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Emmanuel
Levinas
Filosofía del diálogo
El rostro del otro
Biografía
1906: Nace el 12 de enero, en Kaunas, Lituania, hijo de
Una familia judía burguesa, lo que marcará profundamente
Su obra. Según Lévinas, Lituania es el país en el que el
judaísmo conoció el desenvolvimiento espiritual más
elevado de Europa. Desde pequeño aprende el hebreo y estudia el
talmud. Hijo de Jehiel Lévinas y de Débora Gurvic, es el mayor de tres
hermanos: Boris (1909) y Aminadab (1913).
1914: Emigran a Karkhov, Ucrania debido a la primera guerra mundial,
donde vive la revolución bolchevique, que avanza por toda la región.
1920: Regresa a Lituania, donde su padre abre una librería, y allí
recibe la enseñanza media.
1923: Se traslada a Estrasburgo (Francia), donde estudia filosofía con
Blondel hasta 1927.
1927: conoce a Maurice Blanchot.
Durante su estadía en Friburgo cursa filosofía
con Husserl y Heiddeger.
1930: Publica su tesis de doctorado “Teoría de la
intuición en la Fenomenología de Husserl”, recibiendo
un Premio por el Instituto de Francia.
En el mismo año se casa con Margarita Levi.
1931: Se nacionaliza francés y durante 1931-32
asiste a los encuentros filosóficos de los sábados en
casa de Gabriel Marcel y es uno de los primeros
colaboradores de la revista Esprit, fundada por
Mounier.
Traduce al francés con G.Peiffer, “Las Meditaciones
Cartesianas”de Husserl, y “ Husserl y la
fenomenología”.
1932: “Publica Heidegger y la ontología”
1935: nace su hija Simona .
En Francia se dedica a la administración de
la Alianza israelita universal. Lee “La estrella
de la redención” de Rosenzweig, que le influye
como filósofo judío.
1939: Durante la segunda guerra mundial, el servicio militar lo
lleva de intérprete de ruso y alemán para los aliados.
1940: Cae prisionero y permanece durante toda la guerra en un
campo de concentración en Hannover, Alemania, Su condición
de militar francés lo salva del trato que recibieron otros judíos.
Lee a Hegel, Rousseau y otros. Durante ese período
prácticamente toda su familia que había quedado en Lituania es
masacrada por los nazis. Su esposa y su hija se salvan al
quedar escondidas en un monasterio en Orleáns.
1946: dirige La Alianza Israelita Universal de París y su
Escuela Normal Oriental, comenzando sus estudios del
Talmud guiado por M. Chouchani.
1947: publica “De la existencia al Existente” que comienza
a escribir durante el cautiverio.
En ese mismo año publica “El Tiempo y el Otro”, resultado de
cuatro conferencias que después de la guerra da en el
Colegio de Filosofía fundado por Jean Wahl.
Elabora una investigación de la relación del Yo en relación al
Otro, en su dimensión de temporalidad y trascendencia; no
es el hecho de un sujeto aislado y único sino que es la
trascendencia en la apertura hacia los otros, en una perspectiva
diacrónica.
1949: Muere su segunda hija Eliana y nace su hijo Miguel.
1957: Participa en los Coloquios de intelectuales judíos, organizados
por la sección francesa del Congreso judío mundial, a los que
asisten Jankelevitch, Levy-Valensi,
Halperin entre otros.
1961: Se traslada a Poitiers, como profesor de filosofía.
1967: Se traslada definitivamente a París, por ser nombrado
profesor en París-Nanterre
1973: Ocupa la cátedra de filosofía en la Sorbona.
1976: Imparte dos cursos en La Sorbona:
La muerte y el tiempo que son publicados en 1991. Y
Dios y la ontoteología , publicados en 1992
(Dios, La Muerte y El Tiempo) en 1993.
1984: Termina su vínculo como profesor honorario de La Sorbona.
Ese año muere su esposa.
1995: Lévinas muere el 25 de Diciembre.
Difundió la fenomenología alemana en Francia.
Consagragó su vida y su obra a la reconstrucción
del pensamiento ético después de la Segunda
Guerra Mundial.
Desarrolló su trabajo en Francia e Italia.
Se encuentra entre los grandes pensadores del siglo veinte.
Su pensamiento interpela tanto a los filósofos como a los teólogos.
Los autores rusos como Gógol, Lermontov, Tolstoy y sobre todo
Fiódor Dostoievski, con sus temáticas éticas y metafísicas
despiertan un gran interés en él.
Propone nueva visión de la relación social y ser consciente que
somos seres relacionales y que sin el otro no somos nada;
estaríamos vacíos.
