La arquitectura italiana del siglo XV se caracterizó por su clasicismo inspirado en los edificios clásicos griegos y romanos. Los arquitectos como Brunelleschi, Alberti y Michelozzo plantearon sus diseños basándose en principios científicos y proporciones matemáticas. Algunas de sus obras más destacadas fueron la cúpula y basílica de Santa María de las Flores, la iglesia de Santa María Novella y el palacio Medici-Riccardi.