Eulalia narra en primera persona su experiencia aprendiendo a hablar desde que nació hasta los dos años. Explica cómo fue descubriendo la comunicación no verbal como el llanto y la sonrisa, y luego produciendo sus primeros sonidos y palabras como "agua", "papá" y "mamá". También describe cómo fue aprendiendo el nombre y uso de objetos a través de juegos de imitación con sus padres.