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Alumna:
Ruxier Matos.
Alberdi I: «Estudio de la figura del asesor familiar». Colegio N. de D. L. en
Ciencias Políticas y Sociología. Sin editar, 1985.
Andolfi: «Terapia familiar». Editorial Pardos. Buenos Aires, 1984. Nueva
Asesoría Familiar ISAF, varios autores. Instituto de Ciencias del Hombre.
Editorial Karpos. Madrid, 1982.
Bateson G: «Interacción familiar». Tiempo Contemporáneo. Buenos Aires,
1972.
Blocher DM y Biggy DA: «La psicología del counseling en medios
comunitarios». Editorial Hesdes. Barcelona, 1986.
Castellanos: «Problemática psicosocial de las familias. Monoparentales».
Revista de Trabajo Social (en prensa), 1989.
Haley J: Tratamiento de, la familia, Tora y Barcelona, 1974.
Fishman H y Rosman BI. (comps): «El cambio familiar: Desarrollo de
modelos». Editorial Gedisa. Buenos Aires, 1988.
Masson H y 0'Byrne P: «Applying Family Theraphy». Pergaron Press
Londres. 1984.
Minuchin S y Fishman H: «Técnicas de terapia familiar». Editorial Pardos.
Barcelona, 1984.
Bibliografía
Crisis Familiares
• Recurrentes molestias físicas, como dolor de
estómago antes de ir al colegio sin una causa orgánica.
• Comportamientos de evitación. Rechazar
participar en algo que solían hacer con frecuencia.
• Cambios emocionales. Pasar de ser
normalmente extrovertido a dejar de mostrarse así, pasar
de ser normalmente feliz a parecer triste todo el tiempo,
pasar de ser afable a mostrarse frecuentemente irritable o
explosivo.
• Cambios en el rendimiento académico, si se
produce una bajada significativa en las notas o deja de
participar en clase.
• Aumento de los temores o la ansiedad.
• Cambios en el sueño, ya sea problemas para
dormir o dormir mucho más de lo habitual.
La forma en que percibimos y reaccionamos a un evento, así como los recursos de
afrontamiento personales, provocan una respuesta de estrés. Dos personas que se encuentran ante
una misma situación pueden hacerle frente de manera muy diferente. Uno puede sentir una intensa
tensión psicológica y emocional, mientras que otra persona podría experimentarlo como un
pequeño bache en el camino. Ten en cuenta que el estrés puede afectar a tu hijo de formas muy
diferentes a cómo te afecta a ti. Reconocer los síntomas e identificar la fuente de estrés es
extremadamente importante. Un cambio en el comportamiento a menudo es un indicador clave de
la tensión.
Estresores.
Algunos Cambios son :
No basta con una única conversación para procesar correctamente las experiencias
estresantes, sino que requiere de tiempo y un diálogo fluido.
1. Divorcio o separación de los padres/ madres: Trata de ser directo y honesto con ellos acerca
de lo que está pasando. Es importante ser cuidadoso al respecto de cómo hablamos de
nuestra expareja, trata de no hablar mal de él o ella.
2. Enfermedad: El mantenimiento de algunas rutinas es importante, para ello, encuentra pequeñas
cosas que puedan permanecer igual para los niños, ya sea la hora de cenar, el horario escolar y
deberes o la tradición de ver una película el viernes por la noche. Evita el impulso de excederte o
sobreproteger a tus hijos, pues esto envía mensajes de fragilidad, incompetencia o duda acerca de
su capacidad para superar esta difícil situación.
3. Problemas económicos: La incertidumbre financiera puede hacer que una familia se tambalee.
Los niños perciben las señales de sus padres, lo que implica que se darán cuenta de la tensión y la
ansiedad de los padres. Sin embargo, no tienen por qué comprender qué está pasando. Explícales
aquellos cambios que afectan a sus vidas, y responde a las preguntas lo más honestamente que
puedas. Esto reduce considerablemente las malas interpretaciones que se puedan producir. (Si los
niños no tienen respuestas, será su imaginación la que rellene esos espacios en blanco).
4. Mudarse y cambiar de colegio: Aunque las razones por las que nos mudamos son muy diversas,
la mudanza a menudo implica cambio de colegio, barrio e, incluso, amigos. Esta serie de cambios
pueden ser realmente difíciles. Prepáralos con la mayor antelación posible
5. Un nuevo miembro en la familia: A menudo se entiende que los niños pequeños pueden
experimentar que un nuevo bebé es un rival que viene a invadir su territorio. Un nuevo bebé cambia
mucho el panorama y circunstancias familiares. Es importante velar por el equilibrio entre el tiempo
familiar y tiempo individual con los padres.
