



















El arte gótico, que se desarrolló en Europa entre 1140 y el siglo XVI, se caracteriza por su verticalidad, uso de arcos ojivales y grandes ventanales, y se manifiesta en arquitectura, escultura y pintura. Este periodo tuvo una revalorización en el siglo XIX, destacando obras como la catedral de Amiens y la escultura funeraria. La influencia religiosa es evidente en todas las manifestaciones artísticas, reflejando los cambios sociales de la época, como la crisis del feudalismo y el surgimiento de la burguesía.



















