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IglesiaNivariense Diócesis de Tenerife
Nº 139
Abril 2014
1 €
LOS CATEQUISTAS CELEBRARON EN ISORA SU
ANUAL ENCUENTRO. Catequistas procedentes de toda la
diócesis desarrollaron en Guía de Isora su anual Encuentro.
Fue una hermosa jornada desplegada bajo el lema: La
Palabra de Dios fuente de la catequesis. El Obispo agrade-
ció en la homilía el servicio que prestan los catequistas, al
tiempo que les invitó a dar gracias por tener fe, poder com-
partirla y proponerla a los catequizandos.
X ASAMBLEA GENERAL DE CÁRITAS. Cáritas cele-
bró su X Asamblea General en las instalaciones del
Seminario Diocesano de La Laguna bajo el lema
“Una sola familia humana. Haciendo mucho con
poco”. Espacio que congregó a 140 personas, repre-
sentantes de las Cáritas parroquiales, arciprestales
así como algunas personas voluntarias y trabajado-
ras de la Entidad. Durante la asmablea tuvo lugar la
evaluación del Plan Pastoral de Cáritas 2012-2015.
VIRGEN DE LOS REYES, CAMINA CON NOSOTROS . El
Obispo presidió en el santuario de la Dehesa la Misa
dentro de los actos conmemorativos del 400 aniversario
de la primera 'Visita' de la Virgen de Los Reyes a la Villa
de Valverde. El prelado destacó la devoción de los herre-
ños a la Madre Amada y, siguiendo el evangelio, recordó
cuan importante era que todo lo externo respondiera una
actitud interior de fe y amor.
VISITA PASTORAL A BUEN PASO Y LA MANCHA. El
Obispo prosiguió su itinerario de visitas pastorales
en las comunidades de Nuestra Señora del Buen
Paso y S. Isidro Labrador (La Mancha), en el arci-
prestazgo de Icod de los Vinos. Bernardo Álvarez
compartió más intensamente la vida de estas parro-
quias y se hizo presente en diferentes ámbitos. Por
ejemplo, visitó la Casa de Acogida Jesús de Nazaret
(en la foto).
VISITA PASTORAL A LOS SILOS. Monseñor Bernardo
Álvarez también compartió unos días de visita pastoral
en Los Silos. El último día en el municipio, el Obispo
participó en la procesión con la imagen de Nuestra
Señora de la Luz desde el templo parroquial hasta el
cementerio municipal, donde celebró la Eucaristía. A su
regreso a la iglesia, tuvo lugar la venia de la Virgen a los
fieles y la elevación a su camarín.
San José de Anchieta
Iglesia Nivariense
Publicación de la diócesis
de Tenerife
C/. San Agustín, 28.
38201 La Laguna, Tenerife.
Abril de 2014.
Nº 139
Dirección:
Antonio Pérez Morales
Jefe de Redacción:
Carlos Pérez
Redacción:
Carlos Pérez
Antonio Pérez
Colaboradores:
Leonardo Ruiz del Castillo
Elsa María Ávila
Cecilia Cortacans
Quinidio Guerra
Juan Pedro Rivero
Fotografía:
Toni Cedrés
Alfredo Miguel León Pérez
Jesús Robles
Carlos Pérez
Edita:
Obispado de San Cristóbal de
La Laguna
Fotomecánica e impresión:
Gráficas Sabater
L
a presente edición de nuestra revista no podía menos que dedicarla a S.
José de Anchieta y a su canonización. En esta página queremos sinteti-
zar algunos aspectos destacados en una homilía pronunciada por el
entonces obispo Felipe Fernández que ahora adquieren plena actualidad.
S. José de Anchieta es una gran figura. Cualquiera que se asome a su vida
queda sorprendido y admirado por la riqueza de su personalidad. Baste aludir a su
contribución a la literatura en cuatro lenguas: latín, portugués, castellano y tupí, o
a su contribución a la pacificación entre los portugueses y los indios tamoyos.
Ahora bien, el P. José deAnchieta fue, ante todo, un gran misionero y un gran Santo.
Anchieta fue un gran misionero. Como Pablo, también él sintió la llamada del
Señor a anunciar el Evangelio y también como Pablo puede él decir: «Siendo libre
como soy, me he hecho esclavo de todos para ganar a todos. Me hecho débil con
los débiles, para ganar a los débiles; me he hecho todo a todos, para ganar, sea
como sea, a algunos. Y hago todo esto por el Evangelio, para participar yo también
de sus bienes». Impresiona leer fragmentos de sus cartas…
Ya como segundo santo canario, ¡Cuánto podríamos aprender de él! Quizá
debiéramos quedarnos sencillamente con hacer lugar a Dios en nuestra vida, con
dejar entrar a Dios en nuestro corazón y dejarnos habitar por Él. Con razón pare-
ce resumir el P. Kolvenbahc, que fue General de los jesuitas, en esta perspectiva,
la clave de la vida del P. Anchieta:
«Dios era su roca. Ser contemplativo en la acción no debía ser una simple
frase. Era una experiencia que brotaba de su experiencia de la majestad y del
amor de Dios. En medio de sus trabajos, fatigas y actividades (que hoy mismo
parecían insoportables a personas de buenas salud), vivía el insondable misterio
de Cristo, se familiarizaba con Él, y así comunicaba su fe, esperanza y caridad a
los hombres. Familiarizado de cómo el amor de Dios puede darse, se daba con
ese amor al servicio infatigable de los hermanos. Era un hombre para otros, por-
que era un hombre de Dios».
O valgan, todavía con mayor autoridad, otras palabras, esta vez de otro santo,
Juan Pablo II: «¿De dónde sacó el P. Anchieta la fuerza para realizar tantas obras
en una vida totalmente consagrada a los demás, hasta morir extenuado, cuando
todavía estaba en plena actividad?
Ciertamente no de una salud de hierro. Por el contrario, siempre tuvo una salud
precaria. Durante sus viajes misioneros, hechos con poca o ninguna comodidad,
sufrió continuamente en su cuerpo las consecuencias de un accidente sufrido en
su juventud. ¿Tal vez sacó esa fuerza de sus talentos y dotes humanas? En parte
sí. Pero ello no lo explica todo. Con esta afirmación no se llega a la verdadera raíz.
El secreto de este hombre era su fe: José de Anchieta era un hombre de Dios».
Nuestro santo canario queda ya como precursor de los nuevos discípulos y
misioneros de Cristo, en una Iglesia que el Papa Francisco quiere “en salida” hacia
las periferias geográficas y existenciales.
IIGGLLEESSIIAA NNIIVVAARRIIEENNSSEE
ANCHIETA ES SANTO
Alrededor de las 11:00 (hora canaria), del 3 de abril de 2014, la web de Radio Vaticano en su edición
portugués de Brasil, abría con este titular: “Anchieta é santo”.
Ese día las campanas de las iglesias de la dió-
cesis repicaron a las 13 horas en señal de júbi-
lo y gratitud por la canonización del Padre Anchieta.
En La Laguna se realizó una ofrenda floral tanto en
la casa de Anchieta como en el monumento que está
en la glorieta de entrada en la ciudad. En la ofrenda de
la Casa de Anchieta estaban presentes junto a un
grupo de ciudadanos, tanto el obispo como el alcalde
de la ciudad, miembros de la corporación municipal y
de la Hermandad de Caballeros de Anchieta.
El alcalde dio gracias al Papa Francisco por haber
hecho realidad algo que “llevaba mucho tiempo espe-
rando esta ciudad, y yo creo que Canarias y Brasil” -
expresó. También dio gracias al obispo y a la
Hermandad en la persona de su hermano mayor.
El Obispo, por su parte, dio las gracias también a la
Hermandad, al tiempo que afirmó que había enviado
un telegrama de agradecimiento al Papa por la canoni-
zación. Álvarez expresó su deseo de que “la figura de
Anchieta adquiera una mayor relevancia. Su modo de
vivir, su estilo en el trato a las personas, su fe, siguen
siendo valores permanentes en la historia de la Iglesia
y tienen que ser ejemplares y estimulantes”- sostuvo.
Igualmente señaló que San José de Anchieta trabajó
desde antes de cumplir 20 años en tierras brasileñas
por el bien de aquellas personas a las que consagró su
vida buscando el bien de ellos por encima de todo.
BBRRAASSIILL CCEELLEEBBRRÓÓ LLAA CCAANNOONNIIZZAACCIIÓÓNN DDEE AANNCCHHIIEETTAA,, PPRREECCUURRSSOORR DDEE LLOOSS
NNUUEEVVOOSS DDIISSCCÍÍPPUULLOOSS YY MMIISSIIOONNEERROOSS DDEE CCRRIISSTTOO
Brasil celebró la canoniza-
ción del jesuita José de
Anchieta (1534-1597).
El presidente de la Conferencia
Nacional de Obispos, el cardenal
Damasceno manifestó su “alegría
y gratitud a Dios y al Papa por la
canonización”.
La archidiócesis de Sao Paulo
transmitió en un comunicado su
profunda gratitud a Dios por la pro-
clamación como santo del "Padre
Anchieta", considerado como el
apóstol de Brasil
El Cardenal Odilo Pedro
Scherer expresó que se trataba de
un momento largamente esperado
por la Iglesia de Sao Paulo. "El
gran misionero, San José de
Anchieta, dio testimonio de una
vida santa, ya reconocido así
mientras aún vivía" -afirmó el arzo-
bispo de Sao Paulo.
El mismo aseguró que la igle-
sia de Sao Paulo nació de la obra
evangelizadora del religioso de la
Compañía de Jesús y de sus
compañeros de misión. "San
José de Anchieta significa mucho
para nosotros, en Sao Paulo, y
nos sentimos honrados con su
canonización".
4
IIGGLLEESSIIAA NNIIVVAARRIIEENNSSEE
IIGGLLEESSIIAA NNIIVVAARRIIEENNSSEE
5
TRAS LAS HUELLAS DE ANCHIETA
“Tras las huellas de Anchieta” es el título del programa especial que se realizó sobre este santo cana-
rio, en el que diferentes estudiosos a los que se pidió su colaboración de cara a justificar la canoni-
zación de Anchieta, profundizan en la figura de este cristiano ejemplar del siglo XVI.
“Tras las huellas de
Anchieta” se grabó en el
salón de actos del ISTIC y se
puede ver en Youtube directamen-
te, o bien accediendo a la mediate-
ca de www.nivariensedigital.es.
En el programa intervinieron:
Eliseo Izquierdo, historiador, perio-
dista, profesor de la Universidad de
La Laguna, dedicado a la investiga-
ción y divulgación de la obra litera-
ria del beato lagunero desde hace
casi 60 años; Francisco González
Luis, catedrático de Filología
Clásica y Árabe, dedicando su
carrera docente e investigadora al
estudio de la morfología latina y a
la figura del Padre Anchieta; José
González Luis sacerdote, hermano
de Francisco, profesor de la
Universidad de La Laguna y Carlos
Javier Castro Brunetto, profesor
titular del Departamento de Historia
del Arte de la Universidad de La
Laguna y dedicado al campo de
investigación del arte brasileño.
LA “POSITIO”
A estos estudiosos les une por
encima de todo, una gran pasión,
que el ya santo canario José de
Anchieta sea conocido y valorado
por su vida y obra. Todos ellos vie-
nen trabajando durante mucho
tiempo en la "Positio", un documen-
to para justificar ante el Vaticano la
solicitud de canonización del reli-
gioso lagunero.
El postulador general de la
Compañía de Jesús, padre Antón
Witwer, es el autor del capítulo II en
el que se recoge la introducción
conjunta a la Positio para la canoni-
zación de los tres beatos que el
Papa declaró santos el 3 de abril: el
Padre José de Anchieta (1534-
1597), el primer obispo de Canadá
en Quebec Francisco de Laval
(1623-1708) y la monja francesa
madre María de la Encarnación
(1599-1672), primera religiosa que
fue misionera también en Canadá.
El libro está formado por diez
cuerpos o capítulos, cada uno de
ellos con trabajos de diferentes
autores orientados a poner de relie-
ve aspectos sobresalientes de la
vida y obra de Anchieta. De esta
forma, se abre con un breve texto
preliminar de los relatores de la
causa que firma el relator general,
el franciscano capuchino fray
Vincenzo Criscuolo, con fecha de 2
de febrero del presente año, en el
que traza un sucinto bosquejo bio-
gráfico de Anchieta que luego se
amplía en páginas siguientes, pre-
cedido de un resumen explicativo
de la doctrina de la "canonizacione
equipollente", procedimiento que
estableció el Papa Benedicto XIV.
A la introducción le sigue el per-
fil biográfico del padre Anchieta,
redactado por el asistente del pos-
tulador general, el padre Marc
Lindeijer y titulado “Breve vida del
Padre José de Anchieta, S.J.
Apóstol de Brasil”, seguido de dos
artículos sobre otros aspectos del
mismo tema, firmado por los jesui-
tas Spartaco F.Ciccotti y Armando
Cardoso, este último, brasileño.
El capítulo IV está consagrado al
estudio de la misión histórica y la
herencia espiritual de José de
Anchieta. Abarca siete trabajos y
constituye el núcleo central de la
Positio, pues reúne los estudios fun-
damentales de contenido doctrinal,
redactados por eminentes teólogos
y expertos conocedores de la obra
apostólica de Anchieta en Brasil y
de su pervivencia en el tiempo.
Este capítulo se abre con dos
trabajos de autores canarios, situa-
dos como pórtico para un mejor
conocimiento de la figura del após-
tol. El primero, “El beato José de
Anchieta y San Cristóbal de La
Laguna” es de Eliseo Izquierdo, en
el que subraya la influencia que
tuvo la ascendencia canaria de
Anchieta y su origen tinerfeño en la
actividad que desplegaría en tie-
rras de Brasil. El segundo lleva por
De izquierda a derecha: Eliseo Izquiero, José González, Francisco González y Carlos Javier Castro
6
IIGGLLEESSIIAA NNIIVVAARRIIEENNSSEE
título “La llegada de Anchieta a
Brasil y la conversậo do gentio”, de
Francisco González Luis y en él
estudia la importancia de los siete
primeros años de contacto del
joven jesuita canario con los indios
y su primera actividad misionera y
didáctica a favor del pueblo tupí,
tomando como fuentes las propias
cartas de Anchieta y las de sus
compañeros de orden. También se
reproduce el artículo de Jesús
Negrín Fajardo, “Labor pacificado-
ra de Anchieta en Iperuí (1563): el
diálogo como instrumento de con-
cordia entre los pueblos”, del volu-
men que recoge las actas del
Congreso Internacional Anchieta
en Coimbra, de 1998.
La base fundamental de la
Positio la conforman los estudios
de carácter teológico y doctrinal,
por lo que la participación tinerfeña
tiene carácter complementario. De
los dieciséis autores que firman los
diferentes trabajos, cuatro son
tinerfeños, el 25%. Por otra parte,
la aportación canaria ocupa en
conjunto algo más del 50% del
volumen.
Francisco González Luis elabo-
ró para el capítulo IX la bibliografía
ordenada y sistematizada sobre
Anchieta desde 1980 hasta 2013,
ya que la previa al primero de
dichos años figuraba en el expe-
diente de beatificación.
Por su parte, en el capítulo X se
recogen dos artículos, “Iconografía
canaria del beato José de
Anchieta”, refundición de la ponen-
cia de Eliseo Izquierdo recogida en
las actas del Congreso
Internacional “IV Centenario de
Anchieta” de la Universidad de La
Laguna, celebrado en junio de
1997, al que le sigue el de Carlos
Javier Castro Brunetto, titulado “La
iconografía del Beato José de
Anchieta en Brasil”, ampliación del
publicado en el número 1 de la
revista Anchiétea.
