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En Casa de Liboria
No todo ha de ser como tú quieres que sea. Pero es que casi desde que nací todos han
hecho, siempre, lo que yo he querido que hagan. Tal vez, de eso, hará mucho tiempo. Lo
cierto es que, aquí, tal parece que somos iguales. Lo que dije no es de mi creación. Lo
dije màs bien porque, desde pequeña, he aprendido a decir lo que yo pienso. Al menos
eso fue lo que mamà me dijo que dijera, cuando alguien como tú, no dejara hacer a los
demás lo que quisieran hacer. Pero, déjame ver: si tú dices que cada quien debiera decir
siempre lo que quiera decir; es porque de una u otra manera todos y todas, pretenden y
pretenderán decir lo que piensan. Lo que yo digo, es que cada quien, siempre, tendrá algo
que decir. Diferentes a lo que otros quieran decir. Ahora bien, creo yo, lo que se debiera
discutir no es tanto si podemos decir lo que queramos decir. El punto es que, yo quisiera
decir lo que pienso. Por muy irrelevante que pudiera ser.
Cada quien como que tenemos por decir, a manera de ejemplo, que el mundo y las cosas
en él; no han sido ni serán otra cosa que lo que cada quien observamos fuera de nosotros.
Como eso de entender, por ejemplo, que lo que està fuera de nuestro ser, es lo que explica
la razón de ser del mundo y de quienes vivimos en él. No creo que la cosa sea tan simple.
Si miramos el mar, por ejemplo, no veremos sino agua salada por todas partes. Bueno, lo
de salada es del imaginario. Porque, el solo hecho de ver el agua del mar, no le dice a una
si el agua que està mirando es salada o dulce.
Es como lo que tiene que ver con el modo de ser de las personas. Yo pudiera imaginarme
que quien està enfrente. O a mi lado derecho, pueda ser que es un sabio que ha
experimentado la razón de ser del universo. Que ha formulado matemáticamente un
modelo que nos permitiría entender que pasó antes de nosotros haber nacido. Y en esto,
la historia, puede dar fe de lo que estoy diciendo. Porque, insisto, lo que está fuera de
nosotros es lo otro que acaba de componer el rompecabezas. Si yo dijera que quienes
vivieron antes eran personas que no podrían saber, en su momento, lo que iría a surgir
con el paso del tiempo. Entonces estaría en una posición muy complicada, si fuera
transportada desde ese lejano tiempo, al tiempo de ahora, el que estamos viviendo. No
sabría, por ejemplo, porque las personas nos comunicamos de una manera diferente a la
que ellos utilizaban para comunicarse.
Pero lo màs importante, aún, es saber establecer las rutinas. La vida, siempre, ha sido eso.
Puras rutinas. Es decir que vivimos la vida a partir de entender que el hecho de yo hablar
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y el hecho de hablar los otros, no es otra cosa que repetir, en el tiempo, lo que otros han
hecho antes. Si yo aprendí a hablar de la sicología, es porque, antes que yo hablara de
eso, ya otros lo habían hecho. De lo contrario no tendría razón de ser lo que se ha dado
en llamar teoría del conocimiento. Por donde tu mires, siempre ha habido y siempre habrá
quien habla y dice lio que otros han dicho. Es decir que, ciencia y camino hacia la ciencia
como que son frases que se complementan. De nada podría servir lo ciencia si, antes y
después, no hubiera existido y no podría existir a futuro la noción de lo que es la ciencia
en sí. Como que, en cada memoria de cada sujeto, será posible encontrar la verdad o la
no verdad. Esto para decirlo de esa manera y no decir de manera directa la palabra
mentira.
Si lo que, en el pasado, fuera condición necesaria para entender el presente; podríamos
decir, entonces, que no pudo haber pasado, sino concepto del pasado. Es como cuando,
aquí y ahora, nos diéramos a la tarea de entender e interpretar lo que fuimos antes como
humanidad entera. Quiero decir que, el concepto de humanidad, es tal en razón a que la
humanidad ha trascendido como verdad, lo que somos cada quien como individualidad.
Pero lo màs tenaz, seguirá siendo el entendido de las contradicciones. Si tú, por ejemplo,
insistieras en que yo solo puedo decir lo que tú quieras que yo diga; serìa tanto como
pretender que la política, siempre será una mera réplica de lo que antes de nosotros se
consideraría la manera de dirigir a los otros, menos a quien aplica ese concepto de lo que
es política. Por eso es que no todos podríamos ser lo que quisiéramos ser un momento
determinado del tránsito de la humanidad por lo que hoy conocemos como exterioridad.
O como la ligadura que tendría que existir siempre entre lo que viene de tiempo atrás y
lo que somos ahora.
Míralo de la siguiente manera: las guerras siempre han sido acciones mediante las cuales,
en cada periodo de tiempo, se exacerban, porque quienes lo hacen han pretendido
redefinir el curso de la historia. Toda guerra ha sido, siempre, originada en la
insatisfacción respecto a lo que se vive en ese contexto. Nadie ha promovido las guerras;
sin antes tener una condicionalidad que lo remite a proponer e imponer lo que pueda haber
sido su entendido de condicionalidad. Se diría que, así interpretado lo que estoy diciendo,
no tendría nada que ver con el concepto de progreso. Como si la condicionalidad primera
tuviera que ser una opción de angustia perenne. Como si, al fomentar y hacer la guerra,
se estuviese, necesariamente, pensando en la imposición de esa condicionalidad.
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Entendiendo, por esta vìa, que no podría haber habido una noción de ella (la guerra) si no
se relaciona con quien o quienes han prefigurado esa condicionalidad. Siendo asì,
entonces, la política se configura y reconfigura, a partir de promover la acción de guerra,
tratando de que su condicionalidad sea la única posible de considerar como válida.
Pero volvamos a lo que decíamos antes. No todo lo que tú piensas tiene que ser pensado
por quienes están por fuera de lo que tú eres. Bien sea como persona o, simplemente,
como una figura que ha sido cosificada. Volveríamos al mismo punto de partida. Lo que
tú dices no es otra cosa que negar el hecho que cada quien es cada quien. Si todo fuera
como tú dices, no habría ni siquiera aproximación a ese tipo de expresión. Serìa, màs
bien, decir que cada quien no es cada quien, comoquiera que lo que somos no es
patrimonio construido por cada uno. Por el contario, cada uno, se ha aprovechado de lo
que fueron en el pasado los otros. Como si la individualidad no hubiese existido antes de
existir nosotros. Entonces, estaríamos hablando en términos de la condicionalidad, como
si esta fuere simplemente una expresión que nos ha sido cedida por parte de quienes antes
fueron.
Si cada quien, entonces, no es cada quien, estaríamos adportas de una condicionalidad
asimilada al concepto de omnipresencia. Entonces, lo que tú dices, no podría ser aceptado
como fundamentación de lo que cada quien es. O lo que, cada quien, pudiera llegar a ser.
No serìa otra cosa que dejar pasar la vida, sin entenderla. Sin estar en ella como sujetos
actuantes. Dueños de sí a cada paso de lo que la vida nos ha ido dando. Lo que sí es
plenamente claro es que el entendido de condicionalidad siempre estará del lado de unas
determinadas pautas y unos determinados referentes que han sido previamente entendidos
y aplicadas.
Lo que tú has dicho, hasta ahora, es puro concepto inapropiado al momento de pretender
explicar lo que nunca podrá ser explicado. Porque, con lo que propones, estaríamos
inmersos en una especie de logotipo del absolutismo personal. Y esto, de por sí, serìa puro
juego mendaz. En donde quienes existimos por fuera de lo que tú eres, no seríamos otra
cosa que la vida codificada o cosificada. Siendo este último término mucho màs
apropiado, pues daría cuenta de lo que tú has pretendido siempre. Es decir exhibir tu
entendido de condicionalidad a partir de la absorción de lo que no te sea de beneficio.
Como cuando, a manera de ejemplo, las opciones totalitarias se imponen por la vìa de
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establecer la guerra como única opción posible de entender y configurar en cada periodo
de tiempo.
Es tanto asì, que cuando tú entraras en la casa de Marlèn, sin avisar. Pretendiendo
establecer relación con ella, sin que ella quisiera. Simplemente, te entiendo, porque lo
tuyo tiene tanto valor que no fuera necesario establecer condiciones diferentes. Que,
cuando colocaste tus valores por encima de los de ella, simplemente estabas denotando
que, en la vida, cada quien nunca puede ser cada quien, al margen de lo que tu previamente
has establecido como condicionantes.
Es como si la teoría freudiana del ser no tuviera cabida. Como si la individualidad tuviese
que subsumirse en lo que tu previamente has establecido como verdad o verdades. No
habría, pues, lugar a entender que la dinámica del tiempo y de la vida fuera tal en razón a
que, tiempo y vida, conlleva al paralelismo propio de las líneas que la vida depara, en el
tiempo.
No màs ayer conversaba con Raquel Mira. Ella decía conocerte desde lo inmemorial. Es
decir el registro aquel de la memoria sin principio y sin fin. Te invitaría a que lo
miráramos de la siguiente manera: en resumen, tiempo, vida y memoria son tales en razón
a que tienen expresión concreta. Y esta expresión, no podría ser de otra manera, sino en
la realización convergente a la individualidad. Querría decir que “el yo supremo”, es tal
si miramos la vida como expresión totalitaria de quien, previamente, ha establecido unos
condicionantes absolutos. Esto es lo que pasa, cuando se tiene un concepto acerca de la
historia, ligado al aprovechamiento que ese “yo supremo” convalida. Y, en mi concepto,
“el yo supremo”, podría ser un individuo único en el mundo o, también, una
colectivización impuesta por la vìa de la guerra. En mi opinión, asì es como han surgido
los Estados que invocan su quehacer como requisito inmodificable para la dominación.
Recuerdo cuando tú me dijiste, el día ese en que te conocí, que “los condicionantes operan
como yugo. Y es necesario que asì sea. ¿Qué serìa de la historia si, a cada paso, cada
quien quisiera ser cada quién?...simplemente la anarquía. Nunca ha existido ni podría
existir una noción de vida y de organización social. Cualquiera que sea el periodo
histórico, éste será asì, siempre y cuando la condicionalidad sea punto de comienzo para
la existencia civilizada de los seres. Siendo asì, entonces, la humanidad no ha sido ni será
otra cosa que la imposición de unos valores sobre otros. Los valores no son algo etéreo.
Son y siempre serán, la condensación de atributos que quien dirige un determinado
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proceso; siempre ha tenido y tendrá preeminencia sobre aquellos que simplemente han
estado y estarán ahí para ser dirigidos….”
Y yo te decía: “…es que el punto no es ese. El punto es que la humanidad ha transitado a
partir de condicionantes que evolucionan. Nunca ha habido, en el tiempo, condicionantes
absolutos y eternos. De esto da cuenta la cultura. Ésta ha cuajado en el tiempo, por lo
mismo de la divergencia. Si todos fuéramos, simplemente, sujetos sin mirada propia,
estaríamos en el punto de comienzo. Es decir, cuando nuestra relación con la naturaleza,
no era otra cosa que estar condicionados a lo que ésta pudiera llegar a ser. Si esto fuera
asì, entonces, no habría, en el tiempo, posibilidades de desarrollar acciones de
transformación…Lo digo, inclusive, entendiendo que, a manera de ejemplo, las religiones
existen; porque, previamente han existido diversas opciones de interpretar la
manifestación de “un ser supremo”. Ahistòrico. Envolvente. Sin entender la dinámica
propia de la transformación autónoma del universo y de nosotros en él…”
Ya en casa, me daría a la tarea de reflexionar lo que ha sido mi relación con Ebroul
Castaño. Ese sujeto que ha convertido mi vida en puro dolor. Pura insania. Y, ya en el
reposo necesario, daría cuenta de lo mucho que he transitado. Con mis convicciones y
con mis afectos primarios. Ahora recuerdo, con màs énfasis, el tiempo aquel en que yo
andaba sola. Sin nadie que me impusiera un manual de comportamiento, pegado a
inamovible valores. Siendo, aún muy niña daría cuenta de la necesidad de las
redefiniciones. Por lo mismo, cuando mi familia, empezó a declarar el manifiesto del
autoritarismo como razón de ser de la vida; haría ruptura manifiesta. Cuando fuera
expulsada de casa, sentírìa profunda conmoción. Pero, asimismo, sentírìa que las
ilusiones y los imaginarios siempre serán de cada quien. Noexisten, me decía a mí misma,
imaginarios e ilusiones calcadas como recetas inanimadas. Màs bien, sabría entender los
cuadros relacionales, a partir de descifrar los códigos para ser una y no otra.
En verdad, este lunes, ha sido muy agitado. Desde la mañana, lograrìa entender que debía
hacer de este día, el día de la liberación mía y de la de los demás. Eso explica el hecho de
haber buscado a Clemente Izquierdo. Él es lo contrario a Ebroul. Con él, en pasado
cercano, iniciarìa el recorrido hacia desvertebrar las premoniciones. Recuerdo, cuando
niños, que íbamos juntos a la escuelita de la señora Epimenia. Allí aprenderíamos los
primeros trazos de la escritura y de su interpretación. Tan pronto crecimos, iríamos por
las calles divulgando todo lo que habíamos aprendido. Fue asì como conocería de la
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pulsión básica de la vida. Al principio no vería con claridad el horizonte de mi vida. Sólo
cuando Clemente se erigió en conversador amplio y libertario; pude enhebrar la versión
generosa de la cultura, como una construcción paso a paso. Viene a mi memoria,
justamente hoy, la reunión en que disertamos acerca de la condicionalidad de los sujetos.
De mi parte arriesgaría presentar mis propios conceptos. Nunca antes lo había hecho.
Diría yo: “…los sujetos son expresión de la autonomía propia. Ningún sujeto podría haber
existido, sin antes establecer una visión propia de las organizaciones sociales. Y, por esto
mismo, la idea del totalitarismo no es otra cosa que pretender que el àlter ego tendría que
subsumirse siempre en los condicionantes de quien ostenta poder a partir de la imposición
de lo suyo; bien sea por la vía impropia de promover la estulticia; o bien como acicate
para empoderar la guerra como razón de ser del desarrollo de la humanidad…”
Al encontrarme con Clemente, sentírìa profunda emoción. Un regocijo absoluto. Hacía
mucho tiempo no hablaba con él. Desde el día en que fuéramos a la caminata lúdica
promovida por Patricia Consuegra, la amiga de todos. Caminamos observando todo en
derredor. La magnificencia exhibida por todos los seres que revoloteaban ante nosotros.
Los colores diáfanos. El verde amorosamente estridente. El negro de envalentonado,
sugiriendo ser apreciado. El rojo punzante de algunas flores enhiestas. Que nos miraban.
Y que casi conversaban con todos. El piso mojado que daba la sensación de ser recíproco
de la evolución. Juagaríamos toda la tarde. Pintaríamos los mares en la corteza de los
árboles. Haríamos la trenza de los brazos anudados. Como si quisiéramos expresar el
tejido propio de la solidaridad y la ternura.
“…te percibo muy callado Clemente. ¿Qué te pasa?. No es algo trascendente, Valentierra.
Es màs un decaimiento transitorio. Me pasa a cada rato….¿…y qué has hecho en todo el
tiempo que dejamos de vernos?...de todo un poquito, como decía mi mamà
Heliodora…Fíjate que he conversado en varias ocasiones con Ebroul. Tú ya lo conoces.
Sus ínfulas de domador de seres humanos. Ahora le ha dado por escribir un tratado acerca
de la condicionalidad y los condicionantes. Ha desarrollado un entramado soportado en
la idea del totalitarismo, como valor inamovible. Tal vez, volviendo al principio socrático
relacionado con la razón de ser de los gobernantes. Se ha empecinado en entender la
figura del Leviatán de Hobbes; como valor imprescindible. Ha escrito que “…las personas
son como las cosas. Pueden ser movidas según el criterio propio de quienes han reunido
méritos para colocarse por encima de seres y cosas. Dice que, cuando se habla de
personas, como aproximación al entendido de humanidad e historia, cabría precisar que
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no todas las personas son como cosas. Habremos quienes, necesariamente, estamos por
encima de esa mera condición de existencia. Los roles son disímiles. La ignorancia es lo
común y corriente. Pero, el conocimiento, la ciencia y la holgura pristina, son patrimonio
de la minoría privilegiada. De aquellos que hemos logrado trascender lo corriente. La
historia nos muestra que nunca ha habido realizaciones dignas, transformadoras y sabias
a partir de los seres comunes y corrientes. Siempre, éstos, han tenido que hacer cesión de
su razón de ser, de su libertad a quienes, antes que ellos, hemos elaborado la teoría y
hemos dirigido la práctica de los procesos verdaderamente revulsivos…”
Me disculpas; pero nunca he creído que Ebroul pueda llegar a ser alguien con una
verdadera dimensión teórica, coherente. Lo suyo es màs envalentonamiento primario. Un
tejido de palabras superpuestas. Como cuando alguien tiene acceso a determinadas
expresiones tejidas por otros y las ligara una a una, pero sin ninguna opción manifiesta
de verdadera realización propia. No sé si te acuerdas del día que presentamos nuestras
notas a partir de descifrar e interpretar lo expresado por Freud, por Marcuse y por Husserl.
Lo que presentamos, en mi opinión, ha sido el escrito màs bien logrado que se haya visto.
No solo en nuestro entorno; sino también trascendiéndolo y proyectando un entendido de
teoría del conocimiento merecedora de ser tenida en cuenta en el día a día. Como cuando
escribimos”…el ser y la consciencia supone un entendido de las historia no enajenado.
Como proposición compleja que trasciende el libre albedrío circunstancial. La
condicionalidad tiene sentido en la medida que los seres van trascendiendo lo inmediato
de sí mismos. Somos, hemos sido y seremos, en el tiempo, sujetos de transformaciones
constantes. Nada será mañana, lo que es hoy. Siempre que hablamos de trascendencia,
estaremos transitando por el camino de las transformaciones. Hoy somos, pero mañana
seremos otra cosa. No en la ambivalencia propia de los escépticos. Por el contrario, en la
dialéctica de las confrontaciones. En esto, validamos la confrontación Hegel-Kant; como
expresión propia de que la Razón es, pero, al mismo tiempo no es. Es decir que, el
demiurgo platónico, necesariamente tendrá que ser transformado a partir del desarrollo
propio de las organizaciones; del ejercicio de la política y de la concreción de entes
necesarios al momento de orientar la actividad cotidiana. Lo nuestro no es, pues, simple
asimilación de lo que ya està dado. Es y será la propuesta de acciones transformadoras y
realmente posibles al momento de impulsar los procesos que son inherentes a esa
transformación…”
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Al despedirme de Clemente, sentírìa remolino envolvente. Había quedado absorta ante
sus palabras. Pero, en verdad, lo mío tendrá que ser diferente. Es decir proponerme a mí
misma ser yo en lo que soy y puedo llegar a ser. Hasta cierto punto, hoy, me dado cuenta
que mi universo de pasiones como que es otra cosa…”
El día sábado estaría todo el tiempo, buscando donde quedarme. La ruptura con mi familia
no le he podido asimilar. El viernes estuve vagando por Calle Perdomo. Ahí mismo en el
barrio en que nací. Y vendrían a mí los recuerdos tan necesarios para poder vivir la vida.
Me vería en mi infancia temprana. Mucho antes de conocer a Clemente. Y mucho màs
antes de conocer a a Ebroul. Alba Lucìa Bustamante, Como la añoro. Corriendo con ella
detrás de las luciérnagas. Como las atrapábamos y las metíamos en los frascos de
mermelada que quedaban libres en nuestras casas. Como navegué con ella a bordo de sus
sueños y de los míos. Como tropeleras con imaginarios dispuestos a volar por encima de
la tierra. O, al menos, de nuestro entorno inmediato. Como nos reíamos, tratando de
recordar a quien le dimos nuestro primer beso. Éramos niñas coquetas. Entornándole los
ojos a Mauricio, a Marlon, a William José…y muchos etcéteras. Cuando en navidad
machacábamos tapas de cerveza y gaseosa para luego enhebrarlas como cascabeles
primarios. Como peleábamos con Ericina Benjumea. La aprendiz de monja que nos hacía
fieros cuando entrábamos a la iglesia con nuestras blusas escotadas y sin manto en la
cabeza. O cuando, brincando lazo, con Exequiel y Jacinto, éstos se embelesaban mirando
nuestros nacientes pezoncitos. O cuando, para octubre, celebrábamos reinados de belleza.
Y que, casi siempre, quedaba yo como reina y ella como primera princesa; para la envidia
de las hermanas Luján, feas a màs no poder.
Hoy estoy aquí. Sola. Sentada en la misma banquita. La que siempre fuera compañera de
mis aflicciones. Como cuando peleaba con Argemiro Bohórquez, mi noviecito a quien
tanto amè.O cuando me sentaba a contar las estrellas en noches despejadas. Recuerdo que
me mareaba de tanto mirar hacia arriba. Pero lo de hoy es otra cosa. Estoy cansada de
vivir. Un no sé qué de ausencias. A pesar de amar tanto, nunca he sido amada, de verdad.
Como añoro el día que me fugué con Claudio Márquez. Nos fuimos cualquier día, dizque
a buscar aventuras. Empacaríamos los escasos trapos que teníamos. Logramos reunir
como dos mil pesos. Fuimos a parar a ciudad Pedroza. Dormimos en uno de los parques.
Cuando ya no teníamos dinero para comprar ni heleados, ni panes, ni ponqués…nos
cogería la lloradera. Recuerdo que un señor que transportaba arroz, se apersonaría de
nosotros. Nos ofreció chocolatico, queso y arepas en una de las cafeterías. Luego nos
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transportaría hasta la afueras de nuestra ciudad (Bermejal). A mí me dieron fuete a màs
no poder. A él, lo calvearon y no lo dejarían salir de casa, sino hasta una semana después.
Lo raro es que se nos olvidó que éramos novios. Todo el tiempo que estuvimos vagando,
ni se nos ocurrió besarnos, ni cogernos de las manos ni…nada de eso.
Por màs que he preguntado en diferentes barrios, no he podido encontrar una casa en
donde alquilen cuartos para mujer soltera. Esto, a pesar que he dicho que tengo trabajo
fijo. Que soy obrera en la fábrica de jabones “Mariposa Alegre”…No sé si es que no me
creen…o pensarán que soy “una cualquiera”, como llaman peyorativamente a las mujeres
que van por ahí, ofreciéndose….Son casi las seis de la tarde. No he probado bocado en
todo el día. Mis piernas ya no me responden. No pude màs. Me senté en una sillita a la
entrada de un restaurante. A pesar de lo delicioso que huele, no me aflora el apetito.
Siendo como las ocho de la noche empezaría a temblar de frío. No sé qué hacer. Lo cierto
es que a mi casa no vuelvo…Tampoco quiero ir donde Ebroul, ni donde Clemente. Me
da como pena molestarlos…qué dirán sus familias. A pesar que me conocen. Porque he
estado en muchas ocasiones. Inclusive he amanecido en las dos casas…cuando nos ha
atrapado el tiempo, discutiendo y escribiendo.
