La música se compone de sonidos y silencios organizados de manera coherente mediante la melodía, la armonía y el ritmo. Estos elementos básicos se combinan a través de procesos psicológicos para crear piezas musicales. La melodía se refiere a la sucesión de sonidos, la armonía a la concordancia de sonidos simultáneos, y el ritmo surge de la dinámica entre sonidos fuertes y débiles a intervalos regulares.