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• Inicialmente la práctica
de la religión cristiana era
clandestina.
• A pesar de la habitual
tolerancia de la Roma
pagana, los cristianos
eran ocasionalmente
perseguidos por su
negativa a rendir culto al
emperador.
• Consecuentemente, de esta
época apenas se conservan
restos arquitectónicos.
• Sus reuniones litúrgicas se
realizaban en pequeños
espacios adaptados en casas
particulares de fieles más o
menos adinerados, llamados
domus ecclesiae o tituli, que
contaban con las dependencias
necesarias para los diferentes
ritos.
Vestíbulo
Baptisterio
Domus ecclesiae de Dura
Europos (Siria), hacia 240
• También inhumaban a sus muertos (por
la creencia cristiana en la resurrección
tras la muerte, frente a la tradicional
incineración romana) en las
catacumbas.
• Se localizaban en las afueras de las
ciudades, excavando galerías a
diferentes niveles, a veces en antiguas
canteras (tanto más profundas cuanto
más recientes), en las que se ubicaban
los nichos para el enterramiento.
Catacumbas de Priscila, Roma, S. II-III
Sección de las Catacumbas de Calixto,
Roma, S. II-III
• En las estrechas galerías
(ambulacrum) se
excavaban nichos
rectangulares para alojar
los cadáveres (loculi).
• En otros casos,
normalmente de
personajes más
importantes, se abrían
nichos más grandes que se
cubrían de modo
semicircular (arcosolium).
• En ocasiones, las galerías
se abrían espacios más
amplios, normalmente de
planta poligonal, que las
propias galerías, en las que
se disponían o bien los
restos de un santo o un
mártir, o los de los
miembros de una sola
familia, llamados cubiculi.
Catacumbas de Priscila, Roma, S. II-III
Catacumbas de Domitila, Roma, S. III-IV
Cubiculum
Catacumbas de Calixto, Roma, S. II-III
Frecuentemente decoraban estas sepulturas con pinturas o símbolos relacionados con la
promesa de vida eterna, bautismo, resurrección: Jonás y la ballena, el Buen Pastor,
escenas de la vida de Cristo, el Crismón, banquetes funerarios, etc.
Catacumbas de Domitila, Roma, S. III-IV
• Tras el Edicto de Milán en
el año 313, promulgado
por el emperador
Constantino, que
permitió la libre práctica
del cristianismo, esta
religión dejó de ser
clandestina e irá
adquiriendo carácter
público.
• Incluso, será protegida
por los emperadores (el
mismo Constantino se
convertirá al final de su
vida).
• Se convertirá en religión
oficial del imperio con el
edicto de Tesalónica, por
parte del emperador
Teodosio en el año 380,
que además proscribirá
cualquier otro culto.
Giulio Romano:
La visión de la Cruz, 1520-24
Van Dyck: Teodosio y San Ambrosio (detalle), 1619
• El cristianismo y las autoridades
eclesiásticas irán adquiriendo
mayor peso en el imperio y la
Iglesia se convertirá en una
institución de poder, protegida y
apoyada por el propio Estado
romano.
• Los dos clientes más importantes
serán una Iglesia cada vez más rica
y poderosa y la propia familia
imperial, que adoptarán modelos
clásicos romanos, pero con una
nueva intención, que mostrará el
poder de la Iglesia Cristiana y del
propio emperador.
• Ambos poderes estarán cada vez
más identificados y el cristianismo
adoptará los propios modelos
imperiales en el arte, propaganda
tanto de la fe cristiana como del
propio imperio cristiano y muestra
de su pujanza y poder. La Donación de Constantino, fresco
siglo XIII
• Las celebraciones litúrgicas
del cristianismo ya se podrán
realizar de modo público.
• Para ello precisarán de un
modelo arquitectónico
adecuado.
• El modelo de templo romano
no era adecuado, por cuanto:
 Tan solo servía para
alojar la estatua de la
divinidad.
