El árbol de la ciencia (2)

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Presentación sobre el Árbol de la ciencia, de Pío Baroja.

A cargo de Pere Pajerols.
IES Alt Bergueda

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El árbol de la ciencia (2)

  1. 1. El árbol de la ciencia , de Pío Baroja
  2. 2. <ul><li>Época y contexto literario </li></ul><ul><li>1.1. Crisis de Fin de Siglo </li></ul><ul><li>1.2. La situación en España </li></ul><ul><li>1.3. La Generación del 98 </li></ul><ul><li>2. El autor y su obra </li></ul><ul><li>2.1. Datos biográficos </li></ul><ul><li>2.2. Personalidad </li></ul><ul><li>2.3. Pensamiento e ideología </li></ul><ul><li>2.4. Producción </li></ul><ul><li>2.5. Rasgos de la novela barojiana </li></ul><ul><li>2.6. Significación de Baroja </li></ul><ul><li>Estudio de la obra: El árbol de la ciencia </li></ul><ul><li>3.1. Introducción </li></ul><ul><li>3.2. Argumento principal: el itinerario espiritual de Andrés Hurtado </li></ul><ul><li>3.3. Estructura </li></ul><ul><li>3.4. El narrador </li></ul><ul><li>3.5. Los personajes y su caracterización </li></ul><ul><li>3.6. La descripción de ambientes </li></ul><ul><li>3.7. El diálogo </li></ul><ul><li>3.8. El tema de España </li></ul><ul><li>3.9. El sentido existencial de la novela. </li></ul>
  3. 3. 1. Época y contexto literario
  4. 4. 1.1. Crisis de Fin de Siglo <ul><li>Finales de siglo XIX, inicio del XX: Cambio histórico y cultural que se manifestará en todos los aspectos de la vida: el arte, la ciencia, la política, etc. </li></ul><ul><li>Heterogeneidad de movimientos artísticos y corrientes de pensamiento, cuyo principio común es una ruptura con el mundo del siglo XX. </li></ul><ul><li>En España esta efervescencia cultural da lugar a dos grandes movimientos: Modernismo y Generación del XIX. </li></ul>
  5. 6. 1.2. La situación en España <ul><li>Desde finales de siglo XIX. Parálisis y decadencia de las estructuras sociales y políticas: </li></ul><ul><li>- Sistema político corrupto: pucherazo , caciquismo. </li></ul><ul><li>- 1898, el Desastre: fin traumático del imperio colonial. </li></ul><ul><li>- Situación económica de España muy debilitada por las continuas guerras. </li></ul><ul><li>- Pobreza, conflictividad social. </li></ul><ul><li>- Consolidación de los movimientos obreros. </li></ul><ul><li>- Enfrentamientos ideológicos: las dos Españas. </li></ul><ul><li>Surgen minorías intelectuales que reclaman reformas profundas que saquen España de este atraso histórico. </li></ul><ul><li>1898 – 1936 (Guerra Civil): Desarrollo cultural extraordinario. </li></ul>
  6. 7. 1.3. La Generación del 98 <ul><li>Cuatro escritores (en prosa): Azorín, Unamuno, Valle-Inclán y Baroja. </li></ul><ul><li>Inquietud política e intelectual común: </li></ul><ul><li>- Crítica de una realidad nacional injusta. </li></ul><ul><li>- Ruptura con el modelo realista y renovación de la novela. </li></ul><ul><li>- Búsqueda de claridad y sencillez: estilo sobrio. </li></ul><ul><li>Temas: </li></ul><ul><li>- España (paisaje, costumbres, historia, idiosincrasia). </li></ul><ul><li>- Intrahistoria (Unamuno): reflejar el día a día de las personas anónimas, para indagar las razones que explican la situación histórica. </li></ul><ul><li>- Temas existenciales y filosóficos: el sentido de la vida y de la muerte, la presencia o ausencia de Dios, etc. </li></ul><ul><li>Importancia: La Generación del 98 contribuyó decisivamente a la renovación literaria del siglo XX, sobre todo en el terreno de la prosa. En especial, ensayarán nuevas posibilidades para la novela. </li></ul>
  7. 8. 2. El autor y su obra
  8. 9. 2.1. Datos biográficos <ul><li>- Nace en San Sebastián en 1872. </li></ul><ul><li>En Madrid estudia Medicina y se doctora con una tesis sobre el dolor (preocupación significativa). </li></ul><ul><li>Ejerció poco tiempo como médico, en Cestona. </li></ul><ul><li>- Vuelve a Madrid para regentar la panadería de una tía suya: sus contactos con escritores le llevan a entregarse de lleno a su vocación literaria. </li></ul><ul><li>- Publica sus primeros libros en 1900. </li></ul><ul><li>Vida sedentaria dedicada a escribir sin descanso. </li></ul><ul><li>- En 1935 ingresa en la Real Academia Española de la Lengua. </li></ul><ul><li>- La Guerra Civil le sorprende en el País Vasco desde donde pasa a Francia. </li></ul><ul><li>- En 1940 vuelve a Madrid y muere en 1956. Dedica los últimos años de su vida a escribir sus memorias. </li></ul>
  9. 10. 2.2. Personalidad <ul><li>Pesimismo sobre el hombre y el mundo, al tiempo que es capaz de sentir una inmensa ternura por los seres desvalidos o marginados. </li></ul><ul><li>Fustigador de la crueldad humana. </li></ul><ul><li>Aunque su esperanza en una sociedad mejor fuese cada día más pequeña, sintió siempre una gran añoranza de acción. </li></ul>
  10. 11. 2.3. Pensamiento e ideología <ul><li>2.3.1. Un hombre del 98 </li></ul><ul><li>Su visión del mundo está influenciada por la crisis de fin de siglo y los acontecimientos históricos que cambiaron la historia de España. </li></ul><ul><li>Postura crítica ante la situación del país, que se verá reflejada en sus obras: inmovilismo, ineptitud, incapacidad para investigar, envidia, crueldad, corrupción política, pobreza económica e intelectual… </li></ul><ul><li>En un principio se acercará a las ideas regeneracionistas, pero pronto se desilusionará. </li></ul><ul><li>Visión negativa del sistema democrático. </li></ul>
  11. 12. <ul><li>2.3.2. Baroja y la filosofía </li></ul><ul><li>Persona y obra muy influenciada por sus lecturas filosóficas. </li></ul><ul><li>Lecturas de Kant, Schopenhauer y Nietzsche. </li></ul><ul><li>Algunos de sus personajes reflejan el pesimismo existencial de Schopenhauer. </li></ul><ul><li>Interés por las ideas vitalistas y nihilistas de Friedrich Nietzsche: muchos de sus personajes encarnan la figura del superhombre, que afirma su libertad por encima de las barreras sociales. </li></ul>
