El arte griego, que se desarrolló en la Hélade y sentó las bases del arte occidental, se caracteriza por su antropocentrismo, idealismo y racionalismo, destacando la búsqueda de la belleza a través de proporciones y simetría. Este arte busca representar la realidad mediante estructuras ideales y cânones de belleza que han perdurado a lo largo de la historia, influenciando movimientos posteriores como el Renacimiento y el Neoclásico. Las aportaciones estéticas de la cultura griega, fundamentadas en el estudio de la naturaleza y el cuerpo humano, establecen un legado que sigue vigente en la actualidad.