En el IIº Ensanche de Pamplona hay un buen número de edificios con influencia estética neo herreriana, sobre todo en sus coronerías, que forman una unidad de estilo e influencia correspondiente a las décadas de los cuarenta y cincuenta del siglo XX.
El monumento más emblemático es el de Navarra a sus muertos en la Cruzada, que era un monumento panteón y sigue siendo un monumento artístico de primer orden, aunque la manipulación y presión política-ideológica haya conseguido rebajar la protección de algunas partes de escalafón, y el actual alcalde apueste por terminar de una vez con él con extrañas complicidades. Su cúpula es la segunda más grande de España y sus frescos interiores son de una máxima calidad artística.
Por motivos artísticos, culturales e históricos, cada uno de los edificios se debe conservar en sí mismo, y también –es lo que destacamos en estas páginas-, en su unidad global, aunque sea sólo una unidad visual plasmada en las coronerías y cubiertas de diferentes y variados edificios.
Por ello, no intervengan el exterior –ni el interior- de dicho monumento emblemático de Navarra, sabiendo también que Pamplona carece de monumentos de tal importancia. La persecución ideológica ahora se centra en los monumentos artísticos, como modernos talibán occidentales. Quien consienta en ello, está consintiendo la pérdida de Navarra mediante revancha después de casi un siglo, por lo mismo que se consiente y acelera la pérdida de España por otras vías. A la excesiva presión política e ideológica hay que responder con sencillez, claridad y en verdades.