  12. 13. 2.4. Producción <ul><li>Autor muy prolífico. </li></ul><ul><li>Agrupa sus muchas novelas en trilogías, aunque a veces no está justificado. </li></ul><ul><li>El árbol de la ciencia (1911) pertenece a la trilogía “La raza” (1908-1911). </li></ul><ul><li>Otra serie narrativa: “Memorias de un hombre de acción” (comprende 22 novelas escritas entre 1913 y 1925). </li></ul><ul><li>Memorias en siete volúmenes. </li></ul>
  13. 14. 2.5. Rasgos de la novela barojiana <ul><li>2.5.1. Estructura abierta </li></ul><ul><li>Rompe la unidad de acción de la novela tradicional </li></ul><ul><li>Disgrega la narración en escenas sueltas, sin conexión. </li></ul><ul><li>El único hilo conductor el protagonista, que va entrando en contacto con personas y ambientes: NOVELA ABIERTA. </li></ul><ul><li>Ausencia de una estructura argumental sólida: planteamiento, nudo, desenlace. </li></ul><ul><li>Dispersión: acumulación de apuntes fragmentarios de la vida entre los cuales a veces no hay una conexión. </li></ul><ul><li>Pluralidad de personajes que entra y sale de manera incidental. </li></ul><ul><li>Intento de reflejar el caos de la vida. </li></ul>
  14. 15. <ul><li>2.5.2. Visión subjetiva de la realidad </li></ul><ul><li>El narrador no es omnisciente, sino que adopta la perspectiva del protagonista. </li></ul><ul><li>La visión subjetiva de la vida del narrador impregna toda la narración. </li></ul><ul><li>Deja translucir su pesimismo y su crítica a aquello que narra, a los personajes que describe, etc. </li></ul>
  15. 16. <ul><li>2.5.3. Autobiografismo </li></ul><ul><li>Baroja proyecta en sus relatos sus vivencias y sus recuerdos, sus preocupaciones, su pensamiento y sus inquietudes intelectuales. </li></ul><ul><li>Sus personajes se convierten “alter egos”, en portavoces de su visión de mundo. </li></ul>
  16. 17. <ul><li>2.5.4. Personajes y temas </li></ul><ul><li>Los protagonistas son siempre personajes extremos, excepcionales, que se enfrentan a su entorno: </li></ul><ul><li>El hombre de acción: aventureros, personajes fuertes, con una vida heroica, que desafían las convenciones sociales y se afanan por conseguir sus objetivos. (Influencia de la filosofía vitalista de Nietzsche). </li></ul><ul><li>El hombre contemplativo: personajes inadaptados, asociales, que viven al margen, como meros espectadores en medio de una realidad injusta y a la que desprecian. Desarraigados. </li></ul><ul><li>A veces, este personaje será el “alter ego” del autor-narrador. </li></ul><ul><li>Reflexión acerca de la situación problemática del individuo frente a la realidad que lo rodea. </li></ul>
  17. 18. <ul><li>Además, al rededor de los personajes principales se arremolinan una gran cantidad de personajes que aparecen y desaparecen a medida que el protagonista va topando con ellos. </li></ul><ul><li>Gran variedad de escenarios y ambientes: Madrid, Burjasot, Valencia, Alcolea, etc… </li></ul><ul><li>Importancia del paisaje: descripciones en las que el paisaje se convierte, por un momento, en protagonista. </li></ul><ul><li>Visión negativa de la ciudad de Madrid: descripción naturalista de suburbios y bajos fondos. </li></ul>
  18. 19. <ul><li>2.5.5. Estilo y técnica narrativa </li></ul><ul><li>Sencillez y claridad: Búsqueda de prosa natural, directa, sencilla y espontánea: rechaza los adornos retóricos y lo superfluo (Retórica de tono menor). </li></ul><ul><li>Prosa rápida, nerviosa y viva: </li></ul><ul><li>- Frases cortas y párrafos breves. </li></ul><ul><li>- Tendencia a la yuxtaposición. </li></ul><ul><li>- Diálogos directos, breves y ágiles. </li></ul><ul><li>Técnica impresionista: en lugar de descripciones detalladas, descripciones rápidas, escuetas, hechas de pinceladas que se concentran en los rasgos más característicos: </li></ul><ul><li>- Personajes. </li></ul><ul><li>- Paisajes. </li></ul><ul><li>- Ambientes. </li></ul><ul><li>Naturalidad expresiva: el lenguaje de los personajes (también del narrador) es auténtico, lleno de coloquialismos. </li></ul>
  19. 20. 2.6. Significación de Baroja <ul><li>Novelista por excelencia de la Generación del 98… </li></ul><ul><li>… no solo por su prolija producción, sino también porque sus innovaciones narrativas supondrán una superación de la novela realista y naturalista del siglo XIX. </li></ul><ul><li>Maestro y referente de los narradores de posguerra: Camilo José Cela. </li></ul>
  20. 21. 3. Estudio de la obra: El árbol de la ciencia
  21. 22. 3.1. Introducción <ul><li>Escrita en 1911. </li></ul><ul><li>Tercera de las obras incluidas en la trilogía La raza , junto con: La dama errante (1908) y La ciudad de la niebla (1910). </li></ul><ul><li>Novela más representativa del autor: </li></ul><ul><li>Baroja, en sus Memorias : « El árbol de la ciencia es, entre las novelas de carácter filosófico, la mejor que yo he escrito. Probablemente es el libro más acabado y completo de todos los míos.» </li></ul><ul><li>Carácter autobiográfico de la obra: </li></ul><ul><li>- Contiene muchos elementos inspirados en la juventud del autor y que aparecen también en sus Memorias . </li></ul><ul><li>- Tiempo: La acción se sitúa en la última década del s. XIX, los mismos años en que Baroja fue estudiante de medicina y médico rural. </li></ul>
  22. 23. <ul><li>- Espacio: Las etapas del itinerario del protagonista coinciden con etapas de la vida del autor: </li></ul><ul><li>1) Vida de estudiante, </li></ul><ul><li>2) viaje a Valencia y Burjasot, y muerte de su hermano Darío, </li></ul><ul><li>3) etapa como médico rural en un pequeño pueblo de provincias </li></ul><ul><li>4) regreso a Madrid. </li></ul><ul><li>- Personajes y ambientes extraídos de sus recuerdos. </li></ul><ul><li>La obra recoge muchas de las inquietudes científicas, filosóficas y políticas de la época. </li></ul>
