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GUÍA DE LECTURA ANTOLOGÍA POÉTICA DE ANTONIO MACHADO 
Características de su poesía y su relación con las tendencias y estilos de la época 
1. Biografía 
1.1. En tu libro de texto (pp. 256-257) encontrarás una síntesis de las características de la poesía de Antonio Machado; tenla presente para comprender mejor su evolución personal y literaria. Si hay algún aspecto de su biografía que te interesa particularmente, puedes ampliar información en http://www.abelmartin.com/guia/crono/crono.html; en http://www.jaserrano.com/Machado/ y en http://www.auladeletras.net/comprender/home.html podrás profundizar en su evolución poética. 
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RETRATO 
Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla, 
y un huerto claro donde madura el limonero; 
mi juventud, veinte años en tierra de Castilla; 
mi historia, algunos casos que recordar no quiero. 
Ni un seductor Mañara , ni un Bradomín he sido 
-ya conocéis mi torpe aliño indumentario-, 
mas recibí la flecha que me asignó Cupido, 
y amé cuanto ellas puedan tener de hospitalario. 
Hay en mis venas gotas de sangre jacobina, 
pero mi verso brota de manantial sereno; 
y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina, 
soy, en el buen sentido de la palabra, bueno. 
Adoro la hermosura, y en la moderna estética 
corté las viejas rosas del huerto de Ronsard; 
mas no amo los afeites de la actual cosmética, 
ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar. 
Desdeño las romanzas de los tenores huecos 
y el coro de los grillos que cantan a la luna. 
A distinguir me paro las voces de los ecos, 
y escucho solamente, entre las voces, una. 
¿Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera 
mi verso, como deja el capitán su espada: 
famosa por la mano viril que la blandiera, 
no por el docto oficio del forjador preciada. 
Converso con el hombre que siempre va conmigo 
-quien habla solo espera hablar a Dios un día-; 
mi soliloquio es plática con ese buen amigo 
que me enseñó el secreto de la filantropía. 
Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito. 
A mi trabajo acudo, con mi dinero pago 
el traje que me cubre y la mansión que habito, 
el pan que me alimenta y el lecho en donde yago. 
Y cuando llegue el día del último viaje, 
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar, 
me encontraréis a bordo ligero de equipaje, 
casi desnudo, como los hijos de la mar. 
1.2. Para conocer mejor su personalidad, conviene que leas el poema «Retrato» (de Campos de Castilla) y respondas a las siguientes cuestiones: 
o Mide los cuatro primeros versos e identifica el tipo de estrofa. 
o En la primera estrofa resume su biografía. ¿Qué apunta de ella? 
o Desde la segunda, nos describe su personalidad. En primer lugar, su relación con el amor. Para ello, alude a dos personajes literarios: Mañara y Bradomín. ¿Quiénes fueron? De todos modos, según el poema, ¿conoció Machado el amor? 
o En la tercera estrofa, se define como «jacobino». Busca información al respecto y contrástala con lo que añade en esa estrofa. 
o En las tres siguientes estrofas (4 a 6) explica su concepción de la poesía. Para ello contrapone su estética actual (la de 1912) a la de otro movimiento poético coetáneo (el de su primer libro). Explica las metáforas que definen su visión de la poesía y la tendencia poética a la que se opone. 
o En la séptima estrofa, Machado nos dice que su poesía es «soliloquio» (reflexión) y diálogo, y que su gran preocupación es la «filantropía». Según esta última palabra, ¿cuál será la gran preocupación poética de Machado? 
o En las dos últimas estrofas, introduce otro de las grandes preocupaciones machadianas: el hombre como ser-en-el-tiempo. Tras afirmar que todo lo que tiene lo ha conseguido con su esfuerzo y que le debemos su obra, indica que espera tranquilo la llegada de la muerte. ¿Con qué compara ese último trance y cómo se irá?
2 
2. Trayectoria poética 
Su trayectoria poética aparece marcada por el itinerario del yo al nosotros, o lo que es lo mismo, del individualismo a la solidaridad. 
3. Soledades 
Es el primer libro de Antonio Machado. Fue publicado en 1903 e inaugura una gran trayectoria poética dentro del modernismo más exuberante. En 1907 lo volvería a publicar, ampliado y depurado de los aspectos formales más esteticistas (aunque quedan restos en la versificación, imágenes y léxico), con el título de Soledades. Galerías y otros poemas. En él, Machado busca una poesía intimista, centrada en sí mismo, ya que creía, como los poetas simbolistas, que el sentimiento es lo más personal y, al mismo tiempo, lo más universal que el hombre posee. Todo el libro es un buscarse a sí mismo en el tiempo, en el amor, en la muerte, en el sueño o en Dios. Pero es una búsqueda destinada al fracaso, porque nunca encuentra su razón de ser. Y de ahí el dolor, la tristeza, la angustia o la resignada melancolía que impregnan el tono de esta obra. Este primer poemario se centra en temas como el paso del tiempo, los recuerdos, la juventud y la infancia perdidas, los sueños, la muerte o el amor ausente. En el libro, además, se encuentran ya los símbolos que caracterizarán toda su poesía y con los que necesita dialogar en ese proceso de indagación metafísica en torno al ser humano: el camino (‘la vida humana’), el agua (vida cuando brota, fugacidad cuando corre, muerte cuando está quieta o es mar), el jardín (‘la intimidad’), el río (‘la vida que fluye’), la tarde, la fuente… 
2.1. En Soledades aparece el tema del amor, entendido como pérdida, olvido o anhelo. 
o Poema 2. El poeta ha oído las campanas de una iglesia tocando a muerto y eso le ha recordado a sus seres perdidos. Pese a la tristeza, el poema, en su estribillo, denota esperanza. Explícalo. 
o Poema 3. Machado dialoga con «un alba de primavera». ¿Qué le pregunta ella y qué le responde el poeta? 
o Poema 4. En un paisaje primaveral, Machado medita sobre su «juventud sin amor». Explícalo. 
2 
Amada, el aura dice 
tu pura veste blanca... 
No te verán mis ojos; 
¡mi corazón te aguarda! 
El viento me ha traído 
tu nombre en la montaña; 
el eco de tus pasos 
repite la montaña... 
No te verán mis ojos; 
¡mi corazón te aguarda! 
En las sombrías torres 
repican las campanas... 
No te verán mis ojos; 
¡mi corazón te aguarda! 
Los golpes del martillo 
dicen la negra caja; 
y el sitio de la fosa, 
los golpes de la azada... 
No te verán mis ojos; 
¡mi corazón te aguarda! 
3 
Me dijo un alba de la primavera: 
Yo florecí en tu corazón sombrío 
ha muchos años, caminante viejo 
que no cortas las flores del camino. 
Tu corazón de sombra, ¿acaso guarda 
el viejo aroma de mis viejos lirios? 
¿Perfuman aún mis rosas la alba frente 
del hada de tu sueño adamantino? 
Respondí a la mañana: 
Sólo tienen cristal los sueños míos. 
Yo no conozco el hada de mis sueños; 
ni sé si está mi corazón florido. 
Pero si aguardas la mañana pura 
que ha de romper el vaso cristalino, 
quizás el hada te dará tus rosas, 
mi corazón tus lirios. 
4 
La primavera besaba 
suavemente la arboleda, 
y el verde nuevo brotaba 
como una verde humareda. 
Las nubes iban pasando 
sobre el campo juvenil... 
Yo vi en las hojas temblando 
las frescas lluvias de abril. 
Bajo ese almendro florido, 
todo cargado de flor, 
-recordé-, yo he maldecido 
mi juventud sin amor. 
Hoy, en mitad de la vida, 
me he parado a meditar... 
¡Juventud nunca vivida, 
quién te volviera a soñar! 
2.2. Otro de los temas fundamentales de Soledades es el tiempo (o el paso del tiempo). Machado entiende el tiempo como la historia individual de cada persona, que se hace, que pasa, pero que permanece en la memoria. Por eso, la esencia de las cosas permanece en quien las contempla. El hombre recorre el camino de la vida y en él se encuentra con las cosas del mundo, con las que funde sus sentimientos. Desde este momento, las hace suyas, ya forman parte indisoluble de él. 
o Poema 5. Resume el poema. ¿Qué hechos expresan el paso del tiempo? ¿Qué instrumento lo indica?
3 
5 
Abril florecía 
frente a mi ventana. 
Entre los jazmines 
y las rosas blancas 
de un balcón florido, 
vi las dos hermanas. 
La menor cosía, 
la mayor hilaba... 
Entre los jazmines 
y las rosas blancas, 
la más pequeñita, 
risueña y rosada 
-su aguja en el aire-, 
miró mi ventana. 
La mayor seguía, 
silenciosa y pálida, 
el huso en la rueca 
que el lino enroscaba. 
Abril florecía 
frente a mi ventana. 
Una clara tarde 
la mayor lloraba, 
entre los jazmines 
y las rosas blancas, 
y ante el blanco lino 
que en su rueca hilaba. 
-¿Qué tienes -le dije-, 
silenciosa pálida? 
Señaló el vestido 
que empezó la hermana. 
En la negra túnica 
la aguja brillaba; 
sobre el blanco velo, 
el dedal de plata. 
Señaló a la tarde 
de abril que soñaba, 
mientras que se oía 
tañer de campanas. 
Y en la clara tarde 
me enseñó sus lágrimas... 
Abril florecía 
frente a mi ventana. 
Fue otro abril alegre 
y otra tarde plácida. 
El balcón florido 
solitario estaba... 
Ni la pequeñita 
risueña y rosada, 
ni la hermana triste, 
silenciosa y pálida, 
ni la negra túnica, 
ni la toca blanca... 
Tan sólo en el huso 
el lino giraba 
por mano invisible, 
y en la oscura sala 
la luna del limpio 
espejo brillaba... 
Entre los jazmines 
y las rosas blancas 
del balcón florido, 
me miré en la clara 
luna del espejo 
que lejos soñaba... 
Abril florecía 
frente a mi ventana. 
2.3. Para expresar poéticamente la idea del paso del tiempo, Machado se sirve de una serie de símbolos fundamentales en su poesía: la tarde, la fuente, el río, la noria, el mar, el reloj. 
o Poema 6. ¿Cuál es el tema del poema? ¿De qué símbolo se sirve Machado para expresarlo? 
o Poema 7. Junto a los símbolos de la tarde («triste») y la fuente, con la que dialoga el poeta, aparece el símbolo del parque. Observa el tono de tristeza y melancolía tan propio del estilo modernista. ¿Hay en el poema otros rasgos propios del modernismo? Coméntalos, fijándote sobre todo en la métrica. 
o Poema 8. Poema 9. El poema se divide en dos partes: ¿con qué recurso? La mula que da vueltas a la noria con los ojos vendados, ¿de qué será símbolo? 
o Poema 9. En este poema, la meditación machadiana es suscitada por dos elementos del paisaje: ¿cuáles son y qué valor simbólico tienen? 
6 
Pasan las horas de hastío 
por la estancia familiar, 
el amplio cuarto sombrío 
donde yo empecé a soñar. 
Del reloj arrinconado, 
que en la penumbra clarea, 
el tic-tac acompasado 
odiosamente golpea. 
Dice la monotonía 
del agua clara al caer: 
un día es como otro día; 
hoy es lo mismo que ayer. 
Cae la tarde. El viento agita 
el parque mustio y dorado... 
¡Qué largamente ha llorado 
toda la fronda marchita! 
un sueño lejano mi canto presente? 
Fue una tarde lenta del lento verano. 
Respondí a la fuente: 
—No recuerdo, hermana, 
mas sé que tu copla presente es lejana. […] 
—No sé qué me dice tu copla riente 
de ensueños lejanos, hermana la fuente. 
Yo sé que tu claro cristal de alegría 
ya supo del árbol la fruta bermeja; 
yo sé que es lejana la amargura mía 
que sueña en la tarde de verano vieja. 
Yo sé que tus bellos espejos cantores 
copiaron antiguos delirios de amores: 
mas cuéntame, fuente de lengua encantada, 
7 
Fue una clara tarde, triste y soñolienta 
tarde de verano. La hiedra asomaba 
al muro del parque, negra y polvorienta... 
La fuente sonaba. 
Rechinó en la vieja cancela mi llave; 
con agrio ruido abrióse la puerta 
de hierro mohoso y, al cerrarse, grave 
golpeó el silencio de la tarde muerta. 
En el solitario parque, la sonora 
copia borbollante del agua cantora 
me guió a la fuente. La fuente vertía 
sobre el blanco mármol su monotonía. 
La fuente cantaba: ¿Te recuerda, hermano, 
cuéntame mi alegre leyenda olvidada. 
—Yo no sé leyendas de antigua alegría, 
sino historias viejas de melancolía. 
Fue una clara tarde del lento verano... 
Tú venías solo con tu pena, hermano; 
tus labios besaron mi linfa serena, 
y en la clara tarde dijeron tu pena. 
Dijeron tu pena tus labios que ardían; 
la sed que ahora tienen, entonces tenían. 
—Adiós para siempre la fuente sonora, 
del parque dormido eterna cantora. 
