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Universidad Católica del Uruguay
Facultad de Psicología
Una aproximación al Sueño Lúcido desde la Psiconeuroinmunoendocrinología
Memoria de Grado presentada para obtener el grado de Licenciado en Psicología por:
Martín Bidegain
Tutor: Prof. Agda. Mag. Margarita Dubourdieu
Octubre, 2012
Montevideo, Uruguay
RESUMEN
En la presente Memoria de Grado se aborda, a través de una revisión bibliográfica, una
aproximación al estudio del sueño lúcido, utilizando de marco referencial la
Psiconeuroinmunoendocrinología (PNIE).
En los primeros capítulos se planteará la importancia del estudio del sueño y los sueños, y se
expondrá el marco referencial de esta memoria. Se presentarán también las características específicas
del sueño REM, en conjunto con las teorías sobre su función.
Luego se presentará la teoría del cerebro-mente y su correspondiente modelo AIM de Hobson,
profesor de psiquiatría en la Escuela de Medicina de Harvard y director del Laboratorio de
Neurofisiología del Centro de Salud Mental de Massachussets, por su especial utilidad a la hora de
concebir los distintos estados de conciencia y sus híbridos, como el sueño lúcido. A su vez, se
profundizará en el estudio de los sueños, mencionando sus características formales, de contenido,
presentación, y posibles funciones.
Finalmente, se abordará el estudio del sueño lúcido en sí mismo, haciendo hincapié en los
descubrimientos realizados por los autores especializados en el tema y sus posibles beneficios.
Palabras Claves: Psiconeuroinmunología; Cerebro; Fases del sueño; Sueño REM; Sueños.
4
ÍNDICE
INTRODUCCIÓN 5
CAPÍTULO I – LA IMPORTANCIA DEL ESTUDIO DEL SUEÑO Y LOS SUEÑOS DESDE
UNA PERSPECTIVA INTEGRATIVA
7
1.1 Marco referencial: Psiconeuroinmunoendocrinología 8
1.2 El sueño 11
1.2.1 Los estadios del sueño 14
1.2.2 El sueño y su relación con los sistemas PNIE 16
CAPÍTULO II – SUEÑO REM 19
2.1 Posibles funciones 20
CAPÍTULO III – EL CEREBRO Y LA MENTE 23
3.1 Estados mentales 24
3.2 Modelo AIM 25
3.3 Cerebro-Mente 27
CAPÍTULO IV – LOS SUEÑOS 29
4.1 La experiencia onírica 31
4.2 El recuerdo onírico 31
4.3 Características de los sueños 32
4.4 La relación entre el sueño REM y los sueños 35
4.5 Movimientos oculares 36
4.6 Elaboración psíquica 36
4.7 La emoción onírica 37
CAPÍTULO V – LOS SUEÑOS LÚCIDOS 40
5.1 Posibles beneficios del sueño lúcido 44
CAPÍTULO VI – CONCLUSIONES 50
BIBLIOGRAFÍA 55
APÉNDICE A – HIGIENE DEL SUEÑO 57
APÉNDICE B – REPRESENTACIÓN CULTURAL 59
APÉNDICE C – TÉCNICAS PARA VOLVERSE LÚCIDO EN UN SUEÑO 62
5
INTRODUCCIÓN
Lo que motiva este trabajo surge de la experiencia directa con los sueños lúcidos. A través de
estas experiencias, se exploró de diversas formas este fenómeno, generando asombro y respeto por la
profundidad y complejidad del mismo. Se comenzó a investigar sobre el tema, descubriendo que era un
fenómeno poco conocido a la fecha, pero investigado en detalle por algunos autores especializados.
Como se verá a lo largo de la memoria, este trabajo se aborda desde el enfoque integrativo
Psiconeuroinmunoendocrinología (PNIE), ramas de Medicina y Psicoterapia Integrativa (PI PNIE) y se
toman aportes fundamentalmente de los siguientes autores: Stephen LaBerge, Allan Hobson, Peretz
Lavie, Julio Villena Aragón, y Robert Wagggoner. Algunas de las obras citadas se encuentran
disponibles solamente en inglés, por lo que se ha realizado la traducción correspondiente.
La intención de este trabajo es poder abordar el estudio del fenómeno del sueño lúcido, así
como también sus potencialidades. Dada la naturaleza compleja del fenómeno, consideramos un gran
aporte enmarcar este estudio desde una visión integrativa, como lo es la
Psiconeuroinmunoendocrinología. Se considera que un paradigma multidimensional ofrece una
amplitud e integración de los conceptos y conocimientos sumamente valorable y que colabora en el
entendimiento de los fenómenos estudiados. Desde este enfoque toda vivencia produce modificaciones
psicofísicas incidiendo así en todos los sistemas de la red psiconeuroinmunoendócrina (PNIE). Tanto el
sueño como los sueños ocupan un lugar de gran importancia en el estudio de los correlatos
biopsíquicos, siendo el Dr. Cardinali uno de los principales investigadores de estos fenómenos desde la
perspectiva PNIE. (Cardinali, 2005)
Es también, motivación de este trabajo, desarrollar el interés académico en el estudio científico
de los sueños, y particularmente el sueño lúcido, que motiven futuras investigaciones en Uruguay,
siendo esto aún más apropiado hoy en día, debido a la consolidación reciente del Laboratorio de
Psicofisiología de la Universidad Católica del Uruguay.
6
Con respecto al contenido de la memoria, la misma se divide en 5 capítulos, a través de los
cuales se abordará el tema en cuestión, comenzando por la relevancia del sueño y de los sueños, luego
un acercamiento al marco referencial PNIE, y la comprensión del proceso fisiológico del dormir y sus
diferentes estadios.
Luego, en el segundo capítulo, se plantean las distintas características y funciones del sueño y
del sueño REM. Como se verá, es particularmente importante esta etapa del sueño a la hora de estudiar
el fenómeno del sueño lúcido, ya que éste ocurre en el sueño REM.
En el tercer capítulo se presenta el paradigma del cerebro-mente planteado por Hobson,
explicando su modelo AIM y los beneficios de utilizar dicho paradigma para el estudio en cuestión. El
estudio de los sueños desde una perspectiva integrativa se trata en el cuarto capítulo, abarcando el
mismo desde sus aspectos formales, de contenido, emociones, entre otros. En el quinto y último
capítulo, se profundizará en el fenómeno del sueño lúcido, su definición, características y posibles
beneficios y potencialidades.
En cuanto al vocabulario, es necesario aclarar que a lo largo de la memoria, se utilizará “el
sueño” y “dormir” indistintamente, haciendo referencia al proceso fisiológico de transición de la vigilia
a los distintos estadios del sueño. Es importante distinguir el término “sueño” diferenciándolo del
proceso onírico de soñar, siendo éste un estado de conciencia distinto, al cual se hará referencia con el
verbo soñar o en plural “los sueños”.
Se espera que este trabajo resulte de interés y genere curiosidad hacia el fenómeno onírico y el
sueño lúcido, y pueda evaluarse la posibilidad de utilizar estos fenómenos como herramientas
contribuyentes para mejorar la Salud.
Por último, se destaca el agradecimiento hacia aquellas personas e instituciones que han
colaborado con este trabajo, ya sea directa o indirectamente.
7
Capítulo I – LA IMPORTANCIA DEL ESTUDIO DEL SUEÑO Y LOS SUEÑOS DESDE UNA
PERSPECTIVA INTEGRATIVA
A lo largo de los siglos, el sueño y los sueños han sido objeto de interés del ser humano,
llegando a jugar un papel muy importante en su historia. Existen registros escritos sobre los sueños y el
interés de los individuos sobre ellos, que datan de la misma época del nacimiento de la escritura, como
por ejemplo los realizados por los Sirios hace más de 6.000 años y por los Babilónicos hace
aproximadamente 4.000 años. (Fluchaire, 1994)
Diversas concepciones e interpretaciones de los sueños han dominado la cultura reinante,
incidiendo en el desarrollo de la especie. Por ejemplo, existen autores que afirman que los sueños
conformaron la base de las religiones, ya que se entendía que probaban la existencia del alma y la vida
luego de la muerte. En los libros sagrados pueden observarse muchas referencias respecto a esto y a la
vinculación del sueño con el mensaje de las deidades. Además de las concepciones religiosas,
Hipócrates, médico griego fundador de la medicina científica del siglo V a.C., consideraba que los
sueños influían sobre la salud, y los utilizaba para realizar diagnósticos. En la actualidad, varios
terapeutas los utilizan de la misma forma. (Fluchaire, 1994)
Así como las concepciones asociadas a los sueños interfirieron a nivel social, político y
cultural, el dormir en su aspecto fisiológico, condiciona ampliamente la vida del hombre, estableciendo
los patrones de conducta con respecto a la actividad y el descanso, e incide en el desarrollo del
organismo. (Cardinali, 2005)
La investigación del sueño y los sueños aportan especialmente a la hora de estudiar la
conciencia, las emociones y los procesos mentales, ya sean básicos (como atención, memoria, etc.) o
superiores (creatividad, inteligencia, etc.) (Hobson, 2004)
A lo largo de este trabajo, se presentarán los aportes de diversos autores en referencia al sueño y
los sueños, aproximando el estudio al sueño lúcido.
8
En estos últimos, el soñador es consciente de estar soñando, pudiendo razonar, discernir y
actuar dentro del sueño. Este fenómeno le brinda al soñador múltiples oportunidades, y oficia como un
importante método de investigación, ya que los soñadores pueden recordar instrucciones y llevarlas a
cabo, enviando mensajes fisiológicos a los investigadores del mundo de la vigilia.
Entendiendo al dormir y al soñar como procesos que dependen de la interrelación de diversos
sistemas (nervioso, endócrino, psicológico, sexual, respiratorio, etc.) que se retroalimentan entre sí, es
que esta memoria de grado se enmarca en la concepción integrativa de la
Psiconeuroinmunoendocrinología (PNIE), disciplina que estudia la interrelación de los sistemas del
organismo humano y su incidencia en los procesos de salud y enfermedad; y que integra los
conocimientos de distintas ramas académicas, especialmente la neurociencia y psicología.
Consideramos que el abordaje utilizado por dicho modelo corresponde a los intereses
académicos de esta memoria, siendo el objetivo lograr un estudio integrativo de la temática en cuestión.
A continuación se realizará una breve introducción al marco de referencia utilizado.
1.1 Marco referencial: Psiconeuroinmunoendocrinología
En un comienzo, el sistema inmune era considerado autónomo y autorregulado, independiente
del sistema nervioso central. Sin embargo, las investigaciones de los últimos 25 años indican que el
sistema inmune se encuentra influenciado por el cerebro, y viceversa. Esto quiere decir, que los
procesos de inmunidad se ven condicionados por los procesos neurológicos, endócrinos, y
conductuales, y éstos a su vez condicionan los procesos de inmunidad (Ader, 2000). Existe una
comunicación bidireccional entre dichos sistemas. Esto crea lo que se le llama red PNIE.
Las evidencias de esta red PNIE son de categorías variadas: experimental y naturalista, básica y
clínica, animal y humana, in vitro y en vivo, médica y psiquiátrica. (Solomon, 2001)
9
La comunicación de la red PNIE funciona a través de distintos idiomas biológicos: el
neuropsíquico: a través de neurotransmisores y neuromediadores; el inmunitario: a través de
interleuquinas e inmunomediadores; y finalmente el endócrino: a través de hormonas y péptidos. Cada
uno de los sistemas se comunica con el resto, y consigo mismo, a través de los distintos idiomas
biológicos, creando una red de trabajo interrelacionada. La Red PNIE debe funcionar armónicamente
como un todo, siendo la real responsable de las respuestas adaptativas desde y hacia el medio
circundante. (Lopez Mato, 2006)
Cuando la red PNIE no funciona armónicamente, se producen procesos de enfermedad, que se
expresarán primordialmente en un sistema, afectando sin embargo a toda la red. Una afección biológica
afectará la respuesta del sistema inmune, endócrino, conductual, afectivo, etc. Así como una alteración
psicológica genera consecuencias conductuales, inmunes, hormonales, etc. Por lo tanto, siguiendo con
Lopez Mato (2006), la afectación de ciertos ejes o sistemas del organismo, incide en la regulación del
resto.
La PNIE se apoya en distintos paradigmas: el Paradigma de la Complejidad (considera
insuficiente abordar la realidad desde un único punto de vista), la Teoría General de los Sistemas
(investiga las propiedades comunes de los sistemas), la Teoría del Caos (propone la imposibilidad de
realizar pronósticos certeros a largo plazo en sistemas dinámicos) y la Teoría del Estrés (estudia los
procesos de estrés en el organismo), así como el Constructivismo Moderado (plantea la influencia
bidireccional entre la persona y el ambiente). En base a estos, el supraparadigma PNIE sostiene cuatro
conceptos fundamentales a la hora de comprender los procesos de Salud y Enfermedad. Éstos son la
Multidimensionalidad, la Multifactorialidad, la Convergencia temporal, y la PNIE plasticidad.
(Dubourdieu, 2008)
La Multidimensionalidad sostiene que un cambio en una dimensión de un organismo
inevitablemente afecta el estado del resto de las dimensiones del mismo.
10
La PNIE estudia al hombre considerando cinco dimensiones convergentes. La dimensión
biológica se refiere a las disposiciones genéticas y adquiridas, a los estados de los sistemas, y a las
conductas basales y vitales, entre ellas sueño, alimentación, eliminación, respiración, ejercicio,
relajación y sexualidad.
La dimensión cognitiva-conductual comprende los pensamientos, creencias y distorsiones
cognitivas.
La dimensión psicoemocional-vincular abarca las facilitaciones psicofísicas de respuestas por
experiencias bioemocionales, el funcionamiento psíquico (la sobreadaptación, la alexitimia,
pensamientos operatorios, visualizaciones futuras) vínculos afectivos, red de sostén, mecanismos de
afrontamiento, personalidad y defensas.
Se considera a su vez la dimensión socio ecológica, específicamente los factores
socioculturales, físicoambientales, sensoriales, socioeconómicos, el estilo de vida y los recursos
comunitarios.
Por último, la quinta dimensión es la espiritual, que incluye el sentido de la vida, las
motivaciones y los valores.
Siguiendo con Dubourdieu (2008), la Multifactorialidad sostiene que no existe una sola causa
que explique de forma conclusiva un cambio en el estado del organismo. Es por esto que se debe
investigar exhaustivamente en todas las dimensiones los factores que coadyuvaron en el proceso de
enfermedad estudiado.
La Convergencia temporal sostiene que el tiempo presente incluye el pasado y el futuro, ya que
el pasado ha generado circuitos hipersensibilizados y una metaplasticidad que condicionan nuestro
estado actual, y el futuro imprime vivencias psicofísicas a través de las expectativas. Se entiende por
metaplasticidad ese estado anterior existente sobre el que actuara un nuevo estímulo.
11
La PNIE plasticidad es la capacidad que tiene el organismo de cambiar y encontrar una nueva
homeostasis, en todas sus dimensiones y redes. Así como un cambio afecta una red, termina afectando
al resto de las conexiones PNIE.
A través de estos conceptos, es que la PNIE intenta de comprender y facilitar procesos de Salud
en el ser humano, de una forma integrativa.
La PNIE se plantea a su vez como objetivo, brindar a la comunidad, a sus pacientes y a sus
familias, una correcta biopsicoeducación que logre prevenir procesos de enfermedad y potenciar la
salud frente a ciertas aletraciones de la misma. Consiste en brindar, desde una perspectiva integral, toda
la información relevante para el individuo a la hora de propiciar su salud.
Principalmente se centra en los aspectos más fundamentales y universales del ser humano, como
lo son las conductas basales (la alimentación, el sueño, la sexualidad, eliminación, higiene, etc.), la
comunicación, aspectos emocionales, de personalidad y de funcionamiento psíquico, así como
ambientales y espirituales.
En muchos casos, el punto principal de la biopsicoeducación es brindar pautas de
comportamiento que oficien de facilitadores para la salud del individuo o familia. Un ejemplo de esto
es la Higiene del sueño. En el Apéndice A se presentarán las pautas propuestas por Cardinali (2005)
para realizar una correcta higiene del sueño, en cuanto a cantidad, calidad y cronobiología.
1.2 El sueño
Para poder comprender el tema de los sueños lúcidos y sus características, es necesario abordar
previamente el estudio del sueño. A su vez es importante recalcar porqué es importante el estudio
actual del sueño desde una perspectiva de integración en salud.
Cardinali (2005) sostiene que actualmente existe una privación de sueño en el hombre, que
perjudica la calidad del sueño en el mismo. Según sus investigaciones, el hombre contemporáneo
12
duerme 2 horas menos que hace cuarenta años atrás. Relaciona causalmente este fenómeno a la
transformación de la sociedad “veinticuatro horas siete días a la semana”, que está constantemente
activa, incluso en la noche. El autor considera que la disminución en cantidad y calidad del sueño
influye notoriamente en la salud.
Según Montes Rodriguez, Rueda Orozco, Urteaga Urías, Aguilar Roblero, & Prospero García,
(2006) el sueño es un estado de quietud conductual con una disminución de la capacidad de responder a
los estímulos externos. Es una necesidad básica que los individuos deben satisfacer, en mayor o menor
medida. Se llegó a demostrar que es posible pasar mayor tiempo sin comer o beber que sin dormir.
Lavie (1997) sostiene que dormir es algo que les sucede a todos, de forma involuntaria, usualmente
regular, ocupa un alto porcentaje de nuestras vidas y el ciclo de sueño-vigilia, por su estabilidad,
proporciona regularidad y ritmo a nuestro comportamiento.
A lo largo de la historia, pocos se interesaron por el dormir pero por el contrario el soñar
siempre generó mucho interés. Pueden encontrarse muchos registros históricos que datan del interés
por los sueños, pero muy pocos que abordaran el dormir específicamente. El dormir era considerado
simplemente como la condición que separaba un día del otro. La concepción que gobernó hasta la
época relativamente moderna fue la idea griega que sostenía que ciertos vapores que emergen del
estómago, bloquean los poros del cerebro creando el sueño. Esta creencia iba de la mano con la
experiencia de que alimentarse mucho generaba mayor sueño. (Lavie, 1997)
Durante la segunda mitad del siglo XX, ciertos descubrimientos propulsaron una revolución en
la investigación del sueño, destinando la tecnología para realizar varios experimentos y entender mejor
por qué se duerme, y exactamente, qué sucede mientras se duerme.
El cambio más sustancial a la hora de investigar el sueño fue el descubrimiento de las ondas
cerebrales, y el electroencefalograma (EEG), que registra la actividad bioeléctrica del cerebro, gracias a
los aportes de Catón en 1875 y de Hans Berger en 1929, que permitieron explorar la actividad eléctrica
13
cerebral. Este último pudo registrar las pequeñas diferencias de potencial producidas por las células
neuronales y, según el patrón de frecuencia de las distintas ondas, las caracterizó con las letras griegas
Alfa, Theta, Beta y Delta. (Del Castillo Castilla & Mendoza Meza, 2005)
Mientras el individuo duerme, no sólo está descansando o soñando, sino que el organismo entra
en un estado distinto al de la vigilia. Si se está despierto y atento, el cerebro produce en su actividad las
ondas Beta que se caracterizan por tener una duración de quince ondas por segundo y un voltaje muy
bajo. Incluso, a medida que aumenta el nivel de alerta, estas ondas se hacen todavía más rápidas y con
menor voltaje. Como el sueño es un estado dinámico, el EEG muestra de forma ordenada y cíclica la
frecuencia y las amplitudes de las ondas. (Velluti & Pedemonte, 2010)
Siguiendo estos autores, estando aún en el estado de vigilia, pero inmediatamente antes de
quedarse dormido, se da un cambio en la actividad cerebral: es la preparación para el dormir. Las ondas
cerebrales se enlentecen (de ocho a diez ondas por segundo), dando lugar a las ondas Alfa de mayor
voltaje y mayor regularidad que las beta. Si en esta situación, la persona abre los ojos, o si su
tranquilidad se ve perturbada, inmediatamente las ondas alfa desaparecen, y reaparece la actividad de
las ondas Beta. En esta etapa, el tono muscular disminuye y los movimientos oculares son lentos e
intermitentes.
En el proceso de quedarse dormido, luego de las ondas Alfa, Lavie (1997) agrega que se
presentan las ondas Theta, aún más lentas: su frecuencia es de cuatro a siete ondas por segundo. En este
proceso, no sólo cambian las ondas cerebrales, sino que también los músculos esqueléticos se relajan y
se estabilizan los movimientos respiratorios y el ritmo cardíaco. Los músculos oculares, que en la
vigilia realizan movimientos rápidos y coordinados, principalmente movimientos laterales, en esta
etapa del sueño se mueven más lentamente, y en sentido vertical.
Luego de las ondas Theta, aparecerán otros dos tipos de ondas en el proceso de dormir: los
Husos y Complejos K. Estas dos ondas duran entre medio segundo y un segundo y aparecen sólo en el
14
cerebro dormido, por lo que en el 80% de los casos, si la persona es despertada en este estadio, afirmará
que se encontraba dormida.
Velluti & Pedemonte (2010), mencionan que la onda Delta aparece durante el sueño lento
profundo, con una frecuencia de 0.5 a 2 ciclos por segundo.
1.2.1 Los estadios del sueño
Como mencionan Velluti & Pedemonte (2010), mediante la variación en las ondas cerebrales
mencionadas, se pueden distinguir cinco estadios del sueño. El estadio uno, consiste en la transición de
las ondas Beta a las Alfa. El estadio dos es la actividad de las ondas theta, con la presencia episódica de
los complejos K y los Husos. Una vez que se comprueba la transición del estadio uno al dos, puede
afirmarse que la persona se encuentra efectivamente dormida. Estos dos estadios son considerados de
sueño ligero, debido a la facilidad con la que puede llegar a despertarse el individuo. Según Zeman
(2009), el estadio uno del dormir ocupa no más que el 5% del sueño, mientras que el estadio dos el
45%.
La aparición de las ondas Delta, en conjunto con las ondas Theta, los complejos K y los Husos,
indican el inicio del estadio tres del sueño. Pasados unos pocos minutos, las ondas Theta, los complejos
K y los Husos desaparecen por completo, dejando lugar solo a las ondas Delta. Cuando sucede esto,
comienza el estadio cuatro, caracterizado por un sueño muy profundo, relajación muscular completa y
un ritmo cardíaco y respiratorio lento y regular. Luego de un tiempo, vuelven a aparecer los complejos
K y los Husos además de las ondas Theta, indicando que se ha retornado a un dormir ligero.
Por muchos años se pensó que dormir consistía solamente en esos cuatro estadios,
caracterizados por la relajación, el descanso, y una pasividad inerte, en la cual se descansaba el cuerpo
15
y la mente hasta despertarse al día siguiente. Fue en 1953 que se descubrió, gracias a Kleitman y
Aserinsky, la existencia de un quinto estadio del sueño muy diferente a los anteriores, que se da a lo
largo de la noche: el sueño REM (Rapid-Eye-Movement). Hasta esa fecha, según Lavie (1997), nunca
antes se habían realizado registros continuos durante la noche, por conceptos erróneos asociados al
dormir.
A continuación de los estadios de sueño tres y cuatro, es que aparece entonces el sueño REM,
con un nuevo cambio en las ondas cerebrales (aparecen ondas Alfa y desaparecen los Complejos K y
los Husos).
