Entre 1750 y 1900, la arquitectura europea pasó de la obsesión por el pasado a la revolución industrial en tres pasos:
1750 - 1830 (Neoclasicismo): Regreso a la Grecia y Roma clásicas; todo era simetría, columnas y orden frente al desorden del Barroco.
1830 - 1880 (Historicismo): Nostalgia por la Edad Media; se puso de moda revivir estilos pasados, especialmente el Neogótico (como el Big Ben en Londres).
1880 - 1900 (Hierro y Cristal): La Revolución Industrial lo cambia todo; se empieza a construir con ingeniería moderna, creando monumentos como la Torre Eiffel.