Todo el culto ordenado por Dios en el sistema sacrifical sirvió de ejemplo y
sentó las bases para un entendimiento espiritual de lo que vendría a sustituir
todo ese culto, porque como lo describe el autor de la carta, todos esos
sacrificios jamás pudieron hacer perfectos en cuento a sus conciencias a
quienes los practicaban.
Todo eso tuvo que ver con comidas, bebidas, etc. y ordenanzas acerca de la
carne, sumersiones, como una referencia a las purificaciones “tevilah”, cosas
que se ejercían en la carne conforme a las ordenanzas, pero no en el espíritu
y ahí está el paradigma que marca esta gran diferencia y que el autor de la
carta ha estado abordando en estos capítulos y al final del versículo 10 el autor
nos advierte que llegaría el tiempo de reformar las cosas y esto sería por
medio del Mesías Yeshúa...