Adiós para siempre; tu monotonía, 
fuente, es más amarga que la pena mía. 
Rechinó en la vieja cancela mi llave; 
con agrio ruido abrióse la puerta 
de hierro mohoso y, al cerrarse, grave 
sonó en el silencio de la tarde muerta. 
o Poema 10. En él aparecen varios símbolos machadianos: ¿cuáles? Explica, además, cómo proyecta sus sentimientos sobre el paisaje y cómo éste va modificándose conforme avanza la tarde. 
8 
La tarde caía 
triste y polvorienta. 
El agua cantaba 
su copla plebeya 
en los cangilones 
de la noria lenta. 
Soñaba la mula 
¡pobre mula vieja! 
al compás de sombra 
que en el agua suena. 
La tarde caía 
triste y polvorienta. 
Yo no sé qué noble, 
divino poeta, 
unió a la amargura 
de la eterna rueda 
la dulce armonía 
del agua que sueña, 
y vendó tus ojos 
¡pobre mula vieja!... 
Mas sé que fue un noble, 
divino poeta, 
corazón maduro 
de sombra y de ciencia.
4 
2.4. El paisaje (en sentido estricto o como paisaje del alma) es uno de los temas reiterativos de la poesía de Machado. Y, junto al paisaje, sus gentes. 
o Poema 11. Machado escribió el poema durante su primera estancia en Soria, a principios de mayo de 1907. Supone un tratamiento más objetivo del tema del paisaje, anunciando su evolución hacia Campos de Castilla. El poema evoca un paisaje de primavera. ¿Qué elementos de ese paisaje selecciona Machado? ¿Qué sentimiento se adueña del poeta ante su contemplación? 
9 
Hacia un ocaso ardiente 
caminaba el sol de estío, 
y era, entre nubes de fuego, una trompeta gigante, 
tras de los álamos verdes de las márgenes del río. 
Dentro de un olmo sonaba la sempiterna tijera 
de la cigarra cantora, el monorritmo jovial, 
entre metal y madera, 
que es la canción estival. 
En una huerta sombría 
giraban los cangilones de la noria soñolienta. 
Bajo las ramas oscuras el son del agua se oía. 
Era una tarde de julio, luminosa y polvorienta. 
Yo iba haciendo mi camino, 
absorto en el solitario crepúsculo campesino. 
Y pensaba: "¡Hermosa tarde, nota de la lira inmensa 
toda desdén y armonía; 
hermosa tarde, tú curas la pobre melancolía 
de este rincón vanidoso, oscuro rincón que piensa!" 
Pasaba el agua rizada bajo los ojos del puente. 
Lejos la ciudad dormía 
como cubierta de un mago fanal de oro transparente. 
Bajo los arcos de piedra el agua clara corría. 
[...] 
El agua en sombra pasaba tan melancólicamente, 
bajos los arcos del puente, 
como si al pasar dijera: 
"Apenas desamarrada 
la pobre barca, viajero, del árbol de la ribera, 
se canta: no somos nada. 
Donde acaba el pobre río la inmensa mar nos espera. 
Bajo los ojos del puente pasaba el agua sombría. 
(Yo pensaba: ¡el alma mía!) 
Y me detuve un momento, 
en la tarde, a meditar... 
¿Qué es esta gota en el viento 
que grita al mar: soy el mar? 
[...] 
Yo, en la tarde polvorienta, 
hacia la ciudad volvía. 
Sonaban los cangilones de la noria soñolienta. 
Bajo las ramas oscuras caer el agua se oía. 
10 
Yo voy soñando caminos 
de la tarde. ¡Las colinas doradas, 
los verdes pinos, 
las polvorientas encinas!... 
¿Adónde el camino irá? 
Yo voy cantando, viajero, 
a lo largo del sendero... 
La tarde cayendo está. 
«En el corazón tenía 
la espina de una pasión, 
logré arrancármela un día: 
ya no siento el corazón. » 
Y todo el campo un momento 
se queda, mudo y sombrío, 
meditando. Suena el viento 
en los álamos del río. 
La tarde más se oscurece; 
y el camino que serpea 
y débilmente blanquea, 
se enturbia y desaparece. 
Mi cantar vuelve a plañir: 
«Aguda espina dorada, 
quién te pudiera sentir 
en el corazón clavada.» 
12 
He andado muchos caminos, 
he abierto muchas veredas; 
he navegado en cien mares, 
y atracado en cien riberas. 
En todas partes he visto 
caravanas de tristeza, 
soberbios y melancólicos 
borrachos de sombra negra, 
y pedantones al paño 
que miran, callan, y piensan 
que saben, porque no beben 
el vino de las tabernas. 
Mala gente que camina 
y va apestando la tierra... 
Y en todas partes he visto 
gentes que danzan o juegan, 
cuando pueden, y laboran 
sus cuatro palmos de tierra. 
Nunca, si llegan a un sitio, 
preguntan adónde llegan. 
Cuando caminan, cabalgan 
a lomos de mula vieja, 
y no conocen la prisa 
ni aun en los días de fiesta. 
Donde hay vino, beben vino; 
donde no hay vino, agua fresca. 
Son buenas gentes que viven, 
laboran, pasan y sueñan, 
y en un día como tantos, 
descansan bajo la tierra. 
o Poema 12. Este poema es anticipo de la preocupación social de Machado al oponer dos tipos de clases sociales: ¿quiénes serán unos y otros, y con qué características los presenta? De otro lado, también aparecen otros símbolos machadianos relacionados con el paso del tiempo: explícalos. 
11 
ORILLAS DEL DUERO 
Se ha asomado una cigüeña a lo alto del campanario. 
girando en torno a la torre y al caserón solitario, 
ya las golondrinas chillan. Pasaron del blanco invierno, 
de nevascas y ventiscas los crudos soplos de infierno. 
Es una tibia mañana. 
El sol calienta un poquito la pobre tierra soriana. 
Pasados los verdes pinos, 
casi azules, primavera 
se ve brotar en los finos 
chopos de la carretera 
y del río. El Duero corre, terso y mudo, mansamente. 
El campo parece, más que joven, adolescente. 
Entre las hierbas alguna humilde flor ha nacido, 
azul o blanca. ¡Belleza del campo apenas florido, 
y mística primavera! 
¡Chopos del camino blanco, álamos de la ribera, 
espuma de la montaña 
ante la azul lejanía, 
sol del día, claro día! 
¡Hermosa tierra de España!
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2.5. Otros de los poemas fundamentales de Soledades son los siguientes. 
o Poema 13. En este poema, junto al tema del sueño, característico de Machado, aparece otra de las preocupaciones fundamentales de Machado: ¿cuál será? Para construirlo, el poema se organiza en cuatro partes, en cada una de las cuales el poeta sueña que algo tiene en el corazón: ¿qué es en cada caso? En la última estrofa (¿cuál es la que se utiliza en el poema?), ya dice claramente con lo que ha soñado: ¿con quién?. 
o Poema 14. El poema tiene dos partes: en la primera. ¿qué sentimiento domina al poeta? ¿cuál es su causa? ¿desde cuándo lo acompaña. En la segunda estrofa, al principio, identifica la causa de su sentimiento: ¿cuál es? A continuación se compara con qué tres cosas. ¿Cómo se define? Y, ¿por qué se siente realmente angustiado? 
o Poema 15. Explica los rasgos machadianos que encuentres en ese poema. 
o Poema 16. El tema de este poema es el de la muerte. Indica todos los elementos que la sugieran. 
13 
Anoche cuando dormía 
soñé, ¡bendita ilusión!, 
que una fontana fluía 
dentro de mi corazón. 
Di, ¿por qué acequia escondida, 
agua, vienes hasta mí, 
manantial de nueva vida 
en donde nunca bebí? 
Anoche cuando dormía 
soñé, ¡bendita ilusión!, 
que una colmena tenía 
dentro de mi corazón; 
y las doradas abejas 
iban fabricando en él, 
con las amarguras viejas, 
blanca cera y dulce miel. 
Anoche cuando dormía 
soñé, ¡bendita ilusión!, 
que un ardiente sol lucía 
dentro de mi corazón. 
Era ardiente porque daba 
calores de rojo hogar, 
y era sol porque alumbraba 
y porque hacía llorar. 
Anoche cuando dormía 
soñé, ¡bendita ilusión!, 
que era Dios lo que tenía 
dentro de mi corazón. 
14 
Es una tarde cenicienta y mustia, 
destartalada, como el alma mía; 
y es esta vieja angustia 
que habita mi usual hipocondría. 
La causa de esta angustia no consigo 
ni vagamente comprender siquiera; 
pero recuerdo y, recordando, digo: 
-Sí, yo era niño, y tú, mi compañera. 
* 
Y no es verdad, dolor, yo te conozco, 
tú eres nostalgia de la vida buena 
y soledad de corazón sombrío, 
de barco sin naufragio y sin estrella. 
Como perro olvidado que no tiene 
huella ni olfato y yerra 
por los caminos, sin camino, como 
el niño que en la noche de una fiesta 
se pierde entre el gentío 
y el aire polvoriento y las candelas 
chispeantes, atónito, y asombra 
su corazón de música y de pena, 
así voy yo, borracho melancólico, 
guitarrista lunático, poeta, 
y pobre hombre en sueños, 
siempre buscando a Dios entre la niebla. 
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(RECUERDO INFANTIL) 
Una tarde parda y fría 
de invierno. Los colegiales 
estudian. Monotonía 
de lluvia tras los cristales. 
Es la clase. En un cartel 
se representa a Caín 
fugitivo, y muerto Abel, 
junto a una mancha carmín. 
Con timbre sonoro y hueco 
truena el maestro, un anciano 
mal vestido, enjuto y seco, 
que lleva un libro en la mano. 
Y todo un coro infantil 
va cantando la lección; 
mil veces ciento, cien mil, 
mil veces mil, un millón. 
Una tarde parda y fría 
de invierno. Los colegiales 
estudian. Monotonía 
de lluvia en los cristales. 
16 
Las ascuas de un crepúsculo morado 
detrás del negro cipresal humean... 
En la glorieta en sombra está la fuente 
con su alado y desnudo Amor de piedra, 
que sueña mudo. En la marmórea taza 
reposa el agua muerta.
6 
4. Campos de Castilla 
Al igual que había ocurrido con Soledades…, Antonio Machado publicará este nuevo libro en dos etapas: la primera saldrá a la luz en 1912, poco antes de la muerte de su esposa, Leonor Izquierdo; la segunda aparecerá con la primera edición de sus Poesías Completas en 1917. 
En este libro, el interés de Machado se ha desplazado de la propia melancolía hacia tres realidades que configuran los temas principales del libro: el paisaje castellano, descrito con imágenes memorables; el amor y el dolor por la pérdida de su esposa, cuyo recuerdo se asocia muchas veces al tema del paisaje; y el interés en la regeneración de España (como otros noventayochistas, Machado denuncia la pobreza, la incultura y el atraso de España, los defectos del campesino español, la ociosidad de los señoritos y, en general, la mentalidad de una España de charanga y pandereta.) 
4.1. El tema del paisaje 
El tratamiento del paisaje en Campos de Castilla es muy variado: algunas composiciones del nuevo libro responden a una “visión objetiva” del paisaje (dentro de la objetividad que pueda permitir la lírica); en otras, el paisaje se convierte en símbolo del pasado histórico de Castilla; por fin, en otros poemas, los elementos del paisaje castellano se convierten en símbolo de realidades íntimas: Machado proyecta sus sentimientos sobre el paisaje, seleccionando lo austero o lo que acentúa la sensación de soledad, fugacidad o muerte. Estos tres modos de enfocar el paisaje castellano tendrán su exacto equivalente respecto al paisaje andaluz en los poemas escritos para la segunda edición, durante su estancia en Baeza, ciudad a la que “huirá” tras la muerte de su esposa. 
o Poema 17. En la primera parte del poema, si tuvieras que caracterizar el paisaje castellano, ¿cuál sería la palabra que lo definiría (fíjate sobre todo en la adjetivación que emplea)?. En la segunda parte, aparece el pasado histórico de Castilla hecho presente en algunos elementos del paisaje: ¿cómo caracteriza Machado ese pasado y en qué se diferencian pasado y presente? 
17 
A ORILLAS DEL DUERO 
Mediaba el mes de julio. Era un hermoso día. 
Yo, solo, por las quiebras del pedregal subía, 
buscando los recodos de sombra, lentamente. 
A trechos me paraba para enjugar mi frente 
y dar algún respiro al pecho jadeante; 
[...] 
Yo divisaba, lejos, un monte alto y agudo, 
y una redonda loma cual recamado escudo, 
y cárdenos alcores sobre la parda tierra 
—harapos esparcidos de un viejo arnés de guerra—, 
las serrezuelas calvas por donde tuerce el Duero 
para formar la corva ballesta de un arquero 
en torno a Soria. —Soria es una barbacana, 
hacia Aragón, que tiene la torre castellana—. 
[...] 
El Duero cruza el corazón de roble 
de Iberia y de Castilla. 