Despertaría como a las cinco de la mañana. Solo recuerdo cuando estuve sentada en la
sillita del restaurante. Y que empecé a desvariar”…Hola mami, ¿dormiste bien?... ¿…y
quién es esta?, me dije… ¿no me recuerdas?...soy Eumelia, la hija de Liboria la amiga de
doña Graciela. La que vive ahí en la esquinita de tu casa…Trata de recordar…Braulio y
yo estábamos dando una vueltecita por el parque. Y, de repente, te vimos sentada en esa
sillita tan pequeñita…y estabas tan dormida que ni siquiera despertaste cuando te
movimos…Decidiríamos que, lo mejor era traerte hasta aquí en la carretica que nos prestó
don Julián…el albañil…bueno, lo cierto es que ya despertaste. Mamà Liboria ya te ha
preparado un cafecito en leche con almojábanas…si te acuerdas que ella las hace como
nadie màs puede hacerlas…Bueno, gracias Eumelia. En verdad tengo hambre,”
Es otro lunes. Llevo aquí donde doña Liboria siete días. Lo raro es que no he salido. Me
la he pasado durmiendo…pero, ¿si será asì…? No mijita, no has estado sola…Don
Ebroul y don Clemente ya han venido tres veces…y la has pasado hablando con ellos…de
unas cosas raras que yo no entiendo…Que el ser es tal, porque no es ser en sí mismo; sino
que ha venido evolucionando a través del tempo. Que la lógica hegeliana es un tanto
superflua al momento de tratar de dilucidar, en sí, que es la historia. Que Norberto Bobbio
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se equivoca al tratar de presentar su teoría del estado como si fuese punto de llegada de
la evolución política…y del derecho constitucional en sí. Que, ni Mussolini, ni Hitler
fueron sujetos originales al proponer estructuras de partidos hegemónicos, apoyados en
la exacerbación de la estulticia de las masas. Que la noción aria de la perfección racial de
los alemanes; ya habría sido propuesta en tiempos de Sócrates. Que lo que pasa es que
Sócrates lo haría, a partir de un entendido de democracia un tanto piramidal. Pero que, en
sí, respetaba profundamente el ser en sí. Y el hecho de que cada quien es cada quien, al
momento de absorber los valores heredados de civilizaciones precedentes. Además, que
toda la estructura mental de la civilización occidental, cambiaría a partir de la teoría
copernicana acerca de la condicionalidad de la tierra respecto al sol. Que, entonces, al no
ser la tierra el centro del universo, se vendría al piso toda la estructura de la Iglesia
Católica. Y que, con mayor razón, a partir de las precisiones posteriores de Descartes, de
Isaac Newton y de Giordano Bruno. Y que, por extensión necesaria todo lo relacionado
con los totalitarismos y las guerras empezarían a ser replanteados. Que, inclusive, la
revolucionarizaciòn de la vida política- eclesiástica, daría cuenta del cuestionamiento del
poder de los papas. Que la teoría de Erasmo de Róterdam y de Campanela, irían abonando
el camino hacia la secularización. Y que, posteriormente, Lutero y Calvino sentarían con
mayor solidez conceptos como los de poder y gobernar. Que, eso del ser en sí, serìa mucho
màs entendible a partir de la teoría freudiana. No tanto en su teoría psicoanalítica; sino en
textos como “Malestar de la Cultura” y “Tótem y Tabú”…inclusive, mamita, entre el
señor Ebroul y el señor Clemente, se formaría una trifulca de padre y señor mío. Todo
por cuenta de eso de que siempre ha habido quienes son elegidos que han estado y estarán
por encima del común. Y, don Clemente, replicándole que eso de “los elegidos” es pura
versión impúdica de la historia de la humanidad. Que, tanto Hitler como Mussolini,
pretendieron ser herederos absolutos de la calidad y capacidad de la raza aria…bueno,
mijita, creo que ya te lo he dicho todo…”
Sinceramente no sé qué voy a hacer. Me ha vuelto ese remolino. Y para acabar de ajustar,
llevo quince días sin trabajar. Yo creería que ya, don Rosendo, me tiene la carta de
despido con justa causa. Bueno, pero lo que màs me afana es que sigo con la cantaleta de
que yo no soy yo. Como que me he metido en camisa de once varas. Con razón Eutiquio
Anzola se volvió loco. Yo recuerdo, cuando él participaba de nuestras conversaciones. Y,
sobre todo, cuando llegamos a la conclusión de que el mundo en si no es el mundo. Que
lo que llamamos mundo no es otra cosa que la versión minimizada de la teoría del
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universo. Y que, por lo tanto, mundo y universo se contradicen en sí. Pero, de todas
maneras, lo que yo sí debiera hacer es volver a la calle. Este encierro me està
matando…Hola Eumelia, cómo has estado? …pues mamita no sé qué pensar. Yo diría
que bien, como por no dejar…Te tengo que contar una cosita…imagínate que Bersariòn,
el novio de Rosalbina Rúa; estuvo preguntando por ti. Él como que sospecha que estás
aquí con mamà y yo… de esas cosas que una dice “…éste como que està enamorado es
de “Vale” y no de Rosalbinita…a mí me parece tan tierna…lástima que haya perdido su
ojito izquierdo…si te acuerdas? Estábamos jugando a los espadachines. Con esas varas
puntudas. Y, tan de malas, que Efraím le ensartó el ojito. Pérdida total….bueno mijita,
¿quieres màs juguito?...ah, imagínate que Pedronel Ampuero, también estuvo
preguntándome por ti…que don Rosendo te quiere mucho. Y que no se atrevería a
despedirte. Pero que, el maldito problema, es que Adriana Navarro, la gerente ya sabe
que no has vuelto a la fábrica hace un mes ya…no sé, creo que deberías animarte a
volver…si te despiden, algo podemos hacer…de hambre no te vas a morir,,,”
Qué lio en que estoy metida. Ya llevo casi dos meses de reclusión voluntaria. Pero es que
no me dan ganas de salir. Tampoco quiero que vuelvan por acá ni Ebroul, ni Clemente.
Les he cogido pereza a los dos. Màs que nada porque, este torbellino de ideas, como que
me da náuseas. Casi todas las noches me despierto asustada. Soñando con Sócrates
hablándole a los elegidos en Atenas. Tratando de persuadirlos de que ya es hora que se
decidan a gobernar…que la plebe està ansiosa de ser gobernada…y, màs que todo, me
asustaría verlo en esos espasmos producidos por ese brebaje maligno…después, soñando
con Hesíodo y su teoría acerca de la relación entre dioses y pueblo. En esa teoría suya
acerca de la verdad y la justicia. Como que me embolato en eso. Aunque, a decir verdad,
me pareciera una buena opción para entender la ciencia del derecho. De la relación de los
súbditos con los tribunales. Y, sobre todo, con el Tribunal Supremo. Donde están los
gobernadores avalados por los dioses…La noche del último jueves, soñé con Iván El
Terrible”. Qué manera de gobernar. Como si fuese dueño de esa inmensidad de país. Pero,
sinceramente, lo que habría de asustarme, serían esas masacres tan aterradoras. Miles de
personas muertas por el solo hecho de sospechar o, cuando màs, por el hecho de ser
disidentes respecto a su gobierno Yo bien le decía a Ebroul que su manera de ver el mundo
y la dominación en él, por parte de jerarquías absolutas. Sin dar lugar a una separación
plena entre tener el poder y realizar políticas participativas. Es decir, me reitero en lo que
ya he venido expresando, también, a Clemente,,,”
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Definitivamente, hoy, no me he podido mover de la cama. Qué pena con doña Liboria.
Solo me he levantado para ir al baño. Desearía, firmemente, que Eumelia y su mamà
pudieran acceder a otro tipo de vida. Yo sé bien que todo trabajo enaltece. Pero, también
sé, que estar toda una vida pegada al horno haciendo almojábanas, va deteriorando el
cuerpo. Por mucha salud que una tenga. Además, Eumelia, trabajando como pegabotones.
Con esos turnos tan largos, Además de lo mal remunerado. A pesar de todo lo que ha
pasado, sigo sin poder entender eso de la vida cotidiana como secuencia de realizaciones
en el día a día. A veces me detengo a pensar en eso del poder político y económico. De
las ideologías que comprimen los cerebros. Yo, siempre me he hecho la siguiente
reflexión:”…si somos itinerantes forzados a seguir la huella de quienes tienen poder
instrumental en cabeza. Sujetos que se han hecho al poder; por lo mismo que ya tenían el
poder económico. Como que me digo, a mí misma, la razón de ser de todo poder politico,
tendrá siempre una relación inequívoca con el poder económico, Tanto como decir que
lo uno va ligado a lo otro. Por màs que traten de disimularlo no pueden. Recuerdo, ahora,
ese ejercicio de simulación que hicimos el semestre pasado; cuando el instructor politico
nos pondría resolver un cuadro relacional hipotético. Siendo las variables los sujetos
poseedores de inmensas fortunas; quienes han estado a su servicio, encargados de
justificar la existencia de ese poder económico. Incluidas las personas y los colectivos
que ejercen el rol de intermediación. Y, de otra parte aquellos y aquellas que, simplemente
existen para trabajar como dependientes de quienes tienen ese poder económico. Según
el maestro tutor, nosotros tendríamos que modelar un cuadro relacional tendiente, tanto a
la reproducción del capital, por la vìa del trabajo remunerado; como también la relación
entre los asalariados con quienes ejercen la condición de intermediación; así como
también las perspectivas de desarrollo de acciones en la pretensión de rebelión ante esa
dominación.
Quien primero trataría de estructurar la modelación, fue Clemente. Desde su
interpretación, el desarrollo histórico de la sociedad siempre ha estado vinculado con la
profundización de esas contradicciones. Es decir, siempre ha habido sectores que, a pesar
de ser dominados, han desarrollado estrategias de confrontación, por la vìa de una
instrumentación guerrerista. Ahora bien, seguiría diciendo Clemente, el problema a
establecer hasta qué punto quienes han sido los desposeídos absolutos han estado en
condición de ejercer como punta de lanza en la confrontación hasta derrumbar el poder
preexistente. Y es aquí en donde entraría en baza la capacidad para crear organizaciones
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políticas y sociales. Esto, a su vez, supondría la existencia de sujetos en capacidad de
liderar este proceso, pero sin prescindir de quienes ejercerían como sujetos sensibles a
esos mensajes. Es decir, sujetos en capacidad de entender todo el proceso; asì tengan que
ceder parte de su autonomía. Lo que quiero decir, diría Clemente, es que las posibilidades
de confrontación a los detentadores del poder económico; como también a quienes fungen
como intermediarios a partir de la consolidación de estructuras políticas que han ejercido
como puntos de equilibrio. Esto no es otra cosa que figuras como los Estados y formas
de gobierno que se han ido modificando con el tiempo y como necesidad de adaptación a
determinados condicionantes…”
Lo que a mi màs me mortificaría, en ese entonces y aún ahora, es cierta debilidad
conceptual que no me permitiera entender todo el contexto del planteamiento, en este
caso, de Clemente…Ese ha sido el origen de mi permanente angustia…
Por parte de Ebroul, simplemente, plantearía lo que ha sido su teoría acerca de los sujetos
individualmente considerados. Diría, en su momento, “…lo que plantea Clemente no
tiene razón de ser. Por cuanto, quienes tendrían la condición de orientadores y
organizadores de los procesos de transformación, serían aquellos sujetos “elegidos”.
Como entendiendo que, no ha lugar a que “la plebe”” ejerza como organización social de
revolucionarizaciòn de las condiciones de dominación existentes. Es decir, quienes
pudieran actuar desde la base en los procesos, nunca podrían compararse o asimilarse a
sus dirigentes. La predisposición al ejercicio de dirigir, no estará dada nunca en aquellos
que, simplemente, están ahí en la base, para ser organizados y dirigidos. Es algo asì como
entender que la “condicionalidad” no puede entenderse como que los desarrapados, por
si mismos, pudieran ser artífices de su propia liberación…”
Y sigo aquí como libélula perdida. En este cuarto que se ha convertido en refugio casi
insolente e inapropiado. He perdido mi razón de ser. Soy como ese “ser en sí” que, con el
tiempo, ha ido reduciendo su capacidad para realizar acciones vinculadas con cualquier
espíritu libertario. Ya es otra mañana. Pero me parece que es la misma de ayer. Como
que, mi pulsión, no alcanza a dimensionar la diferenciación en el tiempo. Como que, en
mí misma, me he ido convirtiendo en puro sujeto sin horizonte. No màs ayer, o antier, no
recuerdo; Eumelia me haría saber que Virginia Mazo, ha estado indagando por mí. Que
necesita comunicarse. Que, lo que habíamos acordado hace tres meses era que, entre
nosotras dos, avanzaríamos una propuesta relacionada con la modificación de los códigos
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que nos han acompañado durante casi toda nuestra vida. Eumelia, además, me diría que
ha estado muy extrañada. Por lo mismo que, casi todas mis amigas han venido realizando
indagaciones vinculadas con lo que se supone que es el ser en sí. Sin distinciones de
género. En lo personal, “Vale”, yo nunca he estado acostumbrada a ese tipo de
discusiones. Lo mío ha sido siempre un “estar ahí”. Inclusive, lo que soy como mujer no
ha sido otra cosa que estar en condición de sujeto sin mucho vuelo. No sé si te acuerdas
cuando estuve como novia de Belisario Congote. Por mucho tiempo me utilizó. Mamà
nunca sabría de mi entrega en cuerpo entero. Cuando quedé embarazada, siempre le oculté
la causa de mis mareos y mi indisposición general. Solo fue hasta que la doctora Eunice
me ofreciera la posibilidad de abortar; cuando entendería la necesidad de liberarme de ese
cuerpo extraño. Que estaba ahí en mi vientre, sin yo desearlo…
Y seguiría el remolino. Cada noche, dándole vuelta, en mis sueños, a ese término
“condicionalidad”. Y vuelven las imágenes. Muy reiterativo eso de mi infancia. Nopodría
precisar, en el tiempo, la noche aquella en la cual soñaría estando en condición de sujeto
de vuelo ampliado. Visitaría a Alcira Paniagua. Una niña que fuera mi cómplice desde
que teníamos seis añitos cada una. Pues sí que estábamos en el solarcito de su casa.
Mirando los brevos y los dos palitos de duraznos. Justo encima de uno de ellos viéramos
trepado a Juan Esteban Monsalve. Un niño casi de nuestra misma edad. Estaba
destruyendo lo niditos de las golondrinas. Cada huevito lo rompía en sus manos. Reía
como si estuviese loco. Yo lo increpaba para que no lo hiciera. Pero, él, seguiría con
frenesí que iría en aumento. Casi hasta gritar. Y nos diría “ustedes son solo mujeres; no
tienen por qué decirme lo que debo o no hacer…además tú, Alcira, no me vengas con
cuentos chivos…O quieres que le diga a tu mamà Eufrasia lo que hiciste el domingo
pasado con Jaime Huertas…él y tú dizque haciendo chichi. Te bajaste los calzones y él
sacaría su “coso” y tú se lo cogías y, él, te metía los dedos en tu “cosita”…
Alcira no hallaba que hacer. Se pondría la cara roja, como si sintiera vergüenza ante lo
que decía ese estúpido niño. De mi parte le gritaría a Juan Esteban:”…¿y qué hay de malo
en eso?. Todas las mujeres tenemos derecho a hacer lo que nos venga en gana con nuestros
cuerpos. Bájate de ahí chillón, sino quieres que yo te baje a pura piedra…”
Despertaría en media madrugada. Estaba acezando de rabia. Iría al baño. No podría orinar.
Me arda mucho mi vagina. Me la tocaría con los dedos…solo me saldría un líquido
amarillento y espeso. No sé por qué al palparme siento un inmenso dolor. Y al mirarme
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al espejo, al abrirme la paredes las veo enrojecidas…con mucha angustia volvería a la
cama…pero no pude volver a dormirme…Llegaría al cuarto doña Liboria, un tanto
extrañada, ya que no me había levantado, como todos los días, a desayunar…me atrevería
a comentarle lo que me estaba pasando…con mucha ternura me diría: “déjame ver
mamita…me examinaría…me diría: està como rara la situación. Lo cierto es que no veo
ninguna lesión…pero me preocupa esa inflamación…si quieres, mijita, le pido el favor a
la doctora Eunice para que te examine mejor, a ver qué es lo que està pasando…”
“…Aquí entre nosotras, “Vale”, dime la verdad¿…te has estado hurgando ahí?...porque
no aprecio ninguna infección, ni lesión profunda; como pasa cuando una ha estado con
un hombre…No, doctora, sinceramente he estado aquí todo el tiempo. Solo han estado
conmigo doña Liboria y Eumelia…Creo que tú sabes que a una la agobia el deseo no
satisfecho…tal vez, en eso que llamamos “duermevela”, casi de manera inconsciente, nos
tocamos ahí en donde se origina el placer. Y esto es lógico, ya que me dices que tuviste
flujo…por ahora dejemos la situación ahí…te recomendaría que no te toques…por algún
tiempo…”
Me dejaría pensando lo dicho por la doctora Eunice…¿ serìa que eso del sueño, cuando
Esteban le diría a Alcira, que él vio cuando Jaime Huertas la hurgaba…era yo quien me
estaba tocando?. Bueno, lo cierto es que hace muchísimo tiempo que no estoy con alguien.
Y, en verdad, si siento inmenso deseo de hacerlo…Recuerdo que, la última vez, fue con
Argemiro Polanco, uno de mis compañeros de trabajo…Qué noche esa…bailamos,
tomamos vino como si este se fuera a acabar y…, después, en su casa nos abrazaría la
pasión…En verdad qué éxtasis tan hermoso…
Hoy cumplo diez meses aquí encerrada. Ya casi se me olvidado como es la calle. Solo
recibiendo el sol en el solarcito…me he pasado casi todo el tiempo sola. En las noches
converso con doña Liboria y con Eumelia. Los únicos que saben que estoy aquí son
Clemente y Ebroul. De resto nadie màs…No màs anoche estuve releyendo algunos de
mis escritos, con las anotaciones de ellos dos. Y sigo como ausente. A decir verdad sigo
sin entender toda la trama alrededor del ser y la consciencia. Inclusive, hace algunos días,
le solicité a Eumelia que averiguara en la librería de la señora Alegría, por el texto “Asì
hablaba Zaratustra de Nietzsche. Cuando me lo entregó empecé a devorarlo. Y encontré,
en sus soliloquios frases como sin sentido…pero releyéndolas, entendería su lógica
interna. Como si, el vuelo del ser, estuviera relacionado con lo que hemos sido. Pero,
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asimismo, con lo que somos hoy. Vuelve a mí la discusión con Ebroul acerca de “los
elegidos”. Hasta cierto punto percibo envolvente remolino en mi cabeza. Aquí, en esta
casa, me han prestado ayuda que agradezco infinitamente. Pero me siento como
embadurnada por la angustia. Todo mi cuerpo està en permanente crisis. Ya ni siquiera
recuerdo mis valores. Como si hubiesen sido circunstánciales. Ahora que leo el texto de
Nietzsche, mi imaginario aparece como degradado. Como si mi vuelo como mujer y como
sujeto; bajara casi a ras de la tierra. En mis reminiscencias, permanentemente, recaban
acerca de lo que ha sido mi vida. Un escozor casi perenne. Y sigo como empozada en esa
brecha agreste. Cuando papá me arropaba con el manto de la impudicia. Sujeto vesánico.
Que me vejara de manera permanente. Recuerdo, sobre todo, esos días en que mamà
estaba por fuera. Él se acercaba al lecho de María Jacinta, mi hermana mayor, y al mío.
Se extasiaba mirándonos con absoluta lascivia. Recuerdo que nuestros pijamas se
pegaban a nuestros cuerpos. Acostumbrábamos no colocarnos ninguna ropa interior. Y
que, él, observaba como se nos marcaban los pezones y como, ahí abajo, se podían
adivinar los pliegues de nuestras vaginas. Mientras él se desvestía y nos mostraba su pene
erecto. Corrimos, tratando de salir del cuarto. Pero, él, cerraba la puerta y nos perseguía.
Y cuando llegaba hasta nosotras, nos rapaba los pijamas. Y quedaban expuestos nuestros
cuerpos al desnudo. Por màs que gritábamos nadie acudiría. Simplemente porque en la
casa no estábamos sino nosotras y él. Cierto día, la vejación, llegaría al extremo.
Amarraría a Jacinta en la baranda superior de su cama. Le abriría las piernas e introducía
su pene en su aberturita. Yo trataría de golpearlo para liberar a mi hermana; pero me
golpearía con el palo que servía de tranca para la puerta. Yo quedaría inconciente. Cuando
desperté, Jacinta lloraba de manera desgarradora. Su aberturita sangraba. Mis pezones
dolían como nunca después he sentido. Ahí, en mi bajo vientre, sentía un ardor absoluto…
Hoy es otro martes. Ya perdí la cuenta de cuantos màs habrían pasado. Estoy sentada en
la sillita que me servía de asiento. Todo mi cuerpo es puro temblor. Toda la sábana està
sucia. Como cuando un trapo, al secarse, queda con manchas. Todavía húmedas. Al oler
las manchas denotaría olor agrio. No sé si pasó lo que ya me había advertido la doctora
Ericina. Lo cierto es que soy puro fuego interior. Unas ganas enormes de tener sexo con
cualquier hombre. Menos Ebroul, ni Clemente. Nunca los he deseado. Siempre me han
parecido sujetos de cuerpo liso, sin ninguna expresión que provoquen algún deseo. Han
sido para mí solo como tutores medianos. Con mucha sabiduría; pero hasta ahí.
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Y empecé a sollozar. A tratar de imaginarme como suspiré en esos orgasmos provocados
por el movimiento de cuerpo que hiciera Argemiro. Sus contorsiones. Su entrar y salir.
Sus llegadas que sentía como si fuese un surtidor permanente de líquido
embriagante….definitivamente estoy enloqueciendo. Hoy no he probado bocado; a pesar
de la insistencia de Eumelia y de doña Liboria. Por un tiempo impreciso, quedaría
dormida. Pero seguiría soñando con los vejámenes de mi padre…
Hoy miércoles desperté màs calmada. Recordaría, de manera inmediata, una brechita de
sueño absolutamente hermoso. Me veía en el jardín de doña Esperanza Ricaurte. Al lado
de Maximina, mi amiga inolvidable. Jugábamos a perseguir a los colibríes. Estos, nos
miraban y nos hablaban. "..“hola niñas. ¿Qué es lo que tanto molestan. Acaso nunca
habían visto nuestros bellos colores?...Las invitamos a casa. Allí no màs. En ese
rinconcito. Donde està el viejo manzano. Mi pareja se llama Eumenia. Tan bella como yo
mismo…vengan, vengan. Y corríamos tras ellos. Llegadas al manzano, escuchábamos el
estruendo que hacían las risas de Eumenia y sus hijitos…Luego corríamos hasta la chocita
que habíamos fabricado desde noviembre pasado. Nos metíamos en ella. Allí estaban
Mogola María Y Natalia Eugenia, nuestras dos muñecas. Con vestidos floridos, hechos
por la mamà de Maximina. Nos quedaríamos dormidas no sé por cuanto tiempo. Y, al
despertar, ya nos estaban llamando para el desayuno. Ricos bizcochos horneados por la
señora Lucrecia Amèzquita. Todavía calienticos. Y decidiríamos ir hasta “Charco
Cristales”, un espejito de agua siempre fresco y limpio. Nos echamos al agua, asì vestidas
como estábamos. ..Luego, al palo de guayabas. Con el tridente de don Júpiter Villabona,
las tumbábamos.. Verdes y maduras…hasta que Betsabé, una ruiseñora gigante empezaba
a echarnos cantaleta por lo atrevidas…y salíamos corriendo para el palo de mangos. Igual,
con el mismo tridentes, azotábamos los manguitos todavía biches…Y aparecía don
Lorenzo, un enorme búho, Restregándose los ojos. “Dejen dormir petaconas…nos las
quiero ver aquí. Y corríamos para el naranjo. Lo mismo, le dábamos fuete a los
cogollos…y aparecería Doña Venus, la lora que siempre permanecía allí…”Brinconas,
langarutas, se me van de aquí. ¿no ven que estoy alimentando a mis loritos?...y
terminábamos extenuadas. Ya eran como las tres de la tarde, Teníamos mucho sueño y
las tripas sonando, por el hambre….era verdad que no habíamos almorzado. Y nos
iríamos para la orillita del charco en donde habíamos dejado la canastica con las
empanadas y los refrescos que nos había empacado doña Fresia Tabares; la tía de mi
amiga…Ya buchonas de tanto comer; extendíamos las toallas…y a dormir se dijo.
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Llegarían las siete de la noche y nosotras todavía por ahí molestando…hasta que
ensordeceríamos con los gritos de Miguel José y de Miriam Amparo que ya nos estaban
buscando…”
Un viernes cualquiera llegaría Ifigenia Arjona. Eumelia había decidido traerla, porque
ella insistió que necesitaba hablar conmigo de manera urgente. Algo relacionado con
Argemiro. Éste andaba de la seca a la meca buscándome desde hacía un mes. Resulta que
necesitaba mi ayuda para que le diera una o dos clases de álgebra a uno de sus hijos.
Mauricio era el mayor. Melania era la niña, Una chicoria como de diez añitos. Pero
avispada hasta màs no poder. Era la líder en su colegio. De una inteligencia sorprendente.
En cambio, Mauricio, parecía negado para todo. Llevaba tres años sin poder aprobar su
segundo año de educación media. Pero, eso sí, de una holgura superlativa para la
solidaridad y la ternura. Lo llamaban “Afrodito”. Porque construía de pura memoria
cantos al amor y a la vida.
Me negaría a ayudarle a Mauricio. No quería saber nada que no fuera subsumirme en mis
propias elucubraciones. Ya empezaba a sentir absoluto cansancio de estar viviendo. Todo,
en mí se ira diluyendo. Desde que me despertaba, ya estaba añorando que llegara la noche
para tratar de dormir y localizar, en mis sueños, lo que había venido perdiendo. La noche
del tres de abril, sin que pudiera precisar año; me encontré alucinando. Un camino
demasiado angosto. Bordeando Rio Porvenir. Yo lo reconocería, ya que en tiempo muy
lejano, siendo una niña de tres añitos, fui con mamà Inocencia y con mi hermana Jacinta.
Recuerdo que nos bañamos las tres, siguiéndole la huella al hilito de agua. Ese día sabría
que mamà tenía en su pecho una enorme cicatriz. De esas que quedan en lo que pudo
haber sido la piel. Tanto asì que uno de sus senos había sido recortado. Tanto Jacinta
como yo sentiríamos espasmo doliente. Le preguntamos que le pudo haber pasado…Ella,
en medio de lágrimas y suspiros, nos contarìa que mi padre había quemado su pecho una
noche que llegara borracho, exigiéndole tener sexo. Cuando ella se negó; este bandido
empezó a golpearla. Y le lanzó un carbón encendido. Inmediatamente el pijama de mi
madre empezó a arder. Ella no tendría otra alternativa diferente a correr hasta el baño y
echarse agua…el proceso de sanación fue largo y doloroso. Êse sujeto no le permitía ir
hasta donde el médico. Ella tendría que hacerse las curaciones todos los días. Serìa el
tiempo aquel cuando mi tía Paternina estaría en casa reemplazando a mamà en la cocina
y los otros quehaceres de la casa…
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Otro domingo. Ayer sábado, Eumelia y doña Liboria estuvieron conmigo toda la tarde.