  23. 24. 3.2. Argumento principal: Itinerario espiritual de Andrés Hurtado <ul><li>Novela de formación. </li></ul><ul><li>Intentos frustrados del protagonista por orientarse en un mundo absurdo y hostil. </li></ul>
  24. 26. 3.3. Estructura <ul><li>Estructura abierta, aparentemente deshilvanada: </li></ul><ul><li>- El argumento central es la trayectoria vital del protagonista: Andrés Hurtado. </li></ul><ul><li>- Al rededor de este hilo conductor van sucediéndose con gran libertad sucesos de todo tipo, episodios vagamente conectados y relativamente autónomos. </li></ul><ul><li>- Libertad compositiva que da cabida a una gran variedad de situaciones, ambientes, personajes, etc. </li></ul><ul><li>- Tendencia a “irse por la ramas”: historias intercaladas, argumentos laterales: Los amores de Lamela (capt.9), la historia de Venancia (cap.7, parte 2), La mujer del tío Garrota (cap. 9, parte 5). </li></ul><ul><li>Estructura externa: </li></ul><ul><li>- Se compone de siete partes que suman 53 capítulos generalmente breves. </li></ul><ul><li>- El número de capítulos que integran cada parte es variable: 11, 9, 5, 5, 10, 9 y 4, respectivamente. </li></ul>
  25. 27. <ul><li>Estructura interna: </li></ul><ul><li>- Dos etapas de la vida del protagonista, separadas por un intermedio reflexivo (parte IV). </li></ul><ul><li>- En torno a este intermedio, las etapas (integradas cada una por tres partes) presentan entre sí una clara simetría: </li></ul><ul><li>Primeras experiencias (formación): </li></ul><ul><li>Parte I: familia y estudios. </li></ul><ul><li>Parte II: la sociedad madrileña (aparece Lulú). </li></ul><ul><li>Experiencia decisiva: </li></ul><ul><li>Parte III: enfermedad y muerte del hermano. Profunda desorientación de Andrés. </li></ul><ul><li>Intermedio reflexivo: parte IV. </li></ul><ul><ul><ul><li>Nuevas experiencias: búsqueda de una solución vital. </li></ul></ul></ul><ul><li>Parte V: en el campo. </li></ul><ul><li>Parte VI: en la ciudad (reaparece Lulú). </li></ul><ul><li>Nueva experiencia decisiva. </li></ul><ul><li>Parte VII: Matrimonio, muerte de su hijo y de su mujer. Suicidio de Andrés . </li></ul>
  26. 28. 3.4. El narrador <ul><li>La voz narrativa: </li></ul><ul><li>- Narrador en tercera persona, externo (no es ninguno de los personajes de la historia). </li></ul><ul><li>- Puede identificarse con el autor. </li></ul><ul><li>El punto de vista narrativo: </li></ul><ul><li>- El narrador en tercera persona no es objetivo ni omnisciente, sino que asume el punto de vista del Andrés Hurtado, que actúa como foco del relato. </li></ul><ul><li>- Conocemos lo que pasa (los acontecimientos, las situaciones, los ambientes, los personajes) a través de las impresiones subjetivas que todo esto deja en el protagonista. (ej. Muerte de Luisito). </li></ul><ul><li>- Es por eso que muchas veces en las descripciones aquello que se describe aparece contaminado por el estado de ánimo del protagonista. </li></ul><ul><li>- El narrador no es impersonal ni imparcial, sino que toma partido. </li></ul>
  27. 29. 3.5. Los personajes y su caracterización <ul><li>Andrés Hurtado </li></ul><ul><li>Protagonista presentado mediante una técnica de caracterización progresiva : el personaje se poco a poco, conforme avanza el relato; en contacto con su entorno, se va revelando tal cual es a través de su comportamiento, sus reflexiones, etc. </li></ul><ul><li>Otra técnica utilizada para perfilar el carácter del personaje es la técnica del contraste: </li></ul><ul><li>Ejemplos: </li></ul><ul><li>- Andrés vs Aracil (realista, materialista, pragmático, perfectamente adaptado a la vida, consigue abrirse camino y progresar); </li></ul><ul><li>- Andrés vs su entorno familiar (su padre: diferentes ideas políticas, caracteres incompatibles); (1) </li></ul><ul><li>- Andrés vs Iturrioz (representan dos corrientes filosóficas opuestas: empirismo vs Kant, Schopenhauer). </li></ul>
  28. 30. <ul><li>Lulú </li></ul><ul><li>También se utiliza la técnica de caracterización progresiva y la de contraste. </li></ul><ul><li>Retrato físico pormenorizado; realismo, no idealización: mezcla de virtudes y defectos, lo que da al personaje una gran humanidad (3) </li></ul><ul><li>Personaje confrontado con su entorno (como Andrés): ambiente sórdido, de extrema pobreza, familia venida a menos, etc. </li></ul><ul><li>Relación con Andrés: simpatía – afecto - amistad sincera - ¿enamoramiento? (4) </li></ul><ul><li>Esposa abnegada y afectuosa; deseo de tener el hijo que la matará. </li></ul>
  29. 31. <ul><li>Personajes secundarios </li></ul><ul><li>Rica variedad de personajes secundarios más o menos importantes: alumnos, artistas, chulos de barrio, médicos, practicantes, enfermos, curas, pueblerinos, familias enteras,… </li></ul><ul><li>Algunos de estos personajes aparecen y desaparecen sin que el argumento principal lo exija. Tras ser descritos, desaparecen. </li></ul><ul><li>Técnica del esbozo o apunte impresionista: en lugar de una descripción completa, se apuntan de manera escueta los rasgos más característicos del personaje (la nariz, la mirada, la vestimenta, el habla, algún defecto,…). (5) </li></ul><ul><li>A veces, estos rasgos más significativos se exageran o se ridiculizan Técnica de la deformación grotesca : caricatura, ridiculización; descripción centrada en exagerar los aspectos más destacados del personaje: animalización y cosificación (6) </li></ul><ul><li>Tratamiento realista del habla de los personajes: adaptación del habla de cada personaje a su condición social mediante la reproducción de coloquialismos, jergas, etc. (7) </li></ul>
