La crisis de la monarquía española, exacerbada por la invasión napoleónica, provocó una serie de cambios políticos que resultaron en la formación de juntas de gobierno en las colonias americanas, impulsadas por el deseo de emancipación. La Constitución de Cádiz de 1812 estableció principios liberales, como la soberanía nacional y la igualdad de derechos, aunque la situación en Perú se mantuvo bajo control español. Las juntas de gobierno consolidaron el anhelo independentista y llevaron a la creación de movimientos revolucionarios, siendo Buenos Aires un centro notable de actividad.