El trabajo en equipo implica la colaboración de individuos con habilidades complementarias hacia un objetivo común, promoviendo la comunicación, responsabilidad compartida y apoyo mutuo. Sus beneficios incluyen mayor productividad, calidad, innovación y satisfacción laboral, mientras que las mejores prácticas abarcan la definición clara de roles, objetivos comunes y la comunicación efectiva. Un equipo efectivo se desarrolla a través de etapas que van desde la formación hasta la disolución, adaptándose a desafíos y fomentando la mejora continua.