Doña Liboria preparó un almuerzo especial. Carne de cordero asada, arroz tigre y
ensalada de lechuga, tomate y cebolla cabezona. Después me ofrecieron vino. Las tres
tomamos bastante. A las nueve y media de la noche ya estábamos turulatas. Ya, siendo
hoy, volvieron mis penas a atosigarme el cerebro. Ya, entrada la tarde, vendría Valeria
Pantoja. Una amiga de Eumelia. Era una niña de escasos quince años. Muy bonita.
Quedaría sorprendida al ver sus ojos. De un gris liviano y profundo.. Estudia en el colegio
que queda como a tres cuadras de su casa. Eumelia le había dicho el lunes pasado que yo
le podría ayudar para superar algunas dificultades que tenía en álgebra y geometría. En
verdad, la dificultad era inmensa. Lo básico de la resolución de ecuaciones lineales y de
la interpretación de algunos problemas derivados de la Ley de Thales. Estaríamos casi
hasta las diez de la noche.
Me quedaría pensando en los ojos de Valeria. De su cuerpo alongado. En su majestuoso
cabello rubio….pero había en su expresión un deje de melancolía difícil de ocultar. Este
lunes, preguntaría a Eumelia si ella podría decirme algo relacionado con la niña Valeria.
Le diría “…màs que el álgebra y la geometría, intuyo que, existe, en su vivencia, la
necesidad de ayudarla…” Efectivamente, “Vale”, su familia vive en el barrio hace unos
cuatro años. Tiene un hermano mayor que ella, estudiante de ingeniería. Su papá se llama
Abel Pantoja y la mamà se llama Flora Valderrama…lo que yo he logrado averiguar es
que, antes, vivían en ciudad Vendimia. Como a trescientos kilómetros de nuestra ciudad.
Cierto día, preguntaría a doña Flora acerca de la vida cotidiana allá en Vendimia…pues
fíjate mijita que nosotros vivíamos a lo bien. Abel administraba una empresa distribuidora
de textiles. Nuestra casita era hermosa. Mi hijo Alonso Alfonso, un joven muy aplicado
en sus estudios. Y mi Valeria, muy dichosa con sus amiguitas que estudiaban con ella en
la escuelita eucarística…pero nunca hay felicitad completa, niña Eumelia. Cierto día me
daría cuenta que Abel tenía como amante a una muchacha mucho màs joven que él. Hija
del alcalde Anastasio Concreto…la niña (Ana Patricia), quedaría embarazada. La
obligaría a decir quien la había preñado… a puro golpe de lazo húmedo…dos días
después la obligaría a abortar de manera clandestina. Ese mismo día moriría Patricita…y,
a partir de ahí, se desataría la persecución en contra de Abel. Lo primero serìa obligar al
dueño de la distribuidora a despedirlo…Después atentaron contra Alonsito. Un día que
regresaba del colegio, lo abordarían unos sujetos extraños. Por lo menos no eran
habitantes de Vendimia. Lo acuchillarían…casi se nos muere Alfonsito…y no habría màs
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remedio que salir huyendo. Venderíamos la casita, a lo que llaman precio de huevo…con
lo recibido por la venta y la liquidación que le entregaron a Abel…llegaríamos aquí. Abel
conseguiría un trabajito como auxiliar contable en un almacén de cadena…Lo de Valerita,
se remonta a ese tiempo. Patricita era amiga de ella, a pesar de la diferencia de
edades…cuando murió se sentírìa destrozada. A pesar de su edad, Valerita siempre ha
sido muy inteligente y despierta…entendería toda la película. Con mayor razón, cuando
sus compañeritas de colegio le gritaban que “…por culpa de tu papá, murió Ana
Patricia…puro viejo violador…”
El miércoles estuvo acá Valeria, después de salir del colegio. Muy contenta. Logró pasar
las dos pruebas. Me trajo chocolatinas…sin expresar palabras que le dieran a conocer que
sabía lo que había pasado; le pregunté acerca de su familia…y si era feliz…Valerita me
diría que, a veces, se sentía angustiada…que recordaba mucho a las amigas que habían
quedado en Vendimia…que, aquí, casi no tenía amigas. Que su amigo màs cercano era
Miguel Elías, un joven de su mismo curso…que su mamà Flora no le permitía que él la
visitara en la casa…entonces se veían y conversaban en el parque central…” en verdad a
mí me gusta mucho Miguelito. Y creo que yo también le gusto a él…somos como novio
y novia. Sin embargo había un problema…Mariana Bermúdez, otra chica del curso, està
enamorada de él…a pesar que Miguel no le para bolas…Mariana, a veces, me insulta
cuando salimos del colegio. El mes pasado, un domingo en que él y yo estábamos
conversando y cogidos de la mano; Mariana se nos acercó y me halo el cabello…Yo me
puse a llorar…y salí corriendo para mi casa…Miguel me cometaria el lunes siguiente que
Mariana le dijo palabras muy groseras…que yo era una perra…que ella sabía que don
Abel era un viejo acosador de niñas…”
“…Quiero contarte algo “Vale”, hace un mes Miguel Elías me insinuó que tuviéramos
sexo…yo me confundí mucho…le diría que siguiéramos como novios…que yo lo amaba
mucho, pero no para llegar hasta allá…en mi interior recordaba lo que le había pasado a
una amiga de Vendimia…mi padre la preñó y, ella, moriría después que su familia le
indujo al aborto clandestino…Sin embargo, Miguel, insistiría tanto…me dijo que si no
estaba con él, era mejor que nos separáramos…yo no quería perderlo…le dije que me
dejara pensarlo…” ahí no hay nada que pensar Valeria…e un sí o un no…”. Le dije,
bueno, ¿pero dónde?...en casa de mi tía Bulgaria…ella llega muy tarde de trabajar y yo
tengo llaves…Quedaríamos en vernos el sábado. Yo le diría a mamà que había quedado
de estudiar con una compañerita del colegio…”bueno mijita, pero no te demores
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mucho…si llega tu papá y no te encuentra en casa…te castiga. Efectivamente nos vimos
ese sábado…No sé, Vale, pero creo que algo me està pasando…me fatigo por nada…y
he venido vomitando mucho…me puse a leer acerca de eso…y los síntomas son muy
parecidos a los que en esa enciclopedia explican…si mi familia llega a saberlo, mi papá
es capaz de matarme…y para acabar de ajustar, ya Miguel Elías no es el mismo
conmigo…se ha venido acercando mucho a Mariana. Diario conversa con ella…conmigo
nada…”
Este jueves me recuerda el día en que llegué a esta casa. Ya casi he perdido las calendas.
He llegado a creer que ya llevo muchos años en esta reclusión voluntaria. Viene a mí el
recuerdo de algunas historias de vida. No recuerdo, en preciso, cuanto tiempo hace que
Valeria estuvo acá conmigo. Ese mismo día había sido agredida por su papá Abel. Por
mucho que tratara de ocultar su embarazo; llegaría el momento en que no pudo màs. Ya
su vientre había crecido mucho. Vendría con Eumelia. El cuerpo de la niña estaba
lacerado. Su rostro era solo hematomas. Sus hermosos ojos, eran expresión de su dolor y
tristeza…Llegaría también la doctora Eunice. Después de examinarla, expresaría una
profunda preocupación. Palpando su vientre, diría que “…a pesar que el feto todavía està
vivo, percibo ciertas lesiones…en esto, mi experiencia no me falla…El asunto, ahora, es
¿qué vamos a hacer?...lo único que se me ocurre es hablar con el doctor William Wilson
Parapeto; el ginecólogo jefe del hospital. Podríamos salir con la niña en la
noche…conociendo como conozco al señor Abel, ya debe haber organizado un grupo de
búsqueda…en su mamà tampoco se puede confiar, ya que ella simplemente hace lo que
ese señor diga. Su hermano Alonso Alfonso, es apenas figura decorativa en su casa…solo
piensa terminar su carrera para largarse…”
Eumelia y su mamà Liboria acompañaron a la doctora Eunice y a la niña hasta el hospital.
Efectivamente, el doctor Parapeto confinaría lo dicho por Eunice. Además, diría que la
vida de Valerita corría riesgo si se dejaba avanzar el embarazo. Eunice y él, tomarían la
decisión de inducir el aborto. Le hablarían a la doctora Magnolia Zerda, la directora del
hospital. Con su autorización se haría la intervención. El feto ya tenía malformación en
su cabeza. Si hubiera vivido; solo serìa puro cuerpo sin capacidad de moverse…
“Ya Valerita lleva tres meses aquí conmigo, Eumelia y la señora Liboria. Sus
magulladuras empezarían a desaparecer, gracias al cuidado de Eunice y nosotras. Hemos
estado estudiando. Muy buena para entender el cálculo. Su fuerte es las técnicas de
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derivación y las integrales definidas. Pero lo que màs me satisface es su capacidad para
leer, entender y procesar la filosofía y la lingüística. Pasamos largas horas leyendo a
Wittgenstein, Kant, Hegel, Husserl, Sartre y Freud. Entre días dejábamos la lectura y el
análisis, para dedicarnos a conversar. Doña Liboria y Eumelia se sumaban,, sobre todo en
la noche, a nuestras habladurías. Recuerdo mucho la noche que doña Liboria nos contarìa
acerca de su niñez y adolescencia.
“…vivía con papá y mamà en ciudad Ambrosía. No fui buena para el estudio. Cuando
terminè mi básica primaria, mamà me internó en uno de los conventos para aprendices de
monja. Era un sitio muy frío, de techos altos. Con cuartos individuales; parecían
buhardillas. Éramos obligadas a ayunar. Màs que todo durante toda la cuaresma. Algunas
llevaban cilicios en sus cuerpos. Me haría amiga de Zoraida Buenaventura. En los baños
me mostraba las heridas en su cuerpo, como consecuencia del cilicio. Nunca se lo quitaba.
Yo le lavaba sus heridas. Todo esto al escondido, ya que la directora, Hermana Victoria,
no lo permitía. El reglamento era muy claro en ese sentido. Las heridas y los estigmas no
eran otra cosa que la mano de dios impulsando la santidad. Una noche, después de haber
cenado y antes que dieran las ocho de la noche para retirarnos a nuestros cuartos…estaba
yo caminando por uno de los zaguanes del edifico. Me pareciera muy raro que, uno de
los diáconos que prestaba el servicio de vigilar; se me acercara. En actitud sigilosa y
dubitativa. Me haría señas con sus manos. Yo no sabría interpretar que quería de mi…se
acercaría màs y me diría al oído ”..Liboria, acompáñame hasta el jardín B1…te quiero
mostrar algo…yo aceptaría. No vería nada malo en hacerlo. Ya allí, me diría que admiraba
mucho mi cuerpo. Que me había estado observando mientras me bañaba. Que le mostrara
màs de cerca las piernas y el pecho…que nunca había visto nada igual…simultáneamente
se levantaría el hábito…no llevaba calzoncillos. Y se cogió el miembro,
diciéndome”…mira Liboria como estoy. Tócamelo. Al ver que yo permanecía muda,
paralizada; se desnudaría del todo y empezaría a tratar de quitarme mi hábito…era tanto
el miedo que sentía que no atinaba a gritar, ni a correr. Él empezaría a tratar de
desnudarme…y yo seguiría allí, sin poder hablar ni moverme. Me tumbaría al piso; abriría
mis piernas y, como loco se frotaba el miembro contra mi sexo…el sofoco y el
miedo….no cesaba. Hasta que perdí el sentido…cuando desperté estaba ahí tirada en el
piso. Desnuda. Mis piernas estaban ensangrentadas…Hasta que llegó la Hermana
Angélica, la subdirectora…” qué haces ahí Liboria. Estás endiablada. Ven te presto otro
habito…mañana mismo hablaré con la Hermana Victoria…le diré lo que hiciste…mujer
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endemoniada…te vamos a regresar a tu casa sinvergüenza…dizque desnudarse en el
piso…quien sabe que màs hiciste…efectivamente, en la mañana, llamarían a mi
madre…y le diría”…llévese esa sinvergüenza no queremos que vuelva màs…es pura
diabla…verá que hace con ella…”
“, ya en casa, le contarìa a mamà lo que había pasado. Ella llamaría a la señora Abelarda,
una partera del barrio…”pues si señora Amatista esta niña ya està rota. Pero tuvo que
haber sido mucho el placer…quien lo hizo es uno de esos hombres de nervio duro y muy
largo…casi que le llega hasta el útero…y me huele que ya està preñada…Mamà me
echaría de la casa ese mismo día…fui a parar donde don Melchor y su esposa Virgen
Altagracia…quedaría con ellos casi tres semanas…un día, la señora Virgen, me daría un
bebedizo amargo, repugnante empezaría a sangrar mi vagina…después saldría de allí.
Con unos centavos que me diera don Melchor, viajaría hasta acá. El mismo día de mi
llegada me encontré a Querubín Mancera. Un muchacho que había conocido en un paseo
familiar…a pesar que no nos volveríamos a ver hasta el día de llegada; yo percibía que le
gustaba…él a mí también. Le contarìa todo lo que me había pasado…”tranquila Liborita.
Por qué no nos juntamos a vivir…tengo un empleo màs o menos estable y bien pago.
Vivo allí no màs; en barrio Portela…
…y asì fue. Una casita confortable. Esta misma donde estamos ahora…nacería Eumelita.
Querubín murió cuando la niña tenía cuatro añitos…yo me puse a trabajar como
mensajera en una agencia de finca raíz. Lograrìa hacerme a unos ahorritos…y con mi
comadre Venturiana Zúñiga, aprendería el oficio de las almojábanas…y hasta hoy. De
eso hemos vivido…en el tiempo que Eumelita estuvo desempleada, ella me ayudaba en
el horno y la distribución…cuando consiguió trabajito…contrataría a una muchacha de
por acá mismo…”
“…Observando a Valeria, mientras escuchaba la historia de doña Liboria, vería en ella
un extravío. Como si estuviese en otra parte. Sus ojos se aguaron…suspiraba. Vendría el
recuerdo, de cuando yo era una muchacha de su misma edad. Estaba en casa de mi tía
Italia Un solar inmenso. A mi lado Tania Velásquez; una compañera que había conocido
en la escuelita de doña Perfecta Rodríguez. Hacíamos las planas juntas. Yo iba a su casa
y ella a la mía. Gustábamos de bordear el río. Yendo hacia su nacimiento. Los domingos
vestíamos de gala. Admiraba mucho sus gruesas trenzas. Un cabello color
cobre…Jugábamos al hilo en las manos. Haciendo figuras. La flor de iraca; la escalera;
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la mariposa; el plato y la taza; el pájaro…tenía una gran capacidad para las florituras. Su
hermano Ascisclo era muy buen estudiante. Ya estaba en bachillerato. Quería mucho a
Tania. A mí me regalaba, cada nada, unas galleticas de avena. De un sabor increíbleme nte
delicioso…Juagaba con nosotras a las escondidas. Nos acompañaba a las caminatas que
programaba la señora Biafra Congo. Salíamos desde la cinco de la mañana. Se trataba de
seguir la huella del río, tratando de llegar hasta la desembocadura en Rio Grande. Cuando
estábamos a mitad de camino parábamos para desayunar. Cada quien llevaba su propio
fiambre. Sin embargo, Tania, Ascisclo y yo llevábamos en común. La noche anterior doña
Castalia nos preparaba tremendos sanduchez; arroz apanado; pandequezos; chocolatico y
jugos. Ya, de regreso, corríamos como locos cogidas de la mano…nos tirábamos al piso.
Armábamos picaitos de fútbol mixto. Arritoquieta Merlano era tremenda para driblar y
patear. Un físico emblemático…y que ternura de niña. Nos colocaba apodos a todos y
todas. A Tanía le puso la chapita de “porcelana”, por sus cachetes rosados. A mí me puso
“la lora”, por mi tendencia a hablar todo el tiempo. A Acisclo “Toni Curtis”, por su bella
cara…A Beatriz Anzola “medio metro” por lo pequeña y…asì. En una de nuestras
expediciones, Juvenal Benítez y Juan Andrés Metaute se extraviaron. Los encontrarían al
día siguiente…y como nos reíamos de ellos por lámparas y elevados..”
Seguiría observando a Valeria…cada vez màs aprensiva. “…Ricardo Madariaga, uno de
mis maestros de economía y sociología, me contarìa una vez acerca de sus aventuras
cuando chicorio. Acostumbraba apedrear a los gallinazos. Coorìa detrás de ellos…hasta
que un día por estar en esas, no diera cuenta de un hueco que había en el potrero…y
caería.. Fractura de pierna derecha…iba hasta Lago Cantor a coger de esos pececitos
ornamentales que pululaban. Se los llevaba para su casa y le diría a Sonia María, su
hermanita, que él les había pintado los colores…y que le decía a doña Bertha, cuando no
quería madrugar a estudiar”…es que la señorita Begonia no va hoy a la escuela porque se
murió el papá de sus amigos Claudio y Dorancè…en fin que, a toda hora se mantendría
en eso de tomar el pelo a cualquiera…”
A decir verdad, lo que màs me preocupa en este momento es la actitud absorta de Valeria.
No alcanzo a dimensionar su situación. Porque, bien sabido es que la niña està
atravesando por una situación muy complicada. Me gustaría hablar con ella. Pero tal
parece que no podría ser pronto. Por lo menos, en esta reunioncita que tenemos hoy; como
que todas nos hemos olvidado del tiempo. Eumelia, nos compartiría algunos momentos
de su pasado.
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“,,,yo recuerdo muchas anécdotas de cuando era muy niña. A los seis años, un día
mientras iba para la escuelita…me encontré con Venus Alejandra. Ella también iba para
la escuela. Era un poco tarde…comoquiera que eran las siete de la mañana. Y,
exactamente, esa era la hora en que deberíamos estar ya en clase…tal pareciera que no
nos importó mucho eso del horario. Venus me diría “…porque no nos vamos para el
parque a conversar…quiero decirte algo…” Yo no le vería problema alguno.
Efectivamente nos iríamos para el parque. Una vez allí nos sentamos en una de las
banquitas. Una soledad inmensa a esa hora…”mira “Eume” anoche, cuando estábamos
cenando, llegaría doña Paloma Enriqueta, creo que tú la debes conocer. Vive ahí en la
esquina de mi casa. Llegaría muy alborotada. De por sí, ella, es demasiado chismosa. A
casi nadie le gusta conversar con ella…le diría a mamà Eustorquia que el hijo de don
Poliedro y doña Aunalia había estado en su tienda. Que empezaría a gastar mucho dinero.
Comprando de todo lo que se le antojaba…a mí me sorprendería mucho eso, ya que yo
sé que su familia es muy pobre, como para entregarle tanto dinero…resulta y pasa que
afuera lo estaban esperando otros dos muchachos que yo no conozco. Uno de ellos, al
parecer era mucho mayor…cuando saliera Emiliano, con las tres bolsas en las cuales
llevaba todo el mecato que compró; el que aparentaba màs edad se las recibió…y
salierieron a correr…yo me fui tras ellos, sin que se dieran cuenta. Al llegar a la otra
esquina pararon la carrera. Conversaron largo rato y, mientras tanto, comían y comían
mecato. De un momento a otro llegarían tres policías armados y los abordaron. Toda una
bronca de palabras…uno de los policías haría señas a otros dos policías que estaban en el
vehículo de patrullaje…por màs que trataría de escuchar lo que hablaban, no me fue
posible. Lo cierto es que, a empellones, meterían a los tres muchachos al vehículo…y
pusieron en marcha el vehículo. Yo iría hasta la casa de Emiliano. Contarìa a don Poliedro
y a doña Aunalia lo sucedido…Los dos saldrían corriendo hacia la estación de
policía…yo me devolví a cerrar la tienda y los alcanzaría justo cuando ya estaban llegado
a la estación…no encontraríamos sino a un policía entre dormido. Casi que no entiende
lo que tratábamos de decirle…”La estación no tiene, en este tiempo, vehículo. Tampoco
policías. Bueno, lo que les quiero decir es que solo yo he estado de turno toda la
noche…permítanme yo hablo por radioteléfono con la estacón central…Escucharíamos
que el señor policía, efectivamente, reportaría lo que le habíamos dicho…tal parece que
le respondieron que tampoco allá tenía conocimiento alguno de ese caso…Don Poliedro
se pondría histérico…gritaba algo asì como que su muchacho tenía que estar en manos
de la policía…serìa en vano. Desde ahí cogeríamos para los lados de la piscina
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comunal…a ver si de pronto veíamos algo…pues sí, señora Eustorquia, que como a
cincuenta metros, casi al borde de la quebrada, encontramos los cuerpos de los tres
muchachos tirados…estaban muertos…Doña Aunalia empezó a gritar de manera
conmovedora….don Poliedro, la abrazaría a pesar que también, él, lloraba y lloraba.
A mi daría mucho miedo. Mamà nos llevó, a Magnolia y a mi hasta el cuarto. Saldría con
la señora Enriqueta…lo cierto es que, cuando mi hermana y yo despertamos esta mañana,
mamà estaba inconsolable…nos serviría el desayuno. A mí me diría “…vete para la
escuela Venusita. Magnolita no va a hoy al colegio. Quiero que me acompañe hasta la
casa de Emilianito…a ver en que podemos colaborar con su familia…”
“…Ese mismo día todas las escuelas hicieron salir a los estudiantes y cerrarían las puertas.
Los profesores y las profesoras se desplazaron hasta la alcaldía. El señor alcalde ya había
llamado a los comandantes de la policía. De los muertos, solo había sido reconocido
Emiliano. Los otros dos no eran conocidos…se repartirían volantes en los cuales se
informaba lo sucedido y, además, que las familias deberían verificar si alguien no había
llegado a la casa….Como a las diez de la noche, llegarían a la alcaldía dos señoras
informando que en su familia faltaban dos muchachos, hijos de una de ellas;
inmediatamente el señor alcalde iría con ellas hasta el hospital en donde estaban los
cuerpos de dos muchachos…Son mis hijos Apolinar y Santiago. Ellos habían salido desde
la mañana del día anterior. Y nunca màs volvieron…mi nombre es Agripina Fonseca
Peralonzo. Esta es mi hermana Virgilia María…
“…desde ese día todo serìa confusión en la ciudad. Particularmente, aquí en nuestro
barrio y en barrio Pascual en donde vivía la familia de los dos hermanos Apolinar y
Santiago Siachoque Fonseca. Todavía es un misterio lo que pudo haber pasado. Solo,
después de un mes de lo sucedido, la alcaldía informaría a las familias, en comunicado
muy escueto que…”En relación con la muerte de los jóvenes Emiliano Azcarate Pimiento
y los hermanos Apolinar y Santiago Siachoque Fonseca, la alcaldía se permite informar
que, una vez cotejadas las huellas y los rostros de los jóvenes, con información reportada
por parte del propietario de uno de los almacenes de ropa de la ciudad…serían
reconocidos como quienes, en la tarde del día en que se presentaron los hechos…habrían
robado todo el dinero que el señor propietario del almacén tenía en la caja
registradora…Además, el joven Apolinar Siachoque Fonseca, el mayor de los
tres…habría estado detenido en la cárcel de la ciudad…por el delito de atraco a mano
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armada…y había salido por pena cumplida, justamente tres semanas antes de su
muerte…”
“…Yo quedaría de una sola pieza…absolutamente compungida. Notaría que “Eume” y
doña Liboria estaban llorando al recordar lo que había pasado. Entretanto, Valeria, se
podría mucho màs triste de lo que ya estaba…y me pondría como a enhebrar teoría acerca
de la manera como las políticas públicas de seguridad, se habrían venido construyendo.
