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La posada del silencio
El texto de hoy
Despierta tu que duermes y te iluminará Cristo
La tierra entera espera cada día el amanecer, cada día la creación aguarda esa primera luz que es para este
cosmos un inmenso júbilo.
La tierra nunca se acostumbra al amanecer. La creación lo espera como algo nuevo, imprevisible que le
puede llenar por sorpresa.
¡Despierta tu que duermes! En el silencio puede haber como un amanecer, una luz se nos puede hacer
presente.
Este sueño es el letargo en que nos hunde la maldad, el egoísmo, el desorden, la ambición...; cuando todo
esto va cesando amanece la luz en nuestro corazón y se va haciendo presente un júbilo, se va haciendo
presente una paz. El silencio se nos vuelve luz, como un amanecer.
Que todo vaya cesando en el silencio, que todo se vaya consumiendo, quemando, en este amor que es el
silencio y será esta hora como una hora de amanecer para ti.
“Despierta tu que duermes y te iluminará Cristo”.
Dejad que el silencio se extienda a todo el cuerpo, que se propague por todo lo que somos. El silencio
puede ser vida de nuestro cuerpo. No tengáis miedo a dar silencio a vuestros puntos de vista, a vuestras
opiniones, a lo que normalmente pensamos. Nunca debemos detenernos aunque sean hermosos
pensamientos, es señal de nuestro egoísmo que busca siempre complacerse.
No tengáis miedo a dejar vuestros sentimientos, ellos van y vienen, vienen y os dejan, dejadles que se
vayan; es vuestra superficialidad.
Vivid el silencio con esta confianza. El silencio así es desapego. Pero recuerda que en el silencio te
vuelves tu mismo, eres verdaderamente tu mismo. En el silencio por eso vives en comunión con todos y
con todas las cosas porque no buscas otra cosa que ese ser íntimo; a veces, son las cosas las que nos aíslan
y distancian, a veces son las opiniones las que nos enfrentan con los demás. Cuando todo esto se sosiega y
calma tu corazón vives en armonía con el resto de los seres humanos y de la creación. En el silencio te
vuelves uno con todas las cosas.
Los dominicos y la Iglesia entera celebran hoy
Beato Domingo Spadafora (1450-1521)
Presbítero Dominico, nacido en Randazzo, despreciando cualquier humana
grandeza, decidió honrar y servir al Señor de los Señores entrando en la Orden
Dominicana.
Los habitantes de Monte Crevignone, en el estado de Urbino, decidieron
edificar una Iglesia para dar cobijo a una imagen de la Santísima Virgen, por la
que tenían una gran devoción, pensando que la regentaran unos religiosos que
se dedicasen a la cura espiritual de la población circundante.
Para ello se dirigieron al Maestro General de los Dominicos, para conseguir
que se iniciaran las obras, siendo elegido Domingo para dirigir la nueva
fundación.
Domingo trabajó diligentemente como guía hasta su muerte, dedicado a la
predicación, siendo considerado como un santo y como tal es venerado desde
su muerte, ne 1521.
El Papa Benedicto XV confirmó su culto en 1912.
Abierto el plazo de inscripción para los cursos de
formación y postgrado en la Escuela de Teología
de San Esteban
La Escuela de Teología “San Esteban” ha abierto el plazo de inscripción para los cursos de formación y
postgrado que se impartirán a lo largo del curso académico 2013-2014. La Escuela de Teología viene
ofreciendo desde 1977 su servicio doctrinal a cuantos se interesan por una formación seria o buscan un
mayor compromiso de su fe. Los cursos pueden realizarse también por asignaturas sueltas. Los alumnos
pueden ser oficiales u oyentes. Las clases comenzarán el próximo 2 de octubre, los martes y miércoles de
19.30 a 21.20 horas.
Este año se impartirá el tercer curso de formación de la Escuela que contempla las siguientes asignaturas:
Sacramentos de iniciación e Historia del Cristianismo (II), a cargo del prof. Gregorio Celada;
Penitencia, Unción, Matrimonio y Orden Sacerdotal, por el prof. Miguel Á. del Río; El Pueblo de Dios,
por el prof. Manuel Á. Martínez; Pensamiento paulino, por el prof. Juan Huarte y Ética social y
cristiana, por el prof. Ángel Romo.
Respecto al curso de postgrado contempla las asignaturas: La política actual desde la teología; Historia
de la Espiritualidad bíblica; Teología de la creación, Teología y ecología; Bioética y Apocalipsis, que
serán impartidas por el profesorado: Juan Manuel Almarza, Julián de Cos, Juan José de León, Ángel
Romo y Rafael González.
En la programación para el nuevo curso académico se encuentra también un curso breve de 10 horas de
duración que se celebrará los días 24-28 de febrero de 2014 a cargo del profesor Jesús Espeja, y lleva por
título: “Aproximación a la teología de la liberación”.
Información: 923 261 979
Escuela de Teología "San Esteban"
Facultad de Teología de San Esteban. Plaza
Concilio de Trento s/n. Salamanca
La Escuela de Teología «San Esteban», ante esa
apremiante necesidad, viene ofreciendo desde el
curso 1977-1978 su servicio doctrinal a cuantos se
interesan por una formación seria o buscan un mayor
compromiso de su fe. Sus objetivos, que mediante el
estudio sistemático y con la metodología apropiada
aúnan ambas finalidades, procuran la constitución de
una verdadera comunidad educadora, en la que todos, formadores y alumnos, asuman su vocación
profética en el mundo y respondan a ella.
La Escuela ofrece, además, capacitación oficial reconocida por el episcopado español, para acceder a la
enseñanza de la religión en Educación Infantil y Primaria.
Consta de cuatro cursos, de los cuales se impartirán este año los siguientes:
Curso I
• Conocer la Biblia............................ 15 lecciones
Prof. Eliseo Rodríguez Gutiérrez
• Pentateuco y Libros Históricos ... 15
Prof. Eliseo Rodríguez Gutiérrez
• Libros proféticos ............................ 16
Prof. Rafael González-Blanco
• Visión cristiana del hombre ......... 23
Prof. Emilio Bautista García Álvarez
• Historia del cristianismo (I)........... 14
Prof. Gregorio Celada Luengo
• ¿Qué es la Teología?..................... 10
Prof. Emilio Bautista García Álvarez
• Revelación y fe.................................. 23
Prof. Ricardo de Luis Carballada
• Bases de la ética cristiana ............ 24
Prof. Ángel Romo Fraile
• El hecho religioso.
Religiones no cristianas ................ 20
Prof. Juan José de León Lastra
Curso II
• Jesucristo......................................... 32 lecciones
Prof. Jesús Díaz Sariego
• El misterio de Dios ........................ 32
Prof. Ricardo de Luis Carballada
• Religión y pensamiento
contemporáneo .............................. 20
Prof. Juan José de León Lastra
• Ética de la persona ........................ 20
Prof. Ángel Romo Fraile
• El evangelio de Jesús..................... 32
Prof. Rafael González Blanco
• Escatología y esperanza cristiana 24
Prof. Ricardo de Luis Carballada
CURSO III
• Sacramentos de iniciación ....................20 lecciones
Prof. Gregorio Celada Luengo
• Penitencia, Unción, Matrimonio
y Orden sacerdotal ..............................20
Prof. Miguel Ángel del Río
• Historia del cristianismo (II) ....... 20
Prof. Gregorio Celada Luengo
• El Pueblo de Dios........................... 38
Prof. Manuel Ángel Martínez Juan
• Pensamiento paulino..................... 37
Prof. Juan Huarte Osácar
• Ética social cristiana ..................... 25
Prof. Ángel Romo Fraile
CURSO DE POSTGRADO
• La política actual desde la teología................. 20 lecciones
Prof. Juan Manuel Almarza Meñica
• Historia de la Espiritualidad bíblica................. 20
Prof. Julián De Cos Pérez de Camino
• Teología de la creación. Teología y ecología. 20
Prof. Juan José de León Lastra
• Bioética .................................................................. 20
Prof. Ángel Romo Fraile
• Apocalipsis ………………………..............……. 20
Prof. Rafael González Blanco
CURSOS ESPECIALES
Aproximación a la teología de la liberación.
Prof. Jesús Espeja Pardo, O.P.
Del 24 al 28 de febrero (Curso breve de 10 horas)
Descargar programa en PDF
CONVERSACIONES DE SAN
ESTEBAN.
DEL 5 DE NOVIEMBRE AL 11 DE FEBRERO
Inauguración del curso de la FESD
El acto tuvo lugar en Madrid en el
Colegio Santa María de Yermo el pasado
miércoles dos de octubre.
3 de octubre de 2013
Contó con la presencia de D. Emilio Díaz, Secretario General de Escuelas Católicas de Madrid,
de D. Javier Urra, quien disertó sobre El bello reto de educar en valores, sentimientos y
conocimientos, de miembros del Patronato de la FESD, de otros Equipos Directivos de los
Colegios de la Fesd en Madrid, de profesores, familias, miembros de la Familia Dominicana y otros
muchos amigos. El acto se cerró con una danza representada por el grupo de danza del colegio y un coctel
en los locales del colegio.
Recorriendo los objetivos educativo-pastorales que la FESD se ha ido planteando en los últimos años y
explicitando el objetivo que se ha concretado para los dos años que siguen, la Hna. Felicidad Bustillo
Franco, miembro del Patronato de la FESD, abrió el Acto de Inauguración de curso de la FESD, saludo a
los presentes, y declaró inaugurado el curso académico 2013-2014 de todos los centros de la Fundación
Educativa Santo Domingo.
Leer el discurso completo de Felicidad Bustillo
Descubriendo las rutas de Bernardo
Bernardo Cuesta fue una de esas
personas en las que palabras y hechos,
pensamiento y acción, estuvieron
indisolublemente unidos. No sólo fue un
guía intelectual, sino también un maestro
de vida, alguien que abrió caminos,
señaló a través de su pensamiento y su
acción, rutas por las que vale la pena
seguir caminando.
20 de septiembre de 2013
Éste es el hilo conductor de la publicación: descubrir las sendas de pensamiento y de acción que
él siguió de manera lúcida y coherente. Mostrar que su modo de entender la Iglesia -que siempre
consideró su hogar-, el mundo en el que vivió, la Orden a la que amó y mostrar también que su
modo de implicarse en ellas y de responder a los problemas y desafíos que dentro de ellas se plantean,
siguen siendo válidos y marcan rutas a seguir.
A partir de estos objetivos está estructurado el libro, que tiene tres partes: La primera parte, Semblanza,
recoge la excelente síntesis biográfica que Juan Huarte, amigo y compañero, publicó en la revista Ciencia
Tomista. Es muy completa y resume perfectamente la trayectoria vital de Bernardo.
La segunda parte, Pensamiento de Bernardo, es la más amplia y recoge algunos textos de Bernardo que
expresan su visión de la vida y de algunos problemas que le preocuparon mucho y a los que dedicó
estudio y reflexión. Tiene cinco capítulos o apartados: Rutas para entender, vivir y ser Iglesia; Rutas de
análisis y propuestas al mundo de hoy; Rutas para ser cristiano en un mundo globalizado y enfermo;
Rutas hacia la paz y en favor de la vida; Rutas que recogen y hacen vida la tradición dominicana.
La tercera parte, Testimonios, muestran que las sendas que el abrió y siguió dejaron huellas en quienes le
conocieron y animan a continuar por ellas o en la misma dirección. Estas voces o testimonios de quienes
vivieron con él en la Comunidad de Babilafuente, de las gentes de los pueblos donde ejerció durante más
de treinta años su actividad pastoral, de sus compañeros de fatigas en Acción Verapaz, de otros
profesores… son el mejor respaldo de su trayectoria vital.
- Más información y materiales en la web de Acción Verapaz
- Adquirir en libro en la Editorial San Esteban
DEL HAY AL DOY
Autor:
Colección: ALETHEIA
Esta obra de Carlos Díaz representa una
profundización en la filosofía personalista a
partir del diálogo con tres grandes autores de la
filosofía judía: Levinas, Buber y Rosenzweig. La
conclusión a la que se llega es que la vida
humana se muestra como un don, que
precisamente se realiza en la propia donación del
que recibe. El sentido de la vida humana es dar el
don recibido.
Precio: 12,00 €
Páginas: 164
Año: 2013
ISBN: 978-84-8260-291-2
Paro Minero Indefinido
Pronunciamiento del obispo dominico Mons. Francisco
GONZALEZ HERNANDEZ O.P.sobre la situación
actual que viven los mineros del Madre de Dios
PRONUNCIAMIENTO
EN VISTA DEL PARO MINERO INDEFINIDO anunciado para desde el 30 de setiembre del presente
año, la Iglesia católica por la voz de su Obispo y responsables de sus organismos relacionados con la
labor social, quieren hacer conocer su voz para que reine la paz con justicia en esta nuestra región de
Madre de Dios.
EN NOMBRE DE NUESTRA RELIGIÓN REAFIRMAMOS CLARAMENTE QUE:
1. Es imposible pensar suprimir la extracción minera aurífera de nuestra región.
2. Es imposible seguir extrayendo este mineral de la forma actual.
3. No se debe destruir las maquinarias de los mineros sino decomisarlas, si es que la ley lo exige.
4. El paro minero anunciado debe realizarse con dignidad y paz, exigiendo justicia sin espíritu de
venganza, respetando los derechos humanos de todos, tanto por parte de los manifestantes como
por parte de las Fuerzas del orden.
RETOMANDO ESTOS PUNTOS:
1. Los minerales son parte de la creación de Dios para el aprovechamiento humano. La actividad minera
genera empleos indispensables actualmente. Abandonar la pequeña minería para dar concesiones
solamente a grandes empresas, generalmente extranjeras, sería un grave error social que iría en contra de
la “Inclusión social”, prioridad del Gobierno actual.
2. Por la moral, la ética y el simple sentido común se debe conservar el medio ambiente. Los mineros del
oro, salvo en muy pequeños casos, no han hecho hasta ahora ningún esfuerzo libre y voluntario para
mitigar los efectos de esta actividad, desde más de quince años que se les viene invitando a hacerlo.
Sin esperar leyes de formalización ellos pueden ya desde ahora:
3. Como escribe el Padre Pable Zabala, párroco de Colorado, en carta abierta al Presidente de la
República: “Con bombas no gana el Perú, mejor es incautar para evitar pérdidas y disgustos y este
espectáculo tan poco ecológico y contaminante”.
Estos procedimientos violentos despiertan odio y deseos de venganza en los afectados que, en algunos
casos, ya estaban en camino de la legalidad.
Simplificando los procedimientos de formalización, el Gobierno debe ayudar a la minería y no
combatirla, asumiendo los errores y dejadez del pasado que han llevado a la situación actual.
4. Muchos pobladores no están de acuerdo en que, una vez más, durante las manifestaciones de protesta,
se les impide ganar el pan de cada día a causa de medidas violentas, de donde sea que vengan.
Lamentamos que, hasta ahora, el diálogo no ha producido los resultados esperados.
 Empadronar y proteger la vida y la salud de sus trabajadores.
 Mejorar las condiciones de vida de los campamentos.
 Recuperar los aceites quemados, los motores y enseres usados, los desechos sólidos y, sobre
todo, el mercurio aunque sea por medio de retortas.
 Quedarse en el “corredor minero”, no invadir lugares donde se desarrolla otra actividad
incompatible, respetar los lugares muy sensibles (aguajales, espejos de agua etc.) aunque se
presume que son ricos en mineral.
Estamos seguros que si los mineros empiezan a aplicar las medidas mencionadas arriba, ayudados por el
Gobierno con leyes aplicables, la formalización será rápidamente realizada.
Así todos ganaremos y creemos que se respetará la voluntad de Dios.
Mons. Francisco GONZALEZ HERNANDEZ O.P.
Obispo.
P. Xavier M. ARBEX DE MORSIER
Párroco.
Edith y Filiberto Voluntarios de DVI desde Guatemala
Edith y Filiberto después de un año de voluntariado en Coban, Guatemalareciben de
su Comunidad de Acogida una placa de reconocimiento por su extensa labor y
testimonio de vida durante un año etregado a su misión de los Hermanos Dominicos de
Guatemala a quienes también agradecemos su acogida a los voluntarios de DVI.
En su carta de despedida Filiberto se acuerda también de los demás voluntarios y nos
dice:
"Muchos éxitos en tan maravillosa plataforma de amor y servicio a Dios y a la
humanidad como lo es DVI. Por su gentil intermedio, Edith y yo fraternalmente
abrazamos a todos los voluntarios que bajo su liderago y sabiduría se encuentran en
misión en diferentes partes del mundo. Seguiremos orando para que Jesús y María los
acompañen y el Espíritu Santo les de luz y fortaleza."
Carta de despedida que nos envía Edith
El Santo Espíritu del Señor la reconforte y avive siempre en su corazón la llama de su
amor.
Estamos hoy a un día de dejar esta tierra de misión y no quiero partir sin decirle: gracias
infinitas por hacer de mí una mujer portadora del mensaje de Cristo en esta hermosa
tierra donde viven tantas personas llenas esperanzas y sedientas de la Palabra que es la
única que calma la sed de nuestras almas.
Ha sido y será en mis recuerdos una experiencia hermosa, enriquecedora y, por la gracia
de Dios, muy fructífera. Si al llegar a Guatemala me sentía bendecida, al terminar el
voluntariado acá me siento mil veces más bendecida y fortalecida por el Señor. En todo
momento me sentí por El y María protegida y acompañada por nuestro padre Santo
Domingo. Sabía que también contaba con sus oraciones.
Le cuento que cerramos con broche de oro al hacer ayer las Promesas Temporales junto
con Filiberto y dos compañeros más. Fue maravilloso desde todo punto de vista que la
Fraternidad San Vicente Ferrer de Cobán nos haya acogido. Mucho me ayudaron a
crecer y a experimentar la vida en comunidad. Le comparto una foto de la placa que nos
obsequiaron. Es un gesto que nos tiene muy contentos y agradecidos. Ella habla de la
calidad de estos bellos hermanos del grupo. La foto que le hago llegar es del día de las
Promesas y estamos con el diácono Fr, Fernando Vallejo quie nos organizó la
ceremonia.
Todo esto sobrepasó mis expectativas y me voy muy satisfecha por lo que pude hacer,
que fue con inmenso amor, pero sobre todo por la sabiduría indígena, sus gestos de
amabilidad, también los muchos saberes compartidos con los padres de la comunidad y
por esas caritas de felicidad y dicha de los niños y también adultos a quienes vine a
servir. Estos hermosos sentimientos acabaron de llenar mi equipaje de regreso.
Reinicio mis caminos al lado de mis hijos y nietos, pero ya con la compañía de
Domingo de Guzmán quien me ha enseñado que debo contemplar mucho y compartir
con los otros lo contemplado. Esa es una muy bonita tarea que me queda de mi paso por
Cobán.
Estoy muy agradecida con usted por haberme honrado en el Boletín de DVI de
Septiembre haciendo alusión a mis grupos de trabajo. Ese honor es para mis niños. Hoy
mismo pasaré a la casa del apostolado y les dejaré copia del Boletín para que ellos se
vean y sientan tanta alegría y orgullo como yo los sentí.
Mil y mil gracias. Que el Señor la siga bendiciendo y llenando de sabiduría.
Reciba saludos de Filiberto.
Un abrazo,
Edith.
(3 de octubre de 2013)
DSI Boletín Asamblea General 2013
Martes 01 de Octubre de 2013 13:32
LAS PRIMERAS EXPRESIONES DE LA FE
EN JESÚS
[Lección inaugural del curso 2013-14.
Facultad de Teología San Esteban]
Santiago Guijarro Oporto
U. Pontificia (Salamanca)
Hace diez años seguramente habría comenzado esta lección hablando de la fe
postpascual, porque entonces, y mucho más hace veinte o treinta años, los
estudios bíblicos estaban aún muy influidos por la llamada Escuela de la historia
de las formas, cuya figura más representativa fue, como todos ustedes saben,
Rudolf Bultmann.
Bultmann y la Escuela de la historia de las formas subrayaron mucho la “ruptura”
entre el período anterior a la pascua y el posterior. Pero hoy esta visión ha sido
radicalmente modificada gracias a la investigación histórica. Esta investigación nos
ha hecho caer en la cuenta, entre otras cosas, de que la fe en Jesús no tuvo un
inicio absoluto en la fe post-pascual, sino que ya antes de la resurrección hubo
ciertas manifestaciones de fe en él.
En los evangelios encontramos, en efecto, numerosas reacciones explícitas de
admiración que de alguna manera expresan ya esa actitud. Quienes lo escuchan
en la sinagoga de Cafarnaún se dan cuenta de que su enseñanza es diferente, con
autoridad, y se admiran de ello (Mc 1,21-28). Por eso, cuando Jesús expulsa el
demonio de aquel hombre, la gente se pregunta: ¿Quién es éste? Y cuando calma
la tempestad, los que van en la barca se cuestionan admirados: ¿Quién es éste
que hasta el viento y el mar le obedecen? Este tipo de preguntas encierran un
cierto reconocimiento; quienes las hacen han descubierto en esa persona alguien
diferente, extraordinario.
De hecho, cuando Jesús pregunta a sus discípulos acerca de lo que piensa la
gente sobre él, unos dicen que es Juan Bautista, otros que es Elías o alguno de los
profetas… (Mc 8,27-30). Elías era el único profeta que, al igual que el Patriarca
Henoc, había ascendido al cielo sin haber muerto, y en tiempos de Jesús se
esperaba que volviera para preparar el día del Señor.
En los evangelios hay también actitudes implícitas que revelan una “fe discipular”,
pues suponen un reconocimiento de la autoridad de Jesús. La más clara de todas
es la que podemos descubrir en el grupo de sus discípulos más cercanos que,
como resultado de la convivencia con él, de escuchar su enseñanza, de ver cómo
actúa con la gente, deciden dejarlo todo -familia, trabajo, todo aquello que les daba
identidad y seguridad- para seguirle; eso no se hace por una persona cualquiera.
El discipulado -uno de los rasgos más característicos de la actividad histórica de
Jesús- supone un reconocimiento de que era algo más que un profeta, alguien a
quien se podía seguir compartiendo su estilo de vida y su proyecto.
Por tanto, ya en los evangelios, críticamente examinados, encontramos estos
rasgos implícitos y explícitos acerca de lo que James Dunn ha llamado una fe
discipular[1]. Las primeras confesiones de fe, de las que voy a hablar más tarde,
tienen sus raíces en estas primeras manifestaciones de una adhesión personal, de
un reconocimiento, de una valoración especial, en la que también se implica la
propia vida; no se trata de algo puramente intelectual, sino de una relación que
lleva a un de cambio de vida.
1. LAS PRIMERAS EXPRESIONES DE LA FE PASCUAL
Ahora bien, la muerte de Jesús provocó una profunda crisis en el grupo de sus
seguidores y discípulos. También en los evangelios encontramos esta experiencia;
vemos que los discípulos vuelven a su casa y, de hecho, a Pedro lo encontramos
de nuevo en Galilea, dedicado a la pesca (Jn 21).
La muerte de Jesús puso en crisis la fe discipular. Aquellos discípulos que habían
puesto su confianza en Jesús experimentaron, al verlo crucificado, lo que los
psicólogos llaman disonancia cognitiva, es decir, aquello que ellos creían conocer
acerca de Jesús no encajaba con lo que estaban viendo, pues Jesús había muerto
como un malhechor, como un criminal condenado por la autoridad legítimamente
establecida. Esta disonancia solo se resolvió desde la certeza de que seguía vivo.
Desde esta certeza, aquellos primeros seguidores suyos explicaron su muerte de
diversas formas. Para unos había ascendido a los cielos –igual que otros
personajes del Antiguo Testamento– desde donde volvería para ejercer e implantar
el dominio de Dios. Para otros, Dios lo había resucitado de entre los muertos y
seguía presente entre sus discípulos. En los inicios de la fe pascual nos
encontramos así, como ha observado Raymond Brown con dos explicaciones de la
muerte de Jesús, que dieron lugar a dos cristologías: la cristología de la segunda
venida y, sobre todo, la cristología de la resurrección, que es la que más aparece
en los textos del Nuevo Testamento.[2]
La cristología de la segunda venida es una explicación muy judía que ha dejado
pocos rastros en los textos cristianos. Pensamos que es muy temprana y que se
desarrolló sobre todo en los ambientes palestinenses. Su expresión más
característica es la invocación ¡Maranatha! ¡Ven, Señor! (1Cor 16,22). Pero
aparece también en algunas fórmulas como esta que se ha conservado en uno de
los discursos de Pedro en el libro de los Hechos:
“Por tanto, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados.