  30. 32. <ul><li>Explotadores y oprimidos </li></ul><ul><li>Dos grupos opuestos de personajes: </li></ul><ul><li>- Explotadores: </li></ul><ul><li>Don Pedro, los médicos y curas de los hospitales, Julio Aracil, doña Virginia, don Martín (Tío Miserias), etc. </li></ul><ul><li>- Oprimidos: Compasión y ternura. </li></ul><ul><li>Las Minglanillas, Rafaél Villasús y sus hijas Pura y Ernestina, don Cleto Meana, Dorotea, las prostitutas, etc. </li></ul><ul><li>Visión darwinista de la sociedad: “La vida es una lucha constante, una cazería cruel en que nos vamos devorando unos a otros”. </li></ul>
  31. 33. <ul><li>(1) </li></ul><ul><li>“ Nosotros no buscamos el delinear la figura, grande y destacada, con una línea fuerte que la separe del medio en que vive, sino que queremos hacerla vivir en su ambiente”, Baroja. </li></ul><ul><li>“ Hurtado era republicano; Montaner, defensor de la familia real; Hurtado era enemigo de la burguesía; Montaner partidario de la clase rica y de la aristocracia. (…) La hostilidad entre Hurtado y Montaner todavía se manifestaba delante del escaparate de una librería. Hurtado era partidario de los escritores naturalistas, que a Montaner no le gustaban; Hurtado era entusiasta de Espronceda; Montaner, de Zorrilla: no se entendían en nada.” (Parte 1) </li></ul><ul><li>“ Entre padre e hijo existía una incompatibilidad absoluta, completa; no podían estar conformes en nada. Bastaba que uno afirmara una cosa para que el otro tomara la posición contraria. No le gustaba ir a los paseos donde hubiera gente, como a su hermano Pedro…” </li></ul>
  32. 34. <ul><li>(2) </li></ul><ul><li>Técnica del contraste </li></ul><ul><li>“ Casares se acercó a Lulú a invitarla a bailar. </li></ul><ul><li>- Oiga usted, negra -le dijo. </li></ul><ul><li>- ¿Qué quiere usted, blanco? -le preguntó ella con descaro. </li></ul><ul><li>- ¿No quiere usted darse una vueltecita conmigo? </li></ul><ul><li>- No, señor. </li></ul><ul><li>- ¿Y por qué?... </li></ul><ul><li>- Porque no me sale… de dentro -contestó ella de una manera achulada. </li></ul><ul><li>- Tiene usted mala sangre, negra -le dijo Casares. </li></ul><ul><li>Sí, que usted la debe tener buena, blanco -replicó ella. </li></ul><ul><li>- ¿Por qué no ha querido usted bailar con él? -le preguntó Andrés. </li></ul><ul><li>- Porque es un boceras; un tío antipático que cree que todas las mujeres están enamoradas de él. ¡Que se vaya a paseo!” (p. 102) </li></ul>
  33. 35. (3) <ul><li>Retrato de Lulu </li></ul><ul><li>“ Lulú era una muchacha muy graciosa, pero no bonita; tenía los ojos verdes, oscuros, sombreados por ojeras negruzcas; unos ojos que a Andrés le parecieron muy humanos; la distancia de la nariz a la boca y de la boca a la barba era en ella demasiado grande, lo que le daba cierto aspecto simio; la frente, pequeña; la boca, de labios finos, puntiagudos; la nariz, un poco respingona, y la cara pálida, de mal color. </li></ul><ul><li>Lulú demostró a Hurtado que tenía gracia, picardía e ingenio de sobra; pero le faltaba el atractivo principal de una muchacha: la ingenuidad, la frescura, la candidez. Era un producto marchito por el trabajo, por la miseria y la inteligencia. Sus dieciocho años no parecían juventud.” (p. 97). </li></ul>
  34. 36. (4) <ul><li>“ - ¿Usted cree que no la quiero a usted, Lulú? </li></ul><ul><li>- Sí…, un poco…; ve usted que no soy una mala muchacha, pero nada más. </li></ul><ul><li>- ¿Y si hubiera algo más? Si yo la quisiera a usted con cariño, con amor, ¿qué me contestaría usted? </li></ul><ul><li>- No, no es verdad. Usted no me quiere. No me diga usted eso. </li></ul><ul><li>Sí, sí, es verdad, -y acercando la cabeza de Lulú a él, la besó en la boca.” (p. 284) </li></ul><ul><li>“ Andrés comenzó a ir con frecuencia a la casa, sólo por oir a Lulú. Era, sin duda, una mujer inteligente, cerebral, como la mayoría de las muchachas que vienen trabajando en las grandes ciudades, con una aspiración mayor por ver, por enterarse, por distinguirse, que por sentir placeres sensuales. A Hurtado le sorprendía; pero no le producía la más ligera idea de hacerle el amor. Hubiera sido imposible para él pensar que pudiera llegar a tener con Lulú más que una cordial amistad.” (p. 110). </li></ul>
  35. 37. (5) <ul><li>“ Letamendi era un señor flaco, bajito, escuálido, con melenas grises y barba blanca. Tenía cierto tipo de aguilucho: la nariz corva, los ojos hundidos y brillantes. Vestía siempre levita algo entallada y llevaba un sombrero de copa de alas planas, de esos sombreros clásicos de los melenudos profesores de la Sorbona.” (p.69). </li></ul><ul><li>“ Don Cleto Meana era el filósofo de la casa, era un hombre bien educado y culto, que había caído en la miseria. (…) Era un viejecito bajito y flaco, muy limpio, muy arreglado, de barba gris recortada; llevaba el traje raído; pero sin manchas, y el cuello de la camisa impecable.” (p.126) </li></ul><ul><li>Ya Ortega lo había visto y señalado con profundidad en 1916: “Llueven torrencialmente las figuras sin que nos dé tiempo a intimar con ellas. Ut quid perditio haec? ¿Para qué este desperdicio? La posibilidad material de hacinar tal cúmulo de personajes revela que no trata el autor a cada uno como es debido. En efecto: analícese cualquiera de sus libros, y se verá cómo la mayor parte de estos personajes no ejecutan ante nosotros acto alguno. En dos o tres páginas resume el autor su historia y juzga su personalidad. Hecho esto, los vuelve a la nada, y el libro, más que una novela, parece el pellejo de una novela. ¿No es absurdo parecer semejante? Baroja suplanta la realidad de sus personajes por la opinión que él tiene de ellos.” </li></ul>
