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Historia de España 2º BTO. Colegio Santa Teresa. Calahorra
La población española
creció en el último
tercio del siglo XIX, pero
de un modo más lento
que los países
europeos más
desarrollados. Este
crecimiento venía
caracterizado por altas
tasas de natalidad y
mortalidad y por
epidemias masivas,
principalmente de cólera
La esperanza de vida seguía siendo muy baja pues no sobrepasaba los 35 años de
media.
Estamos pues ante una transición demográfica muy
retrasada en la que las tasas de natalidad y mortalidad irían
descendiendo muy lentamente
También se mantuvo en este
siglo la tendencia al aumento
del peso demográfico de la
periferia en detrimento de la
España interior
Por este motivo y por el desarrollo económico catalán,
este territorio experimentará un elevado crecimiento de
la población en comparación con el resto del país.
La marginación de España del proceso de
industrialización europeo se explica en buena medida
por el escaso desarrollo del sector agrario.
Este subdesarrollo se debió a:
•La mala calidad de la mayor parte de
la tierra de cultivo.
•Las adversas condiciones
climatológicas-
•Las reformas agrarias liberales, que
excluían de la propiedad de la tierra a
los más interesados en trabajarla
Y es que España sufría una desequilibrada distribución
de la propiedad. Los propietarios de los grandes
latifundios tenían poco interés en el cultivo eficiente de sus
tierras, por lo que la mayoría de la población vivía casi en
condiciones de subsistencia.
Pero por otro lado, la
subdimensión de las
explotaciones del
norte (minifundio)
frenaba la
competitividad y
obligaba a la
emigración. Estas
diferencias
abismales de renta
entre los grandes
propietarios y la
gran masa de
campesinos sin
tierra provocaron
conflictividad
Las reformas agrarias
liberales abolieron los
señoríos
jurisdiccionales,
desvincularon la
propiedad y
desamortizaron la
mayoría de las tierras
de clero y los
municipios.
Estas reformas
consolidaron la
propiedad privada,
transformando la
tierra en una
mercancía que
podía ser vendida
y comprada
libremente
Así que las
desamortizaciones,
además de ayudar a
paliar el déficit del
Estado, hizo que
cambiaran de dueño
miles de parcelas
agrarias, quedando
en manos de
propietarios
consolidados y con
recursos
Por tanto, ni
el problema
de la
distribución
de la
propiedad
de la tierra,
ni el del
tamaño
quedaron
resueltos
Pero sí aumentó la producción agrícola, así como el producto
comercializado, cada vez más destinado al comercio y no tanto
al autoconsumo.
Sin embargo, esta
expansión se
consiguió sin
mejorar los
sistemas
productivos, que
continuaron
atrasados con
respecto a las
innovaciones
europeas.
Esto era causa de
la excesiva
protección de los
productos
agrarios
españoles
(proteccionismo-
aranceles), en
especial el cultivo
predominante, el
cereal.
En la España del siglo XIX, las transformaciones del sector
secundario fueron importantes, aunque estuvieron muy alejadas
de las de los países que se industrializaron plenamente.
Ya en el XVIII existía una
importante manufactura de
indianas, que comenzó a
cambiar a finales del mismo
con la introducción de nuevas
máquinas de hilar inglesas, y
con la prohibición de la
entrada de algodón hilado
extranjero
Esta industria se inicia con el
sector algodonero, y su
importancia reside en que desde
su origen fue un sector dedicado a
producir para el mercado
Spinny
Jenny
En 1833 se instala la primera máquina de vapor y la
mecanización conoció un gran impulso, lo que suponía
reducción de costes y también de los precios de venta, lo
que estimuló una mayor demanda
De este modo, la industria textil catalana dominaba
en mercado nacional a finales del siglo XIX, sobre
todo las ciudades del Vallés (Sabadell o Tarrasa)
que monopolizaron el mercado español lanero
Máquina de vapor de una antigua fábrica
textil. Museo de la Ciencia y la técnica de
Cataluña (Terrasa)
Por ello, y a pesar de los
altos costes iniciales, pudo
crecer notablemente por la
protección que le ofrecían
los aranceles y la preferencia
en los mercados coloniales
como Cuba
Las razones de este
éxito, además del empuje
de su burguesía
comercial, dinámica y
emprendedora, deben
buscarse en la conquista,
auxiliada por los
Gobiernos, del mercado
español.
El desequilibrio con el
resto de regiones
españolas fue notable, sin
embargo, el beneficio
obtenido de su monopolio
textil no se tradujo en
creación de capital
financiero para la banca
(caso de la siderurgia
vasca), sino en la
reinversión en otras
actividades industriales
catalanas, lo que dejó a la
región preparada para la
Segunda Revolución
Industrial
La expansión de la producción
minera se explica por tres razones:
•El aumento de la demanda
internacional de estos productos
ante las innovaciones técnicas y
los cambios en las estructuras
industriales.
•Los avances en las técnicas de
explotación, que abarataron los
costes de extracción
•El endeudamiento de
la Hacienda española
impulsó la concesión
de los yacimientos
(en ocasión la
propiedad) a
compañías
extranjeras, sobre
todo francesas e
inglesas, basándose
en la nueva
legislación minera de
1868 (podía conceder
minas a perpetuidad a
cambio de una
modesta tributación
pública).