¡Oh, tierra triste y noble, 
la de los altos llanos y yermos y roquedas, 
de campos sin arados, regatos ni arboledas; 
decrépitas ciudades, caminos sin mesones, 
y atónitos palurdos sin danzas ni canciones 
que aún van, abandonando el mortecino hogar, 
como tus largos ríos, Castilla, hacia la mar! 
Castilla miserable, ayer dominadora, 
envuelta en sus andrajos desprecia cuanto ignora. 
¿Espera, duerme o sueña? ¿La sangre derramada 
recuerda, cuando tuvo la fiebre de la espada? 
Todo se mueve, fluye, discurre, corre o gira; 
cambian la mar y el monte y el ojo que los mira. 
¿Pasó? Sobre sus campos aún el fantasma yerta 
de un pueblo que ponía a Dios sobre la guerra. 
La madre en otro tiempo fecunda en capitanes, 
madrastra es hoy apenas de humildes ganapanes. 
Castilla no es aquella tan generosa un día, 
cuando Myo Cid Rodrigo el de Vivar volvía, 
ufano de su nueva fortuna, y su opulencia, 
a regalar a Alfonso los huertos de Valencia; 
o que, tras la aventura que acreditó sus bríos, 
pedía la conquista de los inmensos ríos 
indianos a la corte, la madre de soldados, 
guerreros y adalides que han de tornar, cargados 
de plata y oro, a España, en regios galeones, 
para la presa cuervos, para la lid leones. 
Filósofos nutridos de sopa de convento 
contemplan impasibles el amplio firmamento; 
y si les llega en sueños, como un rumor distante, 
clamor de mercaderes de muelles de Levante, 
no acudirán siquiera a preguntar ¿qué pasa? 
Y ya la guerra ha abierto las puertas de su casa. 
Castilla miserable, ayer dominadora, 
envuelta en sus harapos desprecia cuanto ignora. 
El sol va declinando. De la ciudad lejana 
me llega un armonioso tañido de campana 
—ya irán a su rosario las enlutadas viejas—. 
De entre las peñas salen dos lindas comadrejas; 
me miran y se alejan, huyendo, y aparecen 
de nuevo, ¡tan curiosas!... Los campos se oscurecen. 
Hacia el camino blanco está el mesón abierto 
al campo ensombrecido y al pedregal desierto.
7 
18 
VII 
¡Colinas plateadas, 
grises alcores, cárdenas roquedas 
por donde traza el Duero 
su curva de ballesta 
en torno a Soria, oscuros encinares, 
ariscos pedregales, calvas sierras, 
caminos blancos y álamos del río, 
tardes de Soria, mística y guerrera, 
hoy siento por vosotros, en el fondo del corazón, tristeza, tristeza que es amor! ¡Campos de Soria 
donde parece que las rocas sueñan, 
o Poema 18. Una de las notas más características de la poesía de Machado es su identificación con el paisaje en tanto que reflejo de su mundo interior. La serie de poemas «Campos de Soria» está compuesta de nueve partes: en las cuatro primeras describe la ciudad de Soria y sus campos con tono objetivo; sin embargo, las tres últimas, que aquí recogemos, están cargadas de intensidad emotiva, ya que le han «llegado al alma» y, a partir de ese momento, lo acompañarán siempre como parte esencial de su propia realidad personal. Enumera los elementos del paisaje que Machado ha seleccionado y anota las cualidades (adjetivos) con que los califica. ¿Qué es lo que provoca ese paisaje en el poeta? 
conmigo vais! ¡Colinas plateadas, 
grises alcores, cárdenas roquedas!... 
VIII 
He vuelto a ver los álamos dorados, 
álamos del camino en la ribera 
del Duero, entre San Polo y San Saturio, 
tras las murallas viejas 
de Soria –barbacana 
hacia Aragón, en castellana tierra-. 
Estos chopos del río, que acompañan 
con el sonido de sus hojas secas 
el son del agua, cuando el viento sopla, 
tienen en sus cortezas 
grabadas iniciales que son nombres 
de enamorados, cifras que son fechas. 
¡Álamos del amor que ayer tuvisteis 
del ruiseñor vuestras ramas llenas: 
álamos que seréis mañana liras 
del viento perfumado en primavera; 
álamos del amor cerca del agua 
que corre y pasa y sueña, 
álamos de las márgenes del Duero, 
conmigo vais, mi corazón os lleva! 
IX 
¡Oh, sí! Conmigo vais, campos de Soria, 
tardes tranquilas, montes de violeta, 
alamedas del río, verde sueño 
del suelo gris y de la parda tierra, 
agria melancolía 
de la ciudad decrépita, 
me habéis llegado al alma, 
¿o acaso estabais en el fondo de ella? 
¡Gentes del alto llano numantino 
que a Dios guardáis como cristianas viejas, 
que el sol de España os llene 
de alegría, de luz y de riqueza! 
o Poema 19. El paisaje andaluz había estado presente en Campos de Castilla como recuerdo de la infancia. Cuando a partir de 1912 Machado se instala en Baeza, surge el contrate entre ambos paisajes. Anota las diferencias más significativas entre ambos paisajes. No obstante, ese paisaje andaluz ¿es real o sólo un recuerdo? 
19 
En estos campos de la tierra mía, 
y extranjero en los campos de mi tierra 
—yo tuve patria donde corre el Duero 
por entre grises peñas, 
y fantasmas de viejos encinares, 
allá en Castilla, mística y guerrera, 
Castilla la gentil, humilde y brava, 
Castilla del desdén y de la fuerza—, 
en estos campos de mi Andalucía, 
¡oh tierra en que nací!, cantar quisiera. 
Tengo recuerdos de mi infancia, tengo 
imágenes de luz y de palmeras, 
y en una gloria de oro, 
de lueñes campanarios con cigüeñas, 
de ciudades con calles sin mujeres 
bajo un cielo de añil, plazas desiertas 
donde crecen naranjos encendidos 
con sus frutas redondas y bermejas; 
y en un huerto sombrío, el limonero 
de ramas polvorientas 
y pálidos limones amarillos, 
que el agua clara de la fuente espeja, 
un aroma de nardos y claveles 
y un fuerte olor de albahaca y hierbabuena, 
imágenes de grises olivares 
bajo un tórrido sol que aturde y ciega, 
y azules y dispersas serranías 
con arreboles de una tarde inmensa; 
mas falta el hilo que el recuerdo anuda 
al corazón, el ancla en su ribera, 
o estas memorias no son alma. Tienen, 
en sus abigarradas vestimentas, 
señal de ser despojos del recuerdo, 
la carga bruta que el recuerdo lleva. 
Un día tornarán, con luz del fondo ungidos, 
los cuerpos virginales a la orilla vieja.
8 
4.2. El tema del amor y el dolor por la muerte de Leonor 
En junio de 1909, en Soria, Machado se casa con una muchachita de quince años: Leonor Izquierdo, hija de los dueños de la pensión en la que se alojaba. Dada la diferencia de edad, el matrimonio fue víctima de toda clase de comentarios, que convirtieron la boda en un auténtico martirio para el poeta. No hay referencias de Machado acerca de su descubrimiento del amor, salvo las contenidas en los poemas que después comentaremos. En 1911, Machado obtiene una beca para ampliar estudios en París y allí marcha con su joven esposa. En julio de ese año, Leonor enferma gravemente, por lo que regresan a Soria. Allí Machado le prodiga sus cuidados durante varios meses, con un desvelo que los testigos recuerdan con emoción. En agosto de 1912, Leonor murió y fue enterrada en el Espino, cementerio soriano. Machado, desesperado, pide traslado al primer lugar donde hubiese una vacante. Y ese lugar fue Baeza. 
o Poema 20. Durante la larga agonía de su esposa, Machado solía pasear, como era su costumbre, por los campos de Soria. Una tarde de primavera, descubrió un olmo seco. El poema responde a una técnica simbolista: primero se presente el objeto; al final se desvela el sentido profundo del poema. Explica cuál es ese sentido del poema relacionándolo con su situación familiar. 
o Poema 21. Resume el poema e indica la estrofa que se ha empleado. 
o Poema 22. ¿Qué crees que quiere decirnos Machado en los cuatro últimos versos? 
o Poema 23. En este poema aparece el paisaje soriano y la figura de Leonor. Sin embargo, ¿dónde está físicamente el poeta?, ¿en qué estado anímico se encuentra? Por otra parte, el poema utilizado es uno de los más característicos de la métrica de Machado: ¿qué tipo de versos combina?, ¿cómo es la rima?, ¿cómo se llama ese tipo de poema? 
o Poema 24. En el poema 21, Machado pregunta a la muerte y no le responde. ¿A quién le pregunta en éste? ¿Le responde? ¿Qué le queda únicamente? 
o Poema 25. Es, sin duda, uno de los mejores poemas de Machado. Conviene saber que José María Palacio era un amigo soriano y que el Espino es el cementerio de Soria. En el poema, tras una espléndida descripción de la tierra castellana, ¿qué es lo que le pide Machado a su amigo? 
20 
(A UN OLMO SECO) 
A un olmo viejo, hendido por el rayo 
y en su mitad podrido, 
con las lluvias de abril y el sol de mayo, 
algunas hojas verdes le han salido. 
¡El olmo centenario en la colina 
que lame el Duero! Un musgo amarillento 
le mancha la corteza blanquecina 
al tronco carcomido y polvoriento. 
No será, cual los álamos cantores 
que guardan el camino y la ribera, 
habitado de pardos ruiseñores. 
Ejército de hormigas en hilera 
va trepando por él, y en sus entrañas 
urden sus telas grises las arañas. 
Antes que te derribe, olmo del Duero, 
con su hacha el leñador, y el carpintero 
te convierta en melena de campana, 
lanza de carro o yugo de carreta; 
antes que rojo en el hogar, mañana, 
ardas de alguna mísera caseta, 
al borde de un camino; 
antes que te descuaje un torbellino 
y tronche el soplo de las sierras blancas; 
antes que el río hasta la mar te empuje 
por valles y barrancas, 
olmo, quiero anotar en mi cartera 
la gracia de tu rama verdecida. 
Mi corazón espera 
también, hacia la luz y hacia la vida, 
otro milagro de la primavera. 
21 
Una noche de verano 
-estaba abierto el balcón 
y la puerta de mi casa- 
la muerte en mi casa entró. 
Se fue acercando a su lecho 
-ni siquiera me miró- 
con unos dedos muy finos, 
algo muy tenue rompió. 
Silenciosa y sin mirarme, 
la muerte otra vez pasó 
delante de mí. ¿Qué has hecho? 
La muerte no respondió. 
Mi niña quedó tranquila, 
dolido mi corazón. 
¡Ay, lo que la muerte ha roto 
era un hilo entre los dos! 
22 
Soñé que tú me llevabas 
por una blanca vereda, 
en medio del campo verde, 
hacia el azul de las sierras, 
hacia los montes azules, 
una mañana serena. 
Sentí tu mano en la mía, 
tu mano de compañera, 
tu voz de niña en mi oído 
como una campana nueva, 
como una campana virgen 
de un alba de primavera. 
¡Eran tu voz y tu mano, 
en sueños, tan verdaderas!... 
Vive, esperanza, ¡quién sabe 
lo que se traga la tierra! 
23 
Allá, en las tierras altas, 
por donde traza el Duero 
su curva de ballesta 
en torno a Soria, entre plomizos cerros 
y manchas de raídos encinares, 
mi corazón está vagando en sueños... 
¿No ves, Leonor, los álamos del río 
con sus ramajes yertos? 
Mira el Moncayo azul y blanco; dame 
tu mano y paseemos. 
Por estos campos de la tierra mía, 
bordados de olivares polvorientos, 
voy caminando solo, 
triste, cansado, pensativo y viejo.
9 
25 
(A JOSÉ MARÍA PALACIO) 
Palacio, buen amigo, 
¿está la primavera 
vistiendo ya las ramas de los chopos 
del río y los caminos? En la estepa 
del alto Duero, Primavera tarda, 
¡pero es tan bella y dulce cuando llega!... 
¿Tienen los viejos olmos 
algunas hojas nuevas? 
Aún las acacias estarán desnudas 
y nevados los montes de las sierras. 
¡Oh, mole del Moncayo blanca y rosa, 
allá, en el cielo de Aragón, tan bella! 
¿Hay zarzas florecidas 
entre las grises peñas, 
y blancas margaritas 
entre la fina hierba? 
Por esos campanarios 
ya habrán ido llegando las cigüeñas. 
Habrá trigales verdes, 
y mulas pardas en las sementeras, 
y labriegos que siembran los tardíos 
con las lluvias de abril. Ya las abejas 
libarán del tomillo y el romero. 
¿Hay ciruelos en flor? ¿Quedan violetas? 
Furtivos cazadores, los reclamos 
de la perdiz bajo las capas luengas, 
no faltarán. Palacio, buen amigo, 
¿tienen ya ruiseñores las riberas? 
Con los primeros lirios 
y las primeras rosas de las huertas, 
en una tarde azul, sube al Espino, 
al alto Espino donde está su tierra... 
24 
Señor, ya me arrancaste lo que yo más quería. 