Llegarán así tiempos de consuelo de parte del Señor y os enviará al Mesías que os
estaba destinado, a Jesús, a quien el cielo debe retener hasta que lleguen los
tiempos en que todo sea restaurado, como anunció Dios por boca de los santos
profetas en el pasado.” (Hch 3, 19-21).
En este texto la afirmación fundamental es que la muerte no ha sido la última
palabra; Dios ha reivindicado la causa de Jesús elevándole al cielo desde donde
regresará. En esta teología, el envío del Mesías es un acontecimiento futuro. En
ella se expresa la convicción de que Jesús había ascendido al cielo junto a Dios y
volvería para restaurarlo todo implantando el reinado mesiánico.
La cristología de la resurrección ha dejado un rastro mucho más visible en el
Nuevo Testamento, sobre todo en las confesiones de fe que Pablo cita en sus
cartas. Estos “credos primitivos” son los que voy a comentar con más detalle, pero
antes de hacerlo quisiera subrayar que entre la fe discipular y la fe pascual no hay
un “foso infranqueable”, sino un camino, una transición, una evolución, si se
quiere. Esto es muy importante para entender cómo se formula la primera fe
pascual, de la que hablaré enseguida.
Tanto la cristología de la segunda venida como la cristología de la resurrección, se
expresaron de diversas formas: en el contexto de la liturgia como fe cantada; en el
contexto de la instrucción como fe confesada; y en el contexto de la vida
comunitaria como fe narrada.
La Fe cantada se expresa en himnos, salmos inspirados, aclamaciones,
doxologías, expresiones de alabanza y gloria a Dios, etc. Aquí se expresa la fe con
mayor libertad, incluso con una cierta exageración, de una manera un poco
hiperbólica.
La fe confesada se expresa en los credos; se trata de fórmulas matizadas,
bastante medidas, no les sobra nada, dicen lo que quieren decir, son precisas,
menos cambiantes… Desde el comienzo sirvieron como elemento de identificación
de las comunidades de discípulos.
La fe narrada se expresa, sobre todo, en los recuerdos sobre Jesús. Recuerdos de
acontecimientos puntuales, o más amplios como el relato de la pasión y que,
finalmente dan lugar a los grandes relatos de la fe cristiana que son los evangelios.
Los himnos, las confesiones de fe y los primeros relatos sobre Jesús son muy
antiguos. Sin embargo, en ellos se contiene ya una fe muy elaborada. Larry
Hurtado, en un importante libro sobre la evolución de la cristología más temprana
ha llamado la atención sobre este hecho.[3] En el año 50 d.C. los contenidos
fundamentales de la fe están formulados. Martin Hengel, otro gran estudioso de los
comienzos de la cristología observa que la fe reflejada en estos primeros himnos y
credos debió fraguarse en los años inmediatamente posteriores a la muerte de
Jesús.[4]
2. LOS CREDOS CRISTIANOS MÁS ANTIGUOS
Una vez ambientados los primeros credos cristianos, paso ahora a la parte central
de mi exposición en la que voy a fijarme, sobre todo, en los credos anteriores a
Pablo. Estos credos, los más antiguos que conocemos, se encuentran ahora en
sus cartas, pero pueden identificarse con bastante facilidad.
En ellos han quedado expresadas las convicciones acerca de Jesús que fueron
madurando en los grupos de discípulos después de la crisis de aquella primera fe
discipular. Para mostrar la evolución de esta primera fe, voy a seguir la tipología
propuesta en un excelente estudio de Senén Vidal.[5]
Probablemente, la expresión más antigua de la fe pascual tenía la forma de una
“beraká pascual” y decía así: Bendito sea Dios que ha resucitado a Jesús de entre
los muertos (Rom 4,17; 2Cor 1,9). La forma revela que, en este primer momento,
el centro de la fe no era tanto el hecho de la resurrección, ni siquiera la persona de
Jesús, sino la afirmación de la potencia de Dios, que puede resucitar a los
muertos. Este es el Dios del que Jesús había hablado, un Dios que es rey y que
puede implantar su soberanía.
La resurrección de Jesús motivó en aquellos primeros discípulos una convicción
acerca de Dios, a quien se bendice al contemplar su poder, manifestado en un
hecho concreto: la resurrección de Jesús; un acontecimiento que irá cobrando
cada vez mayor importancia. Esta bendición puede considerarse un nexo de unión
entre la fe discipular y la fe pascual, pues en ambos casos se confiesa el poder y la
soberanía de Dios manifestada en Jesús.
La mayor parte de las fórmulas de fe que emanan de esta afirmación central son
de tipo narrativo: están centradas en el acontecimiento de la resurrección. En ellas,
Jesús va adquiriendo cada vez más protagonismo. De ella deriva una fórmula
teológica (centrada en Dios): Dios resucitó a Jesús de entre los muertos (Rom
10,9), y también una fórmula cristológica (centrada en Cristo): Jesús murió y
resucitó (1 Tes 4,14).
La fórmula teológica tiene todavía como protagonista a Dios. Está muy cercana a
la bendición pascual: Creo que Dios ha resucitado a Jesús de entre los muertos.
En la fórmula cristológica, al acontecimiento de la resurrección se añade el de la
muerte, y el sujeto es Jesús: Creo que Jesús ha muerto y ha resucitado. Estas
fórmulas son la base de los grandes credos que Pablo recoge en sus cartas.
Examinaré brevemente tres de ellos que contienen las afirmaciones más
importantes de la fe pascual.
El credo narrativo de 1 Cor 15, 3-5
Es una tradición anterior a Pablo: el evangelio que él había recibido en Antioquía,
probablemente, y había transmitido luego a los corintios:
“Os recuerdo, hermanos, el evangelio que os anuncié, que recibisteis y en el que
habéis perseverado. Es el evangelio que os está salvando, si lo retenéis tal y como
os lo anuncié; de no ser así habríais creído en vano. Porque yo os transmití, en
primer lugar, lo que a mi vez recibí:
que Cristo murió por nuestros pecados según las Escrituras;
que fue sepultado
que resucitó al tercer día según las Escrituras;
que se apareció a Pedro...
A la escueta fórmula cristológica, Cristo murió y resucitó, se añaden en este credo
tres elementos importantes:
- Cada una de las dos afirmaciones centrales se corrobora con un acontecimiento
histórico que más tarde desarrollarán los relatos evangélicos. Supone una
evolución que trata de dar consistencia a las afirmaciones fundamentales de la fe:
Jesús murió y tenemos certeza de ello porque sabemos que fue sepultado; Jesús
resucitó y tenemos certeza de ello porque sabemos que se apareció.
- En segundo lugar, se afirma que ambos acontecimientos responden a lo
anunciado en las Escrituras; tenemos aquí ya una incipiente exégesis cristológica,
que buscaba descubrir el sentido de estos acontecimientos.
- Por último, se subraya el sentido redentor de la muerte: por nuestros pecados. Es
decir, añade una importante connotación salvífica que explica el sentido de la
muerte.
Así pasamos de la beraká pascual, una afirmación sobre Dios, a una confesión
más elaborada sobre Jesús, que supone una reflexión, una profundización en el
sentido y el alcance de su resurrección.
El credo personal de Rom 1,3-4
Esta segunda confesión de fe no es ya un relato, sino un verdadero credo centrado
en la identidad de Jesús. La mayoría de los estudiosos piensan que este credo
representa una confesión de fe compartida por la mayoría de los grupos de
discípulos de la primera generación. El credo se encuentra en el mismo saludo de
la carta:
“Pablo, siervo de Cristo Jesús, llamado a ser apóstol y destinado a proclamar el
evangelio de Dios prometido por medio de sus profetas en las Escrituras santas
acerca de su Hijo,
nacido de la estirpe de David según la carne, y
constituido Hijo de Dios con poder según el Espíritu santificador a
partir de la resurrección de
entre los muertos.
El credo hace dos afirmaciones:
La primera es que Jesús procede de la estirpe de David. Esto equivale a afirmar
que Jesús, como descendiente de David, es el Mesías prometido por Dios. Pero
esta primera afirmación que, según los evangelios, desempeñó un papel muy
importante en la vida de Jesús, es solo parte de su identidad; se refiere, sobre
todo, a su identidad terrena: nacido… según la carne.
La segunda es que Jesús es Hijo de Dios. Esta es la afirmación más importante.
En el credo viene calificada de tres formas: a) Constituido hijo de Dios, es decir, no
por nacimiento, como el hecho de ser de la estirpe de David, sino por una acción
creadora de Dios, de una manera muy parecida a como Dios engendraba al rey en
el momento de su coronación; b) Según el espíritu santificador describe el ámbito
contrapuesto a la carne: Mesías según la carne, constituido hijo de Dios según el
espíritu santificador; c) A partir de la resurrección de entre los muertos”: es una
precisión temporal; según este credo, Jesús fue constituido Hijo de Dios en el
momento de la resurrección.
No debemos olvidar que la fe en Jesús estaba aún en proceso de configuración;
no se ha llegado todavía a la fe cristiana plena, sino que estamos en los primeros
estadios de la fe pascual. A partir de la experiencia de la resurrección se descubre
que Jesús no solo es el Mesías -
prometido por Dios, sino también el Hijo de Dios, lo cual supone un cambio
cualitativo.
En el trasfondo de esta fórmula –de nuevo estamos en un ambiente muy judío- hay
una elaborada interpretación de una serie de textos del Antiguo Testamento: 2Sam
7 donde Dios promete suscitar un descendiente a David –que será el Mesías-, o el
salmo 2,7 que dice: Tú eres mi hijo, yo te he engendrado hoy; los salmos reales
escenificaban la adopción del rey por parte de Dios.
La confesión de Jesús como Señor: (Flp 2,9-11; Rom 10,9)
Hay todavía otra fórmula de tipo personal, que también tiene su origen en la
reflexión sobre los salmos de entronización real; en ella se confiesa a Jesús como
Señor y se subraya, sobre todo, su entronización. Esta fórmula aparece ya en el
himno prepaulino de la carta a los cristianos de Filipos:
“Por eso Dios lo exaltó
y le dio el nombre que está por encima de todo nombre,
para que ante el nombre de Jesús doble la rodilla
todo lo que hay en los cielos, en la tierra y en los abismos,
y toda lengua proclame:
Jesús, Mesías, es Señor para gloria de Dios Padre.”
La afirmación central aquí no es ya que Jesús es Hijo de Dios, sino que ahora se le
confiesa como Señor. En un pasaje de la carta a los Romanos (Rom 10,9) aparece
esta afirmación del Señorío de Dios relacionado con la resurrección de Jesús.
“Porque si proclamas con tu boca que Jesús es el Señor
y crees con tu corazón que Dios lo ha resucitado de entre los muertos, te
salvarás.”
Esta confesión de Jesús como Señor, que tiene su fundamento en la convicción de
que Dios lo ha resucitado de entre los muertos, facilitó a los primeros cristianos
una formulación que, matizando el estricto monoteísmo judío, comenzaba a
expresar el misterio del Dios trinitario: Dios es solamente uno, pero Jesús
comparte su señorío y, por tanto, debe ser reconocido junto a él como Señor.
3. LA EVOLUCIÓN DE LA CRISTOLOGÍA Y LA IMAGEN CRISTIANA DE DIOS
Para comprender lo que significan estos primeros credos cristianos, es necesario
tener presente que la fe de Israel, en cuyo seno nació el cristianismo, era
profundamente monoteísta. En este contexto, la afirmación de que Jesús no solo
era el Mesías y el Hijo de Dios, sino también el Señor que participaba de la
condición divina, fácilmente podía sonar como algo blasfemo.
Sin embargo, dentro de la tradición de Israel se había ido descubriendo, desde
hacía tiempo, que el Dios transcendente era también un Dios cercano, no solo en
la historia, sino también a través de diversas mediaciones celestes: su Sabiduría,
su Palabra, su Espíritu. Estas matizaciones hicieron posible la formulación de lo
que Larry Hurtado ha llamado la fe binitaria, una fe que reconoce la condición
divina de Jesús junto a Dios.
Las primeras formulaciones de la fe binitaria las podemos encontrar ya en las
cartas de San Pablo; en ellas se sigue confesando que Dios es uno, pero se afirma
al mismo tiempo que Jesús es Señor (1 Cor 8,5-6):
“Existen, en verdad, quienes reciben el nombre de dioses, tanto en el cielo como
en la tierra, y ciertamente son muchos esos dioses y señores. Sin embargo:
Para nosotros solo hay
un Dios, el Padre,
del que procede todo y para quien nosotros existimos, y
un Señor, Jesucristo,
a través del cual existe todo y por quien también nosotros existimos.
En esta formulación, Pablo integra dentro del monoteísmo judío el reconocimiento
de la condición divina de Jesús que había culminado en la afirmación: Jesús es
Señor. Jesús participa de la vida de Dios, es Dios, pero no se confunde con Dios
Padre.
Es interesante caer en la cuenta de que este progresivo descubrimiento de la
identidad de Jesús conduce, en realidad, a una modificación de la idea de Dios,
haciendo surgir así la imagen del Dios cristiano.
Un solo Dios, el Padre, y un solo Señor, Jesucristo. Esta afirmación aparece de
diversas formas en las cartas de Pablo, donde la encontramos
en expresiones como El Padre de nuestro Señor Jesucristo, que indica la peculiar
relación entre el Padre y Jesús, o en los saludos que hace en sus cartas: Gracia y
paz de parte de Dios, nuestro Padre, y de Jesucristo el Señor (1 Cor, 1,2).
Estamos en los comienzos de la formulación de la fe cristiana, que supone una
evolución significativa con respecto a la fe discipular e, incluso, con respecto a las
primeras formulaciones de la fe pascual. Cabe, entonces, preguntarse: ¿Cómo
llegaron aquellos primeros discípulos a descubrir que el profeta en el que habían
creído y a quien habían experimentado vivo en medio de ellos, era el único Señor
junto al único Dios?
Esto solo lo pudieron descubrir desde la certeza interior que les proporcionó una
experiencia religiosa que legitimaba la modificación del estricto monoteísmo
hebreo. Un indicio de que fue así, es el hecho de que las primeras formulaciones
de la fe en Jesús como Señor aparecen en bendiciones, himnos y aclamaciones,
es decir, en un contexto litúrgico.
En este proceso fue también determinante la reflexión sobre las Escrituras. El
desarrollo de los credos debe mucho a la exégesis cristológica del Antiguo
Testamento, es decir, la interpretación de textos del AT que les ayudaron a
entender quién era Jesús. Detrás de esta exégesis está la certeza de que las
Escrituras se han cumplido en Jesús.
Los primitivos credos cristianos testimonian así un estadio decisivo en la
formulación de la fe cristiana. Esta visión de Jesús, el Mesías prometido por Dios,
que murió y resucitó según las Escrituras, y a quien Dios constituyó su Hijo,
precisamente al resucitarlo de entre los muertos y entronizarlo como Señor junto a
él, dio lugar a la confesión de que Él era el único Señor junto al único Dios, y este
será el fundamento de la fe trinitaria.
[1] J. D. G. Dunn, Redescubrir a Jesús de Nazaret. Lo que la investigación sobre el
Jesús histórico ha olvidado, Salamanca 2006, 17-44
[2] R. Brown, Introducción a la cristología del Nuevo Testamento, Salamanca 2001.
[3] L. Hurtado, Señor Jesucristo, Salamanca 2008.
[4] M. Hengel, “Christology and the New Testament Chronology. A Problem in the
History of Earliest Christianity”, en: M. Hengel, Between Jesus and Paul,
Philadelphia 1983, 29-47
[5] S. Vidal, La resurrección de Jesús en las cartas de Pablo, Salamanca 1982.
Noveno Modo de Orar
Santo Domingo sale al camino con el fin de predicar desde la verdad que es posible un mundo de amor y
justicia, de paz y felicidad
Noveno Modo de Orar
En el noveno modo de orar Santo Domingo se pone en camino. Sale y se enfrenta al día a día de la vida
cotidiana; lo hace desde la autenticidad, en la verdad y la creatividad, todo ello marcado por un silencio
interior profundo. Podemos interpretar a nuestro padre como un guía en el camino en una sociedad, donde
las personas corrían el riesgo de perder su propia identidad y quedar aturdidas ante múltiples voces y
reclamos. Por medio de la predicación quiere enseñar a vivir; quiere ayudar a que las personas descubran
día a día cual es la manera más humana de existir.
Santo Domingo tuvo la osadía de unir la vida comunitaria y la misión, algo que era insólito a la par que
impensable en su época. Al igual que Jesús hiciera con los Apóstoles, envió en misión a sus frailes de dos
en dos. Así lo recogieron las Constituciones primitivas de los frailes: “Cuando los hermanos tengan que
salir para predicar, recibirán del Prior un compañero según el prior estime conveniente según sus
costumbres o su instrucción. Entonces, una vez recibida la bendición, saldrán y se comportarán en todas
partes como hombres que desean obtener su salvación y la salvación de los prójimos. Se comportarán
con toda honestidad y espíritu religioso, como hombres evangélicos, siguiendo las trazas de su Salvador,
hablando sólo con Dios o de Dios”.
Este modo de orar significa que nuestra forma de vivir tiene que ser testimonio profético, porque
denuncia como lo hacen todos los profetas. Significa que es comprometerse a manifestar desde la
cotidianidad de la vida que otro mundo es posible porque sí que hay una alternativa. Santo Domingo sale
al camino con el fin de predicar desde la verdad que es posible un mundo de amor y justicia, de paz y
felicidad; donde impere la bondad, la libertad para hacer el bien, el amor a los últimos y el perdón que
hacen visible y creíble al Creador. Nuestro padre sabe que el camino es para andar y llegar a una meta,
gustando y disfrutando una vida que nos lleve a la felicidad. Siempre que nos atrevemos a vivir algo de la
bondad, la libertad, la compasión, la alegría que Santo Domingo introdujo en la Orden de Predicadores,
estamos haciendo más creíble a un Dios Comunidad de Amor que es el fundamento de nuestra esperanza.
(Dibujos de Fr. Félix Hernández OP)
Dialogos en la vida.- Domingo, maestro
de oración
Fr. Ángel Luis Fariña Pérez
Real Convento de Predicadores, Valencia
EL VÍDEO DE HOY:
Una Iglesia nueva para un mundo nuevo.
Cuaderno CJ 185
Más de 100 inmigrantes muertos en la
costa de Lampedusa
03/10/2013
Más de 100 inmigrantes empobrecidos muertos, de una embarcación que naufragó en la costa de
Lampedusa (Italia). La embarcación llevaba más de 500 personas a bordo, de éstas, 250 están
desaparecidas. Ha ocurrido Lampedusa, precisamente donde el Papa Francisco recibió y apoyó a los
inmigrantes empobrecidos en recientes fechas.
Más de 100 inmigrantes han muerto, mientras que más de 250 resultan desaparecidos,
tras el naufragio de la barcaza en la que viajaban unas 500 personas y que intentaba
llegar a la isla italiana de Lampedusa, al sur de Sicilia.
La alcaldesa de la isla, confirmaba la cifra de muertos y explicaba que entre ellos hay
dos niños de pocos años y una mujer embarazada, pero advertía de que la cifra de
muertos puede será mayor "pues el mar está lleno de cuerpos".
La barcaza se incendió, muchos inmigrantes tuvieron que arrojarse al mar y
posteriormente volcó, agregó la alcaldesa. "Es un horror. No dejan de llegar barcos y
descargar muertos. Los medios de comunicación tienen que venir a ver esto. Es
impresionante", agregó la alcaldesa entre lágrimas mientras hablaba por teléfono con
algunas televisiones.
El responsable de la Agencia Sanitaria de Palermo, Antonio Candela, que coordina las
operaciones de asistencia a los inmigrantes rescatados, informaba de que se han
rescatado 150 personas, entre ellas decenas de niños, alguno de pocos meses, y mujeres
embarazadas.
Los inmigrantes han explicado que proceden de Eritrea y Somalia, que eran entre 450 y
500, y que habían salido de las costas de Libia.
Recordamos la presencia del Papa en Lampedusa
NIÑOS SIRIOS
J. Altavista
Vivimos en una sociedad que es para los ganadores.... ellos son los que supuestamente valen. Alguien que
murió condenado en el patíbulo de una cruz poco tendría que hacer en esta realidad nuestra. Una de las
cosas que tenemos que recuperar es la capacidad de ver la realidad desde los últimos, desde los más
pequeños.
Cuando pensamos en una guerra lo primero que se nos viene a la mente son soldados, tanques, fusiles,
aviones pero si bajamos la mirada nos encontraremos con las víctimas más débiles, los niños. En Siria hay
más de dos millones de refugiados, más de la mitad de los cuales son niños. Cada siete segundos un niño
sirio se convierte en refugiado, es decir, abandona su pueblo, su escuela, tal vez su familia para engrosar
la cifra de los que viven en campos masificados esperando el final de un sangriento conflicto que ya está
en su tercer año.
“Tulin, de 9 años, tembló con muchas bombas antes de abandonar su casa, hasta que ocurrió algo
definitivo: ‘un día una bomba explotó cerca del colegio y nuestra madre dijo que nos teníamos que ir’. Se
unieron al éxodo rumbo al Kurdistán iraquí y ahora viven como refugiados en el campo de Domiz. Todas
las historias tienen el nexo común de explosiones que provocan muerte, grupos armados que amenazan o
disparan, y destrucción de la infancia que los niños sirios conocían hasta ahora” relata Raquel Fernández,
de UNICEF.
En el conflicto han muerto más de cien mil personas, un tercio de las cuales eran civiles y entre ellos siete
mil niños y niñas. En el informe que presentó Leila Zerrougui, representante especial de la ONU para los
niños y los conflictos armados, decía refiriéndose a los niños: “Los matan, los mutilan, son reclutados,
son detenidos, son torturados […] están pagando el precio más alto de la guerra”.
“Si da la impresión de que el número de bajas infantiles es muy alto, esto solo puede responder a que la
población civil no es respetada por ninguna de las partes”, comenta Aitor Zabalgogeazkoa de Médicos
Sin Fronteras (MSF). Según él alrededor del 40% de los heridos y muertos en las clínicas de MSF en Siria
son menores de 18 años.
A todo este cuadro se une que cerca de dos millones de niños se han visto obligados a abandonar la
educación primaria. En todo el país cerca de 3.000 escuelas están total o parcialmente destruidas y unas
930 se usan como refugios para los desplazados. Mientras tanto las que funcionan no tienen capacidad
para recibir a los niños desplazados por falta de aulas, mobiliario, material, libros y profesores.
Tal y como denuncia UNICEF, para un país que estaba a punto de lograr la educación primaria universal
antes del inicio del conflicto armado, en 2011, estas cifras son impactantes y alertan del peligro inminente
de que los niños sirios se conviertan en una generación perdida.
Arcadi Oliveras: “Me gustaría creer que
las Naciones Unidas pueden actuar como
garantes de la paz internacional”
Creado el 3 octubre 2013 por CiJ
Cristianisme i Justícia /Arcadi Oliveras. El próximo lunes 7 de octubre comienza una
nueva edición de los Lunes de los Derechos Humanos (Dilluns dels Drets Humans), una
iniciativa de Justícia i Pau y Cristianisme i Justícia que se puso en marcha hace más de
diez años con el objetivo de divulgar, analizar y poner en valor los derechos humanos
con la ayuda de expertos e instituciones. Este año empezamos con una mesa muy
especial donde Arcadi Oliveras y Jesús Renau nos ilustrarán sobre cuáles deberían ser
hoy las condiciones para vivir en un mundo en paz, recordando los 50 años de la
encíclica Pacem in Terris.
