La carta describe el Renacimiento como un florecimiento cultural en Florencia que buscaba recuperar los valores de la Antigüedad clásica a través de un esfuerzo por sintetizar la civilización grecorromana y cristiana. Esto se logró mediante la renovación del pensamiento filosófico y teológico a través del redescubrimiento de Platón y el humanismo. El documento analiza los orígenes del Renacimiento en Italia y su desarrollo posterior en el resto de Europa.