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A LOS CURSILLOS DE CRISTIANDAD: EL PAPA NOS PONE VERDES

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Presentación de las charlas a grupos de Cursillos de Cristiandad de la Diócesis de Córdoba en Andalucia en marzo de 2016

Publicado en: Meditación
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A LOS CURSILLOS DE CRISTIANDAD: EL PAPA NOS PONE VERDES

  1. 1. LAUDATO SI´ Sobre el cuidado de la casa común EL PAPA NOS PONE VERDES
  2. 2. El cuidado de nuestra casa común
  3. 3. Una crisis ambiental global
  4. 4. Una crisis ambiental global provocada
  5. 5. Laudato si´del papa Francisco
  6. 6. Laudato Si´del papa Francisco Laudato Si´ [número 49]: …”Hoy no podemos dejar de reconocer que un verdadero planteamiento ecológico se convierte siempre en un planteamiento social, que debe integrar la justicia en las discusiones sobre el ambiente, para escuchar tanto el clamor de la tierra como el clamor de los pobres”
  7. 7. Laudato Si´del papa Francisco Laudato Si´ [número 49]: …”Hoy no podemos dejar de reconocer que un verdadero planteamiento ecológico se convierte siempre en un planteamiento social, que debe integrar la justicia en las discusiones sobre el ambiente, para escuchar tanto el clamor de la tierra como el clamor de los pobres”
  8. 8. Características • Con el significativo nombre de “Laudato si´” (Alabado seas) [“Sobre el cuidado de la casa común”], la encíclica del Papa Francisco (la primera totalmente suya. Va dirigida a “todas las personas de buena voluntad” (números 62 y 64) y no solo a los cristianos, que suele ser lo habitual. • La anterior [“Lumen fidei”] fue la culminación del texto que inició Benedicto XVI).
  9. 9. Características • La edición castellana está fechada el día 24 de mayo de 2015, día de Pentecostés, aunque la presentación oficial ha sido el 18 de junio. • Como suele suceder con estos textos pontificios, los párrafos están numerados para facilitar la cita. Tiene un total de 244 párrafos. Está estructurada en seis capítulos y dentro de cada uno de ellos hay diferentes epígrafes con 172 notas a pie de página.
  10. 10. Esquema general de la Laudato si´ •Esquema de la Carta encíclica Laudato si´ Sobre el cuidado de la casa común •Introducción [1-16] •Capítulo primero: Lo que le está pasando a nuestra casa [17-61] •Capítulo segundo: El evangelio de la Creación [62-100] •Capítulo tercero: Raíz humana de la crisis ecológica [101-136] •Capítulo cuarto: Una ecología integral [137-162] •Capítulo quinto: Algunas líneas de orientación y acción [163- 201] •Capítulo sexto: Educación y espiritualidad ecológica [202-246]
  11. 11. Características El mismo Papa ofrece un resumen de los objetivos y los contenidos de la Carta encíclica en la introducción (números 14 y 15): “Hago una invitación urgente a un nuevo diálogo sobre el modo como estamos construyendo el futuro del planeta …
  12. 12. Características El mismo Papa ofrece un resumen de los objetivos y los contenidos de la Carta encíclica en la introducción (números 14 y 15): “Hago una invitación urgente a un nuevo diálogo sobre el modo como estamos construyendo el futuro del planeta. Necesitamos una conversación que nos una a todos, porque el desafío ambiental que vivimos, y sus raíces humanas, nos interesan y nos impactan a todos. El movimiento ecológico mundial ya ha recorrido un largo y rico camino, y ha generado numerosas agrupaciones ciudadanas que ayudaron a la concientización”.
  13. 13. Características Y prosigue (número 15): “Espero que esta Carta encíclica, que se agrega al Magisterio social de la Iglesia, nos ayude a reconocer la grandeza, la urgencia y la hermosura del desafío que se nos presenta….