Ejemplos: la Compañía Franco-Belga de
Somorrostro (Bizkaia) o la Casa
Rothschild, que adquirió la concesión de
comercialización de las minas de mercurio
de Almadén (Ciudad Real)
Las dos actividades mineras más importantes fueron
la extracción de carbón y de mineral de hierro. El
aumento de la producción de carbón es inseparable
de la protección del Estado; y la del hierro contribuyó,
junto con la protección arancelaria, a consolidar la
industrialización del País Vasco.
Pero el carbón español era de
mala calidad y de cara
explotación, por ello quedó en
manos españolas. Este contaba
con diversos problemas:
•El consumidor español encontraba mayor variedad,
calidad y buenos precios en el carbón inglés.
•La Marina española se negaba a usar carbón español en
vez del británico
•El bajo coste de las llamadas “operaciones retorno” por
la que los barcos españoles exportaban hierro vizcaíno al
Reino Unido, y volvían cargados de su carbón
El recorrido
del hierro
vizcaíno
Esto llevó a que
el carbón
español no podía
competir ni en
precios ni en
calidad con el
foráneo, de ahí
que la única
salida fuera la
protección
arancelaria por
parte del Estado
Los primeros intentos de crear una siderurgia moderna se
desarrollaron en Andalucía. Pese a ostentar la
hegemonía andaluza durante varias décadas, esta
tentativa fracasó por la dificultad para adquirir carbón
de coque * (altos costes de producción)
MÁLAGA
*Carbón de coque: carbón destilado, por tanto limpio de
alquitrán, gases y agua
Posteriormente, la
existencia de
yacimientos de
hulla en Asturias,
hizo que se
convirtiera entre
1864 y 1879 en el
centro siderúrgico
de España. La
cercanía de la
fuente de energía
hizo que creciera
su producción con
rapidez.
Pero a partir de 1876, la llegada de coque galés más barato
a Bilbao (como contrapartida de la exportación de hierro),
condujo a la consolidación de la siderurgia vizcaína
Entre 1879 y 1882 se constituyeron en Vizcaya las
tres grandes empresas siderúrgicas españolas del XIX:
San Francisco, Altos Hornos y Fábricas de Hierro y
Acero, y La Vizcaya
La Vizcaya
Convertidor
Bessemer
Altos Hornos fabricó lingotes
Bessemer, y pusieron en marcha el
primer horno Martin-Siemens.
La producción de hierro en Vizcaya representaba dos
tercios de la producción española.
Horno Martin
Siemens
La consolidación del
eje comercial entre
Bilbao y Cardiff,
basado en la
exportación de
hierro a Inglaterra, y
la importación de
carbón galés a los
altos hornos vascos,
desempeñaría un
papel de primer
orden en este
desarrollo
La fusión de Altos Hornos, con La Vizcaya y La Iberia, dio
lugar a la Sociedad Anónima Altos Hornos de Vizcaya,
la empresa siderúrgica más importante de España durante
el siglo XX
Cuando a mediados del XIX se
inició la construcción de la red
ferroviaria en España, el atraso
de los sistemas de transporte
era notable con relación a otros
países europeos
El primer trazado ferroviario español fue inaugurado en
1848 para unir Barcelona con Mataró
Pero a pesar de las múltiples iniciativas anteriores, la
construcción de una red amplia tuvo que esperar a la Ley
General de Ferrocarriles de 1855, que abrió una etapa de
intensa construcción.
La crisis financiera de 1866 provocó el hundimiento de las acciones del
ferrocarril en la Bolsa, paralizando las construcciones que quedaron
suspendidas cerca de diez años.
La construcción
del ferrocarril
dependía de la
protección del
Estado, que
ofrecía
subvenciones a
las compañías
por kilómetro de
vía férrea
construido.
Esto hizo que a menudo se planificasen trazados en función de
la subvención más que de la viabilidad económica de la propia
línea
De las cuatro grandes compañías ferroviarias existentes en
España, dos eran de capital exclusivamente francés, de la
tercera tenían el 90%, y solo en una de ellas había gran
presencia española.
Por otro lado, las grandes inversiones que
requería el ferrocarril favorecieron la
entrada de capitales extranjeros.
En cuanto a las limitaciones, algunos aspectos de la Ley
General de Ferrocarriles condicionaron la historia económica de
España:
1. Se consolidó la estructura radial de la red ferroviaria con
centro en Madrid, fruto del deseo de Estado centralizado
Alta
Velocidad
2015
2. El ancho entre carriles, que fijó un ancho de vía mayor que
el de las vías europeas
La causa de esta decisión no fue como suele decirse por frenan
una hipotética invasión francesa, sino que respondía a motivos
técnicos ya que pretendían instalarse calderas de vapor de
mayor tamaño y así aumentar la potencia de las locomotoras y
que pudieran superar pendientes
3. Pero el aspecto más controvertido de la ley fue el de
autorizar la importación libre, sin aranceles, de todos los
materiales utilizados para la construcción del ferrocarril
De este modo,
el aumento de
la demanda de
productos
industriales
internos, no
creció en
España como
sucedió en otros
países de
Europa
Se frenó por tanto
una de las
consecuencias más
positivas sobre la
industria, inducidas
por el tendido de la
red ferroviaria
De todas formas, la industria española no estaba
preparada para incrementar su producción al ritmo
necesario para abastecer a las compañías constructoras,
pues la siderurgia era muy modesta, y la industria de
construcción de maquinaria no existía.
