El documento describe la arquitectura mexicana del siglo XVIII. Se renovó la arquitectura siguiendo los estilos barroco y neoclásico. Las casas se organizaban alrededor de patios centrales y mejoraron la infraestructura urbana. Los palacios de la nobleza adoptaron el estilo barroco y se organizaban alrededor de patios con escaleras ornamentadas. Las iglesias se construyeron principalmente en forma de cruz latina o rectangular con techos de madera o bóvedas.