La Revolución Industrial comenzó en Gran Bretaña a mediados del siglo XVIII, impulsada por factores políticos, económicos y sociales como el liberalismo político y económico, y por innovaciones tecnológicas en la industria textil, siderúrgica y de transporte como la máquina de vapor y el ferrocarril. Se difundió luego a otras partes de Europa y a Estados Unidos de forma desigual, afectando primero a Bélgica, luego a Francia y Alemania, aunque con distintos ritmos en cada