ELISEO IZQUIERO: En un momen-
to determinado se planteó, en el
seno de la Cátedra Cultural José de
Anchieta, hacer algo que pudiera
perdurar en el tiempo. Esto cristalizó
en la idea de publicar una revista.
La gestación de la misma fue
bastante larga porque no contába-
mos con la mínima infraestructura.
Un día, decidimos entre todos el
título ("Anchiétea"), los contenidos,
etc. Esa revista llegó tanto a manos
del Papa Francisco, como al postu-
lador general de la Compañía de
Jesús.
Este hecho fue lo que determinó
que se pusieran en contacto con
nosotros a través del profesor José
González Luis, porque hasta
entonces éramos, obviamente,
unos desconocidos para la causa.
Y así fue como nos invitaron a
tomar parte en algo tan fundamen-
tal, tan destacado, como es la
canonización de Anchieta, cosa
que a nosotros nos ha agradado
mucho y que pensamos que es un
honor altísimo.
JOSÉ GONZÁLEZ:Todo lo que
hizo José de Anchieta fue al servi-
cio de la evangelización. Desde el
principio fue considerado santo. La
forma de evangelizar de Anchieta
era creando aldeas. O sea, agrupa-
ba, concentraba a la gran diversi-
dad de etnias existentes. Era algo
indispensable porque vivían como
seminómadas.
Poco a poco, Anchieta aprende
su lengua y les va transmitiendo la
fe. La primera evangelización con la
gente mayor fue prácticamente
imposible. Pero Anchieta lograba
atraer a los niños a la catequesis y
se fueron consiguiendo muchos éxi-
tos misioneros. Tradujo los catecis-
mos que circulaban por Europa y
adaptó la doctrina cristiana a la
época. Es curioso como en el quinto
mandamiento añade: "está prohibi-
do comer tierra hasta dejarse morir",
porque los indios, cuando eran obje-
to de maltrato, se entristecían tanto
que comían tierra hasta morir.
Anchieta adaptó la fe a su
mundo, a su cultura y así fue como
nació la obra literaria de Anchieta.
Fue, sin duda, un hombre de pri-
mera evangelización. Vivió para
evangelizar. Todo lo demás es
parte de su obra.
¿Qué aspectos de José de
Anchieta sobresalen como
cristiano?
¿Cómo nace la “Positio”?
¿Qué conexiones hay
entre el Padre Anchieta e
Ignacio de Azevedo?
7
IIGGLLEESSIIAA NNIIVVAARRIIEENNSSEE
FRANCISCO GONZÁLEZ: Ignacio
de Azevedo conoció a José de
Anchieta en Coimbra. Llegó a Brasil
como visitador de la Compañía de
Jesús en torno al año 1566, es
decir, cuando estaba Anchieta en
Bahía preparándose para su orde-
nación sacerdotal. Se sabe con
bastante seguridad que la ordena-
ción de Anchieta fue en junio de
1566 y que la presenció Ignacio de
Acevedo. Allí estaba también un
obispo de Coimbra que había cono-
cido a Anchieta. Se trataba de
Pedro Leitao, el segundo obispo de
Brasil, que llamaba al Padre
Anchieta "el canario de Coimbra".
Ignacio de Azevedo, José de
Anchieta recién ordenado, el gober-
nador Mendo de Sá y el obispo, se
dirigieron a Río de Janeiro que
había sido fundado en el año 1565
por Estácio de Sá, estando presen-
te Anchieta. Es más, Anchieta cuan-
do se dirigió a Bahía llevaba el
informe de lo que había ocurrido
con la primera fundación de Río de
Janeiro. La carta de Anchieta sobre
la fundación de Río de Janeiro es
impresionante porque es la crónica
más importante que existe de la
fundación de esta ciudad.
En Río de Janeiro se dio una
especie de segunda fundación en
el año 1567. Ignacio de Azevedo se
volvió a Portugal y a Roma, total-
mente entusiasmado de la labor
que había hecho la compañía de
Jesús en Brasil. Su empeño se
centró luego en buscar labradores
de la grey de Brasil, misioneros de
la Compañía de Jesús. A la causa
se unieron alemanes, italianos,
españoles y portugueses, llegando
a reunir a unos 40 misioneros, que
para la época era un número bas-
tante amplio. En 1570 deciden mar-
char a Brasil. Las naves parten de
Lisboa y una de ellas se dirigió a
Canarias, concretamente a La
Palma para recoger agua, leña,
etc. En ese momento hubo una
especie de temporal y se tuvieron
que acoger en el Puerto de
Tazacorte. Estuvieron varios días
allí hasta que decidieron irse, a
pesar de que Ignacio intentaba
decirles que no convenía. Se fue-
ron a la mar, los cogió uno de los
piratas franceses, Jacques de
Sores, y ocurrió la tragedia de esta
gente. No murieron todos. Hay
quien escribió con detalle todo lo
que ocurrió y por eso lo sabemos.
Cuando Ignacio de Azevedo iba en
la nave, ya había sido nombrado
por el Papa, provincial de Brasil.
Luego nombraron a Anchieta. Por
lo tanto, aunque estuvo unos años
el Padre Tolosa, se puede afirmar
que el sucesor de Ignacio de
Azevedo fue Anchieta.
CARLOS JAVIER CASTRO: Yo
estaba de vacaciones en Río de
Janeiro. Allí tengo muchos amigos.
Esa tarde, casi en pleno carnaval
con la samba corriendo ya por las
calles de Río, en las noticias apare-
ció el cardenal Damasceno, presi-
dente de la Conferencia Episcopal
Brasileña, anunciando la fecha de
la canonización del beato José de
Anchieta. El teléfono no me dejó de
sonar. Sin embargo, pensaba que
esta noticia tendría más repercu-
sión mediática en Brasil pero no
fue así. Sin duda, influyó la fecha,
el carnaval lo ocupa todo en el país
durante esos días. Pero haciendo
una reflexión más profunda de por
qué la noticia no tuvo esa gran aco-
gida en Brasil y, sin embargo, aquí
en Tenerife sí la tuvo, caí en la con-
clusión de un aspecto muy intere-
sante. Y es que, para un brasileño,
Anchieta es el santo de Brasil,
nadie lo duda. Cuando yo les digo
que a Anchieta lo van a canonizar,
la respuesta es siempre: 'Ah, ¿es
que no era santo ya?'
Nosotros hemos luchado duran-
te años por dar a conocer quién es
Anchieta y nos hemos encontrado
con un enorme silencio aquí en las
islas. Por eso, fue un contraste
muy grande el hecho de que en
Brasil que, supuestamente tenía
que ser una gran noticia, no lo fue
por y, sin embargo, aquí en
Tenerife sí que tuvo esa gran aco-
gida y repercusión en todos los
medios de comunicación.
¿Cómo se vivió en Brasil
la noticia del anuncio de la
fecha de canonización de
Anchieta?
8
ANCHIETA: PEREGRINO, CAMINANTE, CALLEJERO
POR LUCAS LÓPEZ, S.J.
Ala entrada de La Laguna
desde Geneto, la imagen
de un caminante se convierte
desde hace años, en centro en
torno al que circulan los coches. Es
José de Anchieta. El escultor lo
hizo con unos pies grandes, des-
proporcionados, como fue despro-
porcionada la larga caminata del
que llegó a ser apóstol de Brasil.
Del mismo modo, la imagen nos
presenta a un P. Anchieta que se
apoya en una vara.
De esa manera, las dificultades
de todo camino y, en específico las
de los senderos selváticos de la
costa atlántica carioca, tienen su
reflejo. Con la otra mano, Anchieta
bendice. Su cabeza, ladeada,
muestra una mirada atenta a su
entorno. Este ciudadano lagunero,
ilustre sin duda, tiene ahora, a
varios siglos de su singladura ame-
ricana, un hermoso reconocimien-
to: la santidad.
Nuestra Iglesia diocesana tiene
un canario universal, un
hombre que no
entendió la
insula-
ridad como frontera, sino -al modo
de otras muchas personas de
nuestra tierra- como desafío, como
reto. Nuestra Iglesia particular tiene
como ejemplo a alguien que dejó
su tierra, su casa paterna para mar-
char a la tierra que Dios mismo le
mostraría. De ese modo, como
siempre, las personas que confor-
mamos esta Iglesia nos reconoce-
mos siempre a la búsqueda de
aquella otra patria que no tiene
fronteras ni territorio, que no se
expresa en un idioma propio, pues
reconoce todas las lenguas y todas
las patrias como propias.
La Compañía de Jesús, y ahora
todos los católicos, cuentan con un
nuevo santo. La pluralidad de la
Iglesia, representada en sus movi-
mientos, órdenes, congregaciones,
asociaciones, se reconoce así
como la diversidad de un espíritu,
el de Dios, que no cabe en una
única forma predeterminada y
excluyente. Nuestro segundo santo
canario fue alguien que
aprendió a vivir de otro
modo, se introdujo en otras
culturas, aprendió otras
lenguas, reconoció al espí-
ritu que no puede quedar
encerrado en una casa o
en una estructura, sino
que aletea sobre todas
las aguas, se
d e s p l i e g a
sobre todas
las tierras,
se mani-
fiesta a
todas las
personas
de este
mundo.
En nuestro obispo, en nuestra
Iglesia, en todas y cada una de las
personas que la formamos, quere-
mos encontrar esa misma mirada
atenta a la realidad que refleja la
imagen de Anchieta, a la entrada
de nuestra ciudad.
Queremos ser, como Anchieta
gente capaz de llevar la bendición
en una mano mientras usa la otra
para sostenerse en medio de algu-
nas dificultades que también, como
entonces, tiene nuestro caminar.
Queremos ser gente con los pies
grandes, gente que no está quieta,
que encuentra a Dios en el retiro,
sí, pero, sobre todo, en los sende-
ros por los que discurren nuestras
hermanas y nuestros hermanos, la
gente que cree en Jesús y la gente
que no consigue encontrarlo por
más que su corazón anhele el
abrazo de ese espíritu.
En La Laguna está la casa natal
de Anchieta, la pila en la que fue
bautizado. Es la casa que vio nacer
a un caminante, a un buscador.
Ojalá su bendición nos permi-
ta reconocer tanta bendición
y tanta esperanza en nues-
tro entorno. Su espíritu, el
de José de Anchieta, no es
otro, al fin y al cabo, que el
mismo Espíritu de Jesús.
IIGGLLEESSIIAA NNIIVVAARRIIEENNSSEE
IIGGLLEESSIIAA NNIIVVAARRIIEENNSSEE
9
CANONIZACIÓN EQUIVALENTE
POR JUAN PEDRO RIVERO
La canonización equivalente,
(del latín: equipollens cano-
nizatio) también llamada canoniza-
ción extraordinaria, es una forma
de canonización que acontece
cuando el Papa reconoce y ordena
el culto público y universal de un
Siervo de Dios, sin haber pasado
por el procedimiento ordinario de la
canonización formal, porque la
veneración al santo ha sido realiza-
da desde antiguo y de forma conti-
nua por la Iglesia.
A diferencia de la canonización
ordinaria, en el que es necesario
todo el proceso canónico descrito
anteriormente, en la canonización
equivalente es suficiente la com-
probación previa del:
• Culto público del Siervo de
Dios llevado a cabo histórica e inin-
terrumpidamente.
• La fama de santidad e interce-
sión milagrosa.
• Sus virtudes heroicas o, en su
caso, el martirio.
Tras lo anterior solamente basta
una declaración pública del Papa
donde se ordena la extensión del
culto al santo a la Iglesia Universal.
Fue Urbano VIII, en el siglo XVII,
quien comenzó a realizar declara-
ciones pontificias de canonización
a través de bulas papales, siendo
los primeros santos canonizados
Felipe Neri, Ignacio de Loyola y
Francisco Javier. Numerosos sier-
vos de Dios han sido declarados
santos por este procedimiento.
Ahora el Papa Francisco lo usa
para canonizar al Beato José de
Anchieta, nuestro santo lagunero y
misionero en Brasil.
En resumen y conclusión:
Los santos originalmente eran
aclamados a "vox populi" (aclama-
ción popular). Para evitar abusos,
los obispos tomaron responsabili-
dad por la declaración de santos en
su diócesis. Entonces se le asigna-
ba un día de fiesta, generalmente
el aniversario de su muerte. Hay
tres pasos en el proceso oficial de
la causa de los santos:
Venerable: Con el título de
Venerable se reconoce que un fiel
cristiano fallecido vivió virtudes
heroicas.
Beato: Se reconoce por el pro-
ceso llamado de "beatificación".
Además de los atributos persona-
les de caridad y virtudes heroicas,
se requiere un milagro obtenido a
través de la intercesión del Siervo
de Dios y verificado después de su
muerte. El milagro requerido debe
ser probado a través de una ins-
trucción canónica especial, que
incluye tanto el parecer de un comi-
té de médicos (algunos de ellos no
son creyentes) y de teólogos. El
milagro no es requerido si la perso-
na ha sido reconocida mártir. Los
beatos son venerados públicamen-
te por la iglesia local.
Canonización: Con la canoniza-
ción, al beato le corresponde el títu-
lo de santo. Para la canonización
hace falta otro milagro atribuido a la
intercesión del beato y ocurrido
después de su beatificación. Las
modalidades de verificación del
milagro son iguales a las seguidas
en la beatificación. El Papa puede
obviar estos requisitos. El martirio
no requiere habitualmente un mila-
gro. La canonización compromete
la infalibilidad pontificia.
Mediante la canonización se
concede el culto público en la
Iglesia universal. Se le asigna un
día de fiesta y se le pueden dedicar
iglesias y santuarios.
El año 993, Ulric de Ausburg fue
declarado santo en la primera
canonización aprobada directa-
mente por un Papa (Papa Juan
XV). Gregorio IX formalizó el proce-
so y en 1234 las canonizaciones se
reservaron sólo al Papa. En el año
1588 el Papa Sixto V puso el proce-
so en manos de la Congregación
para las Causas de los Santos y del
Santo Padre.
No existe un cómputo preciso
de quienes han sido proclamados
santos desde los primeros siglos.
En 1988, para celebrar su IV cen-
tenario, la Congregación para las
Causas de los Santos publicó el
primer "Index ac status
Causarum". Este libro y los suple-
mentos que le siguieron, escritos
enteramente en latín, están consi-
derados como el índice definitivo
de todas las causas que han sido
presentadas ante la congregación
desde su institución.
IIGGLLEESSIIAA NNIIVVAARRIIEENNSSEE
10
“DEL PADRE ANCHIETA PODRÍAMOS RESCATAR LA ESENCIA
DEL VERDADERO CRISTIANO”
ENTREVISTA A MIGUEL ÁNGEL NAVARRO
Miguel Ángel Navarro es
licenciado en Historia de la
Iglesia y actualmente y director del
Archivo Histórico Diocesano.
Quisimos hablar con él para cono-
cer mejor la figura del recién cano-
nizado Padre Anchieta. Y para ello,
nos remontamos al inicio de su vida
de fe, es decir, a la partida de bau-
tismo de San José de Anchieta,
que se conserva en el Archivo
Histórico Diocesano.
P.- Miguel Ángel, entre los
muchos libros que conserva el
Archivo, éste que tenemos frente a
nosotros debe ser de los más signi-
ficativos, ¿no es así?
R.- Efectivamente. Este es el
primer libro de bautismo de la “anti-
gua” parroquia de Los Remedios.
