La pintura gótica se desarrolla en tres áreas: vidrieras, iluminación de libros y tablas, con un enfoque en la organización del retablo pictórico que incluye escenas secundarias y una temática predominantemente religiosa. El estilo evoluciona desde el gótico lineal y el italogótico hacia una mayor humanización y narratividad, integrando influencias del ideal cortesano y la cultura burguesa. Figuras como Giotto, Duccio y Simone Martini destacan en este contexto, aportando innovaciones en volumen, espacio y expresión en la pintura.