La unidad en la iglesia primitiva se logró a través de la oración, el arrepentimiento y el amor mutuo. Los discípulos compartían todo en común y se dedicaban a la enseñanza de los apóstoles. El principio básico para la unidad era el amor a Dios y al prójimo. La fidelidad a Dios a través de la dedicación constante a Su Palabra también era importante para mantener la unidad.