La unidad verdadera en la iglesia cristiana se basa únicamente en la unión con Cristo a través del evangelio de la gracia. En los días de Pablo, algunos creyentes se apartaron de Dios y enseñaron doctrinas que llevaron a la división, como la necesidad de circuncisión para la salvación. Pero Pablo y otros predicaron que por la gracia de Dios, a través de la fe, todos pueden ser salvos, sin distinción de raza o estatus. Esta es la única base para la unidad entre creyentes.