La expansión europea en los siglos XV y XVI estuvo impulsada por factores políticos, económicos, técnicos y de mentalidad. Países como Portugal y España financiaron exploraciones que buscaban nuevas rutas comerciales, expandir sus dominios y propagar el cristianismo. Esto llevó al descubrimiento de América y otras partes del mundo, generando grandes consecuencias socioculturales, políticas y económicas que aumentaron el poder y la riqueza de Europa.