 Su pequeño espacio
interior no permitía
acoger a los fieles para
las celebraciones
cristianas, pues los
sacrificios se realizaban
en altares en su exterior.
 Además estaba asociado
al paganismo.
Maison Carrée, Nimes. 16 a. C.
• Ante la necesidad de acoger a gran cantidad de fieles para la liturgia, las
autoridades eclesiásticas escogieron de entre las tipologías arquitectónicas
romanas la basílica, porque sus amplios espacios interiores permitían la
congregación de numerosos fieles y porque permitía establecer un eje
direccional adecuado para las celebraciones religiosas cristianas, dirigidas
por sus presbíteros hacia un punto focal: el altar.
Reconstrucción de la Basílica Ulpia, Roma, S. II d. C.
• La basílica era un tipo de edificio
romano destinado a la actividad
pública, tanto a los negocios, al
comercio o a impartir justicia.
• Para atender a estas necesidades
poseían una planta rectangular,
precedida por un pórtico, y dividida
en varias naves, más alta y ancha la
central, separadas por columnas o
pilares y cubiertas bien
horizontalmente con madera o
mediante amplias bóvedas.
• Con esta disposición, albergaban
espacios interiores muy amplios, que
permitían acoger a un número muy
importante de personas.
• Por otra parte, en uno de sus lados
menores solía abrirse un pequeño
nicho semicircular (ábside o exedra),
reservado a los pretores romanos u
otros funcionarios para presidir los
procedimientos judiciales.
Basílica de Majencio y Constantino, Roma, 312 d. C.
• Además, esta tipología arquitectónica –dada su función civil- era considerada como
neutral, pues estaba libre de cualquier relación con la religión pagana.
• Se adecuará perfectamente a las necesidades del culto cristiano por diferentes
RAZONES:
Basílica de Santa Sabina.
Roma, 422-32
• Su amplio espacio interior permitía acoger a una amplia comunidad de fieles, a la
ecclesia, para celebrar sus ritos.
Basílica de Santa Sabina. Roma, 422-32
• Permitía una jerarquización del espacio de acuerdo con el rito cristiano, como lo era la
propia comunidad cristiana, siguiendo los modelos del Bajo Imperio:
• Los obispos y presbíteros ocupaban el espacio antes
reservado al pretor, el ábside, para dirigir la liturgia y
frente al que se ubicaba el altar, espacio sagrado
destinado a reproducir el sacrificio eucarístico.
• En la basílica cristiana, el ábside se convierte en el lugar
sagrado en que se revive el sacrificio de Cristo. Los fieles
cristianos puede asistir a revivir la Última Cena de Cristo
en un espacio cerrado como en el que ocurrió: el pan y el
vino se convertirán ante ellos de nuevo en el cuerpo y la
sangre de Cristo.
Presbiterio de la
Basílica de San Juan
de Letrán.
Roma, S. IV
• Los fieles ocupaban el amplio espacio interior de
las naves frente al altar.
• Permitía separar a los fieles en las diferentes
naves, segregando habitualmente a varones y
mujeres.
Varones
Varones
Mujeres
Naves de la Basílica de Santa Sabina. Roma, 422-32
• Permitía también, utilizando el pórtico o vestíbulo
de las basílicas, separar a aquellos que pudieran
participar totalmente del culto cristiano por haber
sido bautizados, de aquellos que aún se estaban
preparando para recibir el bautismo (catecúmenos),
que no podían participar de toda la ceremonia en el
interior de la basílica y debían seguirla desde este
espacio.
