El Imperio Inca tenía una economía bien organizada basada en la agricultura, la ganadería y la artesanía. Los incas cultivaban una gran variedad de cultivos y criaban llamas, alpacas y vicuñas. También destacaban en la orfebrería, la alfarería y el tejido, usando materiales como el oro, la plata y la lana de auquénidos. El tributo al imperio se pagaba a través del trabajo comunitario en actividades como la agricultura, la construcción y la minería.