El teatro griego surgió de danzas y actuaciones religiosas en honor a Dionisos, evolucionando hasta convertirse en la principal forma de cultura griega en el siglo VI a.C. Los teatros griegos eran estructuras de madera móviles que luego se hicieron más estables de piedra, con una orquestra circular central y gradas semicirculares. El teatro romano derivó del griego pero tendió a ser más cerrado, usándose también para propaganda imperial. Ambos usaban máscaras y solo actores hombres aunque representaran roles femeninos.