Continuando con Velluti y Pedemonte (2010), el sueño REM muestra ritmos múltiples en el
EEG, de bajo voltaje y gran frecuencia, con ritmos similares a los de la vigilia. Este estadio también ha
recibido el nombre de sueño paradójico, ya que es un estado de sueño profundo si se considera la baja
capacidad de respuesta al entorno, pero electrofisiológicamente aparece como un estado muy similar al
de vigilia.
Durante esta fase, aparecen significativos movimientos oculares muy similares a los que
ocurren en la vigilia, aparece también cierto grado de excitación sexual y desaparece el tono muscular,
produciendo parálisis, salvo en los músculos de los ojos, ya que éstos mantienen su movimiento porque
el área del cerebro que los dirige permanece invariable.
Luego de unos minutos de sueño REM, los sujetos vuelven a los estadios anteriores, y esta
secuencia se repite a lo largo de la noche de manera asimétrica, ya que existe un crecimiento progresivo
de cantidad de sueño REM. El individuo, habiendo transitado por las distintas etapas del sueño, se
despierta a la mañana siguiente, recobrando conciencia vigil y control sobre su cuerpo. Zeman (2009)
afirma que los adultos permanecen casi una quinta parte de siete horas de sueño en estado REM. Los
infantes, sin embargo, experimentan mayor cantidad de sueño REM, más de la mitad de su sueño, que
16
suele ocupar en promedio unas 17 horas. Este es un dato importante para algunas teorías sobre la
función del sueño REM, sobre las que se profundizará más adelante.
Pero lo que ocurre mientras el individuo duerme no es sólo un cambio electrofisiológico en el
cerebro, pues suceden varios procesos de mucha importancia para el organismo.
1.2.2 El sueño y su relación con los sistemas PNIE
Cardinali (2005) establece que es erróneo considerar al sueño como un fenómeno exclusivo del
Sistema Nervioso Central, siendo verdaderamente un programa fisiológico completo. Son tres los
programas fisiológicos que se suceden cíclicamente, siendo estos la vigilia, el sueño lento y el sueño
REM. Según el autor, es necesario que la sucesión se dé de forma armónica para asegurar el estado de
salud.
Siguiendo a Cardinali (2005) la que determina la presencia de los distintos estadios funcionales
es la actividad del circuito tálamo-cortical. Ésta determina el tipo y el grado de apertura sensorial
cortical. En la vigilia, existe una apertura de tipo exteroceptiva, por lo que se recibe y procesa
mayoritariamente información sensorial externa. Durante el sueño REM la apertura es interoceptiva,
por lo que se procesa mayoritariamente información interna. El sueño lento se caracteriza por un
mínimo ingreso y procesamiento de la información externa. Sin embargo, Velluti & Pedemonte (2005)
consideran que aún existe un procesamiento auditivo de la información durante el sueño lento.
Se reconocen tres mecanismos responsables del sueño: un componente homeostático reactivo
(proceso “S”), un componente homeostático predictivo (proceso “C”), y un componente ultradiano.
El proceso S se explica a través de la acumulación de una sustancia cerebral llamada adenosina
durante la vigilia, lo que causa una deuda de sueño, generando la necesidad de dormir observada
durante la privación de sueño. El proceso C sin embargo, es controlado por el reloj biológico endógeno,
17
causando la tendencia a iniciarse el sueño en la fase de caída de la temperatura corporal, y a finalizar el
sueño durante la fase de incremento. (Cardinali, 2005)
El componente ultradiano se presenta con una periodicidad de 90-120 minutos, que se puede
observar en la alternancia sueño lento-sueño REM, y máximos y mínimo de atención durante la vigilia,
y que es regulado por los núcleos supraquiasmáticos.
El sueño lento (el 75% del sueño) es controlado por el Sistema Nervioso Parasimpático.
Durante el mismo la presión arterial disminuye, así como la frecuencia cardíaca. El control cortical
sobre la temperatura corporal se inhibe, quedando solamente activos los mecanismos automáticos.
La disminución de la calidad y cantidad de sueño lento afectan a la red PNIE. Con respecto a la
inmunidad, se afectan los linfocitos T, reduciendo las respuestas de tipo Th1, de inmunidad celular
(defensa ante tumores y virus), y aumentando las respuestas de Th2, de inmunidad humoral. Según
Cardinali (2005), muchas enfermedades que dependen de una correcta respuesta Th1 se agravan con
dicho desbalance, como por ejemplo enfermedades virales, oncológicas y de inmunidad.
A nivel hormonal, se da la secreción de la hormona del crecimiento a través de la hipófisis.
Puntualmente, las hormonas gonadotrópicas que en la pubertad son secretadas durante el sueño y se
encargan de regular la secreción de las hormonas sexuales en dicha etapa de crecimiento. Esto resulta
de vital importancia, ya que el pulso de secreción debe ser cada 90 minutos, de lo contrario, se inhibirá
la función de las gónadas. También desde la corteza de la glándula suprarrenal SR, la hormona cortisol
moviliza energía en situaciones de emergencia, enviando una secreción paulatina y progresiva a lo
largo del sueño, elevándose significativamente al despertar. La Tirotropina (TSH) también depende de
estos estadios del sueño, regulando así la producción de hormonas tiroideas. Según Cardinali (2005), la
mayoría de las hormonas en circulación depende de ritmos circadianos.
18
El sueño, particularmente las etapas 3 y 4, también inhibe el eje HHA (hipotalámico-Hipófiso-
adrenal), central en la producción y segregación de hormonas del estrés. De esta forma colabora de
forma también secundaria con el sistema inmune, ya que se sabe que las hormonas del estrés
disminuyen la capacidad inmunitaria del organismo. Lo mismo a través de la secreción de melatonina
durante el sueño, ya que se sabe influye positivamente en la modulación inmunológica. (Cardinali,
2005)
Como podemos ver, Cardinali ha estudiado de forma profunda los vínculos entre sueño y salud,
y establece que una suficiente cantidad y calidad de sueño es condición necesaria para establecer
procesos saludables sólidos y duraderos.
Según estudios mencionados por Hobson (2004) y llevados a cabo en el Laboratorio de
Población Humana de California, el dormir sería la primera conducta que correlaciona positivamente
con la longevidad y el bienestar positivo. Le sigue el ejercicio, que produce de forma secundaria el
sueño. Además, Cardinali (2005) afirma que se ha demostrado que varias proteínas del sistema
inmunológico fomentan el sueño. A todo esto, Hobson (2004) agrega que la relación sueño-salud sería
positiva y circular, ya que se retroalimentan entre sí.
Finalmente, Villena Aragón (1996) está de acuerdo en considerar el dormir como función vital,
sosteniendo que a lo largo del sueño se dan procesos de metabolismo cerebral, específicamente durante
el sueño REM, que permiten metabolizar la acetilcolina, previniendo su acumulación en el cerebro, que
como se verá más adelante, podría ser perjudicial.
19
Capítulo II – SUEÑO REM
Como se ha mencionado anteriormente, el sueño REM es la quinta fase de sueño que aparece
mientras se duerme, teniendo sus propias características que lo distinguen.
Electrofisiológicamente aparecen ondas muy similares a las de vigilia, en el Electrooculograma
aparecen movimientos intensos de tipo horizontal, y en el Electromiograma aparece una casi total
desaparición del tono muscular. (Velluti & Pedemonte, 2010)
La frecuencia cardíaca se torna variable, y los controles de la temperatura corporal desaparecen,
volviéndose un estado poiquilotermo transitorio.
El ritmo respiratorio es más rápido que en las etapas anteriores, y posee mayor irregularidad,
pudiendo darse episodios apneicos y de hipoventilación. Existe a su vez un incremento significativo del
flujo cerebral sanguíneo durante esta etapa del sueño.
A su vez, aparece cierto grado de excitación sexual, manifiesto en los hombres por erecciones
nocturnas y en las mujeres por mayor irrigación sanguínea vaginal y erecciones clitoridianas. (Velluti
& Pedemonte, 2010)
Para LaBerge (1990), la mayor parte de la actividad onírica se produce en dicha fase del sueño,
siendo así que aproximadamente el 80% de las veces que se despierta a un sujeto interrumpiendo su
sueño REM es capaz de relatar su experiencia onírica con detalle y elaboración. Sin embargo, Velluti &
Pedemonte (2010) consideran que el 50% de los sujetos despertados durante una fase de sueño lento
también pueden relatar sus sueños. Por lo que no se puede centralizar la producción onírica a un solo
estadio de sueño.
Es importante reconocer las diferencias entre los distintos estadios del sueño, especialmente REM y no
REM, para poder comprender cómo contribuyen de forma complementaria a la salud del individuo.
20
2.1 Posibles funciones
En relación al sueño REM, una de sus funciones posibles es la consolidación de las trazas de
memoria para determinados tipos de aprendizaje. La privación selectiva del sueño paradójico, o REM,
altera la consolidación de la memoria, perjudicando el aprendizaje, según algunos estudios. También se
ha visto en los laboratorios que este estadio del sueño crece luego de realizar un proceso de aprendizaje
exitoso. Según Velluti & Pedemonte (2010), existen dos hipótesis generales con respecto a esto. Una
hipótesis sostiene que el sueño REM favorece la consolidación de la memoria implícita y procedural, y
el sueño lento la memoria declarativa. La otra hipótesis maneja que ambas fases del sueño favorecen
los dos tipos de memoria. Aún se debe investigar más el asunto para poder confirmar estas hipótesis.
En adición a esto, Lavie (1997) considera que el sueño REM podría ser particularmente
importante para la adquisición de habilidades motrices y perceptuales, o sea, aprendizaje de tipo
procesal. Esta afirmación se relaciona con el hecho de que el feto y los bebés recién nacidos posean
tanta cantidad de sueño REM. Como se verá en Hobson (2004), también va de la mano con la
activación selectiva del cerebro durante los sueños, siendo éstos frecuentemente visuomotores.
Sin embargo, la privación de sueño paradójico no afecta el aprendizaje de tareas que son
importantes para la supervivencia. Lavie (1997) cree que el sueño REM en humanos pueda ser
necesario solamente para el aprendizaje de tareas específicas, como por ejemplo aprender un idioma.
Esto se basa en que las personas con afasia que están recuperando su vocabulario, o personas
aprendiendo un idioma presentan un nivel elevado de sueño REM, siendo también este incremento de
sueño REM un indicador de avance en su cometido.
Hobson (2007) sostiene que el sueño REM sirve para reforzar y actualizar los programas
centrales de supervivencia que son utilizados en la vigilia, y para darles significado. Si el sueño REM
sirve para reafirmar y readaptar los programas motores al mundo real según las propias experiencias,
21
entonces el soñar lúcido podría servir como una forma de readaptar los programas motores
conscientemente, en conjunto con nuestras ideas, objetivos y sentimientos. Podría ser una forma de
integrar el pensamiento, la emoción y la acción a la hora de reaccionar frente al mundo. Habría que
seguir investigando para poder fortalecer dicha hipótesis.
Hobson (2004) cree que los cambios de estado de sueño lento a sueño REM sirven también para
fortalecer y reorganizar la memoria. Al activarse el sueño REM, los recuerdos más remotos pueden
surgir a la conciencia. Opina que mientras en el estado de vigilia se va incorporando nueva información
del medio circundante, en el estado REM se integra la nueva información en los programas del sistema
existentes. De esta forma, se va integrando lo aprendido con lo adquirido, practicándolo por las noches,
y según el autor, codificándolo en la memoria a largo plazo.
Crick y Mitchison, descubridores de la estructura del ADN, estipulan en 1983, que el sueño
REM cumple el objetivo de organizar la memoria, eliminando de manera involuntaria la información
no vital almacenada los días anteriores al sueño. Plantean que si el sueño REM no cumpliera esta
función, los bancos de memoria estarían atestados. Siguiendo a estos autores, los sueños que suceden
durante el sueño REM se componen por los recuerdos que se eliminarán de la memoria. Es por esto que
afirman que la privación prolongada de sueño REM sería perjudicial para el individuo, pudiéndole
causar graves disrupciones cognitivas. (Crick & Mitchison, 1986)
Lavie (1997) no concuerda con estos autores. En este sentido, presentó un artículo que hace
referencia a un caso que estudió en su laboratorio del sueño, en el cual se demostró que un individuo,
luego de ser herido por una esquirla de granada en la guerra, perdió casi completamente la fase de
sueño REM, y sin embargo, mantuvo su salud mental, sin presentar ningún tipo de alteración del
pensamiento o memoria. Es por esto que también surgió la teoría de que el sueño REM pueda ser sólo
vital en los estadios críticos del desarrollo del sistema nervioso central.
22
Además de lo mencionado, Lavie (1997) considera que otra de las funciones importantes para el
organismo que cumple el sueño REM, siendo ésta la primera función en aparecer evolutivamente, es
unir el sueño consolidándolo como monofásico, dejando atrás la presentación polifásica. Sostiene que
las características fisiológicas de este estadio del sueño son muy similares a la vigilia al contrario que
las otras etapas del sueño, presentando alta activación cerebral, movimientos oculares rápidos, y
respiración controlada de la misma forma que en la vigilia. A su vez, el autor estipula que la mayor
duración de sueño REM tiene lugar efectivamente en la etapa en la cual se consolida el sueño
monofásico, en los primeros meses de vida. Incluso en el bebé la primera etapa REM puede surgir en
seguida que el infante se duerme, a diferencia de los adultos normales.
Según Lavie (1997), a pesar de que el sueño REM no estaba destinado a cumplir todas las
funciones antes mencionadas, como la regulación de los instintos, de la memoria, de la excitación
cerebral, creación de sueños, etc., la flexibilidad de la evolución permitió que el sueño REM pase a
ofrecer variadas funciones para el desarrollo de la especie.
Existen diversas teorías sobre el objetivo y funciones del sueño y específicamente del sueño
REM. Aquí se han mencionado algunas, y lo que puede afirmarse es que aún queda mucho por
investigar y revisar. La mejor respuesta hasta el momento para Lavie (1997), sigue siendo la que ofrece
el investigador Nathaniel Kleitman “Díganme el papel de la vigilia y luego les diré el del sueño”
(p.151).
23
Capítulo III – EL CEREBRO Y LA MENTE
J. Allan Hobson es profesor de psiquiatría en la Escuela de Medicina de Harvard y director del
Laboratorio de Neurofisiología del Centro de Salud Mental de Massachussets. Su experiencia y
formación como clínico y neurocientífico le permite abordar el tema con especial integración. En su
libro “Los sueños como delirio”, Hobson (2004) pronuncia su teoría del cerebro-mente, entendiendo al
cerebro y a la mente como una entidad, con la cual explica que cada vivencia depende estrictamente del
estado del cerebro-mente. Con esto, aborda especialmente los estados de la vigilia, el sueño, el soñar, y
las psicosis.
Resulta un aporte interesante para esta memoria presentar dicha teoría, ya que permite una
aproximación especial al sueño lúcido y su fenómeno de conciencia.
J. Villena Aragón, director del Departamento de Salud Mental del Hospital Lanari de Facultad
de Medicina de Buenos Aires, Argentina, concuerda en que lo biológico y lo psicológico se configuran
en su interacción, la cual está centrada en la estructura funcional de sus sistemas. Por este motivo no es
suficiente una mirada parcial de un fenómeno, sino que se requiere una perspectiva que integre los
conocimientos de varias ramas de estudio. (Villena Aragón, 1996)
La unidad del cerebro-mente surge a partir de algunos avances cruciales en el conocimiento de
la neurofisiología, siendo uno de ellos, el descubrimiento de que los cambios de la actividad eléctrica
del cerebro están relacionados al cambio de la vigilia al sueño. El segundo avance ocurrió al
descubrirse que cada célula es capaz de metabolizar su propia energía, y que ésta sirve de código de
información para el resto de sus células conectadas y que las neuronas se comunican tanto química
como eléctricamente, a través de los neurotransmisores (sustancias químicas creadas por la propia
neurona). El fundamento de la teoría unificada de Hobson (2004), es la evidencia que surge a partir del
estudio de los cambios neurofisiológicos y psicológicos de los estados de conciencia, principalmente
entre la vigilia, el dormir y el soñar.
24
3.1 Estados mentales
A partir del dinamismo neuroquímico del cerebro, se establecen distintos estados cerebro-
mentales, con sus consecuentes estados de consciencia.
Las facultades de la mente (percepción, orientación, emoción y memoria) funcionan de forma
congruente y unificada en cada estado. Éstos funcionan de forma autocoherente y no siempre son
funcionales o placenteros, por lo que pueden llevar a entender mejor la enfermedad mental, ya que en
la misma los procesos normales se alteran, presentando similitudes con otros estados cerebro-mentales.
Siguiendo con el autor, podría considerarse los sueños como una base para poder estudiar cómo los
procesos normales se exageran en la enfermedad, ya que invaden de un estado cerebro-mental a otro
(por ejemplo la percepción proyectiva de los sueños en el delirio). (Hobson, 2004)
Uno de los principios de esta teoría es que el cerebro-mente es un sistema unificado en el cual
son interdependientes sus partes (sin uno no hay otro), y con lo cual, se puede utilizar el estudio de uno
para entender al otro, y viceversa. Esto puede verse por ejemplo, en el hecho de que si un individuo
está sintiendo emociones, entonces su sistema límbico está activado, y si un individuo tiene su sistema
límbico activado, experimenta emociones. Como hemos visto, la PNIE comparte enteramente esta
visión integradora.
Otro de los principios fundamentales de la teoría cerebro-mente, es que existen tres estados
cardinales: vigilia, dormir y soñar. El estudio de estos ejes cardinales brindaría un mapa predictivo del
resto de los estados, como lo hará el modelo AIM (Activation, Information and Modulation o,
Activación, Información y Modo) propuesto por Hobson (2004), que se explicará más adelante. Éste se
apoya en el tercer principio, que estipula que el estado cerebro-mente es manipulable y por lo tanto
medible, y así comprensible.
Este nuevo paradigma acepta la realidad del determinismo, pero sostiene que al estarse
actualizando el sistema de forma constantemente con nueva información, es indudable el cambio, y
25
más aún a través de los distintos ciclos en los que se cambia de estado cerebro-mental (vigilia, dormir,
soñar). Estos ciclos son automáticos, y dividen funcionalmente el tiempo de recolectar información y el
tiempo de procesarla (en un continuo inseparable).
Hobson (2004) considera que estos nuevos conocimientos proveen de conclusiones importantes:
las alteraciones de los estados obedecerían a reglas confiables y especificables, mantendrían sus rasgos
formales y compartirían tanto las características (desorientación, falta de atención, memoria
empobrecida, confabulación, alucinaciones visuales y abundantes emociones) como también sus causas
(cambio súbito del equilibrio químico encefálico).
3.2 Modelo AIM
El modelo AIM es un eje importante del paradigma cerebro-mente. Dicho modelo se apoya en
los cuatro factores más importantes que varían al cambiar de estado cerebro-mental, siendo estos la
energía de activación (A), la fuente de información (I), el modo de procesar la información (M) y el
tiempo (t). Como se mencionó, esto conforma el modelo AIM.
Para entender el modelo, Hobson (2004) propone imaginarlo como un cubo. (A) sería el ancho,
(I) la profundidad y (M) la altura. Por el momento se deja el tiempo (t) de lado.
Los ejes se representan como líneas, cada uno de sus
extremos representando sus variantes, en el caso de la activación
(A), puede ser un nivel de energía alto (derecha) o bajo (izquierda);
la información (I) puede ser externa (fondo) o interna (frente) y en
el caso del modo de procesamiento (M), puede ser aminérgico
(arriba) o colinérgico (abajo).
Las dimensiones y los valores de este modelo se tomaron a través de experimentos científicos.
Es un modelo dinámico ya que reconoce la naturaleza cambiante de los estados, también es completo
26
porque contiene infinitos puntos en su espacio, es continuo porque no hay límites cualitativos que
dividan lo anormal de lo normal y finalmente es predictivo porque permite visualizar la incidencia del
cambio de un factor en el resto.
Luego de establecer este mapa conceptual, los distintos estados cerebro-mentales pueden
ubicarse dentro del mismo. Durante la vigilia predomina el sistema químico aminérgico, esto quiere
decir que predomina la actividad de las aminas, pero durante el sueño el que predomina es el sistema
colinérgico, mayormente a través de la acetilcolina. Por esta razón la vigilia se podría ubicar en el
vértice del fondo superior derecho (nivel de activación alto, modo aminérgico, información
predominantemente externa), el sueño lento se encontraría al centro del cubo (no predomina ninguno
de los ejes), el sueño REM estaría al frente, abajo, derecha
(información interna, sistema colinérgico, mucha activación), el
delirio sería arriba, derecha, al frente, el estado de coma sería
abajo, izquierda, al frente; y por último, el sueño lúcido (como se
indica en el esquema) se ubicaría a la derecha, al frente y a media
altura (mucha activación, información interna, sistema colinérgico
y aminérgico ambos activos).
La cuarta variable, el tiempo (t), le brinda al modelo la dinámica y la continuidad, posibilitando
entender los cambios de estado a lo largo del tiempo, y sus movimientos a través del modelo. Por
ejemplo, el cambio básico, universal, diario y sano de un individuo sería ir en forma de búmeran en
términos de Hobson (2004), desde la esquina superior derecha del fondo (vigilia) hacia la esquina
inferior derecha frontal (sueño REM) realizando el recorrido entre estos puntos a través del centro del
cubo (transición por el sueño lento).
27
Resulta relevante el planteo de este modelo, ya que podría servir como referencia a la hora de
estudiar distintos estados cerebro-mentales y su transición a lo largo del tiempo. Hobson (2004) plantea
que las principales facultades que posee un individuo son la orientación, la percepción, la memoria, la
emoción, la atención y la energía, y éstas son las que se afectan en las principales enfermedades
mentales. Si se logra entender estas facultades y su relación al estado cerebro-mental, se podría
entender cómo minimizar los daños de las enfermedades a dichas facultades. Como estas facultades
dependen del estado cerebro-mental, por lo que se podrían estudiarse en cada estado en particular y
analizar por qué, cómo y cuándo cambian. Para esto sería productivo seguir investigando el estado de
vigilia y del sueño, y su híbrido: el sueño lúcido.
3.3 Cerebro-Mente
Hobson (2004) postula que la mente es toda la información que hay en el cerebro, y que la
conciencia es el conocimiento que tiene el cerebro de una parte de esa información. El nivel y tipo de
conciencia depende, según el autor, del número de neuronas y de conexiones que posea el individuo,
del nivel de procesamiento y de la naturaleza del estado en la que se encuentran estas neuronas. Agrega
que la información del cerebro (la mente), puede ser accesible (consciente) o inaccesible (no
consciente) a la consciencia, estando los fenómenos que acaecen en la mente y la conciencia
estrechamente ligados al estado del cerebro.
Para Hobson (2004), el sueño REM puede iniciar una causalidad ascendente, de lo no
consciente a lo consciente, poniendo como ejemplo la excitación de neuronas colinérgicas y las
visiones. A su vez, propone que podría generarse una causalidad descendente de la mente consciente a
la no consciente: en este caso el ejemplo sería el despertarse voluntariamente durante un sueño lúcido.
Esta interrelación entre la mente y el cerebro, y la mente consciente y no consciente es muy importante
a la hora de conocer el funcionamiento y potencial de la investigación de la consciencia.