Aportes:
Principales Obras
Primera Etapa 1928 a 1949
Etapa de formación, influencia fenomenológica
alemana de Husserl y Heidegger y el descubrimiento
del “otro”.
Edita sus tres primeras publicaciones importantes:
-La teoría de la intuición en la fenomenología de
Husserl (1930),
-De la existencia al existente (1947)
-Descubriendo la existencia, con Husserl y Heidegger
(1949).
Segunda Etapa 1951 a 1974
Proclama a la ética como la filosofía
primera
-¿Es fundamental la ontología? (1951)
-Totalidad e Infinito (1961)
- De otro modo que ser o más allá de la
esencia (1974)
Tercera Etapa 1976 a 1991
-La Muerte y el tiempo (1976)
-Entre nosotros, ensayos para pensar al otro
(1991)
¿Qué es el tiempo?, ¿Qué sabemos de la
muerte? La novedad de Lévinas
Es tratar estos temas y el de Dios desde una
perspectiva ética. Desde el rostro del otro. Es
trascendencia en la apertura hacia otros en una
perspectiva diacrónica, donde el tiempo adquiere
sentido.
La Filosofía del Diálogo
Una corriente filosófica cercana al personalismo la constituyen los
denominados “filósofos del diálogo”, un grupo de pensadores que
se centraron en el tema de la palabra, el diálogo y, sobre todo, la
relación entre las personas. No se les suele considerar
estrictamente personalistas, quizá porque se centran en un ámbito
muy específico, pero están muy cercanos a el personalismo y
tienen una estructura mental muy similar.
Han tenido el inmenso mérito de colaborar e introducir en el
ámbito de la reflexión histórica el tema de la relación interpersonal
con los diversos matices que comporta como la importancia de la
palabra, en el caso de Ebner, o del rostro en el de Lévinas. Su
influencia terminológica también ha sido importante.
Se considera a Ferdinand Ebner (1882-1931), maestro austriaco
católico, como el primer representante de la filosofía del diálogo.
También destacan Franz Rosenzweig (1886-1929), Emmanuel
Lévinas (1906-1995) y Martin Buber.
PENSAMIENTO
La filosofía de Levinas intenta constantemente romper con la
tradición filosófica de occidente y reivindicarse con la cultura judía
como fuente de inspiración.
Después de hacer un análisis de toda la filosofía, comienza a crear
una filosofía bastante original, dejando a un lado la ontología y
ocupandose más por la ética.
Al cambiar el rumbo de la filosofía que llevaba hasta el momento
comienza analizando el significado que Sócrates da a la filosofía:
“Amor a la Sabiduría” la cual Levinas dice que es una significación
errónea. Para él el significado es a la inversa, entendiéndola mas
bien así:
Sabiduría del amor al servicio del amor.
Porque lo que define al ser humano no es
el saber sino más bien el amor hacia los
demás (a el otro).
Observa que los filósofos occidentales habían creado una
filosofía preocupada por el ser (la esencia) que ignora al
otro (sujeto).
Olvidaron el valor de la persona, sus sentimientos, su
dignidad etc. Levinas advirtió que a causa de esta filosofía
habíamos conseguido más aspectos negativos que positivos.
Es decir, nos condujeron a una sociedad donde lo más
importante era el ser, el ego cartesiano y el
ensimismamiento.
Dicho de otra manera crearon un mundo con violencia,
egoísmo, individualismo, donde el que sobrevive es el más
fuerte, e ignoraron los aspectos básicos de carácter ético.
Haciendo un análisis de todo esto llegó a la conclusión que la
base de la violencia era el interés. Por lo cual convirtió el
interés en desinterés, es decir, salir de nuestro propio yo
egoísta y responderle a la llamada del otro.
Surge el término Alteridad.
Con su obra «Totalidad e Infinito». Nos
introduce en su pensamiento y nos da conocer la
ética.
Levinas, tomando como referencia la experiencia
que sufrió en la segunda guerra mundial y
siendo heredero de una tradición filosófica judía
propone una filosofía vivencial basada en el
Otro. Para él lo importante es crear una filosofía
que esté al servicio del hombre y no viceversa.
Busca romper todos los esquemas que miran al
ser humano encerrado en sí mismo (egoísmo)
que es lo que ha causado toda la violencia del
mismo.
Para Levinas "la idea de lo infinito supone la
separación del Mismo (yo) con respecto al Otro".
El Otro
Esta constitución del yo se hace por una vida
interior (interioridad) separada. El yo se
constituye a partir de la vida interior que él
llama psiquismo (palabra que significa tanto
"pensamiento" como "alma"), lugar en donde
se contempla la separación y donde ella se
manifiesta.