Digo antigua porque la actual
parroquia de Los Remedios fue
creada en 1940. Por lo tanto, cuan-
do hablamos de la fundación de la
parroquia de Los Remedios nos
remontamos a 1515. Luego, cuan-
do se crea la diócesis, desaparece
como tal parroquia y aparece lo que
se conoció como Sagrario
Catedral. Ese Sagrario Catedral,
inicialmente, se ubicó en la antigua
parroquia de Los Remedios (actual
Catedral) y, luego, con la desamor-
tización, pasó a la iglesia de Santo
Domingo. Allí siguió estando el
Sagrario Catedral hasta que en
1940 desapareció esa denomina-
ción. Fray Albino creó la parroquia
de Santo Domingo y la nueva
parroquia de Los Remedios. Es por
ello que toda la documentación de
la antigua parroquia de Los
Remedios quedó en la parroquia
de Santo Domingo. Y, de la misma
manera que toda la documentación
parroquial de Los Remedios pasó a
Santo Domingo como Sagrario
Catedral y después permaneció allí
como parroquia de Santo Domingo,
con la pila bautismal ocurrió lo
mismo. La pila bautismal era de
Los Remedios pero fue trasladada
a Santo Domingo porque en la
Catedral no se bautizaba. Se cree
que en esta pila fue bautizado el
Padre Anchieta, aunque hay algu-
nos que dudan que sea la original.
En cualquier caso, eso es otro
tema que le corresponde a los his-
toriadores del Arte.
P.-¿Qué valor tiene este primer
libro de bautismo de la parroquia
de Los Remedios?
R.- Siempre, un libro de bautis-
mo nos habla de un hecho. Y es
que una persona se hace miembro
de la Iglesia, se hace cristiano. Por
lo tanto, para nosotros tiene este
valor de fe. El hecho de que ahora
el Papa canonice a un paisano
nuestro habiendo sido un referente
en la vida misionera de América
Latina, le da a esta partida de bau-
tismo una grandísima importancia
porque nos recuerda el comienzo
de la vida de fe de este gran hom-
bre. El Padre Anchieta está en
nuestra memoria desde pequeños.
P.-¿Y que recuerdas tú de lo
que se hablaba del Padre Anchieta
cuando eras pequeño?
R.-Para mí, particularmente, el
Padre Anchieta era más conocido
que el Hermano Pedro. Quizás por-
que soy de Santa Cruz y me he
movido por esta zona recuerdo
más cosas de él. La gente de mi
entorno y mis padres me contaron
que fue misionero en Brasil, funda-
dor de Sao Paulo, escritor del pri-
mer catecismo en lengua aborigen
del lugar, etc.
IIGGLLEESSIIAA NNIIVVAARRIIEENNSSEE
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P.- ¿Qué sabemos de los oríge-
nes de la familia del Padre Anchieta?
R.- Lo que sé es que su padre
era vasco, que llegó aquí como tan-
tos otros, siendo uno de los pobla-
dores. El Padre Anchieta, junto a
sus hermanos, pertenece a la pri-
mera generación nacida aquí. Yo
he conocido personas que son des-
cendientes de los hermanos del
Padre Anchieta y cuentan que tie-
nen genealogías hechas que pro-
vienen del País Vasco.
P.- ¿Qué puede suponer la
canonización del Padre Anchieta
para la fe de los diocesanos?
R.- Creo que la razón por la que
el Papa Francisco ha acelerado
esta canonización, teniendo en
cuenta que solo ha transcurrido un
año de su pontificado, es que el
Santo Padre conoce perfectamente
cuál ha sido la labor misionera de
Anchieta. En la antigüedad, para
canonizar a un cristiano no se
hacía en base a tener dos o tres
milagros, sino a su vida de santi-
dad, al mérito, al martirio, al testi-
monio en definitiva. Y, sin lugar a
dudas, este es el caso del Padre
Anchieta. Quizás no se conozcan
muchos milagros suyos, pero quién
puede dudar que fuera un santo.
Un hombre que defendió y promo-
vió a los indios, que los evangelizó
y acompañó en todos los sentidos.
P.- ¿Cuáles son las cualidades o
virtudes de San José de Anchieta que
todo cristiano debería tener presente?
R.- Pienso que podríamos resca-
tar del Padre Anchieta la esencia del
verdadero cristiano. Aquel que tiene
que hacer misión en los tiempos que
vivimos. Hoy día, la misión está aquí,
quizás no sea necesario irse lejos,
sino que está en nuestras calles, en
nuestros pueblos. Basta con mirar a
nuestra sociedad que ha hecho
apostasía de la fe o, a veces, ni tan
siquiera eso porque no han tenido
nunca una educación cristiana.
Creo que el ejemplo de San
José de Anchieta nos ayudará
mucho a tomar conciencia de que
estamos llamados a salir de nues-
tra tierra, es decir, a salir de nos-
otros mismos y dar testimonio de la
fe ante los demás, con la sencillez
que tuvo él, estando con la gente
con los instrumentos de hoy, con la
forma de hablar de hoy.
LLAA RREELLIIQQUUIIAA DDEELL PPAADDRREE AANNCCHHIIEETTAA
Marcos Abel Afonso, era el Hermano Mayor de
la Hermandad de los Caballeros del Padre
Anchieta en el año 1990. Año que se le quedará gra-
bado en la memoria para toda su vida porque el 30
de abril de 1990, se celebró un hermanamiento entre
Sao Pau y La Laguna donde se le entregó una reli-
quia del Padre Anchieta. "La recibí de manos del
Padre Moutinho, Vice-Postulador de la causa de bea-
tificación de José Anchieta, por aquel entonces",
recuerda Afonso. "Aquel viaje fue
muy importante para los que
tenemos devoción a este recién
proclamado santo. Recuerdo con
mucho cariño la misa en el patio
del colegio donde fuimos acogi-
dos y a los Sabandeños cantan-
do en la celebración. También
tuvimos oportunidad de visitar el
museo del Padre Anchieta y con-
templar otras reliquias como por
ejemplo, una capa perteneciente
a San José de Anchieta".
La reliquia que fue donada para permanecer en la
Catedral de La Laguna es una pequeña astilla de un
hueso del Padre Anchieta. "Otro día muy significativo
fue cuando el Alcalde de La Laguna la entregó oficial-
mente a la ciudad, el día 9 de junio de 1990, en la fes-
tividad del Padre Anchieta". Afonso indica que, aun-
que para muchos es desconocida, la reliquia perma-
nece en la Catedral y todos los años se da a besar en
el día del Padre Anchieta.
IIGGLLEESSIIAA NNIIVVAARRIIEENNSSEE
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EL PADRE ANCHIETA SANTO
POR JOSÉ GONZÁLEZ LUIS *
Con alegría y gozo grandes
acoge La Laguna, su ciu-
dad natal, y toda Canarias la
declaración de Anchieta como
santo lo que significa la extensión
de su culto a toda la iglesia univer-
sal. Al tiempo que agradecemos al
papa Francisco el gesto de incluirlo
en la asamblea de los bienaventu-
rados, celebramos la culminación
del largo y azaroso proceso de
canonización. Apenas acaecida la
muerte de Anchieta, el 9 de junio de
1597, en la aldea india de Reritiba,
hoy ciudad de Anchieta, en el esta-
do brasileño de Espírito Santo,
comenzó el proceso para llevarlo a
los altares.
En las exequias que entonces
presidió el obispo de Río de
Janeiro lo proclamó “Apóstol del
Brasil”. Un primer paso, en el cami-
no hacia los altares, tuvo lugar en
1736 cuando el papa Clemente XII
le otorgó el título de “Venerable”, lo
cual comportaba el reconocimiento
de que Anchieta practicó en grado
heroico las virtudes cristianas tanto
teologales como cardinales durante
su intensa vida apostólica de 44 años
entre los indígenas y colonos del Brasil.
Pasaron luego muchísimos
años, y tras rigurosa investigación,
en 1980 Juan Pablo II lo proclamó
“Beato”. Esta declaración oficial
significaba el reconocimiento de
sus virtudes y méritos excepciona-
les como glorificado y, a partir de
ahí, podía tributársele culto público
en algunas parcelas del pueblo
cristiano, sobre todo en aquellos
lugares donde nuestro beato des-
plegó su influjo bienhechor y dejó
su huella paradigmática. Al final de
esta última parte del proceso, el
vicepostulador de la causa el
padre Murillo Moutinho se refería a
las dificultades, aplazamientos y
dilaciones que se produjeron en
todo el proceso: “Es fácil para Dios
hacer un santo, difícil es a la
Iglesia declararlo”. Para solicitar el
nombramiento de venerable y
beato las autoridades canarias
unieron sus voces, en ambas oca-
siones, a las brasileñas, lo mismo
que lo han hecho en esta ocasión.
Ahora todo ha sido más rápido.
No olvidemos que Anchieta ya era
Beato, pues el Santo Padre sola-
mente debía firmar el documento
que preparó la postulación general
y aprobó la congregación de la
causa de los santos, aplicando la
canonización equivalente, cuyos
requisitos cumplía perfectamente
Anchieta: primero, porque desde
siempre se le dio culto; segundo,
porque también sin interrupción
hubo testimonios fehacientes que
refrendaban su santidad heroica o
su deseo de martirio; y tercero por-
que siempre le acompañó la fama
constante de signos y prodigios o
rumor de milagros recogidos en los
distintos procesos.
La presencia de Anchieta en el
Brasil es carismática, viva y perma-
nente, su figura se dibuja con fuer-
za en el imaginario brasileño
constituyendo su ángel tutelar y
patrimonio nacional, pues desde el
norte al sur del país, Anchieta es el
santo del Brasil. A los veinte años
como si fuera un experimentado
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IIGGLLEESSIIAA NNIIVVAARRIIEENNSSEE
misionero escribió una carta a sus
hermanos religiosos de donde
venía: “No basta cualquier fervor al
salir de Coimbra, sino que es nece-
sario traer alforjas llenas de virtu-
des adquiridas, porque de verdad
los trabajos que la Compañía tiene
en esta tierra son grandes y acon-
tece andar un hermano entre los
indios, seis o siete meses en medio
de la maldad y sus ministros, y sin
tener a otro con quien conversar
sino con ellos; de donde conviene
ser santo para ser hermano de la
Compañía de Jesús…”.
Los mismos compañeros jesui-
tas lo admiraban y escribían de él,
como por ejemplo el P. Fernando
Cardim, visitador y provincial, que
llegó a Brasil en 1583: “Es este
Padre (Anchieta) un santo de gran
ejemplo y oración, lleno de toda
perfección, despreciador de sí
mismo y del mundo, una columna
grande en esta provincia, ha crea-
do una gran cristiandad y su gran
ejemplo perdura”.
Todas las dimensiones, aspec-
tos o títulos que podemos descu-
brir en Anchieta: maestro, cate-
quista en las selvas, pedagogo,
poeta, músico, lingüista, etnógrafo,
experto en medicina natural, funda-
dor de ciudades, escritor, pacifica-
dor, etc. todo ello se resume en
ser misionero y evangelizador de
primera hora.
Era de esperar que ante la
urgencia de una nueva evangeliza-
ción cuyo objetivo es ofrecer nue-
vos modos y expresiones de la
buena noticia al hombre contempo-
ráneo, la iglesia nos proponga el
espíritu de Anchieta para nuestra
sociedad y como ejemplo singular
a la juventud de hoy, pues por ello
Anchieta es mencionado por el
papa emérito Benedicto XVI en la
exhortación apostólica que convo-
caba a la juventud a reunirse en
Río de Janeiro en 2013 y fue cari-
ñosamente citado por nuestro papa
Francisco en el transcurso las mis-
mas jornadas mundiales de la
juventud.
* Comisión diocesana para la celebra-
ción de Anchieta Santo
LLAA IIGGLLEESSIIAA YY EELL PPRROOPPIIOO BBRRAASSIILL DDEEBBEENN MMUUCCHHOO AA AANNCCHHIIEETTAA
El Arzobispo de San Pablo,
Cardenal Mons. Odilo
Pedro Scherer expresó días antes
de la canonización del Padre
Anchieta que "algunas regiones y
ciudades de Brasil fueron espe-
cialmente marcadas por su acción
misionera, como Salvador, San
Pablo, Santos y todo el litoral pau-
lista, Río de Janeiro, Victoria y
todo el estado de Espíritu Santo,
Porto Seguro y el sur de Bahía...".
Según el Cardenal, "podemos
afirmar, sin miedo de errar, que la
Iglesia y el propio Brasil deben
mucho a Anchieta: además de ani-
mador de misiones ya existentes,
fue fundador de muchas iniciativas
misioneras, educativas y de cari-
dad social".
"Él fue un hombre de Dios, que,
a pesar de su salud frágil, desem-
peñó una actividad dinámica y efi-
caz, recorriendo distancias enor-
mes para asistir a un enfermo o
para visitar comunidades y misio-
nes. Entre los indios en el litoral
paulista, él era conocido como ‘el
padre que vuela', por causa de la
agilidad con que se desplazaba y
se hacía presente en lugares dife-
rentes en poco tiempo".
Mons. Odilo reveló que, en el
corazón del Beato Anchieta, exis-
tía el deseo de llevar la luz del
Evangelio a todos, "consciente de
que ese es el camino bueno para
cada hombre".
El Arzobispo cree que "la santi-
dad de vida consiste en la comu-
nión y en la sintonía con Dios y,
como consecuencia, la vida digna
de este mundo y en el amor, a
ejemplo de Cristo", pues "San"
José de Anchieta vivió así.
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LA COLONIA CANARIA DE BRASIL ESTÁ DE ENHORABUENA
POR CARLOS ROJAS *
Aglutinados en los Centros
Canarios de Brasil, desde
que esta asociación fue fundada
por un puñado de isleños en el año
1990, la figura de José de Anchieta
ha sido referente indiscutible y
puente entre los canarios que aquí
residimos, y aquellos que infeliz-
mente ya no están, y esta megaló-
polis fundada por el jesuita canoni-
zado en Roma.
Para nosotros, el hecho de que
uno de los padres fundadores de
Brasil sea canario, fue siempre
motivo de orgullo e hilo conductor
entre las dos orillas atlánticas. Y
desde que los Centros Canarios
operan, siempre consagramos
nuestras tareas en divulgar al pue-
blo brasileño que el jesuita, ejem-
plo de Fe, virtud, inteligencia y pun-
donor, nació en las Islas Canarias,
y que es un modelo para todos. De
hecho, los estatutos de los Centros
vinculan su existencia al fundador
de Sao Paulo, al ahora Santo y
desde su fundación siempre hemos
colaborado con su causa.
Por lo tanto, y no con poco
esfuerzo, las familias canarias en
Brasil, incluidos los 150 miembros
de la sede de los Centros en Sao
Paulo, nunca escatimamos iniciati-
vas que ligasen ese puente con
Canarias. Tanto por medio de la
presencia en eventos y actos insti-
tucionales y eclesiásticos, como la
puesta en marcha de obras que
enalteciesen la figura y obra de
José de Anchieta, uno de los prime-
ros isleños de origen europeo que
nacieron en las Islas, y uno, si no el
primero, que falleció en tierras bra-
sileñas, dejando un enorme legado
que nosotros en Brasil siempre
queremos destacar y hacer perdu-
rar y prevalecer.
Así lo atestiguan la participación
en eventos y obras de marcado
relieve en varios lugares de Brasil
donde el paso de José de Anchieta
dejó más huella. Así, el llamado
“Patio do Colegio” lugar donde se
celebró la primera misa fundacional
de Sao Paulo". Contribuimos en la
construcción de La “Plaza Islas
Canarias” inaugurada para conme-
morar la llegada del Jesuita a Brasil
en 1553, y en su capilla contribui-
mos en la realización de un
Oratorio que alberga una reliquia
del Santo y el manto que usó en su
llegada a Brasil. En ese mismo
lugar se encuentra una imagen de
Nuestra Señora de Candelaria traí-
da a Brasil por la comunidad cana-
ria aquí residente.
En ciudad de Itanhaem, lugar
emblemático en la costa del Estado
de Sao Paulo en la obra del evan-
gelizador, fomentamos y ayudamos
en la construcción de una pasarela
sobre las rocas para facilitar el
acceso a una roca conocida como
"La cama de Anchieta", lugar donde
según cuentan las crónicas, des-
cansaba y meditaba el jesuita.
