



El documento introduce el arte románico, indicando que floreció principalmente entre los siglos XI y XII en Europa Occidental. Se caracterizó por la unidad formal a pesar de la división política, y recibió influencias de las tradiciones clásica, bizantina, islámica y germánica. Tenía como soporte ideológico los principios del cristianismo y buscaba transmitir mensajes religiosos de forma didáctica a través de las distintas artes.