Nártex de la Basílica de Santa Sabina. Roma, 422-32
• En su entrada, existía un
atrio porticado, espacio
accesible a toda la
comunidad, que se
podrá destinar a
reuniones, enseñanza
del catecismo…
Reconstrucción de la Basílica de San Pedro del Vaticano. Roma, 326-360
Atrio de la Basílica de San Pablo Extramuros. Roma, S. IV
• Además, permitía dirigir, de acuerdo con un eje axial longitudinal, la mirada y la
atención del fiel hacia el lugar más sagrado, el ábside, en el que tenía lugar la sagrada
ceremonia eucarística, el lugar del sacrificio de Cristo
• El ritmo marcado por las columnas que separaban las naves contribuía a dirigir la
atención del fiel hacia el ábside.
Basílica de San Pablo Extramuros. Roma, S. IV
• De este modo, se establecía un itinerario espiritual desde el mundo profano del
exterior, hasta el espacio más sagrado en el que Cristo se hacía presente a los fieles a
través de la eucaristía.
• La luz que entraba por las ventanas abiertas en la diferencia de altura entre la nave
central y las laterales, iluminaba el interior e indicaba un camino hacia la luz, hacia el
espacio sagrado donde se celebraba el sacrificio de la misa.
Basílica de San Pablo Extramuros. Roma, S. IV
Basílica de Santa Sabina. Roma, 422-32
• Así, las primeras iglesias cristianas,
su lugar de culto, adoptarán el
modelo de la basílica romana,
surgiendo la denominada planta
basilical.
• Lo que cambiaron será su función,
que pasará de ser civil a religiosa,
convirtiéndose en un lugar de culto:
basado en el sacrificio, que ocurre en
el altar, recordando el propio
sacrificio de Cristo y la Última Cena y
prometiendo la salvación y la vida
eterna a los fieles.
• Son un ejemplo de la concepción de
la arquitectura como espacio interior
(como era habitual entre los
romanos), para un uso religioso y con
una intención claramente simbólica.
• La basílica tendrá las funciones de
lugar de culto y en muchos casos
también como lugar de residencia del
obispo en dependencias anexas.
Basílica de San Pablo Extramuros. Roma, S. IV
Basílica de Majencio y Constantino, Roma, 312 d. C.
Basílica de Santa Sabina. Roma, 422-32
Su estructura era la siguiente:
• Un atrio en la entrada,
habitualmente porticado y con
un pozo o una fuente en su
centro, para purificarse, símbolo
del agua del bautismo como
promesa de salvación.
• Un nártex, un pórtico en la
entrada, espacio reservado a
los catecúmenos para su
participación en las ceremonias
desde ese lugar.
• Un espacio interior amplio y
dirigido hacia el altar, dispuesto
en 3 o 5 naves separadas por
columnas, reservado a los
fieles: las centrales para los
varones y las laterales o el piso
superior para las mujeres).
• Un espacio sagrado, la cabecera
o presbiterio, separado del
resto del edificio en el que se
celebraba el sacrificio
eucarístico.
Atrio
Nártex
Naves
Presbiterio
El presbiterio, a su vez,
constaba de:
• Un altar, para la
consagración del pan y el
vino y la transustanciación.
En ocasiones estaba cubierto
por un baldaquino, una
estructura sostenida por
pilares o columnas que
remarcaba su importancia.
• Tras el altar, un espacio para
el obispo o presbítero
oficiante, que solía sentarse
en un asiento preferente,
llamado cátedra,
recordando el antiguo poder
de los magistrados romanos.
• Un espacio en torno al
ábside, con un banco
corrido, en el que otros
presbíteros y diáconos
acompañaban al oficiante
principal, precedente del
coro.
Baldaquino
Basílica de San Pedro del Vaticano. Roma, 326-360
• Para resaltar la importancia
de este espacio sagrado, el
ábside del presbiterio solía
cubrirse con una bóveda
de cuarto de esfera, que
solía decorarse con los
mosaicos más ricos,
dedicados a Dios Padre, a
Cristo y a la Trinidad.
• Este espacio sagrado frente
al altar se separaba del
resto del edificio por un
arco triunfal (al modo
romano) muestra de su
importancia, y que aludía
también al triunfo de
Cristo sobre la muerte y de
la Iglesia sobre el
paganismo.