28
El autor menciona la habilidad de la conciencia de disociarse en estado de vigilia. Pueden
crearse procesos de primer y segundo plano, por ejemplo cepillarse los dientes (datos perceptuales)
mientras se recuerdan los acontecimientos del día anterior (producción de fantasías), pudiendo estar en
primer plano dejando al otro en segundo plano. (Hobson, 2007)
Estas disociaciones son posibles debido a la naturaleza del cerebro-mente, y al sistema de
control de estado (sistema aminérgico-colinérgico). También existen disociaciones que se consideran
desadaptadas, como caminar dormidos o alucinar estando en vigilia. Sin embargo, la disociación desde
estas formas no podría ser considerada anormal. Para Hobson (2007), la asociación es tan característica
del cerebro-mente como lo es la disociación.
A su vez, esta característica puede ser utilizada en beneficio propio, como por ejemplo en la
hipnosis y la meditación, técnicas que pueden aliviar considerablemente el estrés. Concretamente, son
cambios voluntarios de estado que funcionan gracias a la disociación y pueden generar avances hacia la
salud. El autor estipula que, promoviendo las conductas asociadas a la salud y modificando los estados
cerebro-mentales de forma favorable, se puede fortalecer la salud.
El paradigma del cerebro-mente propone la unión de la neurobiología, la psicología y el
psicoanálisis, integrando sus conocimientos y áreas de experiencia. Como se puede notar, Hobson
(2004) es un aliado de la concepción integrativa de la PNIE.
29
Capítulo IV – LOS SUEÑOS
El interés por el origen y significado de los sueños se remonta miles de años atrás, hasta las
sociedades primitivas o incluso más. Se han dado muchas explicaciones para el fenómeno onírico,
como por ejemplo el retiro del alma del cuerpo, o la comunicación divina. (Fluchaire, 1994)
Actualmente se considera que un sueño es un tipo de actividad cognitiva que tiene lugar
mientras dormimos. Para algunos es cualquier actividad cognitiva que ocurra mientras el individuo
duerme. Sin embargo, otros definen al sueño solo cuando esa actividad cognitiva incluye
acontecimientos alejados de la realidad cotidiana. (Lavie, 1997)
Desde la visión PNIE todo fenómeno involucra todas las dimensiones del individuo, es decir, se
incluyen la dimensión cognitiva, biológica, psicoemocional, socio-ambiental y espiritual. En el sueño
están involucrados Neurotransmisores (N.T), hormonas y células inmunitarias, distintas glándulas y
sistemas, así como aspectos físico ambientales y socio culturales que inciden en cómo se desarrolla el
sueño; hay también aspectos psicoemocionales que inciden en su desarrollo y aspectos espirituales ya
que el sentido de vida y motivaciones de la persona, inciden tanto en la vigilia como en los sueños. Por
ello en la clínica PNIE se explica cómo en los sueños aparecen estados emocionales semejantes a los
que se hallan presentes en la vigilia. Por ejemplo, si hay inquietud en la vigilia ante algunas
preocupaciones, eso se verá reflejado en el sueño. (Boletín SUPNIE, 2002)
LaBerge (1990) por su parte, marca la diferencia entre la vigilia y los sueños según la cantidad
de información que recibe el cerebro: durante la vigilia, el cerebro recibe información que le permite
controlar y predecir los resultados de las acciones. Pero, cuando se está dormido, la información que se
recibe desde los sentidos es mínima, por lo que se cuenta mayoritariamente con la información
acumulada durante el día: recuerdos, proyectos, miedos, alegrías. Los sueños son, entonces, “el
resultado de que nuestro cerebro utilice esta información interna para crear una simulación del
mundo” (LaBerge, 1990, p. 155).
30
Esta simulación del mundo que determina la experiencia en los sueños, depende de los
“esquemas” activados sobre el umbral de la consciencia. Estos esquemas, pueden entenderse como los
modelos mentales que tiene un individuo para interpretar el mundo. Los esquemas albergan
suposiciones acerca de la realidad, y el mismo conjunto de esquemas que guía la experiencia en la
vigilia; guía también el estado del sueño.
Según LaBerge, uno de los esquemas posibles de ser activados durante el sueño es un “esquema
de historia”. Es un esquema narrativo que es parte de la cultura, que se presenta típicamente como
episodios o secuencias.
Lo que determina qué esquemas sobrepasan dicho umbral, estaría relacionado con los procesos
de expectativa y motivación. Por lo tanto, estos procesos influyen en el contenido de los sueños. Esto
resulta relevante a la hora de comprender como sería posible, a través de los sueños lucidos, modificar
el contenido de los sueños. Sobre este aspecto se profundizará en el próximo capítulo.
Hobson (2004) desarrolla una teoría diferente a las mencionadas, que estipula que el soñar es un
síndrome orgánico mental, con mayor presencia de delirium que demencia, ocasionado por una
inestabilidad o desequilibrio fisiológico temporal (los cambios del sistema aminérgico al colinérgico),
más que un déficit estructural permanente.
Explica que al disminuir la actividad de las células aminérgicas (serotonina, y norepinefrina) en
el puente del tallo cerebral, decrece la inhibición de la acetilcolina, y ésta aparece con fuerza,
generando el cambio de estado en el cerebro-mente. Debido a esto, los circuitos visomotores del
cerebro se activan intensamente, generando las alucinaciones del sueño. A su vez, desaparecen la
reflexión, la decisión y el raciocinio.
Una vez que las células aminérgicas vuelvan a encenderse, luego de reabastecerse de aminas, el
sistema colinérgico perderá dominio sobre la química del cerebro-mente y se procederá al despertar.
31
4.1 La experiencia onírica
La experiencia en los sueños estaría influida tanto por la experiencia pasada, como la
expectativa de las experiencias futuras. Y, en determinadas ocasiones, también influirían las
experiencias del presente al momento del soñar, influyendo en su contenido. (LaBerge, 1990)
En relación a la experiencia pasada, diversas investigaciones mencionadas por Lavie (1997),
realizadas durante el sueño REM, han mostrado que los sueños no sólo contienen reminiscencias del
día anterior, sino mayormente recuerdos de seis a ocho días anteriores. Señalan que en la primera mitad
de la noche se suele soñar sobre el tiempo presente, mientras que los sueños de la segunda mitad de la
noche, que suelen recordarse espontáneamente, contienen muchas veces recuerdos más lejanos, ya sea
de la infancia o de la semana anterior). Resulta interesante destacar el hecho de que los primeros
estadios REM procesen la información más reciente, y que a medida que avanza la noche, los
subsiguientes estadios REM procesen información de mayor antigüedad en los bancos de memoria.
En relación con las experiencias futuras, como se mencionó anteriormente, LaBerge (1990)
hace referencia a la influencia que ejerce la expectativa y la motivación, sobre el contenido de los
sueños.
Finalmente, con respecto a las experiencias presentes, Lavie (1997) menciona que en
determinadas circunstancias el contexto del soñante interfiere en el contenido onírico. Por ejemplo,
soñar un ahorcamiento cuando se ha obstruido relativamente la respiración del soñante.
4.2 El recuerdo onírico
Villena Aragón (1996) cree que todos los sueños no son recordados por aspectos funcionales, ya
que, por un tema económico (en el sentido energético) no es práctico. Si un sueño es recordado,
entonces sería por la necesidad de cierre del contenido soñado o por la fuerza del sentido onírico para el
32
individuo. Esta necesidad del cierre del proceso explica por qué se recuerda más que nada cuando se
interrumpe el sueño. (Villena Aragón, 1996)
“En síntesis, pienso que el recuerdo consciente de los sueños sería innecesario en términos
generales, y de allí que el proceso no tenga incorporado a nivel neurofisiológico los
mecanismos necesarios para que se dé el recuerdo consciente de los sueños en forma
automática” (Villena Aragón, 1996, p. 101).
Como lo plantea la PNIE, la modalidad de vida del soñante se encuentra presente en los sueños,
por lo que prestarle atención a los sueños y recordarlos resultaría útil a la hora de conocerse. Esta
premisa es compartida especialmente por Waggoner (2009) y LaBerge (1990), estableciendo al sueño
lúcido como una forma de impulsar la motivación de soñar conscientemente. Dicha motivación es una
parte importante del recuerdo, ya que como lo estudió LaBerge (1990), influye significativamente en la
efectividad de la retención y recuperación de las experiencias oníricas.
4.3 Características de los sueños
Hobson (2004) señala varias características de los sueños, entre ellas menciona el cambio
constante en el sentido de la orientación (lugar, persona y tiempo) y en el sentido de orientar (hacia
dónde se dirige la atención). Esto genera un alto grado de distracción y absorción a la vez.
Profundizando en la facultad de la orientación, Hobson (2004) y sus colaboradores descubrieron
que la excentricidad de los sueños está directamente relacionada con el deterioro de dicha facultad
durante el sueño. Definen excentricidad como los “detalles improbables ya sea respecto a la trama del
sueño o de los pensamientos y sentimientos del soñador” (Hobson, 2004, p.112). A su vez, lograron
identificar los tres problemas más comunes que configuran la excentricidad: la incongruencia (acción,
33
lugar y persona son incongruentes), la discontinuidad de la trama (cambio súbito sin explicación
racional) y la incertidumbre cognitiva (dudar, desconocimiento desconcertante). El deterioro de la
capacidad orientadora en el sueño se debe a la dominación del sistema colinérgico y su consecuencia
sobre el sistema aminérgico. Sin norepinefrina y serotonina, el individuo pierde la capacidad de
orientarse.
Esta característica de los sueños, provoca que los mismos sean permeables a las motivaciones,
esperanzas, miedos y deseos del soñante, ya que cuando la estabilidad de la capacidad orientadora
decrece, el cerebro-mente requiere de darle un sentido a la situación, emergiendo así los contenidos
propios del soñante en su ayuda. El autor considera que cada uno adjudica sentido en base a sus
predilecciones específicas y personales. Esto está vinculado con la noción de esquemas, que se
mencionó anteriormente.
Una segunda característica de los sueños es que la memoria reciente se presenta de forma
irregular y aparece así la confabulación (que busca encontrar el sentido a pesar de la falta de
información generada por la irregularidad de la memoria). El autor define la memoria como “un
proceso de activación de la red neuronal” (Hobson, 2004, p.129), y considera que se consolida durante
el sueño, es decir que pasa de memoria a corto plazo a memoria a largo plazo, probablemente por la
presencia de la acetilcolina.
Para Hobson (2004), la memoria depende del estado cerebro-mental. Mientras el individuo
sueña, no hay aminas disponibles por lo que la memoria (declarativa) no se consolida. Sin embargo, al
despertarse, las aminas están in crescendo, por lo que se puede llegar a establecer el recuerdo de
algunos sueños. En el caso de los sueños lúcidos, recordarlos se volvería más sencillo, ya sea por el
hecho de estar conscientes en un estado que genera intensa emoción o por el hecho de que existen
aminas disponibles para almacenar las vivencias como recuerdos. Como se verá más adelante, recordar
los sueños es un paso muy importante a la hora de entrenarse en la lucidez onírica.
34
El autor agrega que no se presentan contenidos que involucren las funciones superiores de
análisis racional, como por ejemplo hacer cuentas, leer, escribir, etc., ya que en este estado se pierden
tales facultades. Esto no sucedería en los sueños lúcidos, en los cuales sí aparecerían este tipo de
habilidades.
Una tercera característica mencionada por el autor, indica que los sueños se presentan en forma
de alucinaciones (percepción sin objeto) y delirios (creencias con convicción sin evidencia
demostrable). Esto hace que la presentación del sueño sea de tipo visomotor, ya que los dos
componentes más notables son las imágenes vívidas y el movimiento continuo a través de la trama.
Una cuarta característica también mencionada por Hobson (2004), es la capacidad del sueño de
sobresaltar al individuo continuamente. Debido a la falta de serotonina y la presencia de la acetilcolina,
el soñante está predispuesto a sentir sobresaltos, ya que se perpetúa la sensación de sobresalto frente a
nuevos estímulos pues se inhabilita la habituación. Este fenómeno genera que en el sueño el individuo
esté interpretando todo como novedoso, interesante, absorbente y esté completamente intrincado en
resolver dónde, quién y qué está sucediendo alrededor.
Otra característica sobresaliente de los sueños es la híper asociación. Hobson (2004) plantea que
la función de ésta es asociar recuerdos y de esa manera incrementar su versatilidad y redundancia. La
representación de un objeto, por ejemplo, puede diversificarse asociándose a distintas categorías
mnémicas, y por lo tanto hacerse más útil a la conciencia y más accesible. A esto el autor lo denomina
distribución, hiperasociación y elaboración de procedimientos. El sueño REM abastece de altas
activaciones de circuitos a lo largo de todo el cerebro, de modulación colinérgica y de seguridad
motora (inhibición del sistema motor) a la hora de ensayar los procedimientos.
35
4.4 La relación entre el sueño REM y los sueños
El descubrimiento de que los sueños ocurren mayoritariamente durante el sueño REM centró el
estudio de muchos investigadores científicos en la naturaleza y función de este estadio del sueño. Se
abordarán aquí algunos de los descubrimientos que se han realizado y que resultan relevantes para esta
memoria.
Mediante investigaciones mencionadas por Lavie (1997), se descubrió que a lo largo de la
noche, los sueños reportados por los sujetos variaban en su aspecto formal y de contenido. La primera
mitad de la noche suele producir relatos breves, en tiempo presente y ausencia de trama o personajes
centrales. Sin embargo, en la segunda mitad de la noche (recordar que el sueño REM va aumentando en
tiempo e intensidad) los relatos ganan en cantidad, detalle, sentimientos, tramas y personajes, y se
tratan más habitualmente de la temprana infancia.
El autor menciona también que en 1957 Dement y Kleitman publican por primera vez un
artículo que describía la relación entre los movimientos oculares rápidos y los sueños. Luego Stephen
LaBerge, junto a otros investigadores utilizarán este conocimiento como base de su metodología de
investigación. Comparando los sueños relatados entre el sueño REM y otros estadios de sueño, surge
que en éstos, la frecuencia del relato es mucho menor, y suelen contener pensamientos, o fragmentos de
pensamientos o ideas. Además existe otro tipo de actividad cognitiva asociada a la onírica, que ocurre
en el proceso de quedarnos dormidos. Se le llama alucinaciones hipnagógicas, y consiste en un cambio
paulatino desde el pensamiento focalizado hacia el pensamiento asociativo, llegando a convertirse en
pictórico, generando imágenes dinámicas y cambiantes. (Lavie, 1997)
La capacidad de recordar los sueños es muy variada en la población, existiendo personas que no
recuerdan ni un sueño en la semana, y otras que llegan a recordar 14 sueños en una semana. (LaBerge,
1990) Como se mencionó, recordar un sueño depende mucho de en qué momento se despierta el
soñador, ya que si se interrumpe el sueño REM, existe, según Hobson (2007) un 80% de posibilidades
36
que se recuerde el sueño de forma fácil y coherente. También, según Lavie (1997) depende de la
profundidad del sueño, ya que los individuos con un sueño profundo tienen mayor dificultad a la hora
de recordar sus sueños. Otra variable que influye es la disposición del individuo a recordarlos, ya que el
entrenamiento y autosugestión serían útiles a la hora de querer recordar los sueños.
4.5 Movimientos oculares
LaBerge (1990) ha podido demostrar la existencia de una correlación positiva entre la
intensidad de los movimientos oculares que suceden durante el sueño REM y el grado de intensidad
onírica presente al soñar. Así mismo, se pudo ver que el movimiento de los ojos corresponde con el
movimiento que hace el sujeto dentro del sueño para escrudiñar su entorno onírico. Más aún, Stephen
LaBerge utiliza este hecho como su principal metodología de investigación. Sin embargo, no siempre
es fácil encontrar la relación entre los movimientos oculares y la trama del sueño, salvo cuando los
movimientos son claros e intensos.
Pueden diferenciarse dos tipos de movimientos oculares durante el dormir: movimientos únicos
y aislados, y grupos de movimientos. Estos últimos están relacionados con las alucinaciones visuales,
mientras que los movimientos únicos y aislados, pueden tener que ver con el proceso de recuperación
de la información.
4.6 Elaboración psíquica
Una de las funciones de los sueños mencionada por Villena Aragón (1996) es la de elaborar la
información afectiva, sensorial e ideativa. Es por esta necesidad que se produciría la activación de las
células impulsadoras del sueño REM que producen los movimientos oculares y excitan los centros
corticales visuales y asociativos. Es decir que, contrariamente a Hobson (2004), opina que la
elaboración es función primaria al sueño, y no su consecuencia. Su tesis, es que “los sueños son la
37
forma principal y natural de elaboración psíquica inconsciente, a la vez que son procesos de
metabolismo cerebral.” (Villena Aragón, 1996, p. 68). Al hablar de elaboración el autor se refiere a
lograr un cierre, una resolución en la actividad psíquica, que provea al individuo la capacidad de
utilizar dicho contenido de forma apropiada.
El autor sostiene que el sueño funciona como un procesador de información sostenido por
estructuras cerebrales mayormente subcorticales activas durante el sueño REM en el ser humano y
mamíferos superiores. Comenta que en la infancia la actividad REM es mayor, por lo que sugiere una
actividad onírica mayor, y que esto va de la mano con la teoría de la elaboración psíquica y del
metabolismo cerebral (menor elaboración consciente, mayor elaboración inconsciente).
Explica que es posible que “los contenidos psíquicos se inscriban en sustancias cerebrales que
mediaticen la estimulación cerebral en tal sentido” (Villena Aragón, 1996, p. 74). Sostiene que la
elaboración que se realiza en forma consciente se da con predominancia de actividad celular
aminérgica, y la que se realiza de forma inconsciente se da con predominancia de actividad celular
colinérgica. Esta última se puede dar con representación escénica como en la actividad onírica, o no,
como en los estados crepusculares de la consciencia o durante el dormir o incluso subliminalmente.
Esta elaboración inconsciente es de vital importancia para la función perceptiva, ideativa y creativa del
ser humano, ya que éstas reciben una importante participación del plano inconsciente.
4.7 La emoción onírica
Hobson (2004) sostiene que una de las mejores formas de estudiar las emociones es mediante el
estudio del sueño REM, y que debido a éste, se puede afirmar que las emociones no son sólo formas de
reaccionar al entorno, sino que son también creadas internamente con la misma intensidad, siendo la
emoción un instinto crucial para nuestra supervivencia. A su vez, sostiene que la ansiedad en sí misma
es natural, sana y útil, emitiendo la inquietud suficiente para mantenernos precavidos, que los sueños de
38
angustia preparan para las situaciones amenazadoras y los sueños de exaltación alistan para el júbilo y
la alegría de vivir.
Podría afirmarse, a voz de Hobson (2004), que las emociones son a la vez, una señal interna de
nuestro cerebro-mente y una señal externa “un mensaje conductualmente codificado para los demás
acerca de nuestros estados cerebro-mentales” (Hobson, 2004, p. 183), y que comunican nuestra
disponibilidad, accesibilidad y afabilidad en un lenguaje usualmente más directo y claro que las
palabras.
Mientras el individuo sueña, no hay aferencias ni eferencias de nuestro cuerpo (el tallo cerebral
inhibe a la médula espinal) y sin embargo siente, por lo que demuestra que la emoción onírica no
depende del cuerpo sino que depende de la amígdala cerebral. Ésta está activa de forma constante,
produciendo emociones en cualquier estado cerebro-mental. Si la activación de la amígdala es baja,
sólo el individuo podrá sentir las emociones, si es alta, se traduciría ya en conductas visibles.
Hobson (2004) descubrió con sus colegas que las emociones positivas y negativas en los sueños
pueden ser igualmente intensas pero que las segundas aparecen con mucha más frecuencia. Esta
preponderancia, puede deberse a que, como plantea Villena Aragón (1996), han quedado contenidos de
la vigilia sin procesar o que aún perturban al individuo. Por el contrario, cuando hay un estado más
calmo del Sistema Nervioso, puede mejorar el dormir sin interrupciones y los sueños no son recordados
pero sí procesados, ya sea con connotación positiva o negativa.
Según Hobson (2004), la ansiedad es la emoción que aparece de forma más frecuente en los
sueños. La alegría-júbilo es la segunda en frecuencia, demostrando que la mayoría de las emociones
oníricas son extremas. La ira es la tercera emoción onírica más frecuente, por lo que los sueños suelen
ser más desagradables que placenteros. La frecuencia más baja corresponde al grupo de emociones
“afecto-eros”. Estas frecuencias no varían según el sexo, ya que no se encontró diferencia significativa
entre hombres y mujeres.
39
Con respecto a la predominancia de emociones oníricas extremas y desagradables, Hobson
(2004) opina que el estar en estado de alerta permite procesar los datos con mayor velocidad debido al
nivel de activación, siendo también más probable recordar en el futuro. El hecho de que la intensidad
emocional de un sueño pueda alterar la capacidad inhibitoria del cerebro, pudiendo causar despertares,
movimientos motores durante el sueño, alucinaciones de diverso tipo, entre otros, incentiva a
reflexionar sobre el grado óptimo de intensidad emocional onírica, existiendo una tensión entre calidad
de sueño y velocidad de procesamiento de información.
El autor concluye que el sueño es un instinto y contiene
“en sí mismo la operación del programa central de los otros tres instintos, es decir: la ansiedad
y las respuestas orientadoras que están al servicio de la supervivencia al advertirnos del
peligro; la ira y la agresión que nos preparan para ahuyentar a los atacantes y para luchar
por nuestras vidas si es necesario, y la estimulación sexual que promueve el afecto, las
afiliaciones, y la consumación del deseo, que es esencial para nuestro futuro como especie.”
(Hobson, 2004, p. 195).
40
Capítulo V – LOS SUEÑOS LÚCIDOS
LaBerge (1990) y Waggoner (2009) afirman que el sueño lúcido es un fenómeno que se conoce
hace siglos ya que existen evidencias de que ciertos monjes tibetanos utilizan (desde hace miles de
años) la disciplina llamada “Dream Yoga” (Yoga de los sueños) en la cual se recurre al sueño
conscientemente dirigido. En la actualidad, es un fenómeno poco conocido, aunque ha ido aumentando
su popularidad luego que fuera demostrada su existencia científicamente en la década del 80, y el
fenómeno ha sido representado por varios elementos culturales de gran alcance a nivel literario y
cinematográfico (en el Apéndice B se presentarán los más recientes y relevantes).
A pesar de su creciente popularidad, aún no existen muchos autores que trabajen sobre el tema,
y menos aún de habla hispana. Es por este motivo que en este capítulo se utilizará bibliografía de habla
inglesa y especializada, haciendo hincapié en los resultados de investigaciones realizadas mayormente
por Stephen LaBerge. Como se mencionó anteriormente, este autor es un psicofisiólogo graduado de la
Universidad de Standford en 1980, que lidera el estudio científico del fenómeno del sueño lúcido.
