La conferencia de Salamanca en 1994 promovió la educación para todos y capacitó escuelas para atender a todos los estudiantes, especialmente aquellos con necesidades educativas especiales. En 2001, la conferencia de Cochabamba recomendó fortalecer la integración de estudiantes especiales en escuelas regulares. Desde 2003, el gobierno peruano adoptó la educación inclusiva como política estatal, requiriendo que las escuelas cuenten con profesores calificados y infraestructura adecuada.