Ya no era solo políticas de control y de penalización de los delitos…ahora eran acciones
de sometimiento. Con el agravante que, se habrían venido degradando. Ya es algo asì
como que el entendido del debido proceso y de las garantías constitucionales; son pura
letra muerta. Lo que ha venido prevaleciendo es el fomento de grupos parapoliciales y
paramilitares. Guardadas las proporciones, es lo mismo que se ha venido tejiendo para
combatir las acciones de grupos que entran en posición de rebelión en contra del
Estado…recuerdo, hoy, algunas discusiones con Ebroul y Clemente, cuando todavía
éramos cómplices benévolos en el proceso de consolidación de lo que llamaríamos, en
ese entonces “Fuerza Política de Liberación”. Qué días esos. Cuando, en las calles,
realizábamos manifestaciones en contra del Estado y de los gobiernos de turno. Nunca se
me olvidará ese tres de octubre, día en que realizamos la convocatoria a todos los
habitantes de la capital; para protestar en contra de la represión a las luchas populares y,
con màs énfasis, en contra de la vulneración de los derechos humanos en el
país…saldríamos a la calle casi cien mil personas…fue el mismo día en que fueran
matadas Gardenia Figueroa; Isolina Cienfuegos y Baltazara Arbeláez…y como, en los
cinco días siguientes, nuestras protestas y movilizaciones serían mucho màs
masivas…nos quedaría esa fecha como día y recuerdo imperecedero…cada tres de
octubre serìa día de combate popular…Ahora que escuché el relato de “Eume”…dan
ganas de volver al tropel…de violentar mi propia reclusión aceptada. De salir a la
calle…de convocar a la lucha…pero, ya no soy la misma de antes…me pesa el alma. Los
recuerdos son solo eso. Recuerdos y nada màs…
“…sigo observando a Valerita…mucho màs acongojada. Como si la hubiese impactado
de manera atosigante la historia contada por “Eume”. Casi a la una de la madrugada
terminamos la conversadera…Valerita seguiría sin aterrizar…como las dos dormíamos
en el mismo cuarto, yo salí hasta el baño para cambiarme, mientras ella buscaba su
pijama. Cuando regresé al cuarto, ya Valerita se había acostado…tal parece que no pudo
dormir nada…la sentía sollozar desde mi cama…Casi a las seis de la mañana, me levanté
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al baño…la notaría mucho màs calmada…y dormida…como a las nueve y media de la
mañana, “Eume” entraría a saludar y nos diría que mamà Liboria había tenido que salir a
comprar harina y otros insumos para las almojábanas…ahí les deja el desayuno…ustedes
mismas pueden calentarlo. Yo salgo para la fábrica, ya que hoy empiezo un nuevo turno
de once a once. Tenemos muchos pedidos; asì que todas tenemos que trabajar en turnos
de doce horas…”
“…Durante todo el día no nos atravesamos palabra. Valerita estaría leyendo todo el
tiempo. La había apasionado la lectura de “Rojo y Negro” de Stendhal. Ni siquiera quiso
almorzar…seguiría de largo, hasta las siete de la noche…cosa inusual en ella, se
desvestiría estando yo presente. Se acostaría así, desnuda. Yo no hallaba que hacer…le
diría:”…Valerita, te encuentras bien?. “Yo siempre estoy bien señora…”. Yo saldría del
cuarto; cuando ella tiró la cobija al piso y se cambió de posición…ahora estaba mirando
al techo y con las piernas abiertas…Estuve por fuera del cuarto durante una hora. Mientras
cenaba, la señora Liboria me haría un comentario…”esa niña se està enloqueciendo aquí
encerrada…es mejor que tratemos de llevarla a otro sitio. Yo tengo dos primas que viven
en barrio Polo, acá cerca…podría hablar con ellas…allá viven dos niñas como de su edad,
hijas de una de mis primas. Son Eva Luna y Génesis Lucìa…están estudiando…y la casa
tiene un solar inmenso para que ella disfrute el solecito…Solo atiné a decirle “…no sé,
señora Liboria…recuerde que nuestra responsabilidad es muy grande y
delicada…¿…quien se haría cargo?...pues “Vale”. Mis dos primas son de absoluta
confianza. Sobre todo Errázuriz, es la mayor y la mamà de las dos niñas…probemos a ver
qué pasa…tan pronto terminè mi cena, iría hasta el cuarto. Valeria todavía estaba
desnuda, sin la cobija y se estaba tocando abajito del vientre…”Valerita ¿qué estás
haciendo…no te da pena?...pena de qué señora…usted hace lo mismo casi todos las
noches…¿usted cree que no me he dado cuenta?...yo casi no duermo. Y siento cuando
usted se toca. Solo que lo hace sin quitarse la cobija…”. Volvería a salir, entré al baño y
empecé a llorar sin descanso…cuando me calmé, regresé al cuarto. Ella seguía en las
mismas…Tan pronto llegó “Eume”, le dije que si podía dormir en su cuarto…¿qué pasa,
Vale?...no nada, simplemente que en mi cuarto hace mucho calor…claro mijita…la cama
es lo suficientemente amplia…ahí cabemos las dos…”
Yo me levanté como a las seis de la mañana. Fui hasta la cocina a prepararme un café
bien cargado…mientras lo tomaba, empezó ese reguero de recuerdos. Como ese en la
casa del tío Lázaro. Yo me había quedado a amanecer allí; ya que mamà y mi hermana se
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habían ido a la casa de Rafaela, la madrina mía…Yo estaba en el baño. Hacía mucho calor
y decidí bañarme…A pesar que cerré la puerta con el seguro…de un momento a otro
sentírìa golpes muy fuertes en la puerta…y mi tío Lázaro me decía “…abre mijita…yo
quedaría paralizada del miedo. Inmediatamente me arropé con la toalla…y el tío seguiría
gritando. Abre o tumbo la puerta…yo no diría nada…Empezaría, el tío, a patear la puerta
cada vez con màs fuerza…hasta que la rompió…entró desnudo y con su miembro
erecto…yo le dije”…no tío no me vaya a hacer nada…me acorralaría contra una de las
paredes del baño…me haló la toalla con fuerza, cuando me vio desnuda se exacerbaron
sus ganas de cogerme…como pude le hice el quite. Con la papelera le pegué en la
cabeza…gemiría de dolor y me diría…”perra…es que no te gustan los
hombres?...lograrìa salir, Como pude entré al cuarto y medio me vestí…corrí hasta la
puerta y salí a la calle…después, mamà no creería lo que le conté que había pasado…”
“…Clemente me esperaba en la esquina de su casa…me había dicho que necesitaba hablar
conmigo…a pesar de mi insistencia no quiso decirme de que se trataba…me
saludó…”hola Vale, ¿me acompañas hasta el salón de reuniones?...le diría que sí, claro
que si…Al llegar al salón me daría cuenta que estaba absolutamente vacío. Solo los
muebles que utilizamos Para nuestras actividades…es que quiero que sepas que me he
enamorado de ti….ayer tuve una fuerte discusión con Valdivia…le dije que no quería
vivir màs con ella…inmediatamente me diría Claro don señor…conque ya no le
gusto…mañana mismo me voy a casa de mamà…tranquilo…disfrute con sus perras
amiguchas…”.
“Pero, como asì Clemente. Yo creía que todo había quedado claro…yo te aprecio
mucho…has sido un maestro para mi…pero hasta ahí Clemente…ahora, perdona que te
deje, tengo muchas cosas por hacer…”
“…lo cierto es que estoy obsesionada con las ganas que tengo de sentir otra vez que me
abrazan. Que me desnudan. Que me penetren…ya llevo no sé cuánto tiempo sola…bueno
no sola del todo. Están doña Liboria y “Eume” y Valeria…pero eso no es lo que
quiero…lo que Valeria dice es cierto…casi todas las noches lo hago…se ha ido
convirtiendo en una manía…me voy yendo…en ese éxtasis provocado mi misma… .
Mientras lo hago, evoco a Argemiro…lo que me hizo esa noche, creo que no tiene
par…También evoco el día que estuve con Leonel Ciriaco…o cuando Eunice, un día que
habían salido doña Liboria y “Eume”, vendría a mi…estuvimos conversando mucho
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rato…después, sin mediar palabra alguna, me besó en la boca…y nos tumbamos en la
cama…
Regresé al cuarto. “Eume”, todavía dormía…fui hasta donde había quedado Valeria…no
la encontré, Busqué por toda la casa. Inclusive en el cuarto de doña Liboria…nada. Me
entraría tremendo susto…llamé a doña Liboria que todavía dormía…entre las dos
registramos palmo a palmo la casa…y nada. Cuando se levantó “Eume” le comentaríamos
que Valeria, al parecer, se habría ido de la casa…Por màs que la señora Liboria y “Eume”
averiguaron en todo el barrio…la niña no aparecía…
Cuando Valeria quedara sola en el cuarto, después que Valentierra saliera; seguiría con
lo que había empezado…Una vez terminó, saldría al baño. Dejaría correr el agua frìa por
su cuerpo, durante casi treinta minutos…de regreso al cuarto se vestiría
lentamente…empezó a doblar las mudas de ropa que tenía, organizándolas en una
maletica que le había regalado su abuelo Gumersindo, cuando cumplió doce años, se
maquilló brevemente… abriría su billetera y verificó si todavía estaban ahí algunos
billetes que conservaba desde que doña Liboria le había regalado…se dirigió por el
corredor hasta la puerta que da salida a la calle. Manipuló con mucha delicadeza la
chapa…y abrió. Con el mismo sigilo la cerró. Una vez en la calle, se dirigió hasta la
esquina y esperó que pasara uno de los buses que hacen la ruta hasta el centro de la ciudad.
A pesar que llevaba tanto tiempo sin salir…todavía recordaba. Montó en el bus. Una vez
pasar el parque central, se bajó…y siguió caminando. “…creo que es por acá. Al menos
son las mismas casas que recuerdo…Se detuvo un momento, como si hubiese entrado en
duda…pero siguió. En carrera cuarenta y dos por calle setenta y nueve…sacó un papelito
en donde pareciera tener apuntado el número de la casa que buscaba…”si esta es, aquí
vive Ramona Franco…la había conocido en el colegio. Ella iba un poco màs
adelantada…se hicieron amigas, Durante mucho tiempo compartirían sus desvelos,
afugias, alegrías. Cuando abrieron la puerta, apareció una señora ya entrada en
años…Buenos días doña Honoria, ¿cómo està?...Hum…pero si es la misma Valerita…
¿dónde te habías metido…que nunca màs te volveríamos a ver?...por ahí. Pasé mucho
tiempo en casa de mis tías Filomena y Guillermina…¿Ramona se encuentra?...sí, claro.
Sigue no màs Valerita. Siéntate mientras la llamo…todavía està durmiendo. Anoche
pasaría estudiando hasta la madrugada…tiene su sustentación de tesis mañana…
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¡Hola, Valerita!...déjame abrazarte mi pulguita…Te he buscado por todas partes. He
preguntado y nadie daba razón…ven a mi cuarto. “…cómo me alegra verte. Sabes que
sentí mucha tristeza cuando supe…pero no hablemos de eso ahora…Dime, en verdad
¿…dónde has estado?. Después de lo que pasó…la señorita Eumelia y su mamà
permitieron que estuviera con ellas. Una amiga de ellas que es ginecóloga me ayudó a
abortar. Era claro que yo no quería ser madre…a mi edad. Todo el tiempo, mientras duró
mi recuperación estuve allá. Conocería a una muchacha que tú no conoces. Valentierra se
llama. También estaba refugiada. No sé qué tipo de problemas tuvo…compartimos
muchas cosas…me ayudo a entender mucho de matemáticas…y filosofía. Leeríamos
mucho…de todos los temas. Ella es muy inteligente…y me da la impresión que ha estado
metida con la política…creo que es una revolucionaria. Empecé a aburrirme. No porque
me trataran mal. Al contrario, todas han sido muy especiales conmigo. Sin mencionarles
nada, decidí salir de allí. Y…aquí estoy contigo. Ahora, cuéntame tú…que has
hecho…”como sabes terminè bachillerato. Una amiga de mamà me consiguió una beca
en la Universidad del Distrito…me decidí por sociología…ya terminè materias y, ahora,
estoy preparándome para la sustentación de tesis…es mañana. Tuve que vivir momentos
de mucha aflicción. No sé si recuerdas que estaba de novia con Amparito
Buriticà…éramos muy felices…hasta que supe ella tenía otra novia…nunca quise saber,
ni siquiera, como se llama…lo cierto es que decidí terminar con Amparito…las dos
sufrimos mucho…todo a pesar que, siempre, tendríamos claro que, el amor llega y pasa,
como dice la canción. Ahora estoy sola. En este tiempo me he apegado mucho màs a
mamà Honoria. Como se dice, de la casa a la universidad y de la universidad a la casa…no
me han faltado pretendientes hombres…pero a todos les digo que no me interesa, por
ahora, amar a alguien…”
La señora Honoria les interrumpió la conversadera, para decirles que ya había preparado
almuerzo. Especial, para celebrar la aparición de Valerita…Hablaron hasta por las
rodillas…la señora Honoria contarìa a Valeria que estuvo trabajando hasta el año
pasado…que ya estaba disfrutando la pensión. Que tenía novio…un compañero de toda
la vida en la empresa. Se llama Julián Izquierdo…a mi Ramona no le gusta mucho, porque
es como elevado, a veces…pero es muy tierno. Viene de vez en cuando. Él y yo hemos
decidido seguir asì…sin esa yunta que es vivir juntos…no sé si recuerdas a la señora
Apolonia…la mamà de Mercurio Alejandro, que estudió con Ramona. Ella ha
preguntado por ti. Te recuerda mucho…siempre admiraría tu inteligencia y don de
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gentes…ha estado muy enferma últimamente. Mercurio ha sido un hijo muy especial con
ella. No ha querido casarse por no dejar a su mamà solita…”
Ya entrada la noche, Ramona invitó a Valeria. Salieron a caminar por todo el barrio.
Fueron hasta el centro comercial que queda cerca a la casa…entraron a ver la película “El
Resplandor”…ya Ramona la ha disfrutado en dos ocasiones… y, siempre encuentra algo
nuevo que admirar de Jack Nicholson…y del niño que hace el rol de hijo de la
pareja…cuando salieron fueron hasta la taberna…tomaron vino…y rieron contando
anécdotas del colegio y de cuando eran niñas…Regresaron a casa. Allí estaba Julián.
Había ido a visitar a la señora Honoria…Valeria entraría en pánico cuando lo vio…este
señor es el mismo que conociera, cuando ella estaba todavía con su familia…muy amigo
de mi padre…y son de la misma calaña…”ahora recuerdo que él siempre iba a la
casa…una noche llevó a una muchacha mucho menor que él y la presentaría como “mi
novia”….espero que no me haya reconocido…casi siempre, cuando iba a casa yo estaba
en mi cuarto. Solo me vería una vez, pero muy fugazmente…
Recuerdo que, una noche, mientras estábamos mi hermana y yo en el cuarto, sin poder
dormir…papá y este señor Julián estaban bebiendo aguardiente…y contaban historias de
vida. Particularmente de sus “conquistas”…y se ufanaban de ello…Nos conmocionó uno
de los relatos de este señor Julián…que, en una fiesta a la cual lo invitó un amigo,
compañero de trabajo; se encarretò con una niña a la que él llamaría “una mujerzota”.
Que bailaría con ella todo el tiempo que duró la fiesta…y que saldría con ella a seguir la
juerga…y que terminarían en un motel…que, él, aprovecharía que la niña estaba muy
borracha…y que, en palabras de este cretino de Julián, “la inauguré”. Que gozaría
“rompiéndola”…y que luego la llevaría en taxi hasta la esquina de Plaza Versalles”…y
que la dejó ahí tirada al lado del puente…Este imbécil seguiría diciendo”…después me
enteré que era una muchacha estudiante de bachillerato en el Liceo Morantes…lo sabría,
porque un primo suyo trabajaba con él en la misma empresa….y que llegaron al punto,.
Cuando éste le contó que su tía Venancia le contó que “…Julianita…había sido ultrajada
dos noches atrás…y que la encontraron tirada en el puente que da a Plaza Versalles,
todavía embriagada…y que el médico adonde la llevaron certificó que había sido
violada…y que sospechaban un embarazo…
¿…ahora, qué hago?...siento odio visceral por este tipo…y ni modo de decirle a doña
Honoria, ni a Ramoncita…Cuando salió el novio de doña Honoria; ya Ramona y Valeria
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estaban en el cuarto tratando de dormir…”siento ganas de contarle a Ramona...Pero, en
verdad, daría mucha tristeza de doña Honoria… Sabiendo que ama mucho a ese tipo…y
que lo tiene como “hombre tierno, casi perfecto”.
“Me entró el frío en todo el cuerpo. No sé si me quedé dormida, o que. Lo cierto es que
estoy despierta. Ramoncita como que se durmió. Estoy pegadita a su cuerpo a ver si me
caliento un poco…siempre me ha apasionado su olor. A bebé, recién bañado y
empolvado…Recuerdo ese día en que estábamos de paseo del colegio. Iríamos hasta
Caño Banderas. Un grupo inmenso entre hombres y mujeres. Habíamos salido desde la
seis de la mañana. Una recocha. A medida que caminábamos nos empujábamos. Yo le
quitaba las gorras a Efraím y Ascencio…y salía en pura carrera…Me daban alcance y me
tiraban al piso…luego que recuperaban su gorra, me halaban de las trenzas hasta hacerme
doler la cabeza…Ramona era de las màs grandes en estatura…además de último curso de
bachillerato…Era muy seria. Pero, conmigo era un amor. Me regañababa por lo brincona
y hablantinosa. Me miraba con esos ojos negros y grandes y bien bonitos. Toda ella es
hermosa. Cuerpo, busto, piernas. Saúl Ernesto, el profesor de sociales, se mantenía
embobado con ella…creo estaba enamorado de ella.
“…Ya al regreso, me tomaba de la mano. Me la apretaba y suspiraba. Ella siempre ha
dicho que yo soy la niña màs bonita que ha conocido…Ese día conversamos…a màs no
poder. Fuera ese día que ella me contarìa acerca de que le gustaban las mujeres y no los
hombres…que tenía una novia de nombre Amparito; que estudiaba en la
universidad…era mayorcita que ella…Que se habían conocido un día en que ella asistió
a una conferencia organizada por los profesores de la facultad de Filosofía de la
universidad…desde ahí habrían de recorrer muchos caminos. “…en principio tendría
muchos problemas con mamà…pero terminaría por aceptarme asì como soy…Amparito
se quedaría muchas noches en mi casa…dormíamos juntas…siempre ella se me pegaba
al cuerpo y suspiraba…me besaba y yo a ella,”. Ya entrada la tarde, cuando llegamos al
barrio…me invitó a comer…Doña Honoria no había regresado aún de la
fábrica…Ramoncita prepararía una cena exquisita…pescado frito, patacones, arroz
pintado…y jugo de naranja…Ese día yo amanecí en su casa. Dormiríamos juntas…tan
cansadas estábamos que quedaríamos dormidas tan pronto nos tiramos en la cama…Al
otro día nos despertó la señora Honoria para que desayunáramos…”hará como media
hora que vino tur hermana preguntando por ti…que estaban muy preocupadas ella y tu
mamà…yo le dije que sí. Que acá estabas, que habías amanecido en casa…”. Como era
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día libre en los colegios…no nos moveríamos de la casa…estuvimos leyendo…aseamos
la casa. Almorzamos y nos acostamos. Dormiríamos hasta las diez de la noche…nos
levantamos. Teníamos mucho calor entramos juntas al baño…nos bañamos juntas…que
cuerpo el de Ramona. Ella, también, quedaría mirando el mío…me enjabonó. Me frotó el
cabello con champú, me besó los pezones…yo vería normal todo eso. Mi hermana y yo
hemos hecho lo mismo desde niñas…Me molestaría un poco, cuando, ya en la cama
Ramoncita me invitó a dormir desnudas…en principio no me sentírìa bien…pero luego
acepté. Toda la noche estuvimos abrazadas…quedaríamos dormidas asì…ya, en la
madrugada entraría al cuarto la señora Honoria…nos preguntó si no teníamos mucho frío
por estar descobijadas…nos arropó a mí me beso la frente, lo mismo que a Ramoncita…
“…Le diría a Ramona que quería irme. Que había estado pensando mucho en mamà y en
mi hermana…pero me repugnaba el solo hecho de pensar que allá estaría ese tipo que es
mi papá…tampoco quiero volver donde “Eume” y su mamà… Ramoncita, o “Rama”
como aprendiera a llamar de manera coloquial y afectuosa…me diría. Asì, sin remilgo
alguno”…Valerita no te gustaría que viviéramos juntas. Como pareja…siempre te he
amado…lo que pasa es que no me sentí con fueras para decírtelo antes…yo te amo….No
sé “Rama”…a pesar que siempre me has gustado como mujer. Otra cosa es decidir estar
contigo como amante…”Rama” se me acercó. Me abrazó, me besó…y yo no pude màs.
Nos tiramos a la cama…todo fuera puro fuego entre las dos…yo siempre me había
preguntado ¿..Cómo hacen el amor dos mujeres?...”Rama” respondería a la pregunta…me
enseñaría juegos eróticos inimaginables…Una y otra vez…hasta que nos dormimos de lo
cansadas que terminamos…”
“,,,ya hace tres meses que estoy viviendo con “Rama “la señora Honoria ha hecho todo
lo posible para que yo me sienta bien. A cada nada me dice. “,,,siéntete como en casa
Valerita…En la tarde de este jueves…”Rama” me diría…hoy viene Julián, el novio de
mamà. Ella lo ha invitado a cenar…y quiere que estemos nosotras dos…Casi me
desmayo…no hallaba forma de decirles, a “Rama” y doña Honoria, que no quería estar
con ese tipo. Cuando ya se estaba acercando la hora de la cena, entré al baño. Me lancé
contra la pared. Y empecé a gritar”…”Rama”, “Rama”, me caí, por favor entra y me
ayudas a levantar…”Rama”, empujó la puerta, me recogió del piso…estaba muy
excitada…Yo tenía un hematoma en la frente…ella me besaba en la magulladura…me
levanto, con extraordinaria fuerza y me llevó hasta la cama…¿quieres que llame un
médico…”. Por favor Valerita, Dime si te duele mucho la cabeza…Yo fingiría estar
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adormilada…le diría “mi amor quédate conmigo, tengo mucho dolor y mucho sueño..”
“Rama iría hasta la cocina donde estaba doña Honoria preparando la cena…”mamà,
Valerita se cayó en el baño…me pide que me quede con ella en el cuarto...”..Està bien
mijita…quédate con ella. Por favor estar pendiente por si necesita que llamemos al
médico…Nos acurrucamos las dos. Sentiríamos llegar al imbécil de Julián…le
escuchamos que preguntó por Ramona…” està un poco indispuesta…toda la semana ha
estado muy afectada de jaqueca y, justo hoy, se puso màs mal…yo le di el medicamento
que siempre utiliza y se quedó dormida…”oye Honorita. ¿Es verdad que aquí està la
menor de las hijas de mi compadre Abel?...¡ cómo se te ocurre!, aquí no hemos estado
sino Ramoncita y yo”. Que tan raro, quien me lo contó dijo estar muy bien informado…”.
Doña Honoria diría para sí misma…menos mal que Valerita no pudo estar…Me imagino
el escándalo si diera cuenta que ella està viviendo con nosotras…envidio su idilio…se
aman mucho…
Tal parece que el tipejo ese, se quedó dormir en la casa…Como que bebieron hasta casi
la madrugada…después no escucharía nada màs…”…Rama” y yo lo hicimos como tres
veces en la noche y la madrugada… Cuando despertamos era como la diez de la mañana.
Todavía estaba ese zoquete, en el cuarto con doña Honoria…”Rama ya había salido…no
quiso despertarme. Desde ayer me había informado que tendría una entrevista en la
municipalidad. Se había postulado para un empleo…Volvería al cuarto…me puse a
arreglarlo. Como a las doce del mediodía, sentírìa que el tal Julián salió de la casa…doña
Honoria iría a nuestro cuarto, preguntándome como seguía de mi dolor...Hoy el almuerzo
es pollo asado…no màs regrese “Rama” ya debe estar listo…¿quieres
cafecito…?...bueno, sí, doña Honoria. Ven y lo preparamos las dos…mientras tú lo
preparas; yo voy adelantando lo del almuerzo…no demora en llegar don Serapio. A él
siempre le compramos las gallinas y los pollos. Ojala le haya ido bien a “Ramita” en la
entrevista…una vez terminè de tomar el café…entré al baño….miraría en el espejo el
hematoma de mi frente…dejaría correr el agua sobre mi cuerpo…sentía mucho dolor en
mis pezones…es ahí en donde “Rama” se embelesa cuando estamos…me pondría a
evocar momentos…vendría a mi memoria el día que conociera a Marcos Calderón…un
muchacho de mi edad, en ese entonces. Todo un sabio benigno, A todos y todas nos
ayudaba en nuestras tareas…tenía como novio a Ámbar Cifuentes. Los muchachos se
burlaban de él…a cada nada el decían ¡ oye maricòn ¿ te duele mucho ahí atrás cuando te
lo meten?...optaría por retirarse. Por màs que él y su familia solicitaron la intervención de
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las directivas del colegio no hicieron nada…como dice el cuento”…les quedó grande el
problema” Todos los maestros y las maestras no saben cómo tratar casos como ese…y
nunca les va a preocupar el tema…..Con Marcos, siempre hablaríamos de los derechos
que tenemos quienes no somos heterosexuales…la cultura prevaleciente es muy mojigata
en ese sentido…en la sociedad, entendida como un todo siempre se ha creído que eso es
una enfermedad y que, por lo tanto, todos y todas que no somos heterosexuales debería
recluirnos…aislarnos del resto de la gente sana…”. El día que me enteré que Marquitos
se había suicidado…rompería en llanto brutal…
“Rama”, llegaría como a las tres de la tarde…se veía feliz…¡mamita, Valerita me fue
muy bien…creo que ese cargo es mío…solo que es en un sitio muy alejado…yo he
pensado que, si me resulta, me iría contigo Valerita…mamà iría después, para reunirnos
las tres…Doña Honoria le diría “..”Ramita”, pero tú sabes que yo amo a Julián…no
querría separarme de él”. Pues que te visite de vez en cuando. Al fin y al cabo ustedes no
son pareja viviendo juntos…” La señora Honoria terminaría por aceptar. Yo serviría el
almuerzo…casi no hablamos. Notaría un deje de tristeza en doña Honoria…Después que
terminamos, “Rama” se recostó en la cama…a decir verdad yo no quería dormir màs.
Quedaría con la señora Honoria.
Después que desapareció Valeria, Valentierra cambiaría un poco su rutina de vida. Pasaba
mucho tiempo encerrada en su cuarto. “Eume” y la señora Liboria seguirían, màs o
menos, en sus roles normales. Un día de octubre, llegó a casa una prima de “Eume”.