Los sueños lúcidos constituyen un fenómeno distinto de los sueños, siendo que la persona en los
sueños lúcidos está consciente de que su experiencia es de tipo onírica. Waggoner (2009) lo describe
como “el darse cuenta consciente de estar en un sueño mientras se lo está soñando.” (p. 3)
Este conocimiento o esta conciencia de estar soñando, permitiría al soñador reflexionar, elegir y
crear dentro del mismo sueño, y el recordar sus sueños resultaría mucho más habitual que en el caso de
soñadores no lúcidos. (LaBerge, 1990)
Este autor descubrió que el sueño con estas características (libertad de elección del contenido y
trama onírica), tiene lugar efectivamente durante el sueño REM, presentándose con un alto nivel de
excitación cerebral con ondas parecidas a la vigilia y alta densidad de movimientos oculares. Este
descubrimiento, sin embargo, tuvo dificultades a la hora de ser aceptado académicamente, recibiendo
varios cuestionamientos.
41
Uno de los cuestionamientos fue que el sueño lúcido era en realidad un estado de semi-vigilia.
Para demostrar lo contrario, LaBerge (2000) y sus colaboradores diseñaron una estrategia metodológica
que permitía al soñador informar de su situación lúcida mientras estaba soñando. Los soñadores
lúcidos, al momento de hacerse conscientes dentro del sueño, indicaban con movimientos oculares
pactados anteriormente su cambio de conciencia, y realizaban tareas específicas durante el sueño.
Electrofisiológicamente se pudo comprobar que los movimientos oculares y la actividad cerebral eran
muy similares a cuando se realizaba la tarea en la vigilia, sin embargo, cuando la tarea implicaba mover
alguna parte del cuerpo (como pasar un dedo frente a sus ojos de lado a lado a determinada velocidad),
mientras el sujeto soñaba, la mano no se movía realmente.
Otro cuestionamiento está relacionado con la creencia de que influir deliberadamente en el
contenido onírico no es óptimo o saludable. Sin embargo, LaBerge (1990) considera que los sueños
emergen a partir los conocimientos, expectativas y prejuicios del individuo, sean sueños lúcidos o no.
Para el autor poder soñar lúcido sería una posibilidad en donde, mientras el individuo duerme,
pueda explorar y enriquecerse, y tal vez llevar a la vigilia alguno de estos descubrimientos.
Villena Aragón (1996) menciona que la evidencia que existe acerca de la influencia voluntaria
en el sueño sugiere que, lo que el sujeto propone conscientemente antes de dormir está presente durante
el soñar, a pesar de la ausencia de la consciencia. LaBerge (1990) por su parte, sostiene que no sería
solamente lo que el soñador se propuso anteriormente, sino que también, y aún más importante, lo que
se propone en el momento en que está soñando. El sueño lúcido sería un estado híbrido, tal como lo
sugiere Hobson (2004), en el cual conviven ciertos aspectos de la consciencia y del sueño.
Al estar despierto, el individuo puede redirigir la atención a voluntad, sin embargo, al estar
dormido la atención está dominada por datos internamente generados. Esto se debe a que la
norepinefrina se encuentra inhibida durante el sueño. Pero, en algunos casos, se dispone de suficiente
norepinefrina como para ejercer cierto control mientras se sueña. Hobson (2004) propone que al
42
intentar hacer un movimiento, se activa la corteza frontal y esto demanda al tallo cerebral
norepinefrina, no tanto como para despertarse, pero no tan poco como para perder el control de la
atención y ser absorbido por el sueño; pero sí lo suficiente como para poder ejercer algo de control
dentro del sueño.
Otra de las diferencias entre el sueño y el sueño lúcido, es que mientras el fenómeno del soñar
es común a todos, el sueño lúcido, es un fenómeno experimentado al menos una vez al mes, por
aproximadamente el 20% de la población. Es importante aclarar que la exploración onírica es segura, y
casi siempre agradable. (LaBerge, 1990b)
Según Waggoner (2009), existen diversos grados de lucidez. En el nivel más bajo el soñador se
da cuenta de que la experiencia no es “real”, pero no es capaz de categorizar la experiencia como
onírica. El nivel intermedio sería aquel en que el soñante se da cuenta que está soñando, pero sin poder
elegir actuar deliberadamente dentro del sueño. Finalmente, un nivel más alto de lucidez, consiste en
darse cuenta de estar soñando y a la vez poder elegir si interferir deliberadamente en el sueño o
meramente mantener la conciencia del proceso onírico. Resulta importante resaltar que soñar lúcido no
siempre implica direccionar la trama onírica, sino que se refiere a mantener la conciencia de estar
vivenciando un sueño.
Así como la habilidad para recordar los sueños es entrenable y depende en gran medida de la
motivación y la sugestión, también se puede aprender a tener sueños lúcidos de forma más frecuente.
LaBerge (1990) ha dedicado muchos años en perfeccionar este entrenamiento, logrando que muchas
personas en todo el mundo adquieran lucidez durante sus sueños siguiendo solamente algunos
ejercicios estipulados en sus libros, artículos y a través de su centro “The Lucidity Institute”. En el
Apéndice “C” se presentarán los pasos a seguir para lograr un estado de lucidez dentro de un sueño,
según LaBerge.
43
El método de investigación científica más utilizado para explorar la lucidez consiste en, como
se mencionara al principio del capítulo, mover los ojos durante el sueño lúcido en un patrón
determinado, para que en el laboratorio se registren con polígrafos estos movimientos. Este método
probó su eficacia en numerosas ocasiones, pudiéndose obtener evidencias conclusivas sobre la
existencia y características del soñar lúcido.
Con respecto a las características, se descubrió que la sensación del paso del tiempo dentro de
un sueño es muy parecida a la de vigilia. LaBerge (1990) opina que, cuando los sueños parecen durar
por días, es a causa de la ilusión del paso del tiempo, al igual que las estrategias que se utilizan en el
teatro (por ejemplo, cuando se apaga la luz y alguien se acuesta y luego se prende la luz y el actor se
levanta). En este estado, el soñante no tiene la capacidad de darse cuenta de esta ilusión, ya que, como
se mencionara anteriormente, el cerebro se encuentra funcionando mayoritariamente a través de la
acetilcolina generándose la desorientación del soñante. (Hobson, 2004)
Siguiendo a LaBerge (1990), otra de las características del sueño lúcido (que también lo
diferencian del sueño) es que la lateralización cerebral se duplica al realizar actividades que se
procesan mayormente en uno de los hemisferios cerebrales, como cantar (hemisferio derecho) y contar
(hemisferio izquierdo).
En adición, una característica descubierta gracias a la identificación de acciones en el sueño
lúcido mediante movimientos oculares predeterminados, fue la correlación fisiológica y psicológica de
la experiencia sexual durante el sueño, encontrándose correspondencias en todos los estados, salvo
durante el orgasmo, porque el ritmo cardíaco se incrementa ligeramente y no hay eyaculación. A través
de estos resultados, podría sugerirse que las experiencias oníricas conllevan un correlato fisiológico en
el cerebro, y en menor medida en el cuerpo, de forma similar a como ocurriría en la vigilia. (LaBerge,
1990)
44
Es por esta razón que LaBerge se encuentra actualmente investigando sobre las relaciones
fisiológicas y psicológicas en los sueños, para poder establecer un mapa de dichas relaciones, que
pueda ser útil para la comprensión de la relación psique-soma. Como la actividad onírica impacta sobre
el cuerpo, se podría pensar que los sueños podrían utilizarse para fortalecer la Salud, como por ejemplo
estimulando el sistema inmunitario.
5.1 Posibles beneficios del sueño lúcido
El fenómeno del sueño lúcido ha sido muy útil en diversos ámbitos. Uno de los principales
logros fue consolidarlo como una metodología de investigación, ya que a través de los movimientos
oculares pautados previamente, el soñante puede comunicarse directamente con el investigador del
laboratorio, brindando información actual de sus experiencias oníricas. Esto, como menciona LaBerge
(1990), ha podido profundizar el estudio de las relaciones psique-soma durante el sueño, así como
también sobre las características específicas de los sueños lúcidos. Dicho método sigue siendo utilizado
por los investigadores, prometiendo nuevos descubrimientos.
Por otra parte, también se podría considerar que soñar lúcido sería una forma de entrenarse a
dirigir la consciencia. Hobson (2004) sostiene que la capacidad de dirigir la conciencia, eligiendo a qué
se le presta atención y seleccionando voluntariamente la información que ocupa la mente es esencial
para el arte, la ciencia y el aprendizaje. El soñador lúcido puede tener libertad de elegir cómo actuar
durante el sueño. Esta posibilidad de elección, es para el autor, entrenarse a dirigir la conciencia.
Este autor menciona que también es beneficioso encontrar formas científicas y saludables de
manipular la atención para manejar la conciencia de forma más eficiente. El soñar lúcido estaría acorde
a este cometido, ya que es entrenable, placentero, y podría lograrse de forma frecuente, sin interrumpir
otros procesos de importancia, como el descanso, tal como lo ha demostrado LaBerge en el laboratorio
del sueño.
45
Según LaBerge (1990), el beneficio al que se accede de forma más frecuente mediante los
sueños lúcidos es la satisfacción de los deseos. En el mundo onírico el soñante se libera de las
restricciones que desea ignorar, ya sean estas de tipo físico o social.
En los sueños lúcidos pueden experimentarse sensaciones o vivenciar fantasías no posibles en el
mundo físico. Generalmente, ocurren con un hiperrealismo en sus detalles, en colores, en la
profundidad de las imágenes. Como se mencionara anteriormente, el grado de activación de la zona
visual del cerebro se correlaciona con lo anterior. Los soñadores lúcidos opinan con frecuencia que sus
sueños están entre las experiencias más maravillosas de sus vidas y no sólo por la capacidad que tiene
este fenómeno de cumplir deseos propios, sino también por la capacidad que tienen de enriquecer la
vida de vigilia. (LaBerge, 1990)
La PNIE plantea que la diversión y el placer producen en el organismo hormonas y
neurotransmisores que potencian el sistema inmunitario, a la vez de mejorar el funcionamiento de otros
sistemas orgánicos, como el cerebral, cardiovascular, respiratorio, sexual, entre otros. (Dubourdieu,
2008) Es importante destacar que, según datos recabados por LaBerge y su equipo, la gran mayoría de
los sueños lúcidos están conformados por experiencias positivas o visualización creativa.
La imaginería mental es utilizada por la Psicoterapia Integrativa PNIE para crear experiencias y
estados de ánimo favorables para la salud, dadas las repercusiones que toda vivencia tiene a nivel
psicofísico. La PNIE considera las llamadas “memorias de futuro”; visualizaciones y expectativas, que
al momento de vivenciarse producen liberación de sustancias, dejando memorias psicofísicas por
medio de activaciones que operarán como facilitaciones de posteriores respuestas. Uno de los usos de
la imaginería mental es el trabajo con pacientes oncológicos. El Dr. Simonton (1998) realiza
tratamientos, estudios e investigaciones al respecto, postulando que el trabajo con las imágenes
mentales colabora significativamente a la hora de restaurar la salud y de mantener una actitud positiva
ante los desafíos; y estas técnicas son implementadas por el enfoque PNIE a nivel de la cínica en
46
oncología y en otras patologías. (Dubourdieu, 2008) En esta línea, resultarían útiles más
investigaciones que demuestren científicamente el potencial de la imaginería mental para fortalecer el
sistema inmune a través de los sueños lúcidos.
En relación a lo anterior, algunos autores como Waggoner y LaBerge consideran que se podría
utilizar al sueño lúcido como forma de motivarse a la hora de lograr ciertas metas. No sólo es
motivante poder experimentar los resultados esperados, sino que también se fortalece el locus de
control interno, ya que cada conducta realizada en un sueño lúcido depende únicamente del esfuerzo
del soñante. En los sueños lúcidos se puede expandir la creencia que tiene un individuo sobre su propio
potencial, ya que no existen riesgos al poner a prueba nuevos comportamientos, incrementando así la
confianza en sí mismo.
Basándose en el hecho que mientras más se experimenta el ensayo mental de una destreza más
influye en la actuación real, LaBerge (1990) postula que los sueños lúcidos serían especialmente útiles
a la hora de aprender y practicar habilidades. Si se sueña el entrenamiento y la práctica de determinada
habilidad, el cuerpo y el cerebro van adquiriendo mayor experiencia debido al fortalecimiento de los
circuitos neuronales específicos de la habilidad en práctica, a pesar de que el cuerpo físico no realice
los movimientos debido a la parálisis del sueño REM. Incluso los deportistas podrían entrenar
movimientos o habilidades para las cuales sus cuerpos aún no se encuentran preparados, aprontando los
modelos mentales del movimiento para cuando los músculos lo estén. Estos descubrimientos no sólo
colaborarían con avances en el deporte, sino también con la rehabilitación física y en el tratamiento
psicomotriz. Sería interesante investigar profundamente en estas áreas.
Otro de los posibles aportes de los sueños lúcidos es en el estudio de la creatividad. La esencia
de la misma, según LaBerge (1990), es la combinación de ideas o conceptos antiguos con nuevas
formas y estipula que la alta creatividad es elusiva debido a que en general no se sabe cómo acceder a
los estados mentales en que se producen únicas y útiles asociaciones de ideas.
47
Existen numerosas evidencias del poder creativo de los sueños. El premio Nobel Loewi, quien
demostrara que las sustancias químicas colaboran en la transmisión de la información neuronal, logró
llegar a este descubrimiento mediante un sueño. Stevenson, autor de la famosa novela Dr. Jekyll y Mr.
Hyde, declaró obtener sus ideas del mundo onírico. (Fluchaire, 1994)
Hobson (2007) considera que de los sueños surgen nuevas combinaciones de ideas, conceptos y
elementos, favoreciendo la creatividad. LaBerge (1990) sostiene que al soñar lúcido, no solo el soñante
tiene más capacidad de recordar los sueños, sino que también tiene la capacidad de dirigir su atención a
los aspectos que más le interesen del mismo, favoreciendo también el proceso creativo.
Otra posible utilidad brindada por la capacidad de soñar lúcido, sería la que propone Waggoner
(2009) de utilizar los sueños para aprender y entrenar nuevas respuestas adaptativas a los conflictos de
la vida de vigilia y onírica. Promueve el autocontrol como forma de resolver los conflictos oníricos,
evitando manipular al sueño de forma “mágica”, estimulando la acción creativa y responsable, que
pueda por tanto, ser utilizada en la vigilia. Por ejemplo, en vez de hacer desaparecer al perseguidor, o
huir del sueño despertándose, el individuo puede encarar el conflicto entablando un diálogo o una
acción creativa, haciéndose responsable de la acción. Así, se fomenta la actitud de apertura y de
resolución hacia los conflictos, promoviendo el diálogo con toda aquella figura o situación complicada
o agresiva. LaBerge (1990) considera saludable dar respuestas adaptativas a los obstáculos oníricos, ya
que esto funcionaría como aprendizaje a la hora de enfrentar los obstáculos en la vigilia.
Por otro lado, los sueños pueden ser en alguna ocasión experiencias de pánico y desesperación.
Las pesadillas son sueños que se componen de imágenes y sensaciones desagradables, con emociones
asociadas al miedo. LaBerge (1990) explica que en los sueños todas las expectativas, deseos,
intenciones y preconceptos condicionan la experiencia onírica y es por esto que el individuo vivencia
situaciones temidas, ya sean recuerdos o fantasías. Como se mencionó anteriormente, dada la
48
activación de los sistemas motores, la actualización de los instintos, la falta de orientación y la
frecuencia de la ansiedad en los sueños, es esperable que las pesadillas sean un tipo de sueño común.
(Hobson, 2007)
Puede suceder que durante un sueño lúcido (o pesadilla lúcida), pareciera que el individuo
desea vivenciar aquello que más teme como forma de prepararse ante ello, o para integrar las
emociones o consecuencias de lo vivenciado. (Waggoner, 2009)
Muchas veces ocurre que aquello a lo que se le teme conscientemente de que suceda, termina
sucediendo. El hecho de ser consciente del onirismo, no necesariamente quita realismo a la vivencia y
es por esto que varios soñadores, cuando descubren que su experiencia terrorífica se está dando durante
un sueño, eligen despertarse a voluntad. LaBerge (1990) y Waggoner (2009) recomiendan fuertemente
que el soñador no se despierte, sino que intente resolver el conflicto de forma.
Algunos estudios mencionados por LaBerge (1990), sugieren que entre un tercio y la mitad de
los adultos sufren de pesadillas ocasionales. Existen factores que correlacionan la presencia de dichos
fenómenos oníricos, con algunas enfermedades, con el distrés, con relaciones conflictivas y eventos de
tipo traumático. Estos últimos pueden generar pesadillas recurrentes, como ocurre con los soldados de
guerra.
Continuando con LaBerge (1990), es importante atender a la actitud del soñador que sufre de
pesadillas para poder precisar en el tratamiento de las mismas. Propone que una aproximación
paulatina y progresiva a la situación temida es necesaria para que el individuo aprenda
experimentalmente que no debe temer a dicha situación. A este método puede sumarse el incremento
en la autoconfianza y el conocimiento del origen de las ansiedades, si el mismo no está claro.
Propone que las pesadillas son el resultado de reacciones de inadaptación, ya que la ansiedad
indica el fracaso al responder de forma efectiva a la situación onírica. Dicha emoción aparece cuando el
49
individuo evalúa, ya sea consciente o inconscientemente que no tiene adquirido un comportamiento que
le permita salir airoso de la situación ansiógena.
A las pesadillas se le pueden sumar las experiencias de parálisis del sueño REM, en las cuales el
individuo despierta para descubrir que se encuentra paralizado, pudiendo mover solamente sus ojos.
Esta situación puede aparecer con alucinaciones, palpitaciones, dificultad a la hora de respirar y
zumbidos en los oídos. Muchas veces el individuo entra en pánico, sintiendo mucha ansiedad,
sensación de peligro y pensamientos persecutorios. Waggoner (2009) y LaBerge (1990) condicen con
que lo mejor en estas situaciones es relajarse, sabiendo que es una experiencia que puede ocurrir de vez
en cuando y que termina tan pronto como comenzó. Incluso, ambos consideran la parálisis del sueño
REM como un terreno propicio a la hora de comenzar un nuevo sueño lúcido, ya que la mente está
despierta pero el cuerpo sigue atado a los mecanismos REM. Si el individuo logra que la mente se
duerma sin perder la conciencia antes que el cuerpo se despierte, comenzará a soñar. Esta técnica de
crear sueños lúcidos se llama WILD (Wake Induced Lucid Dream, en español: sueño lúcido generado
desde la vigilia).
Como se ha visto a lo largo de este capítulo, el fenómeno del sueño lúcido es importante, no
sólo por ofrecer una metodología de estudio única, o por facilitar el estudio de los sueños y la
conciencia, sino también por sus potencialidades.
50
Capítulo VI – CONCLUSIONES
En la presente memoria de grado se realizó un acercamiento al estudio del sueño lúcido desde
una perspectiva integrativa. La intención es ampliar el conocimiento de este fenómeno y señalar su
posible utilidad para potenciar procesos de Salud y motivar investigaciones científicas en las diversas
áreas propuestas a explorar, como por ejemplo: potenciar el entrenamiento físico, tratamientos
psicomotrices, crear mapas de relación psique-soma, colaborar con el estudio del cerebro-mente, y
principalmente, como se mencionó anteriormente, como forma de potenciar la Salud.
Para esto se realizó un acercamiento a distintas teorías y conocimientos relevantes al tema,
apoyándose en autores especializados en el estudio del sueño y el sueño lúcido, de los que se nutre la
perspectiva PNIE. Se intentó integrar el aporte de los distintos autores, así como indicar puntos de
desacuerdo entre los mismos, para aproximarse a un fenómeno recientemente demostrado con alto
potencial.
En primer lugar, se planteó la importancia del estudio del sueño y los sueños para la humanidad
desde una perspectiva integrativa. Como se pudo ver, el sueño y los sueños marcan la historia de la
especie humana, condicionando su desarrollo a lo largo de la historia; en el caso del sueño dictando los
ciclos de actividad, generando renovación y descanso en los individuos, creando la necesidad de
refugiarse y secretando hormonas de crecimiento; en el caso de los sueños, brindando vivencias que
marcaron a sociedades enteras, dotaron de sentido y sin sentido al arte, la ciencia, llegando a influir
también en la política.
Es necesario destacar que el estudio del dormir y el soñar es de vital importancia, no sólo por su
aspecto histórico y cultural, sino también constituye una necesidad básica universal, que abarca
procesos vitales en varios niveles del organismo.
En el primer capítulo se presentó el marco referencial de esta memoria, considerando la PNIE
un enfoque apropiado para el estudio del tema elegido ya que estudia a los fenómenos de forma
51
multidimensional e integrativa. Como se vio a lo largo de este trabajo, tanto el sueño, como los sueños,
y especialmente el sueño lúcido, son fenómenos que comprometen a todo el organismo en sus distintos
niveles.
A su vez, se mencionaron los conocimientos actuales del proceso de dormir, descubiertos
mayormente a partir del electroencefalograma, permitiendo el estudio de las distintas ondas cerebrales
y su secuencia de presentación a lo largo del sueño. Es importante destacar que el mismo es un proceso
fisiológico dinámico, que consta de distintas etapas características, pudiéndose dividir en 5 estadios (1,
2, 3, 4 y sueño REM). Es relevante presentar dichos conocimientos para poder acercarse al
entendimiento del fenómeno onírico abordado en este trabajo.
Con respecto al sueño REM, se sabe que la mayoría de los sueños ocurren durante este período,
por lo que es relevante para este trabajo estudiar sus posibles funciones. Es en el segundo capítulo
donde se presentaron diversos descubrimientos y teorías relacionadas a este estadio particular del
sueño. Como se pudo ver, el sueño REM se vincula al entrenamiento de las conductas instintivas, a la
termorregulación, a la consolidación de la memoria a largo plazo, al aprendizaje de habilidades motoras
y específicas (como aprender un idioma), a la organización de la memoria, a la consolidación del sueño
monofásico, y a la producción onírica.
Todas estas experiencias fisiológicas repercuten en todos los sistemas y a su vez, aspectos de
distintas dimensiones, repercutirán en el funcionamiento del sueño, tal como lo ha demostrado la PNIE
dando cuenta que los cambios en el sistema nervioso, endócrino o inmune producen modificaciones en
los demás sistemas.
Luego de abordar el estudio del sueño y especialmente el sueño REM, se presentó en el tercer
capítulo el paradigma cerebro-mente a través de Hobson (2004) y su modelo explicativo AIM. Así
como Hobson (2004) une en su teoría aspectos neurofisiológicos y psicológicos, el paradigma
52
integrativo PNIE también resalta la integración entre estos aspectos, y comprende la existencia de tres
estados de conciencia cardinales: el sueño, la vigilia, y los sueños.
A lo largo del capítulo se explicó cómo las facultades mentales dependen del estado fisiológico
del cerebro. A su vez, se plantea el modelo AIM con la intención de facilitar la comprensión del
dinamismo de los estados cerebro-mentales, y sus características fundamentales en base a los tres
factores cardinales: el nivel de activación cerebral, el origen de la información procesada y la
modulación química del cerebro. Este aporte es fundamental a la hora de comprender las características
del sueño lúcido y su explicación neuroquímica, ya que explica la dinámica única de los
neurotransmisores durante dicho fenómeno, permitiendo entender cómo pueden darse procesos
conscientes durante el sueño.
En el cuarto capítulo de esta memoria se ahondó en el estudio de los sueños, integrando las
concepciones de los autores expuestos. Se pudo ver a lo largo de este capítulo que los sueños son
productos de diversos procesos en los cuales intervienen distintos sistemas del organismo: psicológico,
biológico, socioambiental, ecológico, entre otros. Se mencionó cómo los esquemas, los recuerdos, las
expectativas, las motivaciones, los miedos, los deseos y el ambiente del soñante influyen de alguna
manera en la trama onírica.