  36. 38. (6) <ul><li>“ El viejo profesor recordaba las conferencias del Instituto de Francia, de célebres químicos, y creía, sin duda, que explicando la obtención del nitrógeno y del cloro estaba haciendo un descubrimiento, y le gustaba que le aplaudieran. Satisfacía su pueril vanidad dejando los experimentos aparatosos para la conclusión de la clase, con el fin de retirarse entre aplausos como un prestidigitador. Los estudiantes le aplaudían riendo a carcajadas.” (p. 42) </li></ul><ul><li>“ Las costumbres de Alcolea eran españolas puras, es decir, de un absurdo completo. El pueblo no tenía el menor sentido social; las familias se metían en sus casas, como los trogloditas en sus cuevas. No había solidaridad; nadie sabía ni podía utilizar la fuerza de la asociación. Los hombres iban al trabajo y a veces al casino. Las mujeres no salían más que los domingos a misa.” (p.211) </li></ul>
  37. 39. (7) <ul><li>Animalización y cosificación </li></ul><ul><li>La madre era una chatorrona gorda, con el colmillo retorcido y la mirada de jabalí”. (p. 61) </li></ul><ul><li>“ Cuando Lamela le mostró un día a su amada, Andrés se quedó estupefacto. Era una solterona fea, negra, con una nariz de cacatúa y más años que un loro”. (p. 78) </li></ul><ul><li>“ La madre, doña Leonarda, era mujer poco simpática; tenía la cara amarillenta, de color de membrillo; la expresión dura, falsamente amable; la nariz corva; unos cuantos lunares en la barba, y la sonrisa forzada.” (p. 97) </li></ul><ul><li>“ Doña Virginia era una mujer alta, rubia, gorda, con una cara de angelito de Rubens que llevaba cuarenta y cinco años revoloteando por el mundo. Tenía la tez iluminada y rojiza, como la piel de un cochinillo asado, y unos lunares en el mentón que le hacían parecer una mujer barbuda.” (p. 105) </li></ul><ul><li>“ El Chuleta (…) era chato, muy delgado, algo giboso, de aspecto enfermizo, con unos pelos azafranados en la barba y ojos de besugo.” (p. 125) </li></ul>
  38. 40. 3.6. La descripción de ambientes <ul><li>El carácter itinerante del personaje permite la descripción de distintas realidades y de los más variados ambientes: retrato muy completo de la realidad española. </li></ul><ul><li>Descripción del paisaje: </li></ul><ul><li>- No es un mero escenario de lo que sucede, sino que adquiere valor estético. </li></ul><ul><li>- Técnica impresionista : en lugar de una descripción detallada, trazos dispersos, impresiones vivísimas. </li></ul><ul><li>- Importancia de las impresiones cromáticas, los efectos de luz y los sonidos. </li></ul><ul><li>- Lirismo: la descripción del paisaje aparece contaminada por el estado de ánimo del personaje; lo exterior como expresión o revelación de lo interior. Utilización simbólica del paisaje (2). </li></ul><ul><li>Descripciones de ambientes marginales de los suburbios obreros: crudeza, sátira, pero también, piedad y compasión. </li></ul>
  39. 41. (1) <ul><li>Alcolea del Campo (Parte 4, cap. II): Calor sofocante, luminosidad, aridez, sequedad, desierto, asfixia, sopor, soñolencia, sensación de irrealidad, desolación, ciudad muerta… </li></ul><ul><li>Hacía en la calle un calor espantoso ; el aire venía en ráfagas secas como salidas de un horno. No se podía mirar a derecha y a izquierda; las casas, blancas como la nieve, rebozadas de cal, reverberaban esta luz vívida y cruel hasta dejarle a uno ciego . </li></ul><ul><li>Entraron en el casino. Los viajantes pidieron café y jugaron al dominó. Un enjambre de moscas revoloteaba en el aire. Terminada la partida volvieron a la fonda a dormir la siesta. </li></ul><ul><li>Al salir a la calle, la misma bofetada de calor le sorprendió a Andrés; en la fonda los viajantes se fueron a sus cuartos. Andrés hizo lo propio, y se tendió en la cama aletargado . Por el resquicio de las maderas entraba una claridad brillante, como una lámina de oro; de las vigas negras, con los espacios entre una y otra pintados de azul, colgaban telas de araña plateadas. En el patio seguía cantando el canario con su gorjeo chillón, y a cada paso se oían campanadas lentas y tristes ... </li></ul>
  40. 42. <ul><li>Se despidieron de él, y el secretario y Andrés comenzaron a subir un cerro rojo, que tenía en la cumbre una torre antigua, medio derruida. </li></ul><ul><li>Hacía un calor horrible, todo el campo parecía quemado, calcinado ; el cielo plomizo, con reflejos de cobre, iluminaba los polvorientos viñedos , y el sol se ponía tras de un velo espeso de calina, a través del cual quedaba convertido en un disco blanquecino y sin brillo . </li></ul><ul><li>Desde lo alto del cerro se veía la llanura cerrada por lomas grises, tostada por el sol; en el fondo, el pueblo inmenso se extendía con sus paredes blancas, sus tejados de color de ceniza , y su torre dorada en medio. Ni un boscaje, ni un árbol, sólo viñedos y viñedos, se divisaban en toda la extensión abarcada por la vista; únicamente dentro de las tapias de algunos corrales una higuera extendía sus anchas y oscuras hojas. Con aquella luz del anochecer, el pueblo parecía no tener realidad ; se hubiera creído que un soplo de viento lo iba a arrastrar y a deshacer como nube de polvo sobre la tierra enardecida y seca . </li></ul><ul><li>En el aire había un olor empireumático, dulce, agradable. </li></ul><ul><li>(…) </li></ul><ul><li>El viento levantaba ráfagas de polvo en la carretera; las campanas comenzaban a tocar de nuevo. Andrés entró en la fonda a cenar, y salió por la noche. Había refrescado; aquella impresión de irrealidad del pueblo se acentuaba . </li></ul><ul><li>A un lado y a otro de las calles, languidecían las cansadas lámparas de luz eléctrica. </li></ul><ul><li>Salió la luna; la enorme ciudad, con sus fachadas blancas, dormía en el silencio; en los balcones centrales encima del portón, pintado de azul, brillaban los geranios; las rejas, con sus cruces, daban una impresión de romanticismo y de misterio , de tapadas y escapatorias de convento; por encima de alguna tapia, brillante de blancura como un témpano de nieve, caía una guirnalda de hiedra negra, y todo este pueblo, grande, desierto, silencioso, bañado por la suave claridad de la luna, parecía un inmenso sepulcro. </li></ul>
