El arte bizantino se origina en el arte romano y se desarrolla en tres etapas principales desde el siglo IV hasta el XV, destacando la I Edad de Oro durante el reinado de Justiniano, la crisis de la época iconoclasta, y una II Edad de Oro con el renacimiento macedónico. Sus características incluyen templos con cúpulas y ricos mosaicos interiores, influyendo en la cultura y religión, así como en la arquitectura actual. Importantes edificaciones como la Santa Sofía ejemplifican la riqueza ornamental y técnica del arte bizantino.