Oye otra vez, Dios mío, mi corazón clamar. 
Tu voluntad se hizo, Señor, contra la mía. 
Señor, ya estamos solos mi corazón y el mar. 
4.3. El tema de la regeneración de España: el pueblo y los hombres 
Las tierras de Castilla descritas por Machado están frecuentemente pobladas de presencias humanas. Desde sus primeros escritos, se ha mostrado atento a los seres humanos. Sabe verlos y observarlos. Esta preocupación revela un amor fraternal a los seres humanos, aunque esta inclinación no eluda una crítica profunda a los vicios del pueblo español, tan propio de la generación del 98. 
Pero más que retratos aislados, Machado se eleva a una visión de conjunto. Toma conciencia de una colectividad cuyos modos de vida trata de expresar. E, incluso, más allá de la multitud de gente, se preocupa de descubrir el alma que se encarna en los habitantes de Castilla. 
o Poema 26. Machado desarrolla el concepto del hombre de los campos castellanos. Observa que no lo idealiza: señala los rasgos negativos con los que lo describe. De algunas expresiones, ¿deduces cuál es la causa social de ese embrutecimiento del campesino? Por último, explica en qué consiste el tema del cainismo al que alude. 
26 
POR TIERRAS DE ESPAÑA 
El hombre de estos campos que incendia los pinares 
y su despojo aguarda como botín de guerra, 
antaño hubo raído los negros encinares, 
talado los robustos robledos de la sierra. 
Hoy ve a sus pobres hijos huyendo de sus lares; 
la tempestad llevarse los limos de la tierra 
por los sagrados ríos hacia los anchos mares; 
y en páramos malditos trabaja, sufre y yerra. 
Es hijo de una estirpe de rudos caminantes, 
pastores que conducen sus hordas de merinos 
a Extremadura fértil, rebaños trashumantes 
que mancha el polvo y dora el sol de los caminos. 
Pequeño, ágil, sufrido, los ojos de hombre astuto, 
hundidos, recelosos, movibles; y trazadas 
cual arco de ballesta, en el semblante enjuto 
de pómulos salientes, las cejas muy pobladas. 
Abunda el hombre malo del campo y de la aldea, 
capaz de insanos vicios y crímenes bestiales, 
que bajo el pardo sayo esconde un alma fea, 
esclava de los siete pecados capitales. 
Los ojos siempre turbios de envidia o de tristeza, 
guarda su presa y llora la que el vecino alcanza; 
ni para su infortunio ni goza su riqueza; 
le hieren y acongojan fortuna y malandanza. 
El numen de estos campos es sanguinario y fiero: 
al declinar la tarde, sobre el remoto alcor, 
veréis agigantarse la forma de un arquero, 
la forma de un inmenso centauro flechador. 
Veréis llanuras bélicas y páramos de asceta 
—no fue por estos campos el bíblico jardín—: 
son tierras para el águila, un trozo de planeta 
por donde cruza errante la sombra de Caín.
10 
Otro de los aspectos del tema de España es honda preocupación por la situación española tras la crisis del 98 y su voluntad de regeneración. En estos poemas presenta una visión histórica y política netamente progresista, animada por la esperanza en otra España con la que ahora se siente comprometido. 
o Poema 27. Es el poema en el que las ideas y los anhelos de Machado sobre España se expresan con un tono más intenso. Explica el tema del texto: ¿cómo ve Machado el futuro de España? (Distingue entre el futuro inmediato y un futuro posterior). 
o Poema 28. Tanto este como el siguiente están inspirados por el ambiente social de Baeza, en especial por el señoritismo y por la aristocracia dominante. Haz una breve exposición de las características del «hombre del casino provinciano» y cómo lo satiriza Machado. 
o Poema 29. Este poema es una elegía burlesca que armoniza con la frivolidad del personaje. Haz una breve exposición de características de Don Guido y cómo lo satiriza Machado. Según éste, ¿cuál es el sentido de una vida «llena» de ese vacío infinito? 
27 
EL MAÑANA EFÍMERO 
La España de charanga y pandereta, 
cerrado y sacristía, 
devota de Frascuelo y de María, 
de espíritu burlón y de alma quieta, 
ha de tener su mármol y su día, 
su infalible mañana y su poeta. 
El vano ayer engendrará un mañana 
vacío y ¡por ventura! pasajero. 
Será un joven lechuzo y tarambana, 
un sayón con hechuras de bolero; 
a la moda de Francia realista, 
un poco al uso de París pagano, 
y al estilo de España especialista 
en el vicio al alcance de la mano. 
Esa España inferior que ora y bosteza, 
vieja y tahúr, zaragatera y triste; 
esa España inferior que ora y embiste 
cuando se digna usar de la cabeza, 
aún tendrá luengo parto de varones 
amantes de sagradas tradiciones 
y de sagradas formas y maneras; 
florecerán las barbas apostólicas 
y otras calvas en otras calaveras 
brillarán, venerables y católicas. 
El vano ayer engendrará un mañana 
vacío y ¡por ventura! pasajero, 
la sombra de un lechuzo tarambana, 
de un sayón con hechuras de bolero, 
el vacuo ayer dará un mañana huero. 
Como la náusea de un borracho ahíto 
de vino malo, un rojo sol corona 
de heces turbias las cumbres de granito; 
hay un mañana estomagante escrito 
en la tarde pragmática y dulzona. 
Mas otra España nace, 
la España del cincel y de la maza, 
con esa eterna juventud que se hace 
del pasado macizo de la raza. 
Una España implacable y redentora, 
España que alborea 
con un hacha en la mano vengadora, 
España de la rabia y de la idea. 
28 
DEL PASADO EFÍMERO 
Este hombre del casino provinciano 
que vio a Carancha recibir un día, 
tiene mustia la piel, el pelo cano 
ojos velados por melancolía 
bajo el bigote gris, labios de hastío, 
y una triste expresión que no es tristeza, 
sino algo más y menos: el vacío 
del mundo en la oquedad de su cabeza. 
Aún luce de corintio terciopelo 
chaqueta y pantalón abotinado, 
y un cordobés color de caramelo 
pulido y torneado. 
Tres veces heredó y tres ha perdido 
al monte su caudal; dos ha enviudado. 
Sólo se anima ante el azar prohibido 
sobre el verde tapete reclinado, 
o al evocar la tarde de un torero 
la suerte de un tahúr o si alguien cuenta 
la hazaña de un gallardo bandolero, 
o la proeza de un matón, sangrienta. 
Bosteza de políticas banales 
dicterios al gobierno reaccionario 
y augura que vendrán los liberales 
cual torna la cigüeña al campanario. 
Un poco labrador, del cielo aguarda 
y al cielo teme; alguna vez suspira 
pensando en su olivar, al cielo mira 
con ojos inquietos si la lluvia tarda. 
Lo demás, taciturno, hipocondríaco 
prisionero de la Arcadia del presente 
le aburre; sólo el humo del tabaco 
simula algunas sombras en su frente. 
Este hombre no es de ayer, ni es de mañana 
sino de nunca; de la cepa hispana. 
No es el fruto maduro, ni podrido, 
es una fruta vana 
de aquella España que pasó y no ha sido 
esa que hoy tiene la cabeza cana.
11 
29 
LLANTO DE LAS VIRTUDES Y COPLAS POR LA MUERTE DE DON GUIDO 
Al fin, una pulmonía 
mató a don Guido, y están 
las campanas todo el día 
doblando por él: ¡din-dan! 
Murió don Guido, un señor 
de mozo muy jaranero, 
muy galán y algo torero; 
de viejo, gran rezador. 
Dicen que tuvo un serrallo 
este señor de Sevilla; 
que era diestro 
en manejar el caballo 
y un maestro 
en refrescar manzanilla. 
Cuando mermó su riqueza, 
era su monomanía 
pensar que pensar debía 
en asentar la cabeza. 
Y asentóla 
de una manera española, 
que fue casarse con una 
doncella de gran fortuna; 
y repintar sus blasones, 
hablar de las tradiciones 
de su casa, 
escándalos y amoríos 
poner tasa, 
sordina a sus desvaríos. 
Gran pagano, 
se hizo hermano 
de una santa cofradía; 
el Jueves Santo salía, 
llevando un cirio en la mano 
—¡aquel trueno!—, 
vestido de nazareno. 
Hoy nos dice la campana 
que han de llevarse mañana 
al buen don Guido, muy serio, 
camino del cementerio. 
Buen don Guido, ya eres ido 
y para siempre jamás... 
Alguien dirá: ¿Qué dejaste? 
Yo pregunto: ¿Qué llevaste 
al mundo donde hoy estás? 
¿Tu amor a los alamares 
y a las sedas y a los oros, 
y a la sangre de los toros 
y al humo de los altares? 
Buen don Guido y equipaje, 
¡buen viaje!... 
El acá 
y el allá, 
caballero, 
se ve en tu rostro marchito, 
lo infinito: 
cero, cero. 
¡Oh las enjutas mejillas, 
amarillas, 
y los párpados de cera, 
y la fina calavera 
en la almohada del lecho! 
¡Oh fin de una aristocracia! 
La barba canosa y lacia 
sobre el pecho; 
metido en tosco sayal, 
las yertas manos en cruz, 
¡tan formal! 
el caballero andaluz. 
4.4. Proverbios y cantares. Otras secciones del libro. 
Campos de Castilla es, entre otras cosas, el diario de una vida. Es también el diario de unas reflexiones. La sección titulada «Proverbios y cantares» expone, como anotadas día a día, de manera deslavazada, a merced de la inspiración o del humor del momento, una idea, una observación, alguna reflexión que adopta espontáneamente la forma de un aforismo en verso. Estos breves poemas son preciosos para penetrar en la personalidad de Antonio Machado. Algunos se refieren al arte poética; otros expresan una especie de fábula alegórica, que debe ser interpretada; otros, una reflexión metafísica; otros, en fin, parecen el eco de algún diálogo íntimo, reanudado e interrumpido sin cesar en la abrumadora soledad de su vida. 
Otra de las secciones del libro es un largo romance «La tierra de Alvargonzález», en la que Machado consigue revitalizar la vieja versificación en un intento de escribir un nuevo Romancero. Se trata de un estremecedor poema narrativo, cuya sombría historia gira en torno a la codicia, producto de la dureza y miseria de las tierras castellanas. 
o Poema 30. Explica el significado de este cantar. 
32 
Todo pasa y todo queda, 
pero lo nuestro es pasar, 
pasar haciendo caminos, 
caminos sobre la mar. 
o Poema 31. ¿Cuál es el tema de este poema? 
o Poema 32. Tema del poema. 
o Poema 33. Tema del poema. 
30 
Nunca perseguí la gloria 
ni dejar en la memoria 
de los hombres mi canción; 
yo amo los mundos sutiles, 
ingrávidos y gentiles 
como pompas de jabón. 
Me gusta verlos pintarse 
de sol y grana, volar 
bajo el cielo azul, temblar 
súbitamente y quebrarse. 
31 
Caminante, son tus huellas 
el camino, y nada más; 
caminante, no hay camino, 
se hace camino al andar. 
Al andar se hace camino, 
y al volver la vista atrás 
se ve la senda que nunca 
se ha de volver a pisar. 
Caminante, no hay camino, 
sino estelas en la mar. 
33 
Ya hay un español que quiere 
vivir y a vivir empieza, 
entre una España que muere 
y otra España que bosteza. 
Españolito que vienes 
al mundo, te guarde Dios. 
Una de las dos Españas 
ha de helarte el corazón.
12 
También son interesantes otros poemas relacionados con lo andaluz (paisaje, religiosidad…) 
34 ¿Quién me presta una escalera, 
para subir al madero, para quitarle los clavosa Jesús el Nazareno? 
Saeta Popular 
¡Oh, la saeta, el cantar al Cristo de los gitanos, siempre con sangre en las manos, siempre por desenclavar! ¡Cantar del pueblo andaluz, que todas las primaveras anda pidiendo escaleras para subir a la cruz! ¡Cantar de la tierra mía que echa flores al jesús de la agonía, y es la fe de mis mayores! ¡Oh, no eres tú mi cantar! ¡No puedo cantar ni quiero a ese Jesús del madero, sino al que anduvo en el mar! 
o Poema 34. Resumen. Tema y estructura. Comentario crítico del contenido del poema. 
5. Última etapa poética 
En 1924 Machado reúne bajo el título de Nuevas canciones la poesía que escribe entre 1917 y 1924. Aparte de nuevas visiones del campo andaluz y de sus recuerdos de Soria, lo más significativo son los nuevos «proverbios y cantares». Lo que escribió entre 1924 y 1936 apareció publicado con el título De un cancionero apócrifo. Una de sus secciones principales son las «Canciones a Guiomar», compuestas desde 1928. Son textos inspirados por su amor de madurez con Pilar Valderrama; resultan conmovedores los que aluden a la separación que la guerra había impuesto a los amantes. 