Crisis de evolución o del ciclo vital.
La familia, sea cual sea su composición, pasa
por algunos momentos clave a lo largo de su
existencia. Estas pequeñas crisis ponen a
prueba la comunicación familiar y nuestra
capacidad para resolver los conflictos.
Para que las diferencias entre padres e hijos
no dañen a la relación familiar, éstas son
algunas de las situación más comunes a las
que padres e hijos se enfrentarán en distintos
puntos de su vida.
Ciclo vital de la familia
Hay momentos de crisis en todas las familias que son universales y que corresponden a los
cambios de ciclo vital:
• Matrimonio: Matrimonio, pareja, nueva familia significan compromisos adicionales y exigen un
cambio con respecto a la familia de origen. Si la nueva pareja no hace adecuadamente la
separación de la familia de origen, si sigue muy involucrada y comprometida con ella, puede que
siga desempeñando en su actual familia el rol que tenía asignado en la de origen.
• Nacimiento o llegada de los hijos: Si la familia no posee una estructura muy estable, cuando
crece, puede experimentar caos, desorganización o incluso entrar en crisis, porque un nuevo
miembro supone el reajuste de la pareja para incluir al hijo, y el de la familia extensa para incluir
también los roles de abuelos.
• Adolescencia de los hijos: La adolescencia de los hijos suele coincidir con problemas de la
pareja propios de estos periodos medios de la vida (la crisis de los cuarenta, comienzo de las
preocupaciones por la generación de los abuelos).
• La familia, incluso con una estructura estable y una buena diferenciación entre los sistemas,
puede entrar en crisis. Por eso, tiene que aumentar la flexibilidad en los límites familiares y
permitir al adolescente entrar y salir del sistema.
• Emancipación de los hijos: Supone la separación de los padres y otros familiares, la
diferenciación de la persona respecto a la familia de origen y la afirmación en el trabajo.
• Cuando se emancipan los hijos, tiene que haber una renegociación del sistema de pareja,
desarrollar una relación con los hijos de adulto a adulto, incluir a la familia política y a los nietos
en el sistema, incluso afrontar las enfermedades y muerte de los padres y abuelos.
• Últimas etapas de la vida: Hay que aceptar el cambio de roles generacionales, mantener el
funcionamiento de la familia a pesar del declive físico, apoyar a la generación mayor, afrontar la
muerte ajena y preparar la propia.
Obstáculos:
• En la comunicación: secretos familiares (cuestiones encubiertas dentro de la familia que pueden o no
ser explícitas). En estas familias no está aprobado expresarse abiertamente y hablar de “ciertas
cosas”, palabras o cuestiones que no pueden ni siquiera ser mencionadas.
• En la intimidad: Es importante que los miembros de la familia sepan que las conductas que realizan
influirán a otros. En estos casos son frecuentes las coaliciones, alianzas, madres que sofocan a sus
hijos, y todo tipo de relaciones que dificulten el cambio.
• En los roles: Cada familia asigna roles a sus miembros (que determinar quién hace qué). Lo
disfuncional es la rigidez en la asignación de estos roles. Es decir, por ejemplo, si el hombre y la mujer
cocina, y alguno de los dos llega a tener algún inconveniente el otro podrá reemplazarlo (por considerar
que desempeñar el rol del otro no es apropiado), así aparecerá el conflicto. Otro obstáculo son los roles
que no son tenidos en cuenta. Por ejemplo, nadie lava los platos y el conflicto aparece cuando ya no
hay más platos limpios, o cuando la pileta rebalsa de vajilla sucia. Hay familias que otorgan cierta
susceptibilidad a uno de sus miembros, y sólo esa persona es vista como portador del problema,
creyendo que si se logra cambiarlo desaparecerá el conflicto.
• En las reglas: Las reglas son las que prohiben hacer determinadas cosas. Y son
disfuncionales cuando se rigidizan y se vuelven intolerantes.
• En los objetivos: Cuando la familia se propone metas que rara vez son alcanzables. Por
ejemplo, cuando la familia pretende s que su único hijo estudie en una universidad prestigiosa
y exigente académicamente. Pero ¿Qué pasa si éste no lo logra? Estar en contra del divorcio
y tener que enfrentarse a esta situación puede ser catastrófico.
• En la historia de la familia: Aparecen cuestiones que no han sido resueltas. Y se escuchan
frases como la de “María nunca…” o “Juan siempre…”. Pero, por supuesto, cada miembro va
a tener su propia versión de los hechos que muchas veces puede no coincidir con la de los
demás.
¿Cómo superar las crisis?