Actualmente la pasarela es el prin-
cipal punto turístico de la ciudad.
Recientemente , en noviembre
de 2013, inauguramos la llamada
“Plaza de Anchieta” en la sede de
los Centros, donde se alza un cua-
dro del beato de 2x1 metros y que
preside la plaza. Para este acto
Actuación de Benito Cabrera y Tomás Fariña en la inauguración de la Plaza de Anchieta
contamos con la presencia del
Cónsul General en Sao Paulo,
Ricardo Martínez Vázquez y del
Consejero de Acción Exterior,
Cándido Padrón Padrón.
Hemos organizado palestras.
Una de ellas fue" como era la
Laguna en la época de Anchieta" y
contamos con la participación
especial del gran músico, Benito
Cabrera, que deleitó a la colonia
con su timple.
En años anteriores, otros artis-
tas y personalidades rindieron tri-
buto, acompañando a la colonia, a
la figura de José de Anchieta, tal es
el caso de importantes figuras de la
cultura canaria como Los
Sabandeños, Olga Ramos, el trío
Acaymo y el propio Benito Cabrera.
Asimismo, nos visitaron diversas
responsabilidades públicas como
Adán Martín (DEP), Ana Oramas,
Elfidio Alonso, Ricardo Melchior,
Francisco Aznar o Efraín Medina.
Durante los últimos años no
hemos ahorrado esfuerzos para
ayudar al Vice-Postulador de la
causa de Anchieta para su canoni-
zación, nuestro querido Padre
César Augusto dos Santos.
Y siempre contamos con la par-
ticipación anónima de muchas ora-
ciones de nuestros paisanos para
que un día ello fuese posible y ese
día ya llegó. Lo que nos inunda de
felicidad y orgullo.
En Sao Paulo se organizó una
procesión que partió desde el Patio
del Colegio hasta la Catedral para
conmemorar la canonización.
Como no podía ser de otra manera,
en la misma hubo una comitiva de
isleños y descendientes acompa-
ñando los honores del segundo
Santo nacido en las Islas Canarias.
Inauguración de la Plaza Anchieta Pasarela de Anchieta
* Secretario de comunicación de los
Centros Canarios de Brasil
LLOOGGOO OOFFIICCIIAALL DDEE LLAA CCAANNOONNIIZZAACCIIÓÓNN DDEE AANNCCHHIIEETTAA
Les facilitamos el logo oficial de la canonización
de San José de Anchieta, así como la imagen
que será usada en el libreto para la misa de acción
de gracias del segundo santo de nuestras islas, en el
que se recoge el conocido momento en el que
Anchieta, cuando estaba componiendo el poema a la
Virgen, al no tener papel los iba escribiendo en la
arena de la playa para memorizarlos.
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IIGGLLEESSIIAA NNIIVVAARRIIEENNSSEE
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IIGGLLEESSIIAA NNIIVVAARRIIEENNSSEE
VISITA AD LIMINA APOSTOLORUM
Bernardo Álvarez acompañado del vicario general, Domingo Navarro, se presentó al obispo de Roma
señalando que venía de la “cuna del Padre Ancheta” a lo que el Papa Francisco le respondió que lo
iba a canonizar el dos de abril.
Los obispos del sur de
España, entre los que se
encontraba el de la Diócesis
Nivariense, Bernardo Álvarez, des-
arrollaron su visita ad limina
Apostolorum, es decir a las tumbas
de los Apóstoles Pedro y Pablo, del
3 al 8 de marzo. El Pontífice recor-
dó a los prelados españoles que el
Espíritu Santo sigue obrando gene-
rosamente en la actualidad y los
animó a no escatimar esfuerzos
para abrir nuevos caminos al
Evangelio, que lleguen al corazón
de todos, para que descubran a
Cristo como amigo y hermano, con
especial atención a los desafíos de
la pastoral familiar y vocacional,
subrayando el amor y el servicio a
los pobres.
En este primer
encuentro el Santo
Padre Francisco les
entregó el texto del dis-
curso que había prepa-
rado y después les
impartió su bendición
apostólica.
Por otro lado, el 8 de
marzo los obispos disfru-
taron de una audiencia
más personalizada con el Papa en
la que se interesó por la vida de las
diócesis, sus problemas y los retos
que tienen planteados.
Bernardo Álvarez acompañado
del vicario general, Domingo
Navarro, se presentó al obispo de
Roma señalando que venía de la
“cuna del Padre Ancheta” a lo que el
Papa Francisco le respondió que lo
iba a canonizar el 2 de abril (aunque
finalmente fue un día después).
En el coloquio de más de una
hora que mantuvo el Santo Padre
con los obispos del sur de España,
pudo explicar que el Padre
Anchieta se iba a canonizar por
decreto juntamente con dos perso-
nas, dos beatos nacidos en
Francia, pero muy vinculadas a la
evangelización de Canadá, a
saber: Una mística misionera,
María de la Encarnación (Guyart) y
un obispo, Francisco de
Montmorency-Laval. Los tres junto
con el Hermano Pedro y la joven
Catalina Tekakwitha fueron beatifi-
cados en 1980 por Juan Pablo II.
En este sentido el Papa les
explicó que estos tres nuevos
santos se presentaban como
paradigmas, modelos de la evan-
gelización de América, tanto del
norte como del sur.
El encuentro con el Papa
Francisco fue muy emotivo, fraterno
y cordial- indicó Álvarez. El Obispo
de Roma insistió mucho y reiterada-
mente en la cuestión de “la acogida,
la escucha de las personas, la cer-
canía a la gente, así como en la
necesidad de salir al encuentro de
ellas”, comentó el prelado.
En relación a los temas que fue-
ron surgiendo en el coloquio los
mismos se referían a los jóvenes,
el paro juvenil, la familia ante el
próximo Sínodo que abordará esta
cuestión, los seminarios y las voca-
ciones, la crisis económica, la emi-
gración, la pobreza, etc.
Al finalizar el encuentro el Santo
Padre entregó un sencillo obsequio
a cada participante.
IIGGLLEESSIIAA NNIIVVAARRIIEENNSSEE
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“NOSQUEDAMOSABSORTOSCUANDOELPAPAFRANCISCONOS
COMUNICÓQUEENABRILELPADREANCHIETASERÍACANONIZADO”
ETREVISTA A CRISTÓBAL RODRÍGUEZ
Dos sacerdotes de la dióce-
sis Nivariense, los herma-
nos gemelos Cristóbal y Diego
Rodríguez, y uno de la Diócesis
Canariense, Higinio Sánchez, vivie-
ron en primera persona la comuni-
cación de la noticia de la canoniza-
ción del beato lagunero José de
Anchieta. Estos sacerdotes cana-
rios, que se encontraban en Roma
por diversas razones, tuvieron la
oportunidad de asistir a la
Eucaristía presidida por el Santo
Padre en Santa Marta, la mañana
del viernes 28 de febrero.
Según comenta Cristóbal “es
costumbre del Papa Francisco, una
vez acabada la misa, saludar a los
asistentes. Cuando nos llegó el
turno a mi hermano y a mí, nos pre-
sentamos y al decir que éramos de
Tenerife, salió el tema de José de
Anchieta”. Cristóbal señaló que, en
ese momento, su
hermano Diego, sin
pensárselo dos
veces, le preguntó
directamente al
Santo Padre si se tenía
yafechaparalacanoni-
zación del Padre
Anchieta. Se queda-
ron estupefactos
cuando el Papa
Francisco les comuni-
có que el 2 de abril, el
beato lagunero sería canonizado (aun-
que finalmente fue el día 3).
“Nos quedamos tan absortos
que no pensamos en ese momento
hacer más preguntas” –indicó
Cristóbal. “La verdad es que la ale-
gría se apoderó de nosotros y lo
que hicimos fue darle las gracias al
Papa por la noticia y por mostrarse
tan cercanos a nosotros”. Según
comenta este joven sacerdote, lo
primero que hicieron él y su herma-
no tras conocer la noticia, fue lla-
mar a monseñor, Bernardo Álvarez.
“Inmediatamente, llamamos a
nuestro Obispo. No todos los días
le podemos dar noticias como
éstas. Lo notamos muy emociona-
do y alegre. Sin duda, todos los dio-
cesanos tenemos motivos para
estar orgullosos y felices”.
BBRREEVVEE BBIIOOGGRRAAFFÍÍAA DDEELL PPAADDRREE AANNCCHHIIEETTAA
José de Anchieta
nació el 19 de
marzo de 1534 en San
Cristóbal de Laguna. A
los 14 años ingresó al
Colegio de Artes, anexo
a la Universidad en
Coimbra, destacando
como uno de los mejo-
res alumnos y como un
gran poeta. Componía
versos latinos con
extrema facilidad y era
llamado el "Canario de Coimbra".
El 1 de mayo de 1551 ingresó a la Compañía de
Jesús y comenzó sus estudios de Filosofia. Debido a
un enfermedad en 1553 partió de Tejo (Lisboa) a
Brasil, donde inició su primera labor de catequesis
con los indios tupis. En la festividad de San Pablo de
1555 inauguró el colegio que hizo construir. Fue ori-
gen de la actual ciudad de Sâo Paulo.
En 1565 fue enviado a São Vicente de Rio de
Janeiro, donde colaboró en la construcción de un colegio
y del primer hospital de la ciudad llamado la Casa de la
Misericordia. Este mismo año fue ordenado sacerdote.
Luego regresó a São Vicente, donde por espacio
de seis años colaboró en el colegio además de reali-
zar un importante trabajo apostólico y literario. Entre
1577 y 1587 fue designado superior de los jesuitas en
Brasil, incentivando aún más el trabajo en las escue-
las y la catequesis con los niños.
Falleció el 9 de junio de 1597, a la edad de 63
años. El 10 de agosto de 1736 el Papa Clemente XII
declaró al Padre Anchieta como Venerable. Juan
Pablo II lo beatificó el 22 de junio de 1980.
DE PARROQUIA
EN
PARROQUIA
Un solar y una cafetería. Un
comienzo.- Me sentaba a tomar un
café en una terraza junto al solar de
la futura iglesia. Era el único sitio
donde me podía encontrar con los
anónimos «feligreses». Además
entraba en el supermercado para
hacer la compra o iba a la farmacia
para dejarme ver. Pero a nadie
parecía interesarle un curita en la
ciudad moderna. Un día el camare-
ro al servirme el café me dice:
«Padre, ¿dónde tiene usted su igle-
sia?». Lo decía empujado por los
clientes de otra mesa que al fin se
habían dado cuenta de que un cura
vivía en la zona. Señalando el
solar, lleno de basuras y restos de
hogueras de San Juan, le respondí:
«Ahí tenemos nuestra iglesia».
Todo había comenzado meses
antes cuando el obispo don Felipe
Fernández me
había pedido que
aceptara trasla-
darme a Santa
Cruz de Tenerife
con el encargo de
construir un tem-
plo parroquial en
R e s i d e n c i a l
Anaga. Era la
mañana del 9 de
Junio de 1998,
fiesta del Beato
José de Anchieta. En los meses
siguientes le hablaba al obispo de
la necesidad de un pequeño local
en la zona para poder ir congregan-
do a la gente. Don Felipe, anchieta-
no hasta la médula, siempre me
respondía lo mismo: «El padre
Anchieta fue al Brasil sin local ni
nada». A la tercera vez, medio
enfadado, me dije para mí mismo:
«¡Pues la iglesia que la haga el
Padre Anchieta!» A partir de enton-
ces encomendé todo el asunto de
la nueva parroquia al Beato.
José de Anchieta asume la
nueva evangelización.- En la
zona casi nadie parecía tener inte-
rés en una parroquia. Lo que triste-
mente llaman «servicios religiosos»
estaban resueltos en las diversas
parroquias de la ciudad. Yo me
paseaba por la zona buscando
quien me respondiera un «buenos
días» para entablar conversación.
No veía forma de arrancar. El
Beato solucionó el asunto a su
manera canario-brasileña. Una
mañana me llama por teléfono una
vecina que tiene bufete de aboga-
do y me dice que está allí un señor
de la Caja Rural (hoy Cajasiete)
con una propuesta para la iglesia.
La propuesta era hacer garajes
debajo del solar y con su venta
construir el templo.
En buen lío me metió el bueno de
José de Anchieta. En pocos meses
me vi de promotor inmobiliario, ven-
diendo garajes, negociando intere-
ses, con una inversión —tras la pre-
ceptiva autorización de la Santa
Sede— de 300 millones de pesetas.
Todo ello entre bautismo y misa.
¡Para salir corriendo! Pero también
fueron apareciendo poco a poco las
personas que no me dejaron solo en
semejante empresa, el primer
núcleo de la comunidad. Cuando el
Obispo fue a firmar el decreto de cre-
ación de la parroquia me preguntó
cuál sería su titular: «No puede ser
otro —le respondí— que el Beato
José de Anchieta. Él ya ha tomado
posesión desde el principio».
Cristo en la periferia existen-
cial del hombre moderno.- Desde
2003 la parroquia de Residencial
Anaga es una vida. Están ya cons-
truidos 1500 m2 del complejo
parroquial que incluye salas, des-
pachos, salón de actos para 300
personas —que de momento hace
de templo—, biblioteca y vivienda
parroquial. Deseosos de terminar el
templo en la parte superior. En la
Misa dominical participan centena-
res de personas que con frecuen-
cia quedan en los pasillos del cen-
tro. La Parroquia ofrece catequesis
infantil y juvenil, con fluida asisten-
cia de decenas de muchachos. Los
chicos también se reúnen para
estudiar silenciosamente juntos.
Los adultos se encuentran sema-
nalmente en diferentes grupos de
formación de la fe, entre otros la
Escuela de Comunidad de
Comunión y Liberación o Vida
Ascendente. Incluso se proyectan
películas algunas veces al mes.
IIGGLLEESSIIAA NNIIVVAARRIIEENNSSEE 18
SAN JOSÉ DE
ANCHIETA
19
IIGGLLEESSIIAA NNIIVVAARRIIEENNSSEE
También tienen cabida iniciativas
civiles como el programa del Cabildo
Insular Ansina para la atención a los
mayores, la Asociación de vecinos, o
las reuniones de los vecinos de los
diferentes edificios de la zona. Todos
están como en casa propia.
Lo más conmovedor son las
centenares de familias que afecta-
das por la crisis han encontrado su
casa en esta parroquia; son ayuda-
dos con la comida mensualmente,
o se les soluciona el problema de
medicamentos, ropa, cortes de
agua y luz, gestiones administrati-
vas, hacer un currículum, buscar
trabajo; ducharse, afeitarse, cam-
biarse de ropa, a veces un lugar
para dormir… Es la incitativa de un
grupo de laicos de la parroquia que
formaron el Banco de Solidaridad,
una experiencia de fe en las «peri-
ferias del ser humano», donde las
personas son acompañadas en su
necesidad, se les visita en las
casas o vienen a la parroquia
donde pueden sentir una mano
amiga. Toda la parroquia colabora
en este gesto de verdadera cari-
dad, cada cual como puede o se
siente llamado. Es la mano de
Cristo extendida bajo la intercesión
y el ejemplo del próximo San José
de Anchieta.
* Joaquín Herba Meizoso
JOSÉ DE ANCHIETA Y LOS JESUITAS DE CANARIAS
Con motivo de la canonización del P. José de Anchieta, los jesuitas de Canarias hicieron un balance
agradecido del proyecto desarrollado en más de cuatro siglos de presencia en nuestras islas.
En la actualidad, seis jesuitas
canarios viven y trabajan en
América Latina. Paraguay, Brasil y
Ecuador son sus actuales destinos,
donde se dedican a la educación, la
espiritualidad y el acompañamiento
de los pueblos indígenas.
En nuestras islas, los jesuitas
tratamos de acompañar a quienes
se comprometen con el servicio de
la fe y la promoción de la justicia.