Sus últimos poemas, entre 1936 y 1939, recogen sus Poesías de la guerra, una veintena de composiciones en las que hay poemas breves, como el dedicado a la defensa de Madrid, otros con tono de arenga, u otros más extensos, como «El crimen fue en Granada». Son poemas de exaltación patriótica republicana cuya calidad no pasa de discreta, pero que marcan la definitiva conversión del poeta a la causa de la justicia y la solidaridad. 
o Poema 35. ¿A qué subgénero lírico pertenece este poema? ¿A quién va dirigido? Observa la perfección constructiva: ¿cómo empieza y termina cada una de las partes? ¿Qué dice del poeta asesinado? 
Su trayectoria se cierra, con enorme coherencia, muy cerca del principio, con la evocación de la infancia, los patios sevillanos y la luz del sol. Este fue el último verso que salió de su pluma, antes de morir exiliado en la ciudad francesa de Collioure: «Estos días azules y este sol de la infancia». 
35 
EL CRIMEN FUE EN GRANADA 
1. El crimen 
Se le vio, caminando entre fusiles, 
por una calle larga, 
salir al campo frío, 
aún con estrellas de la madrugada. 
Mataron a Federico 
cuando la luz asomaba. 
El pelotón de verdugos 
no osó mirarle la cara. 
Todos cerraron los ojos; 
rezaron: ¡ni Dios te salva! 
Muerto cayó Federico 
—sangre en la frente y plomo en las entrañas— 
... Que fue en Granada el crimen 
sabed —¡pobre Granada!—, en su Granada. 
2. El poeta y la muerte 
Se le vio caminar solo con Ella, 
sin miedo a su guadaña. 
—Ya el sol en torre y torre, los martillos 
en yunque— yunque y yunque de las fraguas. 
Hablaba Federico, 
requebrando a la muerte. Ella escuchaba. 
"Porque ayer en mi verso, compañera, 
sonaba el golpe de tus secas palmas, 
y diste el hielo a mi cantar, y el filo 
a mi tragedia de tu hoz de plata, 
te cantaré la carne que no tienes, 
los ojos que te faltan, 
tus cabellos que el viento sacudía, 
los rojos labios donde te besaban... 
Hoy como ayer, gitana, muerte mía, 
qué bien contigo a solas, 
por estos aires de Granada, ¡mi Granada!" 
3. 
Se le vio caminar... 
Labrad, amigos, 
de piedra y sueño en el Alhambra, 
un túmulo al poeta, 
sobre una fuente donde llore el agua, 
y eternamente diga: 
el crimen fue en Granada, ¡en su Granada!

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Guía de lectura. antología poética de antonio machado.

  • 1. 1 GUÍA DE LECTURA ANTOLOGÍA POÉTICA DE ANTONIO MACHADO Características de su poesía y su relación con las tendencias y estilos de la época 1. Biografía 1.1. En tu libro de texto (pp. 256-257) encontrarás una síntesis de las características de la poesía de Antonio Machado; tenla presente para comprender mejor su evolución personal y literaria. Si hay algún aspecto de su biografía que te interesa particularmente, puedes ampliar información en http://www.abelmartin.com/guia/crono/crono.html; en http://www.jaserrano.com/Machado/ y en http://www.auladeletras.net/comprender/home.html podrás profundizar en su evolución poética. 1 RETRATO Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla, y un huerto claro donde madura el limonero; mi juventud, veinte años en tierra de Castilla; mi historia, algunos casos que recordar no quiero. Ni un seductor Mañara , ni un Bradomín he sido -ya conocéis mi torpe aliño indumentario-, mas recibí la flecha que me asignó Cupido, y amé cuanto ellas puedan tener de hospitalario. Hay en mis venas gotas de sangre jacobina, pero mi verso brota de manantial sereno; y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina, soy, en el buen sentido de la palabra, bueno. Adoro la hermosura, y en la moderna estética corté las viejas rosas del huerto de Ronsard; mas no amo los afeites de la actual cosmética, ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar. Desdeño las romanzas de los tenores huecos y el coro de los grillos que cantan a la luna. A distinguir me paro las voces de los ecos, y escucho solamente, entre las voces, una. ¿Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera mi verso, como deja el capitán su espada: famosa por la mano viril que la blandiera, no por el docto oficio del forjador preciada. Converso con el hombre que siempre va conmigo -quien habla solo espera hablar a Dios un día-; mi soliloquio es plática con ese buen amigo que me enseñó el secreto de la filantropía. Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito. A mi trabajo acudo, con mi dinero pago el traje que me cubre y la mansión que habito, el pan que me alimenta y el lecho en donde yago. Y cuando llegue el día del último viaje, y esté al partir la nave que nunca ha de tornar, me encontraréis a bordo ligero de equipaje, casi desnudo, como los hijos de la mar. 1.2. Para conocer mejor su personalidad, conviene que leas el poema «Retrato» (de Campos de Castilla) y respondas a las siguientes cuestiones: o Mide los cuatro primeros versos e identifica el tipo de estrofa. o En la primera estrofa resume su biografía. ¿Qué apunta de ella? o Desde la segunda, nos describe su personalidad. En primer lugar, su relación con el amor. Para ello, alude a dos personajes literarios: Mañara y Bradomín. ¿Quiénes fueron? De todos modos, según el poema, ¿conoció Machado el amor? o En la tercera estrofa, se define como «jacobino». Busca información al respecto y contrástala con lo que añade en esa estrofa. o En las tres siguientes estrofas (4 a 6) explica su concepción de la poesía. Para ello contrapone su estética actual (la de 1912) a la de otro movimiento poético coetáneo (el de su primer libro). Explica las metáforas que definen su visión de la poesía y la tendencia poética a la que se opone. o En la séptima estrofa, Machado nos dice que su poesía es «soliloquio» (reflexión) y diálogo, y que su gran preocupación es la «filantropía». Según esta última palabra, ¿cuál será la gran preocupación poética de Machado? o En las dos últimas estrofas, introduce otro de las grandes preocupaciones machadianas: el hombre como ser-en-el-tiempo. Tras afirmar que todo lo que tiene lo ha conseguido con su esfuerzo y que le debemos su obra, indica que espera tranquilo la llegada de la muerte. ¿Con qué compara ese último trance y cómo se irá?
  • 2. 2 2. Trayectoria poética Su trayectoria poética aparece marcada por el itinerario del yo al nosotros, o lo que es lo mismo, del individualismo a la solidaridad. 3. Soledades Es el primer libro de Antonio Machado. Fue publicado en 1903 e inaugura una gran trayectoria poética dentro del modernismo más exuberante. En 1907 lo volvería a publicar, ampliado y depurado de los aspectos formales más esteticistas (aunque quedan restos en la versificación, imágenes y léxico), con el título de Soledades. Galerías y otros poemas. En él, Machado busca una poesía intimista, centrada en sí mismo, ya que creía, como los poetas simbolistas, que el sentimiento es lo más personal y, al mismo tiempo, lo más universal que el hombre posee. Todo el libro es un buscarse a sí mismo en el tiempo, en el amor, en la muerte, en el sueño o en Dios. Pero es una búsqueda destinada al fracaso, porque nunca encuentra su razón de ser. Y de ahí el dolor, la tristeza, la angustia o la resignada melancolía que impregnan el tono de esta obra. Este primer poemario se centra en temas como el paso del tiempo, los recuerdos, la juventud y la infancia perdidas, los sueños, la muerte o el amor ausente. En el libro, además, se encuentran ya los símbolos que caracterizarán toda su poesía y con los que necesita dialogar en ese proceso de indagación metafísica en torno al ser humano: el camino (‘la vida humana’), el agua (vida cuando brota, fugacidad cuando corre, muerte cuando está quieta o es mar), el jardín (‘la intimidad’), el río (‘la vida que fluye’), la tarde, la fuente… 2.1. En Soledades aparece el tema del amor, entendido como pérdida, olvido o anhelo. o Poema 2. El poeta ha oído las campanas de una iglesia tocando a muerto y eso le ha recordado a sus seres perdidos. Pese a la tristeza, el poema, en su estribillo, denota esperanza. Explícalo. o Poema 3. Machado dialoga con «un alba de primavera». ¿Qué le pregunta ella y qué le responde el poeta? o Poema 4. En un paisaje primaveral, Machado medita sobre su «juventud sin amor». Explícalo. 2 Amada, el aura dice tu pura veste blanca... No te verán mis ojos; ¡mi corazón te aguarda! El viento me ha traído tu nombre en la montaña; el eco de tus pasos repite la montaña... No te verán mis ojos; ¡mi corazón te aguarda! En las sombrías torres repican las campanas... No te verán mis ojos; ¡mi corazón te aguarda! Los golpes del martillo dicen la negra caja; y el sitio de la fosa, los golpes de la azada... No te verán mis ojos; ¡mi corazón te aguarda! 3 Me dijo un alba de la primavera: Yo florecí en tu corazón sombrío ha muchos años, caminante viejo que no cortas las flores del camino. Tu corazón de sombra, ¿acaso guarda el viejo aroma de mis viejos lirios? ¿Perfuman aún mis rosas la alba frente del hada de tu sueño adamantino? Respondí a la mañana: Sólo tienen cristal los sueños míos. Yo no conozco el hada de mis sueños; ni sé si está mi corazón florido. Pero si aguardas la mañana pura que ha de romper el vaso cristalino, quizás el hada te dará tus rosas, mi corazón tus lirios. 4 La primavera besaba suavemente la arboleda, y el verde nuevo brotaba como una verde humareda. Las nubes iban pasando sobre el campo juvenil... Yo vi en las hojas temblando las frescas lluvias de abril. Bajo ese almendro florido, todo cargado de flor, -recordé-, yo he maldecido mi juventud sin amor. Hoy, en mitad de la vida, me he parado a meditar... ¡Juventud nunca vivida, quién te volviera a soñar! 2.2. Otro de los temas fundamentales de Soledades es el tiempo (o el paso del tiempo). Machado entiende el tiempo como la historia individual de cada persona, que se hace, que pasa, pero que permanece en la memoria. Por eso, la esencia de las cosas permanece en quien las contempla. El hombre recorre el camino de la vida y en él se encuentra con las cosas del mundo, con las que funde sus sentimientos. Desde este momento, las hace suyas, ya forman parte indisoluble de él. o Poema 5. Resume el poema. ¿Qué hechos expresan el paso del tiempo? ¿Qué instrumento lo indica?
  • 3. 3 5 Abril florecía frente a mi ventana. Entre los jazmines y las rosas blancas de un balcón florido, vi las dos hermanas. La menor cosía, la mayor hilaba... Entre los jazmines y las rosas blancas, la más pequeñita, risueña y rosada -su aguja en el aire-, miró mi ventana. La mayor seguía, silenciosa y pálida, el huso en la rueca que el lino enroscaba. Abril florecía frente a mi ventana. Una clara tarde la mayor lloraba, entre los jazmines y las rosas blancas, y ante el blanco lino que en su rueca hilaba. -¿Qué tienes -le dije-, silenciosa pálida? Señaló el vestido que empezó la hermana. En la negra túnica la aguja brillaba; sobre el blanco velo, el dedal de plata. Señaló a la tarde de abril que soñaba, mientras que se oía tañer de campanas. Y en la clara tarde me enseñó sus lágrimas... Abril florecía frente a mi ventana. Fue otro abril alegre y otra tarde plácida. El balcón florido solitario estaba... Ni la pequeñita risueña y rosada, ni la hermana triste, silenciosa y pálida, ni la negra túnica, ni la toca blanca... Tan sólo en el huso el lino giraba por mano invisible, y en la oscura sala la luna del limpio espejo brillaba... Entre los jazmines y las rosas blancas del balcón florido, me miré en la clara luna del espejo que lejos soñaba... Abril florecía frente a mi ventana. 2.3. Para expresar poéticamente la idea del paso del tiempo, Machado se sirve de una serie de símbolos fundamentales en su poesía: la tarde, la fuente, el río, la noria, el mar, el reloj. o Poema 6. ¿Cuál es el tema del poema? ¿De qué símbolo se sirve Machado para expresarlo? o Poema 7. Junto a los símbolos de la tarde («triste») y la fuente, con la que dialoga el poeta, aparece el símbolo del parque. Observa el tono de tristeza y melancolía tan propio del estilo modernista. ¿Hay en el poema otros rasgos propios del modernismo? Coméntalos, fijándote sobre todo en la métrica. o Poema 8. Poema 9. El poema se divide en dos partes: ¿con qué recurso? La mula que da vueltas a la noria con los ojos vendados, ¿de qué será símbolo? o Poema 9. En este poema, la meditación machadiana es suscitada por dos elementos del paisaje: ¿cuáles son y qué valor simbólico tienen? 6 Pasan las horas de hastío por la estancia familiar, el amplio cuarto sombrío donde yo empecé a soñar. Del reloj arrinconado, que en la penumbra clarea, el tic-tac acompasado odiosamente golpea. Dice la monotonía del agua clara al caer: un día es como otro día; hoy es lo mismo que ayer. Cae la tarde. El viento agita el parque mustio y dorado... ¡Qué largamente ha llorado toda la fronda marchita! un sueño lejano mi canto presente? Fue una tarde lenta del lento verano. Respondí a la fuente: —No recuerdo, hermana, mas sé que tu copla presente es lejana. […] —No sé qué me dice tu copla riente de ensueños lejanos, hermana la fuente. Yo sé que tu claro cristal de alegría ya supo del árbol la fruta bermeja; yo sé que es lejana la amargura mía que sueña en la tarde de verano vieja. Yo sé que tus bellos espejos cantores copiaron antiguos delirios de amores: mas cuéntame, fuente de lengua encantada, 7 Fue una clara tarde, triste y soñolienta tarde de verano. La hiedra asomaba al muro del parque, negra y polvorienta... La fuente sonaba. Rechinó en la vieja cancela mi llave; con agrio ruido abrióse la puerta de hierro mohoso y, al cerrarse, grave golpeó el silencio de la tarde muerta. En el solitario parque, la sonora copia borbollante del agua cantora me guió a la fuente. La fuente vertía sobre el blanco mármol su monotonía. La fuente cantaba: ¿Te recuerda, hermano, cuéntame mi alegre leyenda olvidada. —Yo no sé leyendas de antigua alegría, sino historias viejas de melancolía. Fue una clara tarde del lento verano... Tú venías solo con tu pena, hermano; tus labios besaron mi linfa serena, y en la clara tarde dijeron tu pena. Dijeron tu pena tus labios que ardían; la sed que ahora tienen, entonces tenían. —Adiós para siempre la fuente sonora, del parque dormido eterna cantora. Adiós para siempre; tu monotonía, fuente, es más amarga que la pena mía. Rechinó en la vieja cancela mi llave; con agrio ruido abrióse la puerta de hierro mohoso y, al cerrarse, grave sonó en el silencio de la tarde muerta. o Poema 10. En él aparecen varios símbolos machadianos: ¿cuáles? Explica, además, cómo proyecta sus sentimientos sobre el paisaje y cómo éste va modificándose conforme avanza la tarde. 8 La tarde caía triste y polvorienta. El agua cantaba su copla plebeya en los cangilones de la noria lenta. Soñaba la mula ¡pobre mula vieja! al compás de sombra que en el agua suena. La tarde caía triste y polvorienta. Yo no sé qué noble, divino poeta, unió a la amargura de la eterna rueda la dulce armonía del agua que sueña, y vendó tus ojos ¡pobre mula vieja!... Mas sé que fue un noble, divino poeta, corazón maduro de sombra y de ciencia.
