La valiente acción de Josaba por supuesto que nos recuerda el acontecimiento
en que Moisés fue librado de ser muerto por el decreto de Faraón en Egipto,
pero fue ocultado por su madre y puesto en aquel cesto en completa fe de
que Dios haría un milagro y el resultado fue que aquel niño que fue librado de
la muerte, fue nada menos que el libertador de Israel.
Así es que Atalía en realidad estaba intentando algo más allá que usurpar un
trono, ella intentó exterminar el linaje de David que portaba la simiente de la
promesa, lo que a su vez borraría el linaje mesiánico. La acción de Atalía la
expone claramente como un instrumento humano de Satanás que evocó
intentos similares de erradicar el linaje mesiánico por parte del faraón, quien
buscó matar a los niños varones hebreos y el rey Herodes, quien masacró a
los niños de Belén en un intento de matar al Mesías que había nacido.
Satanás siempre ha intentado destruir el linaje a través del cual vendría el
Mesías, sin embargo, Dios siempre lo ha preservado soberanamente, y así, en
nuestra historia actual, la casa de David se ha reducido a una sola chispa, pero
Dios mantendría viva esa chispa, y todo el poder del infierno no podría
apagarla....