Con motivo de esta primera mesa, Arcadi Oliveras nos ha querido dar algunas claves
para reflexionar e ir abriendo boca…
- ¿Cuáles son las condiciones necesarias para construir la paz?
La paz es un bien de segundo nivel y, como tal, requiere justicia social, el desarrollo de
los pueblos, el cuidado del medio ambiente, el respeto por los derechos humanos y el
desarme, entre otras condiciones. Si todos estos factores se cumplen se puede avanzar
hacia la paz.
- ¿Vivimos actualmente en una sociedad en paz? Y si no es así, ¿qué podemos
hacer de forma colectiva e individual para contribuir ?
En absoluto. De forma colectiva debemos progresar en las condiciones apuntadas en la
respuesta anterior y, de esta manera, podremos avanzar hacia la paz. Y como
ciudadanos debemos comprometernos y tener coherencia en nuestro comportamiento
hacia la paz.
- La encíclica Pacem in Terris que apenas el pasado mes de abril cumplió 50 años,
en su epígrafe 21 defendía el derecho a la propiedad privada de los bienes de
producción como un elemento surgido de la propia naturaleza humana y “un
medio eficiente para garantizar la dignidad de la persona humana y el ejercicio
libre de la propia misión en todos los campos de la actividad económica, y (…) un
elemento de tranquilidad y de consolidación para la vida familiar, con el
consiguiente aumento de paz y prosperidad en el Estado”. ¿Está de acuerdo con
esta afirmación? La propiedad privada es un derecho inherente a las personas que
contribuye a la paz social?
La propiedad privada tiene su valor pero no debe ser un derecho absoluto, sino que debe
ser un derecho limitado al interés social. Debe estar sujeta al interés colectivo. Siempre
hay que mirar desde la perspectiva del interés de los demás.
- Hace pocas semanas publicábamos un artículo de Jesús Renau en nuestro blog
que llevaba el siguiente título: “La ONU ha muerto”. ¿Cree en la eficacia de las
Naciones Unidas como garante de la paz internacional?
A mí me gustaría creer que las Naciones Unidas pueden actuar como garantes de la paz
internacional, pero se requieren tres factores: un mayor nivel de competencias, una
profundización democrática que ahora no tienen, y disponibilidades financieras. Sobre
este último punto, me gustaría añadir una observación que considero que se debe tener
en cuenta: la ONU, para sacar adelante las tareas internacionales de paz que se le
encomienden, dispone a lo largo de un año de un presupuesto seis veces inferior al que
tiene el Ministerio de Defensa español. Me parece espectacular.
Asís ante Francisco.
2013-10-03 Radio Vaticana
(RV).- (Con audio) Quedan pocas horas para la llegada del Santo Padre a la ciudad italiana de
Asís, un esperado viaje con mucho significado, ya que el Papa visitará por primera vez, el lugar de
donde tomó su nombre justamente el día en que toda la Iglesia celebra la festividad de San
Francisco de Asís. Escuchemos a nuestro enviado especial, el Jesuita Guillermo Ortiz, quien ya se
encuentra en la ciudad de la Paz, en medio de los peregrinos, esperando la llegada de Francisco.
Una ruptura para la paz, Asís ante el Papa
Francisco de Asís rompió en sí mismo con la idolaría del dinero, se liberó, lucho por la paz y la vida
primero dentro de sí mismo.
Mientras que la mayoría de las rupturas destruyen la paz, porque generan desentendimiento, división,
dado que las partes, cerradas a sus propios intereses resultan enfrentadas, como pasa hoy en diversos
lugares del mundo con la guerra, en familias enteras divididas; en el mismo corazón del hombre tironeado
por afectos desordenados, descuartizado por intereses contradictorios, hay una ruptura que genera
libertad, paz, vida, bien.Francisco de Asís era hijo de un hombre muy rico, que seducido por la
extraordinaria belleza del amor de Dios en sus creaturas, decidió liberarse de la idolotría del dinero.
Esa ruptura con su padre sanguineo fue un escándalo, porque en una calle de Asís, Francisco reconoció
sólo a Dios como su Padre y devolvió a su progenitor hasta la misma ropa que vestía y se quedó
totalmente desnudo de todo, sin protección material alguna, pero también sin dependencia alguna, que no
fuera la caricia del amor de Dios a sus creaturas.Una ruptura terrible, tremenda, que sólo es posible con
una decisión firme y determinada. Iluminada y fortalecida por la gracia de Dios.
Francisco de Asís no se quedó encerrado en los intereses del egoísmo mezquino y dañino. Cortó por lo
sano con todo aquello donde en él pudiera arraigarse la idolatría del dinero, para abandonarse
absolutamente y sin nada a la providencia, a la voluntad, al amor de Dios.Con esta elección toda a favor
de Cristo que se hizo pobre en el pesebre y fue despojado hasta de la misma vida en la cruz, Francisco de
Asís, el gran santo de Italia y del mundo, iluminó con la bendición de Dios esta bellísima región y la
convirtió en la Tierra Santa de Italia para el mundo.
El 13 de marzo de 2013 en el Vaticano, el cónclave de cardenales eligió a Jorge Mario Bergoglio como
nuevo Obispo de Roma y el mismo día Bergoglio decidió llamarse “Francisco”, como el pobrecito de
Asís que lo espera para arroparlo con su espíritu de pobreza que salva de la idolatría y nos abre el corazón
al hermano; la única ruptura que genera paz en el corazón humano, en la familia, en el mundo.Feliz
encuentro Francisco Papa con Francisco de Asís.
Desde la Tierra Santa de Italia, jesuita Guillermo Ortiz
Papa, Lampedusa: ¡Es una vergüenza!
Nunca más símiles tragedias
2013-10-03 Radio Vaticana
(RV).- (audio) Ante las numerosas víctimas del enésimo trágico naufragio ocurrido hoy
en las costas de Lampedusa, me viene la palabra vergüenza, es una vergüenza. Así se expresó este
mediodía el Santo Padre recibiendo a los participantes a las jornadas de celebración del 50
aniversario de la Encíclica Pacem in Terris promulgada por Juan XXIII en abril de 1963.
Estas son las palabras de Francisco al final de su discurso:
“No puedo dejar de recordar con gran dolor a las numerosas víctimas del enésimo trágico naufragio
ocurrido hoy en las costas de Lampedusa, me viene la palabra vergüenza, es una vergüenza. Recemos
juntos a Dios por quienes han perdido la vida, hombres, mujeres y niños, por los familiares y por todos
los prófugos ¡Unamos nuestros esfuerzos para que nunca más se vuelvan a repetir semejantes tragedias!
¡Sólo una decidida colaboración de todos puede ayudar a prevenirlas!”
Ante las numerosas víctimas del enésimo trágico naufragio ocurrido hoy en las costas de Lampedusa, me
viene la palabra vergüenza, es una vergüenza. Así se expresó este mediodía el Santo Padre recibiendo a
los participantes a las jornadas de celebración del 50 aniversario de la Encíclica Pacem in Terris
promulgada por Juan XXIII en abril de 1963.
“Las jornadas de celebración del 50 aniversario de la Encíclica Pacem in Terris, ha dicho el Papa
Francisco, se producen poco después del anuncio de la canonización del beato Roncalli, el próximo 27
abril. La Pacem in Terris surgió al ápice de la “guerra fría”, en un momento que la humanidad estaba al
borde de un conflicto atómico mundial”.
“El Papa lanzó un dramático y sentido llamamiento por la paz, dirigiéndose de esta manera a todos
aquellos que tenían la responsabilidad de poder: "Con la mano en la conciencia, que escuchen el grito de
angustia que desde todos los rincones de la tierra, de los niños inocentes a los ancianos, de las personas a
las comunidades, sube hacia el cielo: Paz, paz! "(Radio Mensaje, 25 de octubre, 1962). Era un grito a los
hombres, pero también era una súplica dirigida al Cielo. El diálogo que entonces inició trabajosamente
entre los principales bloques llevó, durante el pontificado de otro beato, Juan Pablo II, a la superación de
aquella fase y a la apertura de espacios de libertad y de diálogo. Las semillas de la paz lanzadas por el
beato Juan XXIII, han dado sus frutos. Sin embargo, a pesar de que hayan caído muros y barreras, el
mundo sigue necesitando la paz y la llamada de la Pacem in Terris sigue muy presente”.
El Santo Padre Francisco ha dicho que “el origen divino del hombre es el fundamento de la construcción
de la paz”.
“Es entonces tarea de todos los hombres construir la paz, siguiendo el ejemplo de Jesucristo, a través de
estos dos caminos: promover y practicar la justicia, con verdad y amor; y contribuir, cada cual según su
capacidad, al desarrollo humano integral, de acuerdo con la lógica de la solidaridad.
En cuanto a nuestra realidad actual, me pregunto si hemos aprendido esta lección de la Pacem in Terris.
Me pregunto si las palabras “justicia” y “solidaridad” están sólo en nuestro diccionario o todos trabajamos
para que se conviertan en una realidad. La encíclica del beato Juan XXIII nos recuerda claramente que no
puede haber una verdadera paz y armonía si no trabajamos por un mundo más justo y solidario, si no
superamos egoísmos, individualismos, intereses de grupo, y esto a todos los niveles”.
El Santo Padre ha señalado que la encíclica del Papa Juan XXIII focaliza una consecuencia de base: el
valor de la persona, la dignidad de cada ser humano, que siempre hay que promover, respetar y proteger.
Y no sólo los principales derechos civiles y políticos deben ser garantizados -afirmó el Beato Juan XXIII
- sino también ofrecer a todos la oportunidad de tener acceso realmente a los medios básicos de
subsistencia, alimentación, agua, casa, salud, educación y la oportunidad de formar y mantener una
familia.
“Los principios básicos de la Pacem in Terris les pueden conducir con resultado fructuoso a la discusión
sobre las "res novae" que interesan al estudio de su conferencia: la emergencia educativa, la influencia de
los medios de comunicación sobre las conciencias, el acceso a los recursos de la tierra, el bueno o mal uso
de los resultados de la investigación biológica, la carrera de armamentos y las medidas de seguridad
nacionales e internacionales. La crisis económica mundial, que es un síntoma grave de la falta de respeto
por el hombre y por la verdad con la que se han tomado decisiones por parte de gobiernos y de
ciudadanos, nos lo dicen con claridad. La Pacem in Terris traza una línea que va de la paz que se
construye en los corazones de los hombres a un replanteamiento de nuestro modelo de desarrollo y de
acción a todos los niveles, para que nuestro mundo sea un mundo de paz”.(ER - RV)
«El Papa quiere que vaya personalmente
a ayudar a los necesitados»
El arzobispo Konrad Krajewski
El arzobispo Konrad Krajewski habla de su nueva
actividad como limosnero con “L’Osservatore
Romano”: llevar el abrazo del Papa a los hospitales y
entre los vagabundos
Andrea Tornielli
Ciudad del Vaticano Papa Francisco, al confiarle el encargo de limosnero, le dijo: «No serás un obispo de
escritorio, ni te quiero ver atrás de mí durante las celebraciones. Te quiero saber siempre entre la gente.
Tendrás que ser la extensión de mi mano para llevar una caricia a los pobres, a los desheredados, a los
últimos. En Buenos Aires salía a menudo por la noche para ir a encontrar a mis pobres. Ahora ya no
puedo: me es un poco difícil salir del Vaticano. Entonces tú lo vas a hacer por mí, tú serás la extensión de
mi corazón que los alcanza y les lleva la sonrisa y la misericordia del Padre celeste».
Desde entonces, el padre Konrad Krajewski, que prefiere ser lalmado de esta forma a pesar de ser
arzobispo, recorre ciudades y alrededores «para llevar la solidaridad del obispo de Roma a los suburbios
más oscuros y más desesperados» y ya «empezó a visitar a los huéspedes de algunas casas de reposo»,
como él mismo contó en una entrevista con el periodista Mario Ponzi de “L’Osservatore Romano”.
«Me llena de alegría –cuenta Krajewski– saber que cuando ahora abrazo a uno de estos más
desafortunados hermanos nuestros les transmito todo el calor, todo el amor y toda la solidaridad del Papa.
Y él, Papa Francisco, a menudo me pide que le cuente. Quiere saber». El nuevo limosnero, que vive en
Roma desde 1998 y fue maestro de ceremonias de Wojtyla, pudo conocer «ese sotobosque que gravita
alrededor de los Sacros Palacios, sobre todo durante la noche. Un sotobosque poblado de gente
desesperada, sin hogar fijo, que a menudo necesita más que comida –Roma en este sentido es muy
generosa– calor humano, alguno dispuesto a escucharla, a hacerle sentir el calor de un abrazo, de una
caricia».
Así, con la ayuda de las monjas de la Guardia Suiza, de las del almacén privado y de un grupo de jóvenes
voluntarios de la misma Guardia Suiza, el padre Konrad organizó una especie de comedor itinerante.
«Recogíamos –contó al periódico vaticano– lo que quedaba después de las comidas y de las cenas de la
Guardia. Lo empaquetábamos en muchas raciones individuales y, después de las 20.30, salíamos del
Vaticano para llevar comida a los pobres que pueblan la noche en la Plaza San Pedro». Unas cuarenta
personas sin hogar que se alojaban como podían bajo los arcos de la Vía de la Conciliazione. «Era una
manera para acercanros, para estar un poco con ellos». Una práctica que continúa todavía.
Justamente de esos desheredados, dijo, «recibí el regalo más hermoso el día de mi ordenación episcopal.
Invité a unos veinte de ellos y me regalaron dos días enteros sin tomar ni siquiera medio vaso de vino.
Fue muy difícil resistir a la tentación del alcohol. Lo hicieron con el corazón, y lo lograron. Sabían que
esto para mí habría sido el regalo más hermoso. Incluso lavaron su ropa en las fuentes de Roma y al día
siguiente, en el Aula Pablo VI, regresaron y me regalaron un ramo de flores: a decir la verdad no sé de
dónde lo sacaron, pero fue una manera para expresar su afecto. Y estoy feliz porque ahora, cuando voy a
verlos, llevo conmigo el corazón del Papa justamente para ellos».
El Papa se lo pidió públicamente –según explicó padre Krajewski– durante la audiencia «que nos
concedió a mi y a mis familiares el día siguiente de la ordenación episcopal: ser el limosnero significa,
sobre todo, ejercer una caridad que va más allá de los muros. Me pidió expresamente que no me quede
detrás de un escritorio firmando pergaminos, sino que vaya a encontrar a los pobres, a los necesitados, en
el cuerpo y en el espíritu».
Así pues, no es suficiente el subsidio ofrecido a los necesitados. «Claro que no. El Papa quiere que entre
en contacto directo con ellos, que me encuentre con ellos en sus realidades existenciales, en los
comedores, en las casas de acogida, en las casas de reposo o en los hospitales. Le pongo un ejemplo. Si
alguien pide ayuda para pagar un recibo, está bien que yo vaya a su casa, si es posible, par allevarle
materialmente la ayuda, para darle a entender que el Papa, a través del limosnero, está cerca de él; si
alguien pide ayuda porque está solo o abandonado, debo correr a su encuentro y abrazarlo para hacerle
sentir el calor del Papa, por ende de la Iglesia de Cristo. Quisiera hacerlo personalmente, como hacía en
Buenos Aires, pero ya no puede. Por esto quiere que lo haga yo en su lugar».
Las cartas en las que mucha gente pide ayuda que llegan a Roma, pero también de muchas otras partes de
Italia, «representan un cuadro doloroso de miserias en aumento –explicó–, que tienen que ver con la
persona en su totalidad y no solo bajo el perfil estrictamente económico. Es más, diría que lo económico
es un simple aspecto de este cuadro. Situaciones precarias se transforman en un abrir y cerrar de ojos en
situaciones desesperadas. Así como desesperadas son las condiciones de los inmigrantes y de los
refugiados que se dirigen a la Limosnería. Por no hablar de los enfermos graves que no encuentran acceso
a las curas médicas ni a los fármacos. Para ellos hemos predispuesto un servicio garantizado por nuestros
médicos voluntarios y tratamos de satisfacer a todos».
«El Papa nos ayuda. Algunos entes y asociaciones caritativas ponen a disposición sumas de dinero
además de sus mismas estructuras para acoger a la gente. El año pasado logramos distribuir, en nombre
del Papa, más de 900.000 euros».
Una fuente muy importante para el apoyo de esta actividad caritativa sigue siendo la distribución de los
pergaminos con la bendición apostólica.
La nueva Constitución de Francisco
El Papa y la Curia
Padre Lombardi durante la reunión con los periodistas
habló de una «redefinición en conjunto de la
organización curial»; la Secretaría de Estado se vuelve
secretaría papal
Giacomo Galeazzi
Ciudad del Vaticano
Adiós, “Pastor bonus”. La constitución apostólica que regula el funcionamiento de la Curia será sustituido
dentro de poco por una nueva “Carta”. Durante el encuentro de hoy con los periodistas, el vocero de la
Santa Sede, padre Federico Lombardi, anunció que del “C8” de los cardenales-consejeros no saldrán
«enmiendas o cambios marginales», sino más bien la «redefiniciónen conjunto de la organización curial».
Se llevará a cabo en tiempos congruentemente factibles, pero el resultado ha sido trazado: la constitución
que “jubilará” a la “Pastor bonus” reflejará una «configuración nueva en puntos relevantes» y estará
inspirada en el principio de subsidiariedad. El resultado será una Curia al servicio de las Iglesias locales.
Se acabó el «centralismo romano». Además de los temas de la pastoral familiar (incluida la comunión a
los divorciados que se han vuelto a casar), se discutirá sobre el Sínodo de los obispos, cuyo programa ya
ha sido definido por los purpurados. La Secretaría de Estado se convertirá en una secretaría papal y
probablemente habrá un “moderator Curiae” que facilite la coordinación entre los diferentes entes
vaticanos. El tema de los laicos en la Iglesia tendrá una importancia mayor. Estos son algunos de las ideas
que surgieron durante los trabajos del consejo de cardenales, quevolverá a reunirse en febrero de 2014.
«Particularmente evidente en las consideraciones del Consejo fue la intención de insistir en el papel de
servicio de la Curia a la Iglesia universal y a las Iglesias locales», subrayó el padre Federico Lombardi.
Los ocho cardenales (de ahí la abreviación “C8”) consejeros del Papa plantearon el tema de la
subsidiariedad, es decir un papel no «central» del Vaticano, según un esquema en el que Roma desarrolla
«lo que es necesario para ayudar el buen trabajo de la Iglesia» en el mundo.
El consejo de los ocho cardenales, que se reunieron del martes a hoy con el Papa, dedicó el día de ayer
principalmente al tema de la «reforma de la Curia» romana. No se va hacia «una simple actualización» de
la “Pastor bonus”, la constitución apostólica de 1998 sobre la Curia romana, «con retoques cosméticos,
pequeños ajustes o revisiones marginales», sino «hacia la redacción de una constitución con novedades
muy consistentes». Según el padre Lombardi, «al final del trabajo», que «requerirá el tiempo adecuado»,
«creo que debemos esperarnos una nueva constitución».
Gerhard Müller: “Es necesario
reconciliar los distintos partidos que
existen en la Iglesia”
Publicado el 03.10.2013
En el marco de las Jornadas de Teología de Comillas,
el prefecto de Doctrina de la Fe habla sobre teología de
la liberación y las reformas de Francisco
José Lorenzo, redactor jefe de Vida Nueva (dcha.), en el grupo de periodistas que entrevistaron al obispo
Müller
FRAN OTERO | Cercano y disponible; sin miedo. Así se mostró el prefecto de la Congregación para
la Doctrina de la Fe, el alemán Gerhard Müller, ayer miércoles 2 de octubre en la Universidad
Pontificia Comillas en Madrid, ante un pequeño grupo de periodistas, tras pronunciar la conferencia de
clausura de las Jornadas de Teología de esta universidad, que abordaron este año la cuestión del ateísmo.
Habló de la teología de la liberación, de Gustavo Gutiérrez, recientemente recibido por Francisco y con
quien comparte la autoría de un libro al respecto, así como de su polémica con el cardenal de Lima, Juan
Luis Cipriani, que le llamó “ingenuo” por su postura ante esta teología.
“Se ha dicho que soy de extrema izquierda. Todos somos ingenuos, pero él [Cipriani] debe saber que este
no es el problema. No me importa ser ingenuo, pero es necesario reconciliar las alas, los partidos que
existen en la Iglesia. Cuando todos aceptan la sana doctrina de la Iglesia, es posible tener un cierto
pluralismo”, dijo. [Es posible el entendimiento entre la Iglesia y sus teólogos, por Juan Rubio]
En su opinión, la Iglesia debe superar las categorías política de izquierda o derecha, conservador o
progresista: “Estas concepciones han entrado en la Iglesia, pero no tienen nada que ver con ella. (…)
Existe una unidad en una cierta pluralidad; una cabeza, un cuerpo, pero diferentes miembros”.
También afirmó que la teología de la liberación “nunca ha sido deshabilitada”, sino “un elemento
legítimo” de la teología católica, porque esta “tiene que ofrecer una respuesta a esta situación, sobre todo,
en América Latina, donde tantos hombres viven por debajo de la dignidad humana”.
“Tenemos la Doctrina Social de la Iglesia, pero también esta teología que se ha desarrollado después de la
Gaudium et Spes ha adquirido legitimidad. Claramente, el magisterio ha rechazado formas o ideas que no
iban con la teología católica pero Gustavo Gutiérrez nunca cayó en esta trampa de un cierto marxismo”,
añadió.
En este sentido, apuntó que la Iglesia debe ser ejemplo y modelo de unidad, donde los hombres puedan
vivir juntos a pesar de las diferencias: “Estas diferencias son adecuadas a la voluntad de Dios. Un cuerpo
en Jesucristo, muchos carismas del Espíritu Santo”.
La reforma del Papa
Sobre la reforma de la Curia que ha puesto en marcha Francisco, señaló que la Iglesia “no puede seguir
el modelo de organización de entidades internacionales o estados. La Iglesia es una realidad divina y,
por eso, la ONU o cualquier empresa no pueden ser un ejemplo para la curia. Las reglas del mercado o de
la comunicación no pueden ser las reglas ni los principios de la forma de actuar de la Iglesia. La reforma
siempre ha sido en Jesucristo, a través de Jesucristo”.
Del mismo modo, Müller no cree haya “resistencias” a la reforma espiritual que propone Francisco,
aunque reconoció que las hay en todos los hombres a causa del pecado.
“Todos somos un poco flojos, queremos tener una vida cómoda y nos resistimos a dar nuestra vida.
Necesitamos todos una conversión cotidiana, pero no es cierto que haya una oposición organizada
contra el Papa. Esto sería un escándalo”, concluyó.
Más información en el número 2.866
Escoger al pobre como Señor
Autor: DominiqueBarthélemy
Este libro recoge las conferencias que el P. Dominique Barthélemy dio en los
últimos años de su vida a las Hermanitas de Jesús. Una selección realizada
dentro de una temática muy amplia y motivada por el deseo de sacar a la luz el
tema de la pobreza; tema por el que el P. Barthélemy mantuvo un interés
constante.
Leyendo estas páginas nos quedamos admirados ante los conocimientos exegéticos del autor, la finura de
sus interpretaciones y sus formulaciones incisivas y densas. Partiendo de la predicación del Reino de Dios
hecha por Jesús, observa cómo, desde el principio, esta se vincula estrechamente a la pobreza:
«Bienaventurados vosotros, los pobres», «el Reino de Dios es anunciado a los pobres». Después prosigue
examinando las diferentes vías del cristiano en cuanto a la pobreza y la riqueza, para hacer comprender
poco a poco los contextos en los que la gravedad y la fuerza de esta actitud fundamental aparecen con
todo su relieve. Algunos textos del Nuevo Testamento son especialmente tenidos en cuenta: el pasaje de
Lázaro y el rico epulón (Lc 16,19-31), el Padrenuestro (Mt 6,9-13), la parábola del Juicio final (Mt 25,31-
46), los capítulos 5 y 11 del evangelio de Juan, el tema de la Jerusalén celestial que desciende a la tierra
(Ap 21), etc.