• Resaltaba frente a las
naves, cubiertas
horizontalmente.
Basílica de Santa Sabina. Roma, 422-32
Arco triunfal
Ábside
• Especialmente en
épocas más
tardías, el
presbiterio se
separaba de las
naves por un
cancel (un
pequeño muro o
balaustre) o por un
iconostasio: un
panel o biombo
que ocultaba a los
oficiantes en los
momentos más
sagrados de la
consagración y que
se decoraba con
imágenes
religiosas.
• Este elemento será
habitual en el arte
bizantino.
Basílica de San Clemente. Roma, Reconstruida en los siglos XI y XII y posteriores.
Cancel
Baldaquino
• Será habitual la aparición de una
nave transversal a las naves
longitudinales, el transepto, lo
que aludirá simbólicamente a
los brazos de la cruz en que
murió Cristo, recordando
nuevamente al creyente que a
través de la muerte de Cristo
llegó la salvación al mundo.
• Será el origen de la llamada
planta de cruz latina, con brazos
de diferente longitud.
• En el transepto o a ambos lados
del presbiterio, especialmente
en las iglesias orientales,
también aparecerán con el
tiempo dos habitaciones
destinadas a preparar el culto
(próthesis y diaconicón, una para
guardar los vasos sagrados de la
liturgia, y otra para guardar los
ornamentos, libros y otras
ofrendas de los fieles).
Reconstrucción de la Basílica de San Pedro del Vaticano. Roma, 326-360
Transepto
Transepto
• Inicialmente se
orientaban hacia
Jerusalén, pero pronto
adoptarán la
tradicional orientación
hacia el este, hacia el
sol naciente, con un
componente simbólico
alusivo a la luz como
símbolo de la salvación
a través de Cristo:
• “Yo soy la luz del
mundo”: es la luz de
Cristo la que ilumina al
hombre y lo dirige
hacia la salvación.
• El ritmo de las
columnas y de las
ventanas del claristorio
acentuaba esta
direccionalidad.
Este
Basílica de Santa Sabina. Roma, 422-32
Reconstrucción de la Basílica de San Pedro del Vaticano. Roma, 326-360
Atrio
Fuente
Entrada
Transepto
Nave central
Claristorio
Ábside Arco triunfal
Naves laterales
Baldaquino
y altar
• En los casos de las basílicas más importantes, como la de San Pedro en Roma, que
acogían importantes reliquias de santos y mártires, se habilitaba bajo el presbiterio
una cripta que acogía esos restos sagrados.
Nártex
En su alzado se podían
reconocer dos pisos:
• El inferior, sostenido por
columnas, que marcan el
ritmo hacia el presbiterio.
Las columnas sostienen
arcos de medio punto o
sobre ellas se apoyan
directamente
entablamentos horizontales.
• Uno superior,
aprovechando la diferencia
de altura entra la nave
central y las laterales, en el
que se abrían ventanales, el
claristorio.
• En ocasiones, sobre las
naves laterales se abrían
galerías más amplias,
llamadas tribunas,
habitualmente reservadas a
las mujeres (matroneo).
Reconstrucción de la Gran Basílica de Plovdiv, Bulgaria. S. V
Claristorio
• Se cubrían exteriormente
mediante un tejado a doble
vertiente sostenido por un
armazón de madera,
recordando en su frente a los
frontones clásicos.
• Interiormente era habitual que
se cubriesen de forma
adintelada con materiales
ligeros, como madera decorada
habitualmente con casetones,
salvo en el ábside, cubierto por
bóveda de cuarto de esfera.
• Dado el escaso peso de la
cubierta, podían abrirse
ventanales en el muro y no
precisaban de contrafuertes de
refuerzo.
• Dejarán de emplearse las
grandes bóvedas típicas de las
grandes basílicas romanas como
la de Majencio y Constantino.