  41. 43. 3.7. El diálogo <ul><li>Uso magistral del diálogo a lo largo de toda la obra. </li></ul><ul><li>Peso del diálogo en algunos capítulos (a veces, hacen avanzar por si mismos la acción). </li></ul><ul><li>Las discusiones permiten desarrollar una idea a partir de la dos visiones confrontadas. </li></ul><ul><li>La IVª Parte: estructura casi dialogada , teatral, casi sin intervenciones del narrador, lo que la hace diferente de las demás partes. </li></ul><ul><li>Diálogos breves y ágiles , se suceden los turnos de palabra casi sin interpolaciones del narrador (1). </li></ul><ul><li>Diálogos más extensos y densos entre Andrés y Iturrioz, Andrés y Lulú, aunque igualmente rápidos. </li></ul><ul><li>Naturalidad expresiva : el lenguaje de los personajes (también del narrador) es auténtico, lleno de términos coloquiales y vulgarismos , sensación de autenticidad. </li></ul>
  42. 44. 3.8. El tema de España <ul><li>Espíritu de la Generación del 98: retrato crítico de la sociedad de española. </li></ul><ul><li>Acción situada en torno al “Desastre” del 98: simbolo descomposición de España (Parte 6) (1). </li></ul><ul><li>La intrahistoria : amplia galería de personajes insignificantes (amas de casa, prostitutas, profesores, estudiantes, campesinos,…), vidas anónimas de las gentes de España. </li></ul><ul><li>Crítica a la pobreza cultural del país : ineptitud de los profesores, escaso interés en la ciencia y la investigación (Ibarra tiene que irse a Bélgica para patentar sus inventos, etc.) (p. 247) </li></ul><ul><li>Crítica social: retrato de los aspectos más sombríos y miserables de la sociedad española: incultura, injusticia, miseria, prostitución, bohemia,… </li></ul><ul><ul><ul><li>El mundo urbano (Madrid): personajes y ambientes marginales, degradación de la vida sexual, descripciones de la corrupción moral, los poderosos explotan a los pobres. </li></ul></ul></ul><ul><ul><ul><li>El mundo rural (Burjasot, Alcolea): inmovilismo, estancamiento (“un cementerio bien cuidado”); denuncia de la incultura, la corrupción política, el caciquismo, la falta de solidaridad, la envidia, la insolidaridad, la represión sexual, etc. </li></ul></ul></ul>
  43. 45. <ul><li>Crítica a la injusticia social: el protagonista-narrador-autor denuncia de la explotación de las clases pobres y oprimidas por parte de las pudientes y ricas, por las que siente compasión y piedad. </li></ul><ul><li>Sin embargo, Hurtado-Baroja no canaliza políticamente su indignación: no hay solución, según Iturrioz: “La justicia es una ilusión”. (3) </li></ul>
  44. 46. <ul><li>De la conversación con aquellas mujeres sacaba Andrés cosas extrañas. </li></ul><ul><li>Entre los dueños de las casas de lenocinio había personas decentes: un cura tenía dos, y las explotaba con una ciencia evangélica completa. ¡Qué labor más católica, más conservadora podía haber que dirigir una casa de prostitución! </li></ul><ul><li>Solamente teniendo al mismo tiempo una plaza de toros y una casa de préstamos podía concebirse algo más perfecto. De aquellas mujeres, las libres iban al registro, otras se sometían al reconocimiento en sus casas. </li></ul><ul><li>Andrés tuvo que ir varias veces a hacer estas visitas domiciliarias. </li></ul><ul><li>En alguna de aquellas casas de prostitución distinguidas encontraba señoritos de la alta, sociedad, y era un contraste interesante ver estas mujeres de cara cansada, llena de polvos de arroz, pintadas, dando muestras de una alegría ficticia, al lado de gosomos fuertes, de vida higiénica, rojos, membrudos por el sport. Espectador de la iniquidad social, Andrés reflexionaba acerca de los mecanismos que van produciendo esas lacras: el presidio, la miseria, la prostitución. </li></ul><ul><li>-La verdad es que si el pueblo lo comprendiese -pensaba Hurtado---, se mataría por intentar una revolución social, aunque ésta no sea más que una utopía, un sueño (continúa)----- </li></ul>(1)
  45. 47. <ul><li>Andrés creía ver en Madrid la evolución progresiva de la gente rica que iba hermoseándose, fortificándose, convirtiéndose en casta; mientras el pueblo evolucionaba a la inversa, debilitándose, degenerando cada vez más. </li></ul><ul><li>Estas dos evoluciones paralelas eran sin duda biológicas; el pueblo no llevaba camino de cortar los jarretes de la burguesía, e incapaz de lucha, iba cayendo en el surco. </li></ul><ul><li>Los síntomas de la derrota se revelaban en todo. En Madrid, la talla de los jóvenes pobres y mal alimentados que vivían en tabucos era ostensiblemente más pequeña que la de los muchachos ricos, de familias acomodadas que habitaban en pisos exteriores. </li></ul><ul><li>La inteligencia, la fuerza física, eran también menores entre la gente de] pueblo que en la clase adinerada. La casta burguesa se iba preparando para someter a la casta pobre y hacerla su esclava. </li></ul>
