El autor argumenta que la pobreza revela el conocimiento de la justicia y la comprensión de la vida. Explica que la riqueza distrae del conocimiento de la verdad, mientras que la pobreza enseña virtud. Afirma que el dolor y la pobreza moldean el espíritu y preparan el camino para la esperanza futura, mientras que la riqueza fomenta el egoísmo. Concluye que el dolor del pobre limpia el corazón y enseña a compartir, y que sus lágrimas limpiarán el camino para la