Es todo ser humano que está frente a mi
(mismo, yo), y que pide justicia. El otro no se
aparece, no se muestra, es invisible. No es un
yo que se mide por aproximación sino que es
absolutamente otro.
El otro responde a aquello que no soy yo, a
aquello que es anterior a mí y gracias a lo cual
yo soy quien soy. Es decir el otro me
constituye, si niego la presencia del otro niego
mi existencia.
La relación del otro con el yo se da a través
del lenguaje, el cual establece una profunda y
estrecha relación entre el lenguaje y la ética, el
lenguaje me llama a una relación que va más
allá de la pura comunicación de contenidos, el
lenguaje es la relación de responsabilidad
con el otro, relación ética.
También esta relación del otro con el mismo,
se da a través del rostro del otro. El otro
habla como rostro. Pero rostro no es el
semblante de la cara, sino que es la manera de
la presencia del otro, no es presencia visual
sino audible. No es mirarlo con los ojos de la
conciencia sino escucharlo con los oídos del
alma.
La epifanía del rostro como rostro, introduce
la humanidad.
El Lenguaje
Levinas. El rostro del otro:
Emmanuel Lévinas se pronuncia frente al ahí de Heidegger
considerando esta noción como un sinsentido en el hombre, el
ahí realmente no me soluciona nada, en cierta forma me hace
pasivo frente a la realidad y me lleva a la apreciación negativa
que el existencialismo presenta en gran parte de su propuesta.
Su pronunciamiento resulta interesante porque se vuelve
propositivo y el concepto que plantea del rostro del otro se
convierte en la conexión entre hombres que, a mi parecer le da
sentido a la existencia al asumirte como responsable del otro.
Este mundo no consiste en asumir, ante mi mirada, la figura de
un tema, el mostrarse como un conjunto de cualidades que
forman una imagen. Esta es una idea que se pretende poner en
claro: el rostro del otro destruye a cada momento y sobrepasa
la imagen plástica que deja en mi.
Una imagen, como en una foto, vive siempre en un contexto. El
rostro del otro tiene significado por sí, se impone más allá del
contexto físico y social: “el rostro es significación y significación
sin contexto”.
El otro no es un personaje en el contexto. El sentido del rostro
no consiste en la relación con cualquier cosa sino que es
sentido solamente por si. Tú eres tú. Al respecto comenta este
personalista: “se puede decir que el rostro no es visto. Eso es
aquello que no puede ser poseído por un pensamiento, es el
incontenible, te conduce más allá”[2]. Es así que este rostro del
otro sale del anonimato del ser, y de igual forma, hace salir de
ese anonimato. Esto porque la relación al rostro es una
cuestión ética. Cuando el rostro del otro sale a tu encuentro te
dice “tu no me matarás”. Ciertamente, a pesar de la
prohibición, puede estar ahí el asesino, pero la maldad del mal
aparecerá en el remordimiento de la conciencia del asesino.
Cuando el rostro del otro entra en nuestro mundo es como una
visita y, de esta forma, es también una responsabilidad, ese
rostro me mira y esto me impone una actitud ética, se trata del
pobre por el cuál yo puedo y debo todo. Es así que el rostro se
abstiene de la posesión, por lo que afirma Lévinas: “me habla y
me invita a una relación que no tiene medida común con un
poder que se ejercita aunque sea por el gozo o el
conocimiento”[3].
El rostro del que hablamos me envuelve y me pone en cuestión,
me hace inmediatamente responsable. Esta responsabilidad en
confrontación con el otro se configura en el pensamiento de
nuestro filósofo como la estructura originaria del sujeto. Desde
el inicio, ejemplifica Lévinas, el extraño que todavía no se ha
concebido ni tampoco dado a luz ya se tiene en brazos. En este
caso la responsabilidad que tengo con el otro llega hasta el
punto en el que yo deba sentirme responsable de la
responsabilidad de los otros. Esto conlleva también la
construcción de las distintas instituciones y del estado.
Pero es una realidad que aquel por quien soy responsable
puede llegar a ser un atacante devorador de un tercero, quien
también es mi otro. De esto último surge la necesidad de una
justicia.
La necesidad de esta justicia sustenta la necesidad de las
instituciones y el estado que protegen y defienden. Es en este
triángulo de relaciones se presenta el problema de la
interacción entre el segundo y el tercero. A la caridad con la
que se inicia se integra también esta preocupación de justicia y
por tanto la exigencia del estado y de la política, de esta forma
se puede afirmar que la justicia se vuelve más completa.
Extraido de: Levinas, Emmanuel, Totalidad e infinito, Ediciones Sígueme, España, 1987. 315 pp.