Religión, espiritualidad y ética para tiempos de
incertidumbre
Autor: FrancescTorralba, EduardoLópez Azpitarte,José LuisSánchez Nogales,Francisco JoséAlarcos
Martínez,José SerafínBéjar Bacas
Explorar las dimensiones de la espiritualidad, la religión y la ética en tiempos de
incertidumbre puede parecer una osadía, una provocación o un sinsentido. Sin
embargo, en tiempos recios, cuando más expuesta aparece la fragilidad
humana y social, hay que intentarlo. Los autores que aparecen en este texto
tratamos de bucear en las oportunidades y desafíos que plantea un tema
transversal en estos momentos. No pretendemos resolver todas las cuestiones
que se entrelazan en este escenario de crisis, pero no renunciamos a plantear
aquellas que no están en las primeras páginas de los diarios o en los titulares
de los informativos. Hay más temas que la economía implicados en el actual
contexto personal y social.
Estas páginas intentan abordar lo previo, los puntos de partida, desde varios escenarios. Son cinco los
ámbitos que se tienen en cuenta. En primer lugar, el mundo de la ética y la religión ante la incertidumbre.
En un segundo momento se aborda la espiritualidad como sustrato sustentador para tiempos de
intemperie. El cultivo de la inteligencia espiritual, en tercer lugar, como competencia y capacidad de cada
cual para situarse, estar y permanecer en la realidad. El sufrimiento siempre está presente, por eso merece
la pena, en cuarto lugar, saber qué dicen las diferentes tradiciones religiosas ante el mismo. Por último, la
vida moral no está exenta de conflictos, si quiere de veras ser moral, y hay que entrenarse en su abordaje
Imágenes
Vicente Huerta
La TV, el cine y los videojuegos, en la cultura actual, están sustituyendo a la lectura. Cuando esto sucede
las imágenes sustituyen a las palabras y la pasividad sustituye a la actividad. Cuando leemos, creamos
activamente las imágenes con nuestra imaginación. Pero cuando miramos una película, somos como un
niño en el seno materno (un teatro o un cine a oscuras, confortable, se parece al seno materno). La vida y
la pantalla han invertido su relación: en lugar de estar la pantalla en la vida, cada vez más, la vida está en
la pantalla.
Esto es significativo, no sólo porque casi todo el contenido de la TV es baratija (aunque muchos libros
también lo sean), sino porque las imágenes han adquirido un nuevo poder en nuestra mente. Es un regreso
a la época mítica: los mitos proceden más de la imaginación, los sueños o las visiones que de la razón. La
razón fue reemplazando al mito con el helenismo, y la fe reemplazó al mito en Israel. Hoy, en la cultura
occidental, parece que el pensamiento se está desviando de estas dos herencias: la razón griega y la fe
judeo-cristiana, sus raíces milenarias. ¿Hacia dónde?...
Ascetismo III: predisponerse a Dios
Rafael Fayos Febrer
Existe un ámbito del que todavía no hemos hablado y que está íntimamente relacionado con la ascética.
Me refiero a la cuestión religiosa. Una primera aplicación de la ascética a lo religioso nos podría hacer
pensar que la cercanía o lejanía de Dios en relación al hombre depende de las fuerzas o del empeño que
éste ponga. En este sentido, el ejercicio ascético sería un cierto voluntarismo que llevaría al hombre con
sus propias fuerzas hasta el umbral de Dios.
Sin embargo, creo (es una opinión personal) que esta no es la adecuada interpretación que debemos hacer
del papel de la ascética en el ámbito de Dios. Más bien, la ascética ayuda a acercarse a Dios en la medida
que ordena al hombre y lo predispone a la acción divina. En la medida que quita obstáculos, disipa
brumas, abre el corazón y la inteligencia a la fuerza de la gracia y a la luz de la fe. Es Dios quien actúa si
le dejamos. En este "si le dejamos" creo que reside el papel de la ascética cristiana.
Cuanto hemos dicho se podría deducir del siguiente texto de Guardini y que se encuentra al final del
capítulo dedicado a este tema del libro Una ética para nuestro tiempo (Cristiandad, Madrid, 2000) que
venimos comentando:
"El hombre no es llevado a Dios con la violencia. Si no se educa a sí mismo para ello; si no se toma
tiempo para la oración, por la mañana y por la noche; si no convierte la fiesta del Señor en una ocasión
importante; si no tiene a mano ningún libro que le muestre algo de la anchura, la longitud y la altura y al
profundidad de las cosas de Dios (Ef 3, 18), entonces la vida se le escapa constantemente a uno fluyendo
por encima de las quedas amonestaciones que llegan desde dentro. Quien es así, cuando ha de estar ante
Dios, se aburre y todo le parece vacío (...) Para sentirse en casa ante Dios, de modo que uno trate con él a
gusto y con sensación de presencia plena, hace falta también ejercicio -como en todo asunto serio-. Debe
hacerse de modo voluntario y con autosuperación, una y otra vez, y entonces, como gracia, se recibe el
regalo de la sagrada cercanía." (Una ética para nuestro tiempo, 224).
Con estos comentarios termina Guardini prácticamente sus reflexiones en este libro sobre la ascesis.
Empezó criticando la visión equivocada y oscurantista que la Modernidad nos presenta del termino para
conducirnos a un noción del término como elemento indiscutible de una vida que quiera alcanzar su
plenitud:
"Así, hemos de aprender a considerar el
ascetismo como elemento de toda vida bien vivida. Haremos bien en ejercitarnos en ello, tal como, en
obsequio a la mesura, se ponen límites a un impulso; tal como se deja lo menos importante, aunque sea
atractivo, para hacer lo más importante; tal como uno se domina a sí mismo para adquirir libertad
espiritual..." (Una ética para nuestro tiempo, 224-225).
Sin embargo el tema de la ascesis es abordado por Guairdini en otros libros. Recordemos que se
introdujo en nuestro blog con motivo de nuestras reflexiones sobre la técnica y la necesidad que tiene el
hombre de hoy de tener un dominio sobre sí mismo para ejercer un dominio responsable sobre el mundo
de la técnica. En este sentido la semana que viene continuaremos hablando de este tema a partir de lo que
se expone en la Ética . Lecciones en la Universidad de Munich, BAC, Madrid, 2000, 300-315.
Juan Linz, el sociólogo español más
internacional
Premio Príncipe de Asturias 1987, se midió con los
grandes de su disciplina
Sobre Juan José Linz (Bonn, Alemania, 1926), fallecido el pasado martes, podemos empezar con un
estereotipo: era un “español de proyección internacional”, sin duda nuestra figura académica más
conocida y respetada en el mundo de las ciencias sociales. Lo era, sin duda. Ha sido el único, o poco
menos, que ha participado en los grandes debates internacionales en ciencias sociales; que ha dialogado
con Seymour Martin Lipset, Shmuel Eisenstadt, Robert Dahl, Stein Rokkan, George Mosse, Guillermo
O’Donnell, Giovanni Sartori o Philip Schmitter. De lo que no estoy seguro es de que tenga sentido
aplicarle el adjetivo “español”. Ni siquiera su apellido lo era. En su homenaje, en Montpellier, hace seis o
siete años, se hablaron con normalidad cuatro lenguas. Pero él se consideró siempre español y su tema de
trabajo fue España. Y nadie hizo más que él por poner los temas españoles en el mapa académico
internacional. Cuando Juan Linz publicó sus primeros trabajos, incluso los círculos cultos del mundo
entero se limitaban a repetir, sobre España, juicios estereotipados, en general sobre temas artísticos,
literarios o relacionados con nuestros trágicos derroteros políticos: la Inquisición, los toros, el
catolicismo, la Guerra Civil y, eso sí, Cervantes, Goya o García Lorca. Linz hizo que se hablara de otras
cosas: de la modernización, de las identidades colectivas, de la variante española del fascismo, de la
especificidad de la dictadura imperante, de la transición a la democracia…
Sabía muchas cosas, sí, infinidad de cosas. Era una enciclopedia viviente. Pero eruditos ha habido otros.
Lo absolutamente único en Linz era su amplio conocimiento de los clásicos de la ciencia social (a los que
explicó en Yale durante mucho tiempo) y la cuidadosa aplicación de los conceptos por ellos elaborados –
los únicos conceptos fiables de los que disponemos– al análisis de aquella infinidad de fenómenos que
tenía en la cabeza.
Entre sus grandes temas de trabajo destacaron, por un lado, los fascismos. Pero no tanto sobre su
ideología como el análisis de sus élites y de sus seguidores, siempre estudiados en términos comparados.
Linz orientó y ayudó a Stanley Payne a trabajar en su tesis doctoral, convertida luego en el primer estudio
serio que apareció en el mundo sobre la Falange; y, aunque Payne fuera en su inicio un historiador y no
un sociólogo político, algo influiría en la evolución que luego hizo de él uno de los grandes teóricos sobre
los fascismos en general.
Algo parecido le ocurrió con los nacionalismos. Intentó definir con cuidado los términos Estado, nación,
Estado-nación y Estado-no nación. Describió el funcionamiento del Estado en sociedades multilingües y
la correlación entre identidad nacional y religión, idioma, estudios, clase social o religiosidad. En el caso
español, distinguió la temprana aparición del Estado y la relativamente tardía y difícil construcción de la
nación. Sobre vascos y catalanes, le importó sobre todo la existencia de identidades múltiples y
compartidas, constatadas por estudios empíricos. Y en su seminal artículo Del primordialismo al
nacionalismo explicó cómo el planteamiento nacionalista parte de la especificidad cultural para
reivindicar un autogobierno y ese hipotético gobierno independiente promete, sin embargo, acoger a todos
los habitantes de su territorio, cualesquiera que sean sus rasgos culturales; es decir, que lo cultural cede la
primacía al control del territorio, que es la clave.
Célebre fue su distinción entre sistemas totalitarios y regímenes autoritarios, que aplicó al franquismo, en
el que detectó un pluralismo político restringido (el sistema de “familias políticas”). Aquello no gustó en
el mundo antifranquista porque se entendió que justificaba al régimen. Pero era no entender la intención
de Linz, apasionado demócrata –otro de sus grandes temas obsesivos consistió en analizar por qué las
democracias, en ciertas situaciones, consiguen consolidarse y en otras quiebran–. Él había añadido un
importante matiz al tema planteado por Hannah Arendt; para quien, por cierto, el fascismo mussoliniano
tampoco era “totalitario” en sentido estricto.
Otros asuntos que le atrajeron fueron los partidos y élites políticas. Se ocupó, siempre sobre una base
empírica, de analizar quiénes fueron los diputados, senadores o alcaldes durante la Restauración canovista
y la Segunda República, quiénes los componentes de la Asamblea nacional de Primo de Rivera y de las
Cortes de Franco. Le interesaba sobre todo la continuidad y discontinuidad en la élite política española.
Algo semejante hizo también con los empresarios, de los que estudió su origen social, su mentalidad,
movilidad geográfica, nivel de estudios, actitud ante la política, los problemas laborales o el mundo
exterior. Todo siempre apoyado en una enorme cantidad de datos y encuestas. La suya era una sociología
política de raigambre weberiana, es decir, de base empírica y libre de valores. Lo contrario de lo que
hacían los ensayistas anteriores a él, a veces adornados con el nombre de sociólogos.
Linz tuvo, por último, su faceta de historiador. Publicó trabajos en los cuantificaba y comparaba datos,
desde el siglo XVI al XX, relacionados con la hacienda, el valor del dinero, los precios y salarios, el
tráfico marítimo y el comercio, la demografía, la estructura y actividades del gobierno, las estadísticas
judiciales y policíacas, la religiosidad, educación y cultura.
Juan Linz no nos ha legado ningún gran sistema teórico. Rehuyó siempre la “gran teoría”, los esquemas
rígidos y en especial cualquier tipo de determinismo. Como se ha observado tantas veces, lo suyo eran
teorías “de alcance intermedio”. Intentó, eso sí, superar las estrechas delimitaciones de los campos
académicos. Se puede considerar que ha sido sociólogo o politólogo, como Lipset, pero tampoco le
sobraría el calificativo de historiador. En ninguno de esos tres campos, sin embargo, se le reconoció en
España ni se le ofreció una de aquellas “cátedras extraordinarias” que se crearon durante la Transición
para atraerse a los intelectuales del exilio.
Desde el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales tuve la oportunidad de lanzar la edición de sus
obras escogidas, recién terminadas ahora en siete volúmenes. Salieron adelante gracias al dinamismo de
Javier Moreno Luzón y al cuidadoso trabajo de Jeff Miley y José Ramón Montero. Pero eso no basta para
pagar la deuda que los académicos españoles tenemos con Juan Linz. Mi generación, la surgida a la vida
política e intelectual en la segunda mitad del franquismo, tiene muchos motivos de queja sobre las
carencias intelectuales en las que nos tocó formarnos. Uno de ellos es el desconocimiento de la obra de
Juan Linz, un autor al que, en la escasa medida en que sabíamos de él, tendíamos a rechazar porque su
racionalismo, su moderación política y su cautela científica eran sospechosos. Cuánto tiempo hubiéramos
ganado si él hubiera guiado nuestras lecturas.
José Álvarez Junco es catedrático de Historia en la Universidad Complutense de Madrid. Su último libro
es Las historias de España (Pons / Crítica).
El historiador que contó qué es ser
contemporáneo
2012. Eric Hobsbawm. Fue una combinación, difícil de
encontrar hoy, entre intelectual que quiere
comprender y ciudadano que quiere actuar.
Por Luis Alberto Romero
Un año antes de morir, Hobsawm publicó trabajos sobre figuras clave del marxismo en "Cómo cambiar el
mundo".
 Etiquetado como:
 10 años de Ñ Eirc Hobsbawm
Asus 92 años, y en perfecta lucidez, Eric Hobsbawm reunió en 2011 una serie de sus trabajos bajo el
título de Cómo cambiar el mundo . Se refieren a Marx. Engels y Gramsci, es decir al núcleo
fundamental del marxismo. Es lo último que quiso decirnos este maravilloso historiador e intelectual, que
murió en Londres un año después, impulsado hasta en su último aliento por dos motivaciones fuertes y no
siempre conciliables: comprender y actuar.
En cuanto a actuar, Hobsbawm militó desde joven en el Partido Comunista: primero en el alemán, hasta
que dejó ese país, y luego en el inglés, hasta 1956. Por entonces, su rechazo de la invasión a Hungría por
la Unión Soviética, apoyada por el comunismo británico, lo llevó a alejarse. Buscó entonces el paraguas
del Partido Comunista italiano. Pues no quería ser –explicó– uno de esos ex comunistas expuestos a
renegar de sus principios.
No fue sin embargo un intelectual mimado y promovido por el Partido ni sus jefes lo apreciaron
especialmente. Le encomendaron tareas menores y las cumplió con leal eficiencia. Tampoco lo atrajo la
acción directa, salvo un frustrado intento juvenil de sumarse a las Brigadas internacionales en España.
Más que un militante de acción, fue alguien que tomó el marxismo como guía intelectual y como
orientación para la vida.
Como historiador, también fue un poco heterodoxo. Tuvo una etapa en que se dedicó a las monografías
sobre los trabajadores británicos. Discutió temas de interés algo escolástico, como la evolución del nivel
de vida de los asalariados durante la revolución industrial. Luego eligió otro camino más audaz:
entenderlo todo del mundo contemporáneo. Se lanzó a esa empresa con una curiosidad infinita y un
insaciable espíritu de síntesis, global y comprensiva. Sus trabajos más notables son los cuatro volúmenes
dedicados al período que va de mediados del siglo XVIII a finales del siglo XX. Allí trata de mirar, con
una misma clave, la economía y la política, la sociedad y la cultura, las artes y la técnica. Trata de ubicar
en su preciso lugar datos y referencias variados, que su razonamiento hace significativos. Así logró
escribir una de las síntesis más notables de la historia contemporánea.
Por el mismo camino, e impulsado por una curiosidad juvenil e insaciable, incursionó por distintos
mundos particulares: los bandidos, los músicos de jazz, las vanguardias. Uno de sus ensayos más
provocativos, titulado A la zaga , es una durísima crítica a las pretendidas vanguardias de las artes
plásticas del siglo XX, que ubica a la retaguardia del proceso histórico, contraponiéndolas al arte más
audaz e influyente del siglo XX: el cine.
Una afirmación como ésta se sustenta en una convicción muy firme acerca de qué es lo que está atrás y
adelante. Es la convicción de quien por ejemplo en los años sesenta se entusiasmó con la epopeya
vietnamita o la revolución cubana, sin saber que habría un Pol Pot o un Fidel anciano y represor. Mantuvo
sus convicciones, pese a todo, con ajustes pero atenidas a lo esencial, y unidas a la seguridad de que el
relato marxista contiene la clave del pasado y el futuro. Las fórmulas rotundas e inapelables aparecen
cada tanto en su obra de historiador. Sobre todo, en sus fobias: ni los anarquistas ni los campesinos tienen
lugar en la larga marcha hacia el progreso. Pero son apenas momentos. Por detrás, hay un trabajo de
interpretación, comprensión y síntesis que nunca pierde de vista la complejidad y la singularidad.
Yo tomé contacto con Hobsbawm en 1964, cuando se publicó la traducción de Las revoluciones
burguesas (en realidad, La era de la revolución ). Estudiante de historia e hijo de historiador, encontré
por primera vez alguien que dominaba el pasado con la grandiosidad y precisión con que lo hacía mi
padre. Luego, durante toda mi vida como profesor, hice leer Hobsbawm a mis alumnos, y todavía lo hago.
Creo que pasé, como corresponde, del encantamiento al distanciamiento y la crítica, para concluir en su
reivindicación.
Hobsbawm no fue un historiador profesional tal como se entiende hoy. Encaró proyectos demasiado
ambiciosos, que no siempre pudo sustentar en conocimientos sólidos –se nota en sus referencias a la
Argentina– y a veces sus humores pesaban demasiado. Pero fue una combinación, difícil de encontrar
hoy, entre el historiador que quiere comprender y el ciudadano que quiere actuar. Alguien que al fin de su
vida, en una época ya desencantada, todavía creía que con el conocimiento se podía transformar el mundo
y, sobre todo, que valía la pena hacerlo. Chapeau.
LA ESPIRAL DE LA ALIANZA: Cuarta etapa:
“en el camino de la paz”: unión y fecundidad
José Cristo Rey García Paredes
Jueves, 3 de octubre de 2013
No es fácil hablar de la etapa final del camino
espiritual. Ante todo, por falta de experiencia personal. Es necesario recurrir al testimonio de aquellas
personas que han sido agraciadas con esta fase de la espiral de la Alianza. Sí podemos vislumbrar lo que
en esta etapa se nos concederá, porque hay ocasiones en las que de forma provisoria nos es concedido
experimentar la unión y la maravillosa fecundidad de Dios a través de nuestra limitación y pobreza. En
la espiral de la Alianza, el Espíritu nos hace pre-gustar aquello que se nos promete como futuro o
adviento de Gracia. En todo caso, los místicos -que han llegado a esta fase- nos invitan a dejarnos
invadir por la gracia transformadora y a soñar con aquello que a veces nos parece imposible.
Agente de la divinidad en “el camino de la paz”
Quien ha perseverado en la espiral de la Alianza llega a la gran transformación, que vuelve al ser humano
“agente de la divinidad”.
 En esta etapa final Dios, no solo acompaña, sino que establece su morada en su aliado o aliada
(Jn 14,23); 17,21).
 Y así lo canta la esposa del Cantar de los Cantares: “Mi amado es para mí y yo soy para mi
amado” (Cant 6,3; 8,3).
 Ésta es la situación reflejada por Pablo cuando exclamaba: “No soy yo quien vive, es Cristo
quien vive en mí” (Gal 2,20).
 A esta etapa se refiere el ardiente deseo de toda la Iglesia, esposa de Cristo, colmada del agua
viva del Espíritu, que aparece al final de la Escritura en el libro del Apocalipsis: “El Espíritu y la
esposa dicen: Ven” (Apc 22,17).
 Ésta es la etapa del “matrimonio espiritual” entre Dios y el alma, que tanto sorprendía a los
grandes místicos y que de forma tan sublime expresó san Juan de la Cruz en su poema “En una
noche oscura”:
¡Oh noche amable más que la alborada!
¡Oh noche que juntaste
amado con amada,
amada en el amado transformada!
A santa Teresa de Jesús no le resulta fácil describir lo que acontece en esta etapa de la “unión en la
Alianza”[1]. Ella la compara a “una nube de la Gran Majestad acá en esta tierra” que se derrama sobre el
huerto del alma y lo empapa, pero que al mismo tiempo recoge “los vapores de la tierra –del alma- y la
levanta toda ella y sube la nube al cielo y llévala consigo, y comiénzala a mostrar cosas del Reino que le
tiene aparejado”[2]: el espíritu humano es elevado y unido al amor de Dios. Dios extasía al ser humano en
su cuerpo y espíritu. Todo se concentra en Dios:
“Deshácese toda la persona para ponerse más en Mí. Ya no es ella la que vive sino Yo”[3].
“Comenzóme a hablar el Señor y díjome que no me fatigase… mostrándome gran amor me decía muchas
veces: Ya eres mía y yo soy tuyo”[4].
Este sometimiento a Dios le da a la persona un gran señorío: “ya no se enreda en nada”, ni en la honra, ni
en el dinero, ni en los placeres; se desprende de la farsa de la vida, pero –por otra parte- siente necesidad
de implicarse a tope en la vida.
La última etapa de la espiral de la Alianza se caracteriza por la quietud, por el sosiego, por la paz. A ello
conduce el camino espiritual.
 Zacarías cantó en su Benedictus la utopía del pueblo de Dios cuando exclamó: “Por la entrañable
misericordia de nuestro Dios nos visitará el sol que nace de lo alto… para guiarnos por el
camino de la paz” (Lc 1, 79).
 El primer deseo que Jesús resucitado mostró a sus discípulos fue ”¡paz! (Shalom)” (Mt 28,10; Lc
24,36; Jn 20,19). No era un mero saludo protocolario, sino un regalo divino eficaz,
transformador: “estaré con vosotros todos los días… hasta el fin del mundo” (Mt 28).
El pecado produce en nosotros una situación de desequilibrio, de guerra e inquietud interior, de angustia
abismal. Al llegar al culmen de la vida espiritual, el Espíritu nos introduce en los “caminos de la paz”. La
paz de Dios afecta al espíritu y al cuerpo.
El don de sabiduría
En esta fase de la vida espiritual el Espíritu Santo se derrama en el creyente como “sabiduría”, “toda
sciencia trascendiendo”. La persona “sabia” es aquella que ve y gusta la realidad con los ojos y el paladar
de Dios. Ha llegado al discernimiento total. Es agraciada con el instinto divino que emerge de la “unión
de voluntades” por el amor. El don de sabiduría dilata el amor, lo vuelve más ardiente, más dinámico,
más fecundo. Jesús Resucitado es poder y sabiduría de Dios. Quien está unido a Él participa de esa
sabiduría y poder, aunque el cuerpo se encuentre enfermo, o en estado de ancianidad, incluso en estado
terminal. La sabiduría y la paz van de la mano. Por eso, la bienaventuranza de los pacíficos, que serán
llamados hijos de Dios, es la expresión de la sabiduría. La paz emerge de la contemplación de un mundo
diferente en el futuro de Dios, de la “memoria futuri”, que define la fe. La paz se anticipa para quien ha
recibido el don de la sabiduría: es esperanza cierta de que el mundo será restaurado según su vocación
primera. La paz, fruto de la sabiduría contiene en sí misma todos los dones del Espíritu Santo. La luz de
Dios se proyecta sobre el alma; ésta ve muy clara la verdad de Dios y la vanidad del mundo: “todo es
nada y menos que nada lo que se acaba y no contenta a Dios”[5].
La fecundidad espiritual
En esta etapa de la vida espiritual paz y sosiego no se oponen al dinamismo de la misión. No es el
momento de la jubilación espiritual, sino de una presencia misionera mucho más intensa. La mística
inserta en la realidad el Misterio que transforma no solo a la persona mística, sino al mundo:
 San Antonio Abad, Santa Teresa de Jesús, fueron en su etapa mística, un hombre y una mujer de
una extraordinaria influencia en la sociedad.