Natalia Vigoya. Una joven que aparentaba quince años. Ella venìa desde ciudad Luján,
Su madre había fallecido en septiembre. Tal parece que, al quedar viviendo con una tía;
entraría en mucho desasosiego. No se hallaba bien con ella. Le escribiría a doña Liboria
preguntándole si podría vivir en casa. Eran como las tres de la tarde cuando arribó. Una
niña demasiado hermosa. Con un deje de tristeza e inocencia, parecera un ser que nunca
ha conocido la alegría. Como cuando una ha vivido todo el tiempo envuelta en sinnúmero
de momentos muy difíciles. Doña Liboria y “Eume”, me la presentaron. Charlamos largo
rato. La niña comentaría lo relacionado con la muerte de su mamà Viridiana. Una
accidente absurdo. Estaba bañándose. Resbalaría en el piso y, al caer hacia atrás, se partió
el cuello. Vivían ella, su mamà y su tía Alfonsina. Entre Natalia y Alfonsina, nunca hubo
lo que llamamos buenas relaciones. Por lo mismo, al quedar solas en casa, Natalia no
pudo resistir màs. Natalia estaba estudiando. Cursaba quinto año de bachillerato. Y su
aspiración era poder continuar el próximo año. Ya doña Liboria, al responderle la carta,
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  • 1. 1 En Casa de Liboria No todo ha de ser como tú quieres que sea. Pero es que casi desde que nací todos han hecho, siempre, lo que yo he querido que hagan. Tal vez, de eso, hará mucho tiempo. Lo cierto es que, aquí, tal parece que somos iguales. Lo que dije no es de mi creación. Lo dije màs bien porque, desde pequeña, he aprendido a decir lo que yo pienso. Al menos eso fue lo que mamà me dijo que dijera, cuando alguien como tú, no dejara hacer a los demás lo que quisieran hacer. Pero, déjame ver: si tú dices que cada quien debiera decir siempre lo que quiera decir; es porque de una u otra manera todos y todas, pretenden y pretenderán decir lo que piensan. Lo que yo digo, es que cada quien, siempre, tendrá algo que decir. Diferentes a lo que otros quieran decir. Ahora bien, creo yo, lo que se debiera discutir no es tanto si podemos decir lo que queramos decir. El punto es que, yo quisiera decir lo que pienso. Por muy irrelevante que pudiera ser. Cada quien como que tenemos por decir, a manera de ejemplo, que el mundo y las cosas en él; no han sido ni serán otra cosa que lo que cada quien observamos fuera de nosotros. Como eso de entender, por ejemplo, que lo que està fuera de nuestro ser, es lo que explica la razón de ser del mundo y de quienes vivimos en él. No creo que la cosa sea tan simple. Si miramos el mar, por ejemplo, no veremos sino agua salada por todas partes. Bueno, lo de salada es del imaginario. Porque, el solo hecho de ver el agua del mar, no le dice a una si el agua que està mirando es salada o dulce. Es como lo que tiene que ver con el modo de ser de las personas. Yo pudiera imaginarme que quien està enfrente. O a mi lado derecho, pueda ser que es un sabio que ha experimentado la razón de ser del universo. Que ha formulado matemáticamente un modelo que nos permitiría entender que pasó antes de nosotros haber nacido. Y en esto, la historia, puede dar fe de lo que estoy diciendo. Porque, insisto, lo que está fuera de nosotros es lo otro que acaba de componer el rompecabezas. Si yo dijera que quienes vivieron antes eran personas que no podrían saber, en su momento, lo que iría a surgir con el paso del tiempo. Entonces estaría en una posición muy complicada, si fuera transportada desde ese lejano tiempo, al tiempo de ahora, el que estamos viviendo. No sabría, por ejemplo, porque las personas nos comunicamos de una manera diferente a la que ellos utilizaban para comunicarse. Pero lo màs importante, aún, es saber establecer las rutinas. La vida, siempre, ha sido eso. Puras rutinas. Es decir que vivimos la vida a partir de entender que el hecho de yo hablar
  • 2. 2 y el hecho de hablar los otros, no es otra cosa que repetir, en el tiempo, lo que otros han hecho antes. Si yo aprendí a hablar de la sicología, es porque, antes que yo hablara de eso, ya otros lo habían hecho. De lo contrario no tendría razón de ser lo que se ha dado en llamar teoría del conocimiento. Por donde tu mires, siempre ha habido y siempre habrá quien habla y dice lio que otros han dicho. Es decir que, ciencia y camino hacia la ciencia como que son frases que se complementan. De nada podría servir lo ciencia si, antes y después, no hubiera existido y no podría existir a futuro la noción de lo que es la ciencia en sí. Como que, en cada memoria de cada sujeto, será posible encontrar la verdad o la no verdad. Esto para decirlo de esa manera y no decir de manera directa la palabra mentira. Si lo que, en el pasado, fuera condición necesaria para entender el presente; podríamos decir, entonces, que no pudo haber pasado, sino concepto del pasado. Es como cuando, aquí y ahora, nos diéramos a la tarea de entender e interpretar lo que fuimos antes como humanidad entera. Quiero decir que, el concepto de humanidad, es tal en razón a que la humanidad ha trascendido como verdad, lo que somos cada quien como individualidad. Pero lo màs tenaz, seguirá siendo el entendido de las contradicciones. Si tú, por ejemplo, insistieras en que yo solo puedo decir lo que tú quieras que yo diga; serìa tanto como pretender que la política, siempre será una mera réplica de lo que antes de nosotros se consideraría la manera de dirigir a los otros, menos a quien aplica ese concepto de lo que es política. Por eso es que no todos podríamos ser lo que quisiéramos ser un momento determinado del tránsito de la humanidad por lo que hoy conocemos como exterioridad. O como la ligadura que tendría que existir siempre entre lo que viene de tiempo atrás y lo que somos ahora. Míralo de la siguiente manera: las guerras siempre han sido acciones mediante las cuales, en cada periodo de tiempo, se exacerban, porque quienes lo hacen han pretendido redefinir el curso de la historia. Toda guerra ha sido, siempre, originada en la insatisfacción respecto a lo que se vive en ese contexto. Nadie ha promovido las guerras; sin antes tener una condicionalidad que lo remite a proponer e imponer lo que pueda haber sido su entendido de condicionalidad. Se diría que, así interpretado lo que estoy diciendo, no tendría nada que ver con el concepto de progreso. Como si la condicionalidad primera tuviera que ser una opción de angustia perenne. Como si, al fomentar y hacer la guerra, se estuviese, necesariamente, pensando en la imposición de esa condicionalidad.
  • 3. 3 Entendiendo, por esta vìa, que no podría haber habido una noción de ella (la guerra) si no se relaciona con quien o quienes han prefigurado esa condicionalidad. Siendo asì, entonces, la política se configura y reconfigura, a partir de promover la acción de guerra, tratando de que su condicionalidad sea la única posible de considerar como válida. Pero volvamos a lo que decíamos antes. No todo lo que tú piensas tiene que ser pensado por quienes están por fuera de lo que tú eres. Bien sea como persona o, simplemente, como una figura que ha sido cosificada. Volveríamos al mismo punto de partida. Lo que tú dices no es otra cosa que negar el hecho que cada quien es cada quien. Si todo fuera como tú dices, no habría ni siquiera aproximación a ese tipo de expresión. Serìa, màs bien, decir que cada quien no es cada quien, comoquiera que lo que somos no es patrimonio construido por cada uno. Por el contario, cada uno, se ha aprovechado de lo que fueron en el pasado los otros. Como si la individualidad no hubiese existido antes de existir nosotros. Entonces, estaríamos hablando en términos de la condicionalidad, como si esta fuere simplemente una expresión que nos ha sido cedida por parte de quienes antes fueron. Si cada quien, entonces, no es cada quien, estaríamos adportas de una condicionalidad asimilada al concepto de omnipresencia. Entonces, lo que tú dices, no podría ser aceptado como fundamentación de lo que cada quien es. O lo que, cada quien, pudiera llegar a ser. No serìa otra cosa que dejar pasar la vida, sin entenderla. Sin estar en ella como sujetos actuantes. Dueños de sí a cada paso de lo que la vida nos ha ido dando. Lo que sí es plenamente claro es que el entendido de condicionalidad siempre estará del lado de unas determinadas pautas y unos determinados referentes que han sido previamente entendidos y aplicadas. Lo que tú has dicho, hasta ahora, es puro concepto inapropiado al momento de pretender explicar lo que nunca podrá ser explicado. Porque, con lo que propones, estaríamos inmersos en una especie de logotipo del absolutismo personal. Y esto, de por sí, serìa puro juego mendaz. En donde quienes existimos por fuera de lo que tú eres, no seríamos otra cosa que la vida codificada o cosificada. Siendo este último término mucho màs apropiado, pues daría cuenta de lo que tú has pretendido siempre. Es decir exhibir tu entendido de condicionalidad a partir de la absorción de lo que no te sea de beneficio. Como cuando, a manera de ejemplo, las opciones totalitarias se imponen por la vìa de
  • 4. 4 establecer la guerra como única opción posible de entender y configurar en cada periodo de tiempo. Es tanto asì, que cuando tú entraras en la casa de Marlèn, sin avisar. Pretendiendo establecer relación con ella, sin que ella quisiera. Simplemente, te entiendo, porque lo tuyo tiene tanto valor que no fuera necesario establecer condiciones diferentes. Que, cuando colocaste tus valores por encima de los de ella, simplemente estabas denotando que, en la vida, cada quien nunca puede ser cada quien, al margen de lo que tu previamente has establecido como condicionantes. Es como si la teoría freudiana del ser no tuviera cabida. Como si la individualidad tuviese que subsumirse en lo que tu previamente has establecido como verdad o verdades. No habría, pues, lugar a entender que la dinámica del tiempo y de la vida fuera tal en razón a que, tiempo y vida, conlleva al paralelismo propio de las líneas que la vida depara, en el tiempo. No màs ayer conversaba con Raquel Mira. Ella decía conocerte desde lo inmemorial. Es decir el registro aquel de la memoria sin principio y sin fin. Te invitaría a que lo miráramos de la siguiente manera: en resumen, tiempo, vida y memoria son tales en razón a que tienen expresión concreta. Y esta expresión, no podría ser de otra manera, sino en la realización convergente a la individualidad. Querría decir que “el yo supremo”, es tal si miramos la vida como expresión totalitaria de quien, previamente, ha establecido unos condicionantes absolutos. Esto es lo que pasa, cuando se tiene un concepto acerca de la historia, ligado al aprovechamiento que ese “yo supremo” convalida. Y, en mi concepto, “el yo supremo”, podría ser un individuo único en el mundo o, también, una colectivización impuesta por la vìa de la guerra. En mi opinión, asì es como han surgido los Estados que invocan su quehacer como requisito inmodificable para la dominación. Recuerdo cuando tú me dijiste, el día ese en que te conocí, que “los condicionantes operan como yugo. Y es necesario que asì sea. ¿Qué serìa de la historia si, a cada paso, cada quien quisiera ser cada quién?...simplemente la anarquía. Nunca ha existido ni podría existir una noción de vida y de organización social. Cualquiera que sea el periodo histórico, éste será asì, siempre y cuando la condicionalidad sea punto de comienzo para la existencia civilizada de los seres. Siendo asì, entonces, la humanidad no ha sido ni será otra cosa que la imposición de unos valores sobre otros. Los valores no son algo etéreo. Son y siempre serán, la condensación de atributos que quien dirige un determinado
  • 5. 5 proceso; siempre ha tenido y tendrá preeminencia sobre aquellos que simplemente han estado y estarán ahí para ser dirigidos….” Y yo te decía: “…es que el punto no es ese. El punto es que la humanidad ha transitado a partir de condicionantes que evolucionan. Nunca ha habido, en el tiempo, condicionantes absolutos y eternos. De esto da cuenta la cultura. Ésta ha cuajado en el tiempo, por lo mismo de la divergencia. Si todos fuéramos, simplemente, sujetos sin mirada propia, estaríamos en el punto de comienzo. Es decir, cuando nuestra relación con la naturaleza, no era otra cosa que estar condicionados a lo que ésta pudiera llegar a ser. Si esto fuera asì, entonces, no habría, en el tiempo, posibilidades de desarrollar acciones de transformación…Lo digo, inclusive, entendiendo que, a manera de ejemplo, las religiones existen; porque, previamente han existido diversas opciones de interpretar la manifestación de “un ser supremo”. Ahistòrico. Envolvente. Sin entender la dinámica propia de la transformación autónoma del universo y de nosotros en él…” Ya en casa, me daría a la tarea de reflexionar lo que ha sido mi relación con Ebroul Castaño. Ese sujeto que ha convertido mi vida en puro dolor. Pura insania. Y, ya en el reposo necesario, daría cuenta de lo mucho que he transitado. Con mis convicciones y con mis afectos primarios. Ahora recuerdo, con màs énfasis, el tiempo aquel en que yo andaba sola. Sin nadie que me impusiera un manual de comportamiento, pegado a inamovible valores. Siendo, aún muy niña daría cuenta de la necesidad de las redefiniciones. Por lo mismo, cuando mi familia, empezó a declarar el manifiesto del autoritarismo como razón de ser de la vida; haría ruptura manifiesta. Cuando fuera expulsada de casa, sentírìa profunda conmoción. Pero, asimismo, sentírìa que las ilusiones y los imaginarios siempre serán de cada quien. Noexisten, me decía a mí misma, imaginarios e ilusiones calcadas como recetas inanimadas. Màs bien, sabría entender los cuadros relacionales, a partir de descifrar los códigos para ser una y no otra. En verdad, este lunes, ha sido muy agitado. Desde la mañana, lograrìa entender que debía hacer de este día, el día de la liberación mía y de la de los demás. Eso explica el hecho de haber buscado a Clemente Izquierdo. Él es lo contrario a Ebroul. Con él, en pasado cercano, iniciarìa el recorrido hacia desvertebrar las premoniciones. Recuerdo, cuando niños, que íbamos juntos a la escuelita de la señora Epimenia. Allí aprenderíamos los primeros trazos de la escritura y de su interpretación. Tan pronto crecimos, iríamos por las calles divulgando todo lo que habíamos aprendido. Fue asì como conocería de la
  • 6. 6 pulsión básica de la vida. Al principio no vería con claridad el horizonte de mi vida. Sólo cuando Clemente se erigió en conversador amplio y libertario; pude enhebrar la versión generosa de la cultura, como una construcción paso a paso. Viene a mi memoria, justamente hoy, la reunión en que disertamos acerca de la condicionalidad de los sujetos. De mi parte arriesgaría presentar mis propios conceptos. Nunca antes lo había hecho. Diría yo: “…los sujetos son expresión de la autonomía propia. Ningún sujeto podría haber existido, sin antes establecer una visión propia de las organizaciones sociales. Y, por esto mismo, la idea del totalitarismo no es otra cosa que pretender que el àlter ego tendría que subsumirse siempre en los condicionantes de quien ostenta poder a partir de la imposición de lo suyo; bien sea por la vía impropia de promover la estulticia; o bien como acicate para empoderar la guerra como razón de ser del desarrollo de la humanidad…” Al encontrarme con Clemente, sentírìa profunda emoción. Un regocijo absoluto. Hacía mucho tiempo no hablaba con él. Desde el día en que fuéramos a la caminata lúdica promovida por Patricia Consuegra, la amiga de todos. Caminamos observando todo en derredor. La magnificencia exhibida por todos los seres que revoloteaban ante nosotros. Los colores diáfanos. El verde amorosamente estridente. El negro de envalentonado, sugiriendo ser apreciado. El rojo punzante de algunas flores enhiestas. Que nos miraban. Y que casi conversaban con todos. El piso mojado que daba la sensación de ser recíproco de la evolución. Juagaríamos toda la tarde. Pintaríamos los mares en la corteza de los árboles. Haríamos la trenza de los brazos anudados. Como si quisiéramos expresar el tejido propio de la solidaridad y la ternura. “…te percibo muy callado Clemente. ¿Qué te pasa?. No es algo trascendente, Valentierra. Es màs un decaimiento transitorio. Me pasa a cada rato….¿…y qué has hecho en todo el tiempo que dejamos de vernos?...de todo un poquito, como decía mi mamà Heliodora…Fíjate que he conversado en varias ocasiones con Ebroul. Tú ya lo conoces. Sus ínfulas de domador de seres humanos. Ahora le ha dado por escribir un tratado acerca de la condicionalidad y los condicionantes. Ha desarrollado un entramado soportado en la idea del totalitarismo, como valor inamovible. Tal vez, volviendo al principio socrático relacionado con la razón de ser de los gobernantes. Se ha empecinado en entender la figura del Leviatán de Hobbes; como valor imprescindible. Ha escrito que “…las personas son como las cosas. Pueden ser movidas según el criterio propio de quienes han reunido méritos para colocarse por encima de seres y cosas. Dice que, cuando se habla de personas, como aproximación al entendido de humanidad e historia, cabría precisar que
  • 7. 7 no todas las personas son como cosas. Habremos quienes, necesariamente, estamos por encima de esa mera condición de existencia. Los roles son disímiles. La ignorancia es lo común y corriente. Pero, el conocimiento, la ciencia y la holgura pristina, son patrimonio de la minoría privilegiada. De aquellos que hemos logrado trascender lo corriente. La historia nos muestra que nunca ha habido realizaciones dignas, transformadoras y sabias a partir de los seres comunes y corrientes. Siempre, éstos, han tenido que hacer cesión de su razón de ser, de su libertad a quienes, antes que ellos, hemos elaborado la teoría y hemos dirigido la práctica de los procesos verdaderamente revulsivos…” Me disculpas; pero nunca he creído que Ebroul pueda llegar a ser alguien con una verdadera dimensión teórica, coherente. Lo suyo es màs envalentonamiento primario. Un tejido de palabras superpuestas. Como cuando alguien tiene acceso a determinadas expresiones tejidas por otros y las ligara una a una, pero sin ninguna opción manifiesta de verdadera realización propia. No sé si te acuerdas del día que presentamos nuestras notas a partir de descifrar e interpretar lo expresado por Freud, por Marcuse y por Husserl. Lo que presentamos, en mi opinión, ha sido el escrito màs bien logrado que se haya visto. No solo en nuestro entorno; sino también trascendiéndolo y proyectando un entendido de teoría del conocimiento merecedora de ser tenida en cuenta en el día a día. Como cuando escribimos”…el ser y la consciencia supone un entendido de las historia no enajenado. Como proposición compleja que trasciende el libre albedrío circunstancial. La condicionalidad tiene sentido en la medida que los seres van trascendiendo lo inmediato de sí mismos. Somos, hemos sido y seremos, en el tiempo, sujetos de transformaciones constantes. Nada será mañana, lo que es hoy. Siempre que hablamos de trascendencia, estaremos transitando por el camino de las transformaciones. Hoy somos, pero mañana seremos otra cosa. No en la ambivalencia propia de los escépticos. Por el contrario, en la dialéctica de las confrontaciones. En esto, validamos la confrontación Hegel-Kant; como expresión propia de que la Razón es, pero, al mismo tiempo no es. Es decir que, el demiurgo platónico, necesariamente tendrá que ser transformado a partir del desarrollo propio de las organizaciones; del ejercicio de la política y de la concreción de entes necesarios al momento de orientar la actividad cotidiana. Lo nuestro no es, pues, simple asimilación de lo que ya està dado. Es y será la propuesta de acciones transformadoras y realmente posibles al momento de impulsar los procesos que son inherentes a esa transformación…”
  • 8. 8 Al despedirme de Clemente, sentírìa remolino envolvente. Había quedado absorta ante sus palabras. Pero, en verdad, lo mío tendrá que ser diferente. Es decir proponerme a mí misma ser yo en lo que soy y puedo llegar a ser. Hasta cierto punto, hoy, me dado cuenta que mi universo de pasiones como que es otra cosa…” El día sábado estaría todo el tiempo, buscando donde quedarme. La ruptura con mi familia no le he podido asimilar. El viernes estuve vagando por Calle Perdomo. Ahí mismo en el barrio en que nací. Y vendrían a mí los recuerdos tan necesarios para poder vivir la vida. Me vería en mi infancia temprana. Mucho antes de conocer a Clemente. Y mucho màs antes de conocer a a Ebroul. Alba Lucìa Bustamante, Como la añoro. Corriendo con ella detrás de las luciérnagas. Como las atrapábamos y las metíamos en los frascos de mermelada que quedaban libres en nuestras casas. Como navegué con ella a bordo de sus sueños y de los míos. Como tropeleras con imaginarios dispuestos a volar por encima de la tierra. O, al menos, de nuestro entorno inmediato. Como nos reíamos, tratando de recordar a quien le dimos nuestro primer beso. Éramos niñas coquetas. Entornándole los ojos a Mauricio, a Marlon, a William José…y muchos etcéteras. Cuando en navidad machacábamos tapas de cerveza y gaseosa para luego enhebrarlas como cascabeles primarios. Como peleábamos con Ericina Benjumea. La aprendiz de monja que nos hacía fieros cuando entrábamos a la iglesia con nuestras blusas escotadas y sin manto en la cabeza. O cuando, brincando lazo, con Exequiel y Jacinto, éstos se embelesaban mirando nuestros nacientes pezoncitos. O cuando, para octubre, celebrábamos reinados de belleza. Y que, casi siempre, quedaba yo como reina y ella como primera princesa; para la envidia de las hermanas Luján, feas a màs no poder. Hoy estoy aquí. Sola. Sentada en la misma banquita. La que siempre fuera compañera de mis aflicciones. Como cuando peleaba con Argemiro Bohórquez, mi noviecito a quien tanto amè.O cuando me sentaba a contar las estrellas en noches despejadas. Recuerdo que me mareaba de tanto mirar hacia arriba. Pero lo de hoy es otra cosa. Estoy cansada de vivir. Un no sé qué de ausencias. A pesar de amar tanto, nunca he sido amada, de verdad. Como añoro el día que me fugué con Claudio Márquez. Nos fuimos cualquier día, dizque a buscar aventuras. Empacaríamos los escasos trapos que teníamos. Logramos reunir como dos mil pesos. Fuimos a parar a ciudad Pedroza. Dormimos en uno de los parques. Cuando ya no teníamos dinero para comprar ni heleados, ni panes, ni ponqués…nos cogería la lloradera. Recuerdo que un señor que transportaba arroz, se apersonaría de nosotros. Nos ofreció chocolatico, queso y arepas en una de las cafeterías. Luego nos