Colaboramos con muchas otras
personas e instituciones en la edu-
cación, el diálogo entre la fe y la cul-
tura, la promoción de una sociedad
más justa y la espiritualidad.
Nos sentimos agradecidos por
la labor realizada por el Colegio
San Ignacio de Loyola y por Radio
ECCA (institución en alianza con el
Gobierno de Canarias), obras que
heredan una tradición de presencia
educativa que se remonta cuatro
siglos, con presencias en muchas
ciudades canarias. Subrayamos
hoy la importancia del diálogo entre
la Fe y la Justicia, entre la Fe y la
Cultura y apoyamos a instituciones
como Intermón o Entreculturas, con
las que nos sentimos institucional-
mente comprometidos.
Desde el Centro Fe-Cultura
Loyola, o desde las Casas de
Espiritualidad de Los Lagares (Tafira)
y Manresa (La Caridad, Tacoronte),
acompañamos a quienes buscan un
sentido más allá del materialismo cul-
tural tantas veces dominante.
9 de junio
Además de sumarnos a los múl-
tiples actos de celebración que se
reparten a lo largo de estos días
por diferentes lugares, principal-
mente en la ciudad de San
Cristóbal de La Laguna y de una
programación radiofónica especial
de Radio ECCA, el próximo 9 de
junio, fiesta ya del para entonces
San José de Anchieta, la Compañía
de Jesús en Canarias culminará
tres días de celebraciones religio-
sas en la Iglesia de San Francisco
de Borja, en Las Palmas de Gran
Canaria, encomendada actualmen-
te a los jesuitas.
En ella invitaremos a agradecer
a Dios el ejemplo de San José de
Anchieta y de tantas presencias
que nos invitan a la lucha esperan-
zada por los más desfavorecidos,
también ahora, en estos tiempos
que nos toca vivir.
Iglesia Nivariense Abril 14

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  • 1. IglesiaNivariense Diócesis de Tenerife Nº 139 Abril 2014 1 €
  • 2. LOS CATEQUISTAS CELEBRARON EN ISORA SU ANUAL ENCUENTRO. Catequistas procedentes de toda la diócesis desarrollaron en Guía de Isora su anual Encuentro. Fue una hermosa jornada desplegada bajo el lema: La Palabra de Dios fuente de la catequesis. El Obispo agrade- ció en la homilía el servicio que prestan los catequistas, al tiempo que les invitó a dar gracias por tener fe, poder com- partirla y proponerla a los catequizandos. X ASAMBLEA GENERAL DE CÁRITAS. Cáritas cele- bró su X Asamblea General en las instalaciones del Seminario Diocesano de La Laguna bajo el lema “Una sola familia humana. Haciendo mucho con poco”. Espacio que congregó a 140 personas, repre- sentantes de las Cáritas parroquiales, arciprestales así como algunas personas voluntarias y trabajado- ras de la Entidad. Durante la asmablea tuvo lugar la evaluación del Plan Pastoral de Cáritas 2012-2015. VIRGEN DE LOS REYES, CAMINA CON NOSOTROS . El Obispo presidió en el santuario de la Dehesa la Misa dentro de los actos conmemorativos del 400 aniversario de la primera 'Visita' de la Virgen de Los Reyes a la Villa de Valverde. El prelado destacó la devoción de los herre- ños a la Madre Amada y, siguiendo el evangelio, recordó cuan importante era que todo lo externo respondiera una actitud interior de fe y amor. VISITA PASTORAL A BUEN PASO Y LA MANCHA. El Obispo prosiguió su itinerario de visitas pastorales en las comunidades de Nuestra Señora del Buen Paso y S. Isidro Labrador (La Mancha), en el arci- prestazgo de Icod de los Vinos. Bernardo Álvarez compartió más intensamente la vida de estas parro- quias y se hizo presente en diferentes ámbitos. Por ejemplo, visitó la Casa de Acogida Jesús de Nazaret (en la foto). VISITA PASTORAL A LOS SILOS. Monseñor Bernardo Álvarez también compartió unos días de visita pastoral en Los Silos. El último día en el municipio, el Obispo participó en la procesión con la imagen de Nuestra Señora de la Luz desde el templo parroquial hasta el cementerio municipal, donde celebró la Eucaristía. A su regreso a la iglesia, tuvo lugar la venia de la Virgen a los fieles y la elevación a su camarín.
  • 3. San José de Anchieta Iglesia Nivariense Publicación de la diócesis de Tenerife C/. San Agustín, 28. 38201 La Laguna, Tenerife. Abril de 2014. Nº 139 Dirección: Antonio Pérez Morales Jefe de Redacción: Carlos Pérez Redacción: Carlos Pérez Antonio Pérez Colaboradores: Leonardo Ruiz del Castillo Elsa María Ávila Cecilia Cortacans Quinidio Guerra Juan Pedro Rivero Fotografía: Toni Cedrés Alfredo Miguel León Pérez Jesús Robles Carlos Pérez Edita: Obispado de San Cristóbal de La Laguna Fotomecánica e impresión: Gráficas Sabater L a presente edición de nuestra revista no podía menos que dedicarla a S. José de Anchieta y a su canonización. En esta página queremos sinteti- zar algunos aspectos destacados en una homilía pronunciada por el entonces obispo Felipe Fernández que ahora adquieren plena actualidad. S. José de Anchieta es una gran figura. Cualquiera que se asome a su vida queda sorprendido y admirado por la riqueza de su personalidad. Baste aludir a su contribución a la literatura en cuatro lenguas: latín, portugués, castellano y tupí, o a su contribución a la pacificación entre los portugueses y los indios tamoyos. Ahora bien, el P. José deAnchieta fue, ante todo, un gran misionero y un gran Santo. Anchieta fue un gran misionero. Como Pablo, también él sintió la llamada del Señor a anunciar el Evangelio y también como Pablo puede él decir: «Siendo libre como soy, me he hecho esclavo de todos para ganar a todos. Me hecho débil con los débiles, para ganar a los débiles; me he hecho todo a todos, para ganar, sea como sea, a algunos. Y hago todo esto por el Evangelio, para participar yo también de sus bienes». Impresiona leer fragmentos de sus cartas… Ya como segundo santo canario, ¡Cuánto podríamos aprender de él! Quizá debiéramos quedarnos sencillamente con hacer lugar a Dios en nuestra vida, con dejar entrar a Dios en nuestro corazón y dejarnos habitar por Él. Con razón pare- ce resumir el P. Kolvenbahc, que fue General de los jesuitas, en esta perspectiva, la clave de la vida del P. Anchieta: «Dios era su roca. Ser contemplativo en la acción no debía ser una simple frase. Era una experiencia que brotaba de su experiencia de la majestad y del amor de Dios. En medio de sus trabajos, fatigas y actividades (que hoy mismo parecían insoportables a personas de buenas salud), vivía el insondable misterio de Cristo, se familiarizaba con Él, y así comunicaba su fe, esperanza y caridad a los hombres. Familiarizado de cómo el amor de Dios puede darse, se daba con ese amor al servicio infatigable de los hermanos. Era un hombre para otros, por- que era un hombre de Dios». O valgan, todavía con mayor autoridad, otras palabras, esta vez de otro santo, Juan Pablo II: «¿De dónde sacó el P. Anchieta la fuerza para realizar tantas obras en una vida totalmente consagrada a los demás, hasta morir extenuado, cuando todavía estaba en plena actividad? Ciertamente no de una salud de hierro. Por el contrario, siempre tuvo una salud precaria. Durante sus viajes misioneros, hechos con poca o ninguna comodidad, sufrió continuamente en su cuerpo las consecuencias de un accidente sufrido en su juventud. ¿Tal vez sacó esa fuerza de sus talentos y dotes humanas? En parte sí. Pero ello no lo explica todo. Con esta afirmación no se llega a la verdadera raíz. El secreto de este hombre era su fe: José de Anchieta era un hombre de Dios». Nuestro santo canario queda ya como precursor de los nuevos discípulos y misioneros de Cristo, en una Iglesia que el Papa Francisco quiere “en salida” hacia las periferias geográficas y existenciales. IIGGLLEESSIIAA NNIIVVAARRIIEENNSSEE
  • 4. ANCHIETA ES SANTO Alrededor de las 11:00 (hora canaria), del 3 de abril de 2014, la web de Radio Vaticano en su edición portugués de Brasil, abría con este titular: “Anchieta é santo”. Ese día las campanas de las iglesias de la dió- cesis repicaron a las 13 horas en señal de júbi- lo y gratitud por la canonización del Padre Anchieta. En La Laguna se realizó una ofrenda floral tanto en la casa de Anchieta como en el monumento que está en la glorieta de entrada en la ciudad. En la ofrenda de la Casa de Anchieta estaban presentes junto a un grupo de ciudadanos, tanto el obispo como el alcalde de la ciudad, miembros de la corporación municipal y de la Hermandad de Caballeros de Anchieta. El alcalde dio gracias al Papa Francisco por haber hecho realidad algo que “llevaba mucho tiempo espe- rando esta ciudad, y yo creo que Canarias y Brasil” - expresó. También dio gracias al obispo y a la Hermandad en la persona de su hermano mayor. El Obispo, por su parte, dio las gracias también a la Hermandad, al tiempo que afirmó que había enviado un telegrama de agradecimiento al Papa por la canoni- zación. Álvarez expresó su deseo de que “la figura de Anchieta adquiera una mayor relevancia. Su modo de vivir, su estilo en el trato a las personas, su fe, siguen siendo valores permanentes en la historia de la Iglesia y tienen que ser ejemplares y estimulantes”- sostuvo. Igualmente señaló que San José de Anchieta trabajó desde antes de cumplir 20 años en tierras brasileñas por el bien de aquellas personas a las que consagró su vida buscando el bien de ellos por encima de todo. BBRRAASSIILL CCEELLEEBBRRÓÓ LLAA CCAANNOONNIIZZAACCIIÓÓNN DDEE AANNCCHHIIEETTAA,, PPRREECCUURRSSOORR DDEE LLOOSS NNUUEEVVOOSS DDIISSCCÍÍPPUULLOOSS YY MMIISSIIOONNEERROOSS DDEE CCRRIISSTTOO Brasil celebró la canoniza- ción del jesuita José de Anchieta (1534-1597). El presidente de la Conferencia Nacional de Obispos, el cardenal Damasceno manifestó su “alegría y gratitud a Dios y al Papa por la canonización”. La archidiócesis de Sao Paulo transmitió en un comunicado su profunda gratitud a Dios por la pro- clamación como santo del "Padre Anchieta", considerado como el apóstol de Brasil El Cardenal Odilo Pedro Scherer expresó que se trataba de un momento largamente esperado por la Iglesia de Sao Paulo. "El gran misionero, San José de Anchieta, dio testimonio de una vida santa, ya reconocido así mientras aún vivía" -afirmó el arzo- bispo de Sao Paulo. El mismo aseguró que la igle- sia de Sao Paulo nació de la obra evangelizadora del religioso de la Compañía de Jesús y de sus compañeros de misión. "San José de Anchieta significa mucho para nosotros, en Sao Paulo, y nos sentimos honrados con su canonización". 4 IIGGLLEESSIIAA NNIIVVAARRIIEENNSSEE
  • 5. IIGGLLEESSIIAA NNIIVVAARRIIEENNSSEE 5 TRAS LAS HUELLAS DE ANCHIETA “Tras las huellas de Anchieta” es el título del programa especial que se realizó sobre este santo cana- rio, en el que diferentes estudiosos a los que se pidió su colaboración de cara a justificar la canoni- zación de Anchieta, profundizan en la figura de este cristiano ejemplar del siglo XVI. “Tras las huellas de Anchieta” se grabó en el salón de actos del ISTIC y se puede ver en Youtube directamen- te, o bien accediendo a la mediate- ca de www.nivariensedigital.es. En el programa intervinieron: Eliseo Izquierdo, historiador, perio- dista, profesor de la Universidad de La Laguna, dedicado a la investiga- ción y divulgación de la obra litera- ria del beato lagunero desde hace casi 60 años; Francisco González Luis, catedrático de Filología Clásica y Árabe, dedicando su carrera docente e investigadora al estudio de la morfología latina y a la figura del Padre Anchieta; José González Luis sacerdote, hermano de Francisco, profesor de la Universidad de La Laguna y Carlos Javier Castro Brunetto, profesor titular del Departamento de Historia del Arte de la Universidad de La Laguna y dedicado al campo de investigación del arte brasileño. LA “POSITIO” A estos estudiosos les une por encima de todo, una gran pasión, que el ya santo canario José de Anchieta sea conocido y valorado por su vida y obra. Todos ellos vie- nen trabajando durante mucho tiempo en la "Positio", un documen- to para justificar ante el Vaticano la solicitud de canonización del reli- gioso lagunero. El postulador general de la Compañía de Jesús, padre Antón Witwer, es el autor del capítulo II en el que se recoge la introducción conjunta a la Positio para la canoni- zación de los tres beatos que el Papa declaró santos el 3 de abril: el Padre José de Anchieta (1534- 1597), el primer obispo de Canadá en Quebec Francisco de Laval (1623-1708) y la monja francesa madre María de la Encarnación (1599-1672), primera religiosa que fue misionera también en Canadá. El libro está formado por diez cuerpos o capítulos, cada uno de ellos con trabajos de diferentes autores orientados a poner de relie- ve aspectos sobresalientes de la vida y obra de Anchieta. De esta forma, se abre con un breve texto preliminar de los relatores de la causa que firma el relator general, el franciscano capuchino fray Vincenzo Criscuolo, con fecha de 2 de febrero del presente año, en el que traza un sucinto bosquejo bio- gráfico de Anchieta que luego se amplía en páginas siguientes, pre- cedido de un resumen explicativo de la doctrina de la "canonizacione equipollente", procedimiento que estableció el Papa Benedicto XIV. A la introducción le sigue el per- fil biográfico del padre Anchieta, redactado por el asistente del pos- tulador general, el padre Marc Lindeijer y titulado “Breve vida del Padre José de Anchieta, S.J. Apóstol de Brasil”, seguido de dos artículos sobre otros aspectos del mismo tema, firmado por los jesui- tas Spartaco F.Ciccotti y Armando Cardoso, este último, brasileño. El capítulo IV está consagrado al estudio de la misión histórica y la herencia espiritual de José de Anchieta. Abarca siete trabajos y constituye el núcleo central de la Positio, pues reúne los estudios fun- damentales de contenido doctrinal, redactados por eminentes teólogos y expertos conocedores de la obra apostólica de Anchieta en Brasil y de su pervivencia en el tiempo. Este capítulo se abre con dos trabajos de autores canarios, situa- dos como pórtico para un mejor conocimiento de la figura del após- tol. El primero, “El beato José de Anchieta y San Cristóbal de La Laguna” es de Eliseo Izquierdo, en el que subraya la influencia que tuvo la ascendencia canaria de Anchieta y su origen tinerfeño en la actividad que desplegaría en tie- rras de Brasil. El segundo lleva por De izquierda a derecha: Eliseo Izquiero, José González, Francisco González y Carlos Javier Castro
  • 6. 6 IIGGLLEESSIIAA NNIIVVAARRIIEENNSSEE título “La llegada de Anchieta a Brasil y la conversậo do gentio”, de Francisco González Luis y en él estudia la importancia de los siete primeros años de contacto del joven jesuita canario con los indios y su primera actividad misionera y didáctica a favor del pueblo tupí, tomando como fuentes las propias cartas de Anchieta y las de sus compañeros de orden. También se reproduce el artículo de Jesús Negrín Fajardo, “Labor pacificado- ra de Anchieta en Iperuí (1563): el diálogo como instrumento de con- cordia entre los pueblos”, del volu- men que recoge las actas del Congreso Internacional Anchieta en Coimbra, de 1998. La base fundamental de la Positio la conforman los estudios de carácter teológico y doctrinal, por lo que la participación tinerfeña tiene carácter complementario. De los dieciséis autores que firman los diferentes trabajos, cuatro son tinerfeños, el 25%. Por otra parte, la aportación canaria ocupa en conjunto algo más del 50% del volumen. Francisco González Luis elabo- ró para el capítulo IX la bibliografía ordenada y sistematizada sobre Anchieta desde 1980 hasta 2013, ya que la previa al primero de dichos años figuraba en el expe- diente de beatificación. Por su parte, en el capítulo X se recogen dos artículos, “Iconografía canaria del beato José de Anchieta”, refundición de la ponen- cia de Eliseo Izquierdo recogida en las actas del Congreso Internacional “IV Centenario de Anchieta” de la Universidad de La Laguna, celebrado en junio de 1997, al que le sigue el de Carlos Javier Castro Brunetto, titulado “La iconografía del Beato José de Anchieta en Brasil”, ampliación del publicado en el número 1 de la revista Anchiétea. ELISEO IZQUIERO: En un momen- to determinado se planteó, en el seno de la Cátedra Cultural José de Anchieta, hacer algo que pudiera perdurar en el tiempo. Esto cristalizó en la idea de publicar una revista. La gestación de la misma fue bastante larga porque no contába- mos con la mínima infraestructura. Un día, decidimos entre todos el título ("Anchiétea"), los contenidos, etc. Esa revista llegó tanto a manos del Papa Francisco, como al postu- lador general de la Compañía de Jesús. Este hecho fue lo que determinó que se pusieran en contacto con nosotros a través del profesor José González Luis, porque hasta entonces éramos, obviamente, unos desconocidos para la causa. Y así fue como nos invitaron a tomar parte en algo tan fundamen- tal, tan destacado, como es la canonización de Anchieta, cosa que a nosotros nos ha agradado mucho y que pensamos que es un honor altísimo. JOSÉ GONZÁLEZ:Todo lo que hizo José de Anchieta fue al servi- cio de la evangelización. Desde el principio fue considerado santo. La forma de evangelizar de Anchieta era creando aldeas. O sea, agrupa- ba, concentraba a la gran diversi- dad de etnias existentes. Era algo indispensable porque vivían como seminómadas. Poco a poco, Anchieta aprende su lengua y les va transmitiendo la fe. La primera evangelización con la gente mayor fue prácticamente imposible. Pero Anchieta lograba atraer a los niños a la catequesis y se fueron consiguiendo muchos éxi- tos misioneros. Tradujo los catecis- mos que circulaban por Europa y adaptó la doctrina cristiana a la época. Es curioso como en el quinto mandamiento añade: "está prohibi- do comer tierra hasta dejarse morir", porque los indios, cuando eran obje- to de maltrato, se entristecían tanto que comían tierra hasta morir. Anchieta adaptó la fe a su mundo, a su cultura y así fue como nació la obra literaria de Anchieta. Fue, sin duda, un hombre de pri- mera evangelización. Vivió para evangelizar. Todo lo demás es parte de su obra. ¿Qué aspectos de José de Anchieta sobresalen como cristiano? ¿Cómo nace la “Positio”? ¿Qué conexiones hay entre el Padre Anchieta e Ignacio de Azevedo?