[1] Levinas, Emmanuel, Totalidad e infinito, Ediciones Sígueme, España, 1987, p.208
[2] Ibídem p. 21
[3] Ibídem p. 219
http://textosfil.blogspot.com/2010/03/emmanuel-levinas-se-pronuncia-frente-al.html
Levinas: Dios, la muerte y el tiempo:
La muerte
¿Qué sabemos de la muerte? La muerte es la interrupción de un
comportamiento, es la separación irremediable, es
descomposición, es la no respuesta. “Alguien que muere: un
rostro que se convierte en mascara. La expresión desaparece.
La experiencia de una muerte que no es la mía es la experiencia
de la muerte de alguien, uno que, de golpe, está más allá de los
procesos biológicos, que se relaciona conmigo en forma de
alguien”.1
La muerte del otro que muere me afecta en mi propia identidad
como responsable, el hecho de que me vea afectado por la
muerte del otro constituye mi relación con su muerte. La
muerte es partida, deceso, negatividad cuyo destino se
desconoce. “La muerte es la mortalidad exigida por la duración
del tiempo”.2
Levinas hace una relación con la muerte del prójimo y la mía, y nos
dice que la relación que hay es no saber sobre la muerte del otro, ni la
experiencia de esta muerte en su misma forma de anonadarse, ya
esta a su vez es una emoción, un movimiento, una inquietud en lo
desconocido. Es una inquietud que no es tematización, que no es
intencionalidad, es una inquietud que es refractiva a toda apariencia,
a todo aspecto fenoménico, como si la emoción atravesara la pregunta
hasta la agudeza de la muerte sin topar con nada material e
instituyera lo desconocido, no de forma puramente negativa, sino en
la proximidad sin conocimiento.
“Si no hay experiencia de la muerte, debe ponerse en tela de juicio la
interpretación de la muerte como intencionalidad […], el hecho de
que, dentro de esa relación, la asociación con la muerte se plantee
como interrogación ante los demás. Ante su desmesura, constituye el
punto donde buscamos la asociación entre la muerte y el tiempo […],
el ‘esse’ humano no es primordialmente ‘conatus’ sino rehén de los
demás”.3
Bibliografí: http://textosfil.blogspot.com/2010/11/emmanuel-levinas-dios-la-muerte-y-el.html
1. LEVINAS, Emmanuel, Dios, la muerte y el tiempo, Ed. Catedra, segunda edición, Madrid, 1998, pág. 23.
2. Ibídem, pág. 26.
3. Ibídem, pág. 32ss.
Frases para recapacitar
La vida es "amor a la vida", relación con contenidos que
no son mí ser, y sin embargo más queridos que mi ser:
pensar, comer, dormir, leer, trabajar, calentarse al sol.
Distintos de mi sustancia, pero constituyéndola, estos
contenidos conforman el premio de mi vida.
El existir puro es ataraxia, la felicidad es realización.
La muerte nunca es asumida. Viene.
Ser libre es construir un mundo en el que se pueda ser
libre.
Al emprender lo que he querido, he realizado muchas
cosas que no he querido: la obra surge entre los
deshechos del trabajo.
El punto de vista que tiene el pensamiento ético de Emmanuel
Levinas para el comportamiento del ser humano es enriquecedor
para la relación interpersonal, ya que en nuestra sociedad, debido
al individualismo, al materialismo, al hedonismo y al relativismo
ético nos hemos olvidado de que somos seres relacionales por
naturaleza.
Esto nos lleva a tomar conciencia que no estamos solos en este
mundo, existimos para ayudar al otro, y a cada persona que
necesita de nuestro servicio y de nuestra responsabilidad ante sus
necesidades.
En la constitución del mismo (yo) y en él, presencia del otro,
(para que haya una relación entre el yo y el otro), primero el yo
tiene que constituirse, construir su casa y ser un yo maduro o
adulto, porque solo así podrá responder al llamado del otro.
Es impresionante lo que hace la relación del yo-y-el-otro.
Sabiendo que el yo está encerrado en su egoísmo ¿cómo podrá
tener una relación con el otro? Luego el otro viene a romper la
totalidad egoísta en la que el yo está encerrado. También esta
relación es desigual, no es recíproca. El otro es primero ante el
yo, este último tiene que ocuparse y hacerse responsable del otro.
Conclusiones
Bibliografía:
Levinas, Emmanuel, Totalidad e infinito, Ediciones Sígueme,
España, 1987. 315 pp.
http://en.wikipedia.org/wiki/Emmanuel_Levinas
http://filosofiacontemporanea.wordpress.com/category/levinas/pag
e/2/
http://www.optionabull.com/Documents/in/Emmanuel_Levinas
Presentación realizada por Gerardo Viau, Guatemala 5/9/2012