  • 9. 9 transportaría hasta la afueras de nuestra ciudad (Bermejal). A mí me dieron fuete a màs no poder. A él, lo calvearon y no lo dejarían salir de casa, sino hasta una semana después. Lo raro es que se nos olvidó que éramos novios. Todo el tiempo que estuvimos vagando, ni se nos ocurrió besarnos, ni cogernos de las manos ni…nada de eso. Por màs que he preguntado en diferentes barrios, no he podido encontrar una casa en donde alquilen cuartos para mujer soltera. Esto, a pesar que he dicho que tengo trabajo fijo. Que soy obrera en la fábrica de jabones “Mariposa Alegre”…No sé si es que no me creen…o pensarán que soy “una cualquiera”, como llaman peyorativamente a las mujeres que van por ahí, ofreciéndose….Son casi las seis de la tarde. No he probado bocado en todo el día. Mis piernas ya no me responden. No pude màs. Me senté en una sillita a la entrada de un restaurante. A pesar de lo delicioso que huele, no me aflora el apetito. Siendo como las ocho de la noche empezaría a temblar de frío. No sé qué hacer. Lo cierto es que a mi casa no vuelvo…Tampoco quiero ir donde Ebroul, ni donde Clemente. Me da como pena molestarlos…qué dirán sus familias. A pesar que me conocen. Porque he estado en muchas ocasiones. Inclusive he amanecido en las dos casas…cuando nos ha atrapado el tiempo, discutiendo y escribiendo. Despertaría como a las cinco de la mañana. Solo recuerdo cuando estuve sentada en la sillita del restaurante. Y que empecé a desvariar”…Hola mami, ¿dormiste bien?... ¿…y quién es esta?, me dije… ¿no me recuerdas?...soy Eumelia, la hija de Liboria la amiga de doña Graciela. La que vive ahí en la esquinita de tu casa…Trata de recordar…Braulio y yo estábamos dando una vueltecita por el parque. Y, de repente, te vimos sentada en esa sillita tan pequeñita…y estabas tan dormida que ni siquiera despertaste cuando te movimos…Decidiríamos que, lo mejor era traerte hasta aquí en la carretica que nos prestó don Julián…el albañil…bueno, lo cierto es que ya despertaste. Mamà Liboria ya te ha preparado un cafecito en leche con almojábanas…si te acuerdas que ella las hace como nadie màs puede hacerlas…Bueno, gracias Eumelia. En verdad tengo hambre,” Es otro lunes. Llevo aquí donde doña Liboria siete días. Lo raro es que no he salido. Me la he pasado durmiendo…pero, ¿si será asì…? No mijita, no has estado sola…Don Ebroul y don Clemente ya han venido tres veces…y la has pasado hablando con ellos…de unas cosas raras que yo no entiendo…Que el ser es tal, porque no es ser en sí mismo; sino que ha venido evolucionando a través del tempo. Que la lógica hegeliana es un tanto superflua al momento de tratar de dilucidar, en sí, que es la historia. Que Norberto Bobbio
  • 10. 10 se equivoca al tratar de presentar su teoría del estado como si fuese punto de llegada de la evolución política…y del derecho constitucional en sí. Que, ni Mussolini, ni Hitler fueron sujetos originales al proponer estructuras de partidos hegemónicos, apoyados en la exacerbación de la estulticia de las masas. Que la noción aria de la perfección racial de los alemanes; ya habría sido propuesta en tiempos de Sócrates. Que lo que pasa es que Sócrates lo haría, a partir de un entendido de democracia un tanto piramidal. Pero que, en sí, respetaba profundamente el ser en sí. Y el hecho de que cada quien es cada quien, al momento de absorber los valores heredados de civilizaciones precedentes. Además, que toda la estructura mental de la civilización occidental, cambiaría a partir de la teoría copernicana acerca de la condicionalidad de la tierra respecto al sol. Que, entonces, al no ser la tierra el centro del universo, se vendría al piso toda la estructura de la Iglesia Católica. Y que, con mayor razón, a partir de las precisiones posteriores de Descartes, de Isaac Newton y de Giordano Bruno. Y que, por extensión necesaria todo lo relacionado con los totalitarismos y las guerras empezarían a ser replanteados. Que, inclusive, la revolucionarizaciòn de la vida política- eclesiástica, daría cuenta del cuestionamiento del poder de los papas. Que la teoría de Erasmo de Róterdam y de Campanela, irían abonando el camino hacia la secularización. Y que, posteriormente, Lutero y Calvino sentarían con mayor solidez conceptos como los de poder y gobernar. Que, eso del ser en sí, serìa mucho màs entendible a partir de la teoría freudiana. No tanto en su teoría psicoanalítica; sino en textos como “Malestar de la Cultura” y “Tótem y Tabú”…inclusive, mamita, entre el señor Ebroul y el señor Clemente, se formaría una trifulca de padre y señor mío. Todo por cuenta de eso de que siempre ha habido quienes son elegidos que han estado y estarán por encima del común. Y, don Clemente, replicándole que eso de “los elegidos” es pura versión impúdica de la historia de la humanidad. Que, tanto Hitler como Mussolini, pretendieron ser herederos absolutos de la calidad y capacidad de la raza aria…bueno, mijita, creo que ya te lo he dicho todo…” Sinceramente no sé qué voy a hacer. Me ha vuelto ese remolino. Y para acabar de ajustar, llevo quince días sin trabajar. Yo creería que ya, don Rosendo, me tiene la carta de despido con justa causa. Bueno, pero lo que màs me afana es que sigo con la cantaleta de que yo no soy yo. Como que me he metido en camisa de once varas. Con razón Eutiquio Anzola se volvió loco. Yo recuerdo, cuando él participaba de nuestras conversaciones. Y, sobre todo, cuando llegamos a la conclusión de que el mundo en si no es el mundo. Que lo que llamamos mundo no es otra cosa que la versión minimizada de la teoría del
  • 11. 11 universo. Y que, por lo tanto, mundo y universo se contradicen en sí. Pero, de todas maneras, lo que yo sí debiera hacer es volver a la calle. Este encierro me està matando…Hola Eumelia, cómo has estado? …pues mamita no sé qué pensar. Yo diría que bien, como por no dejar…Te tengo que contar una cosita…imagínate que Bersariòn, el novio de Rosalbina Rúa; estuvo preguntando por ti. Él como que sospecha que estás aquí con mamà y yo… de esas cosas que una dice “…éste como que està enamorado es de “Vale” y no de Rosalbinita…a mí me parece tan tierna…lástima que haya perdido su ojito izquierdo…si te acuerdas? Estábamos jugando a los espadachines. Con esas varas puntudas. Y, tan de malas, que Efraím le ensartó el ojito. Pérdida total….bueno mijita, ¿quieres màs juguito?...ah, imagínate que Pedronel Ampuero, también estuvo preguntándome por ti…que don Rosendo te quiere mucho. Y que no se atrevería a despedirte. Pero que, el maldito problema, es que Adriana Navarro, la gerente ya sabe que no has vuelto a la fábrica hace un mes ya…no sé, creo que deberías animarte a volver…si te despiden, algo podemos hacer…de hambre no te vas a morir,,,” Qué lio en que estoy metida. Ya llevo casi dos meses de reclusión voluntaria. Pero es que no me dan ganas de salir. Tampoco quiero que vuelvan por acá ni Ebroul, ni Clemente. Les he cogido pereza a los dos. Màs que nada porque, este torbellino de ideas, como que me da náuseas. Casi todas las noches me despierto asustada. Soñando con Sócrates hablándole a los elegidos en Atenas. Tratando de persuadirlos de que ya es hora que se decidan a gobernar…que la plebe està ansiosa de ser gobernada…y, màs que todo, me asustaría verlo en esos espasmos producidos por ese brebaje maligno…después, soñando con Hesíodo y su teoría acerca de la relación entre dioses y pueblo. En esa teoría suya acerca de la verdad y la justicia. Como que me embolato en eso. Aunque, a decir verdad, me pareciera una buena opción para entender la ciencia del derecho. De la relación de los súbditos con los tribunales. Y, sobre todo, con el Tribunal Supremo. Donde están los gobernadores avalados por los dioses…La noche del último jueves, soñé con Iván El Terrible”. Qué manera de gobernar. Como si fuese dueño de esa inmensidad de país. Pero, sinceramente, lo que habría de asustarme, serían esas masacres tan aterradoras. Miles de personas muertas por el solo hecho de sospechar o, cuando màs, por el hecho de ser disidentes respecto a su gobierno Yo bien le decía a Ebroul que su manera de ver el mundo y la dominación en él, por parte de jerarquías absolutas. Sin dar lugar a una separación plena entre tener el poder y realizar políticas participativas. Es decir, me reitero en lo que ya he venido expresando, también, a Clemente,,,”
  • 12. 12 Definitivamente, hoy, no me he podido mover de la cama. Qué pena con doña Liboria. Solo me he levantado para ir al baño. Desearía, firmemente, que Eumelia y su mamà pudieran acceder a otro tipo de vida. Yo sé bien que todo trabajo enaltece. Pero, también sé, que estar toda una vida pegada al horno haciendo almojábanas, va deteriorando el cuerpo. Por mucha salud que una tenga. Además, Eumelia, trabajando como pegabotones. Con esos turnos tan largos, Además de lo mal remunerado. A pesar de todo lo que ha pasado, sigo sin poder entender eso de la vida cotidiana como secuencia de realizaciones en el día a día. A veces me detengo a pensar en eso del poder político y económico. De las ideologías que comprimen los cerebros. Yo, siempre me he hecho la siguiente reflexión:”…si somos itinerantes forzados a seguir la huella de quienes tienen poder instrumental en cabeza. Sujetos que se han hecho al poder; por lo mismo que ya tenían el poder económico. Como que me digo, a mí misma, la razón de ser de todo poder politico, tendrá siempre una relación inequívoca con el poder económico, Tanto como decir que lo uno va ligado a lo otro. Por màs que traten de disimularlo no pueden. Recuerdo, ahora, ese ejercicio de simulación que hicimos el semestre pasado; cuando el instructor politico nos pondría resolver un cuadro relacional hipotético. Siendo las variables los sujetos poseedores de inmensas fortunas; quienes han estado a su servicio, encargados de justificar la existencia de ese poder económico. Incluidas las personas y los colectivos que ejercen el rol de intermediación. Y, de otra parte aquellos y aquellas que, simplemente existen para trabajar como dependientes de quienes tienen ese poder económico. Según el maestro tutor, nosotros tendríamos que modelar un cuadro relacional tendiente, tanto a la reproducción del capital, por la vìa del trabajo remunerado; como también la relación entre los asalariados con quienes ejercen la condición de intermediación; así como también las perspectivas de desarrollo de acciones en la pretensión de rebelión ante esa dominación. Quien primero trataría de estructurar la modelación, fue Clemente. Desde su interpretación, el desarrollo histórico de la sociedad siempre ha estado vinculado con la profundización de esas contradicciones. Es decir, siempre ha habido sectores que, a pesar de ser dominados, han desarrollado estrategias de confrontación, por la vìa de una instrumentación guerrerista. Ahora bien, seguiría diciendo Clemente, el problema a establecer hasta qué punto quienes han sido los desposeídos absolutos han estado en condición de ejercer como punta de lanza en la confrontación hasta derrumbar el poder preexistente. Y es aquí en donde entraría en baza la capacidad para crear organizaciones
  • 13. 13 políticas y sociales. Esto, a su vez, supondría la existencia de sujetos en capacidad de liderar este proceso, pero sin prescindir de quienes ejercerían como sujetos sensibles a esos mensajes. Es decir, sujetos en capacidad de entender todo el proceso; asì tengan que ceder parte de su autonomía. Lo que quiero decir, diría Clemente, es que las posibilidades de confrontación a los detentadores del poder económico; como también a quienes fungen como intermediarios a partir de la consolidación de estructuras políticas que han ejercido como puntos de equilibrio. Esto no es otra cosa que figuras como los Estados y formas de gobierno que se han ido modificando con el tiempo y como necesidad de adaptación a determinados condicionantes…” Lo que a mi màs me mortificaría, en ese entonces y aún ahora, es cierta debilidad conceptual que no me permitiera entender todo el contexto del planteamiento, en este caso, de Clemente…Ese ha sido el origen de mi permanente angustia… Por parte de Ebroul, simplemente, plantearía lo que ha sido su teoría acerca de los sujetos individualmente considerados. Diría, en su momento, “…lo que plantea Clemente no tiene razón de ser. Por cuanto, quienes tendrían la condición de orientadores y organizadores de los procesos de transformación, serían aquellos sujetos “elegidos”. Como entendiendo que, no ha lugar a que “la plebe”” ejerza como organización social de revolucionarizaciòn de las condiciones de dominación existentes. Es decir, quienes pudieran actuar desde la base en los procesos, nunca podrían compararse o asimilarse a sus dirigentes. La predisposición al ejercicio de dirigir, no estará dada nunca en aquellos que, simplemente, están ahí en la base, para ser organizados y dirigidos. Es algo asì como entender que la “condicionalidad” no puede entenderse como que los desarrapados, por si mismos, pudieran ser artífices de su propia liberación…” Y sigo aquí como libélula perdida. En este cuarto que se ha convertido en refugio casi insolente e inapropiado. He perdido mi razón de ser. Soy como ese “ser en sí” que, con el tiempo, ha ido reduciendo su capacidad para realizar acciones vinculadas con cualquier espíritu libertario. Ya es otra mañana. Pero me parece que es la misma de ayer. Como que, mi pulsión, no alcanza a dimensionar la diferenciación en el tiempo. Como que, en mí misma, me he ido convirtiendo en puro sujeto sin horizonte. No màs ayer, o antier, no recuerdo; Eumelia me haría saber que Virginia Mazo, ha estado indagando por mí. Que necesita comunicarse. Que, lo que habíamos acordado hace tres meses era que, entre nosotras dos, avanzaríamos una propuesta relacionada con la modificación de los códigos
  • 14. 14 que nos han acompañado durante casi toda nuestra vida. Eumelia, además, me diría que ha estado muy extrañada. Por lo mismo que, casi todas mis amigas han venido realizando indagaciones vinculadas con lo que se supone que es el ser en sí. Sin distinciones de género. En lo personal, “Vale”, yo nunca he estado acostumbrada a ese tipo de discusiones. Lo mío ha sido siempre un “estar ahí”. Inclusive, lo que soy como mujer no ha sido otra cosa que estar en condición de sujeto sin mucho vuelo. No sé si te acuerdas cuando estuve como novia de Belisario Congote. Por mucho tiempo me utilizó. Mamà nunca sabría de mi entrega en cuerpo entero. Cuando quedé embarazada, siempre le oculté la causa de mis mareos y mi indisposición general. Solo fue hasta que la doctora Eunice me ofreciera la posibilidad de abortar; cuando entendería la necesidad de liberarme de ese cuerpo extraño. Que estaba ahí en mi vientre, sin yo desearlo… Y seguiría el remolino. Cada noche, dándole vuelta, en mis sueños, a ese término “condicionalidad”. Y vuelven las imágenes. Muy reiterativo eso de mi infancia. Nopodría precisar, en el tiempo, la noche aquella en la cual soñaría estando en condición de sujeto de vuelo ampliado. Visitaría a Alcira Paniagua. Una niña que fuera mi cómplice desde que teníamos seis añitos cada una. Pues sí que estábamos en el solarcito de su casa. Mirando los brevos y los dos palitos de duraznos. Justo encima de uno de ellos viéramos trepado a Juan Esteban Monsalve. Un niño casi de nuestra misma edad. Estaba destruyendo lo niditos de las golondrinas. Cada huevito lo rompía en sus manos. Reía como si estuviese loco. Yo lo increpaba para que no lo hiciera. Pero, él, seguiría con frenesí que iría en aumento. Casi hasta gritar. Y nos diría “ustedes son solo mujeres; no tienen por qué decirme lo que debo o no hacer…además tú, Alcira, no me vengas con cuentos chivos…O quieres que le diga a tu mamà Eufrasia lo que hiciste el domingo pasado con Jaime Huertas…él y tú dizque haciendo chichi. Te bajaste los calzones y él sacaría su “coso” y tú se lo cogías y, él, te metía los dedos en tu “cosita”… Alcira no hallaba que hacer. Se pondría la cara roja, como si sintiera vergüenza ante lo que decía ese estúpido niño. De mi parte le gritaría a Juan Esteban:”…¿y qué hay de malo en eso?. Todas las mujeres tenemos derecho a hacer lo que nos venga en gana con nuestros cuerpos. Bájate de ahí chillón, sino quieres que yo te baje a pura piedra…” Despertaría en media madrugada. Estaba acezando de rabia. Iría al baño. No podría orinar. Me arda mucho mi vagina. Me la tocaría con los dedos…solo me saldría un líquido amarillento y espeso. No sé por qué al palparme siento un inmenso dolor. Y al mirarme
  • 15. 15 al espejo, al abrirme la paredes las veo enrojecidas…con mucha angustia volvería a la cama…pero no pude volver a dormirme…Llegaría al cuarto doña Liboria, un tanto extrañada, ya que no me había levantado, como todos los días, a desayunar…me atrevería a comentarle lo que me estaba pasando…con mucha ternura me diría: “déjame ver mamita…me examinaría…me diría: està como rara la situación. Lo cierto es que no veo ninguna lesión…pero me preocupa esa inflamación…si quieres, mijita, le pido el favor a la doctora Eunice para que te examine mejor, a ver qué es lo que està pasando…” “…Aquí entre nosotras, “Vale”, dime la verdad¿…te has estado hurgando ahí?...porque no aprecio ninguna infección, ni lesión profunda; como pasa cuando una ha estado con un hombre…No, doctora, sinceramente he estado aquí todo el tiempo. Solo han estado conmigo doña Liboria y Eumelia…Creo que tú sabes que a una la agobia el deseo no satisfecho…tal vez, en eso que llamamos “duermevela”, casi de manera inconsciente, nos tocamos ahí en donde se origina el placer. Y esto es lógico, ya que me dices que tuviste flujo…por ahora dejemos la situación ahí…te recomendaría que no te toques…por algún tiempo…” Me dejaría pensando lo dicho por la doctora Eunice…¿ serìa que eso del sueño, cuando Esteban le diría a Alcira, que él vio cuando Jaime Huertas la hurgaba…era yo quien me estaba tocando?. Bueno, lo cierto es que hace muchísimo tiempo que no estoy con alguien. Y, en verdad, si siento inmenso deseo de hacerlo…Recuerdo que, la última vez, fue con Argemiro Polanco, uno de mis compañeros de trabajo…Qué noche esa…bailamos, tomamos vino como si este se fuera a acabar y…, después, en su casa nos abrazaría la pasión…En verdad qué éxtasis tan hermoso… Hoy cumplo diez meses aquí encerrada. Ya casi se me olvidado como es la calle. Solo recibiendo el sol en el solarcito…me he pasado casi todo el tiempo sola. En las noches converso con doña Liboria y con Eumelia. Los únicos que saben que estoy aquí son Clemente y Ebroul. De resto nadie màs…No màs anoche estuve releyendo algunos de mis escritos, con las anotaciones de ellos dos. Y sigo como ausente. A decir verdad sigo sin entender toda la trama alrededor del ser y la consciencia. Inclusive, hace algunos días, le solicité a Eumelia que averiguara en la librería de la señora Alegría, por el texto “Asì hablaba Zaratustra de Nietzsche. Cuando me lo entregó empecé a devorarlo. Y encontré, en sus soliloquios frases como sin sentido…pero releyéndolas, entendería su lógica interna. Como si, el vuelo del ser, estuviera relacionado con lo que hemos sido. Pero,
  • 16. 16 asimismo, con lo que somos hoy. Vuelve a mí la discusión con Ebroul acerca de “los elegidos”. Hasta cierto punto percibo envolvente remolino en mi cabeza. Aquí, en esta casa, me han prestado ayuda que agradezco infinitamente. Pero me siento como embadurnada por la angustia. Todo mi cuerpo està en permanente crisis. Ya ni siquiera recuerdo mis valores. Como si hubiesen sido circunstánciales. Ahora que leo el texto de Nietzsche, mi imaginario aparece como degradado. Como si mi vuelo como mujer y como sujeto; bajara casi a ras de la tierra. En mis reminiscencias, permanentemente, recaban acerca de lo que ha sido mi vida. Un escozor casi perenne. Y sigo como empozada en esa brecha agreste. Cuando papá me arropaba con el manto de la impudicia. Sujeto vesánico. Que me vejara de manera permanente. Recuerdo, sobre todo, esos días en que mamà estaba por fuera. Él se acercaba al lecho de María Jacinta, mi hermana mayor, y al mío. Se extasiaba mirándonos con absoluta lascivia. Recuerdo que nuestros pijamas se pegaban a nuestros cuerpos. Acostumbrábamos no colocarnos ninguna ropa interior. Y que, él, observaba como se nos marcaban los pezones y como, ahí abajo, se podían adivinar los pliegues de nuestras vaginas. Mientras él se desvestía y nos mostraba su pene erecto. Corrimos, tratando de salir del cuarto. Pero, él, cerraba la puerta y nos perseguía. Y cuando llegaba hasta nosotras, nos rapaba los pijamas. Y quedaban expuestos nuestros cuerpos al desnudo. Por màs que gritábamos nadie acudiría. Simplemente porque en la casa no estábamos sino nosotras y él. Cierto día, la vejación, llegaría al extremo. Amarraría a Jacinta en la baranda superior de su cama. Le abriría las piernas e introducía su pene en su aberturita. Yo trataría de golpearlo para liberar a mi hermana; pero me golpearía con el palo que servía de tranca para la puerta. Yo quedaría inconciente. Cuando desperté, Jacinta lloraba de manera desgarradora. Su aberturita sangraba. Mis pezones dolían como nunca después he sentido. Ahí, en mi bajo vientre, sentía un ardor absoluto… Hoy es otro martes. Ya perdí la cuenta de cuantos màs habrían pasado. Estoy sentada en la sillita que me servía de asiento. Todo mi cuerpo es puro temblor. Toda la sábana està sucia. Como cuando un trapo, al secarse, queda con manchas. Todavía húmedas. Al oler las manchas denotaría olor agrio. No sé si pasó lo que ya me había advertido la doctora Ericina. Lo cierto es que soy puro fuego interior. Unas ganas enormes de tener sexo con cualquier hombre. Menos Ebroul, ni Clemente. Nunca los he deseado. Siempre me han parecido sujetos de cuerpo liso, sin ninguna expresión que provoquen algún deseo. Han sido para mí solo como tutores medianos. Con mucha sabiduría; pero hasta ahí.
  • 17. 17 Y empecé a sollozar. A tratar de imaginarme como suspiré en esos orgasmos provocados por el movimiento de cuerpo que hiciera Argemiro. Sus contorsiones. Su entrar y salir. Sus llegadas que sentía como si fuese un surtidor permanente de líquido embriagante….definitivamente estoy enloqueciendo. Hoy no he probado bocado; a pesar de la insistencia de Eumelia y de doña Liboria. Por un tiempo impreciso, quedaría dormida. Pero seguiría soñando con los vejámenes de mi padre… Hoy miércoles desperté màs calmada. Recordaría, de manera inmediata, una brechita de sueño absolutamente hermoso. Me veía en el jardín de doña Esperanza Ricaurte. Al lado de Maximina, mi amiga inolvidable. Jugábamos a perseguir a los colibríes. Estos, nos miraban y nos hablaban. "..“hola niñas. ¿Qué es lo que tanto molestan. Acaso nunca habían visto nuestros bellos colores?...Las invitamos a casa. Allí no màs. En ese rinconcito. Donde està el viejo manzano. Mi pareja se llama Eumenia. Tan bella como yo mismo…vengan, vengan. Y corríamos tras ellos. Llegadas al manzano, escuchábamos el estruendo que hacían las risas de Eumenia y sus hijitos…Luego corríamos hasta la chocita que habíamos fabricado desde noviembre pasado. Nos metíamos en ella. Allí estaban Mogola María Y Natalia Eugenia, nuestras dos muñecas. Con vestidos floridos, hechos por la mamà de Maximina. Nos quedaríamos dormidas no sé por cuanto tiempo. Y, al despertar, ya nos estaban llamando para el desayuno. Ricos bizcochos horneados por la señora Lucrecia Amèzquita. Todavía calienticos. Y decidiríamos ir hasta “Charco Cristales”, un espejito de agua siempre fresco y limpio. Nos echamos al agua, asì vestidas como estábamos. ..Luego, al palo de guayabas. Con el tridente de don Júpiter Villabona, las tumbábamos.. Verdes y maduras…hasta que Betsabé, una ruiseñora gigante empezaba a echarnos cantaleta por lo atrevidas…y salíamos corriendo para el palo de mangos. Igual, con el mismo tridentes, azotábamos los manguitos todavía biches…Y aparecía don Lorenzo, un enorme búho, Restregándose los ojos. “Dejen dormir petaconas…nos las quiero ver aquí. Y corríamos para el naranjo. Lo mismo, le dábamos fuete a los cogollos…y aparecería Doña Venus, la lora que siempre permanecía allí…”Brinconas, langarutas, se me van de aquí. ¿no ven que estoy alimentando a mis loritos?...y terminábamos extenuadas. Ya eran como las tres de la tarde, Teníamos mucho sueño y las tripas sonando, por el hambre….era verdad que no habíamos almorzado. Y nos iríamos para la orillita del charco en donde habíamos dejado la canastica con las empanadas y los refrescos que nos había empacado doña Fresia Tabares; la tía de mi amiga…Ya buchonas de tanto comer; extendíamos las toallas…y a dormir se dijo.
