La pedagogía activa promueve la interacción del estudiante con su entorno social, fomentando su reflexión y desarrollo integral mediante la autodeterminación y un aprendizaje basado en la actividad. Se centra en el niño como un ser social y busca desarrollar su espíritu indagador, considerando principios como la integralidad, participación y lúdica para potenciar su aprendizaje. Esta metodología educativa es fundamental para que los niños construyan herramientas conceptuales y morales a través de experiencias significativas y adecuadas a sus intereses.