  • 4. 4 2.4. El paisaje (en sentido estricto o como paisaje del alma) es uno de los temas reiterativos de la poesía de Machado. Y, junto al paisaje, sus gentes. o Poema 11. Machado escribió el poema durante su primera estancia en Soria, a principios de mayo de 1907. Supone un tratamiento más objetivo del tema del paisaje, anunciando su evolución hacia Campos de Castilla. El poema evoca un paisaje de primavera. ¿Qué elementos de ese paisaje selecciona Machado? ¿Qué sentimiento se adueña del poeta ante su contemplación? 9 Hacia un ocaso ardiente caminaba el sol de estío, y era, entre nubes de fuego, una trompeta gigante, tras de los álamos verdes de las márgenes del río. Dentro de un olmo sonaba la sempiterna tijera de la cigarra cantora, el monorritmo jovial, entre metal y madera, que es la canción estival. En una huerta sombría giraban los cangilones de la noria soñolienta. Bajo las ramas oscuras el son del agua se oía. Era una tarde de julio, luminosa y polvorienta. Yo iba haciendo mi camino, absorto en el solitario crepúsculo campesino. Y pensaba: "¡Hermosa tarde, nota de la lira inmensa toda desdén y armonía; hermosa tarde, tú curas la pobre melancolía de este rincón vanidoso, oscuro rincón que piensa!" Pasaba el agua rizada bajo los ojos del puente. Lejos la ciudad dormía como cubierta de un mago fanal de oro transparente. Bajo los arcos de piedra el agua clara corría. [...] El agua en sombra pasaba tan melancólicamente, bajos los arcos del puente, como si al pasar dijera: "Apenas desamarrada la pobre barca, viajero, del árbol de la ribera, se canta: no somos nada. Donde acaba el pobre río la inmensa mar nos espera. Bajo los ojos del puente pasaba el agua sombría. (Yo pensaba: ¡el alma mía!) Y me detuve un momento, en la tarde, a meditar... ¿Qué es esta gota en el viento que grita al mar: soy el mar? [...] Yo, en la tarde polvorienta, hacia la ciudad volvía. Sonaban los cangilones de la noria soñolienta. Bajo las ramas oscuras caer el agua se oía. 10 Yo voy soñando caminos de la tarde. ¡Las colinas doradas, los verdes pinos, las polvorientas encinas!... ¿Adónde el camino irá? Yo voy cantando, viajero, a lo largo del sendero... La tarde cayendo está. «En el corazón tenía la espina de una pasión, logré arrancármela un día: ya no siento el corazón. » Y todo el campo un momento se queda, mudo y sombrío, meditando. Suena el viento en los álamos del río. La tarde más se oscurece; y el camino que serpea y débilmente blanquea, se enturbia y desaparece. Mi cantar vuelve a plañir: «Aguda espina dorada, quién te pudiera sentir en el corazón clavada.» 12 He andado muchos caminos, he abierto muchas veredas; he navegado en cien mares, y atracado en cien riberas. En todas partes he visto caravanas de tristeza, soberbios y melancólicos borrachos de sombra negra, y pedantones al paño que miran, callan, y piensan que saben, porque no beben el vino de las tabernas. Mala gente que camina y va apestando la tierra... Y en todas partes he visto gentes que danzan o juegan, cuando pueden, y laboran sus cuatro palmos de tierra. Nunca, si llegan a un sitio, preguntan adónde llegan. Cuando caminan, cabalgan a lomos de mula vieja, y no conocen la prisa ni aun en los días de fiesta. Donde hay vino, beben vino; donde no hay vino, agua fresca. Son buenas gentes que viven, laboran, pasan y sueñan, y en un día como tantos, descansan bajo la tierra. o Poema 12. Este poema es anticipo de la preocupación social de Machado al oponer dos tipos de clases sociales: ¿quiénes serán unos y otros, y con qué características los presenta? De otro lado, también aparecen otros símbolos machadianos relacionados con el paso del tiempo: explícalos. 11 ORILLAS DEL DUERO Se ha asomado una cigüeña a lo alto del campanario. girando en torno a la torre y al caserón solitario, ya las golondrinas chillan. Pasaron del blanco invierno, de nevascas y ventiscas los crudos soplos de infierno. Es una tibia mañana. El sol calienta un poquito la pobre tierra soriana. Pasados los verdes pinos, casi azules, primavera se ve brotar en los finos chopos de la carretera y del río. El Duero corre, terso y mudo, mansamente. El campo parece, más que joven, adolescente. Entre las hierbas alguna humilde flor ha nacido, azul o blanca. ¡Belleza del campo apenas florido, y mística primavera! ¡Chopos del camino blanco, álamos de la ribera, espuma de la montaña ante la azul lejanía, sol del día, claro día! ¡Hermosa tierra de España!
  • 5. 5 2.5. Otros de los poemas fundamentales de Soledades son los siguientes. o Poema 13. En este poema, junto al tema del sueño, característico de Machado, aparece otra de las preocupaciones fundamentales de Machado: ¿cuál será? Para construirlo, el poema se organiza en cuatro partes, en cada una de las cuales el poeta sueña que algo tiene en el corazón: ¿qué es en cada caso? En la última estrofa (¿cuál es la que se utiliza en el poema?), ya dice claramente con lo que ha soñado: ¿con quién?. o Poema 14. El poema tiene dos partes: en la primera. ¿qué sentimiento domina al poeta? ¿cuál es su causa? ¿desde cuándo lo acompaña. En la segunda estrofa, al principio, identifica la causa de su sentimiento: ¿cuál es? A continuación se compara con qué tres cosas. ¿Cómo se define? Y, ¿por qué se siente realmente angustiado? o Poema 15. Explica los rasgos machadianos que encuentres en ese poema. o Poema 16. El tema de este poema es el de la muerte. Indica todos los elementos que la sugieran. 13 Anoche cuando dormía soñé, ¡bendita ilusión!, que una fontana fluía dentro de mi corazón. Di, ¿por qué acequia escondida, agua, vienes hasta mí, manantial de nueva vida en donde nunca bebí? Anoche cuando dormía soñé, ¡bendita ilusión!, que una colmena tenía dentro de mi corazón; y las doradas abejas iban fabricando en él, con las amarguras viejas, blanca cera y dulce miel. Anoche cuando dormía soñé, ¡bendita ilusión!, que un ardiente sol lucía dentro de mi corazón. Era ardiente porque daba calores de rojo hogar, y era sol porque alumbraba y porque hacía llorar. Anoche cuando dormía soñé, ¡bendita ilusión!, que era Dios lo que tenía dentro de mi corazón. 14 Es una tarde cenicienta y mustia, destartalada, como el alma mía; y es esta vieja angustia que habita mi usual hipocondría. La causa de esta angustia no consigo ni vagamente comprender siquiera; pero recuerdo y, recordando, digo: -Sí, yo era niño, y tú, mi compañera. * Y no es verdad, dolor, yo te conozco, tú eres nostalgia de la vida buena y soledad de corazón sombrío, de barco sin naufragio y sin estrella. Como perro olvidado que no tiene huella ni olfato y yerra por los caminos, sin camino, como el niño que en la noche de una fiesta se pierde entre el gentío y el aire polvoriento y las candelas chispeantes, atónito, y asombra su corazón de música y de pena, así voy yo, borracho melancólico, guitarrista lunático, poeta, y pobre hombre en sueños, siempre buscando a Dios entre la niebla. 15 (RECUERDO INFANTIL) Una tarde parda y fría de invierno. Los colegiales estudian. Monotonía de lluvia tras los cristales. Es la clase. En un cartel se representa a Caín fugitivo, y muerto Abel, junto a una mancha carmín. Con timbre sonoro y hueco truena el maestro, un anciano mal vestido, enjuto y seco, que lleva un libro en la mano. Y todo un coro infantil va cantando la lección; mil veces ciento, cien mil, mil veces mil, un millón. Una tarde parda y fría de invierno. Los colegiales estudian. Monotonía de lluvia en los cristales. 16 Las ascuas de un crepúsculo morado detrás del negro cipresal humean... En la glorieta en sombra está la fuente con su alado y desnudo Amor de piedra, que sueña mudo. En la marmórea taza reposa el agua muerta.
  • 6. 6 4. Campos de Castilla Al igual que había ocurrido con Soledades…, Antonio Machado publicará este nuevo libro en dos etapas: la primera saldrá a la luz en 1912, poco antes de la muerte de su esposa, Leonor Izquierdo; la segunda aparecerá con la primera edición de sus Poesías Completas en 1917. En este libro, el interés de Machado se ha desplazado de la propia melancolía hacia tres realidades que configuran los temas principales del libro: el paisaje castellano, descrito con imágenes memorables; el amor y el dolor por la pérdida de su esposa, cuyo recuerdo se asocia muchas veces al tema del paisaje; y el interés en la regeneración de España (como otros noventayochistas, Machado denuncia la pobreza, la incultura y el atraso de España, los defectos del campesino español, la ociosidad de los señoritos y, en general, la mentalidad de una España de charanga y pandereta.) 4.1. El tema del paisaje El tratamiento del paisaje en Campos de Castilla es muy variado: algunas composiciones del nuevo libro responden a una “visión objetiva” del paisaje (dentro de la objetividad que pueda permitir la lírica); en otras, el paisaje se convierte en símbolo del pasado histórico de Castilla; por fin, en otros poemas, los elementos del paisaje castellano se convierten en símbolo de realidades íntimas: Machado proyecta sus sentimientos sobre el paisaje, seleccionando lo austero o lo que acentúa la sensación de soledad, fugacidad o muerte. Estos tres modos de enfocar el paisaje castellano tendrán su exacto equivalente respecto al paisaje andaluz en los poemas escritos para la segunda edición, durante su estancia en Baeza, ciudad a la que “huirá” tras la muerte de su esposa. o Poema 17. En la primera parte del poema, si tuvieras que caracterizar el paisaje castellano, ¿cuál sería la palabra que lo definiría (fíjate sobre todo en la adjetivación que emplea)?. En la segunda parte, aparece el pasado histórico de Castilla hecho presente en algunos elementos del paisaje: ¿cómo caracteriza Machado ese pasado y en qué se diferencian pasado y presente? 17 A ORILLAS DEL DUERO Mediaba el mes de julio. Era un hermoso día. Yo, solo, por las quiebras del pedregal subía, buscando los recodos de sombra, lentamente. A trechos me paraba para enjugar mi frente y dar algún respiro al pecho jadeante; [...] Yo divisaba, lejos, un monte alto y agudo, y una redonda loma cual recamado escudo, y cárdenos alcores sobre la parda tierra —harapos esparcidos de un viejo arnés de guerra—, las serrezuelas calvas por donde tuerce el Duero para formar la corva ballesta de un arquero en torno a Soria. —Soria es una barbacana, hacia Aragón, que tiene la torre castellana—. [...] El Duero cruza el corazón de roble de Iberia y de Castilla. ¡Oh, tierra triste y noble, la de los altos llanos y yermos y roquedas, de campos sin arados, regatos ni arboledas; decrépitas ciudades, caminos sin mesones, y atónitos palurdos sin danzas ni canciones que aún van, abandonando el mortecino hogar, como tus largos ríos, Castilla, hacia la mar! Castilla miserable, ayer dominadora, envuelta en sus andrajos desprecia cuanto ignora. ¿Espera, duerme o sueña? ¿La sangre derramada recuerda, cuando tuvo la fiebre de la espada? Todo se mueve, fluye, discurre, corre o gira; cambian la mar y el monte y el ojo que los mira. ¿Pasó? Sobre sus campos aún el fantasma yerta de un pueblo que ponía a Dios sobre la guerra. La madre en otro tiempo fecunda en capitanes, madrastra es hoy apenas de humildes ganapanes. Castilla no es aquella tan generosa un día, cuando Myo Cid Rodrigo el de Vivar volvía, ufano de su nueva fortuna, y su opulencia, a regalar a Alfonso los huertos de Valencia; o que, tras la aventura que acreditó sus bríos, pedía la conquista de los inmensos ríos indianos a la corte, la madre de soldados, guerreros y adalides que han de tornar, cargados de plata y oro, a España, en regios galeones, para la presa cuervos, para la lid leones. Filósofos nutridos de sopa de convento contemplan impasibles el amplio firmamento; y si les llega en sueños, como un rumor distante, clamor de mercaderes de muelles de Levante, no acudirán siquiera a preguntar ¿qué pasa? Y ya la guerra ha abierto las puertas de su casa. Castilla miserable, ayer dominadora, envuelta en sus harapos desprecia cuanto ignora. El sol va declinando. De la ciudad lejana me llega un armonioso tañido de campana —ya irán a su rosario las enlutadas viejas—. De entre las peñas salen dos lindas comadrejas; me miran y se alejan, huyendo, y aparecen de nuevo, ¡tan curiosas!... Los campos se oscurecen. Hacia el camino blanco está el mesón abierto al campo ensombrecido y al pedregal desierto.