A su vez, se planteó la concepción de Hobson (2004), que estipula que el soñar es un síndrome
mental orgánico sano que se da noche a noche, explicando neurofisiológicamente lo que sucede en el
cerebro mientras se sueña. Se consideró también la postura de Villena Aragón (1996), en la cual
plantea que se sueña para procesar información inconsciente y efectuar procesos de metabolización
cerebral.
Este capítulo también abarcó el estudio de las características de los sueños, siendo algunas de
estas la confabulación, la hiperasociación, cambios en el sentido de orientación, la falta de habituación,
la excentricidad, discontinuidad de la trama, entre otras. Luego se abordó la relación entre el sueño
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  • 1. Universidad Católica del Uruguay Facultad de Psicología Una aproximación al Sueño Lúcido desde la Psiconeuroinmunoendocrinología Memoria de Grado presentada para obtener el grado de Licenciado en Psicología por: Martín Bidegain Tutor: Prof. Agda. Mag. Margarita Dubourdieu Octubre, 2012 Montevideo, Uruguay
  • 2.
  • 3. RESUMEN En la presente Memoria de Grado se aborda, a través de una revisión bibliográfica, una aproximación al estudio del sueño lúcido, utilizando de marco referencial la Psiconeuroinmunoendocrinología (PNIE). En los primeros capítulos se planteará la importancia del estudio del sueño y los sueños, y se expondrá el marco referencial de esta memoria. Se presentarán también las características específicas del sueño REM, en conjunto con las teorías sobre su función. Luego se presentará la teoría del cerebro-mente y su correspondiente modelo AIM de Hobson, profesor de psiquiatría en la Escuela de Medicina de Harvard y director del Laboratorio de Neurofisiología del Centro de Salud Mental de Massachussets, por su especial utilidad a la hora de concebir los distintos estados de conciencia y sus híbridos, como el sueño lúcido. A su vez, se profundizará en el estudio de los sueños, mencionando sus características formales, de contenido, presentación, y posibles funciones. Finalmente, se abordará el estudio del sueño lúcido en sí mismo, haciendo hincapié en los descubrimientos realizados por los autores especializados en el tema y sus posibles beneficios. Palabras Claves: Psiconeuroinmunología; Cerebro; Fases del sueño; Sueño REM; Sueños.
  • 4. 4 ÍNDICE INTRODUCCIÓN 5 CAPÍTULO I – LA IMPORTANCIA DEL ESTUDIO DEL SUEÑO Y LOS SUEÑOS DESDE UNA PERSPECTIVA INTEGRATIVA 7 1.1 Marco referencial: Psiconeuroinmunoendocrinología 8 1.2 El sueño 11 1.2.1 Los estadios del sueño 14 1.2.2 El sueño y su relación con los sistemas PNIE 16 CAPÍTULO II – SUEÑO REM 19 2.1 Posibles funciones 20 CAPÍTULO III – EL CEREBRO Y LA MENTE 23 3.1 Estados mentales 24 3.2 Modelo AIM 25 3.3 Cerebro-Mente 27 CAPÍTULO IV – LOS SUEÑOS 29 4.1 La experiencia onírica 31 4.2 El recuerdo onírico 31 4.3 Características de los sueños 32 4.4 La relación entre el sueño REM y los sueños 35 4.5 Movimientos oculares 36 4.6 Elaboración psíquica 36 4.7 La emoción onírica 37 CAPÍTULO V – LOS SUEÑOS LÚCIDOS 40 5.1 Posibles beneficios del sueño lúcido 44 CAPÍTULO VI – CONCLUSIONES 50 BIBLIOGRAFÍA 55 APÉNDICE A – HIGIENE DEL SUEÑO 57 APÉNDICE B – REPRESENTACIÓN CULTURAL 59 APÉNDICE C – TÉCNICAS PARA VOLVERSE LÚCIDO EN UN SUEÑO 62
  • 5. 5 INTRODUCCIÓN Lo que motiva este trabajo surge de la experiencia directa con los sueños lúcidos. A través de estas experiencias, se exploró de diversas formas este fenómeno, generando asombro y respeto por la profundidad y complejidad del mismo. Se comenzó a investigar sobre el tema, descubriendo que era un fenómeno poco conocido a la fecha, pero investigado en detalle por algunos autores especializados. Como se verá a lo largo de la memoria, este trabajo se aborda desde el enfoque integrativo Psiconeuroinmunoendocrinología (PNIE), ramas de Medicina y Psicoterapia Integrativa (PI PNIE) y se toman aportes fundamentalmente de los siguientes autores: Stephen LaBerge, Allan Hobson, Peretz Lavie, Julio Villena Aragón, y Robert Wagggoner. Algunas de las obras citadas se encuentran disponibles solamente en inglés, por lo que se ha realizado la traducción correspondiente. La intención de este trabajo es poder abordar el estudio del fenómeno del sueño lúcido, así como también sus potencialidades. Dada la naturaleza compleja del fenómeno, consideramos un gran aporte enmarcar este estudio desde una visión integrativa, como lo es la Psiconeuroinmunoendocrinología. Se considera que un paradigma multidimensional ofrece una amplitud e integración de los conceptos y conocimientos sumamente valorable y que colabora en el entendimiento de los fenómenos estudiados. Desde este enfoque toda vivencia produce modificaciones psicofísicas incidiendo así en todos los sistemas de la red psiconeuroinmunoendócrina (PNIE). Tanto el sueño como los sueños ocupan un lugar de gran importancia en el estudio de los correlatos biopsíquicos, siendo el Dr. Cardinali uno de los principales investigadores de estos fenómenos desde la perspectiva PNIE. (Cardinali, 2005) Es también, motivación de este trabajo, desarrollar el interés académico en el estudio científico de los sueños, y particularmente el sueño lúcido, que motiven futuras investigaciones en Uruguay, siendo esto aún más apropiado hoy en día, debido a la consolidación reciente del Laboratorio de Psicofisiología de la Universidad Católica del Uruguay.
  • 6. 6 Con respecto al contenido de la memoria, la misma se divide en 5 capítulos, a través de los cuales se abordará el tema en cuestión, comenzando por la relevancia del sueño y de los sueños, luego un acercamiento al marco referencial PNIE, y la comprensión del proceso fisiológico del dormir y sus diferentes estadios. Luego, en el segundo capítulo, se plantean las distintas características y funciones del sueño y del sueño REM. Como se verá, es particularmente importante esta etapa del sueño a la hora de estudiar el fenómeno del sueño lúcido, ya que éste ocurre en el sueño REM. En el tercer capítulo se presenta el paradigma del cerebro-mente planteado por Hobson, explicando su modelo AIM y los beneficios de utilizar dicho paradigma para el estudio en cuestión. El estudio de los sueños desde una perspectiva integrativa se trata en el cuarto capítulo, abarcando el mismo desde sus aspectos formales, de contenido, emociones, entre otros. En el quinto y último capítulo, se profundizará en el fenómeno del sueño lúcido, su definición, características y posibles beneficios y potencialidades. En cuanto al vocabulario, es necesario aclarar que a lo largo de la memoria, se utilizará “el sueño” y “dormir” indistintamente, haciendo referencia al proceso fisiológico de transición de la vigilia a los distintos estadios del sueño. Es importante distinguir el término “sueño” diferenciándolo del proceso onírico de soñar, siendo éste un estado de conciencia distinto, al cual se hará referencia con el verbo soñar o en plural “los sueños”. Se espera que este trabajo resulte de interés y genere curiosidad hacia el fenómeno onírico y el sueño lúcido, y pueda evaluarse la posibilidad de utilizar estos fenómenos como herramientas contribuyentes para mejorar la Salud. Por último, se destaca el agradecimiento hacia aquellas personas e instituciones que han colaborado con este trabajo, ya sea directa o indirectamente.
  • 7. 7 Capítulo I – LA IMPORTANCIA DEL ESTUDIO DEL SUEÑO Y LOS SUEÑOS DESDE UNA PERSPECTIVA INTEGRATIVA A lo largo de los siglos, el sueño y los sueños han sido objeto de interés del ser humano, llegando a jugar un papel muy importante en su historia. Existen registros escritos sobre los sueños y el interés de los individuos sobre ellos, que datan de la misma época del nacimiento de la escritura, como por ejemplo los realizados por los Sirios hace más de 6.000 años y por los Babilónicos hace aproximadamente 4.000 años. (Fluchaire, 1994) Diversas concepciones e interpretaciones de los sueños han dominado la cultura reinante, incidiendo en el desarrollo de la especie. Por ejemplo, existen autores que afirman que los sueños conformaron la base de las religiones, ya que se entendía que probaban la existencia del alma y la vida luego de la muerte. En los libros sagrados pueden observarse muchas referencias respecto a esto y a la vinculación del sueño con el mensaje de las deidades. Además de las concepciones religiosas, Hipócrates, médico griego fundador de la medicina científica del siglo V a.C., consideraba que los sueños influían sobre la salud, y los utilizaba para realizar diagnósticos. En la actualidad, varios terapeutas los utilizan de la misma forma. (Fluchaire, 1994) Así como las concepciones asociadas a los sueños interfirieron a nivel social, político y cultural, el dormir en su aspecto fisiológico, condiciona ampliamente la vida del hombre, estableciendo los patrones de conducta con respecto a la actividad y el descanso, e incide en el desarrollo del organismo. (Cardinali, 2005) La investigación del sueño y los sueños aportan especialmente a la hora de estudiar la conciencia, las emociones y los procesos mentales, ya sean básicos (como atención, memoria, etc.) o superiores (creatividad, inteligencia, etc.) (Hobson, 2004) A lo largo de este trabajo, se presentarán los aportes de diversos autores en referencia al sueño y los sueños, aproximando el estudio al sueño lúcido.
  • 8. 8 En estos últimos, el soñador es consciente de estar soñando, pudiendo razonar, discernir y actuar dentro del sueño. Este fenómeno le brinda al soñador múltiples oportunidades, y oficia como un importante método de investigación, ya que los soñadores pueden recordar instrucciones y llevarlas a cabo, enviando mensajes fisiológicos a los investigadores del mundo de la vigilia. Entendiendo al dormir y al soñar como procesos que dependen de la interrelación de diversos sistemas (nervioso, endócrino, psicológico, sexual, respiratorio, etc.) que se retroalimentan entre sí, es que esta memoria de grado se enmarca en la concepción integrativa de la Psiconeuroinmunoendocrinología (PNIE), disciplina que estudia la interrelación de los sistemas del organismo humano y su incidencia en los procesos de salud y enfermedad; y que integra los conocimientos de distintas ramas académicas, especialmente la neurociencia y psicología. Consideramos que el abordaje utilizado por dicho modelo corresponde a los intereses académicos de esta memoria, siendo el objetivo lograr un estudio integrativo de la temática en cuestión. A continuación se realizará una breve introducción al marco de referencia utilizado. 1.1 Marco referencial: Psiconeuroinmunoendocrinología En un comienzo, el sistema inmune era considerado autónomo y autorregulado, independiente del sistema nervioso central. Sin embargo, las investigaciones de los últimos 25 años indican que el sistema inmune se encuentra influenciado por el cerebro, y viceversa. Esto quiere decir, que los procesos de inmunidad se ven condicionados por los procesos neurológicos, endócrinos, y conductuales, y éstos a su vez condicionan los procesos de inmunidad (Ader, 2000). Existe una comunicación bidireccional entre dichos sistemas. Esto crea lo que se le llama red PNIE. Las evidencias de esta red PNIE son de categorías variadas: experimental y naturalista, básica y clínica, animal y humana, in vitro y en vivo, médica y psiquiátrica. (Solomon, 2001)
  • 9. 9 La comunicación de la red PNIE funciona a través de distintos idiomas biológicos: el neuropsíquico: a través de neurotransmisores y neuromediadores; el inmunitario: a través de interleuquinas e inmunomediadores; y finalmente el endócrino: a través de hormonas y péptidos. Cada uno de los sistemas se comunica con el resto, y consigo mismo, a través de los distintos idiomas biológicos, creando una red de trabajo interrelacionada. La Red PNIE debe funcionar armónicamente como un todo, siendo la real responsable de las respuestas adaptativas desde y hacia el medio circundante. (Lopez Mato, 2006) Cuando la red PNIE no funciona armónicamente, se producen procesos de enfermedad, que se expresarán primordialmente en un sistema, afectando sin embargo a toda la red. Una afección biológica afectará la respuesta del sistema inmune, endócrino, conductual, afectivo, etc. Así como una alteración psicológica genera consecuencias conductuales, inmunes, hormonales, etc. Por lo tanto, siguiendo con Lopez Mato (2006), la afectación de ciertos ejes o sistemas del organismo, incide en la regulación del resto. La PNIE se apoya en distintos paradigmas: el Paradigma de la Complejidad (considera insuficiente abordar la realidad desde un único punto de vista), la Teoría General de los Sistemas (investiga las propiedades comunes de los sistemas), la Teoría del Caos (propone la imposibilidad de realizar pronósticos certeros a largo plazo en sistemas dinámicos) y la Teoría del Estrés (estudia los procesos de estrés en el organismo), así como el Constructivismo Moderado (plantea la influencia bidireccional entre la persona y el ambiente). En base a estos, el supraparadigma PNIE sostiene cuatro conceptos fundamentales a la hora de comprender los procesos de Salud y Enfermedad. Éstos son la Multidimensionalidad, la Multifactorialidad, la Convergencia temporal, y la PNIE plasticidad. (Dubourdieu, 2008) La Multidimensionalidad sostiene que un cambio en una dimensión de un organismo inevitablemente afecta el estado del resto de las dimensiones del mismo.
  • 10. 10 La PNIE estudia al hombre considerando cinco dimensiones convergentes. La dimensión biológica se refiere a las disposiciones genéticas y adquiridas, a los estados de los sistemas, y a las conductas basales y vitales, entre ellas sueño, alimentación, eliminación, respiración, ejercicio, relajación y sexualidad. La dimensión cognitiva-conductual comprende los pensamientos, creencias y distorsiones cognitivas. La dimensión psicoemocional-vincular abarca las facilitaciones psicofísicas de respuestas por experiencias bioemocionales, el funcionamiento psíquico (la sobreadaptación, la alexitimia, pensamientos operatorios, visualizaciones futuras) vínculos afectivos, red de sostén, mecanismos de afrontamiento, personalidad y defensas. Se considera a su vez la dimensión socio ecológica, específicamente los factores socioculturales, físicoambientales, sensoriales, socioeconómicos, el estilo de vida y los recursos comunitarios. Por último, la quinta dimensión es la espiritual, que incluye el sentido de la vida, las motivaciones y los valores. Siguiendo con Dubourdieu (2008), la Multifactorialidad sostiene que no existe una sola causa que explique de forma conclusiva un cambio en el estado del organismo. Es por esto que se debe investigar exhaustivamente en todas las dimensiones los factores que coadyuvaron en el proceso de enfermedad estudiado. La Convergencia temporal sostiene que el tiempo presente incluye el pasado y el futuro, ya que el pasado ha generado circuitos hipersensibilizados y una metaplasticidad que condicionan nuestro estado actual, y el futuro imprime vivencias psicofísicas a través de las expectativas. Se entiende por metaplasticidad ese estado anterior existente sobre el que actuara un nuevo estímulo.
  • 11. 11 La PNIE plasticidad es la capacidad que tiene el organismo de cambiar y encontrar una nueva homeostasis, en todas sus dimensiones y redes. Así como un cambio afecta una red, termina afectando al resto de las conexiones PNIE. A través de estos conceptos, es que la PNIE intenta de comprender y facilitar procesos de Salud en el ser humano, de una forma integrativa. La PNIE se plantea a su vez como objetivo, brindar a la comunidad, a sus pacientes y a sus familias, una correcta biopsicoeducación que logre prevenir procesos de enfermedad y potenciar la salud frente a ciertas aletraciones de la misma. Consiste en brindar, desde una perspectiva integral, toda la información relevante para el individuo a la hora de propiciar su salud. Principalmente se centra en los aspectos más fundamentales y universales del ser humano, como lo son las conductas basales (la alimentación, el sueño, la sexualidad, eliminación, higiene, etc.), la comunicación, aspectos emocionales, de personalidad y de funcionamiento psíquico, así como ambientales y espirituales. En muchos casos, el punto principal de la biopsicoeducación es brindar pautas de comportamiento que oficien de facilitadores para la salud del individuo o familia. Un ejemplo de esto es la Higiene del sueño. En el Apéndice A se presentarán las pautas propuestas por Cardinali (2005) para realizar una correcta higiene del sueño, en cuanto a cantidad, calidad y cronobiología. 1.2 El sueño Para poder comprender el tema de los sueños lúcidos y sus características, es necesario abordar previamente el estudio del sueño. A su vez es importante recalcar porqué es importante el estudio actual del sueño desde una perspectiva de integración en salud. Cardinali (2005) sostiene que actualmente existe una privación de sueño en el hombre, que perjudica la calidad del sueño en el mismo. Según sus investigaciones, el hombre contemporáneo
  • 12. 12 duerme 2 horas menos que hace cuarenta años atrás. Relaciona causalmente este fenómeno a la transformación de la sociedad “veinticuatro horas siete días a la semana”, que está constantemente activa, incluso en la noche. El autor considera que la disminución en cantidad y calidad del sueño influye notoriamente en la salud. Según Montes Rodriguez, Rueda Orozco, Urteaga Urías, Aguilar Roblero, & Prospero García, (2006) el sueño es un estado de quietud conductual con una disminución de la capacidad de responder a los estímulos externos. Es una necesidad básica que los individuos deben satisfacer, en mayor o menor medida. Se llegó a demostrar que es posible pasar mayor tiempo sin comer o beber que sin dormir. Lavie (1997) sostiene que dormir es algo que les sucede a todos, de forma involuntaria, usualmente regular, ocupa un alto porcentaje de nuestras vidas y el ciclo de sueño-vigilia, por su estabilidad, proporciona regularidad y ritmo a nuestro comportamiento. A lo largo de la historia, pocos se interesaron por el dormir pero por el contrario el soñar siempre generó mucho interés. Pueden encontrarse muchos registros históricos que datan del interés por los sueños, pero muy pocos que abordaran el dormir específicamente. El dormir era considerado simplemente como la condición que separaba un día del otro. La concepción que gobernó hasta la época relativamente moderna fue la idea griega que sostenía que ciertos vapores que emergen del estómago, bloquean los poros del cerebro creando el sueño. Esta creencia iba de la mano con la experiencia de que alimentarse mucho generaba mayor sueño. (Lavie, 1997) Durante la segunda mitad del siglo XX, ciertos descubrimientos propulsaron una revolución en la investigación del sueño, destinando la tecnología para realizar varios experimentos y entender mejor por qué se duerme, y exactamente, qué sucede mientras se duerme. El cambio más sustancial a la hora de investigar el sueño fue el descubrimiento de las ondas cerebrales, y el electroencefalograma (EEG), que registra la actividad bioeléctrica del cerebro, gracias a los aportes de Catón en 1875 y de Hans Berger en 1929, que permitieron explorar la actividad eléctrica
  • 13. 13 cerebral. Este último pudo registrar las pequeñas diferencias de potencial producidas por las células neuronales y, según el patrón de frecuencia de las distintas ondas, las caracterizó con las letras griegas Alfa, Theta, Beta y Delta. (Del Castillo Castilla & Mendoza Meza, 2005) Mientras el individuo duerme, no sólo está descansando o soñando, sino que el organismo entra en un estado distinto al de la vigilia. Si se está despierto y atento, el cerebro produce en su actividad las ondas Beta que se caracterizan por tener una duración de quince ondas por segundo y un voltaje muy bajo. Incluso, a medida que aumenta el nivel de alerta, estas ondas se hacen todavía más rápidas y con menor voltaje. Como el sueño es un estado dinámico, el EEG muestra de forma ordenada y cíclica la frecuencia y las amplitudes de las ondas. (Velluti & Pedemonte, 2010) Siguiendo estos autores, estando aún en el estado de vigilia, pero inmediatamente antes de quedarse dormido, se da un cambio en la actividad cerebral: es la preparación para el dormir. Las ondas cerebrales se enlentecen (de ocho a diez ondas por segundo), dando lugar a las ondas Alfa de mayor voltaje y mayor regularidad que las beta. Si en esta situación, la persona abre los ojos, o si su tranquilidad se ve perturbada, inmediatamente las ondas alfa desaparecen, y reaparece la actividad de las ondas Beta. En esta etapa, el tono muscular disminuye y los movimientos oculares son lentos e intermitentes. En el proceso de quedarse dormido, luego de las ondas Alfa, Lavie (1997) agrega que se presentan las ondas Theta, aún más lentas: su frecuencia es de cuatro a siete ondas por segundo. En este proceso, no sólo cambian las ondas cerebrales, sino que también los músculos esqueléticos se relajan y se estabilizan los movimientos respiratorios y el ritmo cardíaco. Los músculos oculares, que en la vigilia realizan movimientos rápidos y coordinados, principalmente movimientos laterales, en esta etapa del sueño se mueven más lentamente, y en sentido vertical. Luego de las ondas Theta, aparecerán otros dos tipos de ondas en el proceso de dormir: los Husos y Complejos K. Estas dos ondas duran entre medio segundo y un segundo y aparecen sólo en el
  • 14. 14 cerebro dormido, por lo que en el 80% de los casos, si la persona es despertada en este estadio, afirmará que se encontraba dormida. Velluti & Pedemonte (2010), mencionan que la onda Delta aparece durante el sueño lento profundo, con una frecuencia de 0.5 a 2 ciclos por segundo. 1.2.1 Los estadios del sueño Como mencionan Velluti & Pedemonte (2010), mediante la variación en las ondas cerebrales mencionadas, se pueden distinguir cinco estadios del sueño. El estadio uno, consiste en la transición de las ondas Beta a las Alfa. El estadio dos es la actividad de las ondas theta, con la presencia episódica de los complejos K y los Husos. Una vez que se comprueba la transición del estadio uno al dos, puede afirmarse que la persona se encuentra efectivamente dormida. Estos dos estadios son considerados de sueño ligero, debido a la facilidad con la que puede llegar a despertarse el individuo. Según Zeman (2009), el estadio uno del dormir ocupa no más que el 5% del sueño, mientras que el estadio dos el 45%. La aparición de las ondas Delta, en conjunto con las ondas Theta, los complejos K y los Husos, indican el inicio del estadio tres del sueño. Pasados unos pocos minutos, las ondas Theta, los complejos K y los Husos desaparecen por completo, dejando lugar solo a las ondas Delta. Cuando sucede esto, comienza el estadio cuatro, caracterizado por un sueño muy profundo, relajación muscular completa y un ritmo cardíaco y respiratorio lento y regular. Luego de un tiempo, vuelven a aparecer los complejos K y los Husos además de las ondas Theta, indicando que se ha retornado a un dormir ligero. Por muchos años se pensó que dormir consistía solamente en esos cuatro estadios, caracterizados por la relajación, el descanso, y una pasividad inerte, en la cual se descansaba el cuerpo
  • 15. 15 y la mente hasta despertarse al día siguiente. Fue en 1953 que se descubrió, gracias a Kleitman y Aserinsky, la existencia de un quinto estadio del sueño muy diferente a los anteriores, que se da a lo largo de la noche: el sueño REM (Rapid-Eye-Movement). Hasta esa fecha, según Lavie (1997), nunca antes se habían realizado registros continuos durante la noche, por conceptos erróneos asociados al dormir. A continuación de los estadios de sueño tres y cuatro, es que aparece entonces el sueño REM, con un nuevo cambio en las ondas cerebrales (aparecen ondas Alfa y desaparecen los Complejos K y los Husos). Continuando con Velluti y Pedemonte (2010), el sueño REM muestra ritmos múltiples en el EEG, de bajo voltaje y gran frecuencia, con ritmos similares a los de la vigilia. Este estadio también ha recibido el nombre de sueño paradójico, ya que es un estado de sueño profundo si se considera la baja capacidad de respuesta al entorno, pero electrofisiológicamente aparece como un estado muy similar al de vigilia. Durante esta fase, aparecen significativos movimientos oculares muy similares a los que ocurren en la vigilia, aparece también cierto grado de excitación sexual y desaparece el tono muscular, produciendo parálisis, salvo en los músculos de los ojos, ya que éstos mantienen su movimiento porque el área del cerebro que los dirige permanece invariable. Luego de unos minutos de sueño REM, los sujetos vuelven a los estadios anteriores, y esta secuencia se repite a lo largo de la noche de manera asimétrica, ya que existe un crecimiento progresivo de cantidad de sueño REM. El individuo, habiendo transitado por las distintas etapas del sueño, se despierta a la mañana siguiente, recobrando conciencia vigil y control sobre su cuerpo. Zeman (2009) afirma que los adultos permanecen casi una quinta parte de siete horas de sueño en estado REM. Los infantes, sin embargo, experimentan mayor cantidad de sueño REM, más de la mitad de su sueño, que
  • 16. 16 suele ocupar en promedio unas 17 horas. Este es un dato importante para algunas teorías sobre la función del sueño REM, sobre las que se profundizará más adelante. Pero lo que ocurre mientras el individuo duerme no es sólo un cambio electrofisiológico en el cerebro, pues suceden varios procesos de mucha importancia para el organismo. 1.2.2 El sueño y su relación con los sistemas PNIE Cardinali (2005) establece que es erróneo considerar al sueño como un fenómeno exclusivo del Sistema Nervioso Central, siendo verdaderamente un programa fisiológico completo. Son tres los programas fisiológicos que se suceden cíclicamente, siendo estos la vigilia, el sueño lento y el sueño REM. Según el autor, es necesario que la sucesión se dé de forma armónica para asegurar el estado de salud. Siguiendo a Cardinali (2005) la que determina la presencia de los distintos estadios funcionales es la actividad del circuito tálamo-cortical. Ésta determina el tipo y el grado de apertura sensorial cortical. En la vigilia, existe una apertura de tipo exteroceptiva, por lo que se recibe y procesa mayoritariamente información sensorial externa. Durante el sueño REM la apertura es interoceptiva, por lo que se procesa mayoritariamente información interna. El sueño lento se caracteriza por un mínimo ingreso y procesamiento de la información externa. Sin embargo, Velluti & Pedemonte (2005) consideran que aún existe un procesamiento auditivo de la información durante el sueño lento. Se reconocen tres mecanismos responsables del sueño: un componente homeostático reactivo (proceso “S”), un componente homeostático predictivo (proceso “C”), y un componente ultradiano. El proceso S se explica a través de la acumulación de una sustancia cerebral llamada adenosina durante la vigilia, lo que causa una deuda de sueño, generando la necesidad de dormir observada durante la privación de sueño. El proceso C sin embargo, es controlado por el reloj biológico endógeno,
  • 17. 17 causando la tendencia a iniciarse el sueño en la fase de caída de la temperatura corporal, y a finalizar el sueño durante la fase de incremento. (Cardinali, 2005) El componente ultradiano se presenta con una periodicidad de 90-120 minutos, que se puede observar en la alternancia sueño lento-sueño REM, y máximos y mínimo de atención durante la vigilia, y que es regulado por los núcleos supraquiasmáticos. El sueño lento (el 75% del sueño) es controlado por el Sistema Nervioso Parasimpático. Durante el mismo la presión arterial disminuye, así como la frecuencia cardíaca. El control cortical sobre la temperatura corporal se inhibe, quedando solamente activos los mecanismos automáticos. La disminución de la calidad y cantidad de sueño lento afectan a la red PNIE. Con respecto a la inmunidad, se afectan los linfocitos T, reduciendo las respuestas de tipo Th1, de inmunidad celular (defensa ante tumores y virus), y aumentando las respuestas de Th2, de inmunidad humoral. Según Cardinali (2005), muchas enfermedades que dependen de una correcta respuesta Th1 se agravan con dicho desbalance, como por ejemplo enfermedades virales, oncológicas y de inmunidad. A nivel hormonal, se da la secreción de la hormona del crecimiento a través de la hipófisis. Puntualmente, las hormonas gonadotrópicas que en la pubertad son secretadas durante el sueño y se encargan de regular la secreción de las hormonas sexuales en dicha etapa de crecimiento. Esto resulta de vital importancia, ya que el pulso de secreción debe ser cada 90 minutos, de lo contrario, se inhibirá la función de las gónadas. También desde la corteza de la glándula suprarrenal SR, la hormona cortisol moviliza energía en situaciones de emergencia, enviando una secreción paulatina y progresiva a lo largo del sueño, elevándose significativamente al despertar. La Tirotropina (TSH) también depende de estos estadios del sueño, regulando así la producción de hormonas tiroideas. Según Cardinali (2005), la mayoría de las hormonas en circulación depende de ritmos circadianos.