  • 18. 18 Llegarían las siete de la noche y nosotras todavía por ahí molestando…hasta que ensordeceríamos con los gritos de Miguel José y de Miriam Amparo que ya nos estaban buscando…” Un viernes cualquiera llegaría Ifigenia Arjona. Eumelia había decidido traerla, porque ella insistió que necesitaba hablar conmigo de manera urgente. Algo relacionado con Argemiro. Éste andaba de la seca a la meca buscándome desde hacía un mes. Resulta que necesitaba mi ayuda para que le diera una o dos clases de álgebra a uno de sus hijos. Mauricio era el mayor. Melania era la niña, Una chicoria como de diez añitos. Pero avispada hasta màs no poder. Era la líder en su colegio. De una inteligencia sorprendente. En cambio, Mauricio, parecía negado para todo. Llevaba tres años sin poder aprobar su segundo año de educación media. Pero, eso sí, de una holgura superlativa para la solidaridad y la ternura. Lo llamaban “Afrodito”. Porque construía de pura memoria cantos al amor y a la vida. Me negaría a ayudarle a Mauricio. No quería saber nada que no fuera subsumirme en mis propias elucubraciones. Ya empezaba a sentir absoluto cansancio de estar viviendo. Todo, en mí se ira diluyendo. Desde que me despertaba, ya estaba añorando que llegara la noche para tratar de dormir y localizar, en mis sueños, lo que había venido perdiendo. La noche del tres de abril, sin que pudiera precisar año; me encontré alucinando. Un camino demasiado angosto. Bordeando Rio Porvenir. Yo lo reconocería, ya que en tiempo muy lejano, siendo una niña de tres añitos, fui con mamà Inocencia y con mi hermana Jacinta. Recuerdo que nos bañamos las tres, siguiéndole la huella al hilito de agua. Ese día sabría que mamà tenía en su pecho una enorme cicatriz. De esas que quedan en lo que pudo haber sido la piel. Tanto asì que uno de sus senos había sido recortado. Tanto Jacinta como yo sentiríamos espasmo doliente. Le preguntamos que le pudo haber pasado…Ella, en medio de lágrimas y suspiros, nos contarìa que mi padre había quemado su pecho una noche que llegara borracho, exigiéndole tener sexo. Cuando ella se negó; este bandido empezó a golpearla. Y le lanzó un carbón encendido. Inmediatamente el pijama de mi madre empezó a arder. Ella no tendría otra alternativa diferente a correr hasta el baño y echarse agua…el proceso de sanación fue largo y doloroso. Êse sujeto no le permitía ir hasta donde el médico. Ella tendría que hacerse las curaciones todos los días. Serìa el tiempo aquel cuando mi tía Paternina estaría en casa reemplazando a mamà en la cocina y los otros quehaceres de la casa…
  • 19. 19 Otro domingo. Ayer sábado, Eumelia y doña Liboria estuvieron conmigo toda la tarde. Doña Liboria preparó un almuerzo especial. Carne de cordero asada, arroz tigre y ensalada de lechuga, tomate y cebolla cabezona. Después me ofrecieron vino. Las tres tomamos bastante. A las nueve y media de la noche ya estábamos turulatas. Ya, siendo hoy, volvieron mis penas a atosigarme el cerebro. Ya, entrada la tarde, vendría Valeria Pantoja. Una amiga de Eumelia. Era una niña de escasos quince años. Muy bonita. Quedaría sorprendida al ver sus ojos. De un gris liviano y profundo.. Estudia en el colegio que queda como a tres cuadras de su casa. Eumelia le había dicho el lunes pasado que yo le podría ayudar para superar algunas dificultades que tenía en álgebra y geometría. En verdad, la dificultad era inmensa. Lo básico de la resolución de ecuaciones lineales y de la interpretación de algunos problemas derivados de la Ley de Thales. Estaríamos casi hasta las diez de la noche. Me quedaría pensando en los ojos de Valeria. De su cuerpo alongado. En su majestuoso cabello rubio….pero había en su expresión un deje de melancolía difícil de ocultar. Este lunes, preguntaría a Eumelia si ella podría decirme algo relacionado con la niña Valeria. Le diría “…màs que el álgebra y la geometría, intuyo que, existe, en su vivencia, la necesidad de ayudarla…” Efectivamente, “Vale”, su familia vive en el barrio hace unos cuatro años. Tiene un hermano mayor que ella, estudiante de ingeniería. Su papá se llama Abel Pantoja y la mamà se llama Flora Valderrama…lo que yo he logrado averiguar es que, antes, vivían en ciudad Vendimia. Como a trescientos kilómetros de nuestra ciudad. Cierto día, preguntaría a doña Flora acerca de la vida cotidiana allá en Vendimia…pues fíjate mijita que nosotros vivíamos a lo bien. Abel administraba una empresa distribuidora de textiles. Nuestra casita era hermosa. Mi hijo Alonso Alfonso, un joven muy aplicado en sus estudios. Y mi Valeria, muy dichosa con sus amiguitas que estudiaban con ella en la escuelita eucarística…pero nunca hay felicitad completa, niña Eumelia. Cierto día me daría cuenta que Abel tenía como amante a una muchacha mucho màs joven que él. Hija del alcalde Anastasio Concreto…la niña (Ana Patricia), quedaría embarazada. La obligaría a decir quien la había preñado… a puro golpe de lazo húmedo…dos días después la obligaría a abortar de manera clandestina. Ese mismo día moriría Patricita…y, a partir de ahí, se desataría la persecución en contra de Abel. Lo primero serìa obligar al dueño de la distribuidora a despedirlo…Después atentaron contra Alonsito. Un día que regresaba del colegio, lo abordarían unos sujetos extraños. Por lo menos no eran habitantes de Vendimia. Lo acuchillarían…casi se nos muere Alfonsito…y no habría màs
  • 20. 20 remedio que salir huyendo. Venderíamos la casita, a lo que llaman precio de huevo…con lo recibido por la venta y la liquidación que le entregaron a Abel…llegaríamos aquí. Abel conseguiría un trabajito como auxiliar contable en un almacén de cadena…Lo de Valerita, se remonta a ese tiempo. Patricita era amiga de ella, a pesar de la diferencia de edades…cuando murió se sentírìa destrozada. A pesar de su edad, Valerita siempre ha sido muy inteligente y despierta…entendería toda la película. Con mayor razón, cuando sus compañeritas de colegio le gritaban que “…por culpa de tu papá, murió Ana Patricia…puro viejo violador…” El miércoles estuvo acá Valeria, después de salir del colegio. Muy contenta. Logró pasar las dos pruebas. Me trajo chocolatinas…sin expresar palabras que le dieran a conocer que sabía lo que había pasado; le pregunté acerca de su familia…y si era feliz…Valerita me diría que, a veces, se sentía angustiada…que recordaba mucho a las amigas que habían quedado en Vendimia…que, aquí, casi no tenía amigas. Que su amigo màs cercano era Miguel Elías, un joven de su mismo curso…que su mamà Flora no le permitía que él la visitara en la casa…entonces se veían y conversaban en el parque central…” en verdad a mí me gusta mucho Miguelito. Y creo que yo también le gusto a él…somos como novio y novia. Sin embargo había un problema…Mariana Bermúdez, otra chica del curso, està enamorada de él…a pesar que Miguel no le para bolas…Mariana, a veces, me insulta cuando salimos del colegio. El mes pasado, un domingo en que él y yo estábamos conversando y cogidos de la mano; Mariana se nos acercó y me halo el cabello…Yo me puse a llorar…y salí corriendo para mi casa…Miguel me cometaria el lunes siguiente que Mariana le dijo palabras muy groseras…que yo era una perra…que ella sabía que don Abel era un viejo acosador de niñas…” “…Quiero contarte algo “Vale”, hace un mes Miguel Elías me insinuó que tuviéramos sexo…yo me confundí mucho…le diría que siguiéramos como novios…que yo lo amaba mucho, pero no para llegar hasta allá…en mi interior recordaba lo que le había pasado a una amiga de Vendimia…mi padre la preñó y, ella, moriría después que su familia le indujo al aborto clandestino…Sin embargo, Miguel, insistiría tanto…me dijo que si no estaba con él, era mejor que nos separáramos…yo no quería perderlo…le dije que me dejara pensarlo…” ahí no hay nada que pensar Valeria…e un sí o un no…”. Le dije, bueno, ¿pero dónde?...en casa de mi tía Bulgaria…ella llega muy tarde de trabajar y yo tengo llaves…Quedaríamos en vernos el sábado. Yo le diría a mamà que había quedado de estudiar con una compañerita del colegio…”bueno mijita, pero no te demores
  • 21. 21 mucho…si llega tu papá y no te encuentra en casa…te castiga. Efectivamente nos vimos ese sábado…No sé, Vale, pero creo que algo me està pasando…me fatigo por nada…y he venido vomitando mucho…me puse a leer acerca de eso…y los síntomas son muy parecidos a los que en esa enciclopedia explican…si mi familia llega a saberlo, mi papá es capaz de matarme…y para acabar de ajustar, ya Miguel Elías no es el mismo conmigo…se ha venido acercando mucho a Mariana. Diario conversa con ella…conmigo nada…” Este jueves me recuerda el día en que llegué a esta casa. Ya casi he perdido las calendas. He llegado a creer que ya llevo muchos años en esta reclusión voluntaria. Viene a mí el recuerdo de algunas historias de vida. No recuerdo, en preciso, cuanto tiempo hace que Valeria estuvo acá conmigo. Ese mismo día había sido agredida por su papá Abel. Por mucho que tratara de ocultar su embarazo; llegaría el momento en que no pudo màs. Ya su vientre había crecido mucho. Vendría con Eumelia. El cuerpo de la niña estaba lacerado. Su rostro era solo hematomas. Sus hermosos ojos, eran expresión de su dolor y tristeza…Llegaría también la doctora Eunice. Después de examinarla, expresaría una profunda preocupación. Palpando su vientre, diría que “…a pesar que el feto todavía està vivo, percibo ciertas lesiones…en esto, mi experiencia no me falla…El asunto, ahora, es ¿qué vamos a hacer?...lo único que se me ocurre es hablar con el doctor William Wilson Parapeto; el ginecólogo jefe del hospital. Podríamos salir con la niña en la noche…conociendo como conozco al señor Abel, ya debe haber organizado un grupo de búsqueda…en su mamà tampoco se puede confiar, ya que ella simplemente hace lo que ese señor diga. Su hermano Alonso Alfonso, es apenas figura decorativa en su casa…solo piensa terminar su carrera para largarse…” Eumelia y su mamà Liboria acompañaron a la doctora Eunice y a la niña hasta el hospital. Efectivamente, el doctor Parapeto confinaría lo dicho por Eunice. Además, diría que la vida de Valerita corría riesgo si se dejaba avanzar el embarazo. Eunice y él, tomarían la decisión de inducir el aborto. Le hablarían a la doctora Magnolia Zerda, la directora del hospital. Con su autorización se haría la intervención. El feto ya tenía malformación en su cabeza. Si hubiera vivido; solo serìa puro cuerpo sin capacidad de moverse… “Ya Valerita lleva tres meses aquí conmigo, Eumelia y la señora Liboria. Sus magulladuras empezarían a desaparecer, gracias al cuidado de Eunice y nosotras. Hemos estado estudiando. Muy buena para entender el cálculo. Su fuerte es las técnicas de
  • 22. 22 derivación y las integrales definidas. Pero lo que màs me satisface es su capacidad para leer, entender y procesar la filosofía y la lingüística. Pasamos largas horas leyendo a Wittgenstein, Kant, Hegel, Husserl, Sartre y Freud. Entre días dejábamos la lectura y el análisis, para dedicarnos a conversar. Doña Liboria y Eumelia se sumaban,, sobre todo en la noche, a nuestras habladurías. Recuerdo mucho la noche que doña Liboria nos contarìa acerca de su niñez y adolescencia. “…vivía con papá y mamà en ciudad Ambrosía. No fui buena para el estudio. Cuando terminè mi básica primaria, mamà me internó en uno de los conventos para aprendices de monja. Era un sitio muy frío, de techos altos. Con cuartos individuales; parecían buhardillas. Éramos obligadas a ayunar. Màs que todo durante toda la cuaresma. Algunas llevaban cilicios en sus cuerpos. Me haría amiga de Zoraida Buenaventura. En los baños me mostraba las heridas en su cuerpo, como consecuencia del cilicio. Nunca se lo quitaba. Yo le lavaba sus heridas. Todo esto al escondido, ya que la directora, Hermana Victoria, no lo permitía. El reglamento era muy claro en ese sentido. Las heridas y los estigmas no eran otra cosa que la mano de dios impulsando la santidad. Una noche, después de haber cenado y antes que dieran las ocho de la noche para retirarnos a nuestros cuartos…estaba yo caminando por uno de los zaguanes del edifico. Me pareciera muy raro que, uno de los diáconos que prestaba el servicio de vigilar; se me acercara. En actitud sigilosa y dubitativa. Me haría señas con sus manos. Yo no sabría interpretar que quería de mi…se acercaría màs y me diría al oído ”..Liboria, acompáñame hasta el jardín B1…te quiero mostrar algo…yo aceptaría. No vería nada malo en hacerlo. Ya allí, me diría que admiraba mucho mi cuerpo. Que me había estado observando mientras me bañaba. Que le mostrara màs de cerca las piernas y el pecho…que nunca había visto nada igual…simultáneamente se levantaría el hábito…no llevaba calzoncillos. Y se cogió el miembro, diciéndome”…mira Liboria como estoy. Tócamelo. Al ver que yo permanecía muda, paralizada; se desnudaría del todo y empezaría a tratar de quitarme mi hábito…era tanto el miedo que sentía que no atinaba a gritar, ni a correr. Él empezaría a tratar de desnudarme…y yo seguiría allí, sin poder hablar ni moverme. Me tumbaría al piso; abriría mis piernas y, como loco se frotaba el miembro contra mi sexo…el sofoco y el miedo….no cesaba. Hasta que perdí el sentido…cuando desperté estaba ahí tirada en el piso. Desnuda. Mis piernas estaban ensangrentadas…Hasta que llegó la Hermana Angélica, la subdirectora…” qué haces ahí Liboria. Estás endiablada. Ven te presto otro habito…mañana mismo hablaré con la Hermana Victoria…le diré lo que hiciste…mujer
  • 23. 23 endemoniada…te vamos a regresar a tu casa sinvergüenza…dizque desnudarse en el piso…quien sabe que màs hiciste…efectivamente, en la mañana, llamarían a mi madre…y le diría”…llévese esa sinvergüenza no queremos que vuelva màs…es pura diabla…verá que hace con ella…” “, ya en casa, le contarìa a mamà lo que había pasado. Ella llamaría a la señora Abelarda, una partera del barrio…”pues si señora Amatista esta niña ya està rota. Pero tuvo que haber sido mucho el placer…quien lo hizo es uno de esos hombres de nervio duro y muy largo…casi que le llega hasta el útero…y me huele que ya està preñada…Mamà me echaría de la casa ese mismo día…fui a parar donde don Melchor y su esposa Virgen Altagracia…quedaría con ellos casi tres semanas…un día, la señora Virgen, me daría un bebedizo amargo, repugnante empezaría a sangrar mi vagina…después saldría de allí. Con unos centavos que me diera don Melchor, viajaría hasta acá. El mismo día de mi llegada me encontré a Querubín Mancera. Un muchacho que había conocido en un paseo familiar…a pesar que no nos volveríamos a ver hasta el día de llegada; yo percibía que le gustaba…él a mí también. Le contarìa todo lo que me había pasado…”tranquila Liborita. Por qué no nos juntamos a vivir…tengo un empleo màs o menos estable y bien pago. Vivo allí no màs; en barrio Portela… …y asì fue. Una casita confortable. Esta misma donde estamos ahora…nacería Eumelita. Querubín murió cuando la niña tenía cuatro añitos…yo me puse a trabajar como mensajera en una agencia de finca raíz. Lograrìa hacerme a unos ahorritos…y con mi comadre Venturiana Zúñiga, aprendería el oficio de las almojábanas…y hasta hoy. De eso hemos vivido…en el tiempo que Eumelita estuvo desempleada, ella me ayudaba en el horno y la distribución…cuando consiguió trabajito…contrataría a una muchacha de por acá mismo…” “…Observando a Valeria, mientras escuchaba la historia de doña Liboria, vería en ella un extravío. Como si estuviese en otra parte. Sus ojos se aguaron…suspiraba. Vendría el recuerdo, de cuando yo era una muchacha de su misma edad. Estaba en casa de mi tía Italia Un solar inmenso. A mi lado Tania Velásquez; una compañera que había conocido en la escuelita de doña Perfecta Rodríguez. Hacíamos las planas juntas. Yo iba a su casa y ella a la mía. Gustábamos de bordear el río. Yendo hacia su nacimiento. Los domingos vestíamos de gala. Admiraba mucho sus gruesas trenzas. Un cabello color cobre…Jugábamos al hilo en las manos. Haciendo figuras. La flor de iraca; la escalera;
  • 24. 24 la mariposa; el plato y la taza; el pájaro…tenía una gran capacidad para las florituras. Su hermano Ascisclo era muy buen estudiante. Ya estaba en bachillerato. Quería mucho a Tania. A mí me regalaba, cada nada, unas galleticas de avena. De un sabor increíbleme nte delicioso…Juagaba con nosotras a las escondidas. Nos acompañaba a las caminatas que programaba la señora Biafra Congo. Salíamos desde la cinco de la mañana. Se trataba de seguir la huella del río, tratando de llegar hasta la desembocadura en Rio Grande. Cuando estábamos a mitad de camino parábamos para desayunar. Cada quien llevaba su propio fiambre. Sin embargo, Tania, Ascisclo y yo llevábamos en común. La noche anterior doña Castalia nos preparaba tremendos sanduchez; arroz apanado; pandequezos; chocolatico y jugos. Ya, de regreso, corríamos como locos cogidas de la mano…nos tirábamos al piso. Armábamos picaitos de fútbol mixto. Arritoquieta Merlano era tremenda para driblar y patear. Un físico emblemático…y que ternura de niña. Nos colocaba apodos a todos y todas. A Tanía le puso la chapita de “porcelana”, por sus cachetes rosados. A mí me puso “la lora”, por mi tendencia a hablar todo el tiempo. A Acisclo “Toni Curtis”, por su bella cara…A Beatriz Anzola “medio metro” por lo pequeña y…asì. En una de nuestras expediciones, Juvenal Benítez y Juan Andrés Metaute se extraviaron. Los encontrarían al día siguiente…y como nos reíamos de ellos por lámparas y elevados..” Seguiría observando a Valeria…cada vez màs aprensiva. “…Ricardo Madariaga, uno de mis maestros de economía y sociología, me contarìa una vez acerca de sus aventuras cuando chicorio. Acostumbraba apedrear a los gallinazos. Coorìa detrás de ellos…hasta que un día por estar en esas, no diera cuenta de un hueco que había en el potrero…y caería.. Fractura de pierna derecha…iba hasta Lago Cantor a coger de esos pececitos ornamentales que pululaban. Se los llevaba para su casa y le diría a Sonia María, su hermanita, que él les había pintado los colores…y que le decía a doña Bertha, cuando no quería madrugar a estudiar”…es que la señorita Begonia no va hoy a la escuela porque se murió el papá de sus amigos Claudio y Dorancè…en fin que, a toda hora se mantendría en eso de tomar el pelo a cualquiera…” A decir verdad, lo que màs me preocupa en este momento es la actitud absorta de Valeria. No alcanzo a dimensionar su situación. Porque, bien sabido es que la niña està atravesando por una situación muy complicada. Me gustaría hablar con ella. Pero tal parece que no podría ser pronto. Por lo menos, en esta reunioncita que tenemos hoy; como que todas nos hemos olvidado del tiempo. Eumelia, nos compartiría algunos momentos de su pasado.
  • 25. 25 “,,,yo recuerdo muchas anécdotas de cuando era muy niña. A los seis años, un día mientras iba para la escuelita…me encontré con Venus Alejandra. Ella también iba para la escuela. Era un poco tarde…comoquiera que eran las siete de la mañana. Y, exactamente, esa era la hora en que deberíamos estar ya en clase…tal pareciera que no nos importó mucho eso del horario. Venus me diría “…porque no nos vamos para el parque a conversar…quiero decirte algo…” Yo no le vería problema alguno. Efectivamente nos iríamos para el parque. Una vez allí nos sentamos en una de las banquitas. Una soledad inmensa a esa hora…”mira “Eume” anoche, cuando estábamos cenando, llegaría doña Paloma Enriqueta, creo que tú la debes conocer. Vive ahí en la esquina de mi casa. Llegaría muy alborotada. De por sí, ella, es demasiado chismosa. A casi nadie le gusta conversar con ella…le diría a mamà Eustorquia que el hijo de don Poliedro y doña Aunalia había estado en su tienda. Que empezaría a gastar mucho dinero. Comprando de todo lo que se le antojaba…a mí me sorprendería mucho eso, ya que yo sé que su familia es muy pobre, como para entregarle tanto dinero…resulta y pasa que afuera lo estaban esperando otros dos muchachos que yo no conozco. Uno de ellos, al parecer era mucho mayor…cuando saliera Emiliano, con las tres bolsas en las cuales llevaba todo el mecato que compró; el que aparentaba màs edad se las recibió…y salierieron a correr…yo me fui tras ellos, sin que se dieran cuenta. Al llegar a la otra esquina pararon la carrera. Conversaron largo rato y, mientras tanto, comían y comían mecato. De un momento a otro llegarían tres policías armados y los abordaron. Toda una bronca de palabras…uno de los policías haría señas a otros dos policías que estaban en el vehículo de patrullaje…por màs que trataría de escuchar lo que hablaban, no me fue posible. Lo cierto es que, a empellones, meterían a los tres muchachos al vehículo…y pusieron en marcha el vehículo. Yo iría hasta la casa de Emiliano. Contarìa a don Poliedro y a doña Aunalia lo sucedido…Los dos saldrían corriendo hacia la estación de policía…yo me devolví a cerrar la tienda y los alcanzaría justo cuando ya estaban llegado a la estación…no encontraríamos sino a un policía entre dormido. Casi que no entiende lo que tratábamos de decirle…”La estación no tiene, en este tiempo, vehículo. Tampoco policías. Bueno, lo que les quiero decir es que solo yo he estado de turno toda la noche…permítanme yo hablo por radioteléfono con la estacón central…Escucharíamos que el señor policía, efectivamente, reportaría lo que le habíamos dicho…tal parece que le respondieron que tampoco allá tenía conocimiento alguno de ese caso…Don Poliedro se pondría histérico…gritaba algo asì como que su muchacho tenía que estar en manos de la policía…serìa en vano. Desde ahí cogeríamos para los lados de la piscina
  • 26. 26 comunal…a ver si de pronto veíamos algo…pues sí, señora Eustorquia, que como a cincuenta metros, casi al borde de la quebrada, encontramos los cuerpos de los tres muchachos tirados…estaban muertos…Doña Aunalia empezó a gritar de manera conmovedora….don Poliedro, la abrazaría a pesar que también, él, lloraba y lloraba. A mi daría mucho miedo. Mamà nos llevó, a Magnolia y a mi hasta el cuarto. Saldría con la señora Enriqueta…lo cierto es que, cuando mi hermana y yo despertamos esta mañana, mamà estaba inconsolable…nos serviría el desayuno. A mí me diría “…vete para la escuela Venusita. Magnolita no va a hoy al colegio. Quiero que me acompañe hasta la casa de Emilianito…a ver en que podemos colaborar con su familia…” “…Ese mismo día todas las escuelas hicieron salir a los estudiantes y cerrarían las puertas. Los profesores y las profesoras se desplazaron hasta la alcaldía. El señor alcalde ya había llamado a los comandantes de la policía. De los muertos, solo había sido reconocido Emiliano. Los otros dos no eran conocidos…se repartirían volantes en los cuales se informaba lo sucedido y, además, que las familias deberían verificar si alguien no había llegado a la casa….Como a las diez de la noche, llegarían a la alcaldía dos señoras informando que en su familia faltaban dos muchachos, hijos de una de ellas; inmediatamente el señor alcalde iría con ellas hasta el hospital en donde estaban los cuerpos de dos muchachos…Son mis hijos Apolinar y Santiago. Ellos habían salido desde la mañana del día anterior. Y nunca màs volvieron…mi nombre es Agripina Fonseca Peralonzo. Esta es mi hermana Virgilia María… “…desde ese día todo serìa confusión en la ciudad. Particularmente, aquí en nuestro barrio y en barrio Pascual en donde vivía la familia de los dos hermanos Apolinar y Santiago Siachoque Fonseca. Todavía es un misterio lo que pudo haber pasado. Solo, después de un mes de lo sucedido, la alcaldía informaría a las familias, en comunicado muy escueto que…”En relación con la muerte de los jóvenes Emiliano Azcarate Pimiento y los hermanos Apolinar y Santiago Siachoque Fonseca, la alcaldía se permite informar que, una vez cotejadas las huellas y los rostros de los jóvenes, con información reportada por parte del propietario de uno de los almacenes de ropa de la ciudad…serían reconocidos como quienes, en la tarde del día en que se presentaron los hechos…habrían robado todo el dinero que el señor propietario del almacén tenía en la caja registradora…Además, el joven Apolinar Siachoque Fonseca, el mayor de los tres…habría estado detenido en la cárcel de la ciudad…por el delito de atraco a mano