  • 7. 7 18 VII ¡Colinas plateadas, grises alcores, cárdenas roquedas por donde traza el Duero su curva de ballesta en torno a Soria, oscuros encinares, ariscos pedregales, calvas sierras, caminos blancos y álamos del río, tardes de Soria, mística y guerrera, hoy siento por vosotros, en el fondo del corazón, tristeza, tristeza que es amor! ¡Campos de Soria donde parece que las rocas sueñan, o Poema 18. Una de las notas más características de la poesía de Machado es su identificación con el paisaje en tanto que reflejo de su mundo interior. La serie de poemas «Campos de Soria» está compuesta de nueve partes: en las cuatro primeras describe la ciudad de Soria y sus campos con tono objetivo; sin embargo, las tres últimas, que aquí recogemos, están cargadas de intensidad emotiva, ya que le han «llegado al alma» y, a partir de ese momento, lo acompañarán siempre como parte esencial de su propia realidad personal. Enumera los elementos del paisaje que Machado ha seleccionado y anota las cualidades (adjetivos) con que los califica. ¿Qué es lo que provoca ese paisaje en el poeta? conmigo vais! ¡Colinas plateadas, grises alcores, cárdenas roquedas!... VIII He vuelto a ver los álamos dorados, álamos del camino en la ribera del Duero, entre San Polo y San Saturio, tras las murallas viejas de Soria –barbacana hacia Aragón, en castellana tierra-. Estos chopos del río, que acompañan con el sonido de sus hojas secas el son del agua, cuando el viento sopla, tienen en sus cortezas grabadas iniciales que son nombres de enamorados, cifras que son fechas. ¡Álamos del amor que ayer tuvisteis del ruiseñor vuestras ramas llenas: álamos que seréis mañana liras del viento perfumado en primavera; álamos del amor cerca del agua que corre y pasa y sueña, álamos de las márgenes del Duero, conmigo vais, mi corazón os lleva! IX ¡Oh, sí! Conmigo vais, campos de Soria, tardes tranquilas, montes de violeta, alamedas del río, verde sueño del suelo gris y de la parda tierra, agria melancolía de la ciudad decrépita, me habéis llegado al alma, ¿o acaso estabais en el fondo de ella? ¡Gentes del alto llano numantino que a Dios guardáis como cristianas viejas, que el sol de España os llene de alegría, de luz y de riqueza! o Poema 19. El paisaje andaluz había estado presente en Campos de Castilla como recuerdo de la infancia. Cuando a partir de 1912 Machado se instala en Baeza, surge el contrate entre ambos paisajes. Anota las diferencias más significativas entre ambos paisajes. No obstante, ese paisaje andaluz ¿es real o sólo un recuerdo? 19 En estos campos de la tierra mía, y extranjero en los campos de mi tierra —yo tuve patria donde corre el Duero por entre grises peñas, y fantasmas de viejos encinares, allá en Castilla, mística y guerrera, Castilla la gentil, humilde y brava, Castilla del desdén y de la fuerza—, en estos campos de mi Andalucía, ¡oh tierra en que nací!, cantar quisiera. Tengo recuerdos de mi infancia, tengo imágenes de luz y de palmeras, y en una gloria de oro, de lueñes campanarios con cigüeñas, de ciudades con calles sin mujeres bajo un cielo de añil, plazas desiertas donde crecen naranjos encendidos con sus frutas redondas y bermejas; y en un huerto sombrío, el limonero de ramas polvorientas y pálidos limones amarillos, que el agua clara de la fuente espeja, un aroma de nardos y claveles y un fuerte olor de albahaca y hierbabuena, imágenes de grises olivares bajo un tórrido sol que aturde y ciega, y azules y dispersas serranías con arreboles de una tarde inmensa; mas falta el hilo que el recuerdo anuda al corazón, el ancla en su ribera, o estas memorias no son alma. Tienen, en sus abigarradas vestimentas, señal de ser despojos del recuerdo, la carga bruta que el recuerdo lleva. Un día tornarán, con luz del fondo ungidos, los cuerpos virginales a la orilla vieja.
  • 8. 8 4.2. El tema del amor y el dolor por la muerte de Leonor En junio de 1909, en Soria, Machado se casa con una muchachita de quince años: Leonor Izquierdo, hija de los dueños de la pensión en la que se alojaba. Dada la diferencia de edad, el matrimonio fue víctima de toda clase de comentarios, que convirtieron la boda en un auténtico martirio para el poeta. No hay referencias de Machado acerca de su descubrimiento del amor, salvo las contenidas en los poemas que después comentaremos. En 1911, Machado obtiene una beca para ampliar estudios en París y allí marcha con su joven esposa. En julio de ese año, Leonor enferma gravemente, por lo que regresan a Soria. Allí Machado le prodiga sus cuidados durante varios meses, con un desvelo que los testigos recuerdan con emoción. En agosto de 1912, Leonor murió y fue enterrada en el Espino, cementerio soriano. Machado, desesperado, pide traslado al primer lugar donde hubiese una vacante. Y ese lugar fue Baeza. o Poema 20. Durante la larga agonía de su esposa, Machado solía pasear, como era su costumbre, por los campos de Soria. Una tarde de primavera, descubrió un olmo seco. El poema responde a una técnica simbolista: primero se presente el objeto; al final se desvela el sentido profundo del poema. Explica cuál es ese sentido del poema relacionándolo con su situación familiar. o Poema 21. Resume el poema e indica la estrofa que se ha empleado. o Poema 22. ¿Qué crees que quiere decirnos Machado en los cuatro últimos versos? o Poema 23. En este poema aparece el paisaje soriano y la figura de Leonor. Sin embargo, ¿dónde está físicamente el poeta?, ¿en qué estado anímico se encuentra? Por otra parte, el poema utilizado es uno de los más característicos de la métrica de Machado: ¿qué tipo de versos combina?, ¿cómo es la rima?, ¿cómo se llama ese tipo de poema? o Poema 24. En el poema 21, Machado pregunta a la muerte y no le responde. ¿A quién le pregunta en éste? ¿Le responde? ¿Qué le queda únicamente? o Poema 25. Es, sin duda, uno de los mejores poemas de Machado. Conviene saber que José María Palacio era un amigo soriano y que el Espino es el cementerio de Soria. En el poema, tras una espléndida descripción de la tierra castellana, ¿qué es lo que le pide Machado a su amigo? 20 (A UN OLMO SECO) A un olmo viejo, hendido por el rayo y en su mitad podrido, con las lluvias de abril y el sol de mayo, algunas hojas verdes le han salido. ¡El olmo centenario en la colina que lame el Duero! Un musgo amarillento le mancha la corteza blanquecina al tronco carcomido y polvoriento. No será, cual los álamos cantores que guardan el camino y la ribera, habitado de pardos ruiseñores. Ejército de hormigas en hilera va trepando por él, y en sus entrañas urden sus telas grises las arañas. Antes que te derribe, olmo del Duero, con su hacha el leñador, y el carpintero te convierta en melena de campana, lanza de carro o yugo de carreta; antes que rojo en el hogar, mañana, ardas de alguna mísera caseta, al borde de un camino; antes que te descuaje un torbellino y tronche el soplo de las sierras blancas; antes que el río hasta la mar te empuje por valles y barrancas, olmo, quiero anotar en mi cartera la gracia de tu rama verdecida. Mi corazón espera también, hacia la luz y hacia la vida, otro milagro de la primavera. 21 Una noche de verano -estaba abierto el balcón y la puerta de mi casa- la muerte en mi casa entró. Se fue acercando a su lecho -ni siquiera me miró- con unos dedos muy finos, algo muy tenue rompió. Silenciosa y sin mirarme, la muerte otra vez pasó delante de mí. ¿Qué has hecho? La muerte no respondió. Mi niña quedó tranquila, dolido mi corazón. ¡Ay, lo que la muerte ha roto era un hilo entre los dos! 22 Soñé que tú me llevabas por una blanca vereda, en medio del campo verde, hacia el azul de las sierras, hacia los montes azules, una mañana serena. Sentí tu mano en la mía, tu mano de compañera, tu voz de niña en mi oído como una campana nueva, como una campana virgen de un alba de primavera. ¡Eran tu voz y tu mano, en sueños, tan verdaderas!... Vive, esperanza, ¡quién sabe lo que se traga la tierra! 23 Allá, en las tierras altas, por donde traza el Duero su curva de ballesta en torno a Soria, entre plomizos cerros y manchas de raídos encinares, mi corazón está vagando en sueños... ¿No ves, Leonor, los álamos del río con sus ramajes yertos? Mira el Moncayo azul y blanco; dame tu mano y paseemos. Por estos campos de la tierra mía, bordados de olivares polvorientos, voy caminando solo, triste, cansado, pensativo y viejo.
  • 9. 9 25 (A JOSÉ MARÍA PALACIO) Palacio, buen amigo, ¿está la primavera vistiendo ya las ramas de los chopos del río y los caminos? En la estepa del alto Duero, Primavera tarda, ¡pero es tan bella y dulce cuando llega!... ¿Tienen los viejos olmos algunas hojas nuevas? Aún las acacias estarán desnudas y nevados los montes de las sierras. ¡Oh, mole del Moncayo blanca y rosa, allá, en el cielo de Aragón, tan bella! ¿Hay zarzas florecidas entre las grises peñas, y blancas margaritas entre la fina hierba? Por esos campanarios ya habrán ido llegando las cigüeñas. Habrá trigales verdes, y mulas pardas en las sementeras, y labriegos que siembran los tardíos con las lluvias de abril. Ya las abejas libarán del tomillo y el romero. ¿Hay ciruelos en flor? ¿Quedan violetas? Furtivos cazadores, los reclamos de la perdiz bajo las capas luengas, no faltarán. Palacio, buen amigo, ¿tienen ya ruiseñores las riberas? Con los primeros lirios y las primeras rosas de las huertas, en una tarde azul, sube al Espino, al alto Espino donde está su tierra... 24 Señor, ya me arrancaste lo que yo más quería. Oye otra vez, Dios mío, mi corazón clamar. Tu voluntad se hizo, Señor, contra la mía. Señor, ya estamos solos mi corazón y el mar. 4.3. El tema de la regeneración de España: el pueblo y los hombres Las tierras de Castilla descritas por Machado están frecuentemente pobladas de presencias humanas. Desde sus primeros escritos, se ha mostrado atento a los seres humanos. Sabe verlos y observarlos. Esta preocupación revela un amor fraternal a los seres humanos, aunque esta inclinación no eluda una crítica profunda a los vicios del pueblo español, tan propio de la generación del 98. Pero más que retratos aislados, Machado se eleva a una visión de conjunto. Toma conciencia de una colectividad cuyos modos de vida trata de expresar. E, incluso, más allá de la multitud de gente, se preocupa de descubrir el alma que se encarna en los habitantes de Castilla. o Poema 26. Machado desarrolla el concepto del hombre de los campos castellanos. Observa que no lo idealiza: señala los rasgos negativos con los que lo describe. De algunas expresiones, ¿deduces cuál es la causa social de ese embrutecimiento del campesino? Por último, explica en qué consiste el tema del cainismo al que alude. 26 POR TIERRAS DE ESPAÑA El hombre de estos campos que incendia los pinares y su despojo aguarda como botín de guerra, antaño hubo raído los negros encinares, talado los robustos robledos de la sierra. Hoy ve a sus pobres hijos huyendo de sus lares; la tempestad llevarse los limos de la tierra por los sagrados ríos hacia los anchos mares; y en páramos malditos trabaja, sufre y yerra. Es hijo de una estirpe de rudos caminantes, pastores que conducen sus hordas de merinos a Extremadura fértil, rebaños trashumantes que mancha el polvo y dora el sol de los caminos. Pequeño, ágil, sufrido, los ojos de hombre astuto, hundidos, recelosos, movibles; y trazadas cual arco de ballesta, en el semblante enjuto de pómulos salientes, las cejas muy pobladas. Abunda el hombre malo del campo y de la aldea, capaz de insanos vicios y crímenes bestiales, que bajo el pardo sayo esconde un alma fea, esclava de los siete pecados capitales. Los ojos siempre turbios de envidia o de tristeza, guarda su presa y llora la que el vecino alcanza; ni para su infortunio ni goza su riqueza; le hieren y acongojan fortuna y malandanza. El numen de estos campos es sanguinario y fiero: al declinar la tarde, sobre el remoto alcor, veréis agigantarse la forma de un arquero, la forma de un inmenso centauro flechador. Veréis llanuras bélicas y páramos de asceta —no fue por estos campos el bíblico jardín—: son tierras para el águila, un trozo de planeta por donde cruza errante la sombra de Caín.