  14. 14. “Laudato si´ Sobre el cuidado de la casa común”. La encíclica Laudato si´ del Papa Francisco en síntesis
  15. 15. La encíclica Laudato si´ del Papa Francisco en síntesis • Una visión general La Encíclica toma su nombre de la invocación de san Francisco, «Laudato si’, mi’ Signore», que en el Cántico de las creaturas recuerda que la tierra, nuestra casa común, «es también como una hermana con la que compartimos la existencia, y como una madre bella que nos acoge entre sus brazos » (1).
  16. 16. La encíclica Laudato si´ del Papa Francisco en síntesis • Una visión general • «¿Qué tipo de mundo queremos dejar a quienes nos sucedan, a los niños que están creciendo?» (n. 160). «¿Para qué pasamos por este mundo? ¿para qué vinimos a esta vida? ¿para qué trabajamos y luchamos? ¿para qué nos necesita esta tierra?»: si no nos planteamos estas preguntas de fondo -dice el Pontífice – «no creo que nuestras preocupaciones ecológicas puedan obtener resultados importantes».
  17. 17. La encíclica Laudato si´ del Papa Francisco en síntesis • Una carta encíclica del magisterio social de la Iglesia (después de las grandes encíclicas sociales de los siglos XIX y XX: León XIII, Juan XXIII, Pablo VI, Juan Pablo II…)
  18. 18. Esquema general de la Laudato si´ •Esquema de la Carta encíclica Laudato si´ Sobre el cuidado de la casa común •Introducción [1-16] •Capítulo primero: Lo que le está pasando a nuestra casa [17-61] •Capítulo segundo: El evangelio de la Creación [62-100] •Capítulo tercero: Raíz humana de la crisis ecológica [101-136] •Capítulo cuarto: Una ecología integral [137-162] •Capítulo quinto: Algunas líneas de orientación y acción [163- 201] •Capítulo sexto: Educación y espiritualidad ecológica [202-246]
  19. 19. Capítulo I Lo que le está pasando a nuestra casa
  20. 20. I. Lo que le está pasando a nuestra casa El capítulo asume los descubrimientos científicos más recientes en materia ambiental como manera de escuchar el clamor de la creación, para «convertir en sufrimiento personal lo que le pasa al mundo, y así reconocer cuál es la contribución que cada uno puede aportar» (19). Se acometen así «varios aspectos de la actual crisis ecológica» (15).
  21. 21. I. Lo que le está pasando a nuestra casa EI cambio climático: «El cambio climático es un problema global con graves dimensiones ambientales, sociales, económicas, distributivas y políticas, y plantea uno de los principales desafíos actuales para la humanidad» (25).
  22. 22. I. Lo que le está pasando a nuestra casa EI cambio climático: «El cambio climático es un problema global con graves dimensiones ambientales, sociales, económicas, distributivas y políticas, y plantea uno de los principales desafíos actuales para la humanidad» (25). Si «el clima es un bien común, de todos y para todos» (23), el impacto más grave de su alteración recae en los más pobres, pero muchos de los que «tienen más recursos y poder económico o político parecen concentrarse sobre todo en enmascarar los problemas o en ocultar los síntomas» (26)…
  23. 23. I. Lo que le está pasando a nuestra casa La cuestión del agua: El Papa afirma sin ambages que «el acceso al agua potable y segura es un derecho humano básico, fundamental y universal, porque determina la sobrevivencia de las personas, y por lo tanto es condición para el ejercicio de los demás derechos humanos». Privar a los pobres del acceso al agua significa «negarles el derecho a la vida radicado en su dignidad inalienable» (30).
  24. 24. I. Lo que le está pasando a nuestra casa La pérdida de la biodiversidad:«Son loables y a veces admirables los esfuerzos de científicos y técnicos que tratan de aportar soluciones a los problemas creados por el ser humano», pero esa intervención humana, cuando se pone al servicio de las finanzas y el consumismo, «hace que la tierra en que vivimos se vuelva menos rica y bella, cada vez más limitada y gris » (34).
