El documento explora la posibilidad de construir una cultura centrada en la equidad y la armonía en el contexto del postconflicto en Colombia, argumentando que el conflicto es culturalmente evitable y que las emociones, especialmente la del amor, son fundamentales para fomentar la convivencia pacífica. Se presentan prejuicios sobre la naturaleza humana y se propone la educación como herramienta clave para transitar de una cultura de agresión a una de respeto y colaboración. La transformación cultural requiere de un cambio profundo en las dinámicas de pensamiento y acción de los individuos y la sociedad en su conjunto.