  • 7. 7 IIGGLLEESSIIAA NNIIVVAARRIIEENNSSEE FRANCISCO GONZÁLEZ: Ignacio de Azevedo conoció a José de Anchieta en Coimbra. Llegó a Brasil como visitador de la Compañía de Jesús en torno al año 1566, es decir, cuando estaba Anchieta en Bahía preparándose para su orde- nación sacerdotal. Se sabe con bastante seguridad que la ordena- ción de Anchieta fue en junio de 1566 y que la presenció Ignacio de Acevedo. Allí estaba también un obispo de Coimbra que había cono- cido a Anchieta. Se trataba de Pedro Leitao, el segundo obispo de Brasil, que llamaba al Padre Anchieta "el canario de Coimbra". Ignacio de Azevedo, José de Anchieta recién ordenado, el gober- nador Mendo de Sá y el obispo, se dirigieron a Río de Janeiro que había sido fundado en el año 1565 por Estácio de Sá, estando presen- te Anchieta. Es más, Anchieta cuan- do se dirigió a Bahía llevaba el informe de lo que había ocurrido con la primera fundación de Río de Janeiro. La carta de Anchieta sobre la fundación de Río de Janeiro es impresionante porque es la crónica más importante que existe de la fundación de esta ciudad. En Río de Janeiro se dio una especie de segunda fundación en el año 1567. Ignacio de Azevedo se volvió a Portugal y a Roma, total- mente entusiasmado de la labor que había hecho la compañía de Jesús en Brasil. Su empeño se centró luego en buscar labradores de la grey de Brasil, misioneros de la Compañía de Jesús. A la causa se unieron alemanes, italianos, españoles y portugueses, llegando a reunir a unos 40 misioneros, que para la época era un número bas- tante amplio. En 1570 deciden mar- char a Brasil. Las naves parten de Lisboa y una de ellas se dirigió a Canarias, concretamente a La Palma para recoger agua, leña, etc. En ese momento hubo una especie de temporal y se tuvieron que acoger en el Puerto de Tazacorte. Estuvieron varios días allí hasta que decidieron irse, a pesar de que Ignacio intentaba decirles que no convenía. Se fue- ron a la mar, los cogió uno de los piratas franceses, Jacques de Sores, y ocurrió la tragedia de esta gente. No murieron todos. Hay quien escribió con detalle todo lo que ocurrió y por eso lo sabemos. Cuando Ignacio de Azevedo iba en la nave, ya había sido nombrado por el Papa, provincial de Brasil. Luego nombraron a Anchieta. Por lo tanto, aunque estuvo unos años el Padre Tolosa, se puede afirmar que el sucesor de Ignacio de Azevedo fue Anchieta. CARLOS JAVIER CASTRO: Yo estaba de vacaciones en Río de Janeiro. Allí tengo muchos amigos. Esa tarde, casi en pleno carnaval con la samba corriendo ya por las calles de Río, en las noticias apare- ció el cardenal Damasceno, presi- dente de la Conferencia Episcopal Brasileña, anunciando la fecha de la canonización del beato José de Anchieta. El teléfono no me dejó de sonar. Sin embargo, pensaba que esta noticia tendría más repercu- sión mediática en Brasil pero no fue así. Sin duda, influyó la fecha, el carnaval lo ocupa todo en el país durante esos días. Pero haciendo una reflexión más profunda de por qué la noticia no tuvo esa gran aco- gida en Brasil y, sin embargo, aquí en Tenerife sí la tuvo, caí en la con- clusión de un aspecto muy intere- sante. Y es que, para un brasileño, Anchieta es el santo de Brasil, nadie lo duda. Cuando yo les digo que a Anchieta lo van a canonizar, la respuesta es siempre: 'Ah, ¿es que no era santo ya?' Nosotros hemos luchado duran- te años por dar a conocer quién es Anchieta y nos hemos encontrado con un enorme silencio aquí en las islas. Por eso, fue un contraste muy grande el hecho de que en Brasil que, supuestamente tenía que ser una gran noticia, no lo fue por y, sin embargo, aquí en Tenerife sí que tuvo esa gran aco- gida y repercusión en todos los medios de comunicación. ¿Cómo se vivió en Brasil la noticia del anuncio de la fecha de canonización de Anchieta?
  • 8. 8 ANCHIETA: PEREGRINO, CAMINANTE, CALLEJERO POR LUCAS LÓPEZ, S.J. Ala entrada de La Laguna desde Geneto, la imagen de un caminante se convierte desde hace años, en centro en torno al que circulan los coches. Es José de Anchieta. El escultor lo hizo con unos pies grandes, des- proporcionados, como fue despro- porcionada la larga caminata del que llegó a ser apóstol de Brasil. Del mismo modo, la imagen nos presenta a un P. Anchieta que se apoya en una vara. De esa manera, las dificultades de todo camino y, en específico las de los senderos selváticos de la costa atlántica carioca, tienen su reflejo. Con la otra mano, Anchieta bendice. Su cabeza, ladeada, muestra una mirada atenta a su entorno. Este ciudadano lagunero, ilustre sin duda, tiene ahora, a varios siglos de su singladura ame- ricana, un hermoso reconocimien- to: la santidad. Nuestra Iglesia diocesana tiene un canario universal, un hombre que no entendió la insula- ridad como frontera, sino -al modo de otras muchas personas de nuestra tierra- como desafío, como reto. Nuestra Iglesia particular tiene como ejemplo a alguien que dejó su tierra, su casa paterna para mar- char a la tierra que Dios mismo le mostraría. De ese modo, como siempre, las personas que confor- mamos esta Iglesia nos reconoce- mos siempre a la búsqueda de aquella otra patria que no tiene fronteras ni territorio, que no se expresa en un idioma propio, pues reconoce todas las lenguas y todas las patrias como propias. La Compañía de Jesús, y ahora todos los católicos, cuentan con un nuevo santo. La pluralidad de la Iglesia, representada en sus movi- mientos, órdenes, congregaciones, asociaciones, se reconoce así como la diversidad de un espíritu, el de Dios, que no cabe en una única forma predeterminada y excluyente. Nuestro segundo santo canario fue alguien que aprendió a vivir de otro modo, se introdujo en otras culturas, aprendió otras lenguas, reconoció al espí- ritu que no puede quedar encerrado en una casa o en una estructura, sino que aletea sobre todas las aguas, se d e s p l i e g a sobre todas las tierras, se mani- fiesta a todas las personas de este mundo. En nuestro obispo, en nuestra Iglesia, en todas y cada una de las personas que la formamos, quere- mos encontrar esa misma mirada atenta a la realidad que refleja la imagen de Anchieta, a la entrada de nuestra ciudad. Queremos ser, como Anchieta gente capaz de llevar la bendición en una mano mientras usa la otra para sostenerse en medio de algu- nas dificultades que también, como entonces, tiene nuestro caminar. Queremos ser gente con los pies grandes, gente que no está quieta, que encuentra a Dios en el retiro, sí, pero, sobre todo, en los sende- ros por los que discurren nuestras hermanas y nuestros hermanos, la gente que cree en Jesús y la gente que no consigue encontrarlo por más que su corazón anhele el abrazo de ese espíritu. En La Laguna está la casa natal de Anchieta, la pila en la que fue bautizado. Es la casa que vio nacer a un caminante, a un buscador. Ojalá su bendición nos permi- ta reconocer tanta bendición y tanta esperanza en nues- tro entorno. Su espíritu, el de José de Anchieta, no es otro, al fin y al cabo, que el mismo Espíritu de Jesús. IIGGLLEESSIIAA NNIIVVAARRIIEENNSSEE
  • 9. IIGGLLEESSIIAA NNIIVVAARRIIEENNSSEE 9 CANONIZACIÓN EQUIVALENTE POR JUAN PEDRO RIVERO La canonización equivalente, (del latín: equipollens cano- nizatio) también llamada canoniza- ción extraordinaria, es una forma de canonización que acontece cuando el Papa reconoce y ordena el culto público y universal de un Siervo de Dios, sin haber pasado por el procedimiento ordinario de la canonización formal, porque la veneración al santo ha sido realiza- da desde antiguo y de forma conti- nua por la Iglesia. A diferencia de la canonización ordinaria, en el que es necesario todo el proceso canónico descrito anteriormente, en la canonización equivalente es suficiente la com- probación previa del: • Culto público del Siervo de Dios llevado a cabo histórica e inin- terrumpidamente. • La fama de santidad e interce- sión milagrosa. • Sus virtudes heroicas o, en su caso, el martirio. Tras lo anterior solamente basta una declaración pública del Papa donde se ordena la extensión del culto al santo a la Iglesia Universal. Fue Urbano VIII, en el siglo XVII, quien comenzó a realizar declara- ciones pontificias de canonización a través de bulas papales, siendo los primeros santos canonizados Felipe Neri, Ignacio de Loyola y Francisco Javier. Numerosos sier- vos de Dios han sido declarados santos por este procedimiento. Ahora el Papa Francisco lo usa para canonizar al Beato José de Anchieta, nuestro santo lagunero y misionero en Brasil. En resumen y conclusión: Los santos originalmente eran aclamados a "vox populi" (aclama- ción popular). Para evitar abusos, los obispos tomaron responsabili- dad por la declaración de santos en su diócesis. Entonces se le asigna- ba un día de fiesta, generalmente el aniversario de su muerte. Hay tres pasos en el proceso oficial de la causa de los santos: Venerable: Con el título de Venerable se reconoce que un fiel cristiano fallecido vivió virtudes heroicas. Beato: Se reconoce por el pro- ceso llamado de "beatificación". Además de los atributos persona- les de caridad y virtudes heroicas, se requiere un milagro obtenido a través de la intercesión del Siervo de Dios y verificado después de su muerte. El milagro requerido debe ser probado a través de una ins- trucción canónica especial, que incluye tanto el parecer de un comi- té de médicos (algunos de ellos no son creyentes) y de teólogos. El milagro no es requerido si la perso- na ha sido reconocida mártir. Los beatos son venerados públicamen- te por la iglesia local. Canonización: Con la canoniza- ción, al beato le corresponde el títu- lo de santo. Para la canonización hace falta otro milagro atribuido a la intercesión del beato y ocurrido después de su beatificación. Las modalidades de verificación del milagro son iguales a las seguidas en la beatificación. El Papa puede obviar estos requisitos. El martirio no requiere habitualmente un mila- gro. La canonización compromete la infalibilidad pontificia. Mediante la canonización se concede el culto público en la Iglesia universal. Se le asigna un día de fiesta y se le pueden dedicar iglesias y santuarios. El año 993, Ulric de Ausburg fue declarado santo en la primera canonización aprobada directa- mente por un Papa (Papa Juan XV). Gregorio IX formalizó el proce- so y en 1234 las canonizaciones se reservaron sólo al Papa. En el año 1588 el Papa Sixto V puso el proce- so en manos de la Congregación para las Causas de los Santos y del Santo Padre. No existe un cómputo preciso de quienes han sido proclamados santos desde los primeros siglos. En 1988, para celebrar su IV cen- tenario, la Congregación para las Causas de los Santos publicó el primer "Index ac status Causarum". Este libro y los suple- mentos que le siguieron, escritos enteramente en latín, están consi- derados como el índice definitivo de todas las causas que han sido presentadas ante la congregación desde su institución.