  25. 25. I. Lo que le está pasando a nuestra casa La deuda ecológica: en el marco de una ética de las relaciones internacionales, la Encíclica indica que existe «una auténtica deuda ecológica» (51), sobre todo del Norte en relación con el Sur del mundo. Frente al cambio climático hay «responsabilidades diversificadas» (52), y son mayores las de los países desarrollados.
  26. 26. Capítulo II El Evangelio de la creación
  27. 27. II. El Evangelio de la Creación Para afrontar la problemática ilustrada en el capítulo anterior, el Papa Francisco relee los relatos de la Biblia. Ofrece una visión general que proviene de la tradición judeo- cristiana. Y articula la «tremenda responsabilidad» (90) del ser humano respecto a la creación. Existe un lazo íntimo entre todas las creaturas. El hecho de que «el ambiente es un bien colectivo, patrimonio de toda la humanidad y responsabilidad de todos» (95).
  28. 28. II. El Evangelio de la Creación En la Biblia, «el Dios que libera y salva es el mismo que creó el universo», y «en Él se conjugan el cariño y el vigor» (73). El relato de la creación es central para reflexionar sobre la relación entre el ser humano y las demás criaturas, y sobre cómo el pecado rompe el equilibrio de toda la creación en su conjunto.
  29. 29. II. El Evangelio de la Creación En esta perspectiva «todo ensañamiento con cualquier criatura “es contrario a la dignidad humana”» (92), pero «no puede ser real un sentimiento de íntima unión con los demás seres de la naturaleza si al mismo tiempo en el corazón no hay ternura, compasión y preocupación por los seres humanos» (91).
  30. 30. II. El Evangelio de la Creación “Los desafíos están para superarlos. Seamos realistas, pero sin perder la alegría, la audacia y la entrega esperanzada.¡No nos dejemos robar la fuerza misionera!” (Evangelii Gaudium)
  31. 31. Capítulo III La raíz humana de la crisis ecológica
  32. 32. III. La raíz humana de la crisis ecológica Este capítulo presenta un análisis de la situación actual «de manera que no miremos sólo los síntomas sino también las causas más profundas» (15), en un diálogo con la filosofía y las ciencias humanas.
  33. 33. III. La raíz humana de la crisis ecológica Un primer fundamento del capítulo son las reflexiones sobre la tecnología: se le reconoce con gratitud su contribución al mejoramiento de las condiciones de vida (102-103), aunque también da «a quienes tienen el conocimiento, y sobre todo el poder económico para utilizarlo, un dominio impresionante sobre el conjunto de la humanidad y del mundo entero» (104).
  34. 34. III. La raíz humana de la crisis ecológica Un primer fundamento del capítulo son las reflexiones sobre la tecnología: se le reconoce con gratitud su contribución al mejoramiento de las condiciones de vida (102-103), aunque también da «a quienes tienen el conocimiento, y sobre todo el poder económico para utilizarlo, un dominio impresionante sobre el conjunto de la humanidad y del mundo entero» (104). «El paradigma tecnocrático también tiende a ejercer su dominio sobre la economía y la política» (109), impidiendo reconocer que «el mercado por sí mismo no garantiza el desarrollo humano integral y la inclusión social» (109).
  35. 35. III. La raíz humana de la crisis ecológica Desde esta perspectiva, la Encíclica afronta dos problemas cruciales para el mundo de hoy. En primer lugar, el trabajo: «En cualquier planteo sobre una ecología integral, que no excluya al ser humano, es indispensable incorporar el valor del trabajo» (124), pues «Dejar de invertir en las personas para obtener un mayor rédito inmediato es muy mal negocio para la sociedad» (128).
  36. 36. Capítulo IV Una ecología integral
  37. 37. IV. Una ecología integral El núcleo de la propuesta de la Encíclica es una ecología integral como nuevo paradigma de justicia, una ecología que «incorpore el lugar peculiar del ser humano en este mundo y sus relaciones con la realidad que lo rodea» (15).
