Este documento discute los modelos tradicionales de enseñar autoprotección contra el abuso sexual y propone un enfoque más integral. Plantea que poner la responsabilidad de detener el abuso en los niños genera sentimientos de culpa. En cambio, propone estrategias que consideran la dimensión relacional, la corporalidad, la sexualidad y la comunicación, resitúando la responsabilidad en los adultos de proteger a los niños y enseñarles a buscar ayuda.