  • 10. IIGGLLEESSIIAA NNIIVVAARRIIEENNSSEE 10 “DEL PADRE ANCHIETA PODRÍAMOS RESCATAR LA ESENCIA DEL VERDADERO CRISTIANO” ENTREVISTA A MIGUEL ÁNGEL NAVARRO Miguel Ángel Navarro es licenciado en Historia de la Iglesia y actualmente y director del Archivo Histórico Diocesano. Quisimos hablar con él para cono- cer mejor la figura del recién cano- nizado Padre Anchieta. Y para ello, nos remontamos al inicio de su vida de fe, es decir, a la partida de bau- tismo de San José de Anchieta, que se conserva en el Archivo Histórico Diocesano. P.- Miguel Ángel, entre los muchos libros que conserva el Archivo, éste que tenemos frente a nosotros debe ser de los más signi- ficativos, ¿no es así? R.- Efectivamente. Este es el primer libro de bautismo de la “anti- gua” parroquia de Los Remedios. Digo antigua porque la actual parroquia de Los Remedios fue creada en 1940. Por lo tanto, cuan- do hablamos de la fundación de la parroquia de Los Remedios nos remontamos a 1515. Luego, cuan- do se crea la diócesis, desaparece como tal parroquia y aparece lo que se conoció como Sagrario Catedral. Ese Sagrario Catedral, inicialmente, se ubicó en la antigua parroquia de Los Remedios (actual Catedral) y, luego, con la desamor- tización, pasó a la iglesia de Santo Domingo. Allí siguió estando el Sagrario Catedral hasta que en 1940 desapareció esa denomina- ción. Fray Albino creó la parroquia de Santo Domingo y la nueva parroquia de Los Remedios. Es por ello que toda la documentación de la antigua parroquia de Los Remedios quedó en la parroquia de Santo Domingo. Y, de la misma manera que toda la documentación parroquial de Los Remedios pasó a Santo Domingo como Sagrario Catedral y después permaneció allí como parroquia de Santo Domingo, con la pila bautismal ocurrió lo mismo. La pila bautismal era de Los Remedios pero fue trasladada a Santo Domingo porque en la Catedral no se bautizaba. Se cree que en esta pila fue bautizado el Padre Anchieta, aunque hay algu- nos que dudan que sea la original. En cualquier caso, eso es otro tema que le corresponde a los his- toriadores del Arte. P.-¿Qué valor tiene este primer libro de bautismo de la parroquia de Los Remedios? R.- Siempre, un libro de bautis- mo nos habla de un hecho. Y es que una persona se hace miembro de la Iglesia, se hace cristiano. Por lo tanto, para nosotros tiene este valor de fe. El hecho de que ahora el Papa canonice a un paisano nuestro habiendo sido un referente en la vida misionera de América Latina, le da a esta partida de bau- tismo una grandísima importancia porque nos recuerda el comienzo de la vida de fe de este gran hom- bre. El Padre Anchieta está en nuestra memoria desde pequeños. P.-¿Y que recuerdas tú de lo que se hablaba del Padre Anchieta cuando eras pequeño? R.-Para mí, particularmente, el Padre Anchieta era más conocido que el Hermano Pedro. Quizás por- que soy de Santa Cruz y me he movido por esta zona recuerdo más cosas de él. La gente de mi entorno y mis padres me contaron que fue misionero en Brasil, funda- dor de Sao Paulo, escritor del pri- mer catecismo en lengua aborigen del lugar, etc.
  • 11. IIGGLLEESSIIAA NNIIVVAARRIIEENNSSEE 11 P.- ¿Qué sabemos de los oríge- nes de la familia del Padre Anchieta? R.- Lo que sé es que su padre era vasco, que llegó aquí como tan- tos otros, siendo uno de los pobla- dores. El Padre Anchieta, junto a sus hermanos, pertenece a la pri- mera generación nacida aquí. Yo he conocido personas que son des- cendientes de los hermanos del Padre Anchieta y cuentan que tie- nen genealogías hechas que pro- vienen del País Vasco. P.- ¿Qué puede suponer la canonización del Padre Anchieta para la fe de los diocesanos? R.- Creo que la razón por la que el Papa Francisco ha acelerado esta canonización, teniendo en cuenta que solo ha transcurrido un año de su pontificado, es que el Santo Padre conoce perfectamente cuál ha sido la labor misionera de Anchieta. En la antigüedad, para canonizar a un cristiano no se hacía en base a tener dos o tres milagros, sino a su vida de santi- dad, al mérito, al martirio, al testi- monio en definitiva. Y, sin lugar a dudas, este es el caso del Padre Anchieta. Quizás no se conozcan muchos milagros suyos, pero quién puede dudar que fuera un santo. Un hombre que defendió y promo- vió a los indios, que los evangelizó y acompañó en todos los sentidos. P.- ¿Cuáles son las cualidades o virtudes de San José de Anchieta que todo cristiano debería tener presente? R.- Pienso que podríamos resca- tar del Padre Anchieta la esencia del verdadero cristiano. Aquel que tiene que hacer misión en los tiempos que vivimos. Hoy día, la misión está aquí, quizás no sea necesario irse lejos, sino que está en nuestras calles, en nuestros pueblos. Basta con mirar a nuestra sociedad que ha hecho apostasía de la fe o, a veces, ni tan siquiera eso porque no han tenido nunca una educación cristiana. Creo que el ejemplo de San José de Anchieta nos ayudará mucho a tomar conciencia de que estamos llamados a salir de nues- tra tierra, es decir, a salir de nos- otros mismos y dar testimonio de la fe ante los demás, con la sencillez que tuvo él, estando con la gente con los instrumentos de hoy, con la forma de hablar de hoy. LLAA RREELLIIQQUUIIAA DDEELL PPAADDRREE AANNCCHHIIEETTAA Marcos Abel Afonso, era el Hermano Mayor de la Hermandad de los Caballeros del Padre Anchieta en el año 1990. Año que se le quedará gra- bado en la memoria para toda su vida porque el 30 de abril de 1990, se celebró un hermanamiento entre Sao Pau y La Laguna donde se le entregó una reli- quia del Padre Anchieta. "La recibí de manos del Padre Moutinho, Vice-Postulador de la causa de bea- tificación de José Anchieta, por aquel entonces", recuerda Afonso. "Aquel viaje fue muy importante para los que tenemos devoción a este recién proclamado santo. Recuerdo con mucho cariño la misa en el patio del colegio donde fuimos acogi- dos y a los Sabandeños cantan- do en la celebración. También tuvimos oportunidad de visitar el museo del Padre Anchieta y con- templar otras reliquias como por ejemplo, una capa perteneciente a San José de Anchieta". La reliquia que fue donada para permanecer en la Catedral de La Laguna es una pequeña astilla de un hueso del Padre Anchieta. "Otro día muy significativo fue cuando el Alcalde de La Laguna la entregó oficial- mente a la ciudad, el día 9 de junio de 1990, en la fes- tividad del Padre Anchieta". Afonso indica que, aun- que para muchos es desconocida, la reliquia perma- nece en la Catedral y todos los años se da a besar en el día del Padre Anchieta.
  • 12. IIGGLLEESSIIAA NNIIVVAARRIIEENNSSEE 12 EL PADRE ANCHIETA SANTO POR JOSÉ GONZÁLEZ LUIS * Con alegría y gozo grandes acoge La Laguna, su ciu- dad natal, y toda Canarias la declaración de Anchieta como santo lo que significa la extensión de su culto a toda la iglesia univer- sal. Al tiempo que agradecemos al papa Francisco el gesto de incluirlo en la asamblea de los bienaventu- rados, celebramos la culminación del largo y azaroso proceso de canonización. Apenas acaecida la muerte de Anchieta, el 9 de junio de 1597, en la aldea india de Reritiba, hoy ciudad de Anchieta, en el esta- do brasileño de Espírito Santo, comenzó el proceso para llevarlo a los altares. En las exequias que entonces presidió el obispo de Río de Janeiro lo proclamó “Apóstol del Brasil”. Un primer paso, en el cami- no hacia los altares, tuvo lugar en 1736 cuando el papa Clemente XII le otorgó el título de “Venerable”, lo cual comportaba el reconocimiento de que Anchieta practicó en grado heroico las virtudes cristianas tanto teologales como cardinales durante su intensa vida apostólica de 44 años entre los indígenas y colonos del Brasil. Pasaron luego muchísimos años, y tras rigurosa investigación, en 1980 Juan Pablo II lo proclamó “Beato”. Esta declaración oficial significaba el reconocimiento de sus virtudes y méritos excepciona- les como glorificado y, a partir de ahí, podía tributársele culto público en algunas parcelas del pueblo cristiano, sobre todo en aquellos lugares donde nuestro beato des- plegó su influjo bienhechor y dejó su huella paradigmática. Al final de esta última parte del proceso, el vicepostulador de la causa el padre Murillo Moutinho se refería a las dificultades, aplazamientos y dilaciones que se produjeron en todo el proceso: “Es fácil para Dios hacer un santo, difícil es a la Iglesia declararlo”. Para solicitar el nombramiento de venerable y beato las autoridades canarias unieron sus voces, en ambas oca- siones, a las brasileñas, lo mismo que lo han hecho en esta ocasión. Ahora todo ha sido más rápido. No olvidemos que Anchieta ya era Beato, pues el Santo Padre sola- mente debía firmar el documento que preparó la postulación general y aprobó la congregación de la causa de los santos, aplicando la canonización equivalente, cuyos requisitos cumplía perfectamente Anchieta: primero, porque desde siempre se le dio culto; segundo, porque también sin interrupción hubo testimonios fehacientes que refrendaban su santidad heroica o su deseo de martirio; y tercero por- que siempre le acompañó la fama constante de signos y prodigios o rumor de milagros recogidos en los distintos procesos. La presencia de Anchieta en el Brasil es carismática, viva y perma- nente, su figura se dibuja con fuer- za en el imaginario brasileño constituyendo su ángel tutelar y patrimonio nacional, pues desde el norte al sur del país, Anchieta es el santo del Brasil. A los veinte años como si fuera un experimentado
  • 13. 13 IIGGLLEESSIIAA NNIIVVAARRIIEENNSSEE misionero escribió una carta a sus hermanos religiosos de donde venía: “No basta cualquier fervor al salir de Coimbra, sino que es nece- sario traer alforjas llenas de virtu- des adquiridas, porque de verdad los trabajos que la Compañía tiene en esta tierra son grandes y acon- tece andar un hermano entre los indios, seis o siete meses en medio de la maldad y sus ministros, y sin tener a otro con quien conversar sino con ellos; de donde conviene ser santo para ser hermano de la Compañía de Jesús…”. Los mismos compañeros jesui- tas lo admiraban y escribían de él, como por ejemplo el P. Fernando Cardim, visitador y provincial, que llegó a Brasil en 1583: “Es este Padre (Anchieta) un santo de gran ejemplo y oración, lleno de toda perfección, despreciador de sí mismo y del mundo, una columna grande en esta provincia, ha crea- do una gran cristiandad y su gran ejemplo perdura”. Todas las dimensiones, aspec- tos o títulos que podemos descu- brir en Anchieta: maestro, cate- quista en las selvas, pedagogo, poeta, músico, lingüista, etnógrafo, experto en medicina natural, funda- dor de ciudades, escritor, pacifica- dor, etc. todo ello se resume en ser misionero y evangelizador de primera hora. Era de esperar que ante la urgencia de una nueva evangeliza- ción cuyo objetivo es ofrecer nue- vos modos y expresiones de la buena noticia al hombre contempo- ráneo, la iglesia nos proponga el espíritu de Anchieta para nuestra sociedad y como ejemplo singular a la juventud de hoy, pues por ello Anchieta es mencionado por el papa emérito Benedicto XVI en la exhortación apostólica que convo- caba a la juventud a reunirse en Río de Janeiro en 2013 y fue cari- ñosamente citado por nuestro papa Francisco en el transcurso las mis- mas jornadas mundiales de la juventud. * Comisión diocesana para la celebra- ción de Anchieta Santo LLAA IIGGLLEESSIIAA YY EELL PPRROOPPIIOO BBRRAASSIILL DDEEBBEENN MMUUCCHHOO AA AANNCCHHIIEETTAA El Arzobispo de San Pablo, Cardenal Mons. Odilo Pedro Scherer expresó días antes de la canonización del Padre Anchieta que "algunas regiones y ciudades de Brasil fueron espe- cialmente marcadas por su acción misionera, como Salvador, San Pablo, Santos y todo el litoral pau- lista, Río de Janeiro, Victoria y todo el estado de Espíritu Santo, Porto Seguro y el sur de Bahía...". Según el Cardenal, "podemos afirmar, sin miedo de errar, que la Iglesia y el propio Brasil deben mucho a Anchieta: además de ani- mador de misiones ya existentes, fue fundador de muchas iniciativas misioneras, educativas y de cari- dad social". "Él fue un hombre de Dios, que, a pesar de su salud frágil, desem- peñó una actividad dinámica y efi- caz, recorriendo distancias enor- mes para asistir a un enfermo o para visitar comunidades y misio- nes. Entre los indios en el litoral paulista, él era conocido como ‘el padre que vuela', por causa de la agilidad con que se desplazaba y se hacía presente en lugares dife- rentes en poco tiempo". Mons. Odilo reveló que, en el corazón del Beato Anchieta, exis- tía el deseo de llevar la luz del Evangelio a todos, "consciente de que ese es el camino bueno para cada hombre". El Arzobispo cree que "la santi- dad de vida consiste en la comu- nión y en la sintonía con Dios y, como consecuencia, la vida digna de este mundo y en el amor, a ejemplo de Cristo", pues "San" José de Anchieta vivió así.