  38. 38. IV. Una ecología integral El núcleo de la propuesta de la Encíclica es una ecología integral como nuevo paradigma de justicia, una ecología que «incorpore el lugar peculiar del ser humano en este mundo y sus relaciones con la realidad que lo rodea» (15). De hecho no podemos «entender la naturaleza como algo separado de nosotros o como un mero marco de nuestra vida» (139). Esto vale para todo lo que vivimos en distintos campos: en la economía y en la política, en las distintas culturas, en especial las más amenazadas, e incluso en todo momento de nuestra vida cotidiana.
  39. 39. IV. Una ecología integral La perspectiva integral incorpora también una ecología de las instituciones. «Si todo está relacionado, también la salud de las instituciones de una sociedad tiene consecuencias en el ambiente y en la calidad de vida humana: “Cualquier menoscabo de la solidaridad y del civismo produce daños ambientales”» (142).
  40. 40. IV. Una ecología integral Con muchos ejemplos concretos el Papa Francisco ilustra su pensamiento: hay un vínculo entre los asuntos ambientales y cuestiones sociales humanas, y ese vínculo no puede romperse. Así pues, «el análisis de los problemas ambientales es inseparable del análisis de los contextos humanos, familiares, laborales, urbanos, y de la relación de cada persona consigo misma» (141), porque «no hay dos crisis separadas, una ambiental y la otra social, sino una única y compleja crisis socio-ambiental» (139).
  41. 41. IV. Una ecología integral La ecología integral implica también la vida cotidiana, a la cual la Encíclica dedica una especial atención, en particular en el ambiente urbano. El ser humano tiene una enorme capacidad de adaptación y «es admirable la creatividad y la generosidad de personas y grupos que son capaces de revertir los límites del ambiente, […] aprendiendo a orientar su vida en medio del desorden y la precariedad» (148). Sin embargo, un desarrollo auténtico presupone un mejoramiento integral en la calidad de la vida humana: espacios públicos, vivienda, transportes, etc. (150-154).
  42. 42. Capítulo V Algunas líneas orientativas y de acción
  43. 43. V. Algunas líneas orientativas y de acción Este capítulo afronta la pregunta sobre qué podemos y debemos hacer. Los análisis no bastan: se requieren propuestas «de diálogo y de acción que involucren tanto a cada uno de nosotros como a la política internacional» (15) y «que nos ayuden a salir de la espiral de autodestrucción en la que nos estamos sumergiendo» (163). Para el Papa Francisco es imprescindible que la construcción de caminos concretos no se afronte de manera ideológica, superficial o reduccionista.
  44. 44. V. Algunas líneas orientativas y de acción Para ello es indispensable el diálogo, término presente en el título de cada sección de este capítulo: «Hay discusiones sobre cuestiones relacionadas con el ambiente, donde es difícil alcanzar consensos. […] la Iglesia no pretende definir las cuestiones científicas ni sustituir a la política, pero [yo] invito a un debate honesto y transparente, para que las necesidades particulares o las ideologías no afecten al bien común” (188).
  45. 45. V. Algunas líneas orientativas y de acción La crítica a las grandes organizaciones internacionales: sobre esta base el Papa Francisco no teme formular un juicio severo sobre las dinámicas internacionales recientes: «las Cumbres mundiales sobre el ambiente de los últimos años no respondieron a las expectativas porque, por falta de decisión política, no alcanzaron acuerdos ambientales globales realmente significativos y eficaces» (166). Y se pregunta «¿Para qué se quiere preservar hoy un poder que será recordado por su incapacidad de intervenir cuando era urgente y necesario hacerlo? (57).
  46. 46. V. Algunas líneas orientativas y de acción Son necesarios, como los Pontífices han repetido muchas veces a partir de la Pacem in terris, formas e instrumentos eficaces de gobernanza global (175): «necesitamos un acuerdo sobre los regímenes de gobernanza global para toda la gama de los llamados “bienes comunes globales”» (174), dado que «“la protección ambiental no puede asegurarse sólo en base al cálculo financiero de costos y beneficios.
  47. 47. V. Algunas líneas orientativas y de acción Igualmente en este capítulo, el Papa Francisco insiste sobre el desarrollo de procesos de decisión honestos y transparentes, para poder “discernir” las políticas e iniciativas empresariales que conducen a un «auténtico desarrollo integral» (185).
