3 6 • ¡ S e c a y ó e l c i r c o ! 233 La función comenzó y los payasos bromearon con el público y contaron chistes. Luego el mago apareció muchas palomas y hasta un conejo, que saltó y saltó para sentarse en las piernas de una señora muy seria. Todos reían a carcajadas al ver la cara de sorpresa y susto que pasó la señora. Después aparecieron los trapecistas y las bailarinas a caballo.
  • 217. L i b r o d e l e c t u r a s 234 Por último, empezó el espectáculo principal: la pirámide de los elefantes. Primero aparecieron cuatro enormes elefantes y se pararon uno junto al otro. Luego salieron otros dos elefantes y se montaron encima de los primeros cuatro. Le tocó el turno a Mahir que debía subir y pararse encima de todos los elefantes. Mahir era muy grande y pesado. Cuando trató de subir sobre los otros elefantes, se resbaló y golpeó el poste central.
  • 218. 3 6 • ¡ S e c a y ó e l c i r c o ! 235 paletas heladas y palomitas de maíz a los espectadores. Nadie salió lastimado, y todos terminaron por contarle a sus amigos la aventura de los elefantes, que terminaron siendo las columnas del circo. Entonces se oyó un ruido muy fuerte, porque el poste se rompió y la carpa cayó sobre los elefantes. La gente salió de prisa mientras los elefantes sostenían la carpa. El dueño del circo estaba muy nervioso, pero después del susto, repartió
  • 219. L i b r o d e l e c t u r a s 236 37 El viento Guillermo Solano Flores Ojos abiertos • Trillas
  • 220. 3 7 • E l v i e n t o 237 Al viento no lo podemos ver. Recordamos que existe cuando nos despeina y sentimos frío en la cara.
  • 221. L i b r o d e l e c t u r a s 238 Cuando el viento sopla con fuerza, las nubes se mueven en el cielo con mucha rapidez. El sonido del viento es como un silbido. Con el viento, las banderas se agitan.
  • 222. 3 7 • E l v i e n t o 239 También se agitan los árboles, vuelan las hojas y se levanta el polvo.
  • 223. L i b r o d e l e c t u r a s 240 La fuerza del viento empuja la vela de un barco, y así el barco puede navegar.
  • 224. 3 7 • E l v i e n t o 241 Con el viento el rehilete puede dar muchas vueltas. Con el viento las pompas de jabón vuelan alto y muy veloces.
  • 225. L i b r o d e l e c t u r a s 242 Y con el viento podemos volar una cometa tan alto que casi alcance el cielo.
  • 226. 243 38 El lobo y las cabritas
  • 227. L i b r o d e l e c t u r a s 244 Un día, la mamá cabra tuvo que salir a comprar comida y les dijo a sus hijas: —No le abran la puerta a nadie más que a mí. Tengan mucho cuidado con el lobo. Poco después de haberse ido la mamá cabra, el lobo se acercó a la casa de las cabritas y tocó la puerta.
  • 228. 3 8 • E l l o b o y l a s c a b r i t a s 245 —¿Quién es? —preguntaron las cabritas. —Soy yo, su mamá. Abran la puerta —contestó el lobo, tratando de imitar la voz de la mamá cabra. La más pequeña de las cabritas, que era la más lista, le dijo: —Nuestra madre tiene la voz más dulce. Tú eres el lobo.
  • 229. L i b r o d e l e c t u r a s 246 Después de un rato, el lobo volvió a tocar la puerta y esta vez le salió la voz más dulce, pero la cabrita más pequeña no confió, abrió un poco la puerta y dijo: —Enséñanos una pata por la rendija. Al ver la pata negra del lobo, las cabritas cerraron la puerta gritando: —¡Tú no eres nuestra madre! ¡Ella tiene las patas blancas!
  • 230. 3 8 • E l l o b o y l a s c a b r i t a s 247 El lobo corrió en busca de harina para blanquearse la pata, pero en su carrera cayó al río y empezó a hundirse. —¡Auxilio! ¡Sáquenme de aquí! ¡No sé nadar! —gritaba. La mamá cabra, que en ese momento llegaba, le dijo: —Te sacaremos si prometes no tratar de comernos. El lobo lo prometió.
  • 231. L i b r o d e l e c t u r a s 248 La mamá cabra y las cabritas le tiraron una cuerda. Jalaron y jalaron hasta que el lobo estuvo a salvo. —¡Muchas gracias! —dijo el lobo—. Me salvaron la vida. La mamá cabra felicitó a las cabritas por ser tan precavidas y regresaron a su casa felices de estar otra vez juntas.
  • 232. 249 39 Robinson Crusoe
  • 233. L i b r o d e l e c t u r a s 250 Robinson Crusoe era un joven al que le gustaba hacer viajes y correr aventuras. En uno de esos viajes hubo una terrible tempestad y el barco encalló en un banco de arena. Los marineros pensaron que el barco se iba a hundir. Lanzaron un pequeño bote al mar y saltaron para salvarse.