  • 14. IIGGLLEESSIIAA NNIIVVAARRIIEENNSSEE 14 LA COLONIA CANARIA DE BRASIL ESTÁ DE ENHORABUENA POR CARLOS ROJAS * Aglutinados en los Centros Canarios de Brasil, desde que esta asociación fue fundada por un puñado de isleños en el año 1990, la figura de José de Anchieta ha sido referente indiscutible y puente entre los canarios que aquí residimos, y aquellos que infeliz- mente ya no están, y esta megaló- polis fundada por el jesuita canoni- zado en Roma. Para nosotros, el hecho de que uno de los padres fundadores de Brasil sea canario, fue siempre motivo de orgullo e hilo conductor entre las dos orillas atlánticas. Y desde que los Centros Canarios operan, siempre consagramos nuestras tareas en divulgar al pue- blo brasileño que el jesuita, ejem- plo de Fe, virtud, inteligencia y pun- donor, nació en las Islas Canarias, y que es un modelo para todos. De hecho, los estatutos de los Centros vinculan su existencia al fundador de Sao Paulo, al ahora Santo y desde su fundación siempre hemos colaborado con su causa. Por lo tanto, y no con poco esfuerzo, las familias canarias en Brasil, incluidos los 150 miembros de la sede de los Centros en Sao Paulo, nunca escatimamos iniciati- vas que ligasen ese puente con Canarias. Tanto por medio de la presencia en eventos y actos insti- tucionales y eclesiásticos, como la puesta en marcha de obras que enalteciesen la figura y obra de José de Anchieta, uno de los prime- ros isleños de origen europeo que nacieron en las Islas, y uno, si no el primero, que falleció en tierras bra- sileñas, dejando un enorme legado que nosotros en Brasil siempre queremos destacar y hacer perdu- rar y prevalecer. Así lo atestiguan la participación en eventos y obras de marcado relieve en varios lugares de Brasil donde el paso de José de Anchieta dejó más huella. Así, el llamado “Patio do Colegio” lugar donde se celebró la primera misa fundacional de Sao Paulo". Contribuimos en la construcción de La “Plaza Islas Canarias” inaugurada para conme- morar la llegada del Jesuita a Brasil en 1553, y en su capilla contribui- mos en la realización de un Oratorio que alberga una reliquia del Santo y el manto que usó en su llegada a Brasil. En ese mismo lugar se encuentra una imagen de Nuestra Señora de Candelaria traí- da a Brasil por la comunidad cana- ria aquí residente. En ciudad de Itanhaem, lugar emblemático en la costa del Estado de Sao Paulo en la obra del evan- gelizador, fomentamos y ayudamos en la construcción de una pasarela sobre las rocas para facilitar el acceso a una roca conocida como "La cama de Anchieta", lugar donde según cuentan las crónicas, des- cansaba y meditaba el jesuita. Actualmente la pasarela es el prin- cipal punto turístico de la ciudad. Recientemente , en noviembre de 2013, inauguramos la llamada “Plaza de Anchieta” en la sede de los Centros, donde se alza un cua- dro del beato de 2x1 metros y que preside la plaza. Para este acto Actuación de Benito Cabrera y Tomás Fariña en la inauguración de la Plaza de Anchieta
  • 15. contamos con la presencia del Cónsul General en Sao Paulo, Ricardo Martínez Vázquez y del Consejero de Acción Exterior, Cándido Padrón Padrón. Hemos organizado palestras. Una de ellas fue" como era la Laguna en la época de Anchieta" y contamos con la participación especial del gran músico, Benito Cabrera, que deleitó a la colonia con su timple. En años anteriores, otros artis- tas y personalidades rindieron tri- buto, acompañando a la colonia, a la figura de José de Anchieta, tal es el caso de importantes figuras de la cultura canaria como Los Sabandeños, Olga Ramos, el trío Acaymo y el propio Benito Cabrera. Asimismo, nos visitaron diversas responsabilidades públicas como Adán Martín (DEP), Ana Oramas, Elfidio Alonso, Ricardo Melchior, Francisco Aznar o Efraín Medina. Durante los últimos años no hemos ahorrado esfuerzos para ayudar al Vice-Postulador de la causa de Anchieta para su canoni- zación, nuestro querido Padre César Augusto dos Santos. Y siempre contamos con la par- ticipación anónima de muchas ora- ciones de nuestros paisanos para que un día ello fuese posible y ese día ya llegó. Lo que nos inunda de felicidad y orgullo. En Sao Paulo se organizó una procesión que partió desde el Patio del Colegio hasta la Catedral para conmemorar la canonización. Como no podía ser de otra manera, en la misma hubo una comitiva de isleños y descendientes acompa- ñando los honores del segundo Santo nacido en las Islas Canarias. Inauguración de la Plaza Anchieta Pasarela de Anchieta * Secretario de comunicación de los Centros Canarios de Brasil LLOOGGOO OOFFIICCIIAALL DDEE LLAA CCAANNOONNIIZZAACCIIÓÓNN DDEE AANNCCHHIIEETTAA Les facilitamos el logo oficial de la canonización de San José de Anchieta, así como la imagen que será usada en el libreto para la misa de acción de gracias del segundo santo de nuestras islas, en el que se recoge el conocido momento en el que Anchieta, cuando estaba componiendo el poema a la Virgen, al no tener papel los iba escribiendo en la arena de la playa para memorizarlos. 15 IIGGLLEESSIIAA NNIIVVAARRIIEENNSSEE
  • 16. 16 IIGGLLEESSIIAA NNIIVVAARRIIEENNSSEE VISITA AD LIMINA APOSTOLORUM Bernardo Álvarez acompañado del vicario general, Domingo Navarro, se presentó al obispo de Roma señalando que venía de la “cuna del Padre Ancheta” a lo que el Papa Francisco le respondió que lo iba a canonizar el dos de abril. Los obispos del sur de España, entre los que se encontraba el de la Diócesis Nivariense, Bernardo Álvarez, des- arrollaron su visita ad limina Apostolorum, es decir a las tumbas de los Apóstoles Pedro y Pablo, del 3 al 8 de marzo. El Pontífice recor- dó a los prelados españoles que el Espíritu Santo sigue obrando gene- rosamente en la actualidad y los animó a no escatimar esfuerzos para abrir nuevos caminos al Evangelio, que lleguen al corazón de todos, para que descubran a Cristo como amigo y hermano, con especial atención a los desafíos de la pastoral familiar y vocacional, subrayando el amor y el servicio a los pobres. En este primer encuentro el Santo Padre Francisco les entregó el texto del dis- curso que había prepa- rado y después les impartió su bendición apostólica. Por otro lado, el 8 de marzo los obispos disfru- taron de una audiencia más personalizada con el Papa en la que se interesó por la vida de las diócesis, sus problemas y los retos que tienen planteados. Bernardo Álvarez acompañado del vicario general, Domingo Navarro, se presentó al obispo de Roma señalando que venía de la “cuna del Padre Ancheta” a lo que el Papa Francisco le respondió que lo iba a canonizar el 2 de abril (aunque finalmente fue un día después). En el coloquio de más de una hora que mantuvo el Santo Padre con los obispos del sur de España, pudo explicar que el Padre Anchieta se iba a canonizar por decreto juntamente con dos perso- nas, dos beatos nacidos en Francia, pero muy vinculadas a la evangelización de Canadá, a saber: Una mística misionera, María de la Encarnación (Guyart) y un obispo, Francisco de Montmorency-Laval. Los tres junto con el Hermano Pedro y la joven Catalina Tekakwitha fueron beatifi- cados en 1980 por Juan Pablo II. En este sentido el Papa les explicó que estos tres nuevos santos se presentaban como paradigmas, modelos de la evan- gelización de América, tanto del norte como del sur. El encuentro con el Papa Francisco fue muy emotivo, fraterno y cordial- indicó Álvarez. El Obispo de Roma insistió mucho y reiterada- mente en la cuestión de “la acogida, la escucha de las personas, la cer- canía a la gente, así como en la necesidad de salir al encuentro de ellas”, comentó el prelado. En relación a los temas que fue- ron surgiendo en el coloquio los mismos se referían a los jóvenes, el paro juvenil, la familia ante el próximo Sínodo que abordará esta cuestión, los seminarios y las voca- ciones, la crisis económica, la emi- gración, la pobreza, etc. Al finalizar el encuentro el Santo Padre entregó un sencillo obsequio a cada participante.
  • 17. IIGGLLEESSIIAA NNIIVVAARRIIEENNSSEE 17 “NOSQUEDAMOSABSORTOSCUANDOELPAPAFRANCISCONOS COMUNICÓQUEENABRILELPADREANCHIETASERÍACANONIZADO” ETREVISTA A CRISTÓBAL RODRÍGUEZ Dos sacerdotes de la dióce- sis Nivariense, los herma- nos gemelos Cristóbal y Diego Rodríguez, y uno de la Diócesis Canariense, Higinio Sánchez, vivie- ron en primera persona la comuni- cación de la noticia de la canoniza- ción del beato lagunero José de Anchieta. Estos sacerdotes cana- rios, que se encontraban en Roma por diversas razones, tuvieron la oportunidad de asistir a la Eucaristía presidida por el Santo Padre en Santa Marta, la mañana del viernes 28 de febrero. Según comenta Cristóbal “es costumbre del Papa Francisco, una vez acabada la misa, saludar a los asistentes. Cuando nos llegó el turno a mi hermano y a mí, nos pre- sentamos y al decir que éramos de Tenerife, salió el tema de José de Anchieta”. Cristóbal señaló que, en ese momento, su hermano Diego, sin pensárselo dos veces, le preguntó directamente al Santo Padre si se tenía yafechaparalacanoni- zación del Padre Anchieta. Se queda- ron estupefactos cuando el Papa Francisco les comuni- có que el 2 de abril, el beato lagunero sería canonizado (aun- que finalmente fue el día 3). “Nos quedamos tan absortos que no pensamos en ese momento hacer más preguntas” –indicó Cristóbal. “La verdad es que la ale- gría se apoderó de nosotros y lo que hicimos fue darle las gracias al Papa por la noticia y por mostrarse tan cercanos a nosotros”. Según comenta este joven sacerdote, lo primero que hicieron él y su herma- no tras conocer la noticia, fue lla- mar a monseñor, Bernardo Álvarez. “Inmediatamente, llamamos a nuestro Obispo. No todos los días le podemos dar noticias como éstas. Lo notamos muy emociona- do y alegre. Sin duda, todos los dio- cesanos tenemos motivos para estar orgullosos y felices”. BBRREEVVEE BBIIOOGGRRAAFFÍÍAA DDEELL PPAADDRREE AANNCCHHIIEETTAA José de Anchieta nació el 19 de marzo de 1534 en San Cristóbal de Laguna. A los 14 años ingresó al Colegio de Artes, anexo a la Universidad en Coimbra, destacando como uno de los mejo- res alumnos y como un gran poeta. Componía versos latinos con extrema facilidad y era llamado el "Canario de Coimbra". El 1 de mayo de 1551 ingresó a la Compañía de Jesús y comenzó sus estudios de Filosofia. Debido a un enfermedad en 1553 partió de Tejo (Lisboa) a Brasil, donde inició su primera labor de catequesis con los indios tupis. En la festividad de San Pablo de 1555 inauguró el colegio que hizo construir. Fue ori- gen de la actual ciudad de Sâo Paulo. En 1565 fue enviado a São Vicente de Rio de Janeiro, donde colaboró en la construcción de un colegio y del primer hospital de la ciudad llamado la Casa de la Misericordia. Este mismo año fue ordenado sacerdote. Luego regresó a São Vicente, donde por espacio de seis años colaboró en el colegio además de reali- zar un importante trabajo apostólico y literario. Entre 1577 y 1587 fue designado superior de los jesuitas en Brasil, incentivando aún más el trabajo en las escue- las y la catequesis con los niños. Falleció el 9 de junio de 1597, a la edad de 63 años. El 10 de agosto de 1736 el Papa Clemente XII declaró al Padre Anchieta como Venerable. Juan Pablo II lo beatificó el 22 de junio de 1980.
  • 18. DE PARROQUIA EN PARROQUIA Un solar y una cafetería. Un comienzo.- Me sentaba a tomar un café en una terraza junto al solar de la futura iglesia. Era el único sitio donde me podía encontrar con los anónimos «feligreses». Además entraba en el supermercado para hacer la compra o iba a la farmacia para dejarme ver. Pero a nadie parecía interesarle un curita en la ciudad moderna. Un día el camare- ro al servirme el café me dice: «Padre, ¿dónde tiene usted su igle- sia?». Lo decía empujado por los clientes de otra mesa que al fin se habían dado cuenta de que un cura vivía en la zona. Señalando el solar, lleno de basuras y restos de hogueras de San Juan, le respondí: «Ahí tenemos nuestra iglesia». Todo había comenzado meses antes cuando el obispo don Felipe Fernández me había pedido que aceptara trasla- darme a Santa Cruz de Tenerife con el encargo de construir un tem- plo parroquial en R e s i d e n c i a l Anaga. Era la mañana del 9 de Junio de 1998, fiesta del Beato José de Anchieta. En los meses siguientes le hablaba al obispo de la necesidad de un pequeño local en la zona para poder ir congregan- do a la gente. Don Felipe, anchieta- no hasta la médula, siempre me respondía lo mismo: «El padre Anchieta fue al Brasil sin local ni nada». A la tercera vez, medio enfadado, me dije para mí mismo: «¡Pues la iglesia que la haga el Padre Anchieta!» A partir de enton- ces encomendé todo el asunto de la nueva parroquia al Beato. José de Anchieta asume la nueva evangelización.- En la zona casi nadie parecía tener inte- rés en una parroquia. Lo que triste- mente llaman «servicios religiosos» estaban resueltos en las diversas parroquias de la ciudad. Yo me paseaba por la zona buscando quien me respondiera un «buenos días» para entablar conversación. No veía forma de arrancar. El Beato solucionó el asunto a su manera canario-brasileña. Una mañana me llama por teléfono una vecina que tiene bufete de aboga- do y me dice que está allí un señor de la Caja Rural (hoy Cajasiete) con una propuesta para la iglesia. La propuesta era hacer garajes debajo del solar y con su venta construir el templo. En buen lío me metió el bueno de José de Anchieta. En pocos meses me vi de promotor inmobiliario, ven- diendo garajes, negociando intere- ses, con una inversión —tras la pre- ceptiva autorización de la Santa Sede— de 300 millones de pesetas. Todo ello entre bautismo y misa. ¡Para salir corriendo! Pero también fueron apareciendo poco a poco las personas que no me dejaron solo en semejante empresa, el primer núcleo de la comunidad. Cuando el Obispo fue a firmar el decreto de cre- ación de la parroquia me preguntó cuál sería su titular: «No puede ser otro —le respondí— que el Beato José de Anchieta. Él ya ha tomado posesión desde el principio». Cristo en la periferia existen- cial del hombre moderno.- Desde 2003 la parroquia de Residencial Anaga es una vida. Están ya cons- truidos 1500 m2 del complejo parroquial que incluye salas, des- pachos, salón de actos para 300 personas —que de momento hace de templo—, biblioteca y vivienda parroquial. Deseosos de terminar el templo en la parte superior. En la Misa dominical participan centena- res de personas que con frecuen- cia quedan en los pasillos del cen- tro. La Parroquia ofrece catequesis infantil y juvenil, con fluida asisten- cia de decenas de muchachos. Los chicos también se reúnen para estudiar silenciosamente juntos. Los adultos se encuentran sema- nalmente en diferentes grupos de formación de la fe, entre otros la Escuela de Comunidad de Comunión y Liberación o Vida Ascendente. Incluso se proyectan películas algunas veces al mes. IIGGLLEESSIIAA NNIIVVAARRIIEENNSSEE 18 SAN JOSÉ DE ANCHIETA
  • 19. 19 IIGGLLEESSIIAA NNIIVVAARRIIEENNSSEE También tienen cabida iniciativas civiles como el programa del Cabildo Insular Ansina para la atención a los mayores, la Asociación de vecinos, o las reuniones de los vecinos de los diferentes edificios de la zona. Todos están como en casa propia. Lo más conmovedor son las centenares de familias que afecta- das por la crisis han encontrado su casa en esta parroquia; son ayuda- dos con la comida mensualmente, o se les soluciona el problema de medicamentos, ropa, cortes de agua y luz, gestiones administrati- vas, hacer un currículum, buscar trabajo; ducharse, afeitarse, cam- biarse de ropa, a veces un lugar para dormir… Es la incitativa de un grupo de laicos de la parroquia que formaron el Banco de Solidaridad, una experiencia de fe en las «peri- ferias del ser humano», donde las personas son acompañadas en su necesidad, se les visita en las casas o vienen a la parroquia donde pueden sentir una mano amiga. Toda la parroquia colabora en este gesto de verdadera cari- dad, cada cual como puede o se siente llamado. Es la mano de Cristo extendida bajo la intercesión y el ejemplo del próximo San José de Anchieta. * Joaquín Herba Meizoso JOSÉ DE ANCHIETA Y LOS JESUITAS DE CANARIAS Con motivo de la canonización del P. José de Anchieta, los jesuitas de Canarias hicieron un balance agradecido del proyecto desarrollado en más de cuatro siglos de presencia en nuestras islas. En la actualidad, seis jesuitas canarios viven y trabajan en América Latina. Paraguay, Brasil y Ecuador son sus actuales destinos, donde se dedican a la educación, la espiritualidad y el acompañamiento de los pueblos indígenas. En nuestras islas, los jesuitas tratamos de acompañar a quienes se comprometen con el servicio de la fe y la promoción de la justicia. Colaboramos con muchas otras personas e instituciones en la edu- cación, el diálogo entre la fe y la cul- tura, la promoción de una sociedad más justa y la espiritualidad. Nos sentimos agradecidos por la labor realizada por el Colegio San Ignacio de Loyola y por Radio ECCA (institución en alianza con el Gobierno de Canarias), obras que heredan una tradición de presencia educativa que se remonta cuatro siglos, con presencias en muchas ciudades canarias. Subrayamos hoy la importancia del diálogo entre la Fe y la Justicia, entre la Fe y la Cultura y apoyamos a instituciones como Intermón o Entreculturas, con las que nos sentimos institucional- mente comprometidos. Desde el Centro Fe-Cultura Loyola, o desde las Casas de Espiritualidad de Los Lagares (Tafira) y Manresa (La Caridad, Tacoronte), acompañamos a quienes buscan un sentido más allá del materialismo cul- tural tantas veces dominante. 9 de junio Además de sumarnos a los múl- tiples actos de celebración que se reparten a lo largo de estos días por diferentes lugares, principal- mente en la ciudad de San Cristóbal de La Laguna y de una programación radiofónica especial de Radio ECCA, el próximo 9 de junio, fiesta ya del para entonces San José de Anchieta, la Compañía de Jesús en Canarias culminará tres días de celebraciones religio- sas en la Iglesia de San Francisco de Borja, en Las Palmas de Gran Canaria, encomendada actualmen- te a los jesuitas. En ella invitaremos a agradecer a Dios el ejemplo de San José de Anchieta y de tantas presencias que nos invitan a la lucha esperan- zada por los más desfavorecidos, también ahora, en estos tiempos que nos toca vivir.