La iglesia de San Vital en Ravena, Italia, es una obra maestra de la arquitectura bizantina, construida entre 521 y 547 bajo el obispo Ecclesius y remodelada por el emperador Justiniano. Su diseño octogonal, con una cúpula sostenida por ocho pilares y rica decoración en mosaicos, la convierte en un emblema del poder bizantino en la región. Reconocida como patrimonio de la humanidad por la UNESCO en 1996, la iglesia destaca por su impresionante interior y su notable estado de conservación.