  • 234. 3 9 • R o b i n s o n C r u s o e 251 Cuando se acercaban a la playa una fuerte ola volcó el bote y todos cayeron al agua. Robinson llegó a la playa y se dio cuenta de que sólo él se había salvado. Caminó mucho y comprobó que había llegado a una isla. Al día siguiente vio que los restos del barco estaban cerca de la playa y fue a rescatar todos los objetos útiles que pudiera encontrar.
  • 235. L i b r o d e l e c t u r a s 252 Robinson buscó un lugar para construir una casa. Tuvo que fabricar sus propios muebles, coser su propia ropa, domesticar animales y recolectar frutas silvestres.
  • 236. 3 9 • R o b i n s o n C r u s o e 253 Cierto día, Robinson descubrió una huella humana en la arena de la playa y poco después vio a varios hombres, pero huyeron cuando Robinson intentó acercarse a ellos. Poco a poco se acostumbró a su nueva vida, pero se sentía muy solo. Un día encontró un papagayo y le enseñó a hablar. Así pasó mucho tiempo.
  • 237. L i b r o d e l e c t u r a s 254 Sólo quedó uno. Se hicieron amigos y Robinson lo llamó Viernes, porque fue en este día cuando se conocieron. ¡Después de 25 años, Robinson tuvo alguien con quien hablar! Robinson vivió en la isla tres años más, hasta que lo rescataron.
  • 238. 255 Créditos editoriales Créditos editoriales Los materiales enunciados abajo aparecen con la autorización de: Unidad de Publicaciones Educativas, Subsecretaría de Educación Básica y Normal: “El camión”, “El piojo y la pulga”, “Rufina la burra”. Consejo Nacional de Fomento Educativo: “Los changuitos”, “El malora del corral”, “Mariposa de papel”, “La tierra de arena”. Aguilar-Altea-Taurus-Alfaguara, España: “El viaje”. Unidad de Publicaciones Educativas/Editora Ática, São Paulo, Brasil: ¡A que te pego! Fondo de Cultura Económica/Agencia Literaria Carmen Balcells/Harcourt Brace Jovanovich, Inc.: Cuenta ratones. Editorial Trillas, México: El teatro y El viento. Referencias bibliográficas “El camión”, en El regalo, El camión, No te lo creo, texto de María Margarita la Belle, ilustración de Leticia Tarragó, México, SEP-Salvat Editores de México, 1989 (Libros del Rincón; Colibrí, primeros cuentos), pp. 17-32. “El piojo y la pulga”, en Cancionero mexicano, 2a ed., México, SEP-Trillas, 1990, p. 21. “Rufina la burra”, en Rufina la burra, El reloj feliz, La luna, ¡Lotería!, texto e ilustración de Eduardo Enríquez, México, SEP-Salvat, 1992 (Libros del Rincón), pp. 1-16. “Los changuitos”, en Los duendes de la tienda, Los changuitos [volumen doble], selección de textos de Arturo Ortega, ilustración de Claudia de Teresa, México, Conafe, 1989 (Para empezar a leer), pp. 1-16. “El malora del corral”, en El malora del corral, La ronda de los cornudos [volumen doble], versión de Catalina Fernández Mata, ilustración de Fernando Radosh, México, Conafe, 1993 (Para empezar a leer), pp. 1-16. “Mariposa de papel”, en El pintor de las cosas, Mariposa de papel [volumen doble], versión de Miguel Góngora, ilustración de María Eugenia Jara, México, Conafe, 1992 (Para empezar a leer) pp. 1-16. “La tierra de arena“, en Los moños de la hormiga, La tierra de arena [volumen doble], versión de Gustavo Delgado Sánchez, ilustración de Cynthia Gómez Cortés, México, Conafe, 1993 (Para empezar a leer), pp. 1-16. “El viaje”, en Historias de ratones [Mouse tales], ilustración y texto de Arnold Lobel, traducción de Dolores Luca de Tena, México, Altea-Taurus-Alfaguara-SEP, 1992 (Libros del Rincón/Infantil Alfaguara, 12), pp. 44-49. ¡A que te pego!, texto de Mary França y Eliardo França, traducción de Noemí Ávila Torres, México, SEP/Editora Ática, 1992 (Libros del Rincón), 12 pp. Cuenta ratones [Mouse count], Ellen Stoll Walsh, traducción de Gerardo Cabello, México, Fondo de Cultura Económica, 1992 (A la orilla del viento), 32 pp., publicado en inglés por Harcourt Brace Jovanovich, Inc. (1991) y en español por el Fondo de Cultura Económica. El teatro, texto de Guillermo Solano Flores, ilustración de Norma Josefina Patiño Domínguez, México, Trillas, 1987 (Ojos abiertos), 16 pp. El viento, texto de Guillermo Solano Flores, ilustración de Norma Josefina Patiño Domínguez, México, Trillas, 1986 (Ojos abiertos), 16 pp. Los materiales se reprodujeron íntegros o en fragmentos en los libros de Español. Primer grado para el alumno (Lecturas, Recortable y Actividades). Fragmentos y reducciones de los mismos se reprodujeron en el Libro para el maestro. Español. Primer grado. Los cuentos y narraciones que no se mencionan fueron elaborados o adaptados por el personal de Pronalees.