Las comunicaciones que surgen dentro de la familia, su organización, los recursos y
limitaciones con los que cuenta, la forma habitual de resolver los problemas, los
sistemas de creencias que la rigen, van a influir en el modo en que ésta enfrente la
crisis.
Es fundamental que los miembros colaboren entre sí y que se tengan confianza para
poder superar con eficacia cada situación que se les presenta.
Estudios sobre la “resiliencia” demuestran que ésta es una condición innata y que
además depende de factores adquiridos a lo largo de la vida. Las fuentes de la
“resiliencia” se encuentran fuera de la familia (en terapeutas, profesores, etc.). Estas
personas son quienes van a compensar las influencias perniciosas que hay dentro del
núcleo familiar.
Por lo tanto, los procesos que van a ayudar a la familia a enfrentar más eficazmente las
crisis y permitirle salir fortalecida de ella, pueden provenir desde el interior o el exterior
de la familia. Estos aspectos están relacionados con rasgos personales, factores de
protección en la familia y factores presentes en el contexto social.
¿Dónde buscar apoyo?
En el punto anterior comentó sobre la forma en que las
distintas familias se enfrentan a situaciones de crisis. Y
se hizo hincapié en el contexto social (amigos, vecinos,
familiares) como uno de los recursos favorables para
superar esos momentos difíciles.
La psicoterapia familiar es de gran utilidad en el
tratamiento de familias en crisis. El terapeuta cuenta con
las habilidades necesarias para ayudar a la familia a
resolver los conflictos exitosamente, logrando así un
verdadero cambio que se adapte sus necesidades.
Además aparece como un “tercero” que imparcial, y
formado para cumplir tal función que presenta una visión
distinta de los hechos.
Los niños frente al conflicto familiar
Los niños suelen ser los miembros más
vulnerables al conflicto. Por eso la familia no
vive en un estado de armonía, pueden
presentar diferentes tipos de problemas como
por ejemplo la disminución de la autoestima y
otros problemas psicológicos (depresiones,
comportamiento antisociales, entre otros).
Historia de la familia en el sigo X
Etimológicamente, la palabra “familia” proviene del latín “familus” que significa
“sirviente que pertenece a un amo”. La familia está estrechamente unida a un
régimen de propiedad y a un sistema de producción; el esclavista. Dentro de la
historia de familia siempre existió una esclava que era justamente la mujer. Esto
cesó más adelante, en la modernidad, cuando la mujer comenzó a independizarse
del hombre y a valerse por sus propios medios.
Después de algunas transiciones el matrimonio será asunto del Imperio Romano,
por lo cual empieza a ser regulado por el derecho canónico, el cual va a determinar
los derechos y obligaciones de los contrayentes, sobretodo relacionado al
patrimonio y herencia.
Evolución de la estructura familiar
La Iglesia asume el control de la sexualidad, y de la educación, determinando el
carácter monogámico e indisoluble del matrimonio, cuyo fin principal es la
procreación. Prescribe deberes de los hijos para con sus padres (obediencia y
respeto) y de los padres para con los hijos (sustento, instrucción y corrección).
Pero la familia no fue siempre patriarcal y monogámica ya que esto coincide con la
aparición de la división en clases sociales. En el libro de Engels “El origen de la
familia, la propiedad privada y el Estado” se desarrollan hipótesis provocativas al
respecto. Hasta hace medio siglo atrás era común que el hombre tuviera más de una
mujer. El requerimiento de fidelidad era imperativo para las mujeres, pero no así para
los hombres. La consanguinidad de las relaciones de parentesco era de orden
materno, siempre se sabía quién era la madre, pero no necesariamente quién era el
padre.
Para LePlay (sociólogo, economista e ingeniero francés) en su obra «L’Organisation
de la famille», la familia no era sólo el fundamento de la misma, sino también el
elemento determinante de toda organización social.
La familia en la modernidad
Al entrar en la Modernidad, la familia se vuelve un espacio privado, lo que se relaciona con
el surgimiento de la construcción de la noción de “individuo”. Es interesante poder ver la
privatización del espacio familiar a través del aparato jurídico, contrato social, etc. Con el
surgimiento del Estado – Nación vemos también la complejización de las relaciones con la
Iglesia.
La Revolución Industrial y los procesos de urbanización crecientes transformarán
sustancialmente a la familia. Por otro lado, vemos como se reduce número de integrantes
creándose la familia conyugal nuclear, caracterizada por vínculos más lábiles entre
quienes pertenecen a ella. Individuos que en su condición nueva de libertad se integran
masivamente a las leyes de la oferta y la demanda. La familia pasa a ser una unidad de
consumo, antes que una unidad de producción.