  48. 48. V. Algunas líneas orientativas y de acción La llamada a los que detentan encargos políticos es particularmente incisiva, para que eviten «la lógica eficientista e inmediatista» (181) que hoy predomina. Pero «si se atreve a hacerlo, volverá a reconocer la dignidad que Dios le ha dado como humano y dejará tras su paso por esta historia un testimonio de generosa responsabilidad» (181).
  49. 49. Capítulo VI Educación y espiritualidad ecológica
  50. 50. VI. Educación y espiritualidad ecológica El capítulo final va al núcleo de la conversión ecológica a la que nos invita la Encíclica.
  51. 51. VI. Educación y espiritualidad ecológica La raíz de la crisis cultural es profunda y no es fácil rediseñar hábitos y comportamientos. La educación y la formación siguen siendo desafíos básicos: «todo cambio necesita motivaciones y un camino educativo» (15). Deben involucrarse los ambientes educativos, ante todo «la escuela, la familia, los medios de comunicación, la catequesis» (213).
  52. 52. VI. Educación y espiritualidad ecológica El punto de partida es “apostar por otro estilo de vida” (203-208), que abra la posibilidad de «ejercer una sana presión sobre quienes detentan el poder político, económico y social» (206). Es lo que sucede cuando las opciones de los consumidores logran «modificar el comportamiento de las empresas, forzándolas a considerar el impacto ambiental y los patrones de producción» (206).
  53. 53. VI. Educación y espiritualidad ecológica No se puede minusvalorar la importancia de cursos de educación ambiental capaces de cambiar los gestos y hábitos cotidianos, desde la reducción en el consumo de agua a la separación de residuos o el «apagar las luces innecesarias» (211). «Una ecología integral también está hecha de simples gestos cotidianos donde rompemos la lógica de la violencia, del aprovechamiento, del egoísmo» (230).
  54. 54. VI. Educación y espiritualidad ecológica Todo ello será más sencillo si parte de una mirada contemplativa que viene de la fe. «Para el creyente, el mundo no se contempla desde afuera sino desde adentro, reconociendo los lazos con los que el Padre nos ha unido a todos los seres. Además, haciendo crecer las capacidades peculiares que Dios le ha dado, la conversión ecológica lleva al creyente a desarrollar su creatividad y su entusiasmo» (220).
  55. 55. VI. Educación y espiritualidad ecológica Vuelve la línea propuesta en la Evangelii Gaudium: «La sobriedad, que se vive con libertad y conciencia, es liberadora» (223), así como «la felicidad requiere saber limitar algunas necesidades que nos atontan, quedando así disponibles para las múltiples posibilidades que ofrece la vida» (223). De este modo se hace posible «sentir que nos necesitamos unos a otros, que tenemos una responsabilidad por los demás y por el mundo, que vale la pena ser buenos y honestos» (229).
  56. 56. VI. Educación y espiritualidad ecológica Finaliza el texto de la carta Encíclica(número 246) con la propuestas de dos oraciones. Una que podemos compartir todos los que creemos en un Dios Creador omnipotente [las religiones monoteístas], y otra para que los cristianos sepamos asumir los compromisos con la creación que nos plantea el evangelio de Jesús.”Oración por nuestra tierra” y “Oración cristiana con la creación”.
  57. 57. CONCLUSIÓN Me gustaría acabar con las palabras finales de la Carta de la Tierra que el mismo Papa cita (n.207): «Que nuestro tiempo se recuerde por despertar a una nueva reverencia ante la vida, por la firme resolución de alcanzar la sostenibilidad, por acelerar la lucha por la justicia y la paz, y por la alegre celebración de la vida».
  58. 58. LAUDATO SI´Sobre el cuidado de la casa común “Los desafíos están para superarlos. Seamos realistas, pero sin perder la alegría, la audacia y la entrega esperanzada.¡No nos dejemos robar la fuerza misionera!” (Evangelii Gaudium)

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