El documento es una proclamación de Abd al-Rahman III como califa en el año 929. En ella, Abd al-Rahman III justifica su derecho al título de "Príncipe de los Creyentes" debido a los éxitos militares y la fama obtenida bajo su gobierno. Ordena que a partir de esa fecha se le llame de esa forma en las mezquitas y documentos oficiales, unificando así el poder político y religioso en su persona.