Tras la modernización, la familia sufre un intenso cambio sociocultural llamado «familia en
crisis», donde se encuentran estrechamente ligados los cambios culturales, económicos y
sociales, al cambio que se produce en la familia moderna.
• Familia consanguínea: Es la primera forma de unión entre hombres y mujeres. No existía el
matrimonio, la relación estaba basada en la necesidad sexual, por lo que no constituían
parejas. Se desconocen los padres, los hermanos y se producen relaciones entre hermanos,
padres e hijos.
• Familia punalúa: Tiene lugar en la época del salvajismo. El matrimonio era por grupos, las
relaciones sexuales eran limitadas a los miembros de la tribu, existía además un compañero
íntimo.
• Familia sindiásmica: Existe una pareja, aunque débil que permite tanto al hombre como a la
mujer tener relaciones con otros miembros de la comunidad.
• Familia monogámica: Surge del matrimonio del mismo nombre en la época de la civilización
producto de la aparición de la propiedad privada y la necesidad de conocer exactamente la
paternidad con el fin de trasmitir los bienes de herencia. (1)
• La familia es la más antigua de las instituciones sociales humanas, es el grado primario de
adscripción. Es un sistema abierto, es decir un conjunto de elementos ligados entre sí por
reglas de comportamiento y por funciones dinámicas en constante interacción interna y con
el exterior.
• La familia es un grupo de potencia natural en la cual se establecen recíprocas dependencias
y vínculos afectivos entre sus miembros. Posee estructura jerárquica dinámica y
funcionamiento sistémico. Tiene carácter de subsistema abierto en relación con el sistema
social, en tanto, se encuentra en interacción recíproca y constante con otros grupos e
instituciones sociales.
• La necesidad de vivir en familia que tiene el ser humano se acrecienta ante el carácter
eminentemente psicológico que tiene la relación niño-adulto durante todo el proceso en el
cual crece y deviene la personalidad. Los adultos que se ocupan del cuidado del niño y que
constituyen su familia, garantizan que se produzcan los procesos psicológicos que
intervienen en el desarrollo de la personalidad, así como en la identidad del yo, la
socialización y la autonomía, entre otros.
Rol del psicólogo.
Es claro que un psicólogo puede ser orientador familiar, lo que no lo
parece tanto es que todo orientador familiar necesite ser psicólogo.
Nuestra posición, compartida, por ejemplo, con el Instituto Superior de
Estudios y Orientación Familiar de Salamanca, es entender la
orientación familiar como especialización a partir de una licenciatura
(generalmente psicológica o pedagogía) o de una diplomatura
(generalmente trabajo social).
Uno de los problemas fundamentales con los que se enfrenta el
trabajo de prevención primaria desde la OF es que la psicología no ha
dedicado la misma energía y esfuerzo en conceptualizar y definir la
intervención preventiva que la aplicada para la psicopatología. Sin
embargo, hay una coincidencia general en que unas de las formas de
trabajar en prevención primaria es ofrecer servicios psicológicos a las
familias que experimentan tensión y disfunción.
En la actualidad, una de las funciones que más se demandan a la
figura del psicólogo de orientador familiar. Se demanda un profundo
conocimiento del sistema familiar y las redes sociales y hasta
administrativas donde ésta se ubica. Asimismo, los marcos
institucionales pueden hacer derivar su intervención hacia niveles
educativos y de asesoramiento más que de terapia.
Y, sin embargo, se constata la ausencia de una formación adecuada para
el psicólogo y para otros profesionales en la intervención social con
familias.
Fundamentalmente, los servicios de orientación familiar deben estar
encuadrados dentro de los servicios sociales de atención primaria o
generales. Desde la nueva perspectiva de sistema público de servicios
sociales que ofrece el plan concertado para el desarrollo de las
prestaciones básicas, esta función se encuadraría en las unidades de
familia y convivencia de los centros de servicios sociales. Este desarrollo
va a implicar la creación de un área de trabajo específico para asistentes
sociales y psicólogos especializados en orientación familiar.
Este desarrollo no debe impedir la posibilidad, por parte de la
Administración pública, de concertar este tipo de servicios con agencias o
entidades sociales sin animo de lucro. Un último apartado merece alguna
consideración: las relaciones entre orientación y terapia familiar. Nos
encontramos en un momento de gran auge de las terapias con familias,
especialmente sistémicas, y es evidente que desde este nivel puede
realizarse una orientación familiar correcta, pero el nivel de OF puede ser
asumido por pedagogos o asistentes sociales, a los que no se les puede
pedir que dominen terapia familiar. Así pues, todavía es necesario definir
con mayor exactitud cuáles son los límites entre la terapia y la orientación
familiar, en el sentido de intervención psicosocial con familias.