El Imperio Romano nació en la península itálica y se expandió a lo largo de 300 años desde un pequeño poblado hasta convertirse en un gran imperio. Su riqueza, un poderoso ejército y el control del comercio en el Mediterráneo fueron claves para su conquista de vastos territorios, enfrentándose principalmente a Cartago en las Guerras Púnicas. La leyenda fundacional de Roma habla de Rómulo y Remo, mientras que la realidad sugiere que diversos pueblos se unieron en torno a las siete colinas al sur del río Tíber para formar la ciudad.