 Quedaron transformados en auténticos agentes del Espíritu Santo. Con poco, realizaron mucho.
 Como decía santa Teresa de Jesús, en esta fase Marta y María están muy unidas y la persona
mística se siente investida de funciones de profeta, como un vocero de Dios, como María
Magdalena y como Pablo[6].
 Aparece una nueva actitud de servicio a las personas:
“comienza el alma a repartir fruta y no le hace falta a sí… Comienza a dar muestras del alma que guarda
los tesoros del cielo y a tener deseos de repartirlos con otros y suplicar a Dios no sea ella sola la rica.
Comienza a aprovechar a los prójimos casi sin entenderlo”[7].
“le nacieron alas para bien volar”[8].
 En su fase mística Santa Teresa se convirtió en fundadora de monasterios. Ella estaba
convencida de que esa era la voluntad de Dios y que, por lo tanto, eran “obra de Dios”: Dios
endereza lo torcido[9]. El maravilloso protagonismo de Dios “espanta” a Teresa: “Siempre
entiende, lo hacía el Señor”[10]
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La posada del silencio nº 13, curso v
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  • 1. La posada del silencio El texto de hoy Despierta tu que duermes y te iluminará Cristo La tierra entera espera cada día el amanecer, cada día la creación aguarda esa primera luz que es para este cosmos un inmenso júbilo. La tierra nunca se acostumbra al amanecer. La creación lo espera como algo nuevo, imprevisible que le puede llenar por sorpresa. ¡Despierta tu que duermes! En el silencio puede haber como un amanecer, una luz se nos puede hacer presente. Este sueño es el letargo en que nos hunde la maldad, el egoísmo, el desorden, la ambición...; cuando todo esto va cesando amanece la luz en nuestro corazón y se va haciendo presente un júbilo, se va haciendo presente una paz. El silencio se nos vuelve luz, como un amanecer. Que todo vaya cesando en el silencio, que todo se vaya consumiendo, quemando, en este amor que es el silencio y será esta hora como una hora de amanecer para ti. “Despierta tu que duermes y te iluminará Cristo”. Dejad que el silencio se extienda a todo el cuerpo, que se propague por todo lo que somos. El silencio puede ser vida de nuestro cuerpo. No tengáis miedo a dar silencio a vuestros puntos de vista, a vuestras opiniones, a lo que normalmente pensamos. Nunca debemos detenernos aunque sean hermosos pensamientos, es señal de nuestro egoísmo que busca siempre complacerse. No tengáis miedo a dejar vuestros sentimientos, ellos van y vienen, vienen y os dejan, dejadles que se vayan; es vuestra superficialidad. Vivid el silencio con esta confianza. El silencio así es desapego. Pero recuerda que en el silencio te vuelves tu mismo, eres verdaderamente tu mismo. En el silencio por eso vives en comunión con todos y con todas las cosas porque no buscas otra cosa que ese ser íntimo; a veces, son las cosas las que nos aíslan y distancian, a veces son las opiniones las que nos enfrentan con los demás. Cuando todo esto se sosiega y calma tu corazón vives en armonía con el resto de los seres humanos y de la creación. En el silencio te vuelves uno con todas las cosas. Los dominicos y la Iglesia entera celebran hoy Beato Domingo Spadafora (1450-1521)
  • 2. Presbítero Dominico, nacido en Randazzo, despreciando cualquier humana grandeza, decidió honrar y servir al Señor de los Señores entrando en la Orden Dominicana. Los habitantes de Monte Crevignone, en el estado de Urbino, decidieron edificar una Iglesia para dar cobijo a una imagen de la Santísima Virgen, por la que tenían una gran devoción, pensando que la regentaran unos religiosos que se dedicasen a la cura espiritual de la población circundante. Para ello se dirigieron al Maestro General de los Dominicos, para conseguir que se iniciaran las obras, siendo elegido Domingo para dirigir la nueva fundación. Domingo trabajó diligentemente como guía hasta su muerte, dedicado a la predicación, siendo considerado como un santo y como tal es venerado desde su muerte, ne 1521. El Papa Benedicto XV confirmó su culto en 1912. Abierto el plazo de inscripción para los cursos de formación y postgrado en la Escuela de Teología de San Esteban
  • 3. La Escuela de Teología “San Esteban” ha abierto el plazo de inscripción para los cursos de formación y postgrado que se impartirán a lo largo del curso académico 2013-2014. La Escuela de Teología viene ofreciendo desde 1977 su servicio doctrinal a cuantos se interesan por una formación seria o buscan un mayor compromiso de su fe. Los cursos pueden realizarse también por asignaturas sueltas. Los alumnos pueden ser oficiales u oyentes. Las clases comenzarán el próximo 2 de octubre, los martes y miércoles de 19.30 a 21.20 horas. Este año se impartirá el tercer curso de formación de la Escuela que contempla las siguientes asignaturas: Sacramentos de iniciación e Historia del Cristianismo (II), a cargo del prof. Gregorio Celada; Penitencia, Unción, Matrimonio y Orden Sacerdotal, por el prof. Miguel Á. del Río; El Pueblo de Dios, por el prof. Manuel Á. Martínez; Pensamiento paulino, por el prof. Juan Huarte y Ética social y cristiana, por el prof. Ángel Romo. Respecto al curso de postgrado contempla las asignaturas: La política actual desde la teología; Historia de la Espiritualidad bíblica; Teología de la creación, Teología y ecología; Bioética y Apocalipsis, que serán impartidas por el profesorado: Juan Manuel Almarza, Julián de Cos, Juan José de León, Ángel Romo y Rafael González. En la programación para el nuevo curso académico se encuentra también un curso breve de 10 horas de duración que se celebrará los días 24-28 de febrero de 2014 a cargo del profesor Jesús Espeja, y lleva por título: “Aproximación a la teología de la liberación”. Información: 923 261 979 Escuela de Teología "San Esteban"
  • 4. Facultad de Teología de San Esteban. Plaza Concilio de Trento s/n. Salamanca La Escuela de Teología «San Esteban», ante esa apremiante necesidad, viene ofreciendo desde el curso 1977-1978 su servicio doctrinal a cuantos se interesan por una formación seria o buscan un mayor compromiso de su fe. Sus objetivos, que mediante el estudio sistemático y con la metodología apropiada aúnan ambas finalidades, procuran la constitución de una verdadera comunidad educadora, en la que todos, formadores y alumnos, asuman su vocación profética en el mundo y respondan a ella. La Escuela ofrece, además, capacitación oficial reconocida por el episcopado español, para acceder a la enseñanza de la religión en Educación Infantil y Primaria. Consta de cuatro cursos, de los cuales se impartirán este año los siguientes: Curso I • Conocer la Biblia............................ 15 lecciones Prof. Eliseo Rodríguez Gutiérrez • Pentateuco y Libros Históricos ... 15 Prof. Eliseo Rodríguez Gutiérrez • Libros proféticos ............................ 16 Prof. Rafael González-Blanco • Visión cristiana del hombre ......... 23 Prof. Emilio Bautista García Álvarez • Historia del cristianismo (I)........... 14 Prof. Gregorio Celada Luengo • ¿Qué es la Teología?..................... 10 Prof. Emilio Bautista García Álvarez • Revelación y fe.................................. 23 Prof. Ricardo de Luis Carballada • Bases de la ética cristiana ............ 24 Prof. Ángel Romo Fraile • El hecho religioso. Religiones no cristianas ................ 20 Prof. Juan José de León Lastra Curso II • Jesucristo......................................... 32 lecciones Prof. Jesús Díaz Sariego • El misterio de Dios ........................ 32 Prof. Ricardo de Luis Carballada • Religión y pensamiento contemporáneo .............................. 20 Prof. Juan José de León Lastra • Ética de la persona ........................ 20 Prof. Ángel Romo Fraile • El evangelio de Jesús..................... 32 Prof. Rafael González Blanco • Escatología y esperanza cristiana 24 Prof. Ricardo de Luis Carballada CURSO III • Sacramentos de iniciación ....................20 lecciones Prof. Gregorio Celada Luengo • Penitencia, Unción, Matrimonio y Orden sacerdotal ..............................20 Prof. Miguel Ángel del Río • Historia del cristianismo (II) ....... 20 Prof. Gregorio Celada Luengo • El Pueblo de Dios........................... 38
  • 5. Prof. Manuel Ángel Martínez Juan • Pensamiento paulino..................... 37 Prof. Juan Huarte Osácar • Ética social cristiana ..................... 25 Prof. Ángel Romo Fraile CURSO DE POSTGRADO • La política actual desde la teología................. 20 lecciones Prof. Juan Manuel Almarza Meñica • Historia de la Espiritualidad bíblica................. 20 Prof. Julián De Cos Pérez de Camino • Teología de la creación. Teología y ecología. 20 Prof. Juan José de León Lastra • Bioética .................................................................. 20 Prof. Ángel Romo Fraile • Apocalipsis ………………………..............……. 20 Prof. Rafael González Blanco CURSOS ESPECIALES Aproximación a la teología de la liberación. Prof. Jesús Espeja Pardo, O.P. Del 24 al 28 de febrero (Curso breve de 10 horas) Descargar programa en PDF CONVERSACIONES DE SAN ESTEBAN. DEL 5 DE NOVIEMBRE AL 11 DE FEBRERO
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  • 9. Inauguración del curso de la FESD El acto tuvo lugar en Madrid en el Colegio Santa María de Yermo el pasado miércoles dos de octubre. 3 de octubre de 2013 Contó con la presencia de D. Emilio Díaz, Secretario General de Escuelas Católicas de Madrid, de D. Javier Urra, quien disertó sobre El bello reto de educar en valores, sentimientos y conocimientos, de miembros del Patronato de la FESD, de otros Equipos Directivos de los Colegios de la Fesd en Madrid, de profesores, familias, miembros de la Familia Dominicana y otros muchos amigos. El acto se cerró con una danza representada por el grupo de danza del colegio y un coctel en los locales del colegio. Recorriendo los objetivos educativo-pastorales que la FESD se ha ido planteando en los últimos años y explicitando el objetivo que se ha concretado para los dos años que siguen, la Hna. Felicidad Bustillo Franco, miembro del Patronato de la FESD, abrió el Acto de Inauguración de curso de la FESD, saludo a los presentes, y declaró inaugurado el curso académico 2013-2014 de todos los centros de la Fundación Educativa Santo Domingo. Leer el discurso completo de Felicidad Bustillo Descubriendo las rutas de Bernardo Bernardo Cuesta fue una de esas personas en las que palabras y hechos, pensamiento y acción, estuvieron
  • 10. indisolublemente unidos. No sólo fue un guía intelectual, sino también un maestro de vida, alguien que abrió caminos, señaló a través de su pensamiento y su acción, rutas por las que vale la pena seguir caminando. 20 de septiembre de 2013 Éste es el hilo conductor de la publicación: descubrir las sendas de pensamiento y de acción que él siguió de manera lúcida y coherente. Mostrar que su modo de entender la Iglesia -que siempre consideró su hogar-, el mundo en el que vivió, la Orden a la que amó y mostrar también que su modo de implicarse en ellas y de responder a los problemas y desafíos que dentro de ellas se plantean, siguen siendo válidos y marcan rutas a seguir. A partir de estos objetivos está estructurado el libro, que tiene tres partes: La primera parte, Semblanza, recoge la excelente síntesis biográfica que Juan Huarte, amigo y compañero, publicó en la revista Ciencia Tomista. Es muy completa y resume perfectamente la trayectoria vital de Bernardo. La segunda parte, Pensamiento de Bernardo, es la más amplia y recoge algunos textos de Bernardo que expresan su visión de la vida y de algunos problemas que le preocuparon mucho y a los que dedicó estudio y reflexión. Tiene cinco capítulos o apartados: Rutas para entender, vivir y ser Iglesia; Rutas de análisis y propuestas al mundo de hoy; Rutas para ser cristiano en un mundo globalizado y enfermo; Rutas hacia la paz y en favor de la vida; Rutas que recogen y hacen vida la tradición dominicana. La tercera parte, Testimonios, muestran que las sendas que el abrió y siguió dejaron huellas en quienes le conocieron y animan a continuar por ellas o en la misma dirección. Estas voces o testimonios de quienes vivieron con él en la Comunidad de Babilafuente, de las gentes de los pueblos donde ejerció durante más de treinta años su actividad pastoral, de sus compañeros de fatigas en Acción Verapaz, de otros profesores… son el mejor respaldo de su trayectoria vital. - Más información y materiales en la web de Acción Verapaz - Adquirir en libro en la Editorial San Esteban
  • 11. DEL HAY AL DOY Autor: Colección: ALETHEIA Esta obra de Carlos Díaz representa una profundización en la filosofía personalista a partir del diálogo con tres grandes autores de la filosofía judía: Levinas, Buber y Rosenzweig. La conclusión a la que se llega es que la vida humana se muestra como un don, que precisamente se realiza en la propia donación del que recibe. El sentido de la vida humana es dar el don recibido. Precio: 12,00 € Páginas: 164 Año: 2013 ISBN: 978-84-8260-291-2 Paro Minero Indefinido Pronunciamiento del obispo dominico Mons. Francisco GONZALEZ HERNANDEZ O.P.sobre la situación actual que viven los mineros del Madre de Dios PRONUNCIAMIENTO
  • 12. EN VISTA DEL PARO MINERO INDEFINIDO anunciado para desde el 30 de setiembre del presente año, la Iglesia católica por la voz de su Obispo y responsables de sus organismos relacionados con la labor social, quieren hacer conocer su voz para que reine la paz con justicia en esta nuestra región de Madre de Dios. EN NOMBRE DE NUESTRA RELIGIÓN REAFIRMAMOS CLARAMENTE QUE: 1. Es imposible pensar suprimir la extracción minera aurífera de nuestra región. 2. Es imposible seguir extrayendo este mineral de la forma actual. 3. No se debe destruir las maquinarias de los mineros sino decomisarlas, si es que la ley lo exige. 4. El paro minero anunciado debe realizarse con dignidad y paz, exigiendo justicia sin espíritu de venganza, respetando los derechos humanos de todos, tanto por parte de los manifestantes como por parte de las Fuerzas del orden. RETOMANDO ESTOS PUNTOS: 1. Los minerales son parte de la creación de Dios para el aprovechamiento humano. La actividad minera genera empleos indispensables actualmente. Abandonar la pequeña minería para dar concesiones solamente a grandes empresas, generalmente extranjeras, sería un grave error social que iría en contra de la “Inclusión social”, prioridad del Gobierno actual. 2. Por la moral, la ética y el simple sentido común se debe conservar el medio ambiente. Los mineros del oro, salvo en muy pequeños casos, no han hecho hasta ahora ningún esfuerzo libre y voluntario para mitigar los efectos de esta actividad, desde más de quince años que se les viene invitando a hacerlo. Sin esperar leyes de formalización ellos pueden ya desde ahora: 3. Como escribe el Padre Pable Zabala, párroco de Colorado, en carta abierta al Presidente de la República: “Con bombas no gana el Perú, mejor es incautar para evitar pérdidas y disgustos y este espectáculo tan poco ecológico y contaminante”. Estos procedimientos violentos despiertan odio y deseos de venganza en los afectados que, en algunos casos, ya estaban en camino de la legalidad. Simplificando los procedimientos de formalización, el Gobierno debe ayudar a la minería y no combatirla, asumiendo los errores y dejadez del pasado que han llevado a la situación actual.
  • 13. 4. Muchos pobladores no están de acuerdo en que, una vez más, durante las manifestaciones de protesta, se les impide ganar el pan de cada día a causa de medidas violentas, de donde sea que vengan. Lamentamos que, hasta ahora, el diálogo no ha producido los resultados esperados.  Empadronar y proteger la vida y la salud de sus trabajadores.  Mejorar las condiciones de vida de los campamentos.  Recuperar los aceites quemados, los motores y enseres usados, los desechos sólidos y, sobre todo, el mercurio aunque sea por medio de retortas.  Quedarse en el “corredor minero”, no invadir lugares donde se desarrolla otra actividad incompatible, respetar los lugares muy sensibles (aguajales, espejos de agua etc.) aunque se presume que son ricos en mineral. Estamos seguros que si los mineros empiezan a aplicar las medidas mencionadas arriba, ayudados por el Gobierno con leyes aplicables, la formalización será rápidamente realizada. Así todos ganaremos y creemos que se respetará la voluntad de Dios. Mons. Francisco GONZALEZ HERNANDEZ O.P. Obispo. P. Xavier M. ARBEX DE MORSIER Párroco. Edith y Filiberto Voluntarios de DVI desde Guatemala
  • 14. Edith y Filiberto después de un año de voluntariado en Coban, Guatemalareciben de su Comunidad de Acogida una placa de reconocimiento por su extensa labor y testimonio de vida durante un año etregado a su misión de los Hermanos Dominicos de Guatemala a quienes también agradecemos su acogida a los voluntarios de DVI. En su carta de despedida Filiberto se acuerda también de los demás voluntarios y nos dice: "Muchos éxitos en tan maravillosa plataforma de amor y servicio a Dios y a la humanidad como lo es DVI. Por su gentil intermedio, Edith y yo fraternalmente abrazamos a todos los voluntarios que bajo su liderago y sabiduría se encuentran en misión en diferentes partes del mundo. Seguiremos orando para que Jesús y María los acompañen y el Espíritu Santo les de luz y fortaleza." Carta de despedida que nos envía Edith El Santo Espíritu del Señor la reconforte y avive siempre en su corazón la llama de su amor. Estamos hoy a un día de dejar esta tierra de misión y no quiero partir sin decirle: gracias infinitas por hacer de mí una mujer portadora del mensaje de Cristo en esta hermosa tierra donde viven tantas personas llenas esperanzas y sedientas de la Palabra que es la única que calma la sed de nuestras almas. Ha sido y será en mis recuerdos una experiencia hermosa, enriquecedora y, por la gracia de Dios, muy fructífera. Si al llegar a Guatemala me sentía bendecida, al terminar el voluntariado acá me siento mil veces más bendecida y fortalecida por el Señor. En todo momento me sentí por El y María protegida y acompañada por nuestro padre Santo Domingo. Sabía que también contaba con sus oraciones. Le cuento que cerramos con broche de oro al hacer ayer las Promesas Temporales junto con Filiberto y dos compañeros más. Fue maravilloso desde todo punto de vista que la Fraternidad San Vicente Ferrer de Cobán nos haya acogido. Mucho me ayudaron a crecer y a experimentar la vida en comunidad. Le comparto una foto de la placa que nos obsequiaron. Es un gesto que nos tiene muy contentos y agradecidos. Ella habla de la calidad de estos bellos hermanos del grupo. La foto que le hago llegar es del día de las Promesas y estamos con el diácono Fr, Fernando Vallejo quie nos organizó la ceremonia. Todo esto sobrepasó mis expectativas y me voy muy satisfecha por lo que pude hacer, que fue con inmenso amor, pero sobre todo por la sabiduría indígena, sus gestos de amabilidad, también los muchos saberes compartidos con los padres de la comunidad y por esas caritas de felicidad y dicha de los niños y también adultos a quienes vine a servir. Estos hermosos sentimientos acabaron de llenar mi equipaje de regreso. Reinicio mis caminos al lado de mis hijos y nietos, pero ya con la compañía de Domingo de Guzmán quien me ha enseñado que debo contemplar mucho y compartir
  • 15. con los otros lo contemplado. Esa es una muy bonita tarea que me queda de mi paso por Cobán. Estoy muy agradecida con usted por haberme honrado en el Boletín de DVI de Septiembre haciendo alusión a mis grupos de trabajo. Ese honor es para mis niños. Hoy mismo pasaré a la casa del apostolado y les dejaré copia del Boletín para que ellos se vean y sientan tanta alegría y orgullo como yo los sentí. Mil y mil gracias. Que el Señor la siga bendiciendo y llenando de sabiduría. Reciba saludos de Filiberto. Un abrazo, Edith. (3 de octubre de 2013)
  • 16. DSI Boletín Asamblea General 2013 Martes 01 de Octubre de 2013 13:32
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  • 18. LAS PRIMERAS EXPRESIONES DE LA FE EN JESÚS [Lección inaugural del curso 2013-14. Facultad de Teología San Esteban] Santiago Guijarro Oporto U. Pontificia (Salamanca) Hace diez años seguramente habría comenzado esta lección hablando de la fe postpascual, porque entonces, y mucho más hace veinte o treinta años, los estudios bíblicos estaban aún muy influidos por la llamada Escuela de la historia de las formas, cuya figura más representativa fue, como todos ustedes saben, Rudolf Bultmann. Bultmann y la Escuela de la historia de las formas subrayaron mucho la “ruptura” entre el período anterior a la pascua y el posterior. Pero hoy esta visión ha sido radicalmente modificada gracias a la investigación histórica. Esta investigación nos ha hecho caer en la cuenta, entre otras cosas, de que la fe en Jesús no tuvo un inicio absoluto en la fe post-pascual, sino que ya antes de la resurrección hubo ciertas manifestaciones de fe en él. En los evangelios encontramos, en efecto, numerosas reacciones explícitas de admiración que de alguna manera expresan ya esa actitud. Quienes lo escuchan en la sinagoga de Cafarnaún se dan cuenta de que su enseñanza es diferente, con autoridad, y se admiran de ello (Mc 1,21-28). Por eso, cuando Jesús expulsa el demonio de aquel hombre, la gente se pregunta: ¿Quién es éste? Y cuando calma la tempestad, los que van en la barca se cuestionan admirados: ¿Quién es éste que hasta el viento y el mar le obedecen? Este tipo de preguntas encierran un cierto reconocimiento; quienes las hacen han descubierto en esa persona alguien diferente, extraordinario.
  • 19. De hecho, cuando Jesús pregunta a sus discípulos acerca de lo que piensa la gente sobre él, unos dicen que es Juan Bautista, otros que es Elías o alguno de los profetas… (Mc 8,27-30). Elías era el único profeta que, al igual que el Patriarca Henoc, había ascendido al cielo sin haber muerto, y en tiempos de Jesús se esperaba que volviera para preparar el día del Señor. En los evangelios hay también actitudes implícitas que revelan una “fe discipular”, pues suponen un reconocimiento de la autoridad de Jesús. La más clara de todas es la que podemos descubrir en el grupo de sus discípulos más cercanos que, como resultado de la convivencia con él, de escuchar su enseñanza, de ver cómo actúa con la gente, deciden dejarlo todo -familia, trabajo, todo aquello que les daba identidad y seguridad- para seguirle; eso no se hace por una persona cualquiera. El discipulado -uno de los rasgos más característicos de la actividad histórica de Jesús- supone un reconocimiento de que era algo más que un profeta, alguien a quien se podía seguir compartiendo su estilo de vida y su proyecto. Por tanto, ya en los evangelios, críticamente examinados, encontramos estos rasgos implícitos y explícitos acerca de lo que James Dunn ha llamado una fe discipular[1]. Las primeras confesiones de fe, de las que voy a hablar más tarde, tienen sus raíces en estas primeras manifestaciones de una adhesión personal, de un reconocimiento, de una valoración especial, en la que también se implica la propia vida; no se trata de algo puramente intelectual, sino de una relación que lleva a un de cambio de vida. 1. LAS PRIMERAS EXPRESIONES DE LA FE PASCUAL Ahora bien, la muerte de Jesús provocó una profunda crisis en el grupo de sus seguidores y discípulos. También en los evangelios encontramos esta experiencia; vemos que los discípulos vuelven a su casa y, de hecho, a Pedro lo encontramos de nuevo en Galilea, dedicado a la pesca (Jn 21). La muerte de Jesús puso en crisis la fe discipular. Aquellos discípulos que habían puesto su confianza en Jesús experimentaron, al verlo crucificado, lo que los psicólogos llaman disonancia cognitiva, es decir, aquello que ellos creían conocer acerca de Jesús no encajaba con lo que estaban viendo, pues Jesús había muerto como un malhechor, como un criminal condenado por la autoridad legítimamente establecida. Esta disonancia solo se resolvió desde la certeza de que seguía vivo. Desde esta certeza, aquellos primeros seguidores suyos explicaron su muerte de diversas formas. Para unos había ascendido a los cielos –igual que otros personajes del Antiguo Testamento– desde donde volvería para ejercer e implantar el dominio de Dios. Para otros, Dios lo había resucitado de entre los muertos y seguía presente entre sus discípulos. En los inicios de la fe pascual nos encontramos así, como ha observado Raymond Brown con dos explicaciones de la muerte de Jesús, que dieron lugar a dos cristologías: la cristología de la segunda venida y, sobre todo, la cristología de la resurrección, que es la que más aparece en los textos del Nuevo Testamento.[2] La cristología de la segunda venida es una explicación muy judía que ha dejado pocos rastros en los textos cristianos. Pensamos que es muy temprana y que se desarrolló sobre todo en los ambientes palestinenses. Su expresión más característica es la invocación ¡Maranatha! ¡Ven, Señor! (1Cor 16,22). Pero aparece también en algunas fórmulas como esta que se ha conservado en uno de los discursos de Pedro en el libro de los Hechos: “Por tanto, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados. Llegarán así tiempos de consuelo de parte del Señor y os enviará al Mesías que os estaba destinado, a Jesús, a quien el cielo debe retener hasta que lleguen los tiempos en que todo sea restaurado, como anunció Dios por boca de los santos profetas en el pasado.” (Hch 3, 19-21).
