Calderón sigue las ideas de Lope de Vega sobre la polimetría en La vida es sueño. Usa romances para el diálogo, redondillas para momentos amorosos y de Segismundo despertando, décimas para los monólogos de Segismundo, silvas para discursos conceptistas, y quintillas y octavas para diálogos entre personajes y momentos épicos respectivamente.