La Revolución Industrial supuso el paso de una economía agraria y artesanal a otra dominada por la industria y la mecanización entre 1730 y 1850 en Europa. Factores como la expansión comercial, la Revolución Agrícola, el crecimiento demográfico y los avances tecnológicos permitieron el desarrollo de la industria textil y siderúrgica en Gran Bretaña, dando lugar a cambios tecnológicos, económicos y sociales.