  • 27. 27 armada…y había salido por pena cumplida, justamente tres semanas antes de su muerte…” “…Yo quedaría de una sola pieza…absolutamente compungida. Notaría que “Eume” y doña Liboria estaban llorando al recordar lo que había pasado. Entretanto, Valeria, se podría mucho màs triste de lo que ya estaba…y me pondría como a enhebrar teoría acerca de la manera como las políticas públicas de seguridad, se habrían venido construyendo. Ya no era solo políticas de control y de penalización de los delitos…ahora eran acciones de sometimiento. Con el agravante que, se habrían venido degradando. Ya es algo asì como que el entendido del debido proceso y de las garantías constitucionales; son pura letra muerta. Lo que ha venido prevaleciendo es el fomento de grupos parapoliciales y paramilitares. Guardadas las proporciones, es lo mismo que se ha venido tejiendo para combatir las acciones de grupos que entran en posición de rebelión en contra del Estado…recuerdo, hoy, algunas discusiones con Ebroul y Clemente, cuando todavía éramos cómplices benévolos en el proceso de consolidación de lo que llamaríamos, en ese entonces “Fuerza Política de Liberación”. Qué días esos. Cuando, en las calles, realizábamos manifestaciones en contra del Estado y de los gobiernos de turno. Nunca se me olvidará ese tres de octubre, día en que realizamos la convocatoria a todos los habitantes de la capital; para protestar en contra de la represión a las luchas populares y, con màs énfasis, en contra de la vulneración de los derechos humanos en el país…saldríamos a la calle casi cien mil personas…fue el mismo día en que fueran matadas Gardenia Figueroa; Isolina Cienfuegos y Baltazara Arbeláez…y como, en los cinco días siguientes, nuestras protestas y movilizaciones serían mucho màs masivas…nos quedaría esa fecha como día y recuerdo imperecedero…cada tres de octubre serìa día de combate popular…Ahora que escuché el relato de “Eume”…dan ganas de volver al tropel…de violentar mi propia reclusión aceptada. De salir a la calle…de convocar a la lucha…pero, ya no soy la misma de antes…me pesa el alma. Los recuerdos son solo eso. Recuerdos y nada màs… “…sigo observando a Valerita…mucho màs acongojada. Como si la hubiese impactado de manera atosigante la historia contada por “Eume”. Casi a la una de la madrugada terminamos la conversadera…Valerita seguiría sin aterrizar…como las dos dormíamos en el mismo cuarto, yo salí hasta el baño para cambiarme, mientras ella buscaba su pijama. Cuando regresé al cuarto, ya Valerita se había acostado…tal parece que no pudo dormir nada…la sentía sollozar desde mi cama…Casi a las seis de la mañana, me levanté
  • 28. 28 al baño…la notaría mucho màs calmada…y dormida…como a las nueve y media de la mañana, “Eume” entraría a saludar y nos diría que mamà Liboria había tenido que salir a comprar harina y otros insumos para las almojábanas…ahí les deja el desayuno…ustedes mismas pueden calentarlo. Yo salgo para la fábrica, ya que hoy empiezo un nuevo turno de once a once. Tenemos muchos pedidos; asì que todas tenemos que trabajar en turnos de doce horas…” “…Durante todo el día no nos atravesamos palabra. Valerita estaría leyendo todo el tiempo. La había apasionado la lectura de “Rojo y Negro” de Stendhal. Ni siquiera quiso almorzar…seguiría de largo, hasta las siete de la noche…cosa inusual en ella, se desvestiría estando yo presente. Se acostaría así, desnuda. Yo no hallaba que hacer…le diría:”…Valerita, te encuentras bien?. “Yo siempre estoy bien señora…”. Yo saldría del cuarto; cuando ella tiró la cobija al piso y se cambió de posición…ahora estaba mirando al techo y con las piernas abiertas…Estuve por fuera del cuarto durante una hora. Mientras cenaba, la señora Liboria me haría un comentario…”esa niña se està enloqueciendo aquí encerrada…es mejor que tratemos de llevarla a otro sitio. Yo tengo dos primas que viven en barrio Polo, acá cerca…podría hablar con ellas…allá viven dos niñas como de su edad, hijas de una de mis primas. Son Eva Luna y Génesis Lucìa…están estudiando…y la casa tiene un solar inmenso para que ella disfrute el solecito…Solo atiné a decirle “…no sé, señora Liboria…recuerde que nuestra responsabilidad es muy grande y delicada…¿…quien se haría cargo?...pues “Vale”. Mis dos primas son de absoluta confianza. Sobre todo Errázuriz, es la mayor y la mamà de las dos niñas…probemos a ver qué pasa…tan pronto terminè mi cena, iría hasta el cuarto. Valeria todavía estaba desnuda, sin la cobija y se estaba tocando abajito del vientre…”Valerita ¿qué estás haciendo…no te da pena?...pena de qué señora…usted hace lo mismo casi todos las noches…¿usted cree que no me he dado cuenta?...yo casi no duermo. Y siento cuando usted se toca. Solo que lo hace sin quitarse la cobija…”. Volvería a salir, entré al baño y empecé a llorar sin descanso…cuando me calmé, regresé al cuarto. Ella seguía en las mismas…Tan pronto llegó “Eume”, le dije que si podía dormir en su cuarto…¿qué pasa, Vale?...no nada, simplemente que en mi cuarto hace mucho calor…claro mijita…la cama es lo suficientemente amplia…ahí cabemos las dos…” Yo me levanté como a las seis de la mañana. Fui hasta la cocina a prepararme un café bien cargado…mientras lo tomaba, empezó ese reguero de recuerdos. Como ese en la casa del tío Lázaro. Yo me había quedado a amanecer allí; ya que mamà y mi hermana se
  • 29. 29 habían ido a la casa de Rafaela, la madrina mía…Yo estaba en el baño. Hacía mucho calor y decidí bañarme…A pesar que cerré la puerta con el seguro…de un momento a otro sentírìa golpes muy fuertes en la puerta…y mi tío Lázaro me decía “…abre mijita…yo quedaría paralizada del miedo. Inmediatamente me arropé con la toalla…y el tío seguiría gritando. Abre o tumbo la puerta…yo no diría nada…Empezaría, el tío, a patear la puerta cada vez con màs fuerza…hasta que la rompió…entró desnudo y con su miembro erecto…yo le dije”…no tío no me vaya a hacer nada…me acorralaría contra una de las paredes del baño…me haló la toalla con fuerza, cuando me vio desnuda se exacerbaron sus ganas de cogerme…como pude le hice el quite. Con la papelera le pegué en la cabeza…gemiría de dolor y me diría…”perra…es que no te gustan los hombres?...lograrìa salir, Como pude entré al cuarto y medio me vestí…corrí hasta la puerta y salí a la calle…después, mamà no creería lo que le conté que había pasado…” “…Clemente me esperaba en la esquina de su casa…me había dicho que necesitaba hablar conmigo…a pesar de mi insistencia no quiso decirme de que se trataba…me saludó…”hola Vale, ¿me acompañas hasta el salón de reuniones?...le diría que sí, claro que si…Al llegar al salón me daría cuenta que estaba absolutamente vacío. Solo los muebles que utilizamos Para nuestras actividades…es que quiero que sepas que me he enamorado de ti….ayer tuve una fuerte discusión con Valdivia…le dije que no quería vivir màs con ella…inmediatamente me diría Claro don señor…conque ya no le gusto…mañana mismo me voy a casa de mamà…tranquilo…disfrute con sus perras amiguchas…”. “Pero, como asì Clemente. Yo creía que todo había quedado claro…yo te aprecio mucho…has sido un maestro para mi…pero hasta ahí Clemente…ahora, perdona que te deje, tengo muchas cosas por hacer…” “…lo cierto es que estoy obsesionada con las ganas que tengo de sentir otra vez que me abrazan. Que me desnudan. Que me penetren…ya llevo no sé cuánto tiempo sola…bueno no sola del todo. Están doña Liboria y “Eume” y Valeria…pero eso no es lo que quiero…lo que Valeria dice es cierto…casi todas las noches lo hago…se ha ido convirtiendo en una manía…me voy yendo…en ese éxtasis provocado mi misma… . Mientras lo hago, evoco a Argemiro…lo que me hizo esa noche, creo que no tiene par…También evoco el día que estuve con Leonel Ciriaco…o cuando Eunice, un día que habían salido doña Liboria y “Eume”, vendría a mi…estuvimos conversando mucho
  • 30. 30 rato…después, sin mediar palabra alguna, me besó en la boca…y nos tumbamos en la cama… Regresé al cuarto. “Eume”, todavía dormía…fui hasta donde había quedado Valeria…no la encontré, Busqué por toda la casa. Inclusive en el cuarto de doña Liboria…nada. Me entraría tremendo susto…llamé a doña Liboria que todavía dormía…entre las dos registramos palmo a palmo la casa…y nada. Cuando se levantó “Eume” le comentaríamos que Valeria, al parecer, se habría ido de la casa…Por màs que la señora Liboria y “Eume” averiguaron en todo el barrio…la niña no aparecía… Cuando Valeria quedara sola en el cuarto, después que Valentierra saliera; seguiría con lo que había empezado…Una vez terminó, saldría al baño. Dejaría correr el agua frìa por su cuerpo, durante casi treinta minutos…de regreso al cuarto se vestiría lentamente…empezó a doblar las mudas de ropa que tenía, organizándolas en una maletica que le había regalado su abuelo Gumersindo, cuando cumplió doce años, se maquilló brevemente… abriría su billetera y verificó si todavía estaban ahí algunos billetes que conservaba desde que doña Liboria le había regalado…se dirigió por el corredor hasta la puerta que da salida a la calle. Manipuló con mucha delicadeza la chapa…y abrió. Con el mismo sigilo la cerró. Una vez en la calle, se dirigió hasta la esquina y esperó que pasara uno de los buses que hacen la ruta hasta el centro de la ciudad. A pesar que llevaba tanto tiempo sin salir…todavía recordaba. Montó en el bus. Una vez pasar el parque central, se bajó…y siguió caminando. “…creo que es por acá. Al menos son las mismas casas que recuerdo…Se detuvo un momento, como si hubiese entrado en duda…pero siguió. En carrera cuarenta y dos por calle setenta y nueve…sacó un papelito en donde pareciera tener apuntado el número de la casa que buscaba…”si esta es, aquí vive Ramona Franco…la había conocido en el colegio. Ella iba un poco màs adelantada…se hicieron amigas, Durante mucho tiempo compartirían sus desvelos, afugias, alegrías. Cuando abrieron la puerta, apareció una señora ya entrada en años…Buenos días doña Honoria, ¿cómo està?...Hum…pero si es la misma Valerita… ¿dónde te habías metido…que nunca màs te volveríamos a ver?...por ahí. Pasé mucho tiempo en casa de mis tías Filomena y Guillermina…¿Ramona se encuentra?...sí, claro. Sigue no màs Valerita. Siéntate mientras la llamo…todavía està durmiendo. Anoche pasaría estudiando hasta la madrugada…tiene su sustentación de tesis mañana…
  • 31. 31 ¡Hola, Valerita!...déjame abrazarte mi pulguita…Te he buscado por todas partes. He preguntado y nadie daba razón…ven a mi cuarto. “…cómo me alegra verte. Sabes que sentí mucha tristeza cuando supe…pero no hablemos de eso ahora…Dime, en verdad ¿…dónde has estado?. Después de lo que pasó…la señorita Eumelia y su mamà permitieron que estuviera con ellas. Una amiga de ellas que es ginecóloga me ayudó a abortar. Era claro que yo no quería ser madre…a mi edad. Todo el tiempo, mientras duró mi recuperación estuve allá. Conocería a una muchacha que tú no conoces. Valentierra se llama. También estaba refugiada. No sé qué tipo de problemas tuvo…compartimos muchas cosas…me ayudo a entender mucho de matemáticas…y filosofía. Leeríamos mucho…de todos los temas. Ella es muy inteligente…y me da la impresión que ha estado metida con la política…creo que es una revolucionaria. Empecé a aburrirme. No porque me trataran mal. Al contrario, todas han sido muy especiales conmigo. Sin mencionarles nada, decidí salir de allí. Y…aquí estoy contigo. Ahora, cuéntame tú…que has hecho…”como sabes terminè bachillerato. Una amiga de mamà me consiguió una beca en la Universidad del Distrito…me decidí por sociología…ya terminè materias y, ahora, estoy preparándome para la sustentación de tesis…es mañana. Tuve que vivir momentos de mucha aflicción. No sé si recuerdas que estaba de novia con Amparito Buriticà…éramos muy felices…hasta que supe ella tenía otra novia…nunca quise saber, ni siquiera, como se llama…lo cierto es que decidí terminar con Amparito…las dos sufrimos mucho…todo a pesar que, siempre, tendríamos claro que, el amor llega y pasa, como dice la canción. Ahora estoy sola. En este tiempo me he apegado mucho màs a mamà Honoria. Como se dice, de la casa a la universidad y de la universidad a la casa…no me han faltado pretendientes hombres…pero a todos les digo que no me interesa, por ahora, amar a alguien…” La señora Honoria les interrumpió la conversadera, para decirles que ya había preparado almuerzo. Especial, para celebrar la aparición de Valerita…Hablaron hasta por las rodillas…la señora Honoria contarìa a Valeria que estuvo trabajando hasta el año pasado…que ya estaba disfrutando la pensión. Que tenía novio…un compañero de toda la vida en la empresa. Se llama Julián Izquierdo…a mi Ramona no le gusta mucho, porque es como elevado, a veces…pero es muy tierno. Viene de vez en cuando. Él y yo hemos decidido seguir asì…sin esa yunta que es vivir juntos…no sé si recuerdas a la señora Apolonia…la mamà de Mercurio Alejandro, que estudió con Ramona. Ella ha preguntado por ti. Te recuerda mucho…siempre admiraría tu inteligencia y don de
  • 32. 32 gentes…ha estado muy enferma últimamente. Mercurio ha sido un hijo muy especial con ella. No ha querido casarse por no dejar a su mamà solita…” Ya entrada la noche, Ramona invitó a Valeria. Salieron a caminar por todo el barrio. Fueron hasta el centro comercial que queda cerca a la casa…entraron a ver la película “El Resplandor”…ya Ramona la ha disfrutado en dos ocasiones… y, siempre encuentra algo nuevo que admirar de Jack Nicholson…y del niño que hace el rol de hijo de la pareja…cuando salieron fueron hasta la taberna…tomaron vino…y rieron contando anécdotas del colegio y de cuando eran niñas…Regresaron a casa. Allí estaba Julián. Había ido a visitar a la señora Honoria…Valeria entraría en pánico cuando lo vio…este señor es el mismo que conociera, cuando ella estaba todavía con su familia…muy amigo de mi padre…y son de la misma calaña…”ahora recuerdo que él siempre iba a la casa…una noche llevó a una muchacha mucho menor que él y la presentaría como “mi novia”….espero que no me haya reconocido…casi siempre, cuando iba a casa yo estaba en mi cuarto. Solo me vería una vez, pero muy fugazmente… Recuerdo que, una noche, mientras estábamos mi hermana y yo en el cuarto, sin poder dormir…papá y este señor Julián estaban bebiendo aguardiente…y contaban historias de vida. Particularmente de sus “conquistas”…y se ufanaban de ello…Nos conmocionó uno de los relatos de este señor Julián…que, en una fiesta a la cual lo invitó un amigo, compañero de trabajo; se encarretò con una niña a la que él llamaría “una mujerzota”. Que bailaría con ella todo el tiempo que duró la fiesta…y que saldría con ella a seguir la juerga…y que terminarían en un motel…que, él, aprovecharía que la niña estaba muy borracha…y que, en palabras de este cretino de Julián, “la inauguré”. Que gozaría “rompiéndola”…y que luego la llevaría en taxi hasta la esquina de Plaza Versalles”…y que la dejó ahí tirada al lado del puente…Este imbécil seguiría diciendo”…después me enteré que era una muchacha estudiante de bachillerato en el Liceo Morantes…lo sabría, porque un primo suyo trabajaba con él en la misma empresa….y que llegaron al punto,. Cuando éste le contó que su tía Venancia le contó que “…Julianita…había sido ultrajada dos noches atrás…y que la encontraron tirada en el puente que da a Plaza Versalles, todavía embriagada…y que el médico adonde la llevaron certificó que había sido violada…y que sospechaban un embarazo… ¿…ahora, qué hago?...siento odio visceral por este tipo…y ni modo de decirle a doña Honoria, ni a Ramoncita…Cuando salió el novio de doña Honoria; ya Ramona y Valeria
  • 33. 33 estaban en el cuarto tratando de dormir…”siento ganas de contarle a Ramona...Pero, en verdad, daría mucha tristeza de doña Honoria… Sabiendo que ama mucho a ese tipo…y que lo tiene como “hombre tierno, casi perfecto”. “Me entró el frío en todo el cuerpo. No sé si me quedé dormida, o que. Lo cierto es que estoy despierta. Ramoncita como que se durmió. Estoy pegadita a su cuerpo a ver si me caliento un poco…siempre me ha apasionado su olor. A bebé, recién bañado y empolvado…Recuerdo ese día en que estábamos de paseo del colegio. Iríamos hasta Caño Banderas. Un grupo inmenso entre hombres y mujeres. Habíamos salido desde la seis de la mañana. Una recocha. A medida que caminábamos nos empujábamos. Yo le quitaba las gorras a Efraím y Ascencio…y salía en pura carrera…Me daban alcance y me tiraban al piso…luego que recuperaban su gorra, me halaban de las trenzas hasta hacerme doler la cabeza…Ramona era de las màs grandes en estatura…además de último curso de bachillerato…Era muy seria. Pero, conmigo era un amor. Me regañababa por lo brincona y hablantinosa. Me miraba con esos ojos negros y grandes y bien bonitos. Toda ella es hermosa. Cuerpo, busto, piernas. Saúl Ernesto, el profesor de sociales, se mantenía embobado con ella…creo estaba enamorado de ella. “…Ya al regreso, me tomaba de la mano. Me la apretaba y suspiraba. Ella siempre ha dicho que yo soy la niña màs bonita que ha conocido…Ese día conversamos…a màs no poder. Fuera ese día que ella me contarìa acerca de que le gustaban las mujeres y no los hombres…que tenía una novia de nombre Amparito; que estudiaba en la universidad…era mayorcita que ella…Que se habían conocido un día en que ella asistió a una conferencia organizada por los profesores de la facultad de Filosofía de la universidad…desde ahí habrían de recorrer muchos caminos. “…en principio tendría muchos problemas con mamà…pero terminaría por aceptarme asì como soy…Amparito se quedaría muchas noches en mi casa…dormíamos juntas…siempre ella se me pegaba al cuerpo y suspiraba…me besaba y yo a ella,”. Ya entrada la tarde, cuando llegamos al barrio…me invitó a comer…Doña Honoria no había regresado aún de la fábrica…Ramoncita prepararía una cena exquisita…pescado frito, patacones, arroz pintado…y jugo de naranja…Ese día yo amanecí en su casa. Dormiríamos juntas…tan cansadas estábamos que quedaríamos dormidas tan pronto nos tiramos en la cama…Al otro día nos despertó la señora Honoria para que desayunáramos…”hará como media hora que vino tur hermana preguntando por ti…que estaban muy preocupadas ella y tu mamà…yo le dije que sí. Que acá estabas, que habías amanecido en casa…”. Como era
  • 34. 34 día libre en los colegios…no nos moveríamos de la casa…estuvimos leyendo…aseamos la casa. Almorzamos y nos acostamos. Dormiríamos hasta las diez de la noche…nos levantamos. Teníamos mucho calor entramos juntas al baño…nos bañamos juntas…que cuerpo el de Ramona. Ella, también, quedaría mirando el mío…me enjabonó. Me frotó el cabello con champú, me besó los pezones…yo vería normal todo eso. Mi hermana y yo hemos hecho lo mismo desde niñas…Me molestaría un poco, cuando, ya en la cama Ramoncita me invitó a dormir desnudas…en principio no me sentírìa bien…pero luego acepté. Toda la noche estuvimos abrazadas…quedaríamos dormidas asì…ya, en la madrugada entraría al cuarto la señora Honoria…nos preguntó si no teníamos mucho frío por estar descobijadas…nos arropó a mí me beso la frente, lo mismo que a Ramoncita… “…Le diría a Ramona que quería irme. Que había estado pensando mucho en mamà y en mi hermana…pero me repugnaba el solo hecho de pensar que allá estaría ese tipo que es mi papá…tampoco quiero volver donde “Eume” y su mamà… Ramoncita, o “Rama” como aprendiera a llamar de manera coloquial y afectuosa…me diría. Asì, sin remilgo alguno”…Valerita no te gustaría que viviéramos juntas. Como pareja…siempre te he amado…lo que pasa es que no me sentí con fueras para decírtelo antes…yo te amo….No sé “Rama”…a pesar que siempre me has gustado como mujer. Otra cosa es decidir estar contigo como amante…”Rama” se me acercó. Me abrazó, me besó…y yo no pude màs. Nos tiramos a la cama…todo fuera puro fuego entre las dos…yo siempre me había preguntado ¿..Cómo hacen el amor dos mujeres?...”Rama” respondería a la pregunta…me enseñaría juegos eróticos inimaginables…Una y otra vez…hasta que nos dormimos de lo cansadas que terminamos…” “,,,ya hace tres meses que estoy viviendo con “Rama “la señora Honoria ha hecho todo lo posible para que yo me sienta bien. A cada nada me dice. “,,,siéntete como en casa Valerita…En la tarde de este jueves…”Rama” me diría…hoy viene Julián, el novio de mamà. Ella lo ha invitado a cenar…y quiere que estemos nosotras dos…Casi me desmayo…no hallaba forma de decirles, a “Rama” y doña Honoria, que no quería estar con ese tipo. Cuando ya se estaba acercando la hora de la cena, entré al baño. Me lancé contra la pared. Y empecé a gritar”…”Rama”, “Rama”, me caí, por favor entra y me ayudas a levantar…”Rama”, empujó la puerta, me recogió del piso…estaba muy excitada…Yo tenía un hematoma en la frente…ella me besaba en la magulladura…me levanto, con extraordinaria fuerza y me llevó hasta la cama…¿quieres que llame un médico…”. Por favor Valerita, Dime si te duele mucho la cabeza…Yo fingiría estar
  • 35. 35 adormilada…le diría “mi amor quédate conmigo, tengo mucho dolor y mucho sueño..” “Rama iría hasta la cocina donde estaba doña Honoria preparando la cena…”mamà, Valerita se cayó en el baño…me pide que me quede con ella en el cuarto...”..Està bien mijita…quédate con ella. Por favor estar pendiente por si necesita que llamemos al médico…Nos acurrucamos las dos. Sentiríamos llegar al imbécil de Julián…le escuchamos que preguntó por Ramona…” està un poco indispuesta…toda la semana ha estado muy afectada de jaqueca y, justo hoy, se puso màs mal…yo le di el medicamento que siempre utiliza y se quedó dormida…”oye Honorita. ¿Es verdad que aquí està la menor de las hijas de mi compadre Abel?...¡ cómo se te ocurre!, aquí no hemos estado sino Ramoncita y yo”. Que tan raro, quien me lo contó dijo estar muy bien informado…”. Doña Honoria diría para sí misma…menos mal que Valerita no pudo estar…Me imagino el escándalo si diera cuenta que ella està viviendo con nosotras…envidio su idilio…se aman mucho… Tal parece que el tipejo ese, se quedó dormir en la casa…Como que bebieron hasta casi la madrugada…después no escucharía nada màs…”…Rama” y yo lo hicimos como tres veces en la noche y la madrugada… Cuando despertamos era como la diez de la mañana. Todavía estaba ese zoquete, en el cuarto con doña Honoria…”Rama ya había salido…no quiso despertarme. Desde ayer me había informado que tendría una entrevista en la municipalidad. Se había postulado para un empleo…Volvería al cuarto…me puse a arreglarlo. Como a las doce del mediodía, sentírìa que el tal Julián salió de la casa…doña Honoria iría a nuestro cuarto, preguntándome como seguía de mi dolor...Hoy el almuerzo es pollo asado…no màs regrese “Rama” ya debe estar listo…¿quieres cafecito…?...bueno, sí, doña Honoria. Ven y lo preparamos las dos…mientras tú lo preparas; yo voy adelantando lo del almuerzo…no demora en llegar don Serapio. A él siempre le compramos las gallinas y los pollos. Ojala le haya ido bien a “Ramita” en la entrevista…una vez terminè de tomar el café…entré al baño….miraría en el espejo el hematoma de mi frente…dejaría correr el agua sobre mi cuerpo…sentía mucho dolor en mis pezones…es ahí en donde “Rama” se embelesa cuando estamos…me pondría a evocar momentos…vendría a mi memoria el día que conociera a Marcos Calderón…un muchacho de mi edad, en ese entonces. Todo un sabio benigno, A todos y todas nos ayudaba en nuestras tareas…tenía como novio a Ámbar Cifuentes. Los muchachos se burlaban de él…a cada nada el decían ¡ oye maricòn ¿ te duele mucho ahí atrás cuando te lo meten?...optaría por retirarse. Por màs que él y su familia solicitaron la intervención de
  • 36. 36 las directivas del colegio no hicieron nada…como dice el cuento”…les quedó grande el problema” Todos los maestros y las maestras no saben cómo tratar casos como ese…y nunca les va a preocupar el tema…..Con Marcos, siempre hablaríamos de los derechos que tenemos quienes no somos heterosexuales…la cultura prevaleciente es muy mojigata en ese sentido…en la sociedad, entendida como un todo siempre se ha creído que eso es una enfermedad y que, por lo tanto, todos y todas que no somos heterosexuales debería recluirnos…aislarnos del resto de la gente sana…”. El día que me enteré que Marquitos se había suicidado…rompería en llanto brutal… “Rama”, llegaría como a las tres de la tarde…se veía feliz…¡mamita, Valerita me fue muy bien…creo que ese cargo es mío…solo que es en un sitio muy alejado…yo he pensado que, si me resulta, me iría contigo Valerita…mamà iría después, para reunirnos las tres…Doña Honoria le diría “..”Ramita”, pero tú sabes que yo amo a Julián…no querría separarme de él”. Pues que te visite de vez en cuando. Al fin y al cabo ustedes no son pareja viviendo juntos…” La señora Honoria terminaría por aceptar. Yo serviría el almuerzo…casi no hablamos. Notaría un deje de tristeza en doña Honoria…Después que terminamos, “Rama” se recostó en la cama…a decir verdad yo no quería dormir màs. Quedaría con la señora Honoria. Después que desapareció Valeria, Valentierra cambiaría un poco su rutina de vida. Pasaba mucho tiempo encerrada en su cuarto. “Eume” y la señora Liboria seguirían, màs o menos, en sus roles normales. Un día de octubre, llegó a casa una prima de “Eume”. Natalia Vigoya. Una joven que aparentaba quince años. Ella venìa desde ciudad Luján, Su madre había fallecido en septiembre. Tal parece que, al quedar viviendo con una tía; entraría en mucho desasosiego. No se hallaba bien con ella. Le escribiría a doña Liboria preguntándole si podría vivir en casa. Eran como las tres de la tarde cuando arribó. Una niña demasiado hermosa. Con un deje de tristeza e inocencia, parecera un ser que nunca ha conocido la alegría. Como cuando una ha vivido todo el tiempo envuelta en sinnúmero de momentos muy difíciles. Doña Liboria y “Eume”, me la presentaron. Charlamos largo rato. La niña comentaría lo relacionado con la muerte de su mamà Viridiana. Una accidente absurdo. Estaba bañándose. Resbalaría en el piso y, al caer hacia atrás, se partió el cuello. Vivían ella, su mamà y su tía Alfonsina. Entre Natalia y Alfonsina, nunca hubo lo que llamamos buenas relaciones. Por lo mismo, al quedar solas en casa, Natalia no pudo resistir màs. Natalia estaba estudiando. Cursaba quinto año de bachillerato. Y su aspiración era poder continuar el próximo año. Ya doña Liboria, al responderle la carta,