  • 18. 18 El sueño, particularmente las etapas 3 y 4, también inhibe el eje HHA (hipotalámico-Hipófiso- adrenal), central en la producción y segregación de hormonas del estrés. De esta forma colabora de forma también secundaria con el sistema inmune, ya que se sabe que las hormonas del estrés disminuyen la capacidad inmunitaria del organismo. Lo mismo a través de la secreción de melatonina durante el sueño, ya que se sabe influye positivamente en la modulación inmunológica. (Cardinali, 2005) Como podemos ver, Cardinali ha estudiado de forma profunda los vínculos entre sueño y salud, y establece que una suficiente cantidad y calidad de sueño es condición necesaria para establecer procesos saludables sólidos y duraderos. Según estudios mencionados por Hobson (2004) y llevados a cabo en el Laboratorio de Población Humana de California, el dormir sería la primera conducta que correlaciona positivamente con la longevidad y el bienestar positivo. Le sigue el ejercicio, que produce de forma secundaria el sueño. Además, Cardinali (2005) afirma que se ha demostrado que varias proteínas del sistema inmunológico fomentan el sueño. A todo esto, Hobson (2004) agrega que la relación sueño-salud sería positiva y circular, ya que se retroalimentan entre sí. Finalmente, Villena Aragón (1996) está de acuerdo en considerar el dormir como función vital, sosteniendo que a lo largo del sueño se dan procesos de metabolismo cerebral, específicamente durante el sueño REM, que permiten metabolizar la acetilcolina, previniendo su acumulación en el cerebro, que como se verá más adelante, podría ser perjudicial.
  • 19. 19 Capítulo II – SUEÑO REM Como se ha mencionado anteriormente, el sueño REM es la quinta fase de sueño que aparece mientras se duerme, teniendo sus propias características que lo distinguen. Electrofisiológicamente aparecen ondas muy similares a las de vigilia, en el Electrooculograma aparecen movimientos intensos de tipo horizontal, y en el Electromiograma aparece una casi total desaparición del tono muscular. (Velluti & Pedemonte, 2010) La frecuencia cardíaca se torna variable, y los controles de la temperatura corporal desaparecen, volviéndose un estado poiquilotermo transitorio. El ritmo respiratorio es más rápido que en las etapas anteriores, y posee mayor irregularidad, pudiendo darse episodios apneicos y de hipoventilación. Existe a su vez un incremento significativo del flujo cerebral sanguíneo durante esta etapa del sueño. A su vez, aparece cierto grado de excitación sexual, manifiesto en los hombres por erecciones nocturnas y en las mujeres por mayor irrigación sanguínea vaginal y erecciones clitoridianas. (Velluti & Pedemonte, 2010) Para LaBerge (1990), la mayor parte de la actividad onírica se produce en dicha fase del sueño, siendo así que aproximadamente el 80% de las veces que se despierta a un sujeto interrumpiendo su sueño REM es capaz de relatar su experiencia onírica con detalle y elaboración. Sin embargo, Velluti & Pedemonte (2010) consideran que el 50% de los sujetos despertados durante una fase de sueño lento también pueden relatar sus sueños. Por lo que no se puede centralizar la producción onírica a un solo estadio de sueño. Es importante reconocer las diferencias entre los distintos estadios del sueño, especialmente REM y no REM, para poder comprender cómo contribuyen de forma complementaria a la salud del individuo.
  • 20. 20 2.1 Posibles funciones En relación al sueño REM, una de sus funciones posibles es la consolidación de las trazas de memoria para determinados tipos de aprendizaje. La privación selectiva del sueño paradójico, o REM, altera la consolidación de la memoria, perjudicando el aprendizaje, según algunos estudios. También se ha visto en los laboratorios que este estadio del sueño crece luego de realizar un proceso de aprendizaje exitoso. Según Velluti & Pedemonte (2010), existen dos hipótesis generales con respecto a esto. Una hipótesis sostiene que el sueño REM favorece la consolidación de la memoria implícita y procedural, y el sueño lento la memoria declarativa. La otra hipótesis maneja que ambas fases del sueño favorecen los dos tipos de memoria. Aún se debe investigar más el asunto para poder confirmar estas hipótesis. En adición a esto, Lavie (1997) considera que el sueño REM podría ser particularmente importante para la adquisición de habilidades motrices y perceptuales, o sea, aprendizaje de tipo procesal. Esta afirmación se relaciona con el hecho de que el feto y los bebés recién nacidos posean tanta cantidad de sueño REM. Como se verá en Hobson (2004), también va de la mano con la activación selectiva del cerebro durante los sueños, siendo éstos frecuentemente visuomotores. Sin embargo, la privación de sueño paradójico no afecta el aprendizaje de tareas que son importantes para la supervivencia. Lavie (1997) cree que el sueño REM en humanos pueda ser necesario solamente para el aprendizaje de tareas específicas, como por ejemplo aprender un idioma. Esto se basa en que las personas con afasia que están recuperando su vocabulario, o personas aprendiendo un idioma presentan un nivel elevado de sueño REM, siendo también este incremento de sueño REM un indicador de avance en su cometido. Hobson (2007) sostiene que el sueño REM sirve para reforzar y actualizar los programas centrales de supervivencia que son utilizados en la vigilia, y para darles significado. Si el sueño REM sirve para reafirmar y readaptar los programas motores al mundo real según las propias experiencias,
  • 21. 21 entonces el soñar lúcido podría servir como una forma de readaptar los programas motores conscientemente, en conjunto con nuestras ideas, objetivos y sentimientos. Podría ser una forma de integrar el pensamiento, la emoción y la acción a la hora de reaccionar frente al mundo. Habría que seguir investigando para poder fortalecer dicha hipótesis. Hobson (2004) cree que los cambios de estado de sueño lento a sueño REM sirven también para fortalecer y reorganizar la memoria. Al activarse el sueño REM, los recuerdos más remotos pueden surgir a la conciencia. Opina que mientras en el estado de vigilia se va incorporando nueva información del medio circundante, en el estado REM se integra la nueva información en los programas del sistema existentes. De esta forma, se va integrando lo aprendido con lo adquirido, practicándolo por las noches, y según el autor, codificándolo en la memoria a largo plazo. Crick y Mitchison, descubridores de la estructura del ADN, estipulan en 1983, que el sueño REM cumple el objetivo de organizar la memoria, eliminando de manera involuntaria la información no vital almacenada los días anteriores al sueño. Plantean que si el sueño REM no cumpliera esta función, los bancos de memoria estarían atestados. Siguiendo a estos autores, los sueños que suceden durante el sueño REM se componen por los recuerdos que se eliminarán de la memoria. Es por esto que afirman que la privación prolongada de sueño REM sería perjudicial para el individuo, pudiéndole causar graves disrupciones cognitivas. (Crick & Mitchison, 1986) Lavie (1997) no concuerda con estos autores. En este sentido, presentó un artículo que hace referencia a un caso que estudió en su laboratorio del sueño, en el cual se demostró que un individuo, luego de ser herido por una esquirla de granada en la guerra, perdió casi completamente la fase de sueño REM, y sin embargo, mantuvo su salud mental, sin presentar ningún tipo de alteración del pensamiento o memoria. Es por esto que también surgió la teoría de que el sueño REM pueda ser sólo vital en los estadios críticos del desarrollo del sistema nervioso central.
  • 22. 22 Además de lo mencionado, Lavie (1997) considera que otra de las funciones importantes para el organismo que cumple el sueño REM, siendo ésta la primera función en aparecer evolutivamente, es unir el sueño consolidándolo como monofásico, dejando atrás la presentación polifásica. Sostiene que las características fisiológicas de este estadio del sueño son muy similares a la vigilia al contrario que las otras etapas del sueño, presentando alta activación cerebral, movimientos oculares rápidos, y respiración controlada de la misma forma que en la vigilia. A su vez, el autor estipula que la mayor duración de sueño REM tiene lugar efectivamente en la etapa en la cual se consolida el sueño monofásico, en los primeros meses de vida. Incluso en el bebé la primera etapa REM puede surgir en seguida que el infante se duerme, a diferencia de los adultos normales. Según Lavie (1997), a pesar de que el sueño REM no estaba destinado a cumplir todas las funciones antes mencionadas, como la regulación de los instintos, de la memoria, de la excitación cerebral, creación de sueños, etc., la flexibilidad de la evolución permitió que el sueño REM pase a ofrecer variadas funciones para el desarrollo de la especie. Existen diversas teorías sobre el objetivo y funciones del sueño y específicamente del sueño REM. Aquí se han mencionado algunas, y lo que puede afirmarse es que aún queda mucho por investigar y revisar. La mejor respuesta hasta el momento para Lavie (1997), sigue siendo la que ofrece el investigador Nathaniel Kleitman “Díganme el papel de la vigilia y luego les diré el del sueño” (p.151).
  • 23. 23 Capítulo III – EL CEREBRO Y LA MENTE J. Allan Hobson es profesor de psiquiatría en la Escuela de Medicina de Harvard y director del Laboratorio de Neurofisiología del Centro de Salud Mental de Massachussets. Su experiencia y formación como clínico y neurocientífico le permite abordar el tema con especial integración. En su libro “Los sueños como delirio”, Hobson (2004) pronuncia su teoría del cerebro-mente, entendiendo al cerebro y a la mente como una entidad, con la cual explica que cada vivencia depende estrictamente del estado del cerebro-mente. Con esto, aborda especialmente los estados de la vigilia, el sueño, el soñar, y las psicosis. Resulta un aporte interesante para esta memoria presentar dicha teoría, ya que permite una aproximación especial al sueño lúcido y su fenómeno de conciencia. J. Villena Aragón, director del Departamento de Salud Mental del Hospital Lanari de Facultad de Medicina de Buenos Aires, Argentina, concuerda en que lo biológico y lo psicológico se configuran en su interacción, la cual está centrada en la estructura funcional de sus sistemas. Por este motivo no es suficiente una mirada parcial de un fenómeno, sino que se requiere una perspectiva que integre los conocimientos de varias ramas de estudio. (Villena Aragón, 1996) La unidad del cerebro-mente surge a partir de algunos avances cruciales en el conocimiento de la neurofisiología, siendo uno de ellos, el descubrimiento de que los cambios de la actividad eléctrica del cerebro están relacionados al cambio de la vigilia al sueño. El segundo avance ocurrió al descubrirse que cada célula es capaz de metabolizar su propia energía, y que ésta sirve de código de información para el resto de sus células conectadas y que las neuronas se comunican tanto química como eléctricamente, a través de los neurotransmisores (sustancias químicas creadas por la propia neurona). El fundamento de la teoría unificada de Hobson (2004), es la evidencia que surge a partir del estudio de los cambios neurofisiológicos y psicológicos de los estados de conciencia, principalmente entre la vigilia, el dormir y el soñar.
  • 24. 24 3.1 Estados mentales A partir del dinamismo neuroquímico del cerebro, se establecen distintos estados cerebro- mentales, con sus consecuentes estados de consciencia. Las facultades de la mente (percepción, orientación, emoción y memoria) funcionan de forma congruente y unificada en cada estado. Éstos funcionan de forma autocoherente y no siempre son funcionales o placenteros, por lo que pueden llevar a entender mejor la enfermedad mental, ya que en la misma los procesos normales se alteran, presentando similitudes con otros estados cerebro-mentales. Siguiendo con el autor, podría considerarse los sueños como una base para poder estudiar cómo los procesos normales se exageran en la enfermedad, ya que invaden de un estado cerebro-mental a otro (por ejemplo la percepción proyectiva de los sueños en el delirio). (Hobson, 2004) Uno de los principios de esta teoría es que el cerebro-mente es un sistema unificado en el cual son interdependientes sus partes (sin uno no hay otro), y con lo cual, se puede utilizar el estudio de uno para entender al otro, y viceversa. Esto puede verse por ejemplo, en el hecho de que si un individuo está sintiendo emociones, entonces su sistema límbico está activado, y si un individuo tiene su sistema límbico activado, experimenta emociones. Como hemos visto, la PNIE comparte enteramente esta visión integradora. Otro de los principios fundamentales de la teoría cerebro-mente, es que existen tres estados cardinales: vigilia, dormir y soñar. El estudio de estos ejes cardinales brindaría un mapa predictivo del resto de los estados, como lo hará el modelo AIM (Activation, Information and Modulation o, Activación, Información y Modo) propuesto por Hobson (2004), que se explicará más adelante. Éste se apoya en el tercer principio, que estipula que el estado cerebro-mente es manipulable y por lo tanto medible, y así comprensible. Este nuevo paradigma acepta la realidad del determinismo, pero sostiene que al estarse actualizando el sistema de forma constantemente con nueva información, es indudable el cambio, y
  • 25. 25 más aún a través de los distintos ciclos en los que se cambia de estado cerebro-mental (vigilia, dormir, soñar). Estos ciclos son automáticos, y dividen funcionalmente el tiempo de recolectar información y el tiempo de procesarla (en un continuo inseparable). Hobson (2004) considera que estos nuevos conocimientos proveen de conclusiones importantes: las alteraciones de los estados obedecerían a reglas confiables y especificables, mantendrían sus rasgos formales y compartirían tanto las características (desorientación, falta de atención, memoria empobrecida, confabulación, alucinaciones visuales y abundantes emociones) como también sus causas (cambio súbito del equilibrio químico encefálico). 3.2 Modelo AIM El modelo AIM es un eje importante del paradigma cerebro-mente. Dicho modelo se apoya en los cuatro factores más importantes que varían al cambiar de estado cerebro-mental, siendo estos la energía de activación (A), la fuente de información (I), el modo de procesar la información (M) y el tiempo (t). Como se mencionó, esto conforma el modelo AIM. Para entender el modelo, Hobson (2004) propone imaginarlo como un cubo. (A) sería el ancho, (I) la profundidad y (M) la altura. Por el momento se deja el tiempo (t) de lado. Los ejes se representan como líneas, cada uno de sus extremos representando sus variantes, en el caso de la activación (A), puede ser un nivel de energía alto (derecha) o bajo (izquierda); la información (I) puede ser externa (fondo) o interna (frente) y en el caso del modo de procesamiento (M), puede ser aminérgico (arriba) o colinérgico (abajo). Las dimensiones y los valores de este modelo se tomaron a través de experimentos científicos. Es un modelo dinámico ya que reconoce la naturaleza cambiante de los estados, también es completo
  • 26. 26 porque contiene infinitos puntos en su espacio, es continuo porque no hay límites cualitativos que dividan lo anormal de lo normal y finalmente es predictivo porque permite visualizar la incidencia del cambio de un factor en el resto. Luego de establecer este mapa conceptual, los distintos estados cerebro-mentales pueden ubicarse dentro del mismo. Durante la vigilia predomina el sistema químico aminérgico, esto quiere decir que predomina la actividad de las aminas, pero durante el sueño el que predomina es el sistema colinérgico, mayormente a través de la acetilcolina. Por esta razón la vigilia se podría ubicar en el vértice del fondo superior derecho (nivel de activación alto, modo aminérgico, información predominantemente externa), el sueño lento se encontraría al centro del cubo (no predomina ninguno de los ejes), el sueño REM estaría al frente, abajo, derecha (información interna, sistema colinérgico, mucha activación), el delirio sería arriba, derecha, al frente, el estado de coma sería abajo, izquierda, al frente; y por último, el sueño lúcido (como se indica en el esquema) se ubicaría a la derecha, al frente y a media altura (mucha activación, información interna, sistema colinérgico y aminérgico ambos activos). La cuarta variable, el tiempo (t), le brinda al modelo la dinámica y la continuidad, posibilitando entender los cambios de estado a lo largo del tiempo, y sus movimientos a través del modelo. Por ejemplo, el cambio básico, universal, diario y sano de un individuo sería ir en forma de búmeran en términos de Hobson (2004), desde la esquina superior derecha del fondo (vigilia) hacia la esquina inferior derecha frontal (sueño REM) realizando el recorrido entre estos puntos a través del centro del cubo (transición por el sueño lento).
  • 27. 27 Resulta relevante el planteo de este modelo, ya que podría servir como referencia a la hora de estudiar distintos estados cerebro-mentales y su transición a lo largo del tiempo. Hobson (2004) plantea que las principales facultades que posee un individuo son la orientación, la percepción, la memoria, la emoción, la atención y la energía, y éstas son las que se afectan en las principales enfermedades mentales. Si se logra entender estas facultades y su relación al estado cerebro-mental, se podría entender cómo minimizar los daños de las enfermedades a dichas facultades. Como estas facultades dependen del estado cerebro-mental, por lo que se podrían estudiarse en cada estado en particular y analizar por qué, cómo y cuándo cambian. Para esto sería productivo seguir investigando el estado de vigilia y del sueño, y su híbrido: el sueño lúcido. 3.3 Cerebro-Mente Hobson (2004) postula que la mente es toda la información que hay en el cerebro, y que la conciencia es el conocimiento que tiene el cerebro de una parte de esa información. El nivel y tipo de conciencia depende, según el autor, del número de neuronas y de conexiones que posea el individuo, del nivel de procesamiento y de la naturaleza del estado en la que se encuentran estas neuronas. Agrega que la información del cerebro (la mente), puede ser accesible (consciente) o inaccesible (no consciente) a la consciencia, estando los fenómenos que acaecen en la mente y la conciencia estrechamente ligados al estado del cerebro. Para Hobson (2004), el sueño REM puede iniciar una causalidad ascendente, de lo no consciente a lo consciente, poniendo como ejemplo la excitación de neuronas colinérgicas y las visiones. A su vez, propone que podría generarse una causalidad descendente de la mente consciente a la no consciente: en este caso el ejemplo sería el despertarse voluntariamente durante un sueño lúcido. Esta interrelación entre la mente y el cerebro, y la mente consciente y no consciente es muy importante a la hora de conocer el funcionamiento y potencial de la investigación de la consciencia.