  • 20. En este texto la afirmación fundamental es que la muerte no ha sido la última palabra; Dios ha reivindicado la causa de Jesús elevándole al cielo desde donde regresará. En esta teología, el envío del Mesías es un acontecimiento futuro. En ella se expresa la convicción de que Jesús había ascendido al cielo junto a Dios y volvería para restaurarlo todo implantando el reinado mesiánico. La cristología de la resurrección ha dejado un rastro mucho más visible en el Nuevo Testamento, sobre todo en las confesiones de fe que Pablo cita en sus cartas. Estos “credos primitivos” son los que voy a comentar con más detalle, pero antes de hacerlo quisiera subrayar que entre la fe discipular y la fe pascual no hay un “foso infranqueable”, sino un camino, una transición, una evolución, si se quiere. Esto es muy importante para entender cómo se formula la primera fe pascual, de la que hablaré enseguida. Tanto la cristología de la segunda venida como la cristología de la resurrección, se expresaron de diversas formas: en el contexto de la liturgia como fe cantada; en el contexto de la instrucción como fe confesada; y en el contexto de la vida comunitaria como fe narrada. La Fe cantada se expresa en himnos, salmos inspirados, aclamaciones, doxologías, expresiones de alabanza y gloria a Dios, etc. Aquí se expresa la fe con mayor libertad, incluso con una cierta exageración, de una manera un poco hiperbólica. La fe confesada se expresa en los credos; se trata de fórmulas matizadas, bastante medidas, no les sobra nada, dicen lo que quieren decir, son precisas, menos cambiantes… Desde el comienzo sirvieron como elemento de identificación de las comunidades de discípulos. La fe narrada se expresa, sobre todo, en los recuerdos sobre Jesús. Recuerdos de acontecimientos puntuales, o más amplios como el relato de la pasión y que, finalmente dan lugar a los grandes relatos de la fe cristiana que son los evangelios. Los himnos, las confesiones de fe y los primeros relatos sobre Jesús son muy antiguos. Sin embargo, en ellos se contiene ya una fe muy elaborada. Larry Hurtado, en un importante libro sobre la evolución de la cristología más temprana ha llamado la atención sobre este hecho.[3] En el año 50 d.C. los contenidos fundamentales de la fe están formulados. Martin Hengel, otro gran estudioso de los comienzos de la cristología observa que la fe reflejada en estos primeros himnos y credos debió fraguarse en los años inmediatamente posteriores a la muerte de Jesús.[4] 2. LOS CREDOS CRISTIANOS MÁS ANTIGUOS Una vez ambientados los primeros credos cristianos, paso ahora a la parte central de mi exposición en la que voy a fijarme, sobre todo, en los credos anteriores a Pablo. Estos credos, los más antiguos que conocemos, se encuentran ahora en sus cartas, pero pueden identificarse con bastante facilidad. En ellos han quedado expresadas las convicciones acerca de Jesús que fueron madurando en los grupos de discípulos después de la crisis de aquella primera fe discipular. Para mostrar la evolución de esta primera fe, voy a seguir la tipología propuesta en un excelente estudio de Senén Vidal.[5] Probablemente, la expresión más antigua de la fe pascual tenía la forma de una “beraká pascual” y decía así: Bendito sea Dios que ha resucitado a Jesús de entre los muertos (Rom 4,17; 2Cor 1,9). La forma revela que, en este primer momento, el centro de la fe no era tanto el hecho de la resurrección, ni siquiera la persona de Jesús, sino la afirmación de la potencia de Dios, que puede resucitar a los muertos. Este es el Dios del que Jesús había hablado, un Dios que es rey y que puede implantar su soberanía.
  • 21. La resurrección de Jesús motivó en aquellos primeros discípulos una convicción acerca de Dios, a quien se bendice al contemplar su poder, manifestado en un hecho concreto: la resurrección de Jesús; un acontecimiento que irá cobrando cada vez mayor importancia. Esta bendición puede considerarse un nexo de unión entre la fe discipular y la fe pascual, pues en ambos casos se confiesa el poder y la soberanía de Dios manifestada en Jesús. La mayor parte de las fórmulas de fe que emanan de esta afirmación central son de tipo narrativo: están centradas en el acontecimiento de la resurrección. En ellas, Jesús va adquiriendo cada vez más protagonismo. De ella deriva una fórmula teológica (centrada en Dios): Dios resucitó a Jesús de entre los muertos (Rom 10,9), y también una fórmula cristológica (centrada en Cristo): Jesús murió y resucitó (1 Tes 4,14). La fórmula teológica tiene todavía como protagonista a Dios. Está muy cercana a la bendición pascual: Creo que Dios ha resucitado a Jesús de entre los muertos. En la fórmula cristológica, al acontecimiento de la resurrección se añade el de la muerte, y el sujeto es Jesús: Creo que Jesús ha muerto y ha resucitado. Estas fórmulas son la base de los grandes credos que Pablo recoge en sus cartas. Examinaré brevemente tres de ellos que contienen las afirmaciones más importantes de la fe pascual. El credo narrativo de 1 Cor 15, 3-5 Es una tradición anterior a Pablo: el evangelio que él había recibido en Antioquía, probablemente, y había transmitido luego a los corintios: “Os recuerdo, hermanos, el evangelio que os anuncié, que recibisteis y en el que habéis perseverado. Es el evangelio que os está salvando, si lo retenéis tal y como os lo anuncié; de no ser así habríais creído en vano. Porque yo os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados según las Escrituras; que fue sepultado que resucitó al tercer día según las Escrituras; que se apareció a Pedro... A la escueta fórmula cristológica, Cristo murió y resucitó, se añaden en este credo tres elementos importantes: - Cada una de las dos afirmaciones centrales se corrobora con un acontecimiento histórico que más tarde desarrollarán los relatos evangélicos. Supone una evolución que trata de dar consistencia a las afirmaciones fundamentales de la fe: Jesús murió y tenemos certeza de ello porque sabemos que fue sepultado; Jesús resucitó y tenemos certeza de ello porque sabemos que se apareció. - En segundo lugar, se afirma que ambos acontecimientos responden a lo anunciado en las Escrituras; tenemos aquí ya una incipiente exégesis cristológica, que buscaba descubrir el sentido de estos acontecimientos. - Por último, se subraya el sentido redentor de la muerte: por nuestros pecados. Es decir, añade una importante connotación salvífica que explica el sentido de la muerte. Así pasamos de la beraká pascual, una afirmación sobre Dios, a una confesión más elaborada sobre Jesús, que supone una reflexión, una profundización en el sentido y el alcance de su resurrección. El credo personal de Rom 1,3-4 Esta segunda confesión de fe no es ya un relato, sino un verdadero credo centrado en la identidad de Jesús. La mayoría de los estudiosos piensan que este credo representa una confesión de fe compartida por la mayoría de los grupos de
  • 22. discípulos de la primera generación. El credo se encuentra en el mismo saludo de la carta: “Pablo, siervo de Cristo Jesús, llamado a ser apóstol y destinado a proclamar el evangelio de Dios prometido por medio de sus profetas en las Escrituras santas acerca de su Hijo, nacido de la estirpe de David según la carne, y constituido Hijo de Dios con poder según el Espíritu santificador a partir de la resurrección de entre los muertos. El credo hace dos afirmaciones: La primera es que Jesús procede de la estirpe de David. Esto equivale a afirmar que Jesús, como descendiente de David, es el Mesías prometido por Dios. Pero esta primera afirmación que, según los evangelios, desempeñó un papel muy importante en la vida de Jesús, es solo parte de su identidad; se refiere, sobre todo, a su identidad terrena: nacido… según la carne. La segunda es que Jesús es Hijo de Dios. Esta es la afirmación más importante. En el credo viene calificada de tres formas: a) Constituido hijo de Dios, es decir, no por nacimiento, como el hecho de ser de la estirpe de David, sino por una acción creadora de Dios, de una manera muy parecida a como Dios engendraba al rey en el momento de su coronación; b) Según el espíritu santificador describe el ámbito contrapuesto a la carne: Mesías según la carne, constituido hijo de Dios según el espíritu santificador; c) A partir de la resurrección de entre los muertos”: es una precisión temporal; según este credo, Jesús fue constituido Hijo de Dios en el momento de la resurrección. No debemos olvidar que la fe en Jesús estaba aún en proceso de configuración; no se ha llegado todavía a la fe cristiana plena, sino que estamos en los primeros estadios de la fe pascual. A partir de la experiencia de la resurrección se descubre que Jesús no solo es el Mesías - prometido por Dios, sino también el Hijo de Dios, lo cual supone un cambio cualitativo. En el trasfondo de esta fórmula –de nuevo estamos en un ambiente muy judío- hay una elaborada interpretación de una serie de textos del Antiguo Testamento: 2Sam 7 donde Dios promete suscitar un descendiente a David –que será el Mesías-, o el salmo 2,7 que dice: Tú eres mi hijo, yo te he engendrado hoy; los salmos reales escenificaban la adopción del rey por parte de Dios. La confesión de Jesús como Señor: (Flp 2,9-11; Rom 10,9) Hay todavía otra fórmula de tipo personal, que también tiene su origen en la reflexión sobre los salmos de entronización real; en ella se confiesa a Jesús como Señor y se subraya, sobre todo, su entronización. Esta fórmula aparece ya en el himno prepaulino de la carta a los cristianos de Filipos: “Por eso Dios lo exaltó y le dio el nombre que está por encima de todo nombre, para que ante el nombre de Jesús doble la rodilla todo lo que hay en los cielos, en la tierra y en los abismos, y toda lengua proclame: Jesús, Mesías, es Señor para gloria de Dios Padre.” La afirmación central aquí no es ya que Jesús es Hijo de Dios, sino que ahora se le confiesa como Señor. En un pasaje de la carta a los Romanos (Rom 10,9) aparece esta afirmación del Señorío de Dios relacionado con la resurrección de Jesús.
  • 23. “Porque si proclamas con tu boca que Jesús es el Señor y crees con tu corazón que Dios lo ha resucitado de entre los muertos, te salvarás.” Esta confesión de Jesús como Señor, que tiene su fundamento en la convicción de que Dios lo ha resucitado de entre los muertos, facilitó a los primeros cristianos una formulación que, matizando el estricto monoteísmo judío, comenzaba a expresar el misterio del Dios trinitario: Dios es solamente uno, pero Jesús comparte su señorío y, por tanto, debe ser reconocido junto a él como Señor. 3. LA EVOLUCIÓN DE LA CRISTOLOGÍA Y LA IMAGEN CRISTIANA DE DIOS Para comprender lo que significan estos primeros credos cristianos, es necesario tener presente que la fe de Israel, en cuyo seno nació el cristianismo, era profundamente monoteísta. En este contexto, la afirmación de que Jesús no solo era el Mesías y el Hijo de Dios, sino también el Señor que participaba de la condición divina, fácilmente podía sonar como algo blasfemo. Sin embargo, dentro de la tradición de Israel se había ido descubriendo, desde hacía tiempo, que el Dios transcendente era también un Dios cercano, no solo en la historia, sino también a través de diversas mediaciones celestes: su Sabiduría, su Palabra, su Espíritu. Estas matizaciones hicieron posible la formulación de lo que Larry Hurtado ha llamado la fe binitaria, una fe que reconoce la condición divina de Jesús junto a Dios. Las primeras formulaciones de la fe binitaria las podemos encontrar ya en las cartas de San Pablo; en ellas se sigue confesando que Dios es uno, pero se afirma al mismo tiempo que Jesús es Señor (1 Cor 8,5-6): “Existen, en verdad, quienes reciben el nombre de dioses, tanto en el cielo como en la tierra, y ciertamente son muchos esos dioses y señores. Sin embargo: Para nosotros solo hay un Dios, el Padre, del que procede todo y para quien nosotros existimos, y un Señor, Jesucristo, a través del cual existe todo y por quien también nosotros existimos. En esta formulación, Pablo integra dentro del monoteísmo judío el reconocimiento de la condición divina de Jesús que había culminado en la afirmación: Jesús es Señor. Jesús participa de la vida de Dios, es Dios, pero no se confunde con Dios Padre. Es interesante caer en la cuenta de que este progresivo descubrimiento de la identidad de Jesús conduce, en realidad, a una modificación de la idea de Dios, haciendo surgir así la imagen del Dios cristiano. Un solo Dios, el Padre, y un solo Señor, Jesucristo. Esta afirmación aparece de diversas formas en las cartas de Pablo, donde la encontramos en expresiones como El Padre de nuestro Señor Jesucristo, que indica la peculiar relación entre el Padre y Jesús, o en los saludos que hace en sus cartas: Gracia y paz de parte de Dios, nuestro Padre, y de Jesucristo el Señor (1 Cor, 1,2). Estamos en los comienzos de la formulación de la fe cristiana, que supone una evolución significativa con respecto a la fe discipular e, incluso, con respecto a las primeras formulaciones de la fe pascual. Cabe, entonces, preguntarse: ¿Cómo llegaron aquellos primeros discípulos a descubrir que el profeta en el que habían creído y a quien habían experimentado vivo en medio de ellos, era el único Señor junto al único Dios?
  • 24. Esto solo lo pudieron descubrir desde la certeza interior que les proporcionó una experiencia religiosa que legitimaba la modificación del estricto monoteísmo hebreo. Un indicio de que fue así, es el hecho de que las primeras formulaciones de la fe en Jesús como Señor aparecen en bendiciones, himnos y aclamaciones, es decir, en un contexto litúrgico. En este proceso fue también determinante la reflexión sobre las Escrituras. El desarrollo de los credos debe mucho a la exégesis cristológica del Antiguo Testamento, es decir, la interpretación de textos del AT que les ayudaron a entender quién era Jesús. Detrás de esta exégesis está la certeza de que las Escrituras se han cumplido en Jesús. Los primitivos credos cristianos testimonian así un estadio decisivo en la formulación de la fe cristiana. Esta visión de Jesús, el Mesías prometido por Dios, que murió y resucitó según las Escrituras, y a quien Dios constituyó su Hijo, precisamente al resucitarlo de entre los muertos y entronizarlo como Señor junto a él, dio lugar a la confesión de que Él era el único Señor junto al único Dios, y este será el fundamento de la fe trinitaria. [1] J. D. G. Dunn, Redescubrir a Jesús de Nazaret. Lo que la investigación sobre el Jesús histórico ha olvidado, Salamanca 2006, 17-44 [2] R. Brown, Introducción a la cristología del Nuevo Testamento, Salamanca 2001. [3] L. Hurtado, Señor Jesucristo, Salamanca 2008. [4] M. Hengel, “Christology and the New Testament Chronology. A Problem in the History of Earliest Christianity”, en: M. Hengel, Between Jesus and Paul, Philadelphia 1983, 29-47 [5] S. Vidal, La resurrección de Jesús en las cartas de Pablo, Salamanca 1982. Noveno Modo de Orar Santo Domingo sale al camino con el fin de predicar desde la verdad que es posible un mundo de amor y justicia, de paz y felicidad Noveno Modo de Orar En el noveno modo de orar Santo Domingo se pone en camino. Sale y se enfrenta al día a día de la vida cotidiana; lo hace desde la autenticidad, en la verdad y la creatividad, todo ello marcado por un silencio interior profundo. Podemos interpretar a nuestro padre como un guía en el camino en una sociedad, donde las personas corrían el riesgo de perder su propia identidad y quedar aturdidas ante múltiples voces y
  • 25. reclamos. Por medio de la predicación quiere enseñar a vivir; quiere ayudar a que las personas descubran día a día cual es la manera más humana de existir. Santo Domingo tuvo la osadía de unir la vida comunitaria y la misión, algo que era insólito a la par que impensable en su época. Al igual que Jesús hiciera con los Apóstoles, envió en misión a sus frailes de dos en dos. Así lo recogieron las Constituciones primitivas de los frailes: “Cuando los hermanos tengan que salir para predicar, recibirán del Prior un compañero según el prior estime conveniente según sus costumbres o su instrucción. Entonces, una vez recibida la bendición, saldrán y se comportarán en todas partes como hombres que desean obtener su salvación y la salvación de los prójimos. Se comportarán con toda honestidad y espíritu religioso, como hombres evangélicos, siguiendo las trazas de su Salvador, hablando sólo con Dios o de Dios”. Este modo de orar significa que nuestra forma de vivir tiene que ser testimonio profético, porque denuncia como lo hacen todos los profetas. Significa que es comprometerse a manifestar desde la cotidianidad de la vida que otro mundo es posible porque sí que hay una alternativa. Santo Domingo sale al camino con el fin de predicar desde la verdad que es posible un mundo de amor y justicia, de paz y felicidad; donde impere la bondad, la libertad para hacer el bien, el amor a los últimos y el perdón que hacen visible y creíble al Creador. Nuestro padre sabe que el camino es para andar y llegar a una meta, gustando y disfrutando una vida que nos lleve a la felicidad. Siempre que nos atrevemos a vivir algo de la bondad, la libertad, la compasión, la alegría que Santo Domingo introdujo en la Orden de Predicadores, estamos haciendo más creíble a un Dios Comunidad de Amor que es el fundamento de nuestra esperanza. (Dibujos de Fr. Félix Hernández OP) Dialogos en la vida.- Domingo, maestro de oración Fr. Ángel Luis Fariña Pérez Real Convento de Predicadores, Valencia
  • 26. EL VÍDEO DE HOY: Una Iglesia nueva para un mundo nuevo. Cuaderno CJ 185 Más de 100 inmigrantes muertos en la costa de Lampedusa 03/10/2013 Más de 100 inmigrantes empobrecidos muertos, de una embarcación que naufragó en la costa de Lampedusa (Italia). La embarcación llevaba más de 500 personas a bordo, de éstas, 250 están desaparecidas. Ha ocurrido Lampedusa, precisamente donde el Papa Francisco recibió y apoyó a los inmigrantes empobrecidos en recientes fechas.