  • 10. 10 Otro de los aspectos del tema de España es honda preocupación por la situación española tras la crisis del 98 y su voluntad de regeneración. En estos poemas presenta una visión histórica y política netamente progresista, animada por la esperanza en otra España con la que ahora se siente comprometido. o Poema 27. Es el poema en el que las ideas y los anhelos de Machado sobre España se expresan con un tono más intenso. Explica el tema del texto: ¿cómo ve Machado el futuro de España? (Distingue entre el futuro inmediato y un futuro posterior). o Poema 28. Tanto este como el siguiente están inspirados por el ambiente social de Baeza, en especial por el señoritismo y por la aristocracia dominante. Haz una breve exposición de las características del «hombre del casino provinciano» y cómo lo satiriza Machado. o Poema 29. Este poema es una elegía burlesca que armoniza con la frivolidad del personaje. Haz una breve exposición de características de Don Guido y cómo lo satiriza Machado. Según éste, ¿cuál es el sentido de una vida «llena» de ese vacío infinito? 27 EL MAÑANA EFÍMERO La España de charanga y pandereta, cerrado y sacristía, devota de Frascuelo y de María, de espíritu burlón y de alma quieta, ha de tener su mármol y su día, su infalible mañana y su poeta. El vano ayer engendrará un mañana vacío y ¡por ventura! pasajero. Será un joven lechuzo y tarambana, un sayón con hechuras de bolero; a la moda de Francia realista, un poco al uso de París pagano, y al estilo de España especialista en el vicio al alcance de la mano. Esa España inferior que ora y bosteza, vieja y tahúr, zaragatera y triste; esa España inferior que ora y embiste cuando se digna usar de la cabeza, aún tendrá luengo parto de varones amantes de sagradas tradiciones y de sagradas formas y maneras; florecerán las barbas apostólicas y otras calvas en otras calaveras brillarán, venerables y católicas. El vano ayer engendrará un mañana vacío y ¡por ventura! pasajero, la sombra de un lechuzo tarambana, de un sayón con hechuras de bolero, el vacuo ayer dará un mañana huero. Como la náusea de un borracho ahíto de vino malo, un rojo sol corona de heces turbias las cumbres de granito; hay un mañana estomagante escrito en la tarde pragmática y dulzona. Mas otra España nace, la España del cincel y de la maza, con esa eterna juventud que se hace del pasado macizo de la raza. Una España implacable y redentora, España que alborea con un hacha en la mano vengadora, España de la rabia y de la idea. 28 DEL PASADO EFÍMERO Este hombre del casino provinciano que vio a Carancha recibir un día, tiene mustia la piel, el pelo cano ojos velados por melancolía bajo el bigote gris, labios de hastío, y una triste expresión que no es tristeza, sino algo más y menos: el vacío del mundo en la oquedad de su cabeza. Aún luce de corintio terciopelo chaqueta y pantalón abotinado, y un cordobés color de caramelo pulido y torneado. Tres veces heredó y tres ha perdido al monte su caudal; dos ha enviudado. Sólo se anima ante el azar prohibido sobre el verde tapete reclinado, o al evocar la tarde de un torero la suerte de un tahúr o si alguien cuenta la hazaña de un gallardo bandolero, o la proeza de un matón, sangrienta. Bosteza de políticas banales dicterios al gobierno reaccionario y augura que vendrán los liberales cual torna la cigüeña al campanario. Un poco labrador, del cielo aguarda y al cielo teme; alguna vez suspira pensando en su olivar, al cielo mira con ojos inquietos si la lluvia tarda. Lo demás, taciturno, hipocondríaco prisionero de la Arcadia del presente le aburre; sólo el humo del tabaco simula algunas sombras en su frente. Este hombre no es de ayer, ni es de mañana sino de nunca; de la cepa hispana. No es el fruto maduro, ni podrido, es una fruta vana de aquella España que pasó y no ha sido esa que hoy tiene la cabeza cana.
  • 11. 11 29 LLANTO DE LAS VIRTUDES Y COPLAS POR LA MUERTE DE DON GUIDO Al fin, una pulmonía mató a don Guido, y están las campanas todo el día doblando por él: ¡din-dan! Murió don Guido, un señor de mozo muy jaranero, muy galán y algo torero; de viejo, gran rezador. Dicen que tuvo un serrallo este señor de Sevilla; que era diestro en manejar el caballo y un maestro en refrescar manzanilla. Cuando mermó su riqueza, era su monomanía pensar que pensar debía en asentar la cabeza. Y asentóla de una manera española, que fue casarse con una doncella de gran fortuna; y repintar sus blasones, hablar de las tradiciones de su casa, escándalos y amoríos poner tasa, sordina a sus desvaríos. Gran pagano, se hizo hermano de una santa cofradía; el Jueves Santo salía, llevando un cirio en la mano —¡aquel trueno!—, vestido de nazareno. Hoy nos dice la campana que han de llevarse mañana al buen don Guido, muy serio, camino del cementerio. Buen don Guido, ya eres ido y para siempre jamás... Alguien dirá: ¿Qué dejaste? Yo pregunto: ¿Qué llevaste al mundo donde hoy estás? ¿Tu amor a los alamares y a las sedas y a los oros, y a la sangre de los toros y al humo de los altares? Buen don Guido y equipaje, ¡buen viaje!... El acá y el allá, caballero, se ve en tu rostro marchito, lo infinito: cero, cero. ¡Oh las enjutas mejillas, amarillas, y los párpados de cera, y la fina calavera en la almohada del lecho! ¡Oh fin de una aristocracia! La barba canosa y lacia sobre el pecho; metido en tosco sayal, las yertas manos en cruz, ¡tan formal! el caballero andaluz. 4.4. Proverbios y cantares. Otras secciones del libro. Campos de Castilla es, entre otras cosas, el diario de una vida. Es también el diario de unas reflexiones. La sección titulada «Proverbios y cantares» expone, como anotadas día a día, de manera deslavazada, a merced de la inspiración o del humor del momento, una idea, una observación, alguna reflexión que adopta espontáneamente la forma de un aforismo en verso. Estos breves poemas son preciosos para penetrar en la personalidad de Antonio Machado. Algunos se refieren al arte poética; otros expresan una especie de fábula alegórica, que debe ser interpretada; otros, una reflexión metafísica; otros, en fin, parecen el eco de algún diálogo íntimo, reanudado e interrumpido sin cesar en la abrumadora soledad de su vida. Otra de las secciones del libro es un largo romance «La tierra de Alvargonzález», en la que Machado consigue revitalizar la vieja versificación en un intento de escribir un nuevo Romancero. Se trata de un estremecedor poema narrativo, cuya sombría historia gira en torno a la codicia, producto de la dureza y miseria de las tierras castellanas. o Poema 30. Explica el significado de este cantar. 32 Todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar, pasar haciendo caminos, caminos sobre la mar. o Poema 31. ¿Cuál es el tema de este poema? o Poema 32. Tema del poema. o Poema 33. Tema del poema. 30 Nunca perseguí la gloria ni dejar en la memoria de los hombres mi canción; yo amo los mundos sutiles, ingrávidos y gentiles como pompas de jabón. Me gusta verlos pintarse de sol y grana, volar bajo el cielo azul, temblar súbitamente y quebrarse. 31 Caminante, son tus huellas el camino, y nada más; caminante, no hay camino, se hace camino al andar. Al andar se hace camino, y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar. Caminante, no hay camino, sino estelas en la mar. 33 Ya hay un español que quiere vivir y a vivir empieza, entre una España que muere y otra España que bosteza. Españolito que vienes al mundo, te guarde Dios. Una de las dos Españas ha de helarte el corazón.
  • 12. 12 También son interesantes otros poemas relacionados con lo andaluz (paisaje, religiosidad…) 34 ¿Quién me presta una escalera, para subir al madero, para quitarle los clavosa Jesús el Nazareno? Saeta Popular ¡Oh, la saeta, el cantar al Cristo de los gitanos, siempre con sangre en las manos, siempre por desenclavar! ¡Cantar del pueblo andaluz, que todas las primaveras anda pidiendo escaleras para subir a la cruz! ¡Cantar de la tierra mía que echa flores al jesús de la agonía, y es la fe de mis mayores! ¡Oh, no eres tú mi cantar! ¡No puedo cantar ni quiero a ese Jesús del madero, sino al que anduvo en el mar! o Poema 34. Resumen. Tema y estructura. Comentario crítico del contenido del poema. 5. Última etapa poética En 1924 Machado reúne bajo el título de Nuevas canciones la poesía que escribe entre 1917 y 1924. Aparte de nuevas visiones del campo andaluz y de sus recuerdos de Soria, lo más significativo son los nuevos «proverbios y cantares». Lo que escribió entre 1924 y 1936 apareció publicado con el título De un cancionero apócrifo. Una de sus secciones principales son las «Canciones a Guiomar», compuestas desde 1928. Son textos inspirados por su amor de madurez con Pilar Valderrama; resultan conmovedores los que aluden a la separación que la guerra había impuesto a los amantes. Sus últimos poemas, entre 1936 y 1939, recogen sus Poesías de la guerra, una veintena de composiciones en las que hay poemas breves, como el dedicado a la defensa de Madrid, otros con tono de arenga, u otros más extensos, como «El crimen fue en Granada». Son poemas de exaltación patriótica republicana cuya calidad no pasa de discreta, pero que marcan la definitiva conversión del poeta a la causa de la justicia y la solidaridad. o Poema 35. ¿A qué subgénero lírico pertenece este poema? ¿A quién va dirigido? Observa la perfección constructiva: ¿cómo empieza y termina cada una de las partes? ¿Qué dice del poeta asesinado? Su trayectoria se cierra, con enorme coherencia, muy cerca del principio, con la evocación de la infancia, los patios sevillanos y la luz del sol. Este fue el último verso que salió de su pluma, antes de morir exiliado en la ciudad francesa de Collioure: «Estos días azules y este sol de la infancia». 35 EL CRIMEN FUE EN GRANADA 1. El crimen Se le vio, caminando entre fusiles, por una calle larga, salir al campo frío, aún con estrellas de la madrugada. Mataron a Federico cuando la luz asomaba. El pelotón de verdugos no osó mirarle la cara. Todos cerraron los ojos; rezaron: ¡ni Dios te salva! Muerto cayó Federico —sangre en la frente y plomo en las entrañas— ... Que fue en Granada el crimen sabed —¡pobre Granada!—, en su Granada. 2. El poeta y la muerte Se le vio caminar solo con Ella, sin miedo a su guadaña. —Ya el sol en torre y torre, los martillos en yunque— yunque y yunque de las fraguas. Hablaba Federico, requebrando a la muerte. Ella escuchaba. "Porque ayer en mi verso, compañera, sonaba el golpe de tus secas palmas, y diste el hielo a mi cantar, y el filo a mi tragedia de tu hoz de plata, te cantaré la carne que no tienes, los ojos que te faltan, tus cabellos que el viento sacudía, los rojos labios donde te besaban... Hoy como ayer, gitana, muerte mía, qué bien contigo a solas, por estos aires de Granada, ¡mi Granada!" 3. Se le vio caminar... Labrad, amigos, de piedra y sueño en el Alhambra, un túmulo al poeta, sobre una fuente donde llore el agua, y eternamente diga: el crimen fue en Granada, ¡en su Granada!