A pesar de todo lo mencionado, las ventajas de la
red ferroviaria fueron:
•Facilitó el intercambio de personas y
mercancías entre las distintas regiones de
España
•Resultó fundamental para el transporte de
vino y minerales para su exportación
•Contribuyó a la articulación de un mercado
interior, especialmente de trigo y tejidos
La economía española se encontraba
ante el gran dilema comercial del siglo
XIS, proteccionismo o
librecambismo
Defienden la libre entrada de
productos extranjeros para
estimular la competitividad y
especialización de la industria
nacional
PROTECCIONISMO
LIBRECAMBISMO
Tratan de poner
obstáculos a la
competencia exterior
para fomentar la
producción interna con
altos impuestos
aduaneros
Durante el siglo XIX España tuvo una
economía con un nivel de protección
arancelaria más alto que el entorno
europeo Aunque a partir
de 1840 se
redujeron algunas
prohibiciones de
importación con el
gobierno
progresista
Mientras la burguesía moderada del textil catalán, y los
cultivadores de trigo interior abogaban por un mercado reservado
a la producción nacional, lo progresistas y demócratas eran
partidarios del librecambismo como forma de obtener inversiones
y tecnología, y de poder acceder a capitales y bienes de equipo
del extranjero
Tras la revolución de 1868, el ministro
Laureano Figuerola estableció un
nuevo arancel (1869) que pretendía
abrir la economía española al exterior
como forma de promover el desarrollo
económico.
Este arancel no acabó de
implantarse totalmente ante la
resistencia de los grupos industriales
catalanes y vascos
Este arancel establecía una
desprotección selectiva,
manteniendo de momento una amplia
protección para los productos agrarios
y rebajando la de los productos
industriales
En la década de 1880, tuvo lugar la
llamada crisis agraria finisecular en
toda Europa occidental, con una gran
caída de los precios agrarios
Los nuevos países (EE.UU, Argentina, etc.) con el
abaratamiento y la mejora de transporte, generaban un
mercado mundial de productos agrarios y ponían en los
mercados europeos alimentos y materias primas en gran
cantidad y a bajos precios.
La depresión condujo a un retorno del proteccionismo,
excepto en Gran Bretaña. En el caso español, la crisis fue
especialmente grave al coincidir con la llegada de la filoxera
y la consiguiente pérdida del mercado vitivinícola
Plaga de
filoxera
Un arancel muy
proteccionista de
Cánovas en 1891 fue la
respuesta, y a así la
economía española entró
en una década de muy
bajo crecimiento y un gran
debilitamiento del sector
exterior
A lo largo del XIX, la presencia de
inversores extranjeros (sobre todo
franceses) fue determinante para la
creación de un sistema bancario
español
Conviene destacar dos aspectos:
•La creación de una
nueva moneda
nacional, la peseta, en
1868
•La fundación del
Banco Hipotecario en
1872
La peseta, como moneda nacional, tuvo una
situación peculiar frente a las demás monedas
europeas: mientras que estas cotizaban en relación
al patrón oro, es decir, su valor estaba en función
de las reservas de oro de los bancos emisores, la
peseta se fundaba en las reservas y en el patrón
plata.
Su devaluación desde el primer momento,
la llevó a ser una moneda fiduciaria, cuyo
valor intrínseco estaba por debajo de su
valor nominal.
Respecto al Banco Hipotecario, tras
su creación surgieron otros de menor
importancia. Con la Restauración
comenzó un nuevo sistema bancario,
de tipo mixto, en el que los bancos se
especializaron poco y atendía con sus
préstamos tanto la financiación de los
inversores como la de consumo.
Con el cambio de siglo
aparecieron Hispano-
Americano, Vizcaya o
Español de Crédito
Hispano-AmericanoEspañol de Crédito
En cuanto a la Hacienda
Pública, después de la reforma
de Alejandro Mon en 1845,
España contaba con un sistema
fiscal aquejado de dos
problemas
•Era absolutamente insuficiente,
ya que no recaudaba para cubrir los
gastos, siendo el déficit crónico
•Era un sistema tributario injusto
y desequilibrado, ya que el 80% de
la recaudación provenía de
impuestos indirectos, es decir,
gravados sobre el consumo, y no
existía impuesto sobre las rentas del
capital y del trabajo.
España tenía por tanto un
sistema fiscal afectado por el
fraude, el ocultamiento y la
exención de las grandes
fortunas y propiedades.
En estas condiciones, el Estado
solucionaba su déficit
emitiendo deuda, que adquiría
y distribuía el Banco de España,
autorizado a emitir billetes en
compensación