  • 27. Más de 100 inmigrantes han muerto, mientras que más de 250 resultan desaparecidos, tras el naufragio de la barcaza en la que viajaban unas 500 personas y que intentaba llegar a la isla italiana de Lampedusa, al sur de Sicilia. La alcaldesa de la isla, confirmaba la cifra de muertos y explicaba que entre ellos hay dos niños de pocos años y una mujer embarazada, pero advertía de que la cifra de muertos puede será mayor "pues el mar está lleno de cuerpos". La barcaza se incendió, muchos inmigrantes tuvieron que arrojarse al mar y posteriormente volcó, agregó la alcaldesa. "Es un horror. No dejan de llegar barcos y descargar muertos. Los medios de comunicación tienen que venir a ver esto. Es impresionante", agregó la alcaldesa entre lágrimas mientras hablaba por teléfono con algunas televisiones. El responsable de la Agencia Sanitaria de Palermo, Antonio Candela, que coordina las operaciones de asistencia a los inmigrantes rescatados, informaba de que se han rescatado 150 personas, entre ellas decenas de niños, alguno de pocos meses, y mujeres embarazadas. Los inmigrantes han explicado que proceden de Eritrea y Somalia, que eran entre 450 y 500, y que habían salido de las costas de Libia. Recordamos la presencia del Papa en Lampedusa NIÑOS SIRIOS J. Altavista Vivimos en una sociedad que es para los ganadores.... ellos son los que supuestamente valen. Alguien que murió condenado en el patíbulo de una cruz poco tendría que hacer en esta realidad nuestra. Una de las cosas que tenemos que recuperar es la capacidad de ver la realidad desde los últimos, desde los más pequeños. Cuando pensamos en una guerra lo primero que se nos viene a la mente son soldados, tanques, fusiles, aviones pero si bajamos la mirada nos encontraremos con las víctimas más débiles, los niños. En Siria hay
  • 28. más de dos millones de refugiados, más de la mitad de los cuales son niños. Cada siete segundos un niño sirio se convierte en refugiado, es decir, abandona su pueblo, su escuela, tal vez su familia para engrosar la cifra de los que viven en campos masificados esperando el final de un sangriento conflicto que ya está en su tercer año. “Tulin, de 9 años, tembló con muchas bombas antes de abandonar su casa, hasta que ocurrió algo definitivo: ‘un día una bomba explotó cerca del colegio y nuestra madre dijo que nos teníamos que ir’. Se unieron al éxodo rumbo al Kurdistán iraquí y ahora viven como refugiados en el campo de Domiz. Todas las historias tienen el nexo común de explosiones que provocan muerte, grupos armados que amenazan o disparan, y destrucción de la infancia que los niños sirios conocían hasta ahora” relata Raquel Fernández, de UNICEF. En el conflicto han muerto más de cien mil personas, un tercio de las cuales eran civiles y entre ellos siete mil niños y niñas. En el informe que presentó Leila Zerrougui, representante especial de la ONU para los niños y los conflictos armados, decía refiriéndose a los niños: “Los matan, los mutilan, son reclutados, son detenidos, son torturados […] están pagando el precio más alto de la guerra”. “Si da la impresión de que el número de bajas infantiles es muy alto, esto solo puede responder a que la población civil no es respetada por ninguna de las partes”, comenta Aitor Zabalgogeazkoa de Médicos Sin Fronteras (MSF). Según él alrededor del 40% de los heridos y muertos en las clínicas de MSF en Siria son menores de 18 años. A todo este cuadro se une que cerca de dos millones de niños se han visto obligados a abandonar la educación primaria. En todo el país cerca de 3.000 escuelas están total o parcialmente destruidas y unas 930 se usan como refugios para los desplazados. Mientras tanto las que funcionan no tienen capacidad para recibir a los niños desplazados por falta de aulas, mobiliario, material, libros y profesores. Tal y como denuncia UNICEF, para un país que estaba a punto de lograr la educación primaria universal antes del inicio del conflicto armado, en 2011, estas cifras son impactantes y alertan del peligro inminente de que los niños sirios se conviertan en una generación perdida. Arcadi Oliveras: “Me gustaría creer que las Naciones Unidas pueden actuar como garantes de la paz internacional”
  • 29. Creado el 3 octubre 2013 por CiJ Cristianisme i Justícia /Arcadi Oliveras. El próximo lunes 7 de octubre comienza una nueva edición de los Lunes de los Derechos Humanos (Dilluns dels Drets Humans), una iniciativa de Justícia i Pau y Cristianisme i Justícia que se puso en marcha hace más de diez años con el objetivo de divulgar, analizar y poner en valor los derechos humanos con la ayuda de expertos e instituciones. Este año empezamos con una mesa muy especial donde Arcadi Oliveras y Jesús Renau nos ilustrarán sobre cuáles deberían ser hoy las condiciones para vivir en un mundo en paz, recordando los 50 años de la encíclica Pacem in Terris. Con motivo de esta primera mesa, Arcadi Oliveras nos ha querido dar algunas claves para reflexionar e ir abriendo boca… - ¿Cuáles son las condiciones necesarias para construir la paz? La paz es un bien de segundo nivel y, como tal, requiere justicia social, el desarrollo de los pueblos, el cuidado del medio ambiente, el respeto por los derechos humanos y el desarme, entre otras condiciones. Si todos estos factores se cumplen se puede avanzar hacia la paz. - ¿Vivimos actualmente en una sociedad en paz? Y si no es así, ¿qué podemos hacer de forma colectiva e individual para contribuir ? En absoluto. De forma colectiva debemos progresar en las condiciones apuntadas en la respuesta anterior y, de esta manera, podremos avanzar hacia la paz. Y como ciudadanos debemos comprometernos y tener coherencia en nuestro comportamiento hacia la paz. - La encíclica Pacem in Terris que apenas el pasado mes de abril cumplió 50 años, en su epígrafe 21 defendía el derecho a la propiedad privada de los bienes de producción como un elemento surgido de la propia naturaleza humana y “un medio eficiente para garantizar la dignidad de la persona humana y el ejercicio
  • 30. libre de la propia misión en todos los campos de la actividad económica, y (…) un elemento de tranquilidad y de consolidación para la vida familiar, con el consiguiente aumento de paz y prosperidad en el Estado”. ¿Está de acuerdo con esta afirmación? La propiedad privada es un derecho inherente a las personas que contribuye a la paz social? La propiedad privada tiene su valor pero no debe ser un derecho absoluto, sino que debe ser un derecho limitado al interés social. Debe estar sujeta al interés colectivo. Siempre hay que mirar desde la perspectiva del interés de los demás. - Hace pocas semanas publicábamos un artículo de Jesús Renau en nuestro blog que llevaba el siguiente título: “La ONU ha muerto”. ¿Cree en la eficacia de las Naciones Unidas como garante de la paz internacional? A mí me gustaría creer que las Naciones Unidas pueden actuar como garantes de la paz internacional, pero se requieren tres factores: un mayor nivel de competencias, una profundización democrática que ahora no tienen, y disponibilidades financieras. Sobre este último punto, me gustaría añadir una observación que considero que se debe tener en cuenta: la ONU, para sacar adelante las tareas internacionales de paz que se le encomienden, dispone a lo largo de un año de un presupuesto seis veces inferior al que tiene el Ministerio de Defensa español. Me parece espectacular. Asís ante Francisco. 2013-10-03 Radio Vaticana (RV).- (Con audio) Quedan pocas horas para la llegada del Santo Padre a la ciudad italiana de Asís, un esperado viaje con mucho significado, ya que el Papa visitará por primera vez, el lugar de donde tomó su nombre justamente el día en que toda la Iglesia celebra la festividad de San Francisco de Asís. Escuchemos a nuestro enviado especial, el Jesuita Guillermo Ortiz, quien ya se encuentra en la ciudad de la Paz, en medio de los peregrinos, esperando la llegada de Francisco. Una ruptura para la paz, Asís ante el Papa Francisco de Asís rompió en sí mismo con la idolaría del dinero, se liberó, lucho por la paz y la vida primero dentro de sí mismo. Mientras que la mayoría de las rupturas destruyen la paz, porque generan desentendimiento, división, dado que las partes, cerradas a sus propios intereses resultan enfrentadas, como pasa hoy en diversos lugares del mundo con la guerra, en familias enteras divididas; en el mismo corazón del hombre tironeado por afectos desordenados, descuartizado por intereses contradictorios, hay una ruptura que genera libertad, paz, vida, bien.Francisco de Asís era hijo de un hombre muy rico, que seducido por la extraordinaria belleza del amor de Dios en sus creaturas, decidió liberarse de la idolotría del dinero. Esa ruptura con su padre sanguineo fue un escándalo, porque en una calle de Asís, Francisco reconoció sólo a Dios como su Padre y devolvió a su progenitor hasta la misma ropa que vestía y se quedó totalmente desnudo de todo, sin protección material alguna, pero también sin dependencia alguna, que no fuera la caricia del amor de Dios a sus creaturas.Una ruptura terrible, tremenda, que sólo es posible con una decisión firme y determinada. Iluminada y fortalecida por la gracia de Dios. Francisco de Asís no se quedó encerrado en los intereses del egoísmo mezquino y dañino. Cortó por lo sano con todo aquello donde en él pudiera arraigarse la idolatría del dinero, para abandonarse absolutamente y sin nada a la providencia, a la voluntad, al amor de Dios.Con esta elección toda a favor de Cristo que se hizo pobre en el pesebre y fue despojado hasta de la misma vida en la cruz, Francisco de Asís, el gran santo de Italia y del mundo, iluminó con la bendición de Dios esta bellísima región y la convirtió en la Tierra Santa de Italia para el mundo. El 13 de marzo de 2013 en el Vaticano, el cónclave de cardenales eligió a Jorge Mario Bergoglio como nuevo Obispo de Roma y el mismo día Bergoglio decidió llamarse “Francisco”, como el pobrecito de Asís que lo espera para arroparlo con su espíritu de pobreza que salva de la idolatría y nos abre el corazón al hermano; la única ruptura que genera paz en el corazón humano, en la familia, en el mundo.Feliz encuentro Francisco Papa con Francisco de Asís. Desde la Tierra Santa de Italia, jesuita Guillermo Ortiz
  • 31. Papa, Lampedusa: ¡Es una vergüenza! Nunca más símiles tragedias 2013-10-03 Radio Vaticana (RV).- (audio) Ante las numerosas víctimas del enésimo trágico naufragio ocurrido hoy en las costas de Lampedusa, me viene la palabra vergüenza, es una vergüenza. Así se expresó este mediodía el Santo Padre recibiendo a los participantes a las jornadas de celebración del 50 aniversario de la Encíclica Pacem in Terris promulgada por Juan XXIII en abril de 1963. Estas son las palabras de Francisco al final de su discurso: “No puedo dejar de recordar con gran dolor a las numerosas víctimas del enésimo trágico naufragio ocurrido hoy en las costas de Lampedusa, me viene la palabra vergüenza, es una vergüenza. Recemos juntos a Dios por quienes han perdido la vida, hombres, mujeres y niños, por los familiares y por todos los prófugos ¡Unamos nuestros esfuerzos para que nunca más se vuelvan a repetir semejantes tragedias! ¡Sólo una decidida colaboración de todos puede ayudar a prevenirlas!” Ante las numerosas víctimas del enésimo trágico naufragio ocurrido hoy en las costas de Lampedusa, me viene la palabra vergüenza, es una vergüenza. Así se expresó este mediodía el Santo Padre recibiendo a los participantes a las jornadas de celebración del 50 aniversario de la Encíclica Pacem in Terris promulgada por Juan XXIII en abril de 1963. “Las jornadas de celebración del 50 aniversario de la Encíclica Pacem in Terris, ha dicho el Papa Francisco, se producen poco después del anuncio de la canonización del beato Roncalli, el próximo 27 abril. La Pacem in Terris surgió al ápice de la “guerra fría”, en un momento que la humanidad estaba al borde de un conflicto atómico mundial”. “El Papa lanzó un dramático y sentido llamamiento por la paz, dirigiéndose de esta manera a todos aquellos que tenían la responsabilidad de poder: "Con la mano en la conciencia, que escuchen el grito de angustia que desde todos los rincones de la tierra, de los niños inocentes a los ancianos, de las personas a las comunidades, sube hacia el cielo: Paz, paz! "(Radio Mensaje, 25 de octubre, 1962). Era un grito a los hombres, pero también era una súplica dirigida al Cielo. El diálogo que entonces inició trabajosamente entre los principales bloques llevó, durante el pontificado de otro beato, Juan Pablo II, a la superación de aquella fase y a la apertura de espacios de libertad y de diálogo. Las semillas de la paz lanzadas por el beato Juan XXIII, han dado sus frutos. Sin embargo, a pesar de que hayan caído muros y barreras, el mundo sigue necesitando la paz y la llamada de la Pacem in Terris sigue muy presente”. El Santo Padre Francisco ha dicho que “el origen divino del hombre es el fundamento de la construcción de la paz”. “Es entonces tarea de todos los hombres construir la paz, siguiendo el ejemplo de Jesucristo, a través de estos dos caminos: promover y practicar la justicia, con verdad y amor; y contribuir, cada cual según su capacidad, al desarrollo humano integral, de acuerdo con la lógica de la solidaridad. En cuanto a nuestra realidad actual, me pregunto si hemos aprendido esta lección de la Pacem in Terris. Me pregunto si las palabras “justicia” y “solidaridad” están sólo en nuestro diccionario o todos trabajamos para que se conviertan en una realidad. La encíclica del beato Juan XXIII nos recuerda claramente que no puede haber una verdadera paz y armonía si no trabajamos por un mundo más justo y solidario, si no superamos egoísmos, individualismos, intereses de grupo, y esto a todos los niveles”. El Santo Padre ha señalado que la encíclica del Papa Juan XXIII focaliza una consecuencia de base: el valor de la persona, la dignidad de cada ser humano, que siempre hay que promover, respetar y proteger. Y no sólo los principales derechos civiles y políticos deben ser garantizados -afirmó el Beato Juan XXIII - sino también ofrecer a todos la oportunidad de tener acceso realmente a los medios básicos de subsistencia, alimentación, agua, casa, salud, educación y la oportunidad de formar y mantener una familia. “Los principios básicos de la Pacem in Terris les pueden conducir con resultado fructuoso a la discusión sobre las "res novae" que interesan al estudio de su conferencia: la emergencia educativa, la influencia de los medios de comunicación sobre las conciencias, el acceso a los recursos de la tierra, el bueno o mal uso de los resultados de la investigación biológica, la carrera de armamentos y las medidas de seguridad nacionales e internacionales. La crisis económica mundial, que es un síntoma grave de la falta de respeto por el hombre y por la verdad con la que se han tomado decisiones por parte de gobiernos y de ciudadanos, nos lo dicen con claridad. La Pacem in Terris traza una línea que va de la paz que se
  • 32. construye en los corazones de los hombres a un replanteamiento de nuestro modelo de desarrollo y de acción a todos los niveles, para que nuestro mundo sea un mundo de paz”.(ER - RV) «El Papa quiere que vaya personalmente a ayudar a los necesitados» El arzobispo Konrad Krajewski El arzobispo Konrad Krajewski habla de su nueva actividad como limosnero con “L’Osservatore Romano”: llevar el abrazo del Papa a los hospitales y entre los vagabundos Andrea Tornielli Ciudad del Vaticano Papa Francisco, al confiarle el encargo de limosnero, le dijo: «No serás un obispo de escritorio, ni te quiero ver atrás de mí durante las celebraciones. Te quiero saber siempre entre la gente. Tendrás que ser la extensión de mi mano para llevar una caricia a los pobres, a los desheredados, a los últimos. En Buenos Aires salía a menudo por la noche para ir a encontrar a mis pobres. Ahora ya no puedo: me es un poco difícil salir del Vaticano. Entonces tú lo vas a hacer por mí, tú serás la extensión de mi corazón que los alcanza y les lleva la sonrisa y la misericordia del Padre celeste». Desde entonces, el padre Konrad Krajewski, que prefiere ser lalmado de esta forma a pesar de ser arzobispo, recorre ciudades y alrededores «para llevar la solidaridad del obispo de Roma a los suburbios más oscuros y más desesperados» y ya «empezó a visitar a los huéspedes de algunas casas de reposo», como él mismo contó en una entrevista con el periodista Mario Ponzi de “L’Osservatore Romano”. «Me llena de alegría –cuenta Krajewski– saber que cuando ahora abrazo a uno de estos más desafortunados hermanos nuestros les transmito todo el calor, todo el amor y toda la solidaridad del Papa. Y él, Papa Francisco, a menudo me pide que le cuente. Quiere saber». El nuevo limosnero, que vive en Roma desde 1998 y fue maestro de ceremonias de Wojtyla, pudo conocer «ese sotobosque que gravita alrededor de los Sacros Palacios, sobre todo durante la noche. Un sotobosque poblado de gente desesperada, sin hogar fijo, que a menudo necesita más que comida –Roma en este sentido es muy generosa– calor humano, alguno dispuesto a escucharla, a hacerle sentir el calor de un abrazo, de una caricia». Así, con la ayuda de las monjas de la Guardia Suiza, de las del almacén privado y de un grupo de jóvenes
  • 33. voluntarios de la misma Guardia Suiza, el padre Konrad organizó una especie de comedor itinerante. «Recogíamos –contó al periódico vaticano– lo que quedaba después de las comidas y de las cenas de la Guardia. Lo empaquetábamos en muchas raciones individuales y, después de las 20.30, salíamos del Vaticano para llevar comida a los pobres que pueblan la noche en la Plaza San Pedro». Unas cuarenta personas sin hogar que se alojaban como podían bajo los arcos de la Vía de la Conciliazione. «Era una manera para acercanros, para estar un poco con ellos». Una práctica que continúa todavía. Justamente de esos desheredados, dijo, «recibí el regalo más hermoso el día de mi ordenación episcopal. Invité a unos veinte de ellos y me regalaron dos días enteros sin tomar ni siquiera medio vaso de vino. Fue muy difícil resistir a la tentación del alcohol. Lo hicieron con el corazón, y lo lograron. Sabían que esto para mí habría sido el regalo más hermoso. Incluso lavaron su ropa en las fuentes de Roma y al día siguiente, en el Aula Pablo VI, regresaron y me regalaron un ramo de flores: a decir la verdad no sé de dónde lo sacaron, pero fue una manera para expresar su afecto. Y estoy feliz porque ahora, cuando voy a verlos, llevo conmigo el corazón del Papa justamente para ellos». El Papa se lo pidió públicamente –según explicó padre Krajewski– durante la audiencia «que nos concedió a mi y a mis familiares el día siguiente de la ordenación episcopal: ser el limosnero significa, sobre todo, ejercer una caridad que va más allá de los muros. Me pidió expresamente que no me quede detrás de un escritorio firmando pergaminos, sino que vaya a encontrar a los pobres, a los necesitados, en el cuerpo y en el espíritu». Así pues, no es suficiente el subsidio ofrecido a los necesitados. «Claro que no. El Papa quiere que entre en contacto directo con ellos, que me encuentre con ellos en sus realidades existenciales, en los comedores, en las casas de acogida, en las casas de reposo o en los hospitales. Le pongo un ejemplo. Si alguien pide ayuda para pagar un recibo, está bien que yo vaya a su casa, si es posible, par allevarle materialmente la ayuda, para darle a entender que el Papa, a través del limosnero, está cerca de él; si alguien pide ayuda porque está solo o abandonado, debo correr a su encuentro y abrazarlo para hacerle sentir el calor del Papa, por ende de la Iglesia de Cristo. Quisiera hacerlo personalmente, como hacía en Buenos Aires, pero ya no puede. Por esto quiere que lo haga yo en su lugar». Las cartas en las que mucha gente pide ayuda que llegan a Roma, pero también de muchas otras partes de Italia, «representan un cuadro doloroso de miserias en aumento –explicó–, que tienen que ver con la persona en su totalidad y no solo bajo el perfil estrictamente económico. Es más, diría que lo económico es un simple aspecto de este cuadro. Situaciones precarias se transforman en un abrir y cerrar de ojos en situaciones desesperadas. Así como desesperadas son las condiciones de los inmigrantes y de los refugiados que se dirigen a la Limosnería. Por no hablar de los enfermos graves que no encuentran acceso a las curas médicas ni a los fármacos. Para ellos hemos predispuesto un servicio garantizado por nuestros médicos voluntarios y tratamos de satisfacer a todos». «El Papa nos ayuda. Algunos entes y asociaciones caritativas ponen a disposición sumas de dinero además de sus mismas estructuras para acoger a la gente. El año pasado logramos distribuir, en nombre del Papa, más de 900.000 euros». Una fuente muy importante para el apoyo de esta actividad caritativa sigue siendo la distribución de los pergaminos con la bendición apostólica. La nueva Constitución de Francisco
  • 34. El Papa y la Curia Padre Lombardi durante la reunión con los periodistas habló de una «redefinición en conjunto de la organización curial»; la Secretaría de Estado se vuelve secretaría papal Giacomo Galeazzi Ciudad del Vaticano Adiós, “Pastor bonus”. La constitución apostólica que regula el funcionamiento de la Curia será sustituido dentro de poco por una nueva “Carta”. Durante el encuentro de hoy con los periodistas, el vocero de la Santa Sede, padre Federico Lombardi, anunció que del “C8” de los cardenales-consejeros no saldrán «enmiendas o cambios marginales», sino más bien la «redefiniciónen conjunto de la organización curial». Se llevará a cabo en tiempos congruentemente factibles, pero el resultado ha sido trazado: la constitución que “jubilará” a la “Pastor bonus” reflejará una «configuración nueva en puntos relevantes» y estará inspirada en el principio de subsidiariedad. El resultado será una Curia al servicio de las Iglesias locales. Se acabó el «centralismo romano». Además de los temas de la pastoral familiar (incluida la comunión a los divorciados que se han vuelto a casar), se discutirá sobre el Sínodo de los obispos, cuyo programa ya ha sido definido por los purpurados. La Secretaría de Estado se convertirá en una secretaría papal y probablemente habrá un “moderator Curiae” que facilite la coordinación entre los diferentes entes vaticanos. El tema de los laicos en la Iglesia tendrá una importancia mayor. Estos son algunos de las ideas que surgieron durante los trabajos del consejo de cardenales, quevolverá a reunirse en febrero de 2014. «Particularmente evidente en las consideraciones del Consejo fue la intención de insistir en el papel de servicio de la Curia a la Iglesia universal y a las Iglesias locales», subrayó el padre Federico Lombardi. Los ocho cardenales (de ahí la abreviación “C8”) consejeros del Papa plantearon el tema de la subsidiariedad, es decir un papel no «central» del Vaticano, según un esquema en el que Roma desarrolla «lo que es necesario para ayudar el buen trabajo de la Iglesia» en el mundo. El consejo de los ocho cardenales, que se reunieron del martes a hoy con el Papa, dedicó el día de ayer principalmente al tema de la «reforma de la Curia» romana. No se va hacia «una simple actualización» de la “Pastor bonus”, la constitución apostólica de 1998 sobre la Curia romana, «con retoques cosméticos, pequeños ajustes o revisiones marginales», sino «hacia la redacción de una constitución con novedades muy consistentes». Según el padre Lombardi, «al final del trabajo», que «requerirá el tiempo adecuado», «creo que debemos esperarnos una nueva constitución».
  • 35. Gerhard Müller: “Es necesario reconciliar los distintos partidos que existen en la Iglesia” Publicado el 03.10.2013 En el marco de las Jornadas de Teología de Comillas, el prefecto de Doctrina de la Fe habla sobre teología de la liberación y las reformas de Francisco José Lorenzo, redactor jefe de Vida Nueva (dcha.), en el grupo de periodistas que entrevistaron al obispo Müller FRAN OTERO | Cercano y disponible; sin miedo. Así se mostró el prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el alemán Gerhard Müller, ayer miércoles 2 de octubre en la Universidad Pontificia Comillas en Madrid, ante un pequeño grupo de periodistas, tras pronunciar la conferencia de clausura de las Jornadas de Teología de esta universidad, que abordaron este año la cuestión del ateísmo. Habló de la teología de la liberación, de Gustavo Gutiérrez, recientemente recibido por Francisco y con quien comparte la autoría de un libro al respecto, así como de su polémica con el cardenal de Lima, Juan Luis Cipriani, que le llamó “ingenuo” por su postura ante esta teología. “Se ha dicho que soy de extrema izquierda. Todos somos ingenuos, pero él [Cipriani] debe saber que este no es el problema. No me importa ser ingenuo, pero es necesario reconciliar las alas, los partidos que existen en la Iglesia. Cuando todos aceptan la sana doctrina de la Iglesia, es posible tener un cierto pluralismo”, dijo. [Es posible el entendimiento entre la Iglesia y sus teólogos, por Juan Rubio] En su opinión, la Iglesia debe superar las categorías política de izquierda o derecha, conservador o progresista: “Estas concepciones han entrado en la Iglesia, pero no tienen nada que ver con ella. (…) Existe una unidad en una cierta pluralidad; una cabeza, un cuerpo, pero diferentes miembros”. También afirmó que la teología de la liberación “nunca ha sido deshabilitada”, sino “un elemento legítimo” de la teología católica, porque esta “tiene que ofrecer una respuesta a esta situación, sobre todo, en América Latina, donde tantos hombres viven por debajo de la dignidad humana”. “Tenemos la Doctrina Social de la Iglesia, pero también esta teología que se ha desarrollado después de la Gaudium et Spes ha adquirido legitimidad. Claramente, el magisterio ha rechazado formas o ideas que no
  • 36. iban con la teología católica pero Gustavo Gutiérrez nunca cayó en esta trampa de un cierto marxismo”, añadió. En este sentido, apuntó que la Iglesia debe ser ejemplo y modelo de unidad, donde los hombres puedan vivir juntos a pesar de las diferencias: “Estas diferencias son adecuadas a la voluntad de Dios. Un cuerpo en Jesucristo, muchos carismas del Espíritu Santo”. La reforma del Papa Sobre la reforma de la Curia que ha puesto en marcha Francisco, señaló que la Iglesia “no puede seguir el modelo de organización de entidades internacionales o estados. La Iglesia es una realidad divina y, por eso, la ONU o cualquier empresa no pueden ser un ejemplo para la curia. Las reglas del mercado o de la comunicación no pueden ser las reglas ni los principios de la forma de actuar de la Iglesia. La reforma siempre ha sido en Jesucristo, a través de Jesucristo”. Del mismo modo, Müller no cree haya “resistencias” a la reforma espiritual que propone Francisco, aunque reconoció que las hay en todos los hombres a causa del pecado. “Todos somos un poco flojos, queremos tener una vida cómoda y nos resistimos a dar nuestra vida. Necesitamos todos una conversión cotidiana, pero no es cierto que haya una oposición organizada contra el Papa. Esto sería un escándalo”, concluyó. Más información en el número 2.866 Escoger al pobre como Señor Autor: DominiqueBarthélemy Este libro recoge las conferencias que el P. Dominique Barthélemy dio en los últimos años de su vida a las Hermanitas de Jesús. Una selección realizada dentro de una temática muy amplia y motivada por el deseo de sacar a la luz el tema de la pobreza; tema por el que el P. Barthélemy mantuvo un interés constante. Leyendo estas páginas nos quedamos admirados ante los conocimientos exegéticos del autor, la finura de sus interpretaciones y sus formulaciones incisivas y densas. Partiendo de la predicación del Reino de Dios
  • 37. hecha por Jesús, observa cómo, desde el principio, esta se vincula estrechamente a la pobreza: «Bienaventurados vosotros, los pobres», «el Reino de Dios es anunciado a los pobres». Después prosigue examinando las diferentes vías del cristiano en cuanto a la pobreza y la riqueza, para hacer comprender poco a poco los contextos en los que la gravedad y la fuerza de esta actitud fundamental aparecen con todo su relieve. Algunos textos del Nuevo Testamento son especialmente tenidos en cuenta: el pasaje de Lázaro y el rico epulón (Lc 16,19-31), el Padrenuestro (Mt 6,9-13), la parábola del Juicio final (Mt 25,31- 46), los capítulos 5 y 11 del evangelio de Juan, el tema de la Jerusalén celestial que desciende a la tierra (Ap 21), etc. Religión, espiritualidad y ética para tiempos de incertidumbre Autor: FrancescTorralba, EduardoLópez Azpitarte,José LuisSánchez Nogales,Francisco JoséAlarcos Martínez,José SerafínBéjar Bacas Explorar las dimensiones de la espiritualidad, la religión y la ética en tiempos de incertidumbre puede parecer una osadía, una provocación o un sinsentido. Sin embargo, en tiempos recios, cuando más expuesta aparece la fragilidad humana y social, hay que intentarlo. Los autores que aparecen en este texto tratamos de bucear en las oportunidades y desafíos que plantea un tema transversal en estos momentos. No pretendemos resolver todas las cuestiones que se entrelazan en este escenario de crisis, pero no renunciamos a plantear aquellas que no están en las primeras páginas de los diarios o en los titulares de los informativos. Hay más temas que la economía implicados en el actual contexto personal y social. Estas páginas intentan abordar lo previo, los puntos de partida, desde varios escenarios. Son cinco los ámbitos que se tienen en cuenta. En primer lugar, el mundo de la ética y la religión ante la incertidumbre. En un segundo momento se aborda la espiritualidad como sustrato sustentador para tiempos de intemperie. El cultivo de la inteligencia espiritual, en tercer lugar, como competencia y capacidad de cada
  • 38. cual para situarse, estar y permanecer en la realidad. El sufrimiento siempre está presente, por eso merece la pena, en cuarto lugar, saber qué dicen las diferentes tradiciones religiosas ante el mismo. Por último, la vida moral no está exenta de conflictos, si quiere de veras ser moral, y hay que entrenarse en su abordaje Imágenes Vicente Huerta La TV, el cine y los videojuegos, en la cultura actual, están sustituyendo a la lectura. Cuando esto sucede las imágenes sustituyen a las palabras y la pasividad sustituye a la actividad. Cuando leemos, creamos activamente las imágenes con nuestra imaginación. Pero cuando miramos una película, somos como un niño en el seno materno (un teatro o un cine a oscuras, confortable, se parece al seno materno). La vida y la pantalla han invertido su relación: en lugar de estar la pantalla en la vida, cada vez más, la vida está en la pantalla. Esto es significativo, no sólo porque casi todo el contenido de la TV es baratija (aunque muchos libros también lo sean), sino porque las imágenes han adquirido un nuevo poder en nuestra mente. Es un regreso a la época mítica: los mitos proceden más de la imaginación, los sueños o las visiones que de la razón. La razón fue reemplazando al mito con el helenismo, y la fe reemplazó al mito en Israel. Hoy, en la cultura occidental, parece que el pensamiento se está desviando de estas dos herencias: la razón griega y la fe judeo-cristiana, sus raíces milenarias. ¿Hacia dónde?... Ascetismo III: predisponerse a Dios
  • 39. Rafael Fayos Febrer Existe un ámbito del que todavía no hemos hablado y que está íntimamente relacionado con la ascética. Me refiero a la cuestión religiosa. Una primera aplicación de la ascética a lo religioso nos podría hacer pensar que la cercanía o lejanía de Dios en relación al hombre depende de las fuerzas o del empeño que éste ponga. En este sentido, el ejercicio ascético sería un cierto voluntarismo que llevaría al hombre con sus propias fuerzas hasta el umbral de Dios. Sin embargo, creo (es una opinión personal) que esta no es la adecuada interpretación que debemos hacer del papel de la ascética en el ámbito de Dios. Más bien, la ascética ayuda a acercarse a Dios en la medida que ordena al hombre y lo predispone a la acción divina. En la medida que quita obstáculos, disipa brumas, abre el corazón y la inteligencia a la fuerza de la gracia y a la luz de la fe. Es Dios quien actúa si le dejamos. En este "si le dejamos" creo que reside el papel de la ascética cristiana. Cuanto hemos dicho se podría deducir del siguiente texto de Guardini y que se encuentra al final del capítulo dedicado a este tema del libro Una ética para nuestro tiempo (Cristiandad, Madrid, 2000) que venimos comentando: "El hombre no es llevado a Dios con la violencia. Si no se educa a sí mismo para ello; si no se toma tiempo para la oración, por la mañana y por la noche; si no convierte la fiesta del Señor en una ocasión importante; si no tiene a mano ningún libro que le muestre algo de la anchura, la longitud y la altura y al profundidad de las cosas de Dios (Ef 3, 18), entonces la vida se le escapa constantemente a uno fluyendo por encima de las quedas amonestaciones que llegan desde dentro. Quien es así, cuando ha de estar ante Dios, se aburre y todo le parece vacío (...) Para sentirse en casa ante Dios, de modo que uno trate con él a gusto y con sensación de presencia plena, hace falta también ejercicio -como en todo asunto serio-. Debe hacerse de modo voluntario y con autosuperación, una y otra vez, y entonces, como gracia, se recibe el regalo de la sagrada cercanía." (Una ética para nuestro tiempo, 224). Con estos comentarios termina Guardini prácticamente sus reflexiones en este libro sobre la ascesis. Empezó criticando la visión equivocada y oscurantista que la Modernidad nos presenta del termino para conducirnos a un noción del término como elemento indiscutible de una vida que quiera alcanzar su plenitud: "Así, hemos de aprender a considerar el ascetismo como elemento de toda vida bien vivida. Haremos bien en ejercitarnos en ello, tal como, en obsequio a la mesura, se ponen límites a un impulso; tal como se deja lo menos importante, aunque sea atractivo, para hacer lo más importante; tal como uno se domina a sí mismo para adquirir libertad espiritual..." (Una ética para nuestro tiempo, 224-225).