  • 28. 28 El autor menciona la habilidad de la conciencia de disociarse en estado de vigilia. Pueden crearse procesos de primer y segundo plano, por ejemplo cepillarse los dientes (datos perceptuales) mientras se recuerdan los acontecimientos del día anterior (producción de fantasías), pudiendo estar en primer plano dejando al otro en segundo plano. (Hobson, 2007) Estas disociaciones son posibles debido a la naturaleza del cerebro-mente, y al sistema de control de estado (sistema aminérgico-colinérgico). También existen disociaciones que se consideran desadaptadas, como caminar dormidos o alucinar estando en vigilia. Sin embargo, la disociación desde estas formas no podría ser considerada anormal. Para Hobson (2007), la asociación es tan característica del cerebro-mente como lo es la disociación. A su vez, esta característica puede ser utilizada en beneficio propio, como por ejemplo en la hipnosis y la meditación, técnicas que pueden aliviar considerablemente el estrés. Concretamente, son cambios voluntarios de estado que funcionan gracias a la disociación y pueden generar avances hacia la salud. El autor estipula que, promoviendo las conductas asociadas a la salud y modificando los estados cerebro-mentales de forma favorable, se puede fortalecer la salud. El paradigma del cerebro-mente propone la unión de la neurobiología, la psicología y el psicoanálisis, integrando sus conocimientos y áreas de experiencia. Como se puede notar, Hobson (2004) es un aliado de la concepción integrativa de la PNIE.
  • 29. 29 Capítulo IV – LOS SUEÑOS El interés por el origen y significado de los sueños se remonta miles de años atrás, hasta las sociedades primitivas o incluso más. Se han dado muchas explicaciones para el fenómeno onírico, como por ejemplo el retiro del alma del cuerpo, o la comunicación divina. (Fluchaire, 1994) Actualmente se considera que un sueño es un tipo de actividad cognitiva que tiene lugar mientras dormimos. Para algunos es cualquier actividad cognitiva que ocurra mientras el individuo duerme. Sin embargo, otros definen al sueño solo cuando esa actividad cognitiva incluye acontecimientos alejados de la realidad cotidiana. (Lavie, 1997) Desde la visión PNIE todo fenómeno involucra todas las dimensiones del individuo, es decir, se incluyen la dimensión cognitiva, biológica, psicoemocional, socio-ambiental y espiritual. En el sueño están involucrados Neurotransmisores (N.T), hormonas y células inmunitarias, distintas glándulas y sistemas, así como aspectos físico ambientales y socio culturales que inciden en cómo se desarrolla el sueño; hay también aspectos psicoemocionales que inciden en su desarrollo y aspectos espirituales ya que el sentido de vida y motivaciones de la persona, inciden tanto en la vigilia como en los sueños. Por ello en la clínica PNIE se explica cómo en los sueños aparecen estados emocionales semejantes a los que se hallan presentes en la vigilia. Por ejemplo, si hay inquietud en la vigilia ante algunas preocupaciones, eso se verá reflejado en el sueño. (Boletín SUPNIE, 2002) LaBerge (1990) por su parte, marca la diferencia entre la vigilia y los sueños según la cantidad de información que recibe el cerebro: durante la vigilia, el cerebro recibe información que le permite controlar y predecir los resultados de las acciones. Pero, cuando se está dormido, la información que se recibe desde los sentidos es mínima, por lo que se cuenta mayoritariamente con la información acumulada durante el día: recuerdos, proyectos, miedos, alegrías. Los sueños son, entonces, “el resultado de que nuestro cerebro utilice esta información interna para crear una simulación del mundo” (LaBerge, 1990, p. 155).
  • 30. 30 Esta simulación del mundo que determina la experiencia en los sueños, depende de los “esquemas” activados sobre el umbral de la consciencia. Estos esquemas, pueden entenderse como los modelos mentales que tiene un individuo para interpretar el mundo. Los esquemas albergan suposiciones acerca de la realidad, y el mismo conjunto de esquemas que guía la experiencia en la vigilia; guía también el estado del sueño. Según LaBerge, uno de los esquemas posibles de ser activados durante el sueño es un “esquema de historia”. Es un esquema narrativo que es parte de la cultura, que se presenta típicamente como episodios o secuencias. Lo que determina qué esquemas sobrepasan dicho umbral, estaría relacionado con los procesos de expectativa y motivación. Por lo tanto, estos procesos influyen en el contenido de los sueños. Esto resulta relevante a la hora de comprender como sería posible, a través de los sueños lucidos, modificar el contenido de los sueños. Sobre este aspecto se profundizará en el próximo capítulo. Hobson (2004) desarrolla una teoría diferente a las mencionadas, que estipula que el soñar es un síndrome orgánico mental, con mayor presencia de delirium que demencia, ocasionado por una inestabilidad o desequilibrio fisiológico temporal (los cambios del sistema aminérgico al colinérgico), más que un déficit estructural permanente. Explica que al disminuir la actividad de las células aminérgicas (serotonina, y norepinefrina) en el puente del tallo cerebral, decrece la inhibición de la acetilcolina, y ésta aparece con fuerza, generando el cambio de estado en el cerebro-mente. Debido a esto, los circuitos visomotores del cerebro se activan intensamente, generando las alucinaciones del sueño. A su vez, desaparecen la reflexión, la decisión y el raciocinio. Una vez que las células aminérgicas vuelvan a encenderse, luego de reabastecerse de aminas, el sistema colinérgico perderá dominio sobre la química del cerebro-mente y se procederá al despertar.
  • 31. 31 4.1 La experiencia onírica La experiencia en los sueños estaría influida tanto por la experiencia pasada, como la expectativa de las experiencias futuras. Y, en determinadas ocasiones, también influirían las experiencias del presente al momento del soñar, influyendo en su contenido. (LaBerge, 1990) En relación a la experiencia pasada, diversas investigaciones mencionadas por Lavie (1997), realizadas durante el sueño REM, han mostrado que los sueños no sólo contienen reminiscencias del día anterior, sino mayormente recuerdos de seis a ocho días anteriores. Señalan que en la primera mitad de la noche se suele soñar sobre el tiempo presente, mientras que los sueños de la segunda mitad de la noche, que suelen recordarse espontáneamente, contienen muchas veces recuerdos más lejanos, ya sea de la infancia o de la semana anterior). Resulta interesante destacar el hecho de que los primeros estadios REM procesen la información más reciente, y que a medida que avanza la noche, los subsiguientes estadios REM procesen información de mayor antigüedad en los bancos de memoria. En relación con las experiencias futuras, como se mencionó anteriormente, LaBerge (1990) hace referencia a la influencia que ejerce la expectativa y la motivación, sobre el contenido de los sueños. Finalmente, con respecto a las experiencias presentes, Lavie (1997) menciona que en determinadas circunstancias el contexto del soñante interfiere en el contenido onírico. Por ejemplo, soñar un ahorcamiento cuando se ha obstruido relativamente la respiración del soñante. 4.2 El recuerdo onírico Villena Aragón (1996) cree que todos los sueños no son recordados por aspectos funcionales, ya que, por un tema económico (en el sentido energético) no es práctico. Si un sueño es recordado, entonces sería por la necesidad de cierre del contenido soñado o por la fuerza del sentido onírico para el
  • 32. 32 individuo. Esta necesidad del cierre del proceso explica por qué se recuerda más que nada cuando se interrumpe el sueño. (Villena Aragón, 1996) “En síntesis, pienso que el recuerdo consciente de los sueños sería innecesario en términos generales, y de allí que el proceso no tenga incorporado a nivel neurofisiológico los mecanismos necesarios para que se dé el recuerdo consciente de los sueños en forma automática” (Villena Aragón, 1996, p. 101). Como lo plantea la PNIE, la modalidad de vida del soñante se encuentra presente en los sueños, por lo que prestarle atención a los sueños y recordarlos resultaría útil a la hora de conocerse. Esta premisa es compartida especialmente por Waggoner (2009) y LaBerge (1990), estableciendo al sueño lúcido como una forma de impulsar la motivación de soñar conscientemente. Dicha motivación es una parte importante del recuerdo, ya que como lo estudió LaBerge (1990), influye significativamente en la efectividad de la retención y recuperación de las experiencias oníricas. 4.3 Características de los sueños Hobson (2004) señala varias características de los sueños, entre ellas menciona el cambio constante en el sentido de la orientación (lugar, persona y tiempo) y en el sentido de orientar (hacia dónde se dirige la atención). Esto genera un alto grado de distracción y absorción a la vez. Profundizando en la facultad de la orientación, Hobson (2004) y sus colaboradores descubrieron que la excentricidad de los sueños está directamente relacionada con el deterioro de dicha facultad durante el sueño. Definen excentricidad como los “detalles improbables ya sea respecto a la trama del sueño o de los pensamientos y sentimientos del soñador” (Hobson, 2004, p.112). A su vez, lograron identificar los tres problemas más comunes que configuran la excentricidad: la incongruencia (acción,
  • 33. 33 lugar y persona son incongruentes), la discontinuidad de la trama (cambio súbito sin explicación racional) y la incertidumbre cognitiva (dudar, desconocimiento desconcertante). El deterioro de la capacidad orientadora en el sueño se debe a la dominación del sistema colinérgico y su consecuencia sobre el sistema aminérgico. Sin norepinefrina y serotonina, el individuo pierde la capacidad de orientarse. Esta característica de los sueños, provoca que los mismos sean permeables a las motivaciones, esperanzas, miedos y deseos del soñante, ya que cuando la estabilidad de la capacidad orientadora decrece, el cerebro-mente requiere de darle un sentido a la situación, emergiendo así los contenidos propios del soñante en su ayuda. El autor considera que cada uno adjudica sentido en base a sus predilecciones específicas y personales. Esto está vinculado con la noción de esquemas, que se mencionó anteriormente. Una segunda característica de los sueños es que la memoria reciente se presenta de forma irregular y aparece así la confabulación (que busca encontrar el sentido a pesar de la falta de información generada por la irregularidad de la memoria). El autor define la memoria como “un proceso de activación de la red neuronal” (Hobson, 2004, p.129), y considera que se consolida durante el sueño, es decir que pasa de memoria a corto plazo a memoria a largo plazo, probablemente por la presencia de la acetilcolina. Para Hobson (2004), la memoria depende del estado cerebro-mental. Mientras el individuo sueña, no hay aminas disponibles por lo que la memoria (declarativa) no se consolida. Sin embargo, al despertarse, las aminas están in crescendo, por lo que se puede llegar a establecer el recuerdo de algunos sueños. En el caso de los sueños lúcidos, recordarlos se volvería más sencillo, ya sea por el hecho de estar conscientes en un estado que genera intensa emoción o por el hecho de que existen aminas disponibles para almacenar las vivencias como recuerdos. Como se verá más adelante, recordar los sueños es un paso muy importante a la hora de entrenarse en la lucidez onírica.
  • 34. 34 El autor agrega que no se presentan contenidos que involucren las funciones superiores de análisis racional, como por ejemplo hacer cuentas, leer, escribir, etc., ya que en este estado se pierden tales facultades. Esto no sucedería en los sueños lúcidos, en los cuales sí aparecerían este tipo de habilidades. Una tercera característica mencionada por el autor, indica que los sueños se presentan en forma de alucinaciones (percepción sin objeto) y delirios (creencias con convicción sin evidencia demostrable). Esto hace que la presentación del sueño sea de tipo visomotor, ya que los dos componentes más notables son las imágenes vívidas y el movimiento continuo a través de la trama. Una cuarta característica también mencionada por Hobson (2004), es la capacidad del sueño de sobresaltar al individuo continuamente. Debido a la falta de serotonina y la presencia de la acetilcolina, el soñante está predispuesto a sentir sobresaltos, ya que se perpetúa la sensación de sobresalto frente a nuevos estímulos pues se inhabilita la habituación. Este fenómeno genera que en el sueño el individuo esté interpretando todo como novedoso, interesante, absorbente y esté completamente intrincado en resolver dónde, quién y qué está sucediendo alrededor. Otra característica sobresaliente de los sueños es la híper asociación. Hobson (2004) plantea que la función de ésta es asociar recuerdos y de esa manera incrementar su versatilidad y redundancia. La representación de un objeto, por ejemplo, puede diversificarse asociándose a distintas categorías mnémicas, y por lo tanto hacerse más útil a la conciencia y más accesible. A esto el autor lo denomina distribución, hiperasociación y elaboración de procedimientos. El sueño REM abastece de altas activaciones de circuitos a lo largo de todo el cerebro, de modulación colinérgica y de seguridad motora (inhibición del sistema motor) a la hora de ensayar los procedimientos.
  • 35. 35 4.4 La relación entre el sueño REM y los sueños El descubrimiento de que los sueños ocurren mayoritariamente durante el sueño REM centró el estudio de muchos investigadores científicos en la naturaleza y función de este estadio del sueño. Se abordarán aquí algunos de los descubrimientos que se han realizado y que resultan relevantes para esta memoria. Mediante investigaciones mencionadas por Lavie (1997), se descubrió que a lo largo de la noche, los sueños reportados por los sujetos variaban en su aspecto formal y de contenido. La primera mitad de la noche suele producir relatos breves, en tiempo presente y ausencia de trama o personajes centrales. Sin embargo, en la segunda mitad de la noche (recordar que el sueño REM va aumentando en tiempo e intensidad) los relatos ganan en cantidad, detalle, sentimientos, tramas y personajes, y se tratan más habitualmente de la temprana infancia. El autor menciona también que en 1957 Dement y Kleitman publican por primera vez un artículo que describía la relación entre los movimientos oculares rápidos y los sueños. Luego Stephen LaBerge, junto a otros investigadores utilizarán este conocimiento como base de su metodología de investigación. Comparando los sueños relatados entre el sueño REM y otros estadios de sueño, surge que en éstos, la frecuencia del relato es mucho menor, y suelen contener pensamientos, o fragmentos de pensamientos o ideas. Además existe otro tipo de actividad cognitiva asociada a la onírica, que ocurre en el proceso de quedarnos dormidos. Se le llama alucinaciones hipnagógicas, y consiste en un cambio paulatino desde el pensamiento focalizado hacia el pensamiento asociativo, llegando a convertirse en pictórico, generando imágenes dinámicas y cambiantes. (Lavie, 1997) La capacidad de recordar los sueños es muy variada en la población, existiendo personas que no recuerdan ni un sueño en la semana, y otras que llegan a recordar 14 sueños en una semana. (LaBerge, 1990) Como se mencionó, recordar un sueño depende mucho de en qué momento se despierta el soñador, ya que si se interrumpe el sueño REM, existe, según Hobson (2007) un 80% de posibilidades
  • 36. 36 que se recuerde el sueño de forma fácil y coherente. También, según Lavie (1997) depende de la profundidad del sueño, ya que los individuos con un sueño profundo tienen mayor dificultad a la hora de recordar sus sueños. Otra variable que influye es la disposición del individuo a recordarlos, ya que el entrenamiento y autosugestión serían útiles a la hora de querer recordar los sueños. 4.5 Movimientos oculares LaBerge (1990) ha podido demostrar la existencia de una correlación positiva entre la intensidad de los movimientos oculares que suceden durante el sueño REM y el grado de intensidad onírica presente al soñar. Así mismo, se pudo ver que el movimiento de los ojos corresponde con el movimiento que hace el sujeto dentro del sueño para escrudiñar su entorno onírico. Más aún, Stephen LaBerge utiliza este hecho como su principal metodología de investigación. Sin embargo, no siempre es fácil encontrar la relación entre los movimientos oculares y la trama del sueño, salvo cuando los movimientos son claros e intensos. Pueden diferenciarse dos tipos de movimientos oculares durante el dormir: movimientos únicos y aislados, y grupos de movimientos. Estos últimos están relacionados con las alucinaciones visuales, mientras que los movimientos únicos y aislados, pueden tener que ver con el proceso de recuperación de la información. 4.6 Elaboración psíquica Una de las funciones de los sueños mencionada por Villena Aragón (1996) es la de elaborar la información afectiva, sensorial e ideativa. Es por esta necesidad que se produciría la activación de las células impulsadoras del sueño REM que producen los movimientos oculares y excitan los centros corticales visuales y asociativos. Es decir que, contrariamente a Hobson (2004), opina que la elaboración es función primaria al sueño, y no su consecuencia. Su tesis, es que “los sueños son la
  • 37. 37 forma principal y natural de elaboración psíquica inconsciente, a la vez que son procesos de metabolismo cerebral.” (Villena Aragón, 1996, p. 68). Al hablar de elaboración el autor se refiere a lograr un cierre, una resolución en la actividad psíquica, que provea al individuo la capacidad de utilizar dicho contenido de forma apropiada. El autor sostiene que el sueño funciona como un procesador de información sostenido por estructuras cerebrales mayormente subcorticales activas durante el sueño REM en el ser humano y mamíferos superiores. Comenta que en la infancia la actividad REM es mayor, por lo que sugiere una actividad onírica mayor, y que esto va de la mano con la teoría de la elaboración psíquica y del metabolismo cerebral (menor elaboración consciente, mayor elaboración inconsciente). Explica que es posible que “los contenidos psíquicos se inscriban en sustancias cerebrales que mediaticen la estimulación cerebral en tal sentido” (Villena Aragón, 1996, p. 74). Sostiene que la elaboración que se realiza en forma consciente se da con predominancia de actividad celular aminérgica, y la que se realiza de forma inconsciente se da con predominancia de actividad celular colinérgica. Esta última se puede dar con representación escénica como en la actividad onírica, o no, como en los estados crepusculares de la consciencia o durante el dormir o incluso subliminalmente. Esta elaboración inconsciente es de vital importancia para la función perceptiva, ideativa y creativa del ser humano, ya que éstas reciben una importante participación del plano inconsciente. 4.7 La emoción onírica Hobson (2004) sostiene que una de las mejores formas de estudiar las emociones es mediante el estudio del sueño REM, y que debido a éste, se puede afirmar que las emociones no son sólo formas de reaccionar al entorno, sino que son también creadas internamente con la misma intensidad, siendo la emoción un instinto crucial para nuestra supervivencia. A su vez, sostiene que la ansiedad en sí misma es natural, sana y útil, emitiendo la inquietud suficiente para mantenernos precavidos, que los sueños de
  • 38. 38 angustia preparan para las situaciones amenazadoras y los sueños de exaltación alistan para el júbilo y la alegría de vivir. Podría afirmarse, a voz de Hobson (2004), que las emociones son a la vez, una señal interna de nuestro cerebro-mente y una señal externa “un mensaje conductualmente codificado para los demás acerca de nuestros estados cerebro-mentales” (Hobson, 2004, p. 183), y que comunican nuestra disponibilidad, accesibilidad y afabilidad en un lenguaje usualmente más directo y claro que las palabras. Mientras el individuo sueña, no hay aferencias ni eferencias de nuestro cuerpo (el tallo cerebral inhibe a la médula espinal) y sin embargo siente, por lo que demuestra que la emoción onírica no depende del cuerpo sino que depende de la amígdala cerebral. Ésta está activa de forma constante, produciendo emociones en cualquier estado cerebro-mental. Si la activación de la amígdala es baja, sólo el individuo podrá sentir las emociones, si es alta, se traduciría ya en conductas visibles. Hobson (2004) descubrió con sus colegas que las emociones positivas y negativas en los sueños pueden ser igualmente intensas pero que las segundas aparecen con mucha más frecuencia. Esta preponderancia, puede deberse a que, como plantea Villena Aragón (1996), han quedado contenidos de la vigilia sin procesar o que aún perturban al individuo. Por el contrario, cuando hay un estado más calmo del Sistema Nervioso, puede mejorar el dormir sin interrupciones y los sueños no son recordados pero sí procesados, ya sea con connotación positiva o negativa. Según Hobson (2004), la ansiedad es la emoción que aparece de forma más frecuente en los sueños. La alegría-júbilo es la segunda en frecuencia, demostrando que la mayoría de las emociones oníricas son extremas. La ira es la tercera emoción onírica más frecuente, por lo que los sueños suelen ser más desagradables que placenteros. La frecuencia más baja corresponde al grupo de emociones “afecto-eros”. Estas frecuencias no varían según el sexo, ya que no se encontró diferencia significativa entre hombres y mujeres.
  • 39. 39 Con respecto a la predominancia de emociones oníricas extremas y desagradables, Hobson (2004) opina que el estar en estado de alerta permite procesar los datos con mayor velocidad debido al nivel de activación, siendo también más probable recordar en el futuro. El hecho de que la intensidad emocional de un sueño pueda alterar la capacidad inhibitoria del cerebro, pudiendo causar despertares, movimientos motores durante el sueño, alucinaciones de diverso tipo, entre otros, incentiva a reflexionar sobre el grado óptimo de intensidad emocional onírica, existiendo una tensión entre calidad de sueño y velocidad de procesamiento de información. El autor concluye que el sueño es un instinto y contiene “en sí mismo la operación del programa central de los otros tres instintos, es decir: la ansiedad y las respuestas orientadoras que están al servicio de la supervivencia al advertirnos del peligro; la ira y la agresión que nos preparan para ahuyentar a los atacantes y para luchar por nuestras vidas si es necesario, y la estimulación sexual que promueve el afecto, las afiliaciones, y la consumación del deseo, que es esencial para nuestro futuro como especie.” (Hobson, 2004, p. 195).
  • 40. 40 Capítulo V – LOS SUEÑOS LÚCIDOS LaBerge (1990) y Waggoner (2009) afirman que el sueño lúcido es un fenómeno que se conoce hace siglos ya que existen evidencias de que ciertos monjes tibetanos utilizan (desde hace miles de años) la disciplina llamada “Dream Yoga” (Yoga de los sueños) en la cual se recurre al sueño conscientemente dirigido. En la actualidad, es un fenómeno poco conocido, aunque ha ido aumentando su popularidad luego que fuera demostrada su existencia científicamente en la década del 80, y el fenómeno ha sido representado por varios elementos culturales de gran alcance a nivel literario y cinematográfico (en el Apéndice B se presentarán los más recientes y relevantes). A pesar de su creciente popularidad, aún no existen muchos autores que trabajen sobre el tema, y menos aún de habla hispana. Es por este motivo que en este capítulo se utilizará bibliografía de habla inglesa y especializada, haciendo hincapié en los resultados de investigaciones realizadas mayormente por Stephen LaBerge. Como se mencionó anteriormente, este autor es un psicofisiólogo graduado de la Universidad de Standford en 1980, que lidera el estudio científico del fenómeno del sueño lúcido. Los sueños lúcidos constituyen un fenómeno distinto de los sueños, siendo que la persona en los sueños lúcidos está consciente de que su experiencia es de tipo onírica. Waggoner (2009) lo describe como “el darse cuenta consciente de estar en un sueño mientras se lo está soñando.” (p. 3) Este conocimiento o esta conciencia de estar soñando, permitiría al soñador reflexionar, elegir y crear dentro del mismo sueño, y el recordar sus sueños resultaría mucho más habitual que en el caso de soñadores no lúcidos. (LaBerge, 1990) Este autor descubrió que el sueño con estas características (libertad de elección del contenido y trama onírica), tiene lugar efectivamente durante el sueño REM, presentándose con un alto nivel de excitación cerebral con ondas parecidas a la vigilia y alta densidad de movimientos oculares. Este descubrimiento, sin embargo, tuvo dificultades a la hora de ser aceptado académicamente, recibiendo varios cuestionamientos.