  46. 48. 3.9. El sentido existencial de la novela <ul><li>Novela de ideas, novela filosófica </li></ul><ul><ul><li>Pesimismo </li></ul></ul><ul><ul><li>Conflictos existenciales: eje de la obra. </li></ul></ul><ul><ul><li>Dilema vida vs conocimiento, acción vs contemplación , arbol de la vida vs árbol del conocimiento (cap. 3, parte IV). (1) </li></ul></ul><ul><ul><li>La religión: </li></ul></ul><ul><ul><ul><ul><li>Andrés no desarrolla una fe y considera todas las religiones como ficciones orientadas a hacer la vida más soportable. </li></ul></ul></ul></ul><ul><ul><li>La ciencia: </li></ul></ul><ul><ul><ul><ul><li>Andrés hace una defensa apasionada del conocimiento, de la ciencia, como único medio para superar la ignorancia y transformar la sociedad (El árbol de la ciencia) . </li></ul></ul></ul></ul><ul><ul><ul><ul><li>Sin embargo, la ciencia tampoco da respuesta a sus grandes interrogantes sobre el sentido de la vida y el mundo. </li></ul></ul></ul></ul><ul><ul><ul><ul><li>Al contrario, la ciencia solo consigue agudizar el dolor de vivir. </li></ul></ul></ul></ul><ul><ul><li>Nada sólido, absurdidad, falta de sentido. </li></ul></ul>
  47. 49. <ul><li>Las lecturas filosóficas de Andrés confirman esta visión desesperada y pesimista de la vida: </li></ul><ul><ul><ul><li>Influencia de Arthur Schopenhauer ; de su filosofía proceden muchas de las ideas pesimistas de la vida que aparecen en el texto: </li></ul></ul></ul><ul><li>- El mundo como representación (también Kant): la realidad que nosotros experimentamos es solo aparente. Debemos apartar el velo que nos impide conocer la esencia auténtica de la realidad. </li></ul><ul><li>- Visión pesimista de la vida: La vida no tiene sentido; es un caos absurdo, una fuerza ciega e irracional en la que los individuos se ven arrastrados por sus necesidades y sus deseos. </li></ul><ul><li>- Dolor como estado natural del hombre (2). </li></ul><ul><ul><ul><li>Con esto se combina la concepción darwinista de la sociedad , según la cual la vida es una lucha en la que solo sobreviven los mejor adaptados. </li></ul></ul></ul><ul><ul><ul><li>El tema del mal y de la crueldad está muy presente en la obra. </li></ul></ul></ul><ul><ul><ul><li>Dentro de está visión tan pesimista, también entra la concepción antirromántica del amor (cap.9, parte 6). (3) </li></ul></ul></ul>
  48. 50. <ul><li>¿Ante esta visión tan pesimista, qué hacer ? </li></ul><ul><ul><ul><li>Iturrioz propone dos soluciones, o actitudes vitales: </li></ul></ul></ul><ul><ul><ul><ul><li>Abstención y la contemplación indiferente de todo (contemplación) </li></ul></ul></ul></ul><ul><ul><ul><ul><li>La acción limitándonos a un círculo pequeño (acción) (3). </li></ul></ul></ul></ul><ul><ul><ul><li>Siguiendo a Schopenhauer, Andrés optará por la primera opcíon, es decir, la contemplación desinteresada o ataraxia : eliminar toda pasión y todo deseo como única vía para no sufrir (4). </li></ul></ul></ul><ul><li>La figura de Iturrioz muestra más la influencia del utilitarismo (Hobbes) y de Friedrich Nietzsche (idea del Superhombre): </li></ul><ul><ul><ul><li>poco o nada sabemos de él; </li></ul></ul></ul><ul><ul><ul><li>tiene la función de contrastar sus ideas con las de Andrés. </li></ul></ul></ul><ul><ul><ul><li>Comparte la visión pesimista de Andrés, </li></ul></ul></ul><ul><ul><ul><li>pero defiende una actitud más despreocupada y activa ante la vida </li></ul></ul></ul><ul><ul><ul><ul><li>Utilitarismo: Primacía de lo útil por encima de lo verdadero, lo bueno o lo justo. </li></ul></ul></ul></ul><ul><ul><ul><ul><li>Vitalismo: acción, instinto, fuerza, lucha, impulso, individualismo, irracionalidad, etc. </li></ul></ul></ul></ul><ul><ul><ul><ul><li>Anticristianismo, antisemitismo. </li></ul></ul></ul></ul><ul><ul><ul><li>El árbol de la vida </li></ul></ul></ul><ul><ul><ul><li>“ Este muchacho (Andrés) no tenía fuerza para vivir”. </li></ul></ul></ul>
  49. 51. (1) <ul><li>Conflicto entre vida activa y vida contemplativa: </li></ul><ul><li>Andrés ya no quiso atender a Iturrioz, que comenzaba a fantasear por entretenimiento. Se levantó y se apoyó en el barandado de la azotea. </li></ul><ul><li>Sobre los tejados de la vecindad revoloteaban unas palomas; en un canalón grande corrían y jugueteaban unos gatos. </li></ul><ul><li>Separados por una tapia alta había enfrente dos jardines: uno era de un colegio de niñas , el otro de un convento de frailes . </li></ul><ul><li>El jardín del convento se hallaba rodeado por árboles frondosos; el del colegio no tenía más que algunos macizos con hierbas y flores, y era una cosa extraña que daba cierta impresión de algo alegórico, ver al mismo tiempo jugar a las niñas corriendo y gritando, y a los frailes que pasaban silen­ciosos en filas de cinco o seis dando la vuelta al patio. </li></ul><ul><li>— Vida es lo uno y vida es lo otro —dijo Iturrioz filosó­ficamente, comenzando a regar sus plantas. </li></ul><ul><li>Andrés se fue a la calle. </li></ul><ul><li>¿Qué hacer? ¿Qué dirección dar a la vida? —se pregunta­ba con angustia. Y la gente, las cosas, el sol, le parecían sin realidad ante el problema planteado en su cerebro. </li></ul>
  50. 52. (2) <ul><li>“ la vida era una corriente tumultuosa e inconsciente, donde todos los actores representaban una comedia que no comprendían, y los hombres llegados a un estado de intelectualidad, contemplaban la escena con una mirada compasiva y piadosa.” </li></ul><ul><li>“ La vida en general, y sobre todo la suya, le parecía una cosa fea, turbia, dolorosa e indominable” </li></ul><ul><li>A los pocos días de frecuentar el hospital, Andrés se inclinaba a creer que el pesimismo de Schopenhauer era una verdad casi matemática. El mundo le parecía una mezcla de manicomio y de hospital; ser inteligente constituía una desgracia y sólo la felicidad podía venir de la inconsciencia de la locura. Lamela, sin pensarlo, viviendo con sus ilusiones, tomaba las proporciones de un sabio. </li></ul><ul><li>“ Kant ha sido el gran destructor de la mentira grecosemítica. Él se encontró con esos dos árboles bíblicos de que usted hablaba antes y fue apartando las ramas del árbol de la vida que ahogaban al árbol de la Ciencia. Tras él no queda en el mundo de las ideas, más que un