  • 40. Sin embargo el tema de la ascesis es abordado por Guairdini en otros libros. Recordemos que se introdujo en nuestro blog con motivo de nuestras reflexiones sobre la técnica y la necesidad que tiene el hombre de hoy de tener un dominio sobre sí mismo para ejercer un dominio responsable sobre el mundo de la técnica. En este sentido la semana que viene continuaremos hablando de este tema a partir de lo que se expone en la Ética . Lecciones en la Universidad de Munich, BAC, Madrid, 2000, 300-315. Juan Linz, el sociólogo español más internacional Premio Príncipe de Asturias 1987, se midió con los grandes de su disciplina Sobre Juan José Linz (Bonn, Alemania, 1926), fallecido el pasado martes, podemos empezar con un estereotipo: era un “español de proyección internacional”, sin duda nuestra figura académica más conocida y respetada en el mundo de las ciencias sociales. Lo era, sin duda. Ha sido el único, o poco menos, que ha participado en los grandes debates internacionales en ciencias sociales; que ha dialogado con Seymour Martin Lipset, Shmuel Eisenstadt, Robert Dahl, Stein Rokkan, George Mosse, Guillermo O’Donnell, Giovanni Sartori o Philip Schmitter. De lo que no estoy seguro es de que tenga sentido aplicarle el adjetivo “español”. Ni siquiera su apellido lo era. En su homenaje, en Montpellier, hace seis o siete años, se hablaron con normalidad cuatro lenguas. Pero él se consideró siempre español y su tema de trabajo fue España. Y nadie hizo más que él por poner los temas españoles en el mapa académico internacional. Cuando Juan Linz publicó sus primeros trabajos, incluso los círculos cultos del mundo entero se limitaban a repetir, sobre España, juicios estereotipados, en general sobre temas artísticos, literarios o relacionados con nuestros trágicos derroteros políticos: la Inquisición, los toros, el catolicismo, la Guerra Civil y, eso sí, Cervantes, Goya o García Lorca. Linz hizo que se hablara de otras cosas: de la modernización, de las identidades colectivas, de la variante española del fascismo, de la
  • 41. especificidad de la dictadura imperante, de la transición a la democracia… Sabía muchas cosas, sí, infinidad de cosas. Era una enciclopedia viviente. Pero eruditos ha habido otros. Lo absolutamente único en Linz era su amplio conocimiento de los clásicos de la ciencia social (a los que explicó en Yale durante mucho tiempo) y la cuidadosa aplicación de los conceptos por ellos elaborados – los únicos conceptos fiables de los que disponemos– al análisis de aquella infinidad de fenómenos que tenía en la cabeza. Entre sus grandes temas de trabajo destacaron, por un lado, los fascismos. Pero no tanto sobre su ideología como el análisis de sus élites y de sus seguidores, siempre estudiados en términos comparados. Linz orientó y ayudó a Stanley Payne a trabajar en su tesis doctoral, convertida luego en el primer estudio serio que apareció en el mundo sobre la Falange; y, aunque Payne fuera en su inicio un historiador y no un sociólogo político, algo influiría en la evolución que luego hizo de él uno de los grandes teóricos sobre los fascismos en general. Algo parecido le ocurrió con los nacionalismos. Intentó definir con cuidado los términos Estado, nación, Estado-nación y Estado-no nación. Describió el funcionamiento del Estado en sociedades multilingües y la correlación entre identidad nacional y religión, idioma, estudios, clase social o religiosidad. En el caso español, distinguió la temprana aparición del Estado y la relativamente tardía y difícil construcción de la nación. Sobre vascos y catalanes, le importó sobre todo la existencia de identidades múltiples y compartidas, constatadas por estudios empíricos. Y en su seminal artículo Del primordialismo al nacionalismo explicó cómo el planteamiento nacionalista parte de la especificidad cultural para reivindicar un autogobierno y ese hipotético gobierno independiente promete, sin embargo, acoger a todos los habitantes de su territorio, cualesquiera que sean sus rasgos culturales; es decir, que lo cultural cede la primacía al control del territorio, que es la clave. Célebre fue su distinción entre sistemas totalitarios y regímenes autoritarios, que aplicó al franquismo, en el que detectó un pluralismo político restringido (el sistema de “familias políticas”). Aquello no gustó en el mundo antifranquista porque se entendió que justificaba al régimen. Pero era no entender la intención de Linz, apasionado demócrata –otro de sus grandes temas obsesivos consistió en analizar por qué las democracias, en ciertas situaciones, consiguen consolidarse y en otras quiebran–. Él había añadido un importante matiz al tema planteado por Hannah Arendt; para quien, por cierto, el fascismo mussoliniano tampoco era “totalitario” en sentido estricto. Otros asuntos que le atrajeron fueron los partidos y élites políticas. Se ocupó, siempre sobre una base empírica, de analizar quiénes fueron los diputados, senadores o alcaldes durante la Restauración canovista y la Segunda República, quiénes los componentes de la Asamblea nacional de Primo de Rivera y de las Cortes de Franco. Le interesaba sobre todo la continuidad y discontinuidad en la élite política española. Algo semejante hizo también con los empresarios, de los que estudió su origen social, su mentalidad, movilidad geográfica, nivel de estudios, actitud ante la política, los problemas laborales o el mundo exterior. Todo siempre apoyado en una enorme cantidad de datos y encuestas. La suya era una sociología política de raigambre weberiana, es decir, de base empírica y libre de valores. Lo contrario de lo que hacían los ensayistas anteriores a él, a veces adornados con el nombre de sociólogos. Linz tuvo, por último, su faceta de historiador. Publicó trabajos en los cuantificaba y comparaba datos, desde el siglo XVI al XX, relacionados con la hacienda, el valor del dinero, los precios y salarios, el tráfico marítimo y el comercio, la demografía, la estructura y actividades del gobierno, las estadísticas judiciales y policíacas, la religiosidad, educación y cultura. Juan Linz no nos ha legado ningún gran sistema teórico. Rehuyó siempre la “gran teoría”, los esquemas rígidos y en especial cualquier tipo de determinismo. Como se ha observado tantas veces, lo suyo eran teorías “de alcance intermedio”. Intentó, eso sí, superar las estrechas delimitaciones de los campos académicos. Se puede considerar que ha sido sociólogo o politólogo, como Lipset, pero tampoco le sobraría el calificativo de historiador. En ninguno de esos tres campos, sin embargo, se le reconoció en España ni se le ofreció una de aquellas “cátedras extraordinarias” que se crearon durante la Transición para atraerse a los intelectuales del exilio. Desde el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales tuve la oportunidad de lanzar la edición de sus obras escogidas, recién terminadas ahora en siete volúmenes. Salieron adelante gracias al dinamismo de Javier Moreno Luzón y al cuidadoso trabajo de Jeff Miley y José Ramón Montero. Pero eso no basta para pagar la deuda que los académicos españoles tenemos con Juan Linz. Mi generación, la surgida a la vida política e intelectual en la segunda mitad del franquismo, tiene muchos motivos de queja sobre las carencias intelectuales en las que nos tocó formarnos. Uno de ellos es el desconocimiento de la obra de Juan Linz, un autor al que, en la escasa medida en que sabíamos de él, tendíamos a rechazar porque su racionalismo, su moderación política y su cautela científica eran sospechosos. Cuánto tiempo hubiéramos ganado si él hubiera guiado nuestras lecturas. José Álvarez Junco es catedrático de Historia en la Universidad Complutense de Madrid. Su último libro es Las historias de España (Pons / Crítica).
  • 42. El historiador que contó qué es ser contemporáneo 2012. Eric Hobsbawm. Fue una combinación, difícil de encontrar hoy, entre intelectual que quiere comprender y ciudadano que quiere actuar. Por Luis Alberto Romero Un año antes de morir, Hobsawm publicó trabajos sobre figuras clave del marxismo en "Cómo cambiar el mundo".  Etiquetado como:  10 años de Ñ Eirc Hobsbawm Asus 92 años, y en perfecta lucidez, Eric Hobsbawm reunió en 2011 una serie de sus trabajos bajo el título de Cómo cambiar el mundo . Se refieren a Marx. Engels y Gramsci, es decir al núcleo fundamental del marxismo. Es lo último que quiso decirnos este maravilloso historiador e intelectual, que murió en Londres un año después, impulsado hasta en su último aliento por dos motivaciones fuertes y no siempre conciliables: comprender y actuar. En cuanto a actuar, Hobsbawm militó desde joven en el Partido Comunista: primero en el alemán, hasta que dejó ese país, y luego en el inglés, hasta 1956. Por entonces, su rechazo de la invasión a Hungría por la Unión Soviética, apoyada por el comunismo británico, lo llevó a alejarse. Buscó entonces el paraguas del Partido Comunista italiano. Pues no quería ser –explicó– uno de esos ex comunistas expuestos a renegar de sus principios. No fue sin embargo un intelectual mimado y promovido por el Partido ni sus jefes lo apreciaron especialmente. Le encomendaron tareas menores y las cumplió con leal eficiencia. Tampoco lo atrajo la acción directa, salvo un frustrado intento juvenil de sumarse a las Brigadas internacionales en España. Más que un militante de acción, fue alguien que tomó el marxismo como guía intelectual y como orientación para la vida.
  • 43. Como historiador, también fue un poco heterodoxo. Tuvo una etapa en que se dedicó a las monografías sobre los trabajadores británicos. Discutió temas de interés algo escolástico, como la evolución del nivel de vida de los asalariados durante la revolución industrial. Luego eligió otro camino más audaz: entenderlo todo del mundo contemporáneo. Se lanzó a esa empresa con una curiosidad infinita y un insaciable espíritu de síntesis, global y comprensiva. Sus trabajos más notables son los cuatro volúmenes dedicados al período que va de mediados del siglo XVIII a finales del siglo XX. Allí trata de mirar, con una misma clave, la economía y la política, la sociedad y la cultura, las artes y la técnica. Trata de ubicar en su preciso lugar datos y referencias variados, que su razonamiento hace significativos. Así logró escribir una de las síntesis más notables de la historia contemporánea. Por el mismo camino, e impulsado por una curiosidad juvenil e insaciable, incursionó por distintos mundos particulares: los bandidos, los músicos de jazz, las vanguardias. Uno de sus ensayos más provocativos, titulado A la zaga , es una durísima crítica a las pretendidas vanguardias de las artes plásticas del siglo XX, que ubica a la retaguardia del proceso histórico, contraponiéndolas al arte más audaz e influyente del siglo XX: el cine. Una afirmación como ésta se sustenta en una convicción muy firme acerca de qué es lo que está atrás y adelante. Es la convicción de quien por ejemplo en los años sesenta se entusiasmó con la epopeya vietnamita o la revolución cubana, sin saber que habría un Pol Pot o un Fidel anciano y represor. Mantuvo sus convicciones, pese a todo, con ajustes pero atenidas a lo esencial, y unidas a la seguridad de que el relato marxista contiene la clave del pasado y el futuro. Las fórmulas rotundas e inapelables aparecen cada tanto en su obra de historiador. Sobre todo, en sus fobias: ni los anarquistas ni los campesinos tienen lugar en la larga marcha hacia el progreso. Pero son apenas momentos. Por detrás, hay un trabajo de interpretación, comprensión y síntesis que nunca pierde de vista la complejidad y la singularidad. Yo tomé contacto con Hobsbawm en 1964, cuando se publicó la traducción de Las revoluciones burguesas (en realidad, La era de la revolución ). Estudiante de historia e hijo de historiador, encontré por primera vez alguien que dominaba el pasado con la grandiosidad y precisión con que lo hacía mi padre. Luego, durante toda mi vida como profesor, hice leer Hobsbawm a mis alumnos, y todavía lo hago. Creo que pasé, como corresponde, del encantamiento al distanciamiento y la crítica, para concluir en su reivindicación. Hobsbawm no fue un historiador profesional tal como se entiende hoy. Encaró proyectos demasiado ambiciosos, que no siempre pudo sustentar en conocimientos sólidos –se nota en sus referencias a la Argentina– y a veces sus humores pesaban demasiado. Pero fue una combinación, difícil de encontrar hoy, entre el historiador que quiere comprender y el ciudadano que quiere actuar. Alguien que al fin de su vida, en una época ya desencantada, todavía creía que con el conocimiento se podía transformar el mundo y, sobre todo, que valía la pena hacerlo. Chapeau. LA ESPIRAL DE LA ALIANZA: Cuarta etapa: “en el camino de la paz”: unión y fecundidad José Cristo Rey García Paredes Jueves, 3 de octubre de 2013
  • 44. No es fácil hablar de la etapa final del camino espiritual. Ante todo, por falta de experiencia personal. Es necesario recurrir al testimonio de aquellas personas que han sido agraciadas con esta fase de la espiral de la Alianza. Sí podemos vislumbrar lo que en esta etapa se nos concederá, porque hay ocasiones en las que de forma provisoria nos es concedido experimentar la unión y la maravillosa fecundidad de Dios a través de nuestra limitación y pobreza. En la espiral de la Alianza, el Espíritu nos hace pre-gustar aquello que se nos promete como futuro o adviento de Gracia. En todo caso, los místicos -que han llegado a esta fase- nos invitan a dejarnos invadir por la gracia transformadora y a soñar con aquello que a veces nos parece imposible. Agente de la divinidad en “el camino de la paz” Quien ha perseverado en la espiral de la Alianza llega a la gran transformación, que vuelve al ser humano “agente de la divinidad”.  En esta etapa final Dios, no solo acompaña, sino que establece su morada en su aliado o aliada (Jn 14,23); 17,21).  Y así lo canta la esposa del Cantar de los Cantares: “Mi amado es para mí y yo soy para mi amado” (Cant 6,3; 8,3).  Ésta es la situación reflejada por Pablo cuando exclamaba: “No soy yo quien vive, es Cristo quien vive en mí” (Gal 2,20).  A esta etapa se refiere el ardiente deseo de toda la Iglesia, esposa de Cristo, colmada del agua viva del Espíritu, que aparece al final de la Escritura en el libro del Apocalipsis: “El Espíritu y la esposa dicen: Ven” (Apc 22,17).  Ésta es la etapa del “matrimonio espiritual” entre Dios y el alma, que tanto sorprendía a los grandes místicos y que de forma tan sublime expresó san Juan de la Cruz en su poema “En una noche oscura”: ¡Oh noche amable más que la alborada! ¡Oh noche que juntaste amado con amada, amada en el amado transformada! A santa Teresa de Jesús no le resulta fácil describir lo que acontece en esta etapa de la “unión en la Alianza”[1]. Ella la compara a “una nube de la Gran Majestad acá en esta tierra” que se derrama sobre el huerto del alma y lo empapa, pero que al mismo tiempo recoge “los vapores de la tierra –del alma- y la levanta toda ella y sube la nube al cielo y llévala consigo, y comiénzala a mostrar cosas del Reino que le tiene aparejado”[2]: el espíritu humano es elevado y unido al amor de Dios. Dios extasía al ser humano en su cuerpo y espíritu. Todo se concentra en Dios: “Deshácese toda la persona para ponerse más en Mí. Ya no es ella la que vive sino Yo”[3]. “Comenzóme a hablar el Señor y díjome que no me fatigase… mostrándome gran amor me decía muchas veces: Ya eres mía y yo soy tuyo”[4]. Este sometimiento a Dios le da a la persona un gran señorío: “ya no se enreda en nada”, ni en la honra, ni en el dinero, ni en los placeres; se desprende de la farsa de la vida, pero –por otra parte- siente necesidad de implicarse a tope en la vida.
  • 45. La última etapa de la espiral de la Alianza se caracteriza por la quietud, por el sosiego, por la paz. A ello conduce el camino espiritual.  Zacarías cantó en su Benedictus la utopía del pueblo de Dios cuando exclamó: “Por la entrañable misericordia de nuestro Dios nos visitará el sol que nace de lo alto… para guiarnos por el camino de la paz” (Lc 1, 79).  El primer deseo que Jesús resucitado mostró a sus discípulos fue ”¡paz! (Shalom)” (Mt 28,10; Lc 24,36; Jn 20,19). No era un mero saludo protocolario, sino un regalo divino eficaz, transformador: “estaré con vosotros todos los días… hasta el fin del mundo” (Mt 28). El pecado produce en nosotros una situación de desequilibrio, de guerra e inquietud interior, de angustia abismal. Al llegar al culmen de la vida espiritual, el Espíritu nos introduce en los “caminos de la paz”. La paz de Dios afecta al espíritu y al cuerpo. El don de sabiduría En esta fase de la vida espiritual el Espíritu Santo se derrama en el creyente como “sabiduría”, “toda sciencia trascendiendo”. La persona “sabia” es aquella que ve y gusta la realidad con los ojos y el paladar de Dios. Ha llegado al discernimiento total. Es agraciada con el instinto divino que emerge de la “unión de voluntades” por el amor. El don de sabiduría dilata el amor, lo vuelve más ardiente, más dinámico, más fecundo. Jesús Resucitado es poder y sabiduría de Dios. Quien está unido a Él participa de esa sabiduría y poder, aunque el cuerpo se encuentre enfermo, o en estado de ancianidad, incluso en estado terminal. La sabiduría y la paz van de la mano. Por eso, la bienaventuranza de los pacíficos, que serán llamados hijos de Dios, es la expresión de la sabiduría. La paz emerge de la contemplación de un mundo diferente en el futuro de Dios, de la “memoria futuri”, que define la fe. La paz se anticipa para quien ha recibido el don de la sabiduría: es esperanza cierta de que el mundo será restaurado según su vocación primera. La paz, fruto de la sabiduría contiene en sí misma todos los dones del Espíritu Santo. La luz de Dios se proyecta sobre el alma; ésta ve muy clara la verdad de Dios y la vanidad del mundo: “todo es nada y menos que nada lo que se acaba y no contenta a Dios”[5]. La fecundidad espiritual En esta etapa de la vida espiritual paz y sosiego no se oponen al dinamismo de la misión. No es el momento de la jubilación espiritual, sino de una presencia misionera mucho más intensa. La mística inserta en la realidad el Misterio que transforma no solo a la persona mística, sino al mundo:  San Antonio Abad, Santa Teresa de Jesús, fueron en su etapa mística, un hombre y una mujer de una extraordinaria influencia en la sociedad.  Quedaron transformados en auténticos agentes del Espíritu Santo. Con poco, realizaron mucho.  Como decía santa Teresa de Jesús, en esta fase Marta y María están muy unidas y la persona mística se siente investida de funciones de profeta, como un vocero de Dios, como María Magdalena y como Pablo[6].  Aparece una nueva actitud de servicio a las personas: “comienza el alma a repartir fruta y no le hace falta a sí… Comienza a dar muestras del alma que guarda los tesoros del cielo y a tener deseos de repartirlos con otros y suplicar a Dios no sea ella sola la rica. Comienza a aprovechar a los prójimos casi sin entenderlo”[7]. “le nacieron alas para bien volar”[8].  En su fase mística Santa Teresa se convirtió en fundadora de monasterios. Ella estaba convencida de que esa era la voluntad de Dios y que, por lo tanto, eran “obra de Dios”: Dios endereza lo torcido[9]. El maravilloso protagonismo de Dios “espanta” a Teresa: “Siempre entiende, lo hacía el Señor”[10] * * *