  • 41. 41 Uno de los cuestionamientos fue que el sueño lúcido era en realidad un estado de semi-vigilia. Para demostrar lo contrario, LaBerge (2000) y sus colaboradores diseñaron una estrategia metodológica que permitía al soñador informar de su situación lúcida mientras estaba soñando. Los soñadores lúcidos, al momento de hacerse conscientes dentro del sueño, indicaban con movimientos oculares pactados anteriormente su cambio de conciencia, y realizaban tareas específicas durante el sueño. Electrofisiológicamente se pudo comprobar que los movimientos oculares y la actividad cerebral eran muy similares a cuando se realizaba la tarea en la vigilia, sin embargo, cuando la tarea implicaba mover alguna parte del cuerpo (como pasar un dedo frente a sus ojos de lado a lado a determinada velocidad), mientras el sujeto soñaba, la mano no se movía realmente. Otro cuestionamiento está relacionado con la creencia de que influir deliberadamente en el contenido onírico no es óptimo o saludable. Sin embargo, LaBerge (1990) considera que los sueños emergen a partir los conocimientos, expectativas y prejuicios del individuo, sean sueños lúcidos o no. Para el autor poder soñar lúcido sería una posibilidad en donde, mientras el individuo duerme, pueda explorar y enriquecerse, y tal vez llevar a la vigilia alguno de estos descubrimientos. Villena Aragón (1996) menciona que la evidencia que existe acerca de la influencia voluntaria en el sueño sugiere que, lo que el sujeto propone conscientemente antes de dormir está presente durante el soñar, a pesar de la ausencia de la consciencia. LaBerge (1990) por su parte, sostiene que no sería solamente lo que el soñador se propuso anteriormente, sino que también, y aún más importante, lo que se propone en el momento en que está soñando. El sueño lúcido sería un estado híbrido, tal como lo sugiere Hobson (2004), en el cual conviven ciertos aspectos de la consciencia y del sueño. Al estar despierto, el individuo puede redirigir la atención a voluntad, sin embargo, al estar dormido la atención está dominada por datos internamente generados. Esto se debe a que la norepinefrina se encuentra inhibida durante el sueño. Pero, en algunos casos, se dispone de suficiente norepinefrina como para ejercer cierto control mientras se sueña. Hobson (2004) propone que al
  • 42. 42 intentar hacer un movimiento, se activa la corteza frontal y esto demanda al tallo cerebral norepinefrina, no tanto como para despertarse, pero no tan poco como para perder el control de la atención y ser absorbido por el sueño; pero sí lo suficiente como para poder ejercer algo de control dentro del sueño. Otra de las diferencias entre el sueño y el sueño lúcido, es que mientras el fenómeno del soñar es común a todos, el sueño lúcido, es un fenómeno experimentado al menos una vez al mes, por aproximadamente el 20% de la población. Es importante aclarar que la exploración onírica es segura, y casi siempre agradable. (LaBerge, 1990b) Según Waggoner (2009), existen diversos grados de lucidez. En el nivel más bajo el soñador se da cuenta de que la experiencia no es “real”, pero no es capaz de categorizar la experiencia como onírica. El nivel intermedio sería aquel en que el soñante se da cuenta que está soñando, pero sin poder elegir actuar deliberadamente dentro del sueño. Finalmente, un nivel más alto de lucidez, consiste en darse cuenta de estar soñando y a la vez poder elegir si interferir deliberadamente en el sueño o meramente mantener la conciencia del proceso onírico. Resulta importante resaltar que soñar lúcido no siempre implica direccionar la trama onírica, sino que se refiere a mantener la conciencia de estar vivenciando un sueño. Así como la habilidad para recordar los sueños es entrenable y depende en gran medida de la motivación y la sugestión, también se puede aprender a tener sueños lúcidos de forma más frecuente. LaBerge (1990) ha dedicado muchos años en perfeccionar este entrenamiento, logrando que muchas personas en todo el mundo adquieran lucidez durante sus sueños siguiendo solamente algunos ejercicios estipulados en sus libros, artículos y a través de su centro “The Lucidity Institute”. En el Apéndice “C” se presentarán los pasos a seguir para lograr un estado de lucidez dentro de un sueño, según LaBerge.
  • 43. 43 El método de investigación científica más utilizado para explorar la lucidez consiste en, como se mencionara al principio del capítulo, mover los ojos durante el sueño lúcido en un patrón determinado, para que en el laboratorio se registren con polígrafos estos movimientos. Este método probó su eficacia en numerosas ocasiones, pudiéndose obtener evidencias conclusivas sobre la existencia y características del soñar lúcido. Con respecto a las características, se descubrió que la sensación del paso del tiempo dentro de un sueño es muy parecida a la de vigilia. LaBerge (1990) opina que, cuando los sueños parecen durar por días, es a causa de la ilusión del paso del tiempo, al igual que las estrategias que se utilizan en el teatro (por ejemplo, cuando se apaga la luz y alguien se acuesta y luego se prende la luz y el actor se levanta). En este estado, el soñante no tiene la capacidad de darse cuenta de esta ilusión, ya que, como se mencionara anteriormente, el cerebro se encuentra funcionando mayoritariamente a través de la acetilcolina generándose la desorientación del soñante. (Hobson, 2004) Siguiendo a LaBerge (1990), otra de las características del sueño lúcido (que también lo diferencian del sueño) es que la lateralización cerebral se duplica al realizar actividades que se procesan mayormente en uno de los hemisferios cerebrales, como cantar (hemisferio derecho) y contar (hemisferio izquierdo). En adición, una característica descubierta gracias a la identificación de acciones en el sueño lúcido mediante movimientos oculares predeterminados, fue la correlación fisiológica y psicológica de la experiencia sexual durante el sueño, encontrándose correspondencias en todos los estados, salvo durante el orgasmo, porque el ritmo cardíaco se incrementa ligeramente y no hay eyaculación. A través de estos resultados, podría sugerirse que las experiencias oníricas conllevan un correlato fisiológico en el cerebro, y en menor medida en el cuerpo, de forma similar a como ocurriría en la vigilia. (LaBerge, 1990)
  • 44. 44 Es por esta razón que LaBerge se encuentra actualmente investigando sobre las relaciones fisiológicas y psicológicas en los sueños, para poder establecer un mapa de dichas relaciones, que pueda ser útil para la comprensión de la relación psique-soma. Como la actividad onírica impacta sobre el cuerpo, se podría pensar que los sueños podrían utilizarse para fortalecer la Salud, como por ejemplo estimulando el sistema inmunitario. 5.1 Posibles beneficios del sueño lúcido El fenómeno del sueño lúcido ha sido muy útil en diversos ámbitos. Uno de los principales logros fue consolidarlo como una metodología de investigación, ya que a través de los movimientos oculares pautados previamente, el soñante puede comunicarse directamente con el investigador del laboratorio, brindando información actual de sus experiencias oníricas. Esto, como menciona LaBerge (1990), ha podido profundizar el estudio de las relaciones psique-soma durante el sueño, así como también sobre las características específicas de los sueños lúcidos. Dicho método sigue siendo utilizado por los investigadores, prometiendo nuevos descubrimientos. Por otra parte, también se podría considerar que soñar lúcido sería una forma de entrenarse a dirigir la consciencia. Hobson (2004) sostiene que la capacidad de dirigir la conciencia, eligiendo a qué se le presta atención y seleccionando voluntariamente la información que ocupa la mente es esencial para el arte, la ciencia y el aprendizaje. El soñador lúcido puede tener libertad de elegir cómo actuar durante el sueño. Esta posibilidad de elección, es para el autor, entrenarse a dirigir la conciencia. Este autor menciona que también es beneficioso encontrar formas científicas y saludables de manipular la atención para manejar la conciencia de forma más eficiente. El soñar lúcido estaría acorde a este cometido, ya que es entrenable, placentero, y podría lograrse de forma frecuente, sin interrumpir otros procesos de importancia, como el descanso, tal como lo ha demostrado LaBerge en el laboratorio del sueño.
  • 45. 45 Según LaBerge (1990), el beneficio al que se accede de forma más frecuente mediante los sueños lúcidos es la satisfacción de los deseos. En el mundo onírico el soñante se libera de las restricciones que desea ignorar, ya sean estas de tipo físico o social. En los sueños lúcidos pueden experimentarse sensaciones o vivenciar fantasías no posibles en el mundo físico. Generalmente, ocurren con un hiperrealismo en sus detalles, en colores, en la profundidad de las imágenes. Como se mencionara anteriormente, el grado de activación de la zona visual del cerebro se correlaciona con lo anterior. Los soñadores lúcidos opinan con frecuencia que sus sueños están entre las experiencias más maravillosas de sus vidas y no sólo por la capacidad que tiene este fenómeno de cumplir deseos propios, sino también por la capacidad que tienen de enriquecer la vida de vigilia. (LaBerge, 1990) La PNIE plantea que la diversión y el placer producen en el organismo hormonas y neurotransmisores que potencian el sistema inmunitario, a la vez de mejorar el funcionamiento de otros sistemas orgánicos, como el cerebral, cardiovascular, respiratorio, sexual, entre otros. (Dubourdieu, 2008) Es importante destacar que, según datos recabados por LaBerge y su equipo, la gran mayoría de los sueños lúcidos están conformados por experiencias positivas o visualización creativa. La imaginería mental es utilizada por la Psicoterapia Integrativa PNIE para crear experiencias y estados de ánimo favorables para la salud, dadas las repercusiones que toda vivencia tiene a nivel psicofísico. La PNIE considera las llamadas “memorias de futuro”; visualizaciones y expectativas, que al momento de vivenciarse producen liberación de sustancias, dejando memorias psicofísicas por medio de activaciones que operarán como facilitaciones de posteriores respuestas. Uno de los usos de la imaginería mental es el trabajo con pacientes oncológicos. El Dr. Simonton (1998) realiza tratamientos, estudios e investigaciones al respecto, postulando que el trabajo con las imágenes mentales colabora significativamente a la hora de restaurar la salud y de mantener una actitud positiva ante los desafíos; y estas técnicas son implementadas por el enfoque PNIE a nivel de la cínica en
  • 46. 46 oncología y en otras patologías. (Dubourdieu, 2008) En esta línea, resultarían útiles más investigaciones que demuestren científicamente el potencial de la imaginería mental para fortalecer el sistema inmune a través de los sueños lúcidos. En relación a lo anterior, algunos autores como Waggoner y LaBerge consideran que se podría utilizar al sueño lúcido como forma de motivarse a la hora de lograr ciertas metas. No sólo es motivante poder experimentar los resultados esperados, sino que también se fortalece el locus de control interno, ya que cada conducta realizada en un sueño lúcido depende únicamente del esfuerzo del soñante. En los sueños lúcidos se puede expandir la creencia que tiene un individuo sobre su propio potencial, ya que no existen riesgos al poner a prueba nuevos comportamientos, incrementando así la confianza en sí mismo. Basándose en el hecho que mientras más se experimenta el ensayo mental de una destreza más influye en la actuación real, LaBerge (1990) postula que los sueños lúcidos serían especialmente útiles a la hora de aprender y practicar habilidades. Si se sueña el entrenamiento y la práctica de determinada habilidad, el cuerpo y el cerebro van adquiriendo mayor experiencia debido al fortalecimiento de los circuitos neuronales específicos de la habilidad en práctica, a pesar de que el cuerpo físico no realice los movimientos debido a la parálisis del sueño REM. Incluso los deportistas podrían entrenar movimientos o habilidades para las cuales sus cuerpos aún no se encuentran preparados, aprontando los modelos mentales del movimiento para cuando los músculos lo estén. Estos descubrimientos no sólo colaborarían con avances en el deporte, sino también con la rehabilitación física y en el tratamiento psicomotriz. Sería interesante investigar profundamente en estas áreas. Otro de los posibles aportes de los sueños lúcidos es en el estudio de la creatividad. La esencia de la misma, según LaBerge (1990), es la combinación de ideas o conceptos antiguos con nuevas formas y estipula que la alta creatividad es elusiva debido a que en general no se sabe cómo acceder a los estados mentales en que se producen únicas y útiles asociaciones de ideas.
  • 47. 47 Existen numerosas evidencias del poder creativo de los sueños. El premio Nobel Loewi, quien demostrara que las sustancias químicas colaboran en la transmisión de la información neuronal, logró llegar a este descubrimiento mediante un sueño. Stevenson, autor de la famosa novela Dr. Jekyll y Mr. Hyde, declaró obtener sus ideas del mundo onírico. (Fluchaire, 1994) Hobson (2007) considera que de los sueños surgen nuevas combinaciones de ideas, conceptos y elementos, favoreciendo la creatividad. LaBerge (1990) sostiene que al soñar lúcido, no solo el soñante tiene más capacidad de recordar los sueños, sino que también tiene la capacidad de dirigir su atención a los aspectos que más le interesen del mismo, favoreciendo también el proceso creativo. Otra posible utilidad brindada por la capacidad de soñar lúcido, sería la que propone Waggoner (2009) de utilizar los sueños para aprender y entrenar nuevas respuestas adaptativas a los conflictos de la vida de vigilia y onírica. Promueve el autocontrol como forma de resolver los conflictos oníricos, evitando manipular al sueño de forma “mágica”, estimulando la acción creativa y responsable, que pueda por tanto, ser utilizada en la vigilia. Por ejemplo, en vez de hacer desaparecer al perseguidor, o huir del sueño despertándose, el individuo puede encarar el conflicto entablando un diálogo o una acción creativa, haciéndose responsable de la acción. Así, se fomenta la actitud de apertura y de resolución hacia los conflictos, promoviendo el diálogo con toda aquella figura o situación complicada o agresiva. LaBerge (1990) considera saludable dar respuestas adaptativas a los obstáculos oníricos, ya que esto funcionaría como aprendizaje a la hora de enfrentar los obstáculos en la vigilia. Por otro lado, los sueños pueden ser en alguna ocasión experiencias de pánico y desesperación. Las pesadillas son sueños que se componen de imágenes y sensaciones desagradables, con emociones asociadas al miedo. LaBerge (1990) explica que en los sueños todas las expectativas, deseos, intenciones y preconceptos condicionan la experiencia onírica y es por esto que el individuo vivencia situaciones temidas, ya sean recuerdos o fantasías. Como se mencionó anteriormente, dada la
  • 48. 48 activación de los sistemas motores, la actualización de los instintos, la falta de orientación y la frecuencia de la ansiedad en los sueños, es esperable que las pesadillas sean un tipo de sueño común. (Hobson, 2007) Puede suceder que durante un sueño lúcido (o pesadilla lúcida), pareciera que el individuo desea vivenciar aquello que más teme como forma de prepararse ante ello, o para integrar las emociones o consecuencias de lo vivenciado. (Waggoner, 2009) Muchas veces ocurre que aquello a lo que se le teme conscientemente de que suceda, termina sucediendo. El hecho de ser consciente del onirismo, no necesariamente quita realismo a la vivencia y es por esto que varios soñadores, cuando descubren que su experiencia terrorífica se está dando durante un sueño, eligen despertarse a voluntad. LaBerge (1990) y Waggoner (2009) recomiendan fuertemente que el soñador no se despierte, sino que intente resolver el conflicto de forma. Algunos estudios mencionados por LaBerge (1990), sugieren que entre un tercio y la mitad de los adultos sufren de pesadillas ocasionales. Existen factores que correlacionan la presencia de dichos fenómenos oníricos, con algunas enfermedades, con el distrés, con relaciones conflictivas y eventos de tipo traumático. Estos últimos pueden generar pesadillas recurrentes, como ocurre con los soldados de guerra. Continuando con LaBerge (1990), es importante atender a la actitud del soñador que sufre de pesadillas para poder precisar en el tratamiento de las mismas. Propone que una aproximación paulatina y progresiva a la situación temida es necesaria para que el individuo aprenda experimentalmente que no debe temer a dicha situación. A este método puede sumarse el incremento en la autoconfianza y el conocimiento del origen de las ansiedades, si el mismo no está claro. Propone que las pesadillas son el resultado de reacciones de inadaptación, ya que la ansiedad indica el fracaso al responder de forma efectiva a la situación onírica. Dicha emoción aparece cuando el
  • 49. 49 individuo evalúa, ya sea consciente o inconscientemente que no tiene adquirido un comportamiento que le permita salir airoso de la situación ansiógena. A las pesadillas se le pueden sumar las experiencias de parálisis del sueño REM, en las cuales el individuo despierta para descubrir que se encuentra paralizado, pudiendo mover solamente sus ojos. Esta situación puede aparecer con alucinaciones, palpitaciones, dificultad a la hora de respirar y zumbidos en los oídos. Muchas veces el individuo entra en pánico, sintiendo mucha ansiedad, sensación de peligro y pensamientos persecutorios. Waggoner (2009) y LaBerge (1990) condicen con que lo mejor en estas situaciones es relajarse, sabiendo que es una experiencia que puede ocurrir de vez en cuando y que termina tan pronto como comenzó. Incluso, ambos consideran la parálisis del sueño REM como un terreno propicio a la hora de comenzar un nuevo sueño lúcido, ya que la mente está despierta pero el cuerpo sigue atado a los mecanismos REM. Si el individuo logra que la mente se duerma sin perder la conciencia antes que el cuerpo se despierte, comenzará a soñar. Esta técnica de crear sueños lúcidos se llama WILD (Wake Induced Lucid Dream, en español: sueño lúcido generado desde la vigilia). Como se ha visto a lo largo de este capítulo, el fenómeno del sueño lúcido es importante, no sólo por ofrecer una metodología de estudio única, o por facilitar el estudio de los sueños y la conciencia, sino también por sus potencialidades.
  • 50. 50 Capítulo VI – CONCLUSIONES En la presente memoria de grado se realizó un acercamiento al estudio del sueño lúcido desde una perspectiva integrativa. La intención es ampliar el conocimiento de este fenómeno y señalar su posible utilidad para potenciar procesos de Salud y motivar investigaciones científicas en las diversas áreas propuestas a explorar, como por ejemplo: potenciar el entrenamiento físico, tratamientos psicomotrices, crear mapas de relación psique-soma, colaborar con el estudio del cerebro-mente, y principalmente, como se mencionó anteriormente, como forma de potenciar la Salud. Para esto se realizó un acercamiento a distintas teorías y conocimientos relevantes al tema, apoyándose en autores especializados en el estudio del sueño y el sueño lúcido, de los que se nutre la perspectiva PNIE. Se intentó integrar el aporte de los distintos autores, así como indicar puntos de desacuerdo entre los mismos, para aproximarse a un fenómeno recientemente demostrado con alto potencial. En primer lugar, se planteó la importancia del estudio del sueño y los sueños para la humanidad desde una perspectiva integrativa. Como se pudo ver, el sueño y los sueños marcan la historia de la especie humana, condicionando su desarrollo a lo largo de la historia; en el caso del sueño dictando los ciclos de actividad, generando renovación y descanso en los individuos, creando la necesidad de refugiarse y secretando hormonas de crecimiento; en el caso de los sueños, brindando vivencias que marcaron a sociedades enteras, dotaron de sentido y sin sentido al arte, la ciencia, llegando a influir también en la política. Es necesario destacar que el estudio del dormir y el soñar es de vital importancia, no sólo por su aspecto histórico y cultural, sino también constituye una necesidad básica universal, que abarca procesos vitales en varios niveles del organismo. En el primer capítulo se presentó el marco referencial de esta memoria, considerando la PNIE un enfoque apropiado para el estudio del tema elegido ya que estudia a los fenómenos de forma
  • 51. 51 multidimensional e integrativa. Como se vio a lo largo de este trabajo, tanto el sueño, como los sueños, y especialmente el sueño lúcido, son fenómenos que comprometen a todo el organismo en sus distintos niveles. A su vez, se mencionaron los conocimientos actuales del proceso de dormir, descubiertos mayormente a partir del electroencefalograma, permitiendo el estudio de las distintas ondas cerebrales y su secuencia de presentación a lo largo del sueño. Es importante destacar que el mismo es un proceso fisiológico dinámico, que consta de distintas etapas características, pudiéndose dividir en 5 estadios (1, 2, 3, 4 y sueño REM). Es relevante presentar dichos conocimientos para poder acercarse al entendimiento del fenómeno onírico abordado en este trabajo. Con respecto al sueño REM, se sabe que la mayoría de los sueños ocurren durante este período, por lo que es relevante para este trabajo estudiar sus posibles funciones. Es en el segundo capítulo donde se presentaron diversos descubrimientos y teorías relacionadas a este estadio particular del sueño. Como se pudo ver, el sueño REM se vincula al entrenamiento de las conductas instintivas, a la termorregulación, a la consolidación de la memoria a largo plazo, al aprendizaje de habilidades motoras y específicas (como aprender un idioma), a la organización de la memoria, a la consolidación del sueño monofásico, y a la producción onírica. Todas estas experiencias fisiológicas repercuten en todos los sistemas y a su vez, aspectos de distintas dimensiones, repercutirán en el funcionamiento del sueño, tal como lo ha demostrado la PNIE dando cuenta que los cambios en el sistema nervioso, endócrino o inmune producen modificaciones en los demás sistemas. Luego de abordar el estudio del sueño y especialmente el sueño REM, se presentó en el tercer capítulo el paradigma cerebro-mente a través de Hobson (2004) y su modelo explicativo AIM. Así como Hobson (2004) une en su teoría aspectos neurofisiológicos y psicológicos, el paradigma
  • 52. 52 integrativo PNIE también resalta la integración entre estos aspectos, y comprende la existencia de tres estados de conciencia cardinales: el sueño, la vigilia, y los sueños. A lo largo del capítulo se explicó cómo las facultades mentales dependen del estado fisiológico del cerebro. A su vez, se plantea el modelo AIM con la intención de facilitar la comprensión del dinamismo de los estados cerebro-mentales, y sus características fundamentales en base a los tres factores cardinales: el nivel de activación cerebral, el origen de la información procesada y la modulación química del cerebro. Este aporte es fundamental a la hora de comprender las características del sueño lúcido y su explicación neuroquímica, ya que explica la dinámica única de los neurotransmisores durante dicho fenómeno, permitiendo entender cómo pueden darse procesos conscientes durante el sueño. En el cuarto capítulo de esta memoria se ahondó en el estudio de los sueños, integrando las concepciones de los autores expuestos. Se pudo ver a lo largo de este capítulo que los sueños son productos de diversos procesos en los cuales intervienen distintos sistemas del organismo: psicológico, biológico, socioambiental, ecológico, entre otros. Se mencionó cómo los esquemas, los recuerdos, las expectativas, las motivaciones, los miedos, los deseos y el ambiente del soñante influyen de alguna manera en la trama onírica. A su vez, se planteó la concepción de Hobson (2004), que estipula que el soñar es un síndrome mental orgánico sano que se da noche a noche, explicando neurofisiológicamente lo que sucede en el cerebro mientras se sueña. Se consideró también la postura de Villena Aragón (1996), en la cual plantea que se sueña para procesar información inconsciente y efectuar procesos de metabolización cerebral. Este capítulo también abarcó el estudio de las características de los sueños, siendo algunas de estas la confabulación, la hiperasociación, cambios en el sentido de orientación, la falta de habituación, la excentricidad, discontinuidad de la trama, entre otras. Luego se abordó la relación entre el sueño