Arco triunfal
Cerchas de madera Bóveda del ábside
Ábside
Basílica de Santa María la Mayor. Roma, S. IV
Nave central
Naves laterales
• Su exterior era sobrio,
muchas veces de ladrillo y
mampostería, apenas
decorado.
• Los volúmenes netos y
geométricos del exterior
permiten traslucir la
propia estructura interior
de la basílica.
• Por el contrario,
interiormente estaban
recubiertas por pinturas
con temas religiosos y por
mármoles y mosaicos,
recreando un espacio
interior de carácter
místico y espiritual,
acentuado por el ritmo de
las columnas y por los
juegos de la luz que
penetraba por el
claristorio al reflejar en los
mosaicos.
Basílica de Santa Sabina. Roma, 422-32
Arco Triunfal de Santa María la Mayor. Roma, S. V
• En muchos casos se construyeron
reutilizando materiales como
columnas y capiteles de
monumentos romanos paganos,
que fueron destruidos.
• Las más importantes empezaron
a ser construidas ya en los
tiempos del emperador
Constantino.
• Destacarán las basílicas de San
Juan de Letrán, Santa María la
Mayor, Santa Sabina y San
Pedro del Vaticano en Roma, así
como la del Santo Sepulcro en
Jerusalén.
• Adaptando un edificio de uso
civil romano, pero modificando
su función y su simbolismo, la
basílica se convertirá en el
modelo fundamental que
adoptará la Iglesia medieval para
el culto, la iglesia. Iglesia románica de S. Martín de Frómista, S. XII
Reconstrucción de la Basílica del Santo Sepulcro de Jerusalén. S. IV
• Los baptisterios eran
construcciones de planta
centralizada de forma
octogonal o circular
destinados al bautismo de
los catecúmenos.
• Solían ser edificios exentos,
próximos a las basílicas,
aunque en ocasiones se
adosaban a ellas.
• Dado que el bautismo se
realizaba por inmersión, en
su interior se alojaba una
cisterna.
• Todo el conjunto se cubría
interiormente con una
cúpula y presentaban una
rica decoración con
mosaicos.
• Su origen más probable se
encuentra en los caldarium
de las termas romanas.
Baptisterio de los Ortodoxos, Rávena, S. V
• Los Mausoleos eran
construcciones
monumentales y
suntuosas, reservadas a
albergar las tumbas de
personajes de especial
relevancia para la
comunidad cristiana y de la
corte imperial.
• Solían ubicarse junto a las
basílicas.
• Adoptan habitualmente el
modelo romano de planta
centralizada, en ocasiones
octogonal o circular.
• De este modo, el objeto de
veneración se sitúa en el
centro del edificio, cubierto
por una cúpula, y los fieles
pueden deambular a su
alrededor en una galería a
su alrededor para rendirle
culto.
Mausoleo de Santa Constanza hija
de Constantino, Roma. S. IV
• Otros mausoleos, adoptaban la
planta de cruz griega, con todos sus
brazos iguales.
• Era habitual que estuvieran
decorados con mosaicos de gran
riqueza y colorido.
Mausoleo de Gala Placidia, hermana del
emperador Honorio, Rávena. 425-30
Gala Placidia
• El martyrium era una
pequeña iglesia-sepulcro que
daba testimonio de la vida de
Cristo (gruta de Belén, casa de
Nazaret, Santo Sepulcro) o,
más frecuentemente,
albergaba reliquias de
mártires, de especial
relevancia para los cristianos
• Eran de planta centralizada y
con columnas a su alrededor,
para permitir la el culto de
veneración.
• En ocasiones, como en la
Basílica del Santo Sepulcro de
Jerusalén o la Iglesia de la
Natividad de Belén, se fundían
con la propia basílica.
• Este modelo será la
inspiración de las iglesias
medievales de carácter
templario
Reconstrucción de la Basílica del Santo
Sepulcro de Jerusalén. S. IV
Planta de la iglesia
de la Natividad en
Belén S. V