camino estrecho y penoso: la Ciencia. Detrás de él, sin tener quizá su fuerza y su grandeza viene otro destructor, otro oso del Norte, Schopenhauer, que no quiso dejar en pie los subterfugios que el maestro sostuvo amorosamente por falta de valor. Kant pide por misericordia que esa gruesa rama del árbol de la vida, que se llama libertad, responsabilidad, derecho, descanse junto a las ramas del árbol de la ciencia para dar perspectivas a la mirada del hombre. Schopenhauer, más austero, más probo en su pensamiento, aparta esa rama, y la vida aparece como una cosa oscura y ciega, potente y jugosa sin justicia, sin bondad, sin fin; una corriente llevada por una fuerza x, que él llama voluntad y que, de cuado en cuando, en medio de la materia organizada, produce un fenómeno secundario, una fosforescencia cerebral, un reflejo, que es la inteligencia. Ya se ve claro en estos dos principios: vida y verdad, voluntad e inteligencia. </li></ul>
  51. 53. <ul><li>Solo dos posibilidades: </li></ul><ul><li>Iturrioz: “La consecuencia a la que yo iba era ésta, que ante la vida no hay más que dos soluciones prácticas para el hombre sereno: o la abstención y la contemplación indiferente de todo o la acción limitándose a un círculo pequeño. Es decir, que se puede tener el quijotismo contra una anomalía; pero tenerlo contra una regla general es absurdo”. </li></ul><ul><li>-Es lo que tiene de bueno la filosofía -dijo Andrés con amargura-; le convence a uno de que lo mejor es no hacer nada.   </li></ul>
  52. 54. <ul><li>(4) </li></ul><ul><li>Visión pesimista y antirromántica del amor: </li></ul><ul><li>“ – Y usted, don Andrés, que es un sabio, que ha encontrado esas teorías sobre el amor, ¿qué es eso del amor? </li></ul><ul><li>– ¿El amor? </li></ul><ul><li>– Sí. </li></ul><ul><li>– Pues el amor, y le voy a parecer a usted un pedante, es la confluencia del instinto fetichista y del instinto sexual. </li></ul><ul><li>– No comprendo. </li></ul><ul><li>– Ahora viene la explicación. El instinto sexual empuja el hombre a la mujer y la mujer al hombre , indistintamente; pero el hombre que tiene un poder de fantasear, dice: esa mujer, y la mujer dice: ese hombre. Aquí empieza el instinto fetichista; sobre el cuerpo de la persona elegida porque sí, se forja otro más hermoso y se le adorna y se le embellece, y se convence uno de que el ídolo forjado por la imaginación es la misma verdad. (…) A través de una nube brillante y falsa, se ven los amantes el uno al otro, y en la oscuridad ríe el antiguo diablo, que no es más que la especie. </li></ul><ul><li>– ¡La especie! ¿Y qué tiene que ver ahí la especie? </li></ul><ul><li>– El instinto de la especie es la voluntad de tener hijos, de tener descendencia . La principal idea de la mujer es el hijo. La mujer instintivamente quiere primero el hijo; pero la naturaleza necesita vestir este deseo con otra forma más poética, más sugestiva, y crea esas mentiras, esos velos que constituyen el amor . </li></ul><ul><li>– ¿De manera que el amor en el fondo es un engaño ? </li></ul><ul><li>– Sí; es un engaño como la misma vida (…)” </li></ul>
  53. 55. (4) <ul><li>En Alcolea </li></ul><ul><li>Los días iban sucediéndose a los días y cada uno traía la misma desesperanza, la seguridad de no saber qué hacer, la seguridad de sentir y de inspirar antipatía, en el  fondo sin motivo, por una mala inteligencia. (…) Llegar  a la abstención pura, completa en la pequeña vida social de Alcolea, le parecía la perfección. (…) prefería pasar el tiempo en su cuarto en aquel mausoleo blanqueado y silencioso (…) ¡La inacción le irritaba! (…) Sin saber qué hacer paseaba como un lobo por aquel cuarto. Muchas veces intentó dejar de leer esos libros de filosofía, pensó que le irritaban. Quiso cambiar de lecturas.(…) Comenzó a leer un libro de Astronomía. (…) Comenzaba a sentir una irritación profunda contra todo. (…) Este dilema se presentaba ante él. Si quería vivir con una mujer, tenía que casarse, someterse. (…)De no casarse, Andrés podía transigir e ir con los pedido a casa de la Fulana o de la Zutana, donde las mujeres de la vida airada viven como en los antiguos burdeles medievales (…) Andrés decidió limitar la alimentación. Tomar sólo vegetales y no probar la carne. Al cabo de un mes del nuevo régimen, Hurtado estaba mejor, la comida escasa, el baño, le iban haciendo un hombre sin nervios. Ahora se sentía como divinizado por su ascetismo, comenzaba a vislumbrar ese estado de “ataraxia” cantado por los epicúreos y los pirronianos . Ya comenzaba a no tener espíritu agresivo. (…) Por las noches se refugiaba en la cocina, cerca del fogón bajo y Dorotea la vieja y la niña hacían sus labores al amor de la lumbre </li></ul>
  54. 56. <ul><li>Vida de casado (Cap.III, VIIª Parte): </li></ul><ul><li>“ Pasaron muchos meses y la paz del matrimonio no se turbó. </li></ul><ul><li>Andrés estaba desconocido. El método de vida, el no tener que sufrir el sol, ni subir escaleras, ni ver miserias, le daba una impresión de tranquilidad, de paz. </li></ul><ul><li>Explicándose como un filósofo, hubiera dicho que la sensación de conjunto de su cuerpo, la cenesthesia era en aquel momento pasiva, tranquila, dulce. Su bienestar físico le preparaba para ese estado de perfección y de equilibrio intelectual que los epicúreos y los estoicos griegos llamaron ataraxia, el paraíso del que no cree. </li></ul><ul><li>Aquel estado de serenidad le daba una gran lucidez y mucho método en sus trabajos. Los estudios de síntesis que hizo para la revista médica tuvieron gran éxito. El director le alentó para que siguiera por aquel camino. No quería ya que tradujera, sino